CAPITULO 19: RECUERDOS DE UN AGRIDULCE PASADO

Una joven de aproximadamente 20 años caminaba por los alrededores de su nuevo hogar, todo estaba rodeado de hermosas colinas, árboles, y flores, le gustaba más que su antigua casa; todo gracias al nuevo trabajo de su padre como mayordomo de una prestigiosa familia. Estaba tan entretenida estaba en sus pensamientos que tropezó con alguien más.

- ¡Lo siento! -dijeron al unisonó, alzando la vista, frente a ella se encontraba un joven de su misma edad, su cabello era castaño claro y rebelde, tenía unos hermosos ojos verdes, parecían dos deslumbrantes esmeraldas, se ruborizó levemente al verlo, el joven se incorporó y tomo su mano para ayudarla a levantarse.

-No te había visto antes ¿Eres nueva cierto?

-Si, vine con mi padre, es el nuevo mayordomo de la familia. Mi nombre es Korin.

- ¿De verdad? -exclamó sorprendido, no podía creer su suerte-Mi nombre es John.

- ¿Eh? ¿Tu...Usted es el hijo mayor? -inmediatamente la desilusión invadió su mirada, debía mantenerse alejada de el.

-Si, pero no pongas esa cara, no importa de quien sea hijo, podemos ser amigos ¿No?

-Lo siento, pero...no quiero ocasionar problemas a mi padre-hecho a correr lo más rápido que pudo, el joven intento seguirle el paso, pero no lo logro.

-Pero que rápida es a pesar de su apariencia-sonrió-Y que hermosa.

Desde ese día, John se encargó de encontrarla por "casualidad", la joven puso toda la resistencia que le fue posible, pero, con el paso del tiempo, ambos no pudieron evitar enamorarse, cierto día, mientras estaban sentados en el césped viendo las estrellas, John volteo a verla con determinación.

-Korin...yo... ¡Quiero casarme contigo! -la joven lo miro asombrada.

-Pero...

-Se que mis padres pueden oponerse, pero no me importa, si es necesario huiré contigo, nunca pensé que podría amar a alguien de este modo, y sé que, si me alejo de ti no seré feliz.

-John...

-Hablare con tu padre para pedirle tu mano, pero antes quiero saber si tú me aceptas-la miro con infinita ternura, provocando un sonrojo en la rubia.

-Por supuesto-se abrazaron fuertemente y John la besó.

Al día siguiente...

- ¿Pero qué estás diciendo? -exclamó su padre viéndolo furioso, su madre contemplaba la escena con miedo-Ningún hijo mío se casará con una joven pobre.

-Me importa poco lo que pienses, con o sin tu consentimiento me casaré con Korin.

-En este mismo instante me encargaré de que se vaya.

-Si se va ella yo también-en un arranque de coraje, su padre le propino un bofetón.

- ¡No hagas eso! -grito su esposa

- ¡Vete a tu habitación!

-No lo haré, lamento mucho que no me apoyen en esto, pero no necesito de ustedes, trabajare para darle lo mejor a Korin-salió de la habitación sin hacer caso de los gritos de su padre y el llanto de su madre, fue a su cuarto, tomo algo de ropa y un poco de dinero, el suficiente para que sobrevivieran unos días.

Mientras tanto...

-Pero hija...El...y tu...no pueden estar juntos

-Lo se papá-sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas-Pero...no pude evitarlo...nunca me había enamorado y no quiero alejarme de él...No podría-su padre la abrazo fuertemente, también derramando algunas lágrimas, desde la muerte de su esposa, su hija se había vuelto su mayor tesoro, y ahora presentía que se separarían muy pronto, y quizás no la volvería a ver.

Toc Toc

Korin se apresuró a abrir la puerta.

-John ¿Cómo te...?

-Mis padres no me apoyan, lo siento-bajó la cabeza con tristeza-Señor, quiero pedirle formalmente la mano de su hija, me hubiera gustado que fuera en otras circunstancias, pero no me es posible, mis padres intentaran alejarme de ella, quizás no es la mejor forma de solucionar las cosas, pero le pido permiso para huir con ella.

-Eres un buen muchacho-colocó una mano en su hombro-Tienes razón, a mi también me hubiera gustado que las circunstancias fueran otras, pero no seré yo quien le quite la felicidad a mi hija, pueden irse, pero prométeme muchacho, que la protegerás.

-Con mi vida si es necesario.

-Papá ¿Porque no vienes con nosotros?

-Ustedes son jóvenes y les espera un largo y difícil camino, no quiero ser una molestia-sonrió con ternura, Korin no podía dejar de llorar, el llanto aumento cuando su padre le entrego algo de dinero-Se que no es mucho pero les servirá de algo, no lo rechacen por favor, considérenlo un regalo de compromiso-sonrió y su hija lo abrazó-Ya no llores hija, muéstrame una sonrisa antes de irte-así lo hizo-Eres mucho más bonita cuando sonríes-dijo acariciando su mejilla-Ahora, empaca tus cosas-después de varios minutos ambos jóvenes salieron a escondidas.

Semanas después...

Ambos Vivian ahora en una pequeña casa en un pueblo alejado de la casa de sus padres, al joven le había costado encontrar trabajo y cuando lo encontró, no era muy bien pagado y trabajaba mucho tiempo, pero ambos eran felices al poder estar juntos. La joven se encargaba del hogar y cosía algunas muñecas que vendía en el mercado.

Poco después, Korin despertó con una extraña sensación, se sintió mareada y quería vomitar, corrió al baño cuando ya no pudo aguantar más.

- ¿Estas bien? -preguntó John levantándose preocupado.

-No lo sé...me siento...extraña.

-Sera mejor ir con un médico-la mujer asintió.

Después de examinarla, el doctor le dijo con una sonrisa:

-Está usted embarazada, muchas felicidades-los dos pasaron de la sorpresa a una inmensa alegría, John abrazó a su esposa.

-Te prometo que daré lo mejor de mí por ambas.

- ¿Ambas? -dijo con una sonrisa y alzando una ceja.

-Será niña, estoy seguro y la llamaremos Candy.

-Puede ser niño.

-No, será niña y no me harás cambiar de opinión-le guiño el ojo.

Cierto día que John regresaba del trabajo, estaba muy contento porque había ganado lo suficiente para comprarle una cuna al bebé, iría con Korin a comprarla en el día de su descanso, pero el destino tenía otros planes; unos maleantes lo acorralaron e intentaron quitarle su dinero, John se defendió, era más fuerte que ellos, pero no pudo hacer nada ante la puñalada que recibió. Los hombres huyeron con el dinero, mientras el joven perdía la conciencia, siendo lo ultimo que evoco su mente, la imagen de Korin.

Cuando la mujer recibió la noticia, sintió su corazón romperse en un sin fin de fragmentos, pero saldría adelante, por su pequeño, cada vez que lo sentía moverse sabía que tenía una parte del hombre que amaba y cuidaría de él. Buscó trabajo, pero al ser mujer y estar esperando un bebé no tuvo suerte, por un momento pensó en buscar a su padre pero no quería que la familia de John la viera e intentaran quitarle a su bebe; al ver lo único que conservaba hermoso, era el jardín, decidió vender flores, además de las muñecas que hacía; esto apenas le daba lo suficiente para comer, pero con su característico optimismo, no se rindió; por fin dio a luz a una hermosa bebe de cabello rubio, se parecía tanto a ella, pero cuando abrió sus ojos por primera vez, notó que eran idénticos a los de sus padre, apenas la miro unos segundos y ya la amaba con todo su corazón.

-Tenías razón Jonh, tenemos una hermosa hija, Bienvenida al mundo Candy-le dio un tierno beso y comenzó a bordar el nombre en una de las muñecas que había hecho.

Cuando recuperó las fuerzas, volvió a trabajar.

Cierto día, Larissa, una de sus amigas que vendía pan en el mismo mercado que ella, le comentó con voz triste y preocupada:

-Cuida mucho a tu hija, pues últimamente se han robado a los bebes recién nacidos, a mi hermana le robaron a su hijo a las pocas semanas de nacido.

-Pero... ¿Qué clase de persona haría eso? ¿Con que fin? -preguntó alarmada y sosteniendo con más fuerza a su bebé.

-Al parecer los venden a familias ricas que no pueden procrear.

-Yo nunca permitiré que me quiten a mi hija-exclamó con determinación y ninguna de las dos dijo nada más. Esa misma noche, mientras regresaba a su casa un par de hombres se acercaron a ella.

- ¿Qué es lo que quieren?

- ¿No es obvio? Danos a la niña.

- ¡No! -dijo abrazándola con más fuerza y comenzó a correr sin poner atención del rumbo que tomaba, solo veía bosques llenos de nieve, su bebé lloraba con fuerza y los hombres la seguían muy de cerca.

-Si nos la das por las buenas, te daremos una parte de las ganancias.

-Basta con que te dejemos vivir-Korin siguió corriendo y cuando creyó perderlos de vista vio una acogedora casa.

-El hogar de Pony-murmuró, en una colina escuchó un llanto, una joven de cabellos oscuros, dejaba un bebe en la nieve, la miró atónita, cuando la joven notó que la habían descubierto, se fue corriendo- ¿Cómo puede dejar a su bebé en la nieve? ¿Qué clase de madre haría eso? -pero en ese momento comenzó a oír que alguien se acercaba; se sentía demasiado cansada, tarde o temprano la atraparían y le quitarían a su bebé, en su mente apareció una idea que le partió el corazón; tapo un par de flores con una cobija de su hija y a ella la dejo en la canasta, junto con la muñeca-Mi pequeña Candy, prometo que regresaré por ti, te lo prometo-besó su frente y volvió a correr, cada vez había más nieve, y las lágrimas no le permitieron ver por donde caminaba por lo que resbaló y cayó varios metros hacia abajo. Los hombres al ver esto se acercaron.

-No se escucha ningún llanto, seguramente ambas murieron.

-Tendremos que buscar otro bebé-comentó el otro con molestia, siendo estas palabras, lo último que escucho Korin.

...

- ¡Candy! -gritó la mujer al despertar, aturdida con todos los recuerdos ¿Cómo se había podido olvidar de su hija? ¿Qué clase de madre era ella? Lagrimas corrían por sus ojos.

-Korin ¡Ya despertaste! -dijo Richard con una sonrisa y más lágrimas cayeron de sus ojos, espantando al hombre. John...su primer y gran amor ya no estaba con ella, pero había sido tan afortunada de encontrar a ese maravilloso ser, no sabía que habría sido de su vida sin el-¿Qué tienes?

-Richard...yo...tengo una hija-cubrió su rostro con las manos y continuó llorando.

- ¿Qué?

-Acabo de recordar todo, no puedo creer que después de tantos años haya recobrado la memoria, pero al ver aquel hogar y esa muñeca, todos mis recuerdos aparecieron-comenzó a contar las anécdotas de su vida, su acompañante la escuchaba atónito, también se encontraba sorprendido de que después de tantos años pudiera recordar, pero seguramente el no tener nada familiar a su alrededor, había impedido que ella recobrara la memoria antes.

-Entiendo ¿Y qué quieres hacer?

-Tengo que buscarla, aquellas mujeres deben de saber algo de mi hija, debemos ir cuanto antes-su mirada había adquirido un brillo desconocido para él, estaba seguro de que ella no descansaría hasta encontrarla.