Deslinde de responsabilidad, el copyright y la marca registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros; y, en su caso, de J.K. Rowling.

Este aporte es parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de Facebook Drinny All The Way.

Despedirte.

El restaurant estaba cada vez más vacío, el chico sentado frente a ella no era Draco Malfoy, pero era bastante atractivo, y aunque no tan elocuente, bastante agradable, tanto que había estado ahí sentada charlando sobre el cambio de moneda por al menos una hora pasada, era un tema que conocía, Bill hablaba mucho de trabajo.

"La verdad esto de las citas a ciegas no son lo mío". Informó el hombre con una sonrisa. "Pero ha sido una buena decisión venir hoy".

"Opino lo mismo". Sonrió y levantó su copa.

A pesar de estarla pasando bastante bien, era la tercera copa que bebía, su sonrisa aumentó, tenía que dejar de comparar su cita con Draco con las demás que tendría, había iniciado eso, porque según Hermione era una buena opción para conocer personas, ya que lo que ella quería era algo serio, y no quería a alguien del trabajo.

"Bueno, ya sé que esto no se pide en la primera cita, no si quiero tener la posibilidad de una segunda". Admitió. "Pero mi sobrina es muy fanática de ti, eres su jugadora de quidditch favorita, nunca creerá que te conocí esta noche".

"Ex jugadora, en realidad".

"Para ella eres y serás la mejor jugadora, lee tu columna, y nos dijo que en cuanto tuviese edad, se pintaría el cabello de rojo, hace un año, nos tenía hartos, no nos hacía caso si no la llamábamos Ginny".

La chica sonrió, aunque estaría de acuerdo que esa no era información para una primera cita, le pareció la conversación más adorable, no porque fuese ella el ídolo inalcanzable para la niña, sino porque la mayoría a su edad, idolatramos tanto a alguien de aquella forma, inocente y ferviente.

"Así que ¿podrías darme un autógrafo para ella?"

"Cuando la cita termine, sin duda". Sonrió.

DG

Cenar fuera y solo, era algo que muchos considerarían patético; pero para él era algo normal le gustaba porque podía concentrarse en sus asuntos y no perder el tiempo preparando algo, más bien era atendido mientras él repasaba los contratos y muchas cosas más que su trabajo ameritaban, aquella ocasión creyó que sería tan buena idea como siempre, hasta que le dirigieron a su mesa.

Al fondo, junto a la ventana estaba sentada Ginny Weasley, y frente a ella estaba un tipo que ni siquiera reconoció, estaba sonriendo y por su lenguaje corporal estaba bastante relajada, podía saberlo con solo verla.

"Esta es su mesa, señor Malfoy". Le indicaron.

"Podría… ¿podría usar la mesa más cercana a la del fondo frente a la ventana?"

La chica a su lado observó en dirección a la pareja, se encogió de hombros y avanzó distraídamente quedando de pie de forma en que la pareja la observara.

"Esta es su mesa, señor Malfoy". Comentó.

Aquello sería digno de chismorreo en la cocina y con los meseros, él bien lo sabía, pero no le intereso, la mirada del chico se posó en él cuando notó que ella lo observó atenta, Draco fingió no prestar atención a aquello.

Sacó sus papeles y colocó el montón de forma cómoda para poder acceder a los expedientes sin esforzarse mucho, indicándole también a ella que en comparación, él estaría ahí solo.

"Entonces es algo que te gusta". Comentó él.

Ginny regresó su atención a Dale, y la sonrisa volvió, no era culpa de él que Draco decidiera elegir aquel restaurante para cenar, no es como si estuviese consiente de que ella estaría ahí.

"Sí, la vida es más tranquila, aunque lo extraño en ocasiones".

"Nosotros te extrañamos, sin duda". Admitió. "No había nada mejor que verte volando con la quaffle bajo el brazo".

"Mi hermano suele decirme que parezco un gnomo con una roca bajo el brazo".

Rieron divertidos, aquello enfadó a Draco, claro que no podía otorgarse cosas que no podían, como ser el único chico que podía hacerla reír de aquella manera.

"Sin duda me alegra haber venido hoy, no iba a hacerlo".

"Somos dos". Admitió ella. "La verdad es que había estado pensando abandonar esto, pero una amiga me persuadió, me dijo que era una buena forma de conocer a alguien…".

"Quizás debí establecer el precedente, pero estoy buscando algo estable, comprendería si tú no". Observó a la chica, que sonrió.

"Bueno, a decir verdad, cada que continúas hablando, pienso que en algún momento lo arruinarás y todo". Se encogió de hombros. "Pero en lugar de eso, me sorprendes cada vez más, yo no estoy aquí porque esté interesada en algo de una simple noche, por el contrario, quiero algo estable".

La mirada de Draco se elevó hasta ella, sus ojos brillaban en emoción pura, mientras el chico le sonreía abiertamente por haber encontrado compatibles sus intereses futuros, pero ¿Qué ella no estaba interesada en algo de una sola noche? ¿Qué había sido él entonces?

La mesera colocó una botella de vino frente a Draco y llenó su copa, le informó que pronto llevaría su plato, así que él organizó un poco la documentación sobre su mesa.

Tenía ganas de marcharse, si volvía a escucharla reír de forma despreocupada, no sabía cómo reaccionaría, y como tentando al destino, ahí estaba, una risa relajada, y la mano del chico sujetándola de ella.

Ni siquiera se dio cuenta en qué momento se sentó a la mesa de Ginny y su acompañante, pero toda su atención estaba en ella, aquello era demasiado impulsivo para alguien como él, que era meticuloso y calculador.

"Disculpa, pero…

"No comprendo, si no buscabas algo de una noche ¿por qué? "Preguntó frunciendo el cejo.

"¿Por qué, qué?" Lo observó confundida.

"¿Por qué estás aquí en una cita con otro?"

Ella abrió los ojos completamente confundida y sorprendida de aquella acusación ¿por qué estaba ella ahí? Quiso lanzarle el peor de los hechizos no letales que hubiese en el mundo, pero no iba a caer tan bajo a una mera provocación.

"Mejor vete, Draco". Soltó indignada.

"No, no me voy a ir, estás aquí en una cita con un tipo que no soy yo ¿y quieres que me vaya? ¿Así como así, como si no pasara nada?"

"Pues no pasada nada, tú y yo…".

"Ah, ya veo, con él no quieres algo de una noche, pero conmigo sí".

"Oye, amigo, ella tiene derecho a decidir con quién…".

"Tú cállate". Le ordenó Draco y se giró a ella. "Volviste a la ciudad y ni siquiera me lo dijiste".

"Bueno ¿por qué tendría que haberte dicho que volví, exactamente?"

"Por lo que pasó, por eso, no pude quedarme en Hawái porque no podía, no porque no lo deseara".

"Ah, y es que tampoco pudiste despedirte".

Aquellas palabras lo sorprendieron por completo, estaba bastante seguro de que ella había contestado cuando la despertó para decirle que tenía que marcharse, se acomodó en la cama, incluso se incorporó y lo besó con una dulce sonrisa.

Sus palabras habían sido claras —Tengo que volver, pero por mí, me quedaría y lo haríamos otra vez—.

"Yo me despedí de ti". Informó.

"Sabes qué, no te creo, ahora regresa a tu mesa".

"No".

Le dejó claro que no se iría, porque de hacerlo, los celos lo comerían vivo, ella tenía que darle la oportunidad de aclarar aquel malentendido.