CAPITULO 27: REENCUENTRO
El tiempo seguía su curso, Candy y algunas de sus compañeras fueron trasladadas a un hospital en Chicago, la joven se sentía triste, pues no había sido capaz de encontrar nada sobre Anthony en los pocos días libres que tenía y ahora, como ella pensaba, estaría más lejos de encontrarlo.
En dicho hospital había estudiantes de medicina y enfermería, pero al ser un hospital tan grande no todos se conocían, sin embargo, era frecuente escuchar relatos de una enfermera rubia de buen corazón, rebelde y alegre que recorría los pasillos del hospital, y que además era solicitada por muchos de los pacientes.
Pero al mantenerse un poco alejado de sus compañeros y los chismes de pasillo, cierto estudiante rubio no había escuchado tales rumores.
Cierto día, Candy fue asignada al área neonatal, se encontraba revisando a los niños mientras una tierna sonrisa aparecía en su rostro, recordando a todos los pequeños que vio crecer en el hogar y a su vez imaginando el día que fue encontrada.
-Tu eres una niña muy bonita-decía mientras alimentaba a una de las bebés-me recuerdas mucho a Annie. Annie es mi mejor amiga en todo el mundo, seguro crecerás tan bonita y tímida como ella-rio.
-Buenos días, señorita-dijo una voz amable y divertida con la escena que había visto.
-Buenos días doctor…-respondió un poco avergonzada-delante de ella se encontraba un hombre de cabellera negra, usaba anteojos, era alto y un poco regordete, era la primera vez que se encontraba con él, pero su sonrisa le inspiraba confianza.
-Henry-le extendió la mano y ella la estrecho. Tras revisar a cada uno de los niños, el hombre salió de la habitación.
El doctor Henry era el encargado de los estudiantes de medicina, como Mary Jane, lo era de las enfermeras en el anterior hospital. Era apreciado por todos sus estudiantes gracias a sus conocimientos y cariño por la enseñanza. Conocía a todos sus alumnos y su propósito era que cada uno de ellos fuera de los mejores médicos que pudiera haber. Entre sus estudiantes había uno que le preocupaba particularmente. Aunque era muy inteligente y dedicado y dulce con los pacientes, siempre lo notaba triste y a veces hasta indiferente con lo que lo rodeaba, a menos que fuera necesario no interactuaba mucho con sus compañeros, sabía que tenía amigos, pero no se comportaba como sus demás alumnos.
Los estudiantes de medicina y enfermería trabajaban constantemente juntos, había incluso parejas establecidas, no en un ámbito sentimental, si no profesional, un doctor y una enfermera que se acoplaban particularmente bien y hacían un gran equipo. Henry había intentado que su joven estudiante encontrara ese complemento con alguna de las enfermeras, pero hasta el momento había fracasado.
Anteriormente había escuchado de una carismática enfermera con quien cualquier doctor o estudiante disfrutaba de trabajar, pero no había tenido la oportunidad de conocerla. Sonrió al pensar que quizás, ese ángel rubio era lo que Anthony Brown necesitaba para salir de su caparazón. Sin más, se dispuso a hacer lo necesario para que al día siguiente ambos pudieran trabajar juntos.
Mientras tanto…
-Terry ¿Quieres ensayar un poco antes de ir a comer? -dijo Susana entrando en la habitación.
-Prefiero ensayar solo, gracias.
-Pero ambos debemos hacerlo juntos-la próxima obra a estrenar era Romeo y Julieta, ambos habían obtenido los protagónicos, ya que Karen se había enfermado durante la audición, obteniendo solo un papel secundario.
-Para eso es el ensayo general.
- ¿Porque te portas tan frío conmigo? A pesar de que yo...
- ¿Tu qué?
- ¡Te quiero Terry! Te quiero y no soporto saber verte con Karen, primero Candy y ahora ella. Yo quiero ser la única en tu corazón-cubrió su rostro y se fue llorando.
-Susana...-estaba sorprendido, pero no fue tras ella, no deseaba generar falsas esperanzas pues sabía cuánto dolor podían provocar.
- ¿Qué le pasa a esa chica? -pregunto Karen entrando en la habitación, inmediatamente la mirada de ambos se ilumino, se habían vuelto novios hace poco y les gustaba ensayar juntos. Pasaron el resto de la tarde repasando sus diálogos-Terry.
- ¿hum?
- ¿Invitaste a Candy al estreno?
-Le hable sobre la obra, pero no sabía si tu…
-Ella me agrada, me gustaría que viniera, además de que no tengo nada que temer ¿o sí? -el joven sonrió, a veces la chica era tan engreída como él y le encantaba. Le dio un tierno beso y asintió.
-Le mandare un par de boletos entonces.
Al día siguiente…
Comenzaron los ensayos, Romeo veía a Julieta por primera vez y ambos se enamoran perdidamente, cuando Romeo estaba por acercarse a Julieta, unos extraños ruidos provenientes del techo advirtieron a la joven rubia.
- ¡Terry! ¡Cuidado! -grito al ver como las luces estaban por aplastar al joven y se apresuró en empujarlo, las luces cayeron encima de ella, todos veían la escena aterrorizados, hasta que algunos comenzaron a reaccionar.
- ¡Llamen a una ambulancia!
En Chicago…
La jefa de enfermeras les asigno a cada una de las estudiantes un área en la cual trabajar, ese día a Candy le correspondían los pacientes pediátricos, se alegró, siempre era bueno convivir con los niños. Tomo un carrito con lo necesario y se dirigió a las habitaciones, saludo a cada uno con una sonrisa, los niños le mostraban sus dibujos o juguetes mientras ella se encargaba de medir su temperatura, revisar sus heridas o darles el desayuno. Se encontraba en el pasillo cuando escucho que el medico en turno había entrado a las habitaciones, siendo recibido con igual entusiasmo.
Tomo los expedientes y se dispuso a entrar, al mismo tiempo que el doctor salía, ambos chocaron cayendo varios papeles al suelo.
-Lo siento-dijeron al unisonó, se agacharon para recogerlos, sus manos se tocaron por accidente y en ese momento alzaron la vista. Ambos olvidaron donde se encontraban y lo que hacían, sus corazones latían con fuerza, ¿eso era un sueño? Miles de recuerdos, pensamientos y sentimientos los invadieron, mientras se veían a los ojos.
-Candy…-finalmente el joven fue capaz de romper el silencio.
-Anthony-se levantaron y ambos tuvieron la oportunidad de ver al otro con mayor detenimiento. Candy vio que[IICL1] él había crecido, se le veía increíblemente apuesto, sus facciones habían madurado desde la ultima vez que le vio, pero seguía siendo la persona de la que estaba enamorada. Anthony vio que ella se encontraba más alta, su figura comenzaba a ser cada vez mas de una mujer y menos la de aquella niña que conoció en el jardín de las rosas hace varios años, se veía hermosa vestida de enfermera, quería abrazarla con todas sus fuerzas, pero en ese momento el ultimo recuerdo que tenia de ella regreso.
-No pensé que nos encontraríamos tan pronto Candy y menos de esta forma-su voz sonaba un poco dura lo cual la desconcertó.
-Te he buscado tanto Anthony, nunca pensé que te encontraría aquí…ahora…pero ¡si eres medico!
-Estudiante en realidad, y tu eres enfermera-una pequeña sonrisa salió.
-Estudiante-le devolvió la sonrisa. No encontraban que mas decir, ambos tenían preguntas y sentimientos encontrados. En ese momento el doctor Henry apareció.
-Veo que ya se conocieron, me alegra mucho, espero lo mejor de ustedes dos-ambos salieron de su ensoñación y lo miraron desconcertados-a partir de ahora trabajaran juntos-les guiño un ojo, dio un apretón en sus hombros y se retiró.
-Anthony, necesito decirte tantas cosas…en realidad yo…
-Candy, tendremos tiempo para hablar, en este momento hay asuntos que atender-señaló a los niños que lo miraban con curiosidad.
-Tienes razón-y así, ambos se dispusieron a atender a los pacientes, olvidando por un momento la conversación que se aproximaba.
