Desde esa mañana, no más nuestra amistad se había fortalecido. Algo que me emocionaba y deprimía a la vez ¿conocen ese sentimiento? Pero como siempre me digo para auto-compadecerme; era eso o nada.
Pasaron entonces las semanas, donde en la hermosa primavera ocurrió.
Atendía una mesa cuando Kabuto me llamó fuera de la oficina. Y espero no sea para ordenarme que me quede por más tiempo atendiendo mesas; mi turno estaba por terminar y necesitaba llegar a casa lo más rápido posible para estudiar, tenía examen mañana y no sabía absolutamente nada.
Y está puta materia ya me había quedado tres veces ¡maldita sea!
— Kabuto, esta vez no pienso quedarme por más tiempo, debo estudiar, lo siento, de verás.
— Cállate idiota — me corta —. El chef quiere hablar contigo.
¿El chef?
Ingresó a la oficina detrás de Kabuto, el anciano chef esperaba sentando en su silla y golpeaba el escritorio con un lapicero. Parecía inquieto, ansioso o molesto.
No entendía ¿había hecho algo malo sin darme cuenta?
— Dígame señor — titubeo un poco.
— Disculpa por molestarte, Uzumaki, pero... — suspira cansado —. Mi nieto no atiende el teléfono, fuimos a su casa y parece que no está, o eso quiere hacerme creer — sus ojo se achican con pesar.
¿Nieto?
— Disculpe señor, pero yo no conozco a su nieto, así que no entiendo... — entonces veo que Kabuto se golpea con la palma de su mano su rostro.
— Idiota, Hinata, Hinata es su nieto — ahora sí que no caigo de la sorpresa. Y recuerdo cuando hice una observación de los ojos del chef y Hinata. Ahora veo que no fue tan descabellado después de todo.
— Oh.
— A pesar de que no hubo presentación oficial, creo es algo obvio Naruto — me dice Kabuto mirándome como un verdadero tonto, y yo me siento apenado.
— Tranquilo Kabuto—me mira y explica en algo corto — Mi nieto no quiso.
— Entiendo.
El carraspea.
—Uzumaki, noté estos últimos meses que mi nieto se ha hecho cercano a ti, más que cualquier otro empleado ¿No sabrás de casualidad donde podría estar?
— No tengo idea señor — no oculto la preocupación en mi voz.
¿Sería de nuevo algo relacionado a su ex novia?
Desde aquel día que nos emborrachamos, hace un mes, no había vuelto a tocar el tema, y yo no me atrevía a indagarlo. El chef frota su frente, y me pide me retire. Cuando iba a tocar el pomo de la puerta, él me vuelve a detener.
— ¿Podrías acercarte a su casa? — eso me sorprende —. No conozco a nadie más cercano a él, te lo pido Uzumaki.
Veo la preocupación en sus ojos, y asiento, no solo por él, si no por mí.
Al diablo el examen.
Quería asegurarme que Hinata estuviera bien.
»«
Miró la casa frente a mis ojos.
Apenas terminó el trabajó me dirigí a ese lugar. Solo había estado una vez ahí, hace como dos semanas cuando en el auto de Shikamaru, dejamos a Hinata al suyo estar en el taller.
Antes de decidir tocar el timbre, preferí mandar un mensaje, quizás crea soy el chef y no me abra.
¿Estaría ahí?
¿Si me abriría a mi?
«Estoy afuera de tu casa, si estás ahí, ábreme.» Le escribí.
No paso ni cinco segundos cuando el mensaje fue visto, ni diez cuando empezó a escribir.
—No te preocupes, estoy bien. Solo quiero estar solo hoy —leí en voz alta.
Fruncí la boca.
No, algo me decía que no estaba bien.
Miro la casa de nuevo, era una casa muy cerrada.
¿Qué hago?
Miró una piedra en el pequeño jardín, y le tomo. Sin duda es una locura esto que estoy pensando, pero si no me quiere abrir no me queda de otra que cometer vandalismo.
Cuando estaba a punto de romper el vidrió de la puerta principal, esta se abre para mi sorpresa y mi mano queda en el aire.
Hinata me miraba triste. Sus ojos perla estaban algo rojos.
Era obvio que había estado llorando.
Fue que noto su kimono negro.
—No, no va a ser necesario.
Y sigue su camino y yo entró, y cierro la puerta.
Nos encontramos en el salón, el se había sentando en el sofá con la cabeza metida entre sus manos. Y entonces veo un pequeño altar a su costado, con flores, inciensos, velas y una foto en un marco de una ¿familia?
Mojo mis labios al entender la situación.
Aun de pie en aquel salón miro hacia Hinata.
—Mis padres también murieron — al escucharme hablar levanta un poco la cabeza —. Tenía diez años cuando ocurrió, ellos tenían que haber regresado de hacer las compras de navidad, pero jamás ocurrió, lo peor es que nunca supe donde los enterraron — levanto la comisura de mi labio sin ganas —. El único familiar que me quedaba, era mi pobre tío, que ni podía levantarse de su cama. Murió cuando cumplí quince. Creo el destino quería verme solo.
Finalmente siento que me mira, pero yo no lo hago esta vez, miraba a la nada recordando esos agrios tiempos.
— Naruto...
Me siento en el sofá que había frente a él.
Y sonrío con más ánimo esta vez.
— Pero en ese tiempo me había hecho amigo de Shikamaru, y su familia me acogió tan protectoramente, al punto que no querían dejarme independizar cuando me gradué de la preparatoria. Donde la vida me demostró que, aunque no eran mi familia de sangre, podía contar con ellas — rasco mi nuca —. Sé que nada de lo que diga te hará sentir mejor, lo sé. Pero aun así, quiero hacerte ver que aun tienes personas a tu lado. El chef por ejemplo, está preocupado por ti Hinata.
Él mira a un lado de nuevo al retrato de su familia.
—Desde que ocurrió el accidente, la relación con mi abuelo no fue lo mismo. Y por ello me fui lejos a estudiar, me causaba mucha angustia verlo, porque me recordaba a mi padre, y son tan idénticos —mordió su labio— Estando lejos entendí que quise auto castigarme, al ser el único que sobrevivió a ese accidente y con ello lo lastime — revolvió su cabello.
Se quedó en silencio por un minuto para luego continuar.
— Y aun sí, aunque mi abuelo quiso ofrecerme apoyo, solo me sentía como el único que sufría, causándole angustie cuando él también sufría y eso ahora me avergüenza tanto — vuelve a mirarme, sus ojos llenos de dolor — ¿Vez? no soy la buena persona que crees que soy.
Eso me sorprende pero niego al instante.
— Que hayas tenido tenido una mala acción no te hace mala persona — me acerco un poco a él y coloco mi mano en su hombro—. Sentías, no, sientes mucho dolor Hinata, y el dolor aveces nos hace encerrarnos y lastimar, aveces sin querer, a los demás. Aun hay tiempo de arreglarlo, solo no te escondas como un cobarde — le dijo por ultimo en un tono firme y duro.
—Tienes razón, mi abuelo me necesita — miro determinado su teléfono.
Más tarde presencie cómo nieto y abuelo se daban un abrazo en aquel salón entre risas y lágrimas, como un momento agridulce, pero que con los días por venir serían mejores.
Aunque vaya sorpresa nos dio el chef esa tarde, luego de otra jornada laboral.
— ¡A la playa! — gritamos todos sorprendidos.
El chef pidió a todos hacer silencio.
— Si, como han odio, el sábado temprano, partimos a las ocho. Regresamos el lunes por la tarde.
Todos brincamos emocionados. Por suerte no tenía clases los lunes.
Miro en dirección a Hinata, quien estaba a un lado de su abuelo. Recuerdo cuando luego de aquel día, se presentó de forma oficial como Hinata Hyuga; nieto del chef. La verdad la mayoría del personal ni se sorprendió, haciendo queme avergonzara más por mi despiste.
Creo sintió mi miraba, porque voltea en mi dirección y me dedico una gran sonrisa.
Mis mejillas se colorean y miro a un lado rascado mi mejilla apenado, aunque me tope con Shikamaru mirándome como si no tuviera remedio.
Si, ya lo se amigo, era un jodido chico enamorado.
