🌸Género: Romance.
🌸Palabras: 530
Pareja: TodoSaku.
🌸Sipnosis: Verla dormir entre clases se había vuelvo una rutina para él.
La última asignatura del día culminó de manera satisfactoria para los alumnos de la clase 1-A, quienes relajaron sus entumecidos músculos sobre sus asientos acompañados de largos suspiros o ensordecedores gritos que dañaban el sistema auditivo de las víctimas más cercanas. El tiempo circuló sin perder su ritmo y las últimas voces se perdieron entre los extensos pasillos de la Academia, dejando a dos almas desoladas en aquella enorme aula.
Un par de ojos heterocromáticos danzaron hacía la pequeña figura que descansaba sosegadamente sobre el escritorio contiguo al suyo. De su boca, pequeños y adorables sonidos escapaban mientras su apacible respiración arrullaba a la fémina en su siesta.
Haruno Sakura era tanto o más hermosa que de costumbre mientras dormía.
Y un sentimiento de protección y algo más se albergó en su pecho, en lo más profundo de su ser.
Ha pasado semana y media desde que esto se volvió una rutina para Todoroki Shōto, siendo afortunado de ser el único testigo en apreciar la vulnerabilidad de su compañera, lo frágil pero al mismo tiempo, lo fuerte que es. Una mujer tan dulce y perversa.
Una mujer que, sin hacer movimiento alguno capturó el frío corazón de Todoroki.
Un corto mechón se deslizó sobre su rostro, ocultando toda imagen sagrada de la fémina de los pecadores ojos del mitad albino, acompañado de los últimos rayos del sol que se filtraron por las ventanas, siendo lo suficiente atrevidas para acariciar la tersa piel de su compañera.
Dios crea seres perfectos, pero nunca imaginó ser testigo de una de ellas.
Nadie le advirtió que este extraño sentimiento lo haría vibrar, siendo ignorante de la suave sensación de las nubes rozando sus dedos cuando su voz arrullaba sus oídos; mucho menos que estaría al borde del abismo o de las constantes taticardias que lo atacaban.
Suspiró pesadamente sin darse cuenta que retuvo su respiración por tanto tiempo, reduciendo la distancia lo suficiente para que sus dedos tuvieran la osadía de retirar ese molesto mechón de su rostro, acomodándolo con sumo cuidado tras su oreja y sonrió, victorioso de su misión.
¿Era mucho pedir vivir momentos similares a su lado?
-Todoroki-kun...
Dió un pequeño brinco sobre su asiento al momento en que la suave y adormecida voz de Sakura rompió todo silencio, y casi al instante, una linda y apenas perceptible sonrisa atravesó sus labios cuando su mirada heterocromática se encontró con esas enormes gemas de un exótico color jade.
Un ligero rubor cubrió sus pálidas mejillas, viéndose obligado a desviar su rostro.
Sakura soltó un largo bostezo a su vez que estiraba su extremidades percatándose del silencio y el vacío del lugar.
- ¿Dónde están todos?
-Las clases finalizaron hace media hora.
- ¡¿Qué?! ¡Todoroki-kun ¿Por qué no me despertó?! -Exclamó la pelirosa acomodando el desorden de su pupitre, siendo poco y nada cuidadosa con sus pertenencias.
-Te veías cómoda. - Y no quería despertarte, no aún.
- ¡Eso no es una excusa! ¡Moriré demasiado jóven! Seguramente Aizawa-sensei tiene planeado algo ya contra mí ¡Y te arrastraré conmigo! -Amenazó entonces, corriendo hacia la salida del aula.
-Todoroki-kun. -Llamó, girando su cabeza lo suficiente para observarlo. Y al ser consciente de su atención, prosiguió:-Gracias por hacerme compañía.
