Capítulo 2
El código de barras se aproxima cada vez más a Portland. Y era inevitable no evitar reconocer esas velas color guindo, la madera en color negro de cada acabado y sobre todo la figura de una sirena varada en la proa. Inuyasha no había querido salir de su camarote desde que había dado la orden para tocar tierra en ese lugar.
Miró su copa de brandy y en lugar de darle la bienvenida a un sorbo se lo bebió directo de la botella, esbozó una media sonrisa y se recargó en el respaldo de su silla.
Llamaron a la puerta, solo cuando dio autorización para que entraran vio a Miroku.
―Ya hemos atracado, Inuyasha - informó él - Tal y como lo pediste, lo hicimos en un lugar seguro.
―Tiene que suban las velas –dijo él poniéndose de pie - Entre menos llamemos la atención mucho mejor.
Esto no le pareció bien a Miroku ya era muy arriesgado estar en ese lugar, si algo pasaba tendrían que desplegar las velas en un registro de tiempo.
―No creo que sea lo mejor.
―Tú solo tiene la orden, confía en mí.
Por fin habían bajado del código de barras después de varios minutos en lo que tardaron en prepararse. Inuyasha contempló como su indicación con respecto a las velas se había cumplido. Una vez en tierra las tareas fueron repartidas.
- ¿Tú que harás, Inuyasha? - Lo interrogó Miroku.
―Iré a la taberna y por mujeres - esbozó una media sonrisa - ¿Quieres venir?
Miroku dudó unos segundos, acompañar a su amigo o vigilar al resto de la tripulación. Analizó quién podría terminar primero en una pelea y no dudo quién podría ser.
―Iré contigo - respondió, pero lo señaló con un dedo - Nada de peleas como la otra vez.
Inuyasha se hizo el ofendido y se llevó una mano al pecho.
―Me difamas amigo, nunca será nada que nos exponga y menos en este lugar.
Ambos entraron a la taberna y se sorprendieron de lo que vieron fácilmente, si acaso cinco clientes más. Se miraron uno al otro confundidos, pero no para impórtales mucho. Eligieron una mesa que estaba separada de todo, justo la del rincón.
―No me gusta esto –comentó Miroku, sin dejar de tocar la empuñadura de su espada.
―Relájate, es una taberna ¿Qué podría pasar mal?
De hecho Miroku tenía el presentimiento de que algo pasaría en su corta estadística, por eso quería irse cuanto antes. Ahora el que estaba desesperado era él.
Justo en ese momento un borracho que estaba ahogado en alcohol se acercó a ellos. Y TOMÓ A Inuyasha de los hombros, él se sobre saltó pero al reconocerlo guardó la compostura.
- Pe ... ro miren l..o que ven missssss ojossssss, elll capitán Inuyasssshaa, Que gusssto verlo - dijo sentándose en medio de Inuyasha y Miroku.
- Estas borracho como siempre Totosai - retiró la mano del borracho de su hombro y se cruzó de brazos.
- No ... más ... que de costumbre: bromeó el anciano.
Una mesera hizo su aparición con ella una botella de ron y dos copas, Inuyasha sirvió un poco de ron en una de las copas, pero antes de que lleve el alcohol a su boca Totosai se la arrebato y bebió su contenido.
- Primero los mayores - Esbozó una media sonrisa mientras observaba a Totosai beber otro trago de Ron
- Grassias capiitan - se sirvió otro trago de ron en la copa y de un solo golpe lo bebió - Usted siempre etan generoso
- Veo que tú nunca cambias tus buenos hábitos de beber Totosai - Miroku golpeó levemente su hombro, Inuyasha solo se dedicó a verlo - ¿Qué novedades nos tienes?
- Muchoss, por ejemplo saben que hoy se casa ese estúpido teniente - hizo una pausa para formular el nombre - Bankotsu ... si, ese idiota. Se casa con una bella doncella
Inuyasha al escuchar ese nombre en automático se había puesto rígido y se acercó un poco más al hombre borracho para que le pudiera dar todos los detalles.
- Repite lo que has dicho - Tomó un Totosai por el cuello de la camisa
- Lo que escuché, esta noche el teniente Bankotsu se casó con una doncella llamada Kagome Williams - Fue tanto el impulso y el miedo que provocó Inuyasha que impulsó que habla bien– Nada más y nada menos que la hija del gobernador. Pero la joven no se ve muy contenta con la boda - finalizó.
- ¿Dónde estará la boda? - Inuyasha quien aún seguía sufriendo a Totosai por el cuello de su camisa
- Qué sé yo, en las afueras de la ciudad o no sé
- ¿Alguna vez de ustedes dos sabe de casualidad dónde será la boda del Teniente Bankotsu? - pensó mientras miraba a los dos meseras a los ojos
- Se casara en la catedral capitán.
- Gracias señoritas, son muy amables.
Inuyasha sacó una bolsa y de ella tres monedas de oro y se las regaló a las dos meseras, luego se dio la vuelta y caminó hacia los dos hombres que estaban en la mesa.
- Ve con la tripulación y diles que se pongan elegantes, iremos a una boda ...
- ¿Estás loco? ¿Acaso no sabes el peligro que corremos, Inuyasha?
―Lo sé, pero ese maldito no va a ser feliz de eso me encargo y me encargaré toda mi vida. Juré venganza y no puedo desperdiciar esta oportunidad. Ahora, ve con la tripulación y diles que se preparen.
―Está bien capitán, como usted lo ordene.
Se miraba al espejo de cuerpo completo, su vestido era hermoso en color perla, se supone que requieren portarlo una novia feliz. Pero ella no era una novia feliz en esos momentos.
―Si acepto ... yo acepto ... por supuesto que acepto - practicaba diferentes diálogos para no escuchar amargada y sobre todo desdichada.
―Si lo repite diez veces más te lo voy a creer –dijo Kaede.
Kagome esbozó una amarga sonrisa, giró sobre sus talones y se encontró con su nana. Kaede al verla tan bonita pero infeliz a la vez no pudo evitar sentir pena por ella. Después de todo se estaba repitiendo la historia en contextos diferentes. Observen el medallón que ella portaba con orgullo.
―El destino no está escrito mi niña. No pierdas la fe.
―Si viniera un huracán no me molestaría.
Ambas se echaron a reír y Kaede la abrazó por última vez, antes de verla salir por la puerta principal de su habitación para sellar un destino que ella no deseaba.
―¡Sarah mándanos un milagro!
Detrás de los arbustos el capitán, el segundo al mando y diez hombres observaban como los invitados iban entrando a la catedral. Pero no había señas de la novia. Inuyasha consideró que tal vez se arrepintió, no la cuestionaría quien se atreviera casar casarse con un imbécil tener un valor suficiente.
Había dejado instrucciones de que deslizaran las velas y los esperaran en mar abierto, mientras que dejaban varios botes al cuidado de unos niños. Así la huida sería rápida.
―Por lo que veo ya va a comenzar, bien cada quien tiene su guión en esta obra. No quiero que maten a nadie ... solo den miedo - dio las últimas instrucciones –Cuando estén en la parte de "yo acepto ..." es cuando actuaremos
―Entendido ¿Pero yo que haré? - a Miroku le encantaba el plan pero él quería tener participación
―Tú Miroku, le apuntaras con tu pistola al gobernador y así tenemos a veces a todos los guardianes. Cuando yo me haya llevado a la novia esperen diez minutos para darme tiempo de escapar y después retírense - Inuyasha contemplo las miradas de sus tripulantes - Si entendieron muevan la cabeza y retírense.
Todos asintieron y tomaron su puesto, Inuyasha se quedó recargado en un árbol, observando la llegada de la novia, la vio bajar del carruaje, el velo no cubría su rostro así que alcanzó la exquisitez y belleza de esa mujer.
―Que ... hermosa - dando un paso hacia adelante y luego hice atrás, movió la cabeza para despejar esos pensamientos de su mente.
Estaba en la entrada de la puerta, observando a todos los invitados reunidos, caminaba a paso lento, aunque su padre la estuviese apurando. Iba repartiendo sonrisas fingidas a los presentes sobre todo a su futura suegra. Que al verla con aquel medallón la reprendió con un simple gesto de negación.
"No puedo hacer esto ... Dios que ocurrió un milagro"
Llegó hasta el altar donde su futuro esposo aguardaba por ella. La retirada de las manos y esbozó una sonrisa de júbilo, el retiro el velo para tener una mejor perspectiva de su belleza.
―Estás hermosa - evaluó mientras le daba un beso en la mejilla.
Kagome se respondió incomoda ante tal gesto y volvió a esbozar una sonrisa fingida.
―Gracias, también tú estás bien.
El Párroco se acercó a los novios y dijo:
―Queridos hermanos, nos hemos reunido aquí en este día, para presenciar en enlace matrimonial de Kagome Williams y Bankotsu ...
Y así iniciaba la ceremonia.
Luego de una larga espera Miroku le hizo una señal a Inuyasha que la hora de hacerse presente había llegado, había sufrido su pistola y con toda confianza caminó hacia la puerta de la iglesia.
―¿Kagome, aceptas a Bankotsu como tu futuro esposo para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe?
-Yo…
