Capítulo 5
" Intento de escape 2: ¡Bote en llamas! ... x"
En cuento Shippo se fue. Kagome se dio cuenta de que todo este tiempo, desde que él había rescatado estaba en ropa interior. Se puso roja como una fresa el solo hecho de pensar que todos los piratas la habían visto en ese estado y sobre todo él. Tomó asiento al borde de la cama y cayó en la cuenta de que Inuyasha estaba sin camisa. Haciendo nota mental de eso pudo recordar su torso plano, sus anchos hombros y ...
Movió la cabeza de un lado a otro, como si pudiera borrar la imagen del adonis griego que había rescatado.
―Vamos Kagome - reprendiéndose a ella misma - No llevas ni un día entero y ya lo llamas "adonis griego".
A pesar de que reconozco que sí lo era. Si, asintió, era mucho más atractivo que Bankotsu, lo cierto es que cualquiera se vería atractivo que él.
La noche había caído y para Kagome fue impresionante contemplar como salía la luna desde el horizonte. Era la cosa más encantadora de ver. Llamaron a la puerta y era otro muchacho pero parecido a Shippo. Llevaba una cubeta con agua tibia y Kagome frunció el cejo.
―Supongo que la señorita desea un baño - comentarios avergonzado el muchacho - Mi capitán ha ordenado que se lo prepare.
Kagome se cruzó de brazos.
―No me bañare delante de ti.
―No se preocupe por mi señorita, soy eunuco.
Ella sospechó y aceptó el baño.
-Muy bien. Pero nada de preguntas ¿Entendido?
El muncho asintió y le dio la espalda para que ella pudiera quitarse el vestido azul y metros a la bañera. Le ayudó a enjuagar su larga melena azabache pero cuando la apartó a un lado del chico se tensó al ver las marcas en su espalda.
Kagome consideró su tensión y se inclinó hacia un lado de la cabeza.
―Sin preguntas, recuerda.
Se consideraron incomoda, era la segunda persona que tenían esas cicatrices.
Hoyo se aclaró la garganta rápidamente ayudando a la joven. Tenía el cejó fruncido y aunque se moría de curiosidad por saber quién le había hecho esas marcas. Su capitán se enterara de esto no iba a tomarlo en buen grado.
―Te me eres familiar ¿Tienes parientes en Portland? - evaluó ella, para distraer al chico.
El chico negó y volvió a echarle agua en la espalda.
―Sólo en este código de barras. Shippo es mi primo.
- ¿Cual es tu nombre?
―Soy Houyo.
Se hizo el silencio entre ellos, el joven le dio una toalla a Kagome para que se cubriera y como lo hizo cuando se desvistió se dio la vuelta para que no se sintiera más incómoda de lo que ya estaba. Había elegido un vestido en tono dorado, de esos de los que habían hecho hecho con el motín. Y Kagome al verlo le grabó a los ojos dorados de Inuyasha.
Pero no debieron aguardar pensamientos agradables un favor de él. Lo que en esos momentos ocupaba su mente era planear su escape número dos. Y ya estaba surgiendo uno. Usar un bote, sin ser vista ... pero ¿Lo podría logar?
―Señorita ¿Me ha escuchado?
Parpadeó al escuchar la voz de Houyo y ella negó.
―Disculpa ... ¿Decías algo?
―Debo dejarla un momento - repitió él - Debo ver que la cena este lista. En veinte minutos vengo por usted para llevarla al comedor y que cené con el capitán.
Kagome frunció el cejo.
- ¿Es obligatorio cenar con él?
El muchacho asintió y esbozó una sonrisa tímida. El encuentro de Inuyasha con ella no había sido en las mejores circunstancias. Ser secuestrada por un pirata probablemente no era lo que ella esperaba.
―El capitán no es tan malo cuando llega a conocerlo.
- ¡Yo secuestro! - Exclamó ella - Me trajo hasta su código de barras sin ninguna explicación
No intercambiaron más comentarios, Houyo solo la identificó con una gran pena. Él si sabía los motivos, pues era un rumor que se esparcía a voces. A pesar de que él no conocía a la otra mujer que le había hecho daño al capitán. Todos decían que la dama secuestrada era la misma imagen de tal Kikyo.
Cuando él se fue. Kagome comenzó a contar cada minuto en su mente. Dijo que en veinte minutos vendría por ello. Eso es daría tiempo para escapar del camarote. Pero no puedo hacerlo con este vestido ya que solo la demora. Fue hasta el armario, lo abrió y esbozó una sonrisa. Había ropa de hombre, bostas, pantalones, camisas e incluso paliados de distintos colores. Eso serviría, no importa si le quedaba grande, se las ingeniarías para mantenerlo todo en su lugar.
Cambiarse le llevó cinco minutos y eso fue tiempo grabar para quitarse un vestido, zapatos y todo lo que llevanva. Se colocó el medallón debajo de la camisa de lino blanca y por último ató un paliacate de color rojo al redor de su cabeza. Avanzó hacia la puerta del camarote solo faltaba comprobar si estaba asegurada con candado.
Rodeó la perilla con una mano y esbozó una sonrisa de triunfo al sentir como giraba. ¡No tenía seguro! Gran error de ellos en confiar que no podría escapar. Antes de salir se asomó por la puerta para comprobar que no hubiese ningún pirata rondando.
Una vez que el pasillo estuviese libre de piratas, salió de la habitación y cerró con cuidado la puerta. Pudo ver al fondo unas escaleras que daban hacía la cubierta, pero cuando estuvo a punto de poner un pie en un escalón sintió que alguien le tomó del brazo.
―Lindo paliacate Houyo – bromeó uno hombre – A puesto que a tu novio le gustara quitártelo – después se echó a reír.
Kagome frunció el cejo, pobre chico. Ser los demás solo por su condición.
―Aunque debo reconocer que tienes suerte. Ayudar a una dama de alta sociedad debe ser una experiencia inolvidable. Que maldito afortunado eres.
―Sólo cumplí con mi trabajo - fingió la voz de hombre.
- ¿A dónde vas tan apurado?
Kagome no sabía que responder, entonces grabó el verdadero Houyo había ido a las cocinas para que la cena estuviese lista.
―Voy a la cocina. Dejé la cena preparándose.
Subió el escalón cuando ya no tuvo respuesta del hombre.
―Houyo - lo detuvo él - La cocina no queda en esa dirección.
Kagome se mordió el labio inferior.
―Ya lo sabía. Solo que iba a tomar un poco de aire antes de ir. Esa mujer es insoportable ¿Sabes? Ahora entiendo porque el capitán se carga de ese mal humor.
El hombre se echó a reír.
―Sí, te entiendo. Creo que desquiciaría a cualquiera esa niña rica. Ve a descansar un poco, luego no te va a dejar hacerlo.
Una vez en cubierta grabó toda la plataforma con la mirada. No había ningún pirata ya habían colgados al costado del barco. Avanzó a paso lento, no quería llamar la atención, sufrí una antorcha que estaba colgada al mástil, pero en ese momento escuchó pasos y risas y salió corriendo hacia el bote y se subió él. En lugar de arrojar la antorcha la arrojó al otro extremo de barco.
Las risas casualmente se detuvieron a un lado del bote donde ella estaba sigilosamente escondida.
- ¿Sabes lo que haré cuando toquemos tierra?
Pregunté a un hombre al que ella puso pirata uno.
- ¿Beber hasta morir? - respondió con una pregunta el pirata dos.
―Conseguir una buena mujer - miró a los ojos a su amigo - Unas enormes tetas y fornicar hasta quedar rendido.
Kagome frunció el cejo e hizo una mueca de asco.
―Vamos a ver quién encuentra primero esa mujer.
Ambos rieron pero después de un olor a leña quemada los aleto.
- ¿Será que a Houyo se le quemó la cena?
Pero Kagome comenzó a sentir mucho calor, incluso en la bota, miró para probar qué pasaba y una pequeña llamarada amenazaba con quemarle. La antorcha había perdido a consumir una pequeña parte del bote. Se convirtió y vio a los dos piratas en frente de ella.
―Fuego - dijo ella - El bote se está incendiando.
El pirata uno la ayudó a bajar mientras que el pirata dos quitaba los marres del bote y los tres contemplaron como caía al mar.
―Váyase al camarote niña - advirtió el pirata uno - Váyase antes de que el capitán venga.
―Pero ...
―Las cosas se pondrán fact - advirtió el pirata dos - Si alguien va a tener un castigo será mejor que seamos nosotros y no usted. Además estamos de guardia y esto no debió pasar.
Ella asintió y salió corriendo de vuelta al camarote, donde permaneció ahí varios minutos. Hasta que el código de barras estaba en completo silencio y solo escuchaba los gritos del capitán. Salió y regresó a subir a cubierta, todos se reunieron en la cubierta y los piratas que le ayudaron minutos antes. Estaban rodeados por todos los piratas y su capitán a un lado de ellos.
―Ya saben el castigo por cada bote incendiado o perdido.
Comentaba, mientras que Shippo le entregaba un látigo y Miroku les arregló las camisas para desnudar su espalda.
Flash back ...
- ¿No te vas casar, eh? - repitió su padre.
"No quiero hacerlo", dijo segura de su decisión.
Su padre asintió y sacó el látigo que usaba para "animar" a sus caballos y que fueron más veloces.
―Kaede, descúbrele la espalda.
Kaede abrió los ojos y en un principio se negó, más preocupada por su niña que por ella misma.
―Pero ...
―No digas nada o te toqueá a ti también.
―Papá ... no lo hagas ...
Aleta de regreso.
Parpadeó y la regresó a la realidad. Se metió entre varios piratas y cuando Inuyasha estaba a punto de dar el primer golpe en la espalda de uno de esos hombres lo detuvo.
―Espera - interrumpió - Fui yo la culpable.
Hola!
No sé ustedes pero se pasó el padre de Kagome, dije que iba a ver camios y sinceramente esa parte siempre la pensé y ahora que tuve la oportunidad lo plasme.
Sigo teniendo problemas con la pagina, me esta cambiando las palabras. Antes de subir el archivo compruebo si esta bien la ortografía pero de plano me las cambia :(
Me cambia símbolos, los guiones largos me los cambia por comas, el fin lo voltea todo al revés!.
Alguien sabe como solucionar este tema?
