CAPITULO 30: FINAL
El tiempo transcurría con rapidez entre días ajetreados en el hospital, salidas juntos y cartas constantes entre sus seres queridos. Anthony y Candy, tras pasar sus exámenes, eran oficialmente un medico y una enfermera. A ambos les ofrecieron permanecer en el hospital entre otras ofertas de varios hospitales. Sin embargo, ambos deseaban volver a casa, en especial Anthony.
Así, tras una emotiva despedida de sus compañeros, en especial del doctor Henry, los dos partieron de vuelta a Lakewood.
- ¡Mamá! -Candy se apresuró en abrazar a su madre quien la esperaba con una gran sonrisa.
-Te hemos extrañado tanto.
-Y yo a ustedes, estoy feliz de volver a casa. Lamento no haber venido en tu cumpleaños-miro a Richard- pero..
-No importa-acarició su cabeza-Lo importante es que ahora estas aquí y que no te irás...hasta que te cases-miro seriamente a Anthony, la pareja se ruborizo y su madre rió, para después extender su mano al joven.
-Es un gusto verte nuevamente y en mejores circunstancias-se estrecharon la mano con una sonrisa.
- ¿Saben? ¿Hay personas que quieren verlos?
- ¿Eh? -voltearon, un poco apartados se encontraban cinco jóvenes, Candy grito inmediatamente- ¡Archie! ¡Annie! ¡Stear! ¡Paty! ¿Albert?
- ¡Hola Candy! -dijeron al unisonó mientras cada uno la abrazaba- Anthony…-Stear y Archie se apresuraron hacia su primo, comenzaron a pelar como cuando vivían todos juntos en Lakewood-nunca vuelvas a hacernos esto-los tres reían mientras todos los veían con una enorme sonrisa.
-Vayamos a tomar algo, tenemos mucho que celebrar-dijo Korin.
Días después…
Candy había ido a pasar unos días en Lakewood para pasar tiempo con todos. Anthony se encontraba un poco raro en esos días, se iba desde muy temprano y regresaba bien entrada la tarde, al principio pensó que se encontraba cuidando el jardín porque regresaba con las manos llenas de rasguños como en los viejos tiempos, sin embargo, nunca lo encontraba dentro de este. Suspiro mientras veía por la ventana, aun era muy temprano y todos debían encontrarse dormidos.
Decidió salir a dar un paseo, además de Anthony, se sentía preocupada después de enterarse que Eliza y Neil estaban también de regreso y no sabía que le harían en esta ocasión.
-Candy...-una voz familiar la sacó de sus pensamientos. Volteo a verlo con sorpresa y al mismo tiempo feliz.
-Albert-sonrió como habitualmente lo hacía y ambos continuaron caminando.
-Déjame adivinar ¿Eliza y Neil? -era increíble como él podía entenderla con tanta facilidad, sin duda era su mejor amigo y su confidente, estaba en los momentos difíciles, aconsejándola y apoyándola, era el hermano que nunca había tenido-No debes preocuparte Candy, ellos no te molestaran, has dejado de ser un obstáculo para ellos, ya no eres nada suyo y a Eliza la han comprometido con un joven millonario.
- ¿Cómo sabes todo eso Albert?
-Candy, hay muchas cosas que tu no sabes de mí. Yo tenía una hermana, pero murió cuando yo era más joven, mi deber era hacerme cargo de la familia, pero sin ella no le encontré mucho sentido, quería sentirme libre y que mejor lugar que la naturaleza, en cierta ocasión me había escapado de una de las fiestas y fue cuando vi a una pequeña niña llorando, era tan parecida a mi hermana que intente animarla tocando la gaita, ella tan inocente hizo varios comentarios que me hicieron reír pero en ese momento noté que me buscaban y tuve que irme, desde ese entonces la he visto en varias ocasiones, quizás es por su parecido con mi hermana que le tome cariño rápidamente...
- ¡Albert! Tu eres... ¡el príncipe de la colina! -exclamó sorprendida.
-No sabía que me llamabas de ese modo-rió.
-Pero...el llevaba el emblema de los Andrew, así que eso quiere decir que…
-Mi nombre completo es William Albert Andrew-la joven no daba crédito a lo que oía, el príncipe de la colina que siempre estuvo presente en su mente; Albert, su incondicional mejor amigo y salvador y el Tío Abuelo, quien había visto por su futuro y la volvió la niña mas feliz al adoptarla..eran la misma persona. De repente y sin previo aviso Albert comenzó a reír-Lo siento, tu expresión es muy cómica en estos momentos-sin saber porque, Candy también comenzó a reír, ahora estaba segura de que Albert era su ángel. Continuaron dando un paseo y después regresaron a Lakewood para darles la noticia a todos.
Nota: Si pueden, a partir de aquí lean escuchando: Candy candy, ova, yume nara samenaide
Al día siguiente...
Candy abrió los ojos al recibir los primeros rayos de sol y el canto de los pájaros. Se sobresalto un poco al ver un rostro familiar que le sonreía.
- ¡Dorothy!
-Buenos días, Candy.
- ¿Todo está bien?
-Claro que sí, hoy tengo una misión muy especial-le guiño un ojo mientras le mostraba un hermoso vestido color blanco con detalles en verde, resaltaba su figura y en especial sus ojos. Al verla, la mucama sonrió con ternura, recordando a la niña a la que antes vestía a pesar de sus protestas, ahora convertida en toda una mujer.
-Puedo vestirme sola Dorothy-la otra rió, había cosas que nunca cambiarían.
-Ahora debes bajar, tu príncipe te espera Candy.
La joven bajo las escaleras lentamente, su corazón comenzó a latir con rapidez, y entonces lo miro, vestido de blanco, tan apuesto como siempre la recibió con una sonrisa y beso su mano.
-Te ves hermosa Candy. Ven conmigo-al salir de la mansión y tras cruzar el jardín, los esperaba el caballo de Anthony, todo parecía sacado de un cuento, no había sirvientes ni nadie de la familia paseando alrededor, pero antes de poder comentar algo al respecto, el joven subió al caballo y la ayudo a subir.
Avanzaban lentamente, la rubia se recargo en su pecho y cerro los ojos, en ese momento un olor a rosas comenzó a llegar por todas partes, al contemplar a su alrededor, miro sorprendida como todo el camino que recorrían estaba lleno de rosas, en especial de dulce Candy.
-Anthony…
- ¿Te gusta?
-Es hermoso.
-Así es como tu vuelves mi mundo desde que apareciste en él. Dulce y hermoso-toco su hombro y ella estrecho su mano mientras ambos se veían a los ojos. El caballo se detuvo. Rodeados de rosas y sonidos de la naturaleza, Anthony continúo hablando-nunca olvidaré el primer momento en que te vi, pensé que quería protegerte de quien hubiera causado esas lágrimas y ayudarte a sonreír. No saliste de mi mente desde ese día. Cada día a tu lado hacia que me enamorara mas y mas de ti-Candy lo miraba con ojos resplandecientes, sentía los latidos de ambos como si fueran uno solo-eres muy dulce Candy, alegre, divertida, inteligente, aventurera, hermosa, eres única y eres la persona más importante para mí. Me brindabas esa calidez y esa felicidad que no había sentido en mucho tiempo aun cuando parecía tenerlo todo. Me ayudaste a encontrar mi camino y a luchar por él. Cuando creí que te había perdido-bajo la vista por unos momentos y ella acaricio su mejilla, el tomo la mano y la beso-pensé que nunca volvería a sentir genuina felicidad. Pero pudimos aclararlo todo. Tú me amas-se ruborizo ligeramente y ella asintió-y yo te amo, te amo profundamente Candy, y siempre voy a hacerlo, deseo hacerte tan feliz como tú me haces a mí. Por eso, frente a estas rosas que tanto amo que representan también a mi madre…quiero pedirte que te cases conmigo-la oji-verde se sentía sorprendida, era un momento maravilloso, cada una de sus palabras la llenaba de calidez y le transmitía el profundo sentimiento que ambos compartían, pero no se esperaba dicha frase, su corazón latió con mayor rapidez si era posible y las palabras se atoraron en su garganta por unos momentos- Candy, ¿quieres casarte conmigo? -un pequeño temor comenzó a notarse en su mirada, en ese momento ella tomo su rostro con dulzura y deposito un pequeño beso en sus labios, al separarse asintió.
-Si quiero-un tenue rubor apareció en sus mejillas-te amo Anthony, desde el primer momento en que te vi, te amé en nuestro primer baile, nuestra primera cabalgata y tu primera rosa. Te ame cuando reñías con la tía abuela, cuando jugabas con Stear y Archie, cuando me defendías de Neal y Eliza, cuando me hablabas de tu madre y cuando me compartías tus temores, tus alegrías y tus tristezas. Siempre has sido tú, y siempre serás tú, mi adorado Anthony. Claro que quiero casarme contigo-el joven la beso inmediatamente con toda la felicidad y el amor que sentía en ese momento, al separarse pregunto:
- ¿Quieres cabalgar?
-Si.
El caballo comenzó a ir con rapidez, al ritmo de sus latidos.
-Candy….te amo…te amo…te amo-ella cerro los ojos, sintiendo el viento y a la persona que tanto amaba junto a ella.
Cabalgaron por bastante tiempo, cuando el caballo se detuvo, escucho un sonido familiar, al abrir los ojos se sorprendió al encontrarse en lo alto de la colina de Pony. Al pie de la colina se encontraban Archie, Stear y Albert tocando la gaita. A su alrededor, todos sus seres queridos…sus padres, sus dos adoradas madres, sus amigas y todos los niños del hogar, incluso Terry y Karen se encontraban ahí. Disfruto de la melodía, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, recordando todos los momentos maravillosos que había vivido e incluso las personas que había conocido.
- ¡Salud! -decían todos al unisonó momentos después. Compartían una agradable comida para celebrar el compromiso, no solo del par de rubios sino de Stear y Paty, y Archie y Annie. Al parecer los tres primos se habían puesto de acuerdo, y cada uno por su cuenta se encargo de preparar la sorpresa para la mujer que amaban.
Los niños corrían alrededor del hogar, los adultos platicaban amenamente y las parejas se veían sin disimular sus sentimientos. El corazón de Candy latía alegre al ver a todos los que amaba tan felices y cerca de ella. Sabia que todo lo que había llorado en algún momento de su vida, valia la pena para llegar a ese momento de máxima felicidad. Miro a Anthony y supo que él pensaba lo mismo. No importaban los obstáculos que pudieran presentarse a partir de entonces, mientras estuvieran juntos podrían enfrentarlo todo.
Gracias por sus comentarios, espero sinceramente que este capitulo les guste a pesar de la tardanza. Aún no me despido, nos queda un epilogo.
