Capítulo 4
" Intento de escape 1: Saltar por la ventana no es una opción!"
Kagome lo fulminó con una mirada, miró a su alrededor y todo el código de barras estaba repleto de piratas. El que había amenazado a su padre estaba subiendo en ese justo momento. Todos la contemplaban con la expectativa de que hiciera algo realmente estúpido. En cambio a eso, solo se irguió y volvió a concentrar su atención en el pirata "guapo".
- ¡Oh! Créeme que nunca pensé que fueras desalmado - usó un tono sarcástico - Con esa finta de pirata que carga nadie se atrevería a pensar eso de ti.
Inuyasha estaba a punto de terminar con su paciencia en tan solo una hora esa mujer había logrado un polvo y eso que él consideraba una persona paciente.
―Llévatela - Le ordenó a un joven de su tripulación - Y si llega a poner más insoportable de lo que ya está ... - la fulminó con la mirada - Amordázala.
Kagome abrió la boca de par en par y después de la cerró.
"Y eso que no eres desalmado eh" atacó ella.
―Si - asintió y le dijo al chico - Amordázala de una maldita vez. No quiero escucharla hablar.
Ante esto, giró sobre sus talones y se alejó hizo el timón. No quería verla, no quería escucharla, un terrible dolor de cabeza amenazaba con asaltarlo y todo se requería a esa pequeña mujer. Suspiró para sus adentros, error frecuente había cometido en traerla ¿En que estaba pensando? ¿En venganza? A estas alturas nos implorábamos a su rival que se la llevara y olvidaran todo lo que esa mujer y Bankotsu eran tan para cual.
El joven con cuidado traslado a la dama al camarote de Inuyasha, una vez dentro de Kagome contempló el espacio. Reducido, una pequeña mesita de noche con un robot apagado y una cama matrimonial con las sabanas un medio tierno. Un bañera de plata (vaya… al menos alguien se baña aquí). Pero le dije la atención la ventana que estaba al fondo, ocupaba ambos lados del código de barras.
Esbozó una sonrisa, podríamos escapar por ahí y nadie lo notaría.
―No es espacioso señorita.
Comentó el joven que la había acompañado. Haciendo que ella se perdiera en sus pensamientos.
- Pero servirá para que este cómodo.
Kagome giró sobre sus talones y contempló al muchacho. Era flaco, de cabello marrón y ojos verdes.
-¿Como te llamas? - supuestamente.
―Shippo - respondió él avergonzado ante la belleza de la dama.
- ¿Me vas amordazar tal y como lo ordenó tu capitán? - planteó ella.
Shippo esbozó una sonrisa y negó.
―No si promete no gritar, señorita. Si mi capitán se entera me irá muy mal.
"Te prometo no hacerlo", dijo ella lanzando su mirada más caceta y la vez inocente.
El pobre joven identificado como se ponía rojo ante las sonrisas que la señorita le estaba pensando. Nunca había tenido la oportunidad que una dama de alta alcurnia entablara unas cuantas palabras con él. Y escucharla hablar era uno de los placeres que jamás olvidaría.
Kagome por su parte era dócil, gentil. Esperaba cualquier momento para que él la dejara sola y así poder llevar a cabo su plan de escape. En cuanto él la dejó sola ella negó.
―Es lindo, pero no conoce bien a la gente.
Se puso manos a la obra, lo primero que tenía que comprobó era tan alto como la ventana del mar y sobre todo si se abrían de par en par. Corrió hacia ellas y trató de abrirla en varias ocasiones utilizaba demasiada fuerza para hacerlo y al final esbozó una sonrisa al ver como la ventana se abría poco a poco hacía afuera.
El aire fresco le golpeó el rostro, se asomó hizo abajo y o. no estaba tan alto, por lo que dos sabanas podrían tener problemas de cuerda.
En estos momentos lo que más ocupaba era una botella de ron, dormir un poco. Pero no, el fuerte dolor de cabeza era intenso, por lo que podría decir que estaba de mal genio. Tan solo habían pasado cuatro horas desde que habían emprendido el escape de Portland con la prometida de Bankotsu. No era fácil, por un lado estaba al pendiente de que no surcara una nave del gobierno en su búsqueda y por el otro que esa niña ni hiciera una tontería más.
Alguien extendió hizo él una botella, no era necesario ver quién era pues conocía bien a su amigo Miroku.
―Sabía que la necesitabas - dijo él tomando asiento.
―Comienzo a pensar que esto fue un error - consideró, mientras le daba el primer trago al vino desde la botella.
―Creo que habías dicho "Pasar como desapercibidos" - Esbozó una sonrisa de los medios - Si ese es tu concepto de pasar por inadvertido, no quiero saber lo contrario. Harías arder una ciudad, supongo.
Ambos se miraron el uno al otro y llegaron a reír.
―Idiota - dijo Inuyasha, dándole un pequeño golpe en el antebrazo. –Por eso eres mi mejor amigo.
―Y tú tú el mío. - Se quedó pensativo unos minutos - Inu ...
Cuando estaba a punto de decir algo, escucharon como algo saltaba al agua y después unos gritos de auxilio.
Inuyasha se había asomado por la popa y en cuanto vio a la persona que estaba tratando de mantener un flote, sospechado, miró al cielo y podio clemencia.
- ¿Que Paso? - Supuso Miroku asomándose él también.
―La muy inútil se arrojó al mar.
Mientras tanto, Kagome luchaba para mantenerse a flote, el vestido de novia, la crinolina y todo lo que llevaba lo hacían extremadamente difícil.
¿Por qué carajo no contempló eso?
"Auxi ...", se sumergió, volvió a salir a la superficie.
En ese momento, Shippo se acercaba a ellos e Inuyasha le envió una mirada fulminante.
―Muy amordazada que la dejaste.
Dijo ya continuación comenzó a quitarse las botes y la camisa azul marino, no quería empaparla ya que era su favorita.
Se agarró por una de las cuerdas para poder subirse al borde del código de barras, sufrió el suficiente aire y saltó al mar. Sumergiéndose a un lado de la joven, sacó su navaja y comenzó a cortar las partes del vestido para hacerlo más ligero, incluso la crinolina.
Una vez que ella pudo sostenerse entre sus brazos pudo todo el aire suficiente. Inuyasha nadó con ella hasta el otro lado del brazo donde habían arrojado unas escaleras.
- ¿Puedes subir? - Dijo él con la voz entre cortada.
La respiración de Kagome era acelerada, tenía la cabeza apoyada en uno de los hombros de su captor mientras ella recobraba el aliento.
Un par de segundo ella asintió y subió, Inuyasha iba atrás de ella por si resbalaba o se cansaba.
Cuando llegaron a cubierta, ella se arrojó al piso y respiró nuevamente.
- ¿Estás bien? - Pensó él preocupado, inclinándose ante ella.
Kagome asintió, nunca en su vida había sentido tanto miedo. Dios, las mujeres corrían peligro en el mar por culpa a lo que le llamaban "vestuario" y eso que era la última moda.
―Si - adecuadamente asentir - Creo que sí.
-Muy bien.
Él asintió, perdió aire lentamente y después estalló en cólera.
- ¿Se puede saber en qué demonios estabas pensando? - Pregunté molesto, casi al borde de la locura - No déjame responder por ti ... No pensabas al momento hacerlo. Pudiste haberte ahogado o incluso te puede devorar un tiburón. Que lo más factible hubiera sido que terminara en el fondo del mar.
―Sólo afectado de huir - respondió decir ella, sintiéndose culpable por haber arriesgado su propia vida.
- ¿A costa de tu propia vida?
Ella criticó y una lágrima rodó por su mejilla.
Inuyasha no sabía si sentirse culpable o no. Contempló como ella agachaba la cabeza para evitar tener contacto con él.
―Shippo, llévatela al camarote. Asegurar las ventanas para que no vuelvan a pasar. Esta vez, hazlo bien y nada de amordazarla, deja que reponga el aire. Y dale ropa nueva.
Kagome miró la cabeza y lo miró confundida.
―Si capitán.
Shippo se acercó a ella y le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Ella la aceptó y con cuidado se fue levantando poco a poco. Una vez de regreso en el camarote, Shippo buscó dentro del armario algo que ofrecerá a la dama. Encontró un ligero vestido en color azul marino y se lo entregó ...
Kagome frunció el cejo.
―Prefiero estar empapada antes de ponerme el vestido de alguien más.
El joven esbozó una sonrisa y negó con la cabeza.
―Mi capitán nunca trae mujer a bordo. Si se pregunta si este vestido le pertenece a una mujer, le aseguro que no es así. Hace tiempo tuvimos un encuentro por así decirlo con otro código de barras y resultó que era de un comerciante textil. A parte de llevar telas traía a bordo muchos vestidos. El capitán se quedará con unos pocos por si raptaba a una dama. –Concluyó con una sonrisa.
―Tu capitán esta en todo eh - ella asintió, tomando el vestido que le ofreció el joven.
―Estos diez pasos antes que todos.
De pronto ella se puso seria y grabada en los problemas que metería al joven a causa de su tontería.
―Siento mucho en ponerte en problemas.
―No te preocupes, el capitán no es tan malo como lo pinta su carácter. Es piadoso.
Kagome simplemente asintió y aguardó a que el chico la dejara sola para poderse cambiar de prenda. Lo cierto era que daba gracias a Dios por quitarse ese ridículo vestido de novia.
Habían llegado de la iglesia a la casa del gobernador Williams. Desde ahí Bankotsu daba indicaciones de que tuvieran todo listo para zarpar al día siguiente en busca de Kagome y ese maldito pirata.
Esto ya no era una pelea, era la guerra y estaba dispuesto a salir vencedor a como diera lugar.
"Escúchame Bankotsu, quiero mi hija de regreso a casa y no me importa lo que tengas que hacer" estaba furioso el señor Williams - No quiero ver en manos de un pirata - su mirada era seria y firme, sabía que si Kagome se tuvo con parte de su pasado lo odiaría para toda la vida.
―No se preocupe, no me detendré hasta buscar a mi prometida y traerla de regreso, esa es una promesa - levantándose de la silla se trasladará a la perta para retirase
―Más te vale o no hay boda con ella - sentencia - Por otro lado ... ¿Qué relación hay entre él y tú?
¿Qué relación había? Se preguntó por sí mismo. Había una relación de muto odio, una rivalidad que nunca descansaría.
―No sé qué impulsó a ese mal nacido a interrumpir la boda. Pero le aseguro que no descansaré hasta dar con Kagome.
¡Hola!
Espero que esta versión de la historia les este gustando. El tratado de hacerlo con mucho cuidado y respeto sin afectar la trama de la historia, pero siento que ha quedado bien.
Nos vemos a la proxima.
A partir de mañana comenzaré a publicar más tarde ya que como sabemos estamos en contingencia y con esto de la cuarentena me tienen como maestra de mis niños. Lo bueno que los lunes no encargan tarea :) así que lo tengo libre.
Saluditos!
