Deslinde de responsabilidad, el copyright y la marca registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros; y, en su caso, de J.K. Rowling.
Esta viñeta es parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de Facebook Drinny All The Way.
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Química.
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La discusión acalorada estaba llamando demasiado la atención de los demás en el restaurant, pero Ginny Weasley no sabía realmente si era una discusión acalorada, o una conversación demasiado apasionada ¿hacía cuanto tiempo que no tenía esa clase de charlas? La mayoría del tiempo, los chicos querían estar de acuerdo con ella en todo, creyendo que sería la mejor forma de llevársela a la cama en la primera cita, nunca antes le había funcionado a ningún chico con ella.
El chico frente a ella se recargó en el respaldo de la silla, en señal de que había terminado de dar su punto de vista y con eso terminaba su turno; sí, Ginny había tomado aquello como un juego de ajedrez, en donde iban demasiado a mano, así que fue su turno para inclinarse sobre la mesa, para acercarse a él.
"No puedes simplemente decir algo así, y esperar que no piense que eres un tonto".
"Un Tonto". Se burló realmente divertido, aunque no lo demostró del todo. "En serio, la única manera en la que puedes responder a mi comentario, insultándome".
"Tienes que tener bastante mal las reglas del quidditch, como para decir que esa era una falta, claramente la cazadora iba por la quaffle, no con la intención de golpear al otro cazador".
"No, esa fue una trampa bastante clara, y fue bien amonestada".
Ginny sonrió, se removió en su asiento, no había visto ni una sola vez su reloj, ni le interesó el hecho de que su cena permaneciera fría en su plato, el cuál no había tocado, solo había tomado de su copa con agua para refrescarse la garganta y humectar sus labios para seguir con aquel debate tan interesante.
"Creo sin duda, que te quedaste acostumbrado a las tácticas de Slytherin". Sonrió triunfante, él sonrió por el golpe bajo. "Supongo que ustedes jamás entrenaron, se limitaron a repasar sus trampas ¿o me equivoco? Por esa razón, crees que los accidentes, son más bien trampas".
"Vaya, para ser una Gryffindor te gusta dar golpes bajos".
"Yo solo digo que cuando el quidditch es muy diferente cuando lo juegas en el colegio a cuando lo haces de forma profesional".
"Claro, y lo sabes porque has jugado de las dos formas".
"No creo que no sepas de lo que hablas, pero la mayoría de las personas opinan sin saber las cosas completas".
"Se dieron la mano al final, lo sé, pero considero que la amonestación estuvo bien".
"De acuerdo". Se recargó en el respaldo.
En algún momento, ambos estaban inclinados sobre la mesa, intentando estar cerca del otro, ahora se arrepentía de haber elegido el lugar de enfrente y no de lado, pero cuando alguien te organiza una cita a ciegas, no puedes saber si la cita sería buena o si se tendría química.
Además las cuatro citas pasadas, habían sido bastante malas, los chicos le habían parecido atractivos a primera vista, pero nada de química había surgido cuando comenzaron a charlar, para ese momento en alguna de las pasadas, ya se hubiese terminado sola la botella de vino para soportar el tiempo mínimo por cita.
Cuando llegó a ese restaurant un par de horas atrás y vio de quién se trataba su cita, buscó el asiento más lejano que encontró, ahora estaba arrepentida de eso; pero jamás creyó que tendría tanta química con alguien como Draco Malfoy.
"Tengo que irme".
No estaba muy feliz de tener que irse, pero tenía que hacerlo, había llegado a ese restaurant a las siete y eran las once cuarenta. La compañía de Draco Malfoy había sido más que perfecta, hacía bastantes años que no se sentía así de charlar con algún chico.
"Supongo que no encuentras la manera de irte". Sonrió.
"En realidad, no quiero, pero tengo que hacerlo, mañana mi traslador sale a las cuatro de la mañana con dirección a Hawái, y tengo que dormir un poco".
"De acuerdo, pero tengo una duda sobre preguntar si…".
"Desde luego que sí".
"Ni siquiera he dicho nada".
"Bueno, entonces lo diré ¿quieres tomar algo?"
"Creí que tenías cosas que hacer".
Ginny sonrió divertida, su invitación no era para esa noche precisamente, pero tampoco le incomodaba mucho.
