CAPITULO 21: DOS CAMINOS, UNA ELECCIÓN

Terry guardo silencio por unos momentos, intentaba encontrar las mejores palabras, era algo irónico que, aunque amara el teatro y pudiera expresarse tan fácilmente en él, no pudiera decirle lo que sentía a aquella chica pecosa.

-Candy…yo no tuve la oportunidad de crecer lleno de amor como tú, mi padre renuncio a la única mujer que amó y me alejo de ella para casarse con una señora que me odia y a quien odio, demostró que prefería encajar en la sociedad aunque no pudiera ser feliz que vivir sencillamente con mi madre, sin embargo yo no, yo estoy en contra de esta sociedad, solo quiero ser yo mismo-sus ojos brillaban más ante cada palabra, la joven solo lo contemplaba en silencio-Como las peleas entre nosotros eran frecuentes, decidió mandarme a un colegio tras otro, pero en ninguno dure más de un año, excepto aquí, al parecer el dinero es poderoso. Cuando regresé de sufrir el desprecio de mí madre, había decidido renunciar a cualquier sentimiento que me hiciera sufrir, entre ellos el amor; pero en el barco conocí a una pecosa que lo cambio todo- un sonrojo se apoderó de las mejillas de Candy pero no aparto su mirada-Me sorprendió que asistieras al mismo colegio y me di cuenta de que no eres como las demás chicas ricas, eres aventurera, atrevida, optimista, bondadosa y no te importan mucho las reglas de sociedad, pero...descubrí que en tu corazón ya había alguien más-una sombra invadió su rostro-Me sentí tan molesto pero preferí no intervenir, quiero que seas feliz...aunque no sea conmigo. Con todo esto Candy, quiero que sepas que yo…te amo, y dudo que esos sentimientos cambien a pesar de lo que tú me respondas. ¿Candy…tu sientes algo por mí? -dijo mirando sus ojos intentando encontrar algo en ellos.

La rubia no era capaz de emitir palabras, aunque desde hace tiempo algo dentro de ella intuía los sentimientos del joven, no había querido reconocerlo. Ahora estaban los dos ahí, Terry era completamente sincero y ella no sabía cómo responder.

-Terry…yo…-apretó la bata con ambas manos.

-No es necesario que me respondas ahora Candy. Ha dejado de llover, mandare a que traigan tu ropa-sin decir más salió de la habitación, ignorando a la joven que lo llamaba.

Al día siguiente…

Toc toc

-Adelante-contesto Candy, quien se encontraba recostada viendo el techo de su habitación, al mirar a su visitante su corazón se aceleró.

-Hola Candy.

-Anthony.

-Quería hablar contigo de algo importante.

-Yo también.

-Dime.

-Tu primero-notaba un brillo inusual en el rubio.

-He encontrado lo que quiero hacer.

- ¿En serio? -se levanto con rapidez- ¿Y qué es?

-Por ahora es un secreto-le guiñó el ojo-hablaré con la tía abuela, espero que ella lo entienda. Y aunque no lo haga lucharé por ello. Candy…-la rubia lo miro con curiosidad-también…quiero posponer…el compromiso-desvió la vista sonrojado.

-Entiendo. Yo te apoyo Anthony-ambos sonrieron dulcemente.

- ¿Y que es lo que tu querías decirme? -Candy dudo por unos instantes, pero finalmente le conto lo sucedido el día anterior; la alegría de Anthony fue desapareciendo mientras un miedo a perderla surgía en él- ¿Tu que sientes por el Candy? -cuando ella abrió la boca para responder la interrumpió-No tienes que decírmelo ahora. Creo que necesitas tiempo para pensarlo. Candy se bien que a pesar de su arrogancia y rebeldía el es una buena persona, pero…-tomo sus manos y la miro a los ojos-Yo te amo, siempre ha sido así y eso no cambiará. Te conocí cuando eras más pequeña ¿Recuerdas? En el portal de las rosas. Llorabas y yo solo deseé animarte, cuando vi tu sonrisa por primera vez…sentí una gran calidez. Eres más hermosa cuando sonríes, que cuando lloras-acarició su mejilla- Con el tiempo fui conociendo a la chica valiente, alegre, amable y dulce y me enamoré cada vez más. Cada día a tu lado es único. Deseaba protegerte de todos y cuando te volviste una más de los Andrew…fui el chico más feliz. En Londres y ahora en Escocia este sentimiento no ha hecho más que crecer. Nos esperan varios obstáculos a los dos, pero quiero vivirlo todo contigo. Tu cambiaste mi mundo desde que apareciste en él, lo iluminaste todo. Me has hecho creer en mi y querer ser mejor. Yo quiero estar contigo Candy-beso su frente-Pero respetaré la decisión que tomes.

-Anthony…

Toc toc

-Adelante.

-Tortolitos ¿Qué están haciendo? -Stear entro animadamente sin percatarse de sus expresiones-Vengan, Paty, Annie y Archie nos esperan, daremos otro paseo en bote-salió de la habitación, los dos se miraron un momento antes de que Anthony se levantara y saliera.

-Vamos Candy.

-Si.

Momentos después…

-Candy ¿Estas bien? -preguntó Annie quien la veía con preocupación igual que Paty; los chicos habían ido a preparar todo para la comida y Candy había estado callada todo ese tiempo.

-Tengo algo que hacer-sin decir mas se perdió entre los árboles, llego a una pequeña colina que le permitía ver el lago.

Suspiro, ninguno de los dos jóvenes le había permitido hablar. A pesar de que se sintió abrumada con ambas declaraciones, tenía claros sus sentimientos. Por un momento tuvo dos caminos enfrente de ella. Por un lado, estaba Terry, un chico rebelde, atrevido y para muchos engreído, sin embargo, ella sabía que todas esas mascaras ocultaban a una buena persona a quien habían lastimado desde niño. Deseaba que los demás pudieran ver lo que ella veía. Terry y ella se entendían de una manera especial. Por otro lado, estaba Anthony, tan dulce, sincero y decidido. Siempre defendiéndola incluso de la Tía Abuela, habían crecido desde aquel día en el portal. Y compartían maravillosos momentos juntos. Con él, se sentía segura y llena de felicidad. Eran confidentes y cuando estaban juntos todo lo que le inquietaba desaparecida. Si, era verdad que tenía dos caminos enfrente de ella, pero siempre había existido solo uno que podía y quería seguir. Suspiro, era momento de hablar con ellos, pero… ¿Con quién debía hacerlo primero?

- ¿Por qué tan sola? -pregunto una voz a sus espaldas, al parecer el destino había decidido.

-Terry-el chico se sentó a su lado. Ambos guardaron silencio mientras veían el lago.

-Candy, me iré a Estados Unidos.

- ¿Qué?

-Tu ya has tomado tu decisión ¿no es así? En realidad, creo que no hubo algo que decidir.

-Terry, tu eres un gran chico, aunque no todos puedan verlo. Eres importante para mí, pero…

-Lo entiendo Candy, ya lo sabía, pero tenía que intentarlo…tu corazón ya tiene a alguien.

-Si.

-No me arrepiento de nada, gracias a que te conocí pude reconciliarme con mi madre y tome una decisión muy importante…seré actor, por eso me iré. No quiero estar a merced de mi padre, lucharé por mi sueño y eso te lo debo a ti-la miro con una sonrisa-serás mi inspiración-Candy se ruborizo-Cuando te sonrojas se te ven más las pecas-comenzó a reír.

-Mocoso atrevido.

-Prométeme que serás feliz Candy, no solo con el rubio sino también con tu destino. No seas algo que no quieres ser. El mundo necesita de esas pecas ¿Lo prometes?

-Si-Terry se levanto y le extendió la mano para ayudarla. Cuando Candy se levantó, la abrazo con fuerza-Solo un momento-la joven sintió como el joven lloraba en silencio y su corazón se oprimió, sabía que era la decisión correcta, pero le dolía lastimarlo. Tímidamente le devolvió el abrazo. Poco a poco Terry se separó-Adiós pecosa-Candy lo miro alejarse, sin saber que a lo lejos, un joven rubio había presenciado toda la escena.