Hola a todos. es un capitulo mas corto que los anteriores pero me ha gustado mucho escribirlo; espero les guste. Les sugiero leerlo mientras escuchan los soundtrack de Anthony y Candy.

CAPITULO 15: UNA MAÑANA PARA DOS

-Eleanor Baker-susurró, la mujer se percató de su presencia e inmediatamente se alejó- ¡Espere por favor! -por más que gritó, la actriz no le hizo caso-"Ella es, la madre de Terry, seguramente vino a verlo".

- ¡Candy! ¿Dónde estás? -la voz preocupada de Anthony la llamaba.

-Tengo que hablar con Terry-y sin otro pensamiento se perdió entre los árboles hasta llegar a la villa en donde encontró a Terry corriendo tras la pobre oveja con Mark, no le gustó nada de lo que vio y escucho, intentó hablar con Terry, pero este fingía no entenderla, molesta decidido regresar con sus amigos y Anthony.

Mientras tanto...

- ¿La encontraste?

-No

-Estoy preocupada-dijo Annie.

-Dudo que Candy pueda perderse-Anthony hablaba más para sí mismo que para los demás.

-Sigamos buscando-en ese momento la silueta de una joven comenzó a acercarse.

- ¡Candy! -gritaron al unisonó.

-Es un mocoso engreído, no sé ni porque me preocupo por él, pero...su madre...ella lo está buscando...quisiera ayudarlos.

- ¿Candy?

-Lo siento, no quise preocuparlos...estuve paseando y no me fije que el tiempo pasaba muy rápido.

-Debemos regresar al colegio

-Está bien, nos vemos luego chicas

-Candy… ¿Podemos hablar un momento?

-Si-Anthony la había descubierto, a él no podía engañarlo, la conocía demasiado bien, ambos caminaron lejos de los demás.

-Dime que te sucede Candy.

-Veras...-le conto sobre la madre de Terry, omitiendo la identidad de esta-Quisiera ayudarlo, pero...él es tan terco.

-Por eso me gustas Candy-dijo con una tierna sonrisa.

- ¿Eh?

-Tu corazón es bondadoso, estoy seguro de que encontraras una forma de ayudarlo.

-Gracias Anthony-ambos se miraron con una dulce sonrisa.

Al día siguiente...

Toc toc

El sol comenzaba a salir, Candy abrió sus ojos con lentitud al escuchar el insistente pero sutil toque a su puerta. Al abrirla encontró al joven rubio, tenía puesta una capa que tapaba todo su cuerpo. Cargaba una bolsa grande que llamo su atención.

- ¡Anthony!

-Shh, vístete, Candy, daremos un paseo-le guiño un ojo.

- ¿Y los chicos?

-Solo seremos tu y yo. Apresúrate o la tía abuela despertara.

Aun un poco adormilada, la joven se cambió y salió a encontrarse con él. Anthony la tomo de la mano, su caballo los esperaba amarrado en un árbol, Candy lo miro, las piernas comenzaron a temblarle y se detuvo.

- ¿Qué pasa Candy?

-Yo…no puedo-sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Candy, eso fue un accidente, te prometo que estaremos bien-podía darse cuenta del enorme miedo que la joven sentía- ¿te parece si vamos en el coche de Stear? -la joven asintió agradecida.

Anthony condujo por varios minutos, finalmente llegaron a unas montañas, la vista de Escocia era maravillosa, había una suave brisa veraniega que agitaba los cabellos de ambos jóvenes, se escuchaban ruidos característicos de la naturaleza. Candy se apresuro en llegar a lo mas alto para ver todo lo que la rodeaba.

En ese momento, detrás de ella comenzó a escucharse un sonido conocido. Volteo y pudo ver a Anthony tocando la gaita, el joven usaba un kilt, se le veía tan apuesto, era su príncipe después de todo. La chica cerro los ojos disfrutando de aquel sonido, muchos recuerdos vinieron a su mente: la colina de Pony, cuando conoció al príncipe y a Anthony, cuando estuvo por ir a México, el ser adoptada por los Andrew y cada momento en compañía de los chicos. La melodía ceso y al abrir los ojos encontró al joven muy cerca de ella sonriendo dulcemente.

-Gracias Anthony.

- ¿Te gusto?

-Si.

-Has estado preocupada estos días con lo de Terry, quise ayudarte a olvidar todo eso por un momento. Además…quería estar a solas contigo-solo con mirarse ambos transmitían sus sentimientos-Bueno señorita Candy-tomo su mano y la beso haciéndola ruborizar-espero que esto también le guste-del coche saco una canasta, dentro había deliciosos aperitivos, lo que mas gusto a Candy fue una tarta de manzana.

-Que rico.

-La tarta la hice yo.

- ¿En serio?

-Tuve que insistir mucho a la tía para que me diera su receta-los dos rieron-me alegra estar contigo aquí Candy.

-A mí también.

Se recostaron y vieron las nubes. El tiempo pasaba rápidamente. Hablaron de todo y de nada. Se sentían felices disfrutando de la compañía del otro.

Finalmente tuvieron que regresar a casa. La tía les dio una pequeña reprimenda, aunque desde el accidente le era imposible regañar con fuerza al joven rubio. Los chicos les hicieron unas cuantas bromas y el resto del día paso con tranquilidad.

hola a todos. es un capitulo mas corto que los anteriores pero me ha gustado mucho escribirlo; espero les guste.