La serie The Loud House, es producida por Nickelodeon, y fue creada por Chris Savino.
Cap. 01: La revelación de un héroe. Parte I
Era el inicio de un pacífico día en Royal Woods. A menos que se viva cerca de la casa más ruidosa de la ciudad, la casa Loud; y siendo día de escuela todas las chicas ya comenzaron sus actividades desde temprano, música de rock a todo volumen, ruidos de explosiones, las peleas en las que estaban dos gemelas como únicas participantes, y los gritos de una chica que exigía silencio. Todo esto y más era parte de la rutina diaria de esta casa. Sin embargo había un joven el cual no estaba a su 100% y no haría acto de presencia si no hasta el desayuno.
Mientras las 10 hijas del matrimonio desayunan con su usual alboroto qué hacían al estar todas juntas, un joven peliblanco se hace presente, después de haberse dado un baño. Sin embargo eso no había logrado quitarle el sueño que sentía. Una vez que llega, todas sus hermanas dejan de hacer sus cosas creando un momento de silencio, para mirar a su hermano, quien parecía estar al borde de la muerte por cansancio extremo.
— ¡Cielos hermano! —Exclama su hermana Luna al verlo no solamente al borde de un colapso por falta de sueño, sino también con ojeras y ojos rojos. — ¿Otra mala noche de sueño?
—Sí... —Exclamó sin ánimo el joven, mientras se dirigía al refrigerador por algo de comer.
Esta no había sido la primera noche de mal sueño que había tenido Lincoln, de hecho ya era la octava. Y parecía que con cada día era peor. Sin embargo Lincoln no lograba dar con la causa; se acostaba y se dormía a la misma hora, para despertarse y levantarse a la hora de siempre, y en ningún momento se despertaba o tenía un sueño que lo perturbara. Además no sólo era cansancio por falta de sueño, sino que de alguna forma también físico, como si su cuerpo hiciera horas extras mientras él duerme.
—Lincoln en serio tienes que hacer algo con eso —le dice su hermana Lori, mientras aleja su vista del celular para ponerla sobre Lincoln —. Literalmente ya pareces un muerto en vida. —Pese a la preocupación que predicaba la mayor de las hermanas, su voz tenía cierto tono de indiferencia.
—Es verdad —. Responde casi al instante su hermana Luan. —Si no descansas bien, pronto descansaras por siempre. ¿Entienden? —mientras la castaña comenzaba a reír el resto del grupo solamente soltó un quejido de fastidio. Excepto por el peliblanco qué peleaba por no quedarse dormido.
Mientras las chicas reprochaban a Luan con la mirada, Lincoln abre el refrigerador para sacar algo qué comer. A pesar de la gran selección de comidas que tenía a su disposición, toma una caja de malteada proteínica sabor chocolate que le pertenecía a su hermana Lynn. Sin meditar nada más le saca la tapa a la caja y comienza a beber su contenido. Mientras comienza a beber la malteada, sus hermanas una por una dirigen su mirada a él. En un momento el peliblanco se separa del cartón para tomar aire, y una vez que lo hace vuelve a unir su boca al pico del cartón.
Una vez que Lincoln acaba con la malteada, y suelta un corto eructo muy sonoro. Nota como todas sus hermanas lo miran.
—Lo siento Lynn. Tenía hambre y no sé por qué tome tu malteada sin pensar. Después te pagaré por ella —se explica mientras cierra la puerta de la heladera, y se dirige al bote de basura, mientras es seguido por la mirada de sus hermanas —. ¿Qué? —Pregunta mirándolas.
—Lincoln, esa cosa literalmente le cae muy mal al estómago —. Le responde Lori, con un rostro que reflejada sorpresa y preocupación, por cómo Lincoln se había bebido la malteada como si de agua se tratara.
—Es cierto — responde Lynn, mostrándose igual de preocupada que Lori por su hermano —. Incluso yo tengo que diluirlo en agua para poder tomarlo —. Aclara la castaña para que entienda lo sorprendente que era que se haya acabado todo el cartón.
—Chicas calma. No es para tanto, la caja sólo estaba medio llena —. Explica el peliblanco mientras tira el cartón a la basura.
Al oír la respuesta de su hermano las chicas se quedan mirando entre sí, incrédulas por las palabras de su hermano, hasta que Lana le contradice lo que él cree saber.
—Lincoln, —la pequeña rubia habla con lentitud, y un tono titubeante, como si dudara de lo que le está por decir – esa caja estaba llena. La que estaba medio vacía era esa —. A continuación Lana apunta a la cómoda de la cocina, a un lado de la heladera —. La cual también te tomaste.
Dicho eso, Lynn se levanta de su asiento y agarra la caja a un lado de la heladera, para sacudirla un poco y así demostrar que solo quedaban gotas adentro.
Aparentemente en el momento en que Lincoln tomó aire después de beberse la malteada de la caja, sus manos rápidamente dejaron el cartón vacío a un lado de la heladera, para a continuación tomar una caja sin abrir de la misma malteada, y la abren. Terminando todo justo en el momento en qué Lincoln recupera el aliento, y así acabar con la otra caja, sin que se diera cuenta.
Ante esta revelación, Lincoln está tan sorprendido que no sabe qué decir, quedándose con ojos y boca abiertos, sin entender como pudo hacer eso y no darse cuenta.
Mientras Lincoln esta desconcertado por lo que le dijeron. Lynn se acerca a él, con la caja vacía en sus manos. El joven no se da cuenta de su presencia, hasta que se pone enfrente de él.
—Ah... —Comienza a decir mientras piensa que decirle a su hermana, pero al entender que sin importar la excusa que diera, el hecho era que se había acabado toda su malteada. —Lo siento Lynn... —finalmente comienza a hablar con un tono nervioso, no solo porque se bebió toda la malteada de su hermana, sino que ahora tenía a la dueña enfrente, —No sé qué me sucedió. Ni siquiera me gusta esa malteada.
—No importa —le responde Lynn restándole importancia a ese asunto, pero con una mirada preocupada dirigida a su hermano. —Más importante ¿Tú estás bien?
Ante el cambio de tema por parte de su hermana, Lincoln arquea una ceja, mostrando ahora no solo una cara de cansancio, sino además una con rastros de sorpresa. Es decir su hermana no solo no está enojada, sino preocupada por él.
—Si... —Responde con cierta confusión en su voz. — ¿Por qué preguntas?
—Lincoln literalmente has estado actuando raro desde hace días —le responde Lori, mirándolo desde su lugar en la mesa.
—Si, como que has tenido muchos ataques de hambre últimamente —explica Leni, con una mirada preocupada dirigida a su hermano.
Estos "ataques de hambre" como Leni los llamaba, era cuando Lincoln sin ningún motivo aparente le daba un hambre tan grande, que la tenía que saciar lo más rápido posible, y con lo que tuviera más a mano.
—Vamos chicas —comenzó a decir Lincoln con pesadez —, ¿no creen que están exagerando? —Concluye el peliblanco convencido de que sus hermanas nuevamente estaban siendo sobreprotectoras.
—Claro que no —. Responde Lola a la ofensiva. —En la cena de ayer acabaste con tú cena en menos de un minuto, —le dijo con queja lo que ocurrió –y después de eso intentaste comerte mis nuggets —finalizo mostrándose irritada por lo que intento en aquella ocasión.
—Bueno si —dice dándole la razón pero de inmediato le se defiende —. Pero es que tenía mucha hambre. Además ¿quién no querría un nugget más? —Trato de excusarse, por lo ocurrido en aquella ocasión.
—Sí, está bien —responde Lynn dándole la razón en eso, quien seguía frente suyo, y hace una canasta con la caja de cartón que tenía en sus manos, encestando en el bote de basura —. ¿Pero cómo explicas lo que hiciste después?
Ante esa pregunta Lincoln comienza a hacer memoria, recordando lo que siguió, después de su fallido intento de comer los nuggets de su hermana menor.
Como seguía ocurriendo en ocasiones a la hora de la cena, se habían dividido en dos mesas, una para los grandes, y otra para los mayores. Después de que la princesa de la familia trunco el intento de Lincoln, de obtener comida de su plato, el resto de sus hermanas menores se pusieron en guardia para evitar cualquier intento del peliblanco de quitarle sus alimentos.
Al ver que no podría obtener nada de sus hermanas, se decide a ir a la mesa de los grandes dónde comían hígado salteado, con cebollas.
Una vez que está en la mesa de los mayores le pide a su padre una porción de hígado con cebollas. Su padre sorprendido por la petición, accede fácilmente a ella. Sin embargo eso no fue lo más sorprendente, sino el hecho que repitió tres platos más de este.
Una vez que el peliblanco termina de recordar lo que ocurrió en aquella ocasión, se ve desconcertado por lo que hizo, por lo que cae sobre sus rodillas.
— ¡¿Qué me sucede?! —Pregunta tanto asombrado, como asustado, al recordar lo que ocurrió en la noche, más aun cuando entendió que lo hizo estando consiente de sus acciones.
Sus hermanas preocupadas se acercan a él, para tratar de consolarlo. Por desgracia, ninguna de ellas podía responder las dudas de Lincoln. Excepto por una pequeña castaña, con lentes, que se había acercado a su hermano, no para darle consuelo, sino una respuesta a su pregunta.
—Creo tener la respuesta a eso —habla con su usual, y característico tono.
Al decir esas palabras, todas sus hermanas la miran esperando a que continuara, y explicara lo que le pasaba a su único hermano.
— ¿Lisa? —Menciona el nombre de su hermana, con duda. — ¿Sabes lo que me sucede?
Lisa se acerca a su hermano hasta estar cara a cara con él, y una vez que lo hace le responde con una leve inclinación de su cabeza.
—Así es —responde con seguridad, mientras acomoda sus lentes —. De hecho, si acierto en mi hipótesis, no solo explicaría tus ataques de hambre, sino también tus complicaciones para dormir, e incluso el sonambulismo de hace dos semanas.
Si, así como lo dijo Lisa, hace un par de semanas Lincoln sufrió de sonambulismo. Pero solo por dos noches, sin embargo en ambos casos los actos del peliblanco en su estado de sonámbulo, fueron un poco extraños:
La primera vez Lincoln fue a la sala dónde se sentó en el sillón, para después prender el decodificador digital, pero sin encender el televisor, y en el resto de la noche, Lincoln cambiaba de canal cada 15 segundos.
En la segunda noche el joven estando dormido, se dirigió a la computadora de la casa, además llevando su propia notebook, enciende ambos aparatos, y comenzó a abrir diferentes páginas de internet en ambas maquinas, y cambiándolas cada 5 minutos.
Lincoln y sus hermanas se enteraron de esto, gracias a las cámaras de Luan, que registraron lo sucedido.
—Entonces... —dice el peliblanco, después de hacer memoria. — ¿Todo lo que me ocurre está relacionado? ¿El hambre? ¿Mis problemas de sueño?
—Correcto unidad fraternal masculina N° 1. De hecho lo que te sucede es muy simple. Se le conoce como la transición de niño a adulto, o en otras palabras...
— ¡PUBERTAD! —Dice Lincoln enojado, acompañado de su mejor amigo Clyde, mientras caminan juntos a la escuela. – ¡De todo lo que me podía pasar, esto es lo peor por mucho! —Dice dando pisadas fuertes al piso.
—Oye Lincoln —comenzó a hablar Clyde, en un intento de calmar a su amigo. — ¿No crees que estas exagerando? Es decir es la pubertad, no el fin del mundo —Explica el joven de lentes tratando de serenar al peliblanco.
El joven de la camisa naranja, solo suelta un suspiro pesado, al terminar de oír el argumento de Clyde. Después se detiene, con lo que su amigo también lo hace. Voltea para estar cara a cara con su compañero, y para finalizar pone sus manos en los hombros de él.
—Clyde, dulce e ingenuo Clyde —dice con un tono mezclado con cierto cariño y pena —, es obvio que no puedes entender lo precaria de mi situación. Por lo que déjame ilustrarte: Desde que mis hermanas saben lo que ocurre cuando un chico pasa por la pubertad, han estado ideando diferentes planes para cuando me toque. Y créeme cuando te lo digo; casi ninguno es agradable.
Una vez que explica su situación deja caer sus brazos, de los hombros de su amigo, y reanuda su caminata a la escuela, solo que ahora no golpeaba el piso con los pies, por cada paso que daba. Clyde por un momento queda sorprendido por la revelación de su amigo, pero de inmediato sale de la sorpresa, y acelera el paso para poder ubicarse a un lado de Lincoln.
— ¡Espera Lincoln! —Le suplica a su amigo mientras se acerca a él, y una vez que está a su lado, le pregunta: — ¿Qué quieres decir con eso de que "idearon planes para cuando te suceda"?
Antes de responder, Lincoln suelta un suspiro pesado — ¿Por dónde empezar? —Comenta mientras su rostro tiene una mezcla de estar pensando, y cansancio. Como si solo recordar le fuera molesto. —Para empezar Lynn, quiere que me vuelva su compañero de entrenamiento para todos sus deportes, para que así, según ella, desarrolle mejor mis músculos. Lola está armando un perímetro para que no me acerque a ella o a sus cosas, y les transmita mi peste. ¡Ni siquiera estoy apestando! —Se queja a viva voz, a la vez que se detiene, mostrando una expresión de ira.
Clyde también lo hace, y ve el cómo solo recordar hacia enfurecer al peliblanco. Haciéndolo pensar que Lisa tiene razón en cuanto a lo de la pubertad, ya que el recordaba que en una charla con sus padres, en lo que hablaban de los cambios que su cuerpo sufriría, los cambios de humor eran uno de los síntomas de la pubertad.
Una vez que Lincoln se calma y reanuda su camino junto a su amigo, continúa con los planes de sus hermanas.
—Lana por otro lado no puede esperar para comenzar a compararme con sus mascotas, para ver qué tan peludo estoy en comparación a ellos. Lisa quiere hacerme todo tipo de exámenes, para así tener un mejor conocimiento de los cambios que sufre el cuerpo masculino al pasar por la pubertad. Y como soy el único hombre en la casa que pasara por esa experiencia, créeme cuando te digo que las muestras de sangre, no van a ser suficientes para ella. —Al momento en que menciona eso su cuerpo comienza a temblar, en anticipación a lo que le esperaba. —Por ultimo Luna y Lucy, quieren que escriba canciones y poemas con ellas. Luna porque en la adolescencia uno entra "en la fase rebelde" y quiere que escriba canciones sobre eso con ella. Y Lucy parece creer en la posibilidad de que agarre su gusto por lo gótico, por eso de los cambios de humor... —Termina la frase con un suspiro de cansancio por lo que le acaba de contar a Clyde.
Ante la información que el peliblanco le acaba de dar a su amigo, sobre lo que sufrirá mientras pasa por la pubertad, es decir, además de los cambios físicos y hormonales. También tendría que soportar a sus hermanas por nuevos motivos. Como si los viejos ya no fueran suficientes.
Una vez que Clyde logra entender el dilema de Lincoln, comienza a pensar en algo para animarlo. No obstante sus pensamientos se enfocaron a las hermanas que su mejor amigo no había mencionado; Lily, Leni y por supuesto, Lori. Por lo que comienza a fantasear con ella, imaginándola como una santa que no molestaría a su hermano mientras pasa por una etapa tan sensible como la pubertad.
Con solo una mirada a su amigo, el peliblanco ya podía imaginar lo que pasaba por su cabeza. La verdad es que a Lori no le interesaba la pubertad de su hermano, ya que en menos de un año ella iría a la universidad, y el problema sería de sus hermanas. Leni lo único que quería era sacarle sus medidas una vez a la semana, para poder mantenerse al tanto de la estatura de su hermano, para sus diseños. Algo muy poco molesto, como para mencionárselo a su amigo. Y Lily, bueno es una bebe, por lo que no tenía ningún plan para él.
—Por favor cambiemos de tema —le dice con un tono monótono, sacando a su amigo de su trance —. ¿Ha ocurrido algo nuevo? No pude ver las noticias por el apuro que tuve de salir de la casa.
Ante esa pregunta Clyde dibuja una ligera sonrisa en su rostro y revisa uno de sus bolsillos para sacar un Smartphone.
—Si —. Dice casi en un grito, mientras comienza a buscar en su celular. —Flach Gwyn volvió a salir. Parece que esta vez detuvo a unos traficantes, en la ciudad. Según el noticiero llevaban armas, entre otras cosas. Y en esta ocasión hay vídeo —. Dice con una sonrisa, meneando su celular en posición horizontal frente a Lincoln, mostrando que estaba listo para reproducir un video.
— ¡¿En serio?! —dice emocionado mientras se acomoda a un lado de Clyde, y una vez que lo hace lo comienza a apurar para que reproduzca el vídeo —. ¡Rápido! ¡Ponlo! ¡Ponlo!
—De acuerdo, pero espera a que lo ponga donde inicia la grabación —. Dice mientras le pone reproducir al vídeo.
Una vez que el vídeo se comienza a reproducir, lo primero que se ve, es a una periodista del noticiero local, y abajo el título de la noticia; "Primer vídeo de Flach Gwyn", pero antes de que la periodista diga algo, Clyde lo adelanta para ponerlo en el momento en que empieza la grabación.
Lo primero que ven en la grabación es a un hombre latino, que le habla a quienes ven el vídeo.
—Jefecito le quiero informar que el cargamento llego a la ciudad sano y salvo —. Comienza a hablar el hombre a la grabadora, la cual por la calidad de la grabación parece ser de un celular. El lugar desde dónde está grabando parece una especie de bodega amplia, con techo de chapa, y unos traga luces, por los que se podía notar que era de noche. El hombre de apariencia latina, se veía desahuciado, con los ojos hundidos, y el pelo grasiento. Además se le podían ver las pupilas dilatas, y se comportaba de manera extraña como si estuviera mareado, obviamente estaba drogado. —Pero no tiene que creerme. Aquí está la prueba.
A continuación el vídeo enfoca varias armas. Desde revólveres y pistolas semiautomáticas hasta rifles, escopetas de asalto, y metralletas de percusión rápida. Incluso se llegaron a ver un par de lanzamisiles. Además de las armas, también se podían ver paquetes transparentes con cierto contenido blanco, para lo que no hacía falta ser genio para saber que eran.
—Y lo más importante —vuelve a hablar el latino, mientras vuelve la cámara hacia él —, es que "ese tipo" no se va a aparecer —habla haciendo comillas con su mano libre, cuando menciona a "ese tipo".
Cuando el hombre de la grabación decía "ese tipo", se referían a un hombre que ha estado atacando a los traficantes en los últimos tres días. Este personaje hizo aparición hace un poco más de una semana, y en sus primeros días se dedicaba a detener maleantes y mal vivientes, por las noches.
Los medios lo llamaron Flach Gwyn. Este nombre en realidad se lo puso un maleante extranjero, el cual apareció con ambas manos destrozadas en el hospital, después de un intento fallido de asalto, a mano armada. Cuando la policía le interrogo sobre lo que le sucedió, este solo respondía; Fflach gwyn. Y cuando se supo del intento de robo del hombre, los blogs, noticieros, periódicos y demás medios de comunicación de noticias, bautizaron a este héroe como; Flach Gwyn.
Según descripciones de varios testigos, Flach Gwyn parece ser un hombre de complexión delgada, que parece medir más de 1.75. Lleva puesto lo que parece ser un traje de cuerpo completo, con blindaje incorporado. Algunos dicen que el traje es de color plata, o gris claro. El blindaje, que cubre la mayor parte de este, es de color naranja metálico. En la parte de la cabeza lleva un delgado casco blanco, con un cristal polarizado, que cubría toda el área del rostro, por lo que nadie ha podido verle la cara. Lo que más destacaba de su apariencia era el cristal que se ubicaba en el medio de la parte superior del pecho, con forma de estrella de cuatro puntas, las puntas estaban ubicadas en ángulos de 90°, por lo que cada una apuntaba a una dirección diferente; abajo, arriba, derecha e izquierda. Las puntas de los lados se extendían hasta casi llegar a los hombros, mientras que las que apuntan arriba y abajo, miden la mitad que las otras dos. El cristal poseía una amplia cantidad de colores brillantes; violeta, amarillo, rojo, azul, celeste, etc.
Volviendo al vídeo, el latino comienza a explicar lo secreta que era la operación y que era imposible que él se diera cuenta de esta o de su ubicación.
—Pero, en el remoto caso de que él se aparezca aquí tenemos suficientes hombres, y armas para que se lo piense dos veces antes de venir. —Termina concluyendo el hombre mostrando una estúpida sonrisa, con dientes amarillentos.
No obstante, de inmediato se comenzaron a oír en el fondo varios gritos y disparos. Se ve al latino voltear por un momento, para después regresar su rostro al celular con la misma estúpida sonrisa.
— ¡Y hablando del diablo! —Dice muy confiado enfocando la cámara a un punto al fondo de la estructura, dónde todos disparaban.
Ahí se encontraba Flach Gwyn, recibiendo disparos de tres ametralladoras, dos en diagonal a la izquierda, y la derecha, y el tercero disparaba detrás de él. Mientras le disparaban, Flach Gwyn ponía sus brazos en forma de "x", sobre su cabeza, y sin moverse de su lugar.
— ¡Se lo dije jefe! ¡No va a poder contra nosotros! —Dice con gritos alegres el latino, acabando con un aullido. — ¡Acábenlo muchachos! ¡Enséñenle quienes somos!
Mientras el latino y otros hombres más que miraban, daban gritos de ánimo a los hombres que disparaban. No notaron cuando uno se quedó sin balas. No obstante si lo notaron cuando al que disparaba desde atrás quedo igual, con lo que todos comienzan a ponerse nervioso. Y no es hasta que él que le disparaba a Flach Gwyn, desde su diagonal derecha se queda sin municiones, que él latino dice una grosería, que es censurada por un chillido.
—Me ch*** el diablo —dice nervioso al ver que el tipo siguió de pie.
A continuación Flach Gwyn, baja los brazos y endereza su cuerpo. Se voltea un poco para mirar de frente al último hombre al que se acabaron las balas. Y sin advertencia alguna, se lanza sobre él a gran velocidad, inclinando su cuerpo, para darle un golpe con la cabeza, justo en el estómago. El hombre se eleva sobre el suelo, al menos dos metros, y es arrojado varios metros hacia atrás, dando vueltas.
En el momento que en hombre termina de estrellarse contra el suelo, se forma un silencio sepulcral. Todos estaban conmocionados, por lo que sucedió, que no sabían que hacer. Y mientras estaban en ese estado de shock, Flach Gwyn gira su cabeza mirando directamente al hombre que lo grababa.
— ¡¿Qué esperan?! —Grita el latino con una mezcla de ira y miedo en su voz. — ¡¿Que mi**** esperan?! ¡Recarguen y vuelvan a dispararle! ¡Y los demás dispárenle! —Le ordena el latino a los hombres, diciendo una grosería, que otra vez es censurada por un chillido.
Sin embargo antes de que cualquiera le comenzara a disparar, corre en dirección al otro sujeto que le disparaba en diagonal y lo ataca realizando un lariat con su brazo izquierdo, impactando en el pecho. El hombre es mandado a volar varios metros hacia atrás hasta chocar contra una pared.
Su siguiente objetivo es el que le disparaba desde atrás, por lo que comienza a correr. Pero en vez de ir en línea recta, hace una curva para llegar a su objetivo. Y antes de que lo tenga a su alcance da un salto con voltereta, y le encaja una patada, entre el hombro izquierdo y el cuello. Dejándolo fuera de combate.
Una vez que le comienzan a disparar, Flach Gwyn corre evadiendo los disparos y noqueando a sus atacantes.
— ¡Mi****! ¡Mi****! —Grita el hombre que grababa todo. — ¡¿Cómo es que no pueden detenerlo?! —Grita enojado, mientras graba como el héroe va eliminando de uno en uno a los hombres.
Al final el latino comienza a retirarse al ver que sus hombres no pueden hacer nada contra el intruso. Pero se detiene al avanzar unos metros, y lanza el celular a un hombre caucásico, bonachón, con una barba frondosa, castaña con varias canas, vestía un atuendo de motociclista, con chaleco y pantalón de cuero, y que parecía estar por encima de los 50 años.
— ¡Grábame! —Se oye al latino ordenar al hombre con saco de cuero, quien de inmediato lo enfoca con el celular. —Jefecito, es hora de hacer valer nuestra mercancía —dice dirigiéndose otra vez a la cámara, mientras levanta uno de los lanza misiles y lo apunta hacia Flach Gwyn —. ¡Trágate esto imbécil! —Le grita al héroe y dispara el misil.
Cuando el héroe ve venir el misil hacia él, se endereza y mira en la dirección en la que viene, pareciendo que planeaba recibirlo de frente. Después extiende su brazo derecho hacia el misil, mientras que el cristal en su pecho comienza a brillar. Al mismo tiempo el proyectil comienza a perder velocidad hasta que se detiene en medio del aire, estando a menos de dos metros de impactarle. Una vez que el misil está detenido, la mayoría de los hombres que presenciaron eso, perdieron su deseo de continuar la lucha, y huyen del lugar.
— ¡¿A dónde creen que van?! —Dice molesto el hombre que disparo el misil, quien a pesar de haber visto como el contrincante detuvo el proyectil sin tocarlo, sigue con la idea de poder derrotarlo. — ¡No les pagamos para que huyan, sino para que protejan la mercadería!
Mientras el latino les gritaba a los hombres para que volvieran, el intruso baja su brazo y comienza a avanzar hacia el latino. Cuando pasa a un lado del misil suspendido en el aire, con un ligero y rápido movimiento de los dedos de su mano derecha, acomoda el misil para que apunte hacia arriba, y mientras sigue caminando, el proyectil reanuda su marcha, dirigiéndose hacia un traga luz, por donde sale y explota a unos metros de distancia de la bodega. No muy cerca, pero si lo suficiente para que la onda explosiva haga estallar el resto de los vidrios de los tragaluces.
Una vez que concluye esto, los pocos hombres que quedaron dejan de moverse, y se quedan mirando hacia arriba, donde ocurrió la explosión, ya que estaban impactados por lo que acabaron de ver. Sin embargo una vez que vuelven la mirada al tipo responsable por ese increíble acto, terminan huyendo lamentando no haberlo hecho antes.
Incluso el latino queda absorto por lo que acababa de suceder. Tan fuerte fue su shock, que fue uno de los últimos en reaccionar y comenzar a huir. Para su desgracia apenas avanzo unos metros, se termina por tropezar y caer. Desesperado le pide el hombre al que le dio el celular, quien por algún motivo seguía grabando todo, que le ayudara.
— ¡Ayúdame inútil! —Dice gritando, mientras intenta ponerse de pie, pero no puede, ya que por la adrenalina que le corre por la sangre y el miedo del que ahora es presa, su cuerpo reaccionaba de forma torpe, por lo que era incapaz de ponerse de pie. — ¡¿Qué esperas?! ¡Ayúdame! —Vuelve a gritar, con mayor desesperación el latino, al ver que el del chaleco de cuero no reaccionaba.
Cuando el hombre con apariencia de motociclista reacciona por los gritos del latino, en vez de ayudarlo le lanza el celular y emprende su propia huida, dejándolo por su cuenta.
— ¡¿A dónde vas?! ¡Vuelve! —Grita enojado el hombre en el piso, pero con cierto tono de súplica al final.
El celular queda tirado en el suelo, grabando un plano desde abajo de la cabeza del hombre, que veía como el último de los hombres que contrato escapa. A continuación se ve la cabeza de Flach Gwyn aparecer detrás del latino, y con solo una mano levanta al hombre y lo saca del rango de visión de la cámara. Lo último que se sabe del latino, es su voz suplicando para que lo deje ir, pero se ve que no funciono de nada ya que se oyen ruidos de algo rompiéndose, y al latino soltar un fuerte quejido de dolor, para después estar en silencio.
Lo último que se ve en la grabación, es a Flach Gwyn levantar el celular. Por lo que se obtiene un primer plano de él, mientras sujeta el celular, revelando así que el color del traje es de color blanco. Unos segundos después de que levantó el celular acerca su mano a la pantalla y así detener la grabación.
Una vez que la grabación termina, vuelve a aparecer la periodista informando que el líder de la operación se recuperaba en un hospital, por varias lesiones que sufrió en la pelea, junto a otros cómplices.
Mientras la periodista continuaba con la noticia, dando detalles como el estado de los hombres hospitalizados y lo que sucederá después con ellos. Lincoln estaba atónito, no solo por poder ver a un héroe en acción, sino además revelando que parece tener poderes especiales de alguna clase.
Lincoln permanece en silencio unos minutos, mientras su amigo lo miraba esperando una reacción.
—Eso-fue-¡GENIAL! —Grita Lincoln levantando los brazos. Ahora no solo había un héroe que se enfrentaba a los criminales a mano limpia, sino que además era un superhéroe con poderes.
Lincoln comienza a correr en círculos, con los brazos arriba, y dando gritos de alegría. En una de esas vueltas el peliblanco se encuentra a su amigo, y ubica su rostro a solo centímetros de la de su amigo.
— ¡¿Viste cuando Flach Gwyn golpea a uno de esos tipos con el brazo y lo lanzo hacia la pared?! —Dice Lincoln extasiado por el fresco recuerdo. — ¡¿Y cuándo le dio la patada a ese que le disparaba desde atrás?! —Comenta mientras intenta hacer una patada voladora, con lo que cae al piso de espalda.
—Sí, sí. Lo vi amigo —le dice mientras le ofrece su mano para ayudarlo a levantarse —. De hecho lo he visto unas 6 veces. Siete contando esta última —le dice mientras ayuda a su amigo a levantarse, y a su vez su cara adquiere una expresión de preocupación —. Por cierto no se lo digas a mis padres. No quieren que vea este tipo de cosas.
—Tranquilo amigo —le responde mientras se sacude la tierra que se le pego a la ropa —. No diré nada. Y gracias por mostrármelo, me siento más animado ahora. —Una vez termina de agradecer a su amigo, reanuda su camino a la escuela, con Clyde a su lado.
—Me alegra oír eso —le dice su amigo mientras lo mira alegre, de que este de mejor humor, sobre todo para lo que les espera en la escuela —. Porque hoy tenemos examen.
— ¿Examen? —Responde preocupado y deteniéndose en su lugar.
—Si. —Contesta poniéndose a solo un paso más adelante que su amigo. — ¿Tú estudiaste, verdad? —Pregunta preocupado al ver como su amigo se ve desconcertado por esta noticia.
— ¡Rayos! —Dice con queja al recordar que hoy había examen.
Ya en la escuela Lincoln estaba sentado en su asiento, mostrándose tenso, mientras ve como la profesora se acercaba a su asiento para entregar el examen de Ciencias. Para empeorar la situación, el cansancio que creyó haber perdido en el camino a la escuela, volvió y mucho más fuerte que antes. Por lo que ahora no solo tenía que concentrarse en recordar todas sus clases pasadas, sino también en no quedarse dormido.
—Aquí tienes Lincoln —dice la maestra Johnson, mientras pone el examen sobre su mesa boca abajo —. No le des vuelta hasta que te diga. Y no olvides poner tu nombre. —Le indica la profesora, para después pasar al siguiente alumno, darle la prueba y las mismas instrucciones que ha Lincoln.
«Bien Lincoln. Aquí estas.» Se comienza a decir, así mismo. «No te preparaste para este examen, y estas a solo un bostezo de caer dormido. Pero aun así haré esta prueba y la pasare. Aun si es con un seis.» Termina concluyendo sus pensamientos determinado a pasar el examen con la nota que sea.
—Bien alumnos —comienza a hablar la profesora enfrente de la clase —. Tendrán una hora para completar su examen. Y empiezan... —hace una pausa mirando su reloj, preparada para darles el grito de inicio. — ¡Ahora!
Con ese ligero grito, Lincoln junto al resto de sus compañeros, voltean la hoja del examen, escribe su nombre, y lee la primera pregunta. La pregunta tenía que ver con la atmósfera, y de que elemento estaba compuesto principalmente.
Lincoln intento hacer memoria, de sus clases pasadas, para poder dar con la respuesta. Pero no obtuvo resultado. Por lo que paso a la segunda pregunta; ¿Qué porcentaje de oxigeno tiene la atmósfera? Por segunda ocasión intenta recordar algo, pero sin resultados. Y el resto de las preguntas se hacían más difíciles.
Y las cosas parecían empeorar ya que el cansancio acumulado, de más de una semana de mal sueño, ahora era una intensa necesidad de dormir. Lincoln leía la quinta consigna, pero ahora mismo le costaba el solo tener los ojos abiertos. Mientras parpadea cae más y más dormido, hasta que al final el sueño lo vence...
—coln... Lincoln ¡Lincoln! —Grita la maestra para hacer reaccionar al peliblanco, quien es sacado del reino onírico de forma abrupta, encontrándose con la persona quien lo saco enfrente suyo.
—Maestra Johnson... —dice el pequeño quien mira a la maestra, con un gesto de cansancio en su rostro. — ¿Que paso? —Pregunta confundido mirando a su alrededor, para enterarse que además de la maestra, no había nadie más además de él.
—Pasó que la clase término, y por supuesto el tiempo para el examen. —Le responde de forma cortante la maestra, viéndose molesta por la siesta que tomo Lincoln, mientras toma la hoja del examen.
—Espere maestra yo... —Intenta suplicar, pero la maestra lo interrumpe.
—Nada de esperar Lincoln. Eres el último en entregar. Lo que es peor; no entregaste, se te acabo el tiempo, y te dormiste toda la clase. Por lo que imagino que tu hoja estará en blanco. —Ante el monologo de la maestra, Lincoln queda en silencio, deprimido, y mirando su pupitre, con un par de hojas, y un lápiz encima. —La clase ya termino Lincoln. Ahora toca Educación Física ve al gimnasio. Te entregare tú hoja mañana. —Concluye la maestra mientras se retira a su escritorio a corregir los exámenes.
¡Hola a todos! Espero que hayan disfrutado el capitulo. La verdad es que este capitulo se me alargo un poco, de hecho lo tuve que dividir por la mitad. Y si, significa que tengo gran parte del siguiente capitulo hecho, así que lo terminare lo más rápido que pueda, para poder subirlo.
Por ultimo ya saben dejen su critica, comentario, o amenaza, respecto a esta historia. (Amenazas por favor enviar por PM)
