La serie The Loud House, es producida por Nickelodeon, y fue creada por Chris Savino.

Cap. 02: La revelación de un héroe. Parte II

Lincoln había llegado al gimnasio, después de cambiarse a su ropa de gimnasia. Justo a tiempo para la llegada del entrenador Pacowski.

— ¡Lincoln! —Menciona en voz alta Clyde, al ver llegar a su amigo. — ¿Cómo te fue?

—Bueno... —Comienza a decir Lincoln deprimido, rascándose detrás de la cabeza. —Lo bueno es que ya pude descansar.

Con esas palabras y viendo el estado de ánimo de su amigo, Clyde pudo entender su situación.

—Lamento eso amigo. —Le dice compartiendo la tristeza de su amigo.

—Está bien, Clyde. —Le responde aun deprimido por su situación. —En parte es mi culpa. Yo me olvide del examen, y no estudie. —Le dice mientras camina junto a su amigo, hacia el resto de sus compañeros.

—Bien, parece que están todos aquí —dice el entrenador mirando a todos los alumnos para a continuación dar la consigna de la clase —. Muy bien escuchen —habla levantando la voz. — Sé que no avise, pero hoy tendremos una pequeña prueba de atletismo.

Con esas palabras el entrenador comenzó a recibir los abucheos, quejas de los chicos quienes no estaban contentos con esa noticia.

—Chicos, calma por favor —. Intento poner orden en el gimnasio. —Escuchen, la prueba solo tomara la mitad de la clase. Por lo que tendrán tiempo libre en lo que queda de esta.

Con esas palabras, tanto las chicas, como los chicos se calmaron y comenzaron a hacer grupos, para las actividades de la prueba. Lincoln se juntó con Clyde y el resto de sus amigos; Zach, Lian y Rusty.

Una vez que el grupo de cinco amigos, está formado, así como el resto de los grupos. El entrenador Pacowski, les pide a los chicos que salgan afuera para hacer las actividades.

— ¿Por qué el entrenador nos querrá hacer una prueba? —Pregunta Lian mientras se dirige a la pista de carrera, junto al resto de sus amigos.

— ¿No lo sabes? —Pregunta Rusty, quien iba al frente, en el grupo. —Los entrenadores de la secundaria, quieren echarle el ojo a aquellos quienes tienen talento para los deportes, por lo que le pidieron al entrenador Pacowski que haga esta prueba. Nada en lo que estemos incluidos. —Dice con cierta alegría, ya que no tendría que cumplir con expectativas del deporte.

Con esa conclusión sus amigos comenzaron a darle la razón, después de todo, estos chicos nunca fueron los más atléticos y eso no les afectaba.

A continuación el entrenador explico en qué consistiría la prueba. Se harían tres actividades; 5 minutos de lagartijas, 5 de abdominales y una maratón de 300 metros. La mitad de los miembros de cada grupo harían las actividades, mientras que la otra mitad llevaría el registro de lo que hicieran, después cambiaban lugares. Excepto en la maratón, dónde el grupo entero compitiera por completar la carrera primero.

Antes de empezar los chicos comenzaron a estirar, y a hacer calentamiento en el lugar. A su vez el entrenador pasaba entre los grupos, para asegurarse de que estiraran bien. Cuando el entrenador ve el grupo de Clyde, y Lincoln, se dirige hacia ellos.

—Loud. —Dice Pacowski llamando la atención del mencionado. —Quiero que vayas con el grupo de Blakeney, Jameson, y Vega.

— ¡¿Qué!? —Sueltan un grito en conjunto Lincoln y sus amigos.

Y la verdad no era para menos, ya que los tres chicos que menciono el entrenador no solo eran de otro curso, sino además los chicos más atléticos de los dos cursos de quinto grado. Nada que ver con el peliblanco.

— ¿Por qué? —Pregunto Lincoln sin entender porque este cambio tan repentino

—Muy sencillo —dice el hombre viendo la lista de alumnos —. En el último juego de quemados te luciste como nunca. Así que quiero ver que eres capaz de hacer, si te pongo con los mejores de la clase.

—Ese partido los perdimos —afirma Lincoln aun sin entender el cambio — 1 a 3.

—Si. Pero tú sacaste a dos jugadores, y resististe hasta el final del partido —le responde el hombre, ahora mirándolo fijamente —. No más excusas, te quiero en el grupo de Jameson ahora —ordena autoritario mientras se retira, observando al resto del alumnado. ─Además necesito que los grupos sean de pares.

Lincoln mira a sus amigos, quienes se veían igual de angustiados que él, por la repentina decisión del profesor. Al final se retira resignado, con un rostro de derrota, hacia el grupo de tres chicos.

—Hola. —Saluda un chico con el pelo castaño, el cual necesitaba de un corte de cabello, y con ojos oscuros, quien lo recibía con una sonrisa. —Ya oímos lo que sucedió. Lincoln ¿Verdad? —Termina preguntando el chico, a pesar de que no había nadie en la escuela quien no supiera de Lincoln Loud, y no era solo por la cabellera blanca. —Yo soy John Jonah Jameson. Pero me puedes llamar John —Se presenta extendiéndole la mano, la cual Lincoln acepta. —Ellos son Blakeney Percy, —presenta apuntando a un chico rubio con peinado estilo cantante de estrella pop, de ojos azules, con la piel blanca. —y Diego Vega —presenta a un chico, con la piel morena, ojos marrones, y cabello negro y grueso, que era poseedor de un corte estilo militar.

—Mucho gusto. —Saluda con cortesía el peliblanco, a sus nuevos compañeros. —Soy Lincoln Loud.

—Ya lo sabemos —le responde Percy, con una sonrisa pícara —. De hecho creo que no hay nadie en la escuela, que no sepa de ti, o de tus hermanas —Termina alegando, haciendo referencia a su extensa familia, con una sutil risa.

—No le hagas caso —. Le indica Diego, quien parecía ser el más serio de los tres, mientras se pone frente a él. —No lo hace con malicia, pero el encuentra muchas cosas graciosas, cuando en realidad no lo son —. Termina expresando, ofreciéndole la mano para saludarlo. Lincoln no se había fijado antes, ya que nunca estuvo muy cerca de Vega, pero él chico era más pequeño que él, ya que el peliblanco tenía al menos 6 cm. más que su nuevo compañero

—Gracias... —Expresa Lincoln mientras acepta la mano de su nuevo compañero.

— ¡Chico! Estuviste genial en ese partido de quemados —dice repentinamente John.

—Es verdad —comenta Diego mirándolo fijo —. No sabía que tuvieras esos reflejos, o que pudieras moverte así.

— ¡Si! —Habla ahora Percy, muy animado por el tema en cuestión. —Como cuando esquivaste las tres pelotas a la vez o cuando lanzaste el balón al cielo, para después lanzar un segundo balón a un chico, y después reboto dándole a un segundo.

El chico que explicaba esto recreaba todo lo sucedido, haciendo parecer lo sucedido, como algo increíble.

—Sí, bueno... —Comienza a decir Lincoln sintiéndose presionado por la expectativa que ponían sus compañeros en él. —La verdad es que eso del balón al cielo, me lo enseño mi hermana Lynn —comenta esperando calmar un poco los ánimos de sus compañeros.

—Quizás ella te haya enseñado eso —dice Jameson con una mirada de cómplice dirigida a Lincoln —. Pero lo del rebote para sacar a dos, no se puede hacer así de fácil. Así que dime; ¿Cuánto lo practicaste para que te saliera? —Pregunta indagando en lo sucedido.

Al momento que Jonathan, hace esa pregunta los otros dos compañeros, se acercan a Lincoln, esperando una respuesta de este. La verdad que eso del rebote se le ocurrió en el momento, nunca había practicado para hacer eso. Y por como los chicos lo miraban, pensó que si les decía eso iban a tener mayores expectativas en él.

—Bueno, la verdad es que... —Comenzó a responder Lincoln, aun debatiéndose internamente si debía decir la verdad o no.

Para su fortuna, se oyó un fuerte silbido, que venía del entrenador, quien comenzó a hablar. —Chicos vamos a empezar —dijo con un rostro que reflejaba seriedad. Mientras que Lincoln por primera vez en su vida agradecía que empezara la clase de gimnasia —Empezaremos con 5 minutos de abdominales. Recuerden no tienen que hacer las abdominales todo el tiempo. Solo hagan lo que puedan —les recordó Pacowski, mientras los alumnos comienzan a acomodarse.

Jonathan y Percy, se alejan un poco de Lincoln, quien miraba como Percy se acostaba mientras que John le sostenía los pies contra el suelo.

—Vamos. —Le dice Vega mientras le apunta a un lugar al lado del rubio. —Ve primero y yo cuento cuantas haces.

Lincoln sin mucho ánimo se pone en posición para hacer las abdominales, ubicándose a un lado de Percy, como le indico el pelinegro, quien se encargaba de sujetar sus pies al suelo.

— ¿Todos listos? —Pregunta el entrenador mirando a los chicos ya preparados, pero sin recibir ninguna clase de respuesta. —Bien tomare eso como un si —dice mientras saca un cronometro de su bolsillo —. ¡Empiecen! —Dice elevando su voz lo más que puede, sin que parezca un grito, y oprimiendo uno de los botones del cronometro.

Una vez que pasaron los 5 minutos, el profesor les dijo que pararan. Con lo que después comienza a caminar entre los grupos, mirando su portapapeles, para después anotar la cantidad de abdominales, que hizo cada uno. Una vez que llega al grupo dónde puso a Lincoln, y pregunta a John, cuantas hizo Percy. Pero no recibe respuesta por lo que deja de mirar su portapapeles, y se fija en el grupo. Para encontrarse a los tres chicos que parecían estar atónitos, mientras miraban a un nervioso Lincoln, quien respiraba profundamente, pero no se veía cansado.

— ¡Jameson! —Menciona el entrenador en voz alta para llamar la atención del chico, quien finalmente mira hacia él. — ¿Cuantas hizo Blakeney? —Pregunta un poco molesto, al no prestarle atención desde el principio.

—Ah... —Comienza a decir el chico, lo cual hace molestar más al hombre, quien comenzaba a pensar que se había olvidado de contar las abdominales de su compañero. —Si, Percy hizo 151, entrenador. —Le responde aun viéndose sorprendido.

—Bien... —Susurra mientras anota el numero en su portapapeles. —Vega ¿Cuantas hizo Loud? —Pregunta al niño quien ya había salido de su estado de sorpresa, gracias al grito que le dio a John.

Vega abrió la boca, pero no dice nada, y su rostro daba la impresión de no estar seguro en cuanto a la respuesta que iba a dar. —Él hizo 213 —responde aún con duda en su voz.

Ante la respuesta que da el pelinegro, tanto el entrenador como el resto de los chicos quedan en silencio, que después de unos segundos, es roto por los murmullos de los chicos, quienes decían cosas como; "¿En serio hizo más que Percy?", "¿213? ¿Es posible siquiera hacer esa cantidad?" "¿Su hermana lo habrá entrenado?" Eran solo algunos de los comentarios que llegaba a oír Lincoln, quien también se veía sorprendido por lo que dijo Diego.

— ¿213? ¿Estás seguro? —Pregunta el entrenador, sorprendido mientras miraba a los dos chicos.

A pesar de que Pacowski repitió la cifra, Lincoln no podía creer que él hubiera alcanzado ese número.

«Solo me concentre en seguirles el ritmo a los chicos. ¿En qué momento los pase?» Pensaba el peliblanco sin entender como lo había hecho.

—Si estoy seguro —dice moviendo sus ojos en dirección a Lincoln, para después volverlos a poner sobre el entrenador —. Y eso es lo que me hace dudar... —Termina de responder, dando entender que aún no creía lo que pasaba.

—Bien... —Termina de responder anotando el numero en el papel.

Una vez que el entrenador termino de anotar lo que todos hicieron. Pidió que cambiaran de lugar, para que los otros chicos hagan los abdominales. Y una vez que comienzan, Lincoln es capaz de sentir las miradas desafiantes de Diego y Jonathan, quienes parecían intentar superar la marca que hizo. Incluso Percy lo miraba con cierta resignación, al no poder intentar superar el record de Lincoln. Sin embargo al final ninguno de los dos estuvo cerca, a pesar de que lograron superar sus marcas personales; 173 de Diego y 169 de James.

Una vez que terminaron, los dos chicos estaban exhaustos. Se habían esforzado al máximo, pero aun así no habían alcanzado la meta que puso Lincoln. Por lo que las miradas desafiantes de ellos dos aun eran dirigidas a Lincoln.

Cuando el entrenador pide que se alisten para hacer las lagartijas, y Lincoln tenía la mirada al suelo. Era capaz de sentir las miradas de sus compañeros de grupo. Incluso la mirada del chico castaño, quien debería contar las lagartijas de su compañero.

Nuevamente Lincoln obtuvo un número muy alto, para ser de él: 133. Mientras que James, Percy y Diego hicieron; 99, 103 y 96. Una vez que estuvieron los resultados, Lincoln sintió que si en ese momento las miradas mataran, seria víctima de homicidio de sus nuevos compañeros, y no parecía estar lejos de la realidad, ya que lo miraban con tal intensidad que parecía que en cualquier momento disparaban rayos laser.

Por ultimo llegó la carrera, y mientras los chicos del grupo hacían calentamiento esperando su turno para correr contra Lincoln, este aprovecho para alejarse un poco y hablar con su amigo.

—Clyde. —Susurra a su amigo una vez que se ubica detrás de él.

Cuando Clyde oye a su amigo, no puede evitar girar rápido para encontrarse con él. — ¡Lincoln! —Dice sorprendido el niño negro, para a continuación comenzar a interrogar a su amigo. — ¿Qué paso? ¿Desde cuando eres tan "atlético"? —Pregunta haciendo énfasis en la última palabra.

—No sé —responde preocupado el peliblanco —. Esto nunca me había pasado —termina de responder con cierto nerviosismo.

Por un momento Clyde se pone pensativo acariciando su mandíbula, hasta que le llega una idea que lo hace sonreír.

— ¿Y si te estas convirtiendo en un superhéroe? —Dijo con un tono de voz que comprimía, para no gritar de la emoción.

Lincoln se vio conmocionado por la revelación que le dio su amigo. Y no era para menos, ya que la última vez que intentaron ver si él tenía poderes no salió muy ileso. Admitía que le agradaba la idea de poder tener poderes, pero tenía que ser realista, la posibilidad de que de repente tuviera poderes era muy cercana a "0". Además no quería volver a pasar por las dolorosas pruebas como la última vez.

—No lo creo Clyde. ¿Recuerdas que ya hicimos las pruebas? —Le responde a su amigo esperando que eso lo haga desistir de su actual idea.

—Si pero a lo mejor te ha pasado algo que te ha dado poderes —le contesta convencido de que podría tener razón. —Piensa ¿No te ha pasado algo raro hace poco? ¿Mordido por algún animal radiactivo? ¿Haber sido elegido por algún espíritu ancestral para ser el poseedor de un antiguo poder? ¿O haber sido inyectado por Lisa con otro de sus sueros experimentales?

A pesar de lo ridículas que sonaban las posibles fuentes de cualquier poder que pudiera tener Lincoln, este se tomaba el tiempo para hacer memoria, para asegurarse de darle la respuesta correcta.

—No. —Termina por darle una negativa a todas las teorías de su mejor amigo. —Nada de eso me ha pasado. Además no creo que tenga poderes, o algo parecido. Solo soy algo más fuerte. —Le termina de asegurar el peliblanco.

Al quedar descartada la teoría de la conversión de Lincoln a superhéroe. El joven de lentes vuelve a meditar una nueva hipótesis de lo que le puede estar ocurriendo a su hermano de otra familia, y en lo posible una más realista. Mientras Lincoln hacia lo mismo, no falto mucho para que a Clyde se le viniera otra idea.

—Tendrá esto algo que ver con tu "ya sabes que" —le dice haciendo comillas al final, para que Lincoln entendiera a lo que se refería. Ya que estaba seguro de que Lincoln no quería mencionar el tema, rodeado de sus compañeros.

Sin embargo Lincoln le daba una mirada de confusión en respuesta, dando a saber que no entendía a qué se refería. Clyde solo alcanza a soltar un suspiro y se acerca a su amigo, para poder susurrarle, y así asegurarse de que nadie más los oyera.

—Estoy hablando de la pubertad —le dice mientras se asegura de que nadie más los esté viendo u oyendo.

— ¿De qué hablas Clyde? —Pregunta confundido Lincoln. — ¿Cómo es que el que yo esté pasando por la pubertad, se relaciona con que de repente me vuelva un atleta? —Termina de preguntar el chico de la cabellera blanca.

—Bueno se supone que cuando pasas por la pubertad, comienzas a tener cambios hormonales —comienza a explicar el niño de lentes —. A lo mejor esos cambios, están aumentando tus habilidades físicas.

Ante esa respuesta Lincoln se queda pensando un poco. ¿Era posible que haya ganado habilidades físicas por solo pasar por la pubertad? Y si era así ¿Serian permanentes o temporales? ¿Cuánto tiempo le dudarían estas habilidades? Estas y más preguntas eran las preguntas que invadían su mente. No obstante había una que sobresalía del resto, y no dudo en decírsela a su amigo.

— ¿Qué debería hacer ahora? —Pregunto con una profunda duda que se reflejaba en su voz. Clyde de inmediato le sonríe y le dice lo siguiente.

—Disfrutarlo. Es decir esto podría ser solo temporal, y desaparecer de un día para el otro. Así que lo mejor que puedes hacer ahora es disfrutarlo. —Le responde finalizando con la misma sonrisa, que es devuelta por el peliblanco.

Clyde entendía que con decirle eso, le estaba diciendo que le sacara el máximo provecho posible. Lo que significaba mezclarse con los chicos atléticos, quienes a la vez eran algunos de los más populares y por ende dejar de lado a sus amigos actuales. Quizás no fuera para siempre, pero mientras ocurría seria doloroso ver a su amigo dejarlo de lado.

—Gracias amigo. —Le dice el peliblanco mientras se retira, para volver con su grupo.

Una vez que Lincoln logra enfocar su vista en su grupo, nota que llego a tiempo para la carrera. John, Diego y Percy, se ponían en posiciones, bajo la mirada molesta del entrenador, quien enfoca su mirada en Lincoln al verlo llegar a la pista.

—Loud, que bueno que nos bendices con tu presencia —le dice con sarcasmo para hacerle entender que lo esperaban —. ¡Ahora ve a tu lugar antes de que acabe la hora! —Le ordena molesto por la tardanza.

Sin objetar nada Lincoln se pone en posición en la pista de carreras. Una vez que lo hace nota que sus compañeros seguían mentalizados en querer superarlo, lo que demostraba que se tomaban muy en serio el que Lincoln los hubiera superado.

— ¡Preparados! —Comienza a indicar Pacowski, ubicándose en la marca de los 300 metros de la pista. — ¡Listos! —Dice mientras prepara su cronometro, y lo oprime al momento que les grita: — ¡Corran!

Una vez que les indica que comiencen a correr, los chicos salen a su máxima capacidad. En los primeros metros no hay ninguna ventaja significativa, pero una vez que completan los primeros 100 metros, se comienzan a ver una brecha entre los corredores; Vega iba ganando, con una ventaja de dos metros sobre el otro corredor quien era Blakeney, y a poco más de un metro detrás de él se encontraban Jonah, con Lincoln pisándole los talones.

A mitad de la carrera Lincoln ya la daba por perdida. Le costaba solo mantener el paso del castaño que estaba enfrente suyo, no obstante no se sentía cansado. Solo no podía hacer más esfuerzo para superar a sus compañeros.

«Parece que el aumento físico ya llego a su fin.» Pensaba mientras se concentraba en mantener el paso. «Fue bueno mientras duro.»

— ¡Vamos Lincoln! ¡Tú puedes! —Oyó Lincoln mientras trataba de mantener el paso. — ¡Pásalos!

Lincoln mira hacia a un lado, y ve a Clyde, acompañado del resto de sus amigos; Liam, Rusty y Zack. Quienes le comenzaron a dar ánimos.

— ¡Enséñales de lo que eres capaz! —Le alentaba Rusty.

— ¡Alcánzalos Lincoln! ¡Alcánzalos! —Le grita Zach, para animarlo a acelerar el paso.

— ¡Corre como si fueras perseguido por un poni salvaje! —Gritaba por ultimo Liam.

Al oírlos el peliblanco se sintió muy animado. Y a tan solo 100 metros de la meta, comenzó a acelerar.

En menos de dos segundos Lincoln, alcanzo a John, para poco después invertir la situación en la que estaban, ya que ahora el castaño trataba de seguirle el paso. Y le costaba ya que el peliblanco parecía decidido a pasar a los otros dos. Pero Diego, y Percy, quienes oyeron los gritos de ánimo de los amigos de Lincoln, le prestaron un poco de atención a él, y al ver que acelero, ellos también lo hicieron.

Lincoln no entendía lo que le pasaba, ya que tenía la sensación de que podía correr más rápido, lo suficiente como para dejar a sus compañeros atrás. Pero no podía. Sentía que algo lo retenía, que lo frenaba. Lo que sentía podía ser descrito como si cada uno de sus músculos, fuera retenido para evitar que diera todo de sí. Y a pesar de eso quería ir más rápido.

En los últimos metros los cuatro estaban corriendo casi a la misma distancia, que era difícil decir quién iba en cual posición. Incluso al entrenador Pacowski, le costaba decir quien llego en qué lugar, cuando los cuatro pasaron junta a él en la meta.

Al momento en que Lincoln cruza la meta, baja su velocidad de a poco hasta detenerse. Para a continuación comenzar a jadear con fuerza. Y mientras el hacía eso, los otros tres chicos se dirigen hacia el entrenador. Y con rostros que mostraban determinación le preguntan al mismo tiempo.

— ¡¿En qué posición quede?! —Preguntan con afán, frente al entrenador.

—Lo siento chicos, pero a mí no me interesa quien llego en qué lugar. Solo me interesa saber los tiempos. —Responde serio mientras anota los tiempos en la hoja del portapapeles.

—En ese caso dígannos nuestros tiempos. —Exigió Vega, con cierta molestia.

— ¡Si! —Exigieron John, y Blakeney.

Al ver la petición de sus alumnos, el entrenador comenzó a ponerse nervioso, y acerca el portapapeles a él.

—Lo siento chicos. Esto es algo solo para mis ojos. —Dijo con cierto nerviosismo, que logro ocultar.

Los chicos lo comenzaron a ver molesto. Por lo que Pacowski intenta ignorar las miradas, y comienza a llamar al siguiente grupo para que corran. Pero antes de que el siguiente grupo se prepara para correr, Percy salta a un lado del entrenador y le quita el portapapeles.

— ¡Lo tengo! —Dice con entusiasmado, corriendo y levantando el portapapeles sobre su cabeza.

Sin pensarlo mucho Jonah, y Vega, lo siguen tomando distancia del entrenador, quien comenzó a seguirlos, al momento en que los tres corren. Pero los chicos consiguen una gran distancia entre ellos y Pacowski, por lo que se detienen para poder saber sus resultados.

— ¡Rápido! Veamos quien llegó primero. —Dice Jonathan quien se ubica detrás de Percy, para ver los resultados de la carrera.

Una vez que todos ponen su vista en el portapapeles, sus rostros adquieren gestos de confusión. Y no era para menos, ya que los cuatro tenían el mismo tiempo de carrera: 35 segundos, con 23 centésimas de segundos.

Los chicos estaban atónitos, ya que incluso ellos entendían que ese resultado era imposible.

Cuando el entrenador llega a donde están, los tres lo comienzan a dar una mirada fija, lo cual lo pone nervioso al ver como lo miraban.

—Entrenador. —Comenzó a decir Diego, con mirada acusatoria. — ¿Es posible que en vez de oprimir el botón para guardar el tiempo, haya oprimido el de detener? —Pregunta entrecerrando sus ojos.

El profesor comienza a ponerse nervioso, revelando que esa era la verdad. Por lo visto cuando la carrera se puso interesante, quedo absorto mirándolos, tanto que olvido que debía tomarles el tiempo. En el momento en que estaban a solo metros de la meta, él entro en pánico, y cuando cruzaban la meta por accidente oprimió el botón que detenía el cronometro, y no el que guardaba el tiempo transcurrido.

A pesar de que Pacowski no dijo nada, era obvio para los chicos lo que había sucedido. Así que se rindieron en saber quién llego en qué lugar, y le devolvieron la libreta al entrenador.

— ¡Oigan chicos! —Llama Lincoln quien acababa de llegar. — ¿Que paso? ¿Por qué comenzaron a correr? —Pregunta demostrando que no solo no tenía idea de lo que hicieron, sino que no demostraba interés en que posición quedo.

—Queríamos saber en qué posición quedamos, pero parece que el entrenador hizo un error y no tomo el tiempo individual de todos. —Explico Percy desanimado, quien no era él único, ya que Vega y James estaban igual.

Lincoln se queda mirando a sus compañeros cabizbajos, sin entender por qué era tan importante para ellos. Sin embargo tenía la solución al problema.

—Chicos, —comienza a decir el peliblanco, a sus compañeros —si lo que quieren es saber quién llego primero, porque no le preguntan a los chicos —. Al momento en que Lincoln dijo eso, los chicos levantaron sus miradas, y las dirigieron hacia él, confundidos por lo que dijo. —Estoy seguro que más de uno, nos grabó mientras corríamos. Así que si se los piden estoy seguro de que les dejaran ver la grabación. —Una vez que Lincoln les dice eso, los chicos no pierden el tiempo y corren hacia el resto de los grupos, más específico los que estaban en la meta.

Lincoln ve como todos sus compañeros, van corriendo a preguntar por la grabación. Una vez que la obtienen y la revisan, Vega y Blakeney gritan, y saltan de alegría, mientras que Jameson, volvía estar decaído.

«Quizás quedo en último.» Pensó Lincoln, mientras sonreía por lo cómica que le parecía la vista. Pero al instante un pensamiento cruza su cabeza. «Si Jonathan quedo en último. ¿En dónde quede yo?» Se preguntó, poniéndose pensativo. Y para poder resolver su duda, se dirige hacia los chicos.

—Oigan chicos. —Llamo Lincoln a sus compañeros, quienes al momento voltean hacia él. Dos de ellos le sonreían, mientras que el tercero parecía a punto de morir por depresión.

— ¡Lincoln! —Gritan Vega, y Blakeney, mientras los dos chicos le siguen sonriendo al peliblanco, para después acercarse a él.

—Hiciste tú mejor esfuerzo Link. Pero no fue suficiente —dice Percy con un tono que era una mezcla de alegría y orgullo.

Al oír las palabras de su amigo Vega lo mira con cierta molestia, pero su expresión cambia una vez que se dirige a Lincoln.

—Lo hiciste bien Lincoln —le dice con una sonrisa gentil —. Percy quedo en segundo, John quedo en último, y yo quede en primero —Diego hizo una pequeña pausa, para que Lincoln sacara sus propias conclusiones.

Lo cual no tarda mucho, ya que el rostro de Lincoln cambia a asombro, y aun en ese estado trata de confirmar sus conclusiones.

—Eso significa que...

—Si. Felicidades quedaste en tercero —Le dice aun con una sonrisa adornando su rostro. Sabiendo que a pesar de haber quedado en tercero, el haber superado a uno de los atletas de su grado, era algo para alegrarse.

— ¡Si! —Dice Lincoln en un grito de victoria.

Una vez que los chicos terminaron de calmarse por sus resultados, Blakeney, Jameson, y Vega, comenzaron a hacer estiramiento. Y convencen a Lincoln de acompañarlos, diciéndole que era bueno para él.


Cuando termino el último grupo la maratón. El entrenador Pacowski les deja el resto de la clase para que hagan lo que quieran. Algunos chicos se juntaron, para jugar quemados, o baloncesto. Pero Lincoln y sus amigos tenían otros planes; aprovecharían mientras que la mayoría de sus compañeros jugarían en lo que queda de la clase, ellos irían a bañarse, y como seguía la hora del almuerzo seriamos los primeros en la cafetería, y así poder pedir lo mejor que ofrecía la escuela: Pizza.

Mientras los chicos marchaban de manera tranquila en dirección a las duchas, una mano se posa en el hombro de Lincoln deteniéndolo en el acto.

— ¿A dónde vas Lincoln? —Le pregunta el dueño de la mano, y cuando Lincoln voltea su cabeza, se encuentra con Jameson. Quien a pesar de tener una sonrisa, su expresión parecía ser forzada, mientras que trataba de tener un tono de voz tranquilo, pero al ponerle más esfuerzo del necesario, se oía extraña y algo amenazante.

—Mis amigos y yo, pensábamos en ir a bañarnos, para poder ir antes a la cafetería —responde nervioso el peliblanco ante la extraña situación que se le presentaba ─. ¿Por qué lo preguntas?

Lincoln sin que diera cuenta se encontraba rodeado por Blakeney, Vega, y Jameson, quien le responde, sin tratar de forzar un tono amable, por lo que su voz se comienza a oír amenazante.

—Por nada en especial, es solo que me debes la revancha por la carrera de 300 metros. —Ante esas palabras Lincoln entiende que Jameson no se tomó bien el quedar en último lugar, y antes de que pudiera decir algo siente las manos de Blakeney y Vega sobre sus hombros, dándose cuenta que está rodeado.

—Y no te olvides de nosotros, Lincoln. —Le dice Vega con el mismo tono amenazante de Jameson.

—Así es — afirma Blakeney, quien era el único cuyo tono de voz era de pura felicidad —. Después de todo nos superaste en lagartijas y abdominales. No esperaras que lo dejemos así como así. ¿No?

En ese momento Lincoln entiende que los tres chicos no lo dejarían ir así de fácil. Por lo que en un rápido intento de querer zafarse recurre a sus amigos.

—Je, je... —Comienza a reír nervioso. —Lo siento chicos pero la verdad es que comeré con mis amigos y no quiero hacerlos esperar. Es decir no creo que ellos quieran comer sin mí, ¿verdad chicos? —Se dirige a sus amigos solo para verlos a punto de ingresar al edificio.

—Lo siento, Lincoln. Pero es pizza. —Le responde Rusty con culpa, que se veía reflejada en su voz.

─No temas. De seguro estarás bien. —Le responde Zach, quien se veía tranquilo. —Es decir no creo que te hagan daño.

— ¡Dalo todo amigo! ¡Y mucha suerte! ─Le responde Liam, quien le intenta dar ánimos antes de irse.

—Bueno es como dicen; No hay bien que por mal no venga. —Le responde Clyde con una sonrisa nerviosa, haciendo referencia al aumento de sus capacidades atléticas.

— ¡Adiós! —Se terminan de despedir los cuatro, para después ingresar a la escuela.

Mientras eso último ocurría Lincoln comenzó a ser arrastrado por Blakeney y Vega de los pies hacia la pista de carreras, mientras con las manos rasgaba el césped por dónde pasaba.

— ¡Traidores! —Les grita Lincoln a sus amigos por abandonarlo así.

Continuara…


Ok. En serio me debe estar pasando algo. Se supone que esta seria la ultima parte de "La revelación de un héroe", pero no. Otra vez escribí demasiado, por lo que tendrá una tercera parte. En serio lo lamento. Ademas siento que esta parte es algo aburrida.

El lado bueno es que solo tengo que terminar unos párrafos más para la tercera, y ultima parte. Por lo que en sol días más actualizare la historia con el siguiente capitulo.

Por ultimo ya saben dejen su critica, comentario, o amenaza, respecto a esta historia. (Amenazas por favor enviar por PM)