EPILOGO

Una mujer rubia se encontraba sentada mirando por la ventana, apoyaba su mejilla en una mano, mientras suspiraba, frente a ella se encontraba el hermoso jardín de rosas de Lakewood, jardín que había sido cuidado por su esposo desde que ambos eran jóvenes.

Toc toc

-Adelante-su rostro se ilumino, quizás al fin la dejarían salir de ahí- ¡Mamá! -su rostro se ilumino con una bella sonrisa. Frente a ella se encontraba una mujer muy parecida a ella, salvo por algunos mechones blancos que comenzaban a aparecer.

-Pensé que te aburrirías estando tanto tiempo aquí sola y encerrada.

-Pensé en escapar sin que lo notaran, pero creo que a los niños les desilusionaría que lo hiciera-paso una mano por detrás de su cabeza, a pesar de los años seguía conservando su espíritu alegre y libre.

-Me alegra que no lo hicieras, tengo algo para ti-extendió un pequeño cuadro, en el, un hombre joven de cabello castaño claro y rebelde, y ojos verdes idénticos a los de Candy, sonreía tranquilamente.

-El…-la mas joven miro a su madre con sorpresa, ella solo asintió mientras lagrimas aparecían en sus ojos.

-Es John, tu padre.

- ¿Cómo?

-Fue idea de Richard, hablo con un pintor que hace retratos a partir de descripciones, tuve miedo de no recordarlo con claridad, pero no fue así, hizo uno para ti y uno para mi.

-Richard es increíble.

-Si-ambas se abrazaron-Te dejaré un momento a solas, nos veremos en un momento. Feliz cumpleaños cariño-beso su frente y salió de la habitación.

Candy miraba el retrato sin cansarse, aquel hombre había amado a su madre y a ella, pero había muerto muy joven. A pesar de no tener recuerdos de él, mirar ese retrato completaba una pieza de su vida que no sabía que le faltaba. En algunas ocasiones se preguntaba que hubiera sido de ambas si su padre no hubiera muerto aquel día, pero había aprendido que todo tenía una razón de ser

-Hola papá, soy Candy, es un placer conocerte-rio-quizás tu ya conoces todo sobre nosotros, pero aun así me gustaría presentarte a mi familia.

Miro una mesita cercana, en ella se encontraban varias fotografías, en la primera que tomo aparecían su madre, Richard y ella, la habían tomado mientras vivían juntos, antes de que Candy decidiera volverse enfermera.

-Claro que conoces a mamá, es una mujer maravillosa, se que sigue queriéndote, sus ojos brillan cuando habla de ti. ¿sabes? Creo que el estar separadas tanto tiempo hizo que nuestro lazo fuera aún mayor. Él es Richard, ha sido como un ángel para mamá, es un hombre muy bueno, estoy segura de que tú lo pusiste en el camino de mamá para que la cuidara, trabajar con él me ayudo a encontrar mi vocación-acaricio la foto.

En la foto siguiente ella se encontraban dos mujeres y dos hombres, y en el centro tres niños no mayores de diez años.

-Ella es Annie, nos criamos juntas en el hogar de Pony, siempre fue muy tímida, ahora es una gran pianista. Ella y Archie tienen dos hijos, Stear y Ana, ambos son tan tímidos como su madre-en ese momento llegaron a Candy, recuerdos de su niñez en compañía de la pelinegra, yendo de picnic y corriendo alrededor del hogar de Pony-El es Stear y ella es Paty, da clases a los niños en el hogar de Pony, siempre ha sido muy inteligente y amable. Su hija se llama Martha. Stear y Archie ayudan a Albert con los negocios, aunque Stear no ha dejado de hacer inventos-al ver la imagen de su primo su rostro se tornó un poco triste- ¿Sabes? Stear quería ir a la guerra, pero Paty y yo logramos detenerlo, fue algo muy difícil, conozco la impotencia que sentía Stear al no poder hacer algo en nombre de su patria, pero a veces lo mejor no está en los actos heroicos y en pelear, sino al lado de nuestros seres queridos.

En otra foto se encontraba un hombre rubio de larga cabellera, su rostro se iluminaba con una enorme sonrisa, a su alrededor se encontraban muchos animales.

-Albert-sonrió dulcemente-el fue mi ángel guardián, mi mejor amigo, mi príncipe y…-rio-mi tío abuelo. Albert ama la naturaleza, pero ahora debe ocuparse de dirigir a la familia Andrew, aunque gracias a la ayuda de los chicos, a veces puede irse para estar con la naturaleza que tanto ama. Archie dice que conoció a una mujer en su último viaje y se le ve muy feliz últimamente, espero que la traiga el día de hoy.

Al lado de la foto de Albert se encontraba una con dos castaños resplandecientes como las estrellas que eran, la mujer sostenía en sus brazos a un bebé que, a pesar de ser tan pequeño, algo en su mirada decía que sería un pequeño rebelde. Al lado de ellos se encontraba una pareja igual de brillante, una mujer de cabello rubio, la famosa actriz Eleanor Baker y su esposo, el duque de Grandchester.

-La vida siempre da giros inesperados ¿no lo crees? Ellos son Terry y Karen, a el lo conocí en el colegio San Pablo, es una larga historia-suspiro-pero al final todo resulto bien para todos. Ahora el es mi mejor amigo. Ellos son sus padres, otra larga historia-sonrió soñadora recordando la carta de Terry donde le contaba lo sucedido: el duque se separó de su esposa al darse cuenta de que intentaba envenenarlo, fue a Estados Unidos a buscar a Terry y se encontró con Eleanor, ambos prefirieron ignorarse, pero se encontraron constantemente, hasta que finalmente decidieron hablar, poco después se casaron.

Miro la siguiente imagen con ternura, en ella se veía el hogar de Pony, ahora mas grande que antes gracias a la contribución de todos, al lado, se encontraba una pequeña clínica. Al frente de ambos lugares, se encontraban todos los niños, Miena, Clint, las dos buenas mujeres que los cuidaban y una pareja de rubios.

-La Señorita Pony y la Hermana María son mis dos bondadosas madres. Este es el hogar de Pony, donde crecí. Anthony y yo abrimos una clínica en donde recibimos a quienes no pueden pagar los altos costos en los hospitales. Poco a poco ha ido creciendo con la ayuda de todos, ahora es un pequeño hospital, nunca pensé que sería jefa de enfermeras-rio recordando a la que alguna vez fue su maestra.

- ¿Qué quien es Anthony? -su mirada brillo mas que en las anteriores fotografías al contemplar una del día de su boda, cerro los ojos mientras recordaba ese maravilloso día en compañía de sus seres queridos en la cima de la colina, su querido Anthony vestía de blanco de pies a cabeza, parecía un príncipe. Se había sentido nerviosa, ella y sus amigas revolotearon por el hogar hasta que estuvo lista en su vestido blanco, digno de una princesa. Recordó que, al verlo finalmente, todos los nervios se esfumaron, y solo existan ellos dos. Dijeron sus votos viéndose con infinito amor, finalmente la beso mientras todos aplaudían-Anthony es el amor de mi vida. Es médico-dijo orgullosa-es muy guapo-rio-inteligente, dulce, bondadoso, dedicado, es un excelente jardinero…lo amo papá, y el me ama a mí, soy muy feliz. A pesar de todas las dificultades, de todos los caminos que se nos han presentado, siempre nos encontramos, siempre ha sido mi única elección-beso una fotografía en donde el joven rubio se encontraba con su bata.

En las ultimas fotos se encontraban dos ángeles rubios, ella de ojos azules y el de ojos verdes con su rostro cubierto de pecas y más alto que su hermana. Aun con sus rostros angelicales, ambos eran un par de traviesos.

-Ella es Pauna y él es John, como tú. A Pauna le encanta cuidar del jardín junto a Anthony y John siempre insiste en que trepemos árboles. Cuando alguno de los niños se lastima, John es el primero en ir por el botiquín y nos ayuda a Anthony y a mí. Estoy segura de que los querrías mucho papá y ellos a ti-cientos de recuerdos de sus hijos llegaban a ella, cuando supo que estaba embarazada y su esposo la cargo lleno de felicidad, la primera vez que sostuvo en sus brazos a cada uno y abrieron sus ojos. Sus primera palabras y sus primeros pasos. Cada que miraba en ellos el reflejo del hombre que amaba. Un par de lágrimas se escaparon de sus ojos e inconscientemente toco su vientre-y mi familia seguirá creciendo.

Toc toc

-Adelante-al mirarlo, sus ojos brillaron como el primer día, reflejando el mismo brillo en la mirada azulada.

-Esta todo listo ¿estas bien Candy?

-Si, es solo que mamá me dio mi regalo-extendió el cuadro que no había soltado en ningún momento, Anthony sonrió.

-Tienes sus ojos-ella asintió con una sonrisa, el rubio la beso con ternura.

- ¡Mamá! ¡Papá! ¡Ya tienen que bajar! -decía un pequeño travieso.

- John, te dijimos que los dejaras un momento-reprendió su hermana, a pesar de ser mas pequeña e igual de traviesa, gustaba de reprender a su hermano.

-Pero ya va a empezar el…

-Shh.

Sus padres rieron, tomaron de la mano a cada uno y bajaron al salón donde fueron recibidos por todos los que amaban.

Al llegar al pie de las escaleras los niños se soltaron de sus padres, pues una familiar melodía comenzó a sonar, sonriendo ambos comenzaron a bailar, disfrutando como si fuera el primer baile.

-Feliz cumpleaños Candy-dijo cuando la pieza finalizo mientras depositaba un beso en sus labios y todos aplaudían.

Y así, continuaron disfrutando de la velada.

FIN

Al fin termina esta historia.

Quiero darles las gracias a todos los que han leído hasta al final. Debo reconocer que este fic fue un reto para mi, comencé con la idea de solo editar mi fic anterior, al ver cuantas personas querían que esto fuera un Anthonyfic me propuse hacerlo, me costo un poco al principio pero me encariñe aun más con el personaje de Anthony y me esforcé por que no perdiera su personalidad, espero haberlo logrado.

Gracias por su paciencia y por cada uno de sus comentarios que me inspiraban a seguir e intentar mejorar. En especial agradezco a: Ster star, Lizbeth Haruka Brower, Santy lopez, MarceGrandchester y Tomy White Rose (me dio mucho gusto escribir un capitulo un día antes de tu cumpleaños). Agradezco todos los comentarios anónimos y no anónimos.

Quiero hacer una mención honorifica a mi prima, ella me dio varias de las ideas y la inspiración para seguir con este fic. Gracias por escuchar mis dilemas, te quiero.

Espero verlos en una próxima historia, tengo un par de ideas (con Terry y Candy, y Albert y Candy), quizás en algún momento surja otro Anthonyfic

Así que...Hasta pronto