Princesa y guardaespaldas.
Suspiró. Sus ojos se llenaron de agua mientras observaba en la televisión una escena donde una famosa estrella bajaba del avión y besaba al hombre que amaba.
No importaba cuántas veces viera esa película, siempre acababa hecha un mar de lágrimas; sobre todo, porque increíblemente sabía lo que se sentía amar a un hombre prohibido, con la misma exactitud con la que mostraba la cinta que acababa de ver.
Sí, hasta la ocupación del hombre al que amaba era la misma. Y sí, la protegida era ella.
Volteó a su izquierda y vio el tradicional kimono blanco en el maniquí, como no queriendo pensar en lo que pasaría al día siguiente. Esta vez había visto la película tratando de convencerse que era la mejor, que lo de ellos era imposible y que no estaban destinados a estar juntos, pero había fracasado estrepitosamente.
Lo amaba, lo amaba tanto que estaba dispuesta a renunciar a todo con tal de estar con él.
— ¿Podrías entrar? — Llamó. Entonces la puerta se abrió y un apuesto hombre de cabellos plateados y ojos dorados, enfundado en un traje negro apareció. Se quedó de pie frente a ella observando cómo las lágrimas caían de sus mejillas. Pero guardó la compostura e hizo una reverencia
— Estoy a sus órdenes.
— ¿Hay alguien más contigo? — Preguntó ella, mientras tomaba un pañuelo de su buró y se secaba los ojos
— No. Mi compañero está en su hora de comida, alteza.
— Entonces deja los formalismos de lado, Sesshomaru.
— No es propio que alguien de tu posición suelte esas lágrimas — le dijo mientras se acercaba hacia ella.
— Tengo todo el derecho de hacerlo. La pena que siento es muy grande.
— Ka…—
— No quiero casarme —soltó ella de repente. La sorpresa en su rostro fue evidente —. Vámonos lejos Sesshomaru. A otro país, a una isla, donde sea. Te amo demasiado como para renunciar a ti.
— Kagome — musitó, sentándose en la orilla de la cama y acariciando su mejilla —. Sabes tan bien como yo que es imposible. Mañana es el día y no puedes hacer eso. Eres la hija mayor del emperador; si te quedas conmigo, perderás todos tus derechos y tu rango. Y yo no tengo nada que ofrecerte
— No me importa, aceptaré lo que venga. Yo quiero estar contigo — le susurró ella suplicante mientras las lágrimas resbalaban de nuevo por sus mejillas — ¿O es que no me amas?
— Claro que te amo — contestó —. No sabes la rabia que siento al saber que mañana, a estas horas, serás de otro. Mataría a medio mundo si pudiera para llevarte conmigo. Pero este es nuestro destino y no podemos evitarlo.
— Te voy a amar siempre — le dijo ella.
— Yo también — respondió él. — por lo menos — imploró tomando sus manos —, déjame estar contigo como tu guardaespaldas. Déjame protegerte.
Y se fundieron en un beso lleno de dolor y despedida.
Drabble participante en el #retosesshomenov
Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Notas de la autora: Bueno, se suponía que este reto debí subirlo ayer, pero recibí una muy mala noticia cuando me disponía a escribirlo.
Mi padrino murió de Covid y no me pareció correcto hacerlo. Por eso lo subo ahora.
Evidentemente, todo el fic está basado en esa película que todos conocemos muy bien. Siento que hice a Sesshomaru un poco (o un mucho) fuera de carácter. Pero pues en sí la idea era que ninguno de los dos podía luchar contra su destino. No se preocupen, en el próximo drabble, lo recupero. Por cierto, ya está también online para ponerme al corriente.
