CAPITULO 26: ANHELO

El sábado en la noche...

-Te ves encantadora-dijo Korin con orgullo-Lamentó que no podamos acompañarte, pero...

-Lo sé es su aniversario, no te preocupes mamá estaré bien, han hecho suficiente viniendo aquí para que no viajara sola-se miró en el espejo el vestido era rosa y largo con detalle plateados, su antifaz era del mismo color y tenía la forma de una mariposa su cabello estaba suelto y solo adornado con una cinta rosa-Ya debo irme.

-Diviértete.

-Ustedes también-beso a su madre, abrazó a su padre y salió, un carruaje ya la esperaba, tras darle la dirección el cochero se puso en marcha.

En la fiesta...

- ¿Te sucede algo querida? Pareces nerviosa.

-No es nada, solo espero a un invitado muy especial.

- ¿Especial? -frunció el ceño.

-Te lo explicaré en cuanto llegue.

-Está bien ¡Terry! -exclamó al verlo de lejos-Quiero presentarte a mi esposa.

-Es un gusto.

-Igualmente...-la mujer diviso una cabellera rubia que le era muy familiar- ¿Me disculpan un momento? Creo que ya llego quien esperaba-Terry prefirió alejarse a buscar algo de beber e instantes después llego su esposa con una joven de cabellera rubia.

-Querido, quiero presentarte a Candy.

- ¡Candy! -exclamo al reconocerla inmediatamente, la joven alza la mirada sorprendida.

- ¿Ustedes se conocen?

-Si, la conocí cuando fui a Londres, fue Julieta en la obra de su escuela.

- ¡Que coincidencias! -dijo con una sonrisa-Pues Candy tiene que decirte algo muy importante ¿No es así?

-Eh...si

- ¿Algo importante? -la mujer se colocó a su lado.

-Verás...hace unos días me sentí mal pero no quise preocuparte así que fui con un doctor, él y su amable ayudante me atendieron.

- ¿Por qué no me dijiste? ¿Estás bien? ¿Qué es lo que tienes? -preguntó realmente preocupado.

-No se alarme-intervino Candy-Me disculpo en nombre del doctor Richard por no poder venir, lo que su esposa tiene es...una pequeña vida en su interior-dijo con una sonrisa-Su esposa está embarazada-le tomo unos instantes asimilar la noticia, pero cuando por fin entendió, abrazó a su esposa y ambos comenzaron a reír...

- ¡Señores! Quiero hacer un brindis, hoy me he vuelto el hombre más feliz del mundo-todos los invitados lo miraron desconcertados-Mi esposa está esperando un hijo así que quiero brindar por ella y por la amable joven que me lo dijo-señalo a Candy quien sonrió un poco apenada.

- ¡Salud! -inmediatamente todos los invitados comenzaron a felicitarlos, la joven decidió alejarse un poco, en ese momento diviso una gran ventana abierta que llevaba a un balcón, camino lentamente hacia aquel lugar, cuando se encontraba afuera distinguió una silueta masculina muy familiar, estaba acompañado de otra joven alta y de cabello castaño, ambos reían animadamente, al verlos así Candy sonrió, había un brillo en el joven que nunca antes había visto, ni siquiera el día que le confeso sus sentimientos. Comenzó a alejarse, pero en ese momento ambos la vieron, sus risas cesaron inmediatamente.

-Candy-dijeron al unisonó, a pesar del antifaz esos ojos y ese cabello eran inconfundibles.

-Lamento interrumpirlos-Karen, que siempre se mostraba altiva y segura de sí misma, no pudo disimular su temor.

-Será mejor que los deje solos-sin darles tiempo de decir nada, la joven se alejó.

Candy y Terry hablaron por unos momentos, recordaron viejos tiempos y se pusieron al corriente de lo sucedido desde la última vez que se vieron en Escocia. Terry lamentaba lo sucedido con Anthony, pero estaba seguro de que volverían a encontrarse; además, se sentía feliz al notar que ese dolor que lo invadía al pensar en la rubia ya no estaba. Por su parte Candy confirmo lo que sospecho al verlo hablando con Karen, un sentimiento nuevo y más fuerte estaba surgiendo en él, pero aún no era capaz de confesarlo. Finalmente se despidieron con la promesa de escribirse, el destino es un poco extraño, a pesar de todo lo sucedido desde que se conocieron, ahora podían ser buenos amigos, tenían una conexión única y deseaban que el otro fuera feliz.

Mientras tanto...

-Oye Anthony, ¿quieres venir con nosotros? Iremos a dar una vuelta, quizás tomemos algo-el joven rubio se encontraba leyendo tranquilamente.

-No gracias.

-Vamos ¿es que tienes novia? -un brillo de tristeza cruzo su mirada.

-No, te lo agradezco pero tengo que estudiar.

-Esta bien-frunció los labios y dejo la habitación.

Anthony miro a la ventana, aunque seguían pasando los días no era capaz de dejar de pensar en ella, su sonrisa, su mirada, sus palabras y cada momento compartido. Quería que fuera feliz pero el no creía poder serlo sin ella. No era capaz de escribir a sus primos porque temía recibir noticias suyas. Quería que si llegaba el momento de volver a verse, pudiera sonreirle con sinceridad aunque estuviera con Terry. Pero su corazón no era capaz de entenderlo, y se mantenía firme en sus sentimientos por ella. Suspiro mientras intentaba concentrarse de nuevo en su libro.

El tiempo paso y finalmente llego el momento en que Candy partiera hacia la escuela de Mary Jane, sus padres y todos en el hogar le desearon lo mejor y la despidieron. La rubia logro pasar la prueba sin saber que estaba pasando por una. Sus días nunca eran tranquilos, casi todo el hospital conocía al travieso ángel rubio que se paseaba animadamente y era constantemente reprendida. Entre sus compañeras había quienes la querían y quienes no la toleraban, por ejemplo, Flamy, con quien compartía habitación.

Cierto día mientras la joven se encontraba estudiando, Flamy entró repentinamente con su fría expresión.

-Tienes correo-le entrego varios sobres.

-Gracias.

-Deberías dejar de escribir cartas todo el tiempo y concentrarte solo en estudiar.

- ¿Tu no escribes a nadie Flamy?

-Eso no es asunto tuyo-la rubia suspiró y se concentró en las cartas

Señorita Candy:

He sido informado por George de su situación con respecto a su madre y la adopción. Es una pena para mi tener que repudiarla pues he llegado a apreciarla a lo largo del tiempo, sin embargo, entiendo su deseo por lo que acepto repudiarla legalmente, pero espero me permita seguir teniendo atenciones hacia usted.

Lamento no poder informarle nada respecto a Anthony.

Le desea lo mejor

William Andrew

¡Hola Candy!:

En esta ocasión es mi turno de escribirte, ¿Qué tal todo como estudiante de enfermería?, estamos seguros de que lo conseguirás.

¿Sabes? Han surgido rumores de una guerra, Paty y Annie están preocupadas, pero Archie y yo intentamos tranquilizarlas.

El otro día nos hemos encontrado con Albert, al parecer regresará a América, nos dijo que te saludáramos de su parte y que espera verte pronto.

Lo que más esperamos es salir del colegio y conocer a tu madre y verte vestida de enfermera.

También tengo un nuevo invento, espero mostrártelo pronto.

Oh y antes de que preguntes, lo siento mucho Candy, pero seguimos sin tener noticias de Anthony, lo único que nos dice la tía Abuela es que el se encuentra bien.

Con cariño Stear.

Unas cuantas lagrimas se escaparon sin que pudiera evitarlo, entre mas tiempo pasaba sin recibir noticias suyas, peor se sentía.

Querida Candy:

¿Cómo estás? Richard y yo te extrañamos cada día más y anhelamos verte pronto. Estoy tan contenta de haberte encontrado que temo que todo sea un sueño.

Pronto será cumpleaños de Richard y nos gustaría que pudieras venir.

Lamento que aun no tengas noticias suyas, pero estoy segura de que cuando sea el momento ustedes se encontrarán.

Con cariño, tu madre

Abrazo la carta, las palabras de su madre siempre la reconfortaban.

Candy no sabía que aquello que anhelaba, cada vez se aproximaba más.

Gracias por sus comentarios y su paciencia. El reencuentro y el final de esta historia están cada vez mas cerca