Tenemos casi media hora caminando, y yo empiezo a impacientarme. Me detengo abruptamente y él voltea al ver que deje de seguirlo. Fue que me percato que habíamos llegado hasta las afueras de un restaurante.
— ¿Qué es lo que quieres hablar conmigo?
— En realidad el que nos topáramos no fue coincidencia — revela y yo alzo una ceja —. Hable con la supervisora del edificio donde vives esta mañana, y enseguida partí hacia acá cuando me informo donde estabas.
Le miro contrariado. Y pienso seriamente que debo hablar con la señora Chiyo y el porqué da mi dirección tan fácilmente.
— ¿Por qué tanta insistencia?
Entonces Utakata se coloca aun lado mio y señala con su dedo indice hacia una parte del restaurante. Achico los ojos para ver bien hacia donde me apuntaba y parpadeo al encontrarme un chico, detrás del cristalero y mirando hacia su reloj cada segundo.
Le miro aun sin entender.
Este suspira y me responde mi clara duda reflejada en mi cara.
— Mi novio.
Rasco mi nuca al menos entender porque tanto ¿me trajo hacia acá solo para mostrarme que tenia novio? Dudo Utakata lo haya hecho con algún propósito oculto, fue un idiota en nuestra relación, pero llegar hacer ese tipo cosas no eran muy su estilo.
— Haber Utakata, no entiendo nada, así que si podías ser mas especifico.
— A eso voy idiota — rueda los ojos antes de volver a mirar con suma atención —. Gracias —alzo una ceja, más al verlo en modo tsundere—. Por tus palabras de aquel entonces, de que no debía esconder quien soy, que debía dejar el miedo. En pocas palabras; finalmente hable con mi padre.
Aquello me sorprende, y luego sonrío sincero al entender. Nunca espere Utakata quisiera contarme ello.
— No puedo mas que decir que me alegra por ti.
Él rasca su nuca.
— No lo tomo bien, incluso no me hablo en varios meses, pero ya actualmente se está haciendo la idea. El tiempo ya arreglará nuestra relación — mira hacia el restaurante, específicamente hacia el chico —. Pero lo mejor es que encontré a un chico increíble.
Muchos dirán que seria raro escuchar a tu ex hablar de lo bien que le va en su nueva relación, pero yo la verdad nomas me siento feliz por él. Le doy una palmada en el hombro y él cierra sus ojos sonriendo, se veía como si se hubiera liberado de algo grande en su pecho.
Entonces los habré y me mira detenidamente.
— Lo siento Naruto, fui un necio, y comprendí tarde que si me porte como un... — lo detengo alzando una mano, sabia lo que iba a decir y no veía necesidad de hacerlo a estas alturas. Había quedado atrás y así debía hacer. No había rencores realmente.
Pero al menos digo algo para no dejar las cosas tan cortadas:
— Creo que si en verdad iba a funcionar, hubiera funcionado.
Él asiente.
Entonces sonríe malicioso.
— ¿Aquel chico sabe lo que sientes? Los vi en la feria, se nota a kilómetros tu ilusión.
Niego con tristeza.
— Vamos, y me decías a mi cobarde — se mofa.
— Son cosa diferentes. Sabia que eras homosexual, y eso me facilito el confesarme. Hinata no lo es, y realmente es un chico increíble. No quiero arruinar eso — meto las manos en los bolsillos de mi pantalón y bajo un poco los hombros—. No lo quiero.
— ¿Seguro?
— Completamente.
...
Ingreso a la habitación con cuidado, no creo Hinata este durmiendo pero uno nunca sabe. Efectivamente él estaba en su cama mirando algo en su tableta. Al darse cuenta de mi presencia levanta la mirada y rápidamente me mira analítico, con algo de preocupación en su mirada.
Y debido a ello, quiero suspirar de ternura.
— ¿Todo bien?
— Si, todo bien. El era Utakata, un... viejo amigo — camino y me siento en la cama de al lado—. Quería hablar sobre un viejo problema, quería en si disculparse — me tiro de espalda en la cama y miro hacia el techo—. Aunque yo ya había pasado la página, pero quizás el necesitaba liberarse.
Hinata no dice nada por unos segundos, luego lo escucho suspirar.
— Que bueno hayan solucionado todo. No hay nada mas liberador que sacar todo al hablar. Vos mismo estuviste presente cuando mi abuelo y yo hablamos. Aunque debo admitir que me quede preocupado, pensando podría ser otra cosa. Y si en diez minutos no regresabas, ya iba a salir a buscarte.
Aquello calentó mi corazón.
— Nada de eso — alzo el pulgar.
Nos quedamos por algunos segundos en silencio, hasta que él se levanta y va a la pequeña nevera de donde saca una barra de chocolate. Abre y pica, para luego lanzarme un pedazo el cual atajo y llevo a mi boca.
Se recuesta de la pared y habla.
— Por cierto, Kankuro paso un mensaje por el grupo de LINE, averiguo que habrá fiesta en el hotel ¿Vamos?
Me levanto de la cama de un salto al escuchar ello. Me siento despechado. Me siento con emociones entremezcladas. Quiero tomar y olvidar esta noche. Una buena justificación para hacerlo.
— Tengo muchas ganas de embriagarme esta noche ¡Vamos!
El lugar estaba a reventar. Nos reunimos con varios de nuestros compañeros de trabajo en una zona vip. Kiba no pierde tiempo y me pasa una botella de vodka el cual me empino sin parar hasta que los chicos dejan de gritar "todo, todo" y ríen a carcajadas.
Y de repente solo me deje llevar y bebí sin detenerme. De momento, no tuve noción a mi alrededor.
Sara, la compañera de trabajo que Kankuro afirma que quiere conmigo, se me contornea aun lado y, yo pasado de copas, solo me río . Sara aprovecha y me jala a la pista. Mi mente está tan confundida.
Entonces al llegar, una persona extraña me recuerda a Hinata, y es que pienso a donde demonios se fue Hinata.
— Naruto, siempre me rechazas — la escucho susurrar como niña pequeña empalagosa —. Eres tan lindo, desde hace mucho quiero hacerlo tanto contigo. Pero nunca me das luz verde, y soy muy tímida para acercarme.
Pero yo ni la escucho, solo tengo a Hinata en la mente.
Trato de recordar su ultimo movimiento. Pero con tanto licor para ahogar mi despacho, no puedo recordar bien a donde se fue.
Miro a la chica frente a mí.
— ¿H-Has visto a H-Hinata?
Ella frunce el ceño.
— No, no se donde esta, se fue por esa puerta, creo ¿A quien le importa? Vamos a mi habitación Naruto. La pasaremos bien — y me muerde la oreja. Pero yo retroceso sintiéndome incomodo y niego alzando un dedo.
— I-Iré a buscarlo, n-nos vemos Sare.
— ¿Qué eres su papá? Y es Sara idiota — ella se cruza de brazos claramente indignada, yo solo ignoro sus chillidos y me marchó por donde me había señalado.
Salgo por una puerta del salón todo tambaleante, el aire nocturno me golpea. Llegó a una zona recreativa, donde incluso hay una piscina mediana. Paso una pequeña puerta y llegó a la playa. Veo pisadas en la arena. Creo que mi cerebro si recreo por donde se pudo haberse perdido.
Hinata está dándome la espalda mientras mira hacia el mar.
— Oye, oye, aquí estabas.
Él voltea al escucharme, parecía un poco sorprendido.
— Salí a tomar algo de aire fresco — lleva un vaso a sus labios, yo termino de acercarme pero en eso tambaleo y lo choco, casi me caigo pero el me sostiene un poco —. Sin duda estás muy borracho Naruto — ríe.
Suelta la carcajada.
— Dije que iba a embriagarme, y lo he cumplido — al sostenerme, quedamos muy ceca y puedo observar y apreciar sus preciosos ojos perla. Alzo mi mano y acaricio su mejilla, él parece confundido —. Hinata, Hinata, tan apuesto Hinata.
— Sin duda ya ni sabes lo que dices.
— Pero es la verdad — le señalo desorientado, creo que hasta señalaba era atrás de él — . Y yo en tanto, solo soy un cobarde borracho.
Seguro él me mira para confundido de lo que ya podría estar. Suspira, y sonríe para tomarme de un brazo.
— Mejor vamos a la habitación, no vaya a ser que te pase algo.
Trata de guiarme pero yo me separo un poco. Le miro fijamente, con mi mirada desolada y triste. Hinata se da cuenta porque me mira compresivo.
— ¿Naruto que sucede?
— No quiero ser mas un cobarde.
— ¿A que te refieres?
Y no quise joderla esa noche, pero fue demasiado tarde para retener mis impulsos. Cuando me di cuenta, estaba besando a Hinata. Estaba haciendo algo que me asegure no pasaría para proteger nuestra amistad.
Fue en primavera que ocurrió, bajo la luz de luna.
Nunca lo olvidaría.
