Y ya saben que esto no puede faltar. Estos personajes no me pertenecen, son creación de Stephanie Meyer, y la hermosa historia es de la fantástica autora hikingurl, yo solo traduzco ;)

Gracias infinitas a mi compañera de armas y amiga, Erica Castelo por ayudarme con otra traducción más, con sus consejos y correcciones de ortografía :P


Capítulo 17: Encuentra un centavo y recógelo

Fecha: 18 de Marzo del 2003

Lugar de inicio: Refugio Deep Gap

Destino: Refugio Plumorchard

Total de kilómetros de viaje: 114.4

BPOV

La abuela Marie siempre recogía el dinero que encontraba en el suelo. La mayoría de las veces, eran centavos, pero en ocasiones encontraba otras monedas y, de vez en cuando, un billete de un dólar o cinco. Dinero de papel lo llamaba. Una vez, incluso encontró un billete de cien dólares doblado. "Encuentra un centavo y recógelo, y todo el día tendrás buena suerte" diría antes de meter el dinero en su bolsillo.

Teníamos un frasco en casa donde guardábamos 'el dinero encontrado'. Cuando estaba lleno, la abuela vaciaba el frasco en la mesa de la cocina, dejándome jugar con las monedas, separándolas por tamaño y color antes de contarlas, y decidiendo qué compraríamos. Ya que era "dinero encontrado" tenía que utilizarse para golosinas. Por lo general, era un cono de helado en un caliente día de verano, tal vez un viaje a la tienda de donas el sábado temprano por la mañana por una dona long John recién hecha, rellena de crema y con glaseado de chocolate. Usamos el billete de cien dólares para unas hamburguesas y una cerveza de raíz helada en A&W antes de ir al cine local para ver una película, y luego jugamos en el golf en miniatura.

Esa era su única regla sobre el dinero—tenía que utilizarse en algo especial, algo divertido. No podía utilizarse para productos básicos o cosas que necesitábamos para sobrevivir.

Nunca pensé que podríamos ser pobres. Nunca tuvimos hambre. Había vegetales del jardín, fruta del viejo huerto, y carne fresca de ciervo en el otoño después que el tío Billy iba al coto de ciervos. El bosque nos proporcionaba hongos, bayas, y frutos secos. Recogíamos hierba carmín, berro, y hojas de diente de león en los primeros días de primavera junto con puerros salvajes para sazonarlos. Nunca se sintió como un trabajo tampoco. La abuela me contaba historias e inventaba juegos de veo-veo mientras caminábamos por el bosque o trabajábamos en el jardín.

No recuerdo sentir frío o sentirme incómoda. Jacob y su padre nos suministraban trozos de madera para la estufa de leña que calentaba la cabaña en el invierno. Tenía zapatos nuevos cuando se desgastaban los viejos y ropa nueva o un nuevo abrigo cuando pasaba por un "periodo de crecimiento".

La abuela era "cuidadosa" con el dinero, y teníamos todo lo que necesitábamos, pero aun así recogía cada centavo que encontraba. A través de los años, se convirtió en una costumbre, un juego que jugábamos, y un recuerdo entrañable de la única figura materna en mi vida.

Fue por eso que, cuando vi un brillante centavo de bronce en la tierra en medio del sendero, me detuve para recogerlo, y porque me detuve, y porque me agaché para recogerlo, y porque lo sostuve en mi mano preguntándome cómo y por qué lo habían dejado caer en medio del sendero, porque hice todo eso… puede que haya salvado mi vida.

~*LSBM*~

Estoy en medio de la carretera cuando escucho a Jake llamándome. Desesperada por escapar de sus preguntas y los dolorosos recuerdos que evocan, lo ignoro, acelerando el paso en un intento por alcanzar el otro lado. Cuando escucho el golpe de sus pisadas detrás de mí, me detengo y me doy la vuelta, fulminándolo con la mirada con la esperanza que me deje ir.

Levantando sus manos en defensa, me sonríe. "Solo una pregunta más. Lo prometo, solo una más."

Suspirando en derrota, hago un gesto con mi mano, dándole permiso.

Titubea, pasando de un pie al otro, y se me ocurre que algo definitivamente está pasando con mi primo, algo que todavía no me ha dicho. Esa idea queda de inmediato en el olvido cuando suelta su pregunta.

"¿Qué quieres que le diga a Edward cuando venga a buscarte?"

"¿Estás loco? ¿No escuchaste nada de lo que te dije? Edward está comprometido con Jane, es dueño de la compañía, y se la llevará con él cuando se mude a Italia. No vendrá aquí a buscarme."

"¿Pero qué pasa si todo lo que dijo Jane era mentira? ¿Y si estaba tratando de engañarte para que te fueras?"

"¿Calvin mintió cuando dijo que ella había estado viviendo allí por dos años? ¿Mintió Demetri Volturi, el respetado CEO de una de las más grandes corporaciones de la banca en el mundo, cuando anunció que Edward se unía a ellos? Lo siento, Jake, sé que no quieres pensar mal de Edward, pero se fue. No vendrá aquí para buscarme."

Viendo la infelicidad en el rostro de Jake, me acerco a él. "Voy a estar bien. ¿Esta excursión? Es buena para mí, y cuando decida dejar el sendero, hay una posición en la facultad del Instituto Tecnológico de Informática esperándome. O puede que encuentre algún lugar aquí, más cerca de ti y de Leah. Deja de preocuparte."

Jake asiente, luego me da una sonrisa torcida, "Pero si…"

Rodando tanto mis ojos que casi me duele, me echo a reír al escuchar a mi persistente primo. "De acuerdo, bien. Si Edward se presenta buscándome, sabes lo que estoy haciendo y dónde estoy. Si soy tan importante para él, puede ir a buscarme."

Entonces, porque mi primo todavía porta una expresión preocupada, me acerco, envolviendo su pecho con mis brazos. "¡Te amo, gran gohusdi! Gracias por preocuparte por mí."

Jake me devuelve el abrazo. "También te amo, mi pequeña gohusdi," susurra en mi cabello. "Por favor, ten cuidado y llámame cuando llegues a Franklin."

Asintiendo, me doy la vuelta, y entonces con un último gesto de mi mano en despedida, me pongo en marcha por el sendero de tierra frente a mí.

~o~LSBM~o~

Por primera vez, el SA no inicia de inmediato ascendiendo la empinada montaña al otro lado del camino. En vez de eso, continúa por un lado de la colina siguiendo Dicks Creek, el arroyo que atraviesa las montañas hacia el desfiladero que lleva su nombre. El sendero está a la izquierda y sobre él, dándole al excursionista una gran vista de las rocas y el agua corriendo debajo. Un camino estrecho de tierra bordea el lado opuesto del arroyo. Varios puntos de acceso han sido construidos en la orilla del arroyo para permitir que los pescadores o nadadores lleguen al agua.

Al caminar, dejo que mis ojos deambulen por el camino hasta que termina en una vuelta completa justo antes que un puente elevado cruce el arroyo y conecte con el camino del lado izquierdo. Tal parece que el SA da una curva cerrada a la izquierda alejándose del arroyo en ese puente y empieza a ascender la empinada montaña. Puedo distinguir una vieja pickup estacionada a un lado de la curva cerrada.

Una enorme roca sobresale en el sendero obstruyendo mi vista hacia adelante. Comienzo a rodearla cuando veo el brillante y reluciente centavo en la tierra. Me agacho para recogerlo, sonriendo para mis adentros cuando pienso en la abuela y su teoría del "dinero encontrado". Es entonces cuando escucho sus voces.

"¿Ya viene?"

"Sí, está justo al otro lado de esa curva donde está la roca enorme."

"¿Estás seguro que está sola?"

"Te dije que sí. Tiene una mochila y ropa nuevecitas. Apuesto a que también hay algo de dinero allí."

Las voces son masculinas. La primera suena mucho mayor, más grave, como si la hubieran empapado de nicotina y whiskey por demasiado tiempo. La otra voz es más joven, impaciente, y más amenazadora.

Manteniéndome agachada y fuera de la vista, me acerco a la roca, metiéndome entre la roca y la ladera de la montaña. Es obvio que están hablando de mí y están en alguna parte del sendero adelante. Pero me sorprende que pueda escucharlos. El estrecho valle debe estar canalizando o amplificando sus voces de algún modo, o quizás la enorme roca está aislando los sonidos del arroyo, haciendo más fácil escuchar.

"Recuerda, prometiste no lastimar a esta. No como lo hiciste la última vez." Es esa voz grave otra vez.

Puedo sentir que se acelera el latido de mi corazón.

"Oh, cierra la boca, tú, viejo tonto. No voy a lastimarla. Pero tal vez tenga un poco de diversión primero antes de enviarla en su camino. Además, no recuerdo que te quejaras por mojar tu polla la última vez."

Ahora estoy jadeando por aire, con mi corazón golpeando en mi pecho, la bilis por el miedo sube por mi garganta. Estoy asustada, petrificada. Una repentina punzada me hace bajar la vista a mi mano. He estado frotando el centavo tan fuerte y furiosamente entre mis dedos que me he abierto la piel. "Abuela, oh, abuela," susurro. "¿Qué voy a hacer?"

"Dime, niña, cuál es la primera regla sobre asustarse en el bosque." De repente, estoy de vuelta en el bosque con la abuela. Recogiendo hongos de primavera, y me alejo de ella perdiéndola de vista. Entro en pánico, y mis gritos la llevan de prisa a mi lado.

"¡Isabella, cuál es la primera regla!" Puedo escuchar su voz muy claramente, demandando que le responda.

"No entres en pánico," susurro para mí misma y para ella. "El pánico es la muerte. Relájate, mira alrededor, y piensa lógicamente." Así que, lo hago.

Tomando una respiración larga y profunda, deseo que mi corazón se calme, y que mi cerebro piense. Puedo ver hacia atrás al cruce del camino y el área de estacionamiento. Está completamente desierto. Puedo arriesgarme al volver, pero no puedo contar con que alguien esté allí para ayudarme.

Puedo intentar correr por la carretera hacia el pueblo, pero la pickup que vi probablemente pertenece a los hombres que me esperan. Un vehículo facilita el que me alcancen si trato de escapar de esa forma. Los recuerdos de la historia de No Filter sobre Rock Dancer me hacen estremecer al pensar en tratar de evadir un vehículo a toda velocidad. Avanzar está completamente fuera de cuestión, de modo que eso me deja sola una dirección—hacia arriba.

La cara de la montaña a mi lado está casi recta. Es una desafiante caída de piedras y rocas, árboles, enredaderas y arbustos. Es fácil de comprender por qué los constructores del sendero siguieron el cauce del arroyo en vez de tratar de tallar un sendero en el caos parecido a un precipicio sobre mí. Mientras lo estudio con atención, escucho la voz de mi abuela instándome a empezar a moverme. "No tienes mucho tiempo, niña. Se van a dar cuenta muy pronto que algo ha ocurrido. Levántate, Isabella. ¡Sube! Nadie nunca mira hacia arriba. Ven al suelo o a la distancia, pero nunca miran hacia arriba. ¡Muévete!"

Estoy de pie, trepando y ascendiendo incluso mientras su voz me apremia. La ruta parece abrirse frente a mí—sujetándome con los dedos por aquí, con las manos por allá, agarrando esa rama de árbol y balanceándome sobre esa saliente. La voz de mi abuela está en mi cabeza, dirigiendo mis movimientos al escalar por la pared del acantilado.

"Ahora rodea hacia el otro lado de la roca. ¡Sí! ¿Ves ese soto de rododendro? Si te pones detrás de él, nunca te verán. Bien, niña, bien. ¿Qué es ese sonido? Detente, Isabella. Agáchate."

Agazapándome detrás de una roca, me asomo hacia el sendero debajo de mí. Sabía que no pasaría mucho tiempo antes que los dos hombres vinieran a buscarme. Justo como la abuela siempre dice, no miraron arriba de ellos. En vez de eso, buscan en el arroyo debajo y ven hacia el cruce del camino y el área de estacionamiento. Los observo mientras están allí discutiendo sobre dónde podría haberme ido.

El hombre de la voz grave es mayor, barrigón, con cabello lacio encanecido y una barba incipiente en su rostro y cuello. Lleva puesta una camiseta demasiado corta y ajustada que deja una gran franja del vello de su estómago expuesto. Mientras observo, echa un gran escupitajo de tabaco masticado al suelo. Mi estómago se revuelve al verlo. Es como los viejos que se sentaban en la banca frente a la barbería local, masticando y escupiendo y comiéndose con los ojos mi cuerpo de 14 años. Los que hacían una mueca de desdén y susurraban "piel roja" cuando la abuela y yo pasábamos. Él ya no es una amenaza para mí. Estoy a casi 46 metros sobre él, y no podría escalar la ladera de la montaña si quisiera.

El otro—el hombre más joven—es el peligroso. Más alto, más en forma, con una gran barba y cabello largo, se pasea de un lado al otro furioso tratando de pensar en cómo me escapé. Brevemente, observa la pared del acantilado, dejando que sus ojos la sigan hacia arriba, pero sacude su cabeza como si desechara la posibilidad que una mujer pudiera haber escalado. Es el cabecilla de la escuela primaria, el que encabezaba el coro de "mestiza" y pensaba que mover la mano como una tomahawk cortando y el grito indio de guerra eran muuuyyy graciosos. El que me hacía tropezar en el autobús de la escuela, el que tiraba de mi trenza tan fuerte que mis ojos se ponían llorosos. Es el que podía escalar la rocosa pared del acantilado si quería.

Ellos representaban todo de lo que pensé había escapado cuando dejé los Apalaches y me fui al instituto. Los abusones con mente estrecha y farisaica que no pueden ver más allá de su sexo, su raza, o su religión. Sin embargo, los abusones no están confinados en los pueblitos rurales de mi infancia. También los encontré en la educada élite de la Costa Este. Tal vez usan pantalones de lana hechos a la medida, suéteres de cachemir, y zapatos de tacón con suela roja, con todo su meticuloso arreglo a la perfección, siguen siendo abusones. Jane era una abusona, y le permití que me degradara y me manipulara. Hui de todo lo que había creado y amaba.

Y estoy harta de los abusones.

Puedo escuchar la voz de la abuela mientras considero lo que estoy por hacer. "No, niña," me advierte. "No los mires. No permitas que sepan que los escuchaste. Mantén la cabeza en alto y solo pasa junto a ellos.

"¡No, Isabella, mantente agachada, mantente oculta!" Su tono de advertencia grita en mi cabeza. "Mantente a salvo."

Pero estoy harta de alejarme, de mantenerme a salvo. Estoy harta de correr.

Mi movimiento provoca que tierra y unas cuantas piedrecitas caigan por la pared del acantilado, alertando a los dos hombres debajo de mí. Cuando levantan la vista para mirarme, pateo unas cuantas piedras grandes y me echo a reír cuando tienen que correr para quitarse del camino.

El viejo se me queda mirando boquiabierto por la incredulidad. El más joven me ve con el ceño fruncido y una mirada de odio puro cuando me enderezo y los fulmino con la mirada.

Levantando mis dos brazos por encima de mi cabeza, les muestro mis dedos medios en el saludo universal de desdén. "Eh, pendejos. ¿Tratan de probar lo grandes y fuertes que son al meterse con alguien más pequeño y débil que ustedes? ¿Eh? Bueno, aquí estoy endogámicos y taimados hijos de puta, pollas flojas, chupa huevos y más tontos que una piedra. ¡Vengan por mí!"

Con una última patada, lanzo una piedra más grande por la pared del acantilado hacia ellos. Luego me doy la vuelta y empiezo a subir.

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AN: Gohusdi = primo


¡Corre, Bella, corre! Y tenía que pasar esto cuando estaba sola. ¿Se imagina si no se hubiese agachado a recoger la moneda? No los habría escuchado, la habrían sorprendido y sin duda, le habrían hecho daño. Es evidente que la abuela Marie la está cuidando en este viaje. Y a pesar de enfrentarse a peligros como este, o tal vez por eso, podemos ver los cambios que este viaje está haciendo en su persona, ahora está dispuesta a enfrentar a sus atormentadores, ya sean estos hombres o alguien como Jane. Esperemos que eso le ayude a poder resolver los problemas que le esperan en Nueva York, mientras tanto, ¿será que realmente esté a salvo? Porque ella misma reconoció que uno de los hombres podía seguirla, ¿lo hará? Ya lo veremos, como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente ;) Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, si leen, no les cuesta nada decir gracias, un saludo o decir qué les pareció el capítulo, solo se requiere unos minutos de su tiempo y el deseo de ser agradecidos.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Mar91, Adriu, Ali-Lu Kuran Hale, Nanny Swan, Torrespera172, Lectora de Fics, ori-cullen-swan, Vainey Cullen, piligm, GZarandon, AnnieOR, kaja0507, calvialexa, aliceforever85, Moni, injoa, Jade HSos, Mari porteña, JessMel4, glow0718, Lizdayanna, Vanina Iliana, EriCastelo, alejandra1987, Kriss21, Manligrez, Dey, NarMaVeg, jupy, Say's, Car Cullen Stewart Pattinson, freedom2604, Monse FP, Pameva, Tata XOXO, twilight-love1694, saraipineda44, tulgarita, Rosii, Lady Grigori, Bitah, arrobale, Mafer, bealnum, rjnavajas, Sully YM, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Espero que muy pronto ;)