— Metí la pata.
Me golpeo la frente por décima vez esa noche contra la mesita de centro. No, era lo que llevaba haciendo desde que huí y me encerré en este lugar. Era lo mismo cada vez que quería desquitar mi error con algo.
Sentado desde el sofá, escucho suspirar a Shikamaru con mucho pesar. Le observo desdeñoso desde mi posición, por su poca empatia ante mis repetidos lamentos.
Este me ignora y solo enciende otro cigarrillo.
Apoyo la barbilla en la mesa.
Ya hace dos semanas que cometí tan terrible error; el dejarme guiar por mis sentimiento e impulso producto del alcohol. A la mañana siguiente, al despertar, no más me encontraba del todo desorientado con la jaqueca en su punto.
Recostado en mi cama en su habitación del hotel, y sin un rastro de él.
Al instante, recordé lo que había pasado y mi corazón se estrujo de forma dolorosa.
Salí corriendo a buscarlo enseguida, pero nada. A la hora, supe por un compañero de trabajo que Hinata se había ido primero, junto a su abuelo, a Tokyo.
Pero aun así, eso beso, lo atesorare por el resto de mi vida.
Pero si un error el haber arruinado nuestra relación como amigos. Eso seguro. Algo que me asegure desde un principio al final lo termine haciendo.
Me doy otro golpe con la mesa.
El impotencia que siento por lo que hice me estaba quemando.
— Vamos Naruto, enfrentarlo. Llevas una semana sin ir al trabajo, me has hecho mentir con que estas tan enfermo, que te estas quedando en casa de una madrina -inexistente- en Osaka. Y mira que varios del trabajo saben que no tienes familia, así que tuve que expandirlo a que era una mía que te tiene mucho cariño.
— Solo sígue excusándome.
Me da vergüenza verlo.
No, me daba miedo tener que oír un rechazo, su rechazo.
— Ya te lo dije, Hinata no deja de preguntar por ti. El no se cree el cuanto de que estés enfermo, pero por nuestra confidencialidad y amistad, le trato de convencer que así es. Bueno, estas en mi departamento al fin y al cabo, tan escondido no estás.
No digo nada, solo golpeo la mesa.
— Hombre él quiere hablar contigo, no lo dice abiertamente pero es obvio, sino, no preguntará tanto.
— Quizás solo quiere golpearme por haberlo besado, para luego decirme que solo me ve (o veía) como amigo. Es lo más seguro, vez como abandono el viaje a la playa. Hinata debe estar muy ofendido y solo quiere desquitarse.
— Pero tu te creas unos escenarios ¿seguro que tu carrera no era ser escritor? No creo Hinata sean de los que golpean a lo bruto.
— Cuando uno está disgustado y enojado...
— Me contaste hace unos días de tu relación con Utakata, quien fue un cobarde y no se que más, pero veo que ahora tu eres el que estás cayendo en dicha falta de valor.
Mierda.
Touché.
Irónico que Utakata me lo había hecho ver y yo no más me había excusado al instante, pero ahora por boca de Shikamaru y luego de lo que ocurrió, no mas ahora si me siento y veo que si estoy comportándome como un cobarde.
— Tu sinceridad aveces me mata amigo — entrecierro mis ojos y lo vuelvo a observar desde el piso, apoyando mi barbilla en la mesa del centro. Él solo saca el cigarro de su boca y lo aplasta en el cenicero.
—Soy tu amigo, es mi deber.
Hago un intento de sonreír, pero termina en una mueca. Ruedo los ojos al final y hago un chillido de frustración.
—Tienes razón, critique a Utakata por cobarde, y ahora soy yo el que me escondo... del chico del que por primera vez puedo decir que estoy enamorado.
— ¿Entonces?
— Pero no, no puedo enfrentarlo al menos no ahorita— revuelvo mi cabello.
—No lo había querido admitir, al menos no en voz alta, pero veo que te pego duro Hinata.
Me levanto, mis ojos se sienten pesados.
— Iré a darme una ducha.
Él no me retiene y se lo agradezco.
Ingreso al cuarto de baño del apartamento de Shikamaru, lugar donde estoy escondiéndome desde entonces. Me desvisto y abro el grifo de la regadera. Sentir el agua bajar por mi cuerpo me reconforta un poco, pero es inevitable, las lagrimas de nuevo bajan por mi rostro.
Meneo la cabeza y me coloco bajo el agua, mi boca hace muecas tratando de contener el llanto. Quizás si estoy siendo patético, pero es algo inevitable. Y, vamos, es liberador llorar. Quien creo la idea de que los hombres no lloran es un tremendo idiota.
Cuando salgo del baño y me acerco de nuevo a la sala, presencio que Shikamaru no se encontraba. Mas que seguro que Temari lo había llamado y como perrito salio corriendo a por ella.
Me dirigí por algo de helado, le había ordenado a Shikamaru comprar muchos envases sabor a menta para estar completo en mi etapa depresiva. Pero cuando abro la nevera, noto que ya no quedada ninguno.
Suspiró y cierro de golpe la puerta.
Muerdo mi labio inferior, las ganas de comer helado me estaban matando.
Termino agarrando mi cartera y me dispongo salir por ello, no sin antes colocarme una chamarra y taparme con la capucha. No olvidemos los lentes. No creía me topara con alguien conocido, pero por si a las moscas.
No quería tener que ponerme a inventar de cuando regrese de mi supuesto viaje a Osaka y como era eso de que estaba enfermo.
Llego a la tienda en menos de diez minutos, una que quedaba cerca del apartamento. Agarro contento mi envase de helado sabor a menta y camino con él a la caja. Cuando finalmente salgó, camino rápidamente a mi escondite, digo, al apartamento de Shikamaru.
Subo las escaleras de a dos y cuando llegó a la puerta, mi pote de helado casi se cae.
No podía creer lo que veía.
Hinata se encontraba frente a la puerta, su mano estaba un poco alzada. Parecía tener ganas de tocar, pero algo lo detenía ¿Qué hacia ahí? ¿Shikamaru le dijo? No, Shikamaru no era así. Lo más seguro era que por si mismo se había terminado de acercar para seguir preguntándole sobre mi verdadero paradero.
Con el corazón latiendo y los nervios haciéndome sudar, me debato si retroceder para esconderme o no, aun no se daba cuenta de mi presencia. Fue cuando la palabra cobarde llegó a mi y me hace detener en el primer escalón, mi cuerpo había querido huir sin esperar confirmación a la retirada.
Bajo la mano y la aprieto con fuerza, dándome fuerzas para afrontarlo.
¿Por qué mejor no salía de dudas? El que me rechazara, no tenia que ser motivo para que se acabe el mundo, sino una motivación para seguir adelante. Me golpeo mentalmente ¿a quien quiero engañar? me dolerá por siempre el haber perdido a Hinata incluso como amigo.
Pero debía escucharlo y si él me daba tiempo; explicarme.
Avanzó de nuevo y lo veo tocando a la puerta esta vez.
Suspiro de nuevo y abro ligeramente mi boca para soltar su nombre. A la vez me quito los lentes y bajo la capucha. Aun sentía las manos sudadas y el corazón latiendo fuertemente.
— Hinata.
Él respinga y gira a mi dirección enseguida. Note como sus ojos estaban llenos de angustia, incluso mire incrédulo las ojeras debajo, su pálida piel no le cooperaba en ocultarlas. Me tensó al ver como se acercaba de repente a pasó rápido, por un momento creí ver enojo y pensé de nuevo que él si podía golpearme, aunque ciertamente sabía que no era ese tipo de persona.
Pero lo que en realidad pasó en esa tarde de primavera y que me dejó totalmente absorto, fue a un Hinata rodeándome con sus brazos. Algo totalmente fuera de lo pensé que sería su reacción al verme de nuevo.
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Gran parte de esté capitulo lo tenía desde hace un buen de tiempo, pero no me sentía seguro que hacer luego del beso de Naruto (no con la historia, sino con el actuar de Naruto) Creo que me bloquee en ese aspecto, y más que andaba deprimida en en entonces por la uni no avance nada por ¿cinco meses? Pero bueno XD finalmente continuación, espero les haya gustado! 💕
