Se supone soy mesero, pero aquí estoy en la bodega organizando la nueva mercancía en sus respectivos estantes y gavetas, y limpiando por otro lado. Maldito Kabuto. Bueno, si le quiero ver el lado positivo, al menos estoy descansando del movimiento de arriba al atender clientes.
Agarró una caja con papas y las ubicó con las demás.
Luego una caja con botellas de salsa de soja y las ubico en aquel estante.
Luego agarró el cepillo y barro por otro lado.
Me detengo abruptamente al ver a Hinata ingresando. Su ceño fruncido y cruzado de brazos me sorprendieron. Era la primera vez que lo veía enojado, y estaba además en otro mundo fuera de ahí al parecer, porque ni en mi presencia había reparado.
— ¿Hinata?
Cae en cuenta que hay alguien más en ese lugar y alza su mirada sobresaltado.
— Oh, Naruto — se acerca—. Con razón, no te vi arriba en casi todo el día.
— Si — le miró detenidamente— ¿Sucede algo?
Él parpadea sorprendido, pero no dice nada y solo mira hacia aun lado. El ambiente se vuelve un tensó y me arrepiento de haber preguntado.
Desde la fiesta de Navidad de hace tres días, ambos podíamos hablar casi de cualquier cosa al cruzarnos en el trabajó o al irnos luego juntos, bueno, el me daba el aventó en su auto algunas veces ¿Emocionado? Emocionado era poco para lo que sentía, pero quizás rebasé el límite de confianza.
El me mira finalmente y sonríe despacio, pero pude apreciar que era falsa.
Esa no era una sonrisa del gentil Hinata.
— No pasó nada, solo estoy como estresado del trabajo, si, eso — me dijo y yo solo asentí pero sin estar absolutamente convencido. No quería se molestara si seguía preguntando lo que no me convenía seguramente — Te ayudó — tomo una caja de botellas con salsa y pasó de mi lado cabizbajo.
No volvimos hablar en todo ese rato.
Al finalizar el día, cuando me terminaba de cambiar de ropa para irme a casa escucho pasos detrás de mí y tocan mi hombro haciendo que volteara de inmediato. Hinata con ropa informal agitaba las llaves de su carro a la altura de mi rostro.
— ¿Quieres acompañarme a un lado?
Ni corto ni perezoso acepto.
Hinata estuvo manejando por un largo rato en silencio, yo solo miraba al frente sintiéndome ansioso por no saber que ocurría con él ¿A dónde íbamos en realidad? De repente se estacionó a un lado de la carretera.
Aprieta el volante con mucha fuerza.
Y yo no aguantó más.
— ¿Paso algo verdad? Si solo quieres hablar con alguien, puedes contarme con suma confianza Hinata ¿somos amigos no? — se que arrastre eso ultimo con dolor, pero mejor eso a no ser nada.
Entonces él me mira, con sus preciosos ojos perlas brillosos.
— Lo siento Naruto, en realidad no hay un lugar donde quiera ir — sonríe con pena —. Solo quería tener alguien a mi lado, para no cometer una ridiculez.
— ¿Ridiculez?
— Mi ex se enteró de que regrese, y se volvió a contactar conmigo, estuve a punto de volver a sus brazos.
¿Escucharon eso? es mi corazón rompiéndose.
Así que Hinata tenía a alguien aun en quien pensar.
Quise reír para no llorar en ese momento, pero me controle al no creer prudente hacer ninguna de las dos cosas. Me recosté más del asiento y fingí que todo estaba bien luego de un profundo suspiro.
— ¿Pero tú quieres regresar?
— ¿Realmente? No es lo quiero, no fue la mejor relación a decir verdad.
— Pero aun te afecta.
Lo veo de reojo, su mirada descendía hacia abajó con nostalgia.
— Supones bien.
Acto seguido le doy una palmada con mucha fuerza en la espalda, casi logrando que se diera contra el volante con su frente.
— ¿Y eso a que viene? — me mira exaltado sobándose.
— Para que espabiles amigo ¿Qué tal ir por una cervezas? Para celebrar por esos amores que hacen daño.
Y eso es porqué tu eres el primero de quien me enamoré y acabas de romper mi corazón; al ver que definitivamente nunca podré estar contigo.
Sonríes con pena.
— Me parece bien.
Creo que fue la peor borrachera de mi vida.
...
Abro mis ojos y noto estoy en mi habitación, eso me relaja por un gran lado. Es cuando que sintió un calor extra en mi cama. Giró la cabeza y siento que mis ojos arden de lo mucho que los abrí ante lo que estaba presenciando.
Me levantó tan de prisa que caigo al suelo.
Ahí, en el suelo como lapa, pienso si esto es un sueño y vuelvo a levantar la cabeza para cerciorarme si no me había vuelto loco y ya lo veía a él en todos lados. Pero no, ahí en mi cama está Hinata dormido.
Mis mejillas arden, y fue que me cercioro de mi aspecto. Si, tenía mi ropa puesta ¿Eso era vomito?
Alzo la mano y con cuidado desarropo un poco a Hinata. Si, también tenía su ropa puesta.
¿Acaso lo pensé en un tono de decepción?
— ¿Qué sucedió? — me pregunto, sentándome en el piso algo atolondrado.
A mi mente todo lo que anoche paso.
La llegada al bar, uno muy lujoso por cierto; a Hinata ofrecerse a pagar. Los veinte tragos que nos tomamos, aunque creo que yo bebí de más. Luego saliendo del bar todos borrachos, y creo que cantando a los mil vientos canciones de desamor. Ay dios que cliché.
¿Y cómo llegamos a mi departamento?
Me levantó y salgó hacia la pequeña sala, y observó a Shikamaru durmiendo en el sofá.
Si, ahora que recuerdo, Hinata había llamado en medio de la borrachera para que nos pasara recogiendo. Borrachos, pero ante todo la seguridad me señaló.
Vuelvo a la habitación y me quedó viéndolo desde el marco de la puerta. Se veía tan divino durmiendo, me siento en el suelo a su lado de la cama. Y no puedo evitar detallar su rostro. Mi mano se extiende y mi dedo índice quiere tocarlo, pero enseguida me detengo recordando que es peligroso. Al diablo todo. Toco ligeramente su cabello, y revuelvo con cariño su fleco.
Era tan suave su cabello.
Veo sus labios, eran carnosos y estaban semi abiertos.
Siento mi pulso acelerarse y el deseo obligándome a probarlos.
— ¿Naruto?
Alzó la mirada asustado, en el marco de la puerta estaba Shikamaru mirándome de hito en hito.
Me levantó tan apurado que casi caigo de nuevo al suelo, pero logro equilibrarme y empujó a Shikamaru para salir de la habitación.
— Buen día — fingí yendo a la cocina.
Fue cuando mi cuerpo parece recordar la madre borrachera de anoche, al sentir tal pesadez y malestar llegar a mí. Busco alguna pastilla que me alivie, mientras tanto, siento la pesada mirada de Shikamaru detrás de mí.
Volteo a mirarlo de reojo.
Este se apoya en la isla de la cocina.
Yo solo trago mi pastilla y agua nervioso.
Lo escucho suspirar.
—Tranquiló, no diré nada de lo hace un momento. Después de todo, ya lo gritaste y me lo dejaste bien claro anoche en el auto ¡Te amo Hinata, hazme tuyo! fueron exactamente tus palabras.
Y yo solo escupí todo lo que tenía en mi boca.
Shikamaru me da palmaditas en la espalda, porque la verdad me atore re feo.
— Vamos hombre no finjas, te conozco, y ya lo había sospechado desde hace un tiempo, solo bastaba me lo confirmarás.
Le mira muy sonrojado.
— Shikamaru, yo...
Él solo se encoges de hombros.
— Son tus gustos hermano, yo no critico eso.
Y yo siento un alivio grande al oírlo. Shikamaru era mi mejor amigo desde hace tanto tiempo, me apoyo sin rechistar en tiempos tan difíciles. Que me dolería tanto perder su amistad si él dejaba de hablarme solo por mi orientación sexual.
— ¡Shika! eres el mejor amigo que un homo como yo podría tener.
— Ya, ya, no es para tanto.
— ¿Y su estuviera enamorado de ti? — juego con él y rió malicioso al verlo sonrojarse. Solo un juego, realmente solo podía ver a Shikamaru como un gran amigo.
— Me daría lastima amigo, pero tendría que rechazarte, sabes como me encanta una mujer — rasca su nuca y yo río al verlo algo apenado por mi inesperada pregunta. Le doy al final una palmada en modo de agradecimiento por no juzgarme y se que entiende al sonreír amistoso.
Shikamaru respetaba lo que me gustaba, y eso era suficiente para mí, además por supuesto de no perder su valiosa amistad.
— Y él... —le miro curioso —. Bueno, ya sabes ¿te corresponde?
Fue que recuerdo el motivo principal de ir a beber, y mi mirada decae. No hubo falta decir algo, se que me entendió solo con mi gesto, ya que me dice "lo siento" a modo de consuelo.
— Eres pésimo consolando Shikamaru.
— Buenos días.
Se escucha una tercera voz y volteo enseguida. Hinata se acercaba frotando su frente y una gran mueca en sus labios, y aun así, su aspecto aunque desaliñado no le baja puntos a su apuesto ser.
— Oh, Shikamaru, gracias por ir por nosotros. Por eso odio beber, mi cabeza, no la aguantó.
Yo le extiendo una pastilla y vaso de agua tímidamente y el la acepta agradecido. Luego de desayunar, ambos se marcharon. Hinata le pidió llevarlo a lo que el vago no protesto en absoluto.
Yo cierro la puerta de mi departamento con llave al quedarme solo y como robot me dirigí a mi habitación. Al llegar me recuestó en mi cama, y miró hacia donde el amaneció acostado.
Tomo la almohada que él uso y la abrazó fuertemente.
Y olfateo su olor hasta quedarme dormido de nuevo.
