CAPITULO 18: FIESTA BLANCA

- ¿Pero qué dices Eliza? -Exclamo Archie visiblemente molesto después de que ella les contará sus planes

-Tal como han oído, el sábado haremos una fiesta blanca en honor a Terry.

- ¿Y por qué tenemos que asistir nosotros si Terry no nos agrada?

-La Tía Abuela lo ha decidido, así que no protesten.

- ¿De verdad Terry quiere asistir a una fiesta de Eliza? -pensó Candy-Suena divertido

-Tu no estas invitada.

-Si ella no va, yo tampoco-añadió Anthony enfadado.

-Además, la Tía Abuela se molestará contigo si no la invitas-la pelirroja hizo una mueca de disgusto pues sabía que tenían razón.

-Si no hay de otra-se encogió de hombros y salió de la sala.

- ¿Qué es una fiesta blanca? -preguntó la rubia.

-Los invitados deben ir de blanco, zapatos, sombrillas, todo de blanco-explicó Paty.

-Ya veo-cerró los ojos imaginando a Anthony vestido de blanco, al darse cuenta de lo que pensaba, se ruborizó.

Toc Toc

-Compermiso-Dorothy entró y miró a Candy-La Tía Abuela quiere verte-la joven salió de la habitación detrás de su amiga y llego al cuarto de la Tía Abuela, después de tocar la voz de la señora le indicó que pasara.

- ¿Quería verme Tía Abuela?

-Siéntate Candy-ella obedeció-Como ya has de saber, Eliza organizará una fiesta blanca en agradecimiento al joven que la salvo, así que he decidido observar tus avances en dicha fiesta, me refiero a tu comportamiento como dama.

-Tía Abuela, yo no pensaba ir a esa reunión.

- ¿Se puede saber porque Candy? -la rubia se ruborizó, la Tia Abuela le mostró una caja de color blanco.

-Aún no te he dado tu regalo de cumpleaños, creo que es el mejor momento para que lo uses, aquí tienes-le entregó la caja y al abrirla, Candy descubrió un hermoso vestido blanco con encaje.

-Tía Abuela...-fue lo único que logro decir.

-Quiero que lo uses en la fiesta, sin protestar.

-Está bien-no podía despreciar su regalo, pues sabía que era poco común en ella dar algo-Muchas gracias Tía Abuela.

-Puedes retirarte Candy.

-Si-tomó la caja y salió de la habitación, sus amigos vieron con intriga el regalo, pero prefirieron no preguntar.

Finalmente el día de la fiesta llego, las tres chicas se prepararon desde temprano y salieron del colegio rumbo a la villa de los Andrew

- ¡Oh! -exclamó Annie al recordar algo.

- ¿Qué sucede?

-Se me olvido mi sombrilla.

-Iré por ella-exclamó Candy.

-No es necesario-demasiado tarde, la rubia ya había comenzado a correr.

-Adelántense ustedes-dijo haciendo un gesto con la mano, las otras dos suspiraron y siguieron su camino, seguramente Candy las alcanzaría pronto.

Mientras tanto...

Un joven de cabellera castaña terminaba de cambiarse, aún no decidía si tenía caso ir a la fiesta o no; seguramente Candy se pasaría todo el tiempo con ese rubio que tanto detestaba y Eliza lo estaría molestando constantemente, exigiendo su atención, cosa que realmente nunca había tenido, aquella chica era tan superficial como el resto. Suspiro frustrado mientras salía, quería ver a Candy y si el único modo era asistiendo a esa fiesta, lo haría.

Montó a su caballo, y este comenzó a andar, de repente, distinguió una cabellera rubia, se acercó y...ahí estaba, tan hermosa como siempre.

-No sabía que había un tarzán pecoso por aquí.

- ¡Terry!

- ¿No deberías estar en la fiesta? ¿Y tus amigas: la gordita y la tímida?

-Sus nombres son Paty y Annie, y tu también deberías estar en la fiesta, yo vine por el sombrero de Annie

-Tardaras toda la tarde en llegar aun si trepas a los árboles, sube Candy-extendió su mano con una sonrisa.

-No gracias-contestó molesta por su comentario.

-Iremos al mismo lugar, no tiene sentido que camines cuando podemos ir juntos.

-Prometo comportarme-la joven se ruborizó al recordar lo sucedido y con una fingida mueca de molestia tomo su mano y monto.

-Sujétate-ninguno de los dos dijo nada en todo el camino, finalmente llegaron a la villa donde todos se sorprendieron al verlos juntos, Anthony fulminó con la mirada a Terry cuando este la ayudo a bajar, el joven ingles solo sonrió, retador.

-Ignóralo Anthony-dijo Archie-No lo vale.

- ¡Terry! -ignorando su molestia inicial al verlo llegar con Candy, Eliza se apresuró a tomarlo del brazo-Por un momento pensé que no vendrías. Entremos, la Tía Abuela nos espera.

La reunión transcurrió lentamente para la mayoría, Terry no toleraba a Eliza por lo que la ignoraba lo más posible, no podía molestar a los demás por la presencia de aquella señora y por si no fuera suficiente, el odioso americano no dejaba sola a Candy.

-Debo retirarme-dijo levantándose, ya tenía suficiente de aquella "fiesta".

- ¿Por qué?-preguntó Eliza

-Tengo asuntos que atender. Compermiso-miró a Candy molesto y salio, olvidando su capa en una silla.

-Espera, Terry

-Eliza comportate-dijo la Tía Abuela escandalizada por su actitud.

-Lo siento Tia-agachó la cabeza apenada

-Quiero aprovechar este momento para informarles que pronto se hará oficial el compromiso de Candy y Anthony-ambos jóvenes vieron a la tía con sorpresa-He notado que los modales de Candy han mejorado considerablemente, así que en cuanto termine sus estudios lo anunciare ante la sociedad-Eliza sonrió triunfante, Terry sería solo para ella.

-Felicitaciones Candy y Anthony-dijeron todos sus amigos.

-Gracias-contesto ambos aun aturdidos por la acción de la Tía. De repente la puerta de la sala se abrió

-Lamento interrumpirlos, olvide mi capa-la tomó y miro a Candy, sonrió con frialdad-Muchas felicitaciones por su compromiso señorita Andrew-hizo una reverencia y al alzar la mirada, Candy notó un destello de tristeza.

Terry salió de la habitación y monto a su caballo, no le importaba que hubiera comenzado a llover, quería olvidar todo, Candy...la única que había descubierto su verdadero ser, quien provocaba toda clase de sentimientos en el, la joven mas hermosa, alegre, intrépida y dulce que había conocido, se casaría; un relámpago tras otro aparecía en el cielo, un rayo tras otro se escuchaba, su caballo comenzaba a alterarse, pero no le importaba, siguió avanzando hasta llegar a su mansión, Mark y su madre lo vieron con preocupación, el los ignoro y entro a su habitación, no se molestó en secarse, solo se recostó en la cama, en la mesa de al lado se encontraba una cajetilla de cigarros y la armónica que la pecosa le había obsequiado; por un momento pensó en aventar la armónica y fumar toda la noche pero sin darse cuenta ya se encontraba tocando aquel pequeño instrumento.

Al día siguiente, en Michigan...

-Korin ¿No quieres ir a algún lado? ¿Korin? -la dama miraba con su habitual gesto pensativo hacia la ventana.

- ¿Eh? Lo siento, ¿Que decías? -el hombre suspiro y sonrió.

-Hoy es mi día libre, así que pensé que podríamos dar un paseo.

-Está bien, creo que necesito distraerme-la pareja salió de la casa y comenzaron a caminar sin rumbo fijo, algo alrededor de ella le resultaba familiar, nuevamente su cabeza comenzó a dolerle.

- ¡Mira Korin! -Richard señalo debajo de la colina en que se encontraban, un grupo de niños jugando alegremente fuera de una humilde casa-Hummm el Hogar de Pony que curioso nombre ¿No crees?-Korin sonrió con dulzura al ver a los niños, desafortunadamente ellos no podían tener hijos a pesar de sus intentos.

- ¿Podemos...bajar?

-Si tú quieres-contestó satisfecho al notarla más animada, al llegar a la entrada del Hogar, todos los niños los miraron con sorpresa, aun no era época de adopción, o no que ellos recordaran, una pequeña niña de cabellos castaños se acercó a Korin.

- ¿Quiere hablar con la Señorita Pony y la Hermana Maria?

- ¿Va a llevarse a alguno de nosotros? -preguntó otro niño con preocupación tomando la mano de su mejor amiga, todos comenzaron a hacer preguntas provocando que las dos buenas mujeres que los cuidaban salieran.

- ¿Por qué tanto ruido?

-Buenas tardes-dijo Richard con una amable sonrisa, la Hermana María vio a la pareja y casi grita al ver a la mujer, si no fuera porque sabía que Candy tenía 15 años, juraría que era ella de adulta, lo único diferente era el color de sus ojos, la Señorita Pony también lo noto.

- ¿Gustan pasar a tomar algo?

-No quisiéramos molestar, solo pasábamos por aquí, al ver tantos niños no pudimos evitar acercarnos, mi esposa y yo no podemos tener hijos-comentó con tristeza.

-Lo siento mucho, pero no es ninguna molestia atenderlos, quizás quieran adoptar a uno de los niños más adelante.

-Nunca habíamos pensado en ello, pero creo que sería una gran idea ¿No lo crees Korin? -la mujer estaba viendo a una niña jugando con una muñeca de cabellos rubio, tenía un nombre bordado...

- ¡Katy! ¡Te hemos dicho que no tomes las cosas de Candy!

-Pero me gusta mucho esta muñeca-

-Aun así, esta muñeca es muy importante porque fue con la que la encontramos-ambas mujeres sonrieron al recordar-

-"Candy...Candy"-ese nombre...esa muñeca...ese lugar…todo le era tan familiar-¡Ah!-tomo su cabeza con sus manos, nunca le había dolido tanto, y ante la preocupada mirada de todos, cayo inconsciente.

- ¡Korin! -Richard la sostuvo a tiempo.

Una disculpa a todos por la tardanza. Espero que este capítulo les guste. Se acercan momentos de decisiones importantes para nuestros personajes.