CAPITULO 23: REGRESO A CASA

Los días pasaron lentamente, el fin del verano había llegado, al día siguiente los chicos tendrían que volver a Londres. Habían intentado preguntar a la tía por el paradero de Anthony pero esta se negó rotundamente a decirles. Candy había perdido su sonrisa, cada día se iba a la cima de una colina y quedaba sumergida en sus pensamientos, los cuatro amigos se encontraban muy preocupados por ella.

Al día siguiente de la partida de Anthony, Candy les había contado a sus amigas todo lo sucedido; estaban de acuerdo en que el joven vio la escena con Terry y lo malinterpreto. Finalmente, las chicas decidieron acercarse nuevamente a la joven rubia.

-Candy-la primera en hablar fue la pelinegra, su amiga solo la miro- ¿En verdad no tienes una idea de donde puede estar?

-No…el…me había dicho que encontró algo que quería hacer, pero no me dijo que-agacho su cabeza.

- ¿Sabes Candy? Mamá siempre ha dicho que los mejores colegios para señoritas están en Europa, pero sin duda las mejores universidades y más para un varón están en América.

-Es verdad. Quizás Anthony regreso América.

-Piensa que tu y Terry regresaran a Londres así que es muy seguro que así sea. Y aunque no fuera así-su mejor amiga de la infancia la miro a los ojos-Hace tiempo he querido decirte esto Candy. Tu no eres feliz en el colegio San Pablo ¿verdad?

-Bueno yo…agacho la cabeza-No. Pero aun no he encontrado que es lo que quiero hacer.

-En el hogar de Pony podrías pensarlo y después ir a Lakewood.

-Queremos que tu seas feliz Candy, y siento que tu felicidad esta allá-añadió Paty

-Annie, Paty-miro a ambas jóvenes que le sonrieron y las abrazo-Gracias.

En la tarde…

- ¿Qué? Annie ¿Pero que estas diciendo? -Archie la miraba incrédulo pese a que no era a él a quien su novia se dirigía.

-Por favor Stear.

-Si la Tía Abuela nos atrapa, nos reñirá a todos.

-Además es muy peligroso que ella viaje sola.

-Por favor-Paty se sumó a la petición.

Los hermanos se vieron para finalmente asentir, sabían que ese par no estaría bien el uno sin el otro. Las jóvenes los abrazaron con alegría, para después separarse ruborizadas por su atrevimiento.

Esa misma noche, tres sombras salieron de la villa de los Andrew, subieron al coche de Stear y se alejaron rápidamente.

Mientras tanto...

-Señorita Pony, hermana María, las busca la señora rubia.

-Hazla pasar-dijeron con una sonrisa, poco después la rubia entro.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Disculparan que venga tan seguido pero me siento muy tranquila aquí, de algún modo es como si pudiera acercarme más a ella.

-La entendemos ¿Quiere una taza de café?

-Si por favor.

-Iré a prepararlo-la Hermana María se puso de pie, dejando a ambas mujeres conversando sobre Candy y Anthony, era uno de los temas preferidos de Korin, después de todo quería que su hija encontrara el amor y fuera tan feliz como ella. Cuando la monja se dirigía a la cocina, distinguió por la ventana a un joven parado enfrente del hogar, veía todo con melancolía, al ver a la hermana sonrió con amabilidad, ella le devolvió la sonrisa y decidió abrirle la puerta.

-Buenas tardes, siento haber venido sin avisar.

-No se preocupe. Pase por favor-lo condujo hacia el lugar en que estaban las otras dos mujeres-Espere aquí un momento.

-Si, gracias. Buenas tardes.

-Buenas tardes-respondieron al unisonó.

-Mi nombre es Terius Grandchester, es un gusto conocerlas.

-Igualmente.

-Quise venir a conocer el hogar del que tanto me hablo Candy.

- ¿Es usted amigo suyo? -preguntó la rubia inmediatamente, Terry la miro asombrado, frunció un poco el ceño al notar el parecido con la pecosa.

-Si, nos conocimos en el colegio y fuimos buenos amigos-dijo tomando de su taza, el brillo de tristeza en su mirada no paso desapercibido por ninguna de las tres.

- ¿Como esta ella?

-Muy bien, pronto será su fiesta de compromiso.

- ¿Compromiso?

-Disculpen, hable de más, no me corresponde a mi contarles eso. Les agradezco su amabilidad, pero debo retirarme ¿Podrían decirme como llegar a la colina?

-Yo puedo acompañarle si quiere-ofreció Korin y el aceptó.

En la colina...

-Quiero decirle que yo soy la madre de Candy.

- ¿Su madre? -abrió los ojos sorprendido y luego sonrió-Ya veo estoy seguro de que ella será muy feliz al saberlo.

La rubia tenía un sinfín de preguntas, pero aquella mirada de tristeza y melancolía del joven le impedía preguntar, temía lastimarlo de algún modo.

-Le agradezco por acompañarme pero ya debo irme-dijo al ver el carruaje que lo esperaba.

-Entiendo, que tenga un buen viaje.

-Gracias-la mujer se disponía a bajar de la colina cuando vio que una sombra comenzaba a subir por esta.

-Buenas tardes-un chico rubio la miraba atónito, era como si una de sus fantasías en las que formaba una familia al lado de Candy hubiera cobrado vida.

-Buenas tardes-aquel joven le inspiraba una confianza inmediata, después de todo, ambas mujeres le habían descrito a ese chico capaz de robar el corazón de su hija.

-Lamento molestarla, yo solo quería ver esta colina una vez más. La Señorita Pony y la hermana María me dieron permiso de venir.

- ¿Eres Anthony? -esta vez no pudo guardar su curiosidad.

-Si-la miro aún más confundido.

-Mi nombres es Korin y soy la madre de Candy-en tan solo unos minutos el joven había pasado por diferentes niveles de sorpresa, pero aquel era el mayor de todos.

-Su madre…-sonrió lentamente-Candy será la persona más feliz cuando lo sepa.

- ¿Ella esta aquí? ¿Vino contigo?

-No, he venido solo. Dentro de poco comenzaré a estudiar…-se detuvo inmendiatamente-Me dio mucho gusto conocerla, pero tengo que irme-un brillo de tristeza paso por su mirada.

-Entiendo-aquello no había pasado desapercibido por la mayor pero nuevamente prefirió callar todas sus preguntas.

-Adios-Anthony hizo una ligera inclinación de cabeza.

-Hasta pronto-sonrió sinceramente recordándole al joven a la chica que el tanto amaba.

Lentamente Anthony se alejó del hogar.

Mientras tanto...

- ¡Señorita Pony! ¡Hermana María! ¡Estoy de vuelta!

- ¿Candy? -preguntaron desconcertadas cuando ella entró, la rubia pudo ver como recogían varias tazas, miro alrededor pero no había nadie más.

-Eh...un poco más y alcanzas a tu amigo y a Anthony-dijo la señorita Pony, a ella no le correspondía hablarle sobre su madre.

- ¿Anthony?

-Justo acaba de irse. Pero Candy ¿Qué haces...? -no pudo terminar su pregunta pues la rubia ya había arrojado sus maleta, soltado a Clint y corría con todas sus fuerzas gritando el nombre del rubio. Al llegar a la colina, abrió los ojos sorprendida, frente a ella se encontraba….

Gracias por sus comentarios. Hace poco subí una pequeña historia de Stear, espero puedan leerla. Hasta el próximo capítulo.