Crepúsculo No me pertenece.
Realmente nunca fui una gran fan de la saga, lei sus libros, pero no fue muy espectacular para mi gusto. Igualmente me encariñe con los personajes, sobre todo con los hombres lobo.
Imprimación
Estela Simone es una persona bastante, extraña, solían llamarle en su familia. Desde niña siempre le decían lo imprudente que era o que tenía problemas para comer cualquier cosa, no le importaba ensuciarse en el barro y su madre tenía que estar detrás de ella porque se metía en muchos problemas, generalmente terminando en el hospital. Su madre era italiana, había crecido la mayor parte de su niñez entre Italia y España, su padre había abandonado a su madre cuando esta quedo embarazada, pero luego de llorar un mes, ella se había puesto los pantalones de la familia y cuido de ella con mucho amor junto a sus abuelos.
Si bien de niña fue discriminada un poco por no tener padre, sus otras cualidades rápidamente hicieron que los otros se olvidaran de no tener padre. Ella era rápida, suficiente para ser la primera en varias competencias de atletismo, además de estar en artes marciales desde que tiene cinco años. Los niños piensan que ella es guay, aunque sea algo tímida y torpe socialmente.
Físicamente ella tiene el cabello castaño demasiado claro de su madre y grandes ojos de color azul, que para su desgracia heredo de su padre bilógico. Aunque su madre nunca menciona que se parece a ese desgraciado, aunque su madre tenga ojos color castaño.
Cuando tiene 10 años su madre conoce a Steven, un hombre de su trabajo como doctor de la escuela donde su madre es maestra, que se enamora perdidamente de esta. Su madre no quiere salir con nadie, temerosa por los recuerdos de su padre, pero Steven es genial. Ella no se siente incómoda con Steven, incluso si es una niña, el hombre de cabellera castaña y ojos claros, siempre le sonríe y la entiende, ya que viene de una familia numerosa.
La boda no dura mucho y Steven se convierte en su padre.
Cuando cumple once años es la primera vez que lo llama padre por error, ha estado ayudándola todo el fin de semana con el proyecto de ciencias y le dice papá entre bostezos. Se había congelado, pero este solo le había sonreído con todo el cariño que siempre imagino tendría un padre.
Entonces cuando un año después nace su hermano menor, Steven anuncia al mismo tiempo que la adoptara legalmente.
Su madre Clarisa, su padre Steven, su hermanito Liam y ella, son una familia que se muda a Washington por una mejor oportunidad de vida. Apesta acostumbrarse al inglés, pero no le toma mucho tiempo ya que es inteligente, aunque torpe.
Estela suele ser amigable con los demás, no muy cercana, acostumbrada a mudarse cada cierto tiempo, pero la gente suele aceptarla entre sus conocidos. Sigue practicando el deporte de artes marciales y atletismo de forma esporádica, sus profesores dicen que es tan buena como para ir a olimpiadas y tiene varias medallas de oro ganadas por competencias en varios países. Vivir en Italia, España y Estados Unidos ayuda a ese último hecho. Pero ella no le gusta la idea.
Su sueño en la vida no es ser atleta.
Sería algo más como ser médico o maestra, no sonaba tan cool, pero es lo que había. Sus padres la inspiran.
Entonces llego a su último año y como siempre, termino mudándose antes de hacer algún amigo. Su padre había recibido una llamada de un conocido, un tal Carlisle que ocupaba ayuda en el hospital de un lugar llamado Forks. Entonces alistaron maletas una última vez, como siempre decían sus padres y ella fingía no saber que era una mentira.
Tal vez si era extraño.
Pero amaba a su familia más que a nada, si sus padres eran felices en el culo del mundo, ella iría feliz con ellos. Luego de muchas horas de vuelo y viaje en carro, admite sin molestias que se arroja sobre su cama nueva no más llegar, una casa llena de muebles desconocidos y unas cajas de su mudanza, son desempacadas hasta el día siguiente. Aun no tiene que ir a clases por estar en sus vacaciones, pero no tendrá más que unas pocas semanas para darse la idea que su último año será con gente desconocida.
17 años tiene ya.
Pero parece una eternidad.
El día siguiente a la mudanza decide acompañar a su padre al hospital, este parece apenado de tener que ir para hablar con el famoso doctor y ella quiere darse una idea del lugar que será su nuevo hogar. Se despiden de su madre, quien ha creado un juego con Liam para acomodar y el niño sonríe tiernamente, como un niño de cinco años debe ser.
—Es un lugar muy verde, me gusta para correr—hablo ella en medio del automóvil, comiendo un Bagel que ha robado de la cocina.
Ve a su padre sonreír, animado de que no hubiera arruinado su vida como adolecente para llevarla al otro lado del mundo. No quiere decirle que no es buena haciendo amigos y su personalidad suele hacer que nadie termine siendo realmente cercano a ella. Forks no está mal, a ella le gusta la naturaleza, aunque admite que no quiere encariñarse ya que tarde o temprano se irán como siempre.
Sus padres amaban conocer nuevos lugares, a ella no le desagrada la idea.
Solo le gustaría a veces, un lugar al cual pertenecer y sentir que es su hogar por un tiempo indeterminado y no un máximo de dos años.
—No te adentres en los bosques solamente, debe haber animales salvajes—
—¿Me creerías capaz? —
—No te doy una semana hasta que te metas en un problema—
—En mi defensa sobre Washington, esos idiotas querían que les pateara el trasero, además una cortada en la mejilla contra dos brazos rotos y costillas hundidas, fue bien contra mí 5 versus 1—
Su padre desaprobó esa lucha, pero lejos de su madre parecía orgulloso que ella pudiera con hombres mayores que ella con gran facilidad, le indicaba que siempre estaría a salvo incluso cuando ellos no pudieran estar a su lado. Su madre claramente lo vio mal y la castigo, lo cual fue irónico tomando en cuenta que esos hombres empezaron.
El hospital de Forks era bastante agradable a la vista, se imaginó a su padre trabajando ahí y siendo feliz como siempre, sonrió levemente ante la idea. Camina sintiendo el cabello castaño claro moverse sobre sus caderas, demasiado largo y listo para un corte alocado que hará que su madre tenga un infarto, pero decide dejarlo una semana antes de la graduación, eso sin duda la volverá loca.
Su padre pareció notar que sus pensamientos iban por alguna maldad, por lo que la vio mal y ella hizo cara de inocente.
Este no lo compro.
Ella sonrió divertida.
—Solamente no mates a nadie, sería difícil de explicar—expresa este entrando en una habitación.
Ella rio de forma risueña, su padre no pareció más tranquilo por eso.
—Carlisle—saludo su padre y ella giro para ver al hombre que hablaba, haciendo que se congelara en el acto.
Un hombre no puede ser tan guapo, fue su primer pensamiento de forma contundente, como si una bola de demolición le hubiera chocado contra el rostro. Piel perfecta, rostro perfecto, físico (debajo de su ropa de doctor) probablemente perfecto. Luego de salir del estupor cuando este le ofreció la mano, la acepto de forma algo encandilada.
Forks tenía hombres muy guapos, incluso si solo era este.
Su padre era lindo a su manera, pero Carlisle era un 10 de 10.
—Debes ser Estela, tu padre habla mucho sobre ti en las conferencias que asistimos juntos, quiero presentarte a mi hija Renesmee—habla el hombre mostrando a la chica a su lado.
¿Todos en Forks son modelos?
La chica a su lado parecía de su edad, con el cabello chocolate rizado por la mitad de su espalda, piel casi de porcelana y ojos cálidos que parecían felices. Tenía una belleza fuera de lo común, lo cual por algún motivo la hizo sentirse incomoda.
No es que fuera de baja autoestima.
Pero con dos personas tan bellas, era imposible.
—Hola—hablo aceptando ahora la mano de Renesmee, sin poder evitar mirarla confundida.
Era cálida.
Fue entonces cuando noto que la mano del doctor estaba inesperadamente fría anteriormente, a veces pasaba, cuando su padre pasaba mucho en su oficina con aire acondicionado que su mano era muy fría. En un lugar como Forks debía ser común.
Aun así.
El contraste fue curioso.
—Qué tal si vas con Renesmee afuera para que te cuente sobre el pueblo, así no te aburriremos con charlas de doctores—hablo su padre dándole un beso en la frente.
A diferencia de los adolescentes normales, ella sonrió con cariño ante el gesto. Había ansiado tanto eso cuando era niña, que tenerlo ahora era siempre emocionante.
Cuando salió con la chica a su lado, no pudo evitar sentirse nerviosa, no era mala hablando con otros, pero a la larga, siempre salía con algo raro.
—Supongo que serás la nueva chica de ciudad—hablo Renesmee con algo de lastima en su voz, ella rio nerviosa, estaba algo acostumbrada a eso—el abuelo parecía emocionado con tu padre, dice que es un gran doctor—
—¿Abuelo? —pregunto curiosa.
Noto por un momento a la chica ponerse algo tensa, pero rápidamente fingir demasiado bien una sonrisa que parecía practicada. Cualquier persona probablemente estaría encandilada por su belleza y no notaria que fingía, pero ella tenía mucha practica para notarlo.
Claramente no dijo nada que podría incomodarla.
—Carlisle es mi padre adoptivo, pero es más como un abuelo—hablo la chica algo rápido, pero fue capaz de seguirla.
Miro para otro lado curiosa, jamás diría que Carlisle fuera un abuelo, todo lo contrario, parecía tan joven y guapo.
Se encogió de hombros, cada familia con lo suyo.
—No te preocupes no es nada raro, Steven no es mi padre biológico, pero lo amo ya que es mi padre, no es quien engendra es quien cría—fueron sus palabras, algo feliz de poder ser sincera y no tener que ocultar sus pensamientos.
Sus conocidos no suelen entenderla.
Generalmente no dice la verdad sobre Steven, pero Renesmee era adoptada, ella entendería.
Renesmee asiente con entendimiento.
—Dime chica, hay algo divertido en esta ciudad o todo es verde nada más—cuestiona ella con una sonrisa, no es que fuera de salir mucho, pero le gustaba probar cosas nuevas.
Esta la ve curiosa un momento, antes de ladear la cabeza.
—No mucho, pueblo pequeño, pero la playa de La Push es muy bonita, amo ir ahí, esta Jake y sus amigos—exclamo esta con emoción ante el nombre del joven.
Estela pensó que era demasiado joven para estar enamorada, parecía incluso un año menor que ella, pero no era quien para juzgar. Se sintió algo intimidada por la emoción en su voz, pero bueno, los adolescentes suelen estar enamorados de esa forma.
Ella es recelosa del amor.
Siempre fue más fuerte que los chicos y una luchadora experta que dejo a alguno intimidado de acercarse a pedirle una cita. Entonces hubo un chico que le rompió el corazón a una amiga a los doce años, engañándola con otra chica, ella se enojó y fue a romperle la cara. Desde entonces cuando algún chico lastimaba de verdad alguna de sus conocidas, era normal que ella fuera a patearles el trasero por hacerlas llorar.
Verlas llorar tantas veces, le hizo sentir algo de temor por interesarse en algún chico.
Su padre biológico le rompió el corazón a su madre, pero entonces había buenos hombres como Steven o como ese pobre Jake que no conocía. No juzgues a un libro por su portada, piensa las palabras de su madre con algo de diversión.
Pero Renesmee parecía tan indefensa.
Puso una mano en su hombro, está la observo con curiosidad.
—Sé que nos acabamos de conocer, pero si ese chico te lastima, te puedo ayudar a darle una paliza—hablo con diversión, aunque detrás de sus palabras era todo verdad.
Los ojos de la chica parecían algo incrédulos, antes que una sonrisa inundara su rostro.
—Eres muy amable, no creo que sea necesario, pero agradezco el gesto—dijo ella con amabilidad.
Se encogió de hombros esperando esa reacción, la mayoría de chicas piensan así al principio, pero ha visto a muchas llegar llorando luego de decir algo así. Mientras esta conversación quede en su cabeza, ella estaría satisfecha.
Era como un héroe ayudando a otras chicas.
—Hay que cuidarnos la espalda—hablo con diversión, no es que fuera feminista del todo, pero siempre sintió simpatía por las chicas que parecían más indefensas que ella.
Vale que tenía apenas metro sesenta y cinco, también que se veía muy delgada por usar siempre manga larga, aunque sus músculos no eran tan formados. La gente solía subestimarla hasta que les daba una patada que los mandaba a volar.
Siguieron hablando unos minutos sobre nimiedades, sobre qué lugares visitar o donde la comida no era la mejor. Renesmee era muy amable y parecía muy inteligente, por lo cual la conversación fluyo sobre cosas triviales pero interesantes. Intercambiaron números cuando ella le dijo con pena que no estudiaría en el instituto de Forks, que la hizo desanimarse un poco, ella parecía amable y sincera, sería una gran persona para tener cerca. Pero Renesmee le sonrió y dijo que tal vez podrían verse en el futuro.
Eso la animo.
Se despidieron con una sonrisa y su padre pareció feliz de verla tener una conocida.
Pasaron por pizza para comer y bebidas para la tarde, al llegar a su casa que aún seguía siendo más cajas que otra cosa, comieron, rieron, contaron historias tontas. Liam estaba decidido a dormir con ella esa noche, pero tanto sus padres como ella negaron, no queriendo a volver a la idea de hacerlo dormir solo.
En su cuarto agradeció que tenía una consola de video juegos, con la que paso la mayor parte de la noche jugando, estaba demasiado metida en el juego de pokemon diamante, que cuando un aullido sonó a la distancia, casi se cae de la cama. Giro a ver preocupada por la ventana, sin querer admitirlo que los lobos, si bien le parecían magníficos, eso era cuando no estaban a unos metros de su casa.
Dejo el juego de lado y se metió bajo sus cobijas.
Eso no la dejo dormir toda la noche.
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Con una semana en su nueva casa, casi todo desempacado, comenzó a correr nuevamente en las mañanas. A diferencia de la ciudad, correr en este pueblo era genial, el aire limpio, la visión de los árboles y la poca gente a las cinco de la mañana. Llego a su casa dos horas después, agradeciendo que no entraba a clases para tomar más tiempo disfrutando de la libertad. Su madre estaba alistando a su hermano para por fin hacer las compras de la despensa y ella quiso ir solo para no quedarse sola en casa.
Desde que llegaron y la idea de un lobo rondando, le hizo pensar en osos, serpientes y muchas cosas que no podría evitar con solo patadas. Además de eso, siempre le gusto cuidar de su madre, era como su razón de ser.
El supermercado no era tan grande como otros que visitaba, pero tenía suficiente comida para ella tirarla en el coche sin ningún arrepentimiento. Sobre todo, con golosinas, que Liam aplaudía emocionado y su madre bufaba.
—Engordaras algún día—indico su madre como reprimenda, pero ella dejo las pringles en su lugar.
Le saco la lengua antes de comentar que deberían tener un perro y así comprarían alimento para perro, a lo que esta bufo cuando Liam parecía divertido por la idea de un perro. Luego de pagar las compras su madre dijo que podrían detenerse a comer fuera, a lo que ella aplaudió emocionada por tener hambre extra del ejercicio.
Llegaron a un café que parecía ser el único en Forks, cuando entraron estaba tan feliz, que le tomo unos segundos ver a una persona a lo lejos, que claramente la reconoció. Una sonrisa de felicidad la inundo y camino hacia ellos, seguida de su madre y hermano.
—Renesmee—saludo aliviado de un rostro familiar por fin.
Este salto en su asiento y la saludo también animada. Detrás de ella había dos tipos, uno de ellos era un señor que parecía algo mayor, con un traje de policía que le indico claramente su profesión. El otro tipo, sin embargo, parecía demasiado alto, musculoso, moreno y de cabellera negra. No iba negar su atractivo, pero también se sintió intimidada por su apariencia musculosa.
No es que ella no hubiera derribado tipos mayores que él.
Pero era algo en su ser, que le indico peligro por algún motivo.
No le gusto.
—Estela este es mi abuelo Charlie, bueno, algo como mi abuelo y él es Jake—hablo está demasiado alegre y con una sonrisa perfecta.
Adiós autoestima si era amiga de esa chica.
Pero era tan amable, que era imposible no querer ser amable con ella.
Luego detuvo sus pensamientos.
¿Jake?
Giro a ver confundida al chico, que incluso había sonado como un suspiro de los labios de Renesmee, claramente era su interés romántico. Aun así, era demasiado grande para alguien tan delicada como la chica frente a ella. La imagen de un hámster y un banano llego a su mente, pero lo aparto tan rápido como llego. Sería difícil darle una paliza, pero podría hacerlo si se esforzaba.
—Es un placer, ella es mi madre y mi hermano menor Liam—hablo señalando a su madre que sonreía amablemente con Liam en sus brazos.
—Clarisa, es un placer conocer al jefe de policía Swan—hablo su madre claramente conociendo al tipo.
—Igualmente, es bueno conocer a la chica de la que habla Nessie—dijo el jefe de policía dándole una mirada aprobatoria a ella.
¿Nessie?
Bueno eso si era un apodo, pero era mejor que un nombre tan largo.
Al final todos terminaron en una mesa juntos, lo cual no fue tan incómodo como parecía, Charlie Swan no parecía cómodo hablando y le cayó bien de inmediato. Nessie, quien dejo que le llamara así, era como una luz brillante y era fácil hablar con ella, lo complicado era Jake, no era un mal tipo, todo lo contrario. Era un fastidio ver la cara de idiota enamorado al ver a Nessie, como si ella fuera todo su mundo, como si destruyera una ciudad solo porque ella lloraría.
Intimidaba tal nivel de intensidad.
Pero ella parecía feliz con él.
Tal vez tenía razón, no necesitaba su ayuda, sería bonito creer en un amor así, pero seamos sinceros, ella no tiene esa clase de suerte.
Ella tiene a su familia.
Eso es más que suficiente.
—El fin de semana voy a ir a La Push con Jake, va a tener una fogata, deberías venir—hablo Nessie emocionada por ella.
¿Una fogata?
No parecía la gran cosa, pero su madre la veía con ojos brillantes, claramente interesada en que saliera con jóvenes de su edad. Estaba tan acostumbrada a verla a ella solamente entrenando, jugando video juegos, viendo películas u otras cosas antisociales, que se preocupaba por su falta de amigos. Quiso decirle que era difícil tener amigos si se mudaban tan distante, pero no lo hizo, eso la haría sentir culpable.
—Claro suena divertido—comento por su madre.
Si su madre era feliz, ella también.
Nessie resplandeció.
Jake pareció hacerlo por que ella lo hizo, aunque no habían intercambiado ni dos palabras, bueno, tal vez cinco contando un vago saludo.
Suspiro cuando Liam le sujeto el pelo riendo divertido.
La comida termino y Nessie le dijo que pasarían por ella temprano el sábado, ella asintió algo dubitativa, pero con una sonrisa.
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El sábado llego sin muchas complicaciones, luego de una maratón del señor de los anillos en la semana y decidir que los libros eran mejor, pero que Aragón era guapo en las películas, se comenzó a preparar luego de salir a correr. Estaba haciendo bastante frio, por lo que jeans y una sudadera, fueron su única opción, junto con unos zapaos tipo converse que esperaban aguantaran el viaje. Una cola de caballo fue algo descuidada cuando escucho el pitido de un carro. Bajo saltando hábilmente sobre las escaleras, casi cayendo en el último, antes de despedirse de su madre, ya que su padre estaba trabajando.
Esta sonrió.
Ella lo hizo de regreso.
Esto era por ella después de todo.
No sabe si se siente culpable por sus pensamientos, cuando Renesmee, o, mejor dicho, Nessie la espera saludándola amablemente al lado de una vieja camioneta, donde esta Jake esperándolas. Es fácil hablar con Nessie, no parece pensar como el resto de las demás personas. Lo cual era bueno ya que ella no suele pensar como los adolescentes normales.
Ganar ganar supone.
—Le has caído bien a Charlie, siempre quiso que tuviera amigos normales, pero suelen ser tan aburridos—dice Nessie confundiéndola como siempre con algún extraño comentario.
Que ella prefiere ignorar por su salud mental.
—El jefe Swan también me cae bien—admite Estela con amabilidad.
Hombre serio, policía, que no la insistía hablar.
Estaba alto en su lista.
—Mi papá también dice que eres amable, aunque se sentiría más seguro si te conociera, pero Alice jura que seremos buenas amigas o eso espera, entonces todo estará bien—continúo hablando de cosas que no entendía, pero mantuvo su sonrisa.
Nada podría ser más raro que su amiga Kate de Washington y su inusual gusto por los Jonás brother. Sin olvidar a su amiga Tamara en España que siempre juro que se casaría con un actor de cine o Lucas su amigo travesti, no había nada malo con ser travesti, solamente que tenía problemas con la ley y las drogas, además de admitir que una vez conoció a un chico tan frio y atractivo como la nieve.
Nessie era normal, supuso. Normal comparado a ellos.
—Hablas mucho Nessie—hablo Jake con una sonrisa, pero una clara insinuación de sus palabras.
La chica le hizo un puchero, que hizo que la viera con ojos de enamorado.
Ella giro el rostro.
Incomodo.
Bajaron del carro poco después de eso, ella miro maravillada el hermoso paisaje, mientras Nessie la tomaba de la muñeca diciendo que conocerían a la "manada" haciendo que Jake rodara los ojos, pero dispuesto hacer cualquier cosa que ella quisiera. Supuso que era raro, pero lo dejo pasar como la mayoría de anomalías a su alrededor. Estaba acostumbrada que siempre que cambiaba de casa, siempre tendría que acostumbrarse a lo que trajera su nuevo hogar.
Sus ojos se agrandaron cuando al llegar a la casa, había una gran cantidad de chicos altos y musculosos, todos se parecían levemente y algunos no tenían camiseta. No es que no hubiera visto chicos sin camisa antes, estar en clubes deportivos la hizo ver siempre los torsos de los chicos y no sentir nada. Pero estos chicos no eran normales, todos eran muy musculosos o muy atractivos.
Forks acabaría con su autoestima.
—Emily, Kim—saludo Nessie llevándola consigo entre mucha testosterona, que decidió ignorar, algunos la vieron de reojo saludándola confundidos.
No se preocupó en recordarlos, claramente no creía volver aquí, pero conforme Nessie la presentaba a otros, comenzó a dudar de eso. Ignorando que Emily tenía una gran cicatriz en su rostro, eran muy amables y parecían estar alegres de que Nessie tuviera una amiga "normal" lo cual era divertido para ella. Nunca nadie le había considerado adolecente normal, siempre alegando que era muy fuerte, muy geek, o muy antisocial para no ir a fiestas.
Fue diferente.
Diferente bueno según su madre.
—¿Dónde están Seth y Leah? —pregunto Nessie viendo a todos lados.
Emily suspiro, lo cual la hizo pensar que había más de lo que probablemente le dirían. Por suerte no era alguien muy curiosa en temas muy personales.
—Leah está ocupada y Seth dijo que vendría pronto—hablo Emily con una sonrisa en su dirección.
Antes que Nessie la arrastrara para conocer a cada uno de los chicos musculosos, que parecían todos iguales y fue difícil recordar el nombre de todos. Entonces Emily indico que era hora de ir fuera para preparar la comida y ella sonrió antes de caminar emocionada en dirección trasera.
Nessie al ver que Jake hablaba con los chicos, le invito a caminar fuera con Kim, quien ahora sabía era la novia de Jared. Parecía bastante amable cuando explicaba cómo se habían conocido, o como Jared la había casi ignorado hasta que cayo enamorado de ella. Nessie pareció suspirar emocionada y ella solo se rio divertida por una situación tan irrealista.
Forks parece ser un casamentero.
—¿Quiénes son ellos? —pregunto de pronto Nessie colocándose tensa a su lado.
Giro su rostro con curiosidad. Un grupo de cinco hombres, no tan viejos como para ser su padre, pero no jóvenes como ellos, estaban riendo y tomando cerca del bosque. Con ellos había dos mujeres que parecían divertidas de ellos, pero no importaba que alrededor de ellos hubiera casi un basurero.
Frunció el ceño.
Eso era muy asqueroso.
—Tal vez deberíamos llamar a Jared y los demás—comento Kim algo nerviosa.
Pero Nessie levanto la barbilla antes de caminar en su dirección claramente molesta, Estela la siguió preocupada y al final incluso Kim no le quedó otra que seguirlas mirando todo de forma nerviosa.
—¡OIGAN! —les llamo Nessie y Estela se preocupó.
Estela sabía que solía meterse en problemas con facilidad, pero algo le indico que Nessie parecía ser más problemática del crédito que le dio en primera instancia.
Su madre probablemente no aceptaría tan fácil su amistad si supiera eso.
Claro que no le diría.
Se sintió emocionada por la idea de que, por primera vez, no fuera ella quien busco la pelea.
—Esto es una reserva nacional, no solamente el hecho de beber y consumir drogas está mal, pero este basurero arruina el lugar—hablo Nessie de forma molesta con ambas manos en sus caderas.
Sintió a Kim esconderse a detrás suyo.
Un hombre, cuya única palabra para describirlo en su mente como "grotesco" se acercó a Nessie sonriendo de forma maliciosa. Su cuerpo se tensó y su mirada se oscureció cuando este pareció burlón ante tres cicas de preparatoria. Luego otros dos parecieron rodearlas por detrás y eso le hizo sentir incluso más incómoda.
—Vamos muñeca no digas eso, si quieres puedes pasar el rato con nosotros y divertirte—odiaba como dijo la última palabra.
La hizo escalofriarse del asco.
Problemático, diría Shikamaru de Naruto.
Se rio mentalmente por ese pequeño lado otaku en esta situación.
—Tú y tus amigas pueden divertirse con hombres de verdad—continúo hablando acercándose más a Nessie.
Noto como esta se tensó lista para hacer algo estúpido, por lo cual puso una mano sobre su hombro deteniéndola. Esta le vio confundida, pero al ver su mirada pareció calmarse. No es que ella fuera la persona más sensata, pero lo mejor sería retirarse. La mirada de los sujetos en el lugar, era aterradora, como si quisieran hacerles daño o algo más tenebroso que había visto anteriormente.
Había pateado a muchos chicos antes que tenían esa mirada.
Sobre todo porque una vez no llego a tiempo con una amiga, quien había sido violada por su llamado novio con un grupo de amigos. No importaba cuanto los hubiera golpeado después, su amiga seguía llorando y ella se sintió culpable de no haber hecho eso antes…jamás permitiría que se repitiera. Probablemente ese pensamiento la hizo mejorar incluso más en su entrenamiento.
—Lo siento estamos ocupadas, en otro momento quizás—dijo con una sonrisa falsa tomando por los hombros a ambas chicas listas para irse.
Todo hubiera sido perfecto, incluso cuando ese hombre hizo una mueca por su evidente rechazo, pero Kim salto levemente acercándose a ella, colocando ambas manos sobre su espalda. Giro confusa para ver una de las manos de otro de los hombres, que tenía una sonrisa lujuriosa en su rostro, que contrarrestaba la mirada aterrada de Kim.
—Lindo trasero preciosura—dijo de forma descarada y algo dentro de ella se rompió.
Guiando a Kim a los brazos de Nessie, se acercó a una velocidad increíble y su puño se estrelló sin piedad en el rostro del tipo que toco el trasero de Kim. Mientras escuchaba el sonido de su nariz romperse, pensó en la amable Kim que sonreía mientras contaba cómo se enamoró de Jared, parecía tan pura e inocente. Ese cerdo merecía que su nariz estuviera rota y otra parte de su cuerpo.
Escucho un jadeo colectivo de los que lo presenciaron.
Su rostro molesto se volteo al resto de los cerdos en el lugar, sintiendo una pequeña culpa al ver el rostro horrorizado de Kim y la mirada incrédula de Nessie. Con lentitud se bajó la cremallera de su sudadera dejando ver su camiseta sin mangas de color negro, viendo como el tipo se retorcía en el suelo con la nariz sangrante.
—¡PERRA! —grito el hombre que había sido quien hablo con Nessie.
Con un rápido movimiento le arrojo su sudadera al rostro, disminuyendo en cero su visibilidad, al tiempo que daba un giro sobre su eje y una patada en su rostro lo hizo estamparse en su espalda. El otro hombre había sido más rápido y algo más listo, con lo que parecía una navaja, arrojándose con intenciones de lastimarla. Ladeo el rostro y sujeto su mano, antes de bajarla sin piedad y romperla en dos.
Este grito al caer al suelo.
Había cuatro personas más, dos hombres y dos mujeres, uno de ellos se abalanzo sobre ella cayendo sobre su espalda con el cerdo sobre ella, mientras las chicas gritaban. Un golpe se estampo con su mejilla, sacándole algo de sangre, este parecía tener unos nudillos de hierro. Pero no le importo cuando le dio un cabezazo y dos segundos más tarde era ella quien lo mando a volar.
Nuevamente el tipo que hablo antes se abalanzo contra ella, pero rápidamente le hizo una llave que le disloco el hombro y lo arrojo violentamente contra el suelo.
Estaba bien.
Su mejilla estaba hinchada y salía algo de sangre, pero sin ningún diente roto, no había problemas. Había recibido peores golpes, más experimentados en competencias de artes marciales.
Otro se abalanzo y con una patada en el estómago lo dejo en el suelo sin aire.
No sabían luchar.
Nuevamente alguien la sujeto por su cola de caballo, pero sin piedad lo tomo desde atrás de ella, para lanzarlo sobre su cuerpo contra el piso, antes de darle una patada en el rostro que lo dejo inconsciente. Se rio levemente al ver a los cinco incapacitados en el suelo, antes de sacudirse sus manos con algo de prepotencia.
Amaba ganar.
—Bueno caballeros, fue estúpido tocar el trasero de una chica indefensa, pero tengo piedad, limpien su basura antes que regrese—les indico con molestia tomando su sudadera algo sucia.
El tipo aún seguía sujetando su nariz en el suelo, pero asintió antes de verla con odio. Sonrió divertida antes de caminar donde Nessie y Kim la veían con la boca abierta. Ella sonrió nerviosamente, antes de escupir algo de sangre al suelo sin importarle menos el dolor.
Ambas saltaron sobre ella.
Antes de darse cuenta que pasaba, ambas chicas la habían regresado a la casa de Emily, chillando por ayuda, aunque solamente tenía un poco de herida en su mejilla, algo de sangre en la boca y su cabello desordenado. Había caído al suelo una vez (se sintió levemente humillada por ese descuido) y estaba algo sucia. Jake como Jared fueron los primeros en salir preocupados. Se sintió algo incomoda que a pesar que ambas chicas lucían en perfecto estado y ella no, ellos no parecieron darle importancia.
Chicos, había pensado rodando los ojos divertida y molesta.
Emily por lo menos había tomado la molestia de acercarse a ella preocupada.
—Estoy bien—afirmo algo incomoda de la atención que había querido antes, claramente no le había pasado nada grave, tomando en cuenta como quedaron los demás.
—¿Qué paso? —demando Jake con tono preocupado.
¿Qué paso?
Bueno todo había pasado demasiado rápido según ella. De reojo noto como Nessie y Kim se veían de reojo algo preocupadas por decirlo, pero ella no estaba de acuerdo.
—Unos tipos estaban ensuciando la playa, mientras bebían y usaban drogas, o algo ilegal—inicio ella ganando una mirada alarmada de Kim y Nessie, su anterior determinación cuando vio como ambas chicas parecían negar que continuara, bufo por bajo—nos acercamos para decirles que no hicieran nada, pero se pusieron problemáticos y les di una paliza—hablo encogiéndose de hombros.
Si Kim o Nessie no querían decirlo, prefirió no decirlo, no era a ella quien le tocaron el trasero, además ya los había pateado.
Ambas chicas la vieron con gratitud.
—¿Solamente paso eso? —pregunto Jared preocupado a Kim, quien asintió con una leve sonrisa.
—Estela fue muy amable, nos protegió a ambas, es muy fuerte—hablo Kim viéndola con una sonrisa agradecida.
¿Por qué?
No tenía idea.
Tal vez no quería que supieran lo que le paso, o le daba vergüenza, era su problema. Pero si no querían que supieran, debía tener una razón.
—Gracias Estela—hablo Jared con un agradecimiento de corazón, como si hubiera protegido algo sumamente importante para él.
Sonrió feliz de que se quisieran tanto.
—No hay de que—dijo con tranquilidad, aunque Emily insistía en ponerle hielo en su herida.
—¿Qué está pasando aquí? —hablo una voz que parecía de alguien nuevo.
Una persona pareció curiosa y se abrió paso en el grupo que les había rodeado, suspiro pensando en alguien más a quien conocer y agradeció cuando Emily llego con hielo. Un chico casi igual que alto que los demás apareció, era similar a los demás, cabellera negra y ojos cálidos, cuerpo que desafía los gimnasios y piel morena, como un nativo. Este mantenía una sonrisa confundida en su rostro, que supuso siempre estaría ahí, ya saben, la clase de chico que siempre sonríe.
Entonces la vio y su sonrisa se congelo, antes de desaparecer.
Con una mano sobre la bolsa de hielo en su mejilla, alzo una ceja curiosa por como el chico la miraba como, no quería sonar grosera, pero la miraba como un idiota. Volteo en todas direcciones notando como todos intercambiaban miradas entre ellos, algunos con diversión y otros emocionados. Pero el chico no dejaba su mirada de ella, lo cual comenzó a ser incómodo.
—Seth—hablo Jake luego de otros momentos incomodos colocando una mano en el hombro del chico.
Que parecía recordar donde estaba o que había gente mirando o que eso fue incómodo.
—¿Jake? —le llamo confundido, antes de voltear a verla nuevamente y sonrojarse de forma algo inocente.
Incomodo.
Muy incómodo.
—Tal vez deberíamos salir a comer, ya todo está listo—hablo Emily incluso con un tono más maternal y sus ojos llenos de emoción que antes.
Sentía que algo acababa de pasar, a parte de su clara incomodidad, pero no adivinaba que. Forks sin duda era un lugar muy extraño. Pensó cuando todos salieron del lugar, Nessie parecía brillar a su lado y Kim lucia aliviada de todo, quiso ignorar que sentía la mirada del chico llamado Seth en su nuca.
Incomodo.
Tomo un rápido asiento en la fogata contra el chico llamado Quil con Nessie a su lado, le sonrió a la niña de seis años llamada Claire, a quien Quil parecía ver como si fuera la cosa más preciosa del mundo.
¿Todos parecían tener esa mirada?
Lo ignoro cuando Emily le paso parte de su comida que sabía cómo el cielo, hablo vagamente con Nessie quien no dejaba de sonreír, ignorando con todo su ser que Seth al otro lado no dejaba de mirarla.
—Estoy tan feliz que hubieras venido—hablo Nessie como si supiera lo que todos menos ella sabían.
—Claro—comento consiguiendo su segunda porción.
Le dolía masticar por su lado derecho, había soltado su cabello porque su cola de caballo era un desastre y comenzó a competir con Embry sobre quien comer más. Todos parecían sonreírle con misericordia cuando la estúpida competencia empezó. Pero ella siempre era considerada como alguien con gran apetito, pero luego de la décimo quinta porción de pollo, y notar que Embry no parecía satisfecha, tuvo que aceptar su derrota.
—Creo que voy a vomitar—comento con una chica llamada Rachel, la hermana de Jake o la novia de Paul.
Todos eran novios de todos o familiares, ella era la única extraña.
—Fue muy valiente, pero esos chicos no son normales—le sonrió amablemente pasándole un vaso de agua.
Asintió cuando Embry se rio de ella y le dieron ganas de patearlo, pero se comenzó a reír cuando todos lo hicieron, se sentía muy cómoda con todos ellos. Ignorando como Seth no dejaba de verla, eran personas cómodas y justo cuando llego la hora de que ella se marchara, Nessie la abrazo con fuerza.
—Tienes que volver a venir pronto—decía ella caminando juntas a la camioneta.
Asintió vagamente.
Quería, pero no quería.
Su mirada se desvió unos momentos a Seth, que se había levantado tímidamente caminando detrás de ellos, quiso echarle en cara que estaba actuando de forma algo acosadora, pero sus ojos parecían tan esperanzados. No estaba segura sobre qué, pero era difícil ser cruel con un chico que tenía mirada de que una palabra lo mataría, aunque fuera mucho más alto que ella.
—Seth porque no dejas a Estela en su casa, yo tengo que dejar a Nessie con los Cullen—hablo Jake dándole una palmada en la espalda.
Ella giro a verlo con sorpresa y ganas de matarlo por igual.
—¿Eh? —menciono el chico torpemente cuando este le pasaba las llaves de la camioneta.
Nessie a su lado sonrió emocionada.
—Eso sería una gran idea Estela, Seth es un chico muy amable, seguro que se harán amigos de inmediato—hablo Nessie tan emocionada, que sonrió de forma algo tensa.
Vio incomoda al chico, que desvió la mirada de la suya.
—Claro—musito en un susurro no muy de acuerdo.
.
Lo único bueno de viajar con el chico, es que necesitaba estar concentrado en la carretera y no tendría que verle el rostro. El chico se había presentado tímidamente y ella le dijo algo cortante que sabía quién era él, prefirió no hablar después de ver su rostro tan deprimido por la forma en que hablo. Tal vez era esa clase de chicos tímidos y sensibles que parecen acosadores, pero son buenas personas. Vagamente le indico el camino antes de preferir ver la carretera, esperando que ningún oso o lobo apareciera.
—Debes ser nueva en el pueblo, no te había visto antes—intento, de forma algo esperanzada, iniciar la conversación el chico.
Lo miro de reojo, agradeciendo que seguía viendo a la carretera.
—Tengo una semana aquí, Nessie me invito hoy, es una buena chica—hablo con una media sonrisa, tal vez podría tener una amiga real aquí.
El chico asintió algo emocionado que le respondiera.
¿Por qué?
Bueno esa no era la primera pregunta ese día que no obtuvo una respuesta en su mente.
—Me alegra que pudieras ir esta noche—hablo animado y con tanta sinceridad, que ella se encogió un poco en su asiento, si hubiera sonado algo falso pudo haber actuado diferente—tal vez puedas volver otro día—comento de forma algo más tímida pero esperanzado.
Se encogió de hombros.
—Tal vez—musito sin saber que más decir.
Fue divertido esa noche, pero tal vez no lo sería la siguiente, o tal vez Nessie no la quería de regreso por ser una busca peleas. Aunque todos parecían más bien emocionados que pudiera defenderse, no estaba segura que sus padres lo estuvieran cuando llegara con la mejilla hinchada a su casa.
Su casa se visualizó y la señalo, cuando este estaciono noto aun las luces encendidas y supuso que no podría ocultar su rostro por esa noche. Estaba por agradecerle al chico y bajarse, cuando este poso su mano sobre su mejilla herida, haciendo que ella se congelara.
—¿Te duele mucho? —pregunto este de repente preocupado y con mucha sinceridad en sus ojos.
Ella abrió la boca incrédula.
Sus ojos.
Eran demasiado intensos.
La veía realmente preocupado, incluso con una intensidad mayor de la que sus padres alguna vez la vieron cuando se metió en peleas. No parecía enojado, incluso podía jurar que el dolor que sentía ella, era peor para él que para ella. Pero era ridículo, lo conocía de hace tres horas cuanto mucho.
—No—fue su respuesta algo automática y confundida.
Este pareció no creerle, viendo preocupado su mejilla.
Entonces ella rompió el trance alejándose de un chico que le toco la mejilla y que apenas conocía, sobre todo porque su corazón se había vuelto loco. Con un vago "Gracias por traerla" se bajó casi corriendo de la camioneta y corrió a dirección de su casa con rapidez.
Sus padres la vieron aliviados, pero preocupados al ver su mejilla.
Incluso cuando la regañaron sus mejillas seguían rojas de la vergüenza.
.
.
Algo estaba mal con ella misma, no es que fuera tan diferente a otros adolecentes, pero nunca un chico le había hecho perder el sueño. A tan solo una semana de la famosa fogata, se encontraba pensando en Seth en las noches, lo cual no tenía sentido. Vale era guapo, tímido, pero con una linda sonrisa supuso, pero su interior no parecía actuar de forma normal. Ella no era de añorar la compañía de un tipo que conoció unas cuantas horas y hablo pocas palabras, se sentía tan antinatural, como si algo hubiera pasado. Durante el día se entretenía con su familia, desempacando o viendo películas, disfrutando de sus vacaciones.
Pero en las noches el chico llegaba como una niebla y en ocasiones los sonidos de lobos cada vez más cerca no la dejaban dormir.
Empezó a correr con más intensidad en las mañanas, colocándose audífonos para escuchar música, con la esperanza que el exceso de ejercicio la hiciera dormir profundamente. Escuchando música de AC/DC comenzó a correr con todas sus fuerzas a unos pocos kilómetros de su hogar, cantando los sonetos que se recordaba. Llego un punto en que no hizo su usual ejercicio, de ir de forma constante y solamente correr cuanto pudo, por lo que sus pasos comenzaron a disminuir y se detuvo casi para tomar aire.
Estaba lejos de su casa, pero sus músculos aún le pedían que siguiera corriendo.
Deseaba tomar agua.
Se apartó el sudor de su frente con molestia y se retiró los audífonos para descansar un poco, estaba cansada, pero ocupaba correr.
—Hola—dijo una voz detrás de ella que la hizo saltar de su lugar, casi arrojando su reproductor de música.
Giro sus ojos abiertos, para notar como, por muy imposible que pareciera, Seth Clearwater estaba detrás de ella. Ignorando las pocas posibilidades de encontrarse con un chico, que extrañamente estaba en su mente. Ella estaba un poco en medio de la nada, no en el bosque, pero si en un camino sin ninguna casa cerca.
Luego de ver en todas direcciones, giro a verlo con sospecha.
Pero esa sonrisa parecía tan inocente, aunque según los jóvenes de la fogata, la mayoría tenía su edad, curiosamente Seth era incluso mayor que ella por un año, parecían incluso más mayores.
Ignoro el rumbo de sus pensamientos.
—Hola—hablo ella quitándose sus audífonos, sin dejar de verlo con sospecha.
Este quien había mantenido su usual cara de idiota (que era frecuente cuando estaba con ella) pareció salir de su sorpresa, antes de volver a poner una sonrisa en su rostro, algo más normal.
Era lindo.
Fue un pensamiento traicionero que agradeció que nadie pudiera escuchar.
—Lo siento, estaba caminando por el bosque cuando te vi, pensé en venir a saludar—hablo con muchos ánimos, lo cual la descoloco un poco.
Giro a ver al bosque, pensando en muchos animales salvajes, antes de ver a Seth quien parecía demasiado feliz. Supuso que cada quien tiene sus gustos, además él es un lugareño, debe conocer mejor el bosque que una persona como ella.
—Interesante—hablo ella casi dando la vuelta para regresar por donde vino.
Tenía hambre.
Hubiera desayunado antes de correr, pero estaba algo estresada con los pensamientos aleatorios del tipo a su alrededor. Vaya mala suerte que tiene.
—¿Te molesta si te acompaño? —pregunto este colocándose rápidamente a su lado.
Si.
Era lo que quería decirle, pero al ver su rostro, supuso que no era la respuesta que este esperaba. Su madre siempre decía que fuera amable con los demás, solo sería una caminata inocente, esperaba. No parecía una mala persona, también ella podría darle una patada si esa imagen de niño amable se transformaba en algo más.
Suspiro.
—Supongo que no—fue su suave respuesta.
El chico pareció brillar antes de comenzar a caminar a su lado. Le hubiera gustado ponerse sus audífonos e ignorarlo, pero este le pregunto sobre ella. Fue extraño que pareciera tan interesado cuando ella hablo vagamente de los países donde vivió, la felicito por ser hablar varios idiomas y ella se sonrojo un poco por el alago. Aunque ella tenía algo de curiosidad por el chico, este manipulo la conversación de tal forma que cuando llego a su casa, no sabía nada de este y él parecía conocerla ahora vagamente.
Las personas generalmente no quieren saber tanto de otros.
Ese chico no era normal.
Pero era buena persona.
Estela supone que no tiene nada de malo, las personas normales generalmente no parecen tan amables como Seth, ella suele darle oportunidades a los demás. Claro que su intensa mirada aun es incomoda, pero podría ser peor, la gente falsa suele ir a su alrededor, comparado a eso la presencia del chico no parecía tan mala.
Podrían ser amigos, supuso.
—Bueno esta es mi casa—comento de forma incomoda buscando una forma de irse sin ser tan grosera.
Este pareció parpadear, como si no hubiera notado el anterior viaje de casi una hora caminando. Ella había recorrido el camino en menos de la mitad cuando corría, pero no estaba segura si el chico le seguiría el paso. Claro que se veía ejercitado, pero este parecía querer hablar, correr y hablar no eran buena combinación. Además, ella era casi una atleta olímpica.
—Ya veo, el sábado haremos otra fogata con algunos adultos y niños, podrías venir nuevamente—pregunto este demasiado esperanzado.
¿La playa?
No es que tuviera nada en contra, solamente que espero esto fuera solo un vago encuentro casual. No entendía porque este parecía tan animado de verla nuevamente. Por suerte en esta ocasión tenía una buena excusa para rechazar la propuesta sin sentirse mal.
—Este fin de semana mi padre tiene libre, iremos de paseo, tal vez en otra ocasión—comento con algo de pena, pero internamente feliz.
No le gustaba mucho salir si podía estar con su familia.
—Oh—fue lo único que dijo Seth.
Sus labios se volvieron una línea fina cuando vio lo desolado que parecía el chico por su rechazo, no parecía algo normal, pero no podía pensar en eso. Sentía que había pateado un pequeño cachorro por la triste mirada que recibía y maldiciendo su suerte, busco rápidamente algo en su mente para rescatar la situación cuanto antes. Tal vez por eso ella no había amigos cercanos, tener que mantener a la gente de esta forma parecía desgastante. No es que Seth fuera su amigo cercano, pero era muy sincero.
Gruño por bajo.
—Pero estoy libre los demás días de la semana que viene, ya sabes aun no entro a clases, tal vez podríamos vernos por ahí—hablo rápidamente esperando que eso pudiera animarlo.
Funciono.
Sus ojos volvieron a brillar antes de verse más animado por la idea, diciendo que podría llevarla a lugares geniales en el bosque. Quiso chillar indignada sobre los animales del bosque, pero ante la mirada del chico, no pudo más que suspirar, le dijo su número de casa, lamentando no tener donde apuntarlo, pero este indico que lo recordaría fácilmente.
¿Era una especie de genio o algo?
Se despidió de este, no sin prometer que lo vería el lunes para algún viaje a caminar, fue raro cuando este se despidió con una sonrisa gigante.
—Tienes las mejillas rojas—comento su madre cuando tomo asiento en la mesa para comer el desayuno.
Se atoro con la comía, pero la ignoro antes de comentar sobre ejercicio.
.
.
Sinceramente ella había olvidado todo lo respectivo a Seth, cuando se fue de viaje con sus padres a un parque de diversiones. Fue una total estupidez, pero su padre era como un niño y Liam disfruto de los juegos para niños. Ella tomo muchas fotografías con su familia y su madre acepto subirse en la montaña rusa con ella, la velocidad siempre la emociono. Disneylandia era lo mejor. Cuando llego a su casa el domingo por la noche, se arrojó sobre su cama para caer como un muerto. Diferente a su usual rutina, el lunes despertó no tan temprano y sin querer hacer ejercicios. Estaba masticando un cereal, viendo a su madre jugar con Liam en la sala, cuando su teléfono sonó.
Trago antes de ponerse el teléfono e su oreja.
—Hola Estela, estaré en tu casa en media hora—fue la voz brillante de Seth que hizo que escupiera la comida.
Luego todo fue un caos.
Corrió por las escaleras ante la curiosa mirada de su madre, se cambió en unos minutos, ignorando tomar una ducha y alegrándose de haberla tomado el día anterior en la noche. Salto los escalones de dos en dos, casi cayendo de frente, antes de escuchar la puerta. Su rostro se puso pálido cuando su madre camino a la puerta, segura que no había pasado media hora.
Odio que su madre estuviera en vacaciones y no entrara a trabajar aún.
Esto hubiera sido menos vergonzoso.
Su madre abrió la puerta, antes que tuviera que levantar el rostro, viendo curiosa al chico alto frente a ella. Maldijo por bajo cuando este pareció algo desconcertado de igual forma. Seth Clearwater no era ni su amigo, pero ya conocía a su madre, algo que la mayoría de sus conocidos no hizo anteriormente.
Mala suerte supuso.
—Hola buenos días, busco a Estela—dijo este tímidamente con una mano detrás de su cuello.
Como si fuera el inicio de la película, su madre giro a verla con una risa algo divertida que la hizo ponerse roja de la vergüenza, odiaba lo que esa sonrisa insinuaba. Por otra parte, comenzando acostumbrarse sin razón, el chico pareció iluminarse cuando la vio y le sonrió. No pudo hacerlo de regreso, ya que todo era suficientemente incómodo.
—Hola Seth, ella es mi mamá, mamá este es Seth, vamos a ir a caminar por ahí, volveré antes de la cena—hablo rápidamente antes de empujar al chico fuera de la casa.
Este pareció confundido, mientras se despedía vagamente de su madre, quien cuando volteo, esta tenía una sonrisa maliciosa en su rostro.
Jamás lo dejaría pasar.
Ignorando que no parecía haber un vehículo cercano, suspiro sin entender como ese chico había llegado a las ocho de la mañana a su casa. Lo vio de reojo aun confundida de como termino con este, pero sus ojos brillantes hicieron que suspirara. Tal vez le recordaba a algo a Liam con ese rostro inocente, que ella de inmediato había aceptado esta locura.
Al menor haría ejercicios.
—Bueno espero que conozcas buenos lugares—le dijo con una media sonrisa, casi resignada a estar cerca del chico.
Este pareció brillar, antes de asentir y comenzar a caminar.
Nuevamente sin dejar de hacerle preguntas.
Fue raro, ser el centro de atención de esa forma de alguien, pero se limitó a contestar de la mejor manera posible. Su color favorito era el verde, su deporte favorito eran las artes marciales y el basquetbol, amaba casi todo tipo de comida pero tenía debilidad por la lasaña, amaba las bandas de rock, jamás había estado en una motocicleta y tenía un placer culposo por leer tanto libros como mangas (tuvo que detenerse para explicarle sobre el anime y Japón) también menciono su gusto por las películas algo geek.
Era curioso, con cada cosa que decía, que claramente este no parecía conocer, no parecía aburrirse de sus cosas. Lo cual era extraño, ella tenía gustos tan variados, que la mayoría de veces tenía que adaptarse a las conversaciones en lugar de solamente decir lo que pensaba.
Raro, como todo en este pueblo, supuso.
—No sabía que te gustaban tantos los video juegos, a veces vamos donde Embry a jugar algunos—menciona Seth con una media sonrisa.
No parecía el chico de video juegos, pero todos los chicos juegan, supuso.
Ella se encoge de hombros.
—Fanática culposa, Zelda es mi debilidad, pero puedo divertirme con cualquiera—dice con una sonrisa divertida.
—¿Zelda? —pregunta Seth confundido.
Entonces sus ojos brillaron, si sus padres la vieran, probablemente hubieran prevenido al pobre chico de tragarse una conversación de casi una hora de la saga de la leyenda de Zelda, lo cual muchos han sufrido. Ella explica desde las suposiciones del primer héroe, del concepto de rescatar a una princesa y la rencarnación con mucha pasión. Intenta expresar lo complicado de los templos del agua al tiempo que dice sobre los momentos divertidos en sus juegos, sobre todo cuando jugo Four swords con su padre, quien es uno de los principales responsables que le gusten los video juegos.
—Entonces quise entrar a clases de esgrima, pero mis padres supusieron que ya era bastante peligrosa—comento luego de explicar porque la idea de usar un arma era mala idea para sus padres.
No es como si fuera a matar a alguien, supuso.
Esperaba.
Mejor no pensar en eso.
Miro al chico esperando que comentara algo, pero este parecía absorto en su persona.
Incomodo.
Suspirando miro a su alrededor, el camino era bastante bonito, un sendero que no podría ver en la ciudad. Detuvo sus pasos cuando noto que uno de los arboles parecía diferente y no era tan difícil de escalar. Sonrió divertida antes de caminar a este y ver para arriba, era bastante alto.
—¿Qué vas hacer? —pregunto Seth llegando preocupado a su lado rápidamente.
Pero ella lo ignoro saltando y sujetándose de la rama, sin mucha dificultad subió a la rama, antes de subir a la otra. Su madre diría de niña que era como una ardilla cuando iban a los parques, unos tres metros sobre el suelo bajo la vista.
—La vista debe ser más bonita desde arriba—indico con diversión de notar que las ramas eran suficientemente fuertes.
Escucho a Seth bufar desde abajo luciendo preocupado, como si fuera a caer, lo cual podría ser cierto. Recordó vagamente un brazo roto a los 7 años y un lindo yeso en su brazo durante bastante tiempo. Cuando estuvo sus buenos seis metros sobre la tierra y probablemente alguno se abría asustado, se sujetó con fuerza de una rama específicamente fuerte, sonriendo al admirar los árboles y la vista.
El movimiento del árbol le hizo voltear sin miedo, notando como Seth rápidamente, si bien no con agilidad, subió sin mucha dificultad a su lado. No parecía muy convencido de la situación y no dejaba de ver en todas direcciones incómodo.
—Esto no parece seguro—
—Tú me seguiste—
—No te iba dejar sola—
Algo en su reproche parecía serio, pero ella rodo los ojos cuando este tomo asiento al lado de otra rama cercana. Ella movió los pies divertida, mientras Seth no dejaba de verla como psicópata.
—Tranquilo chico este no es mi primer árbol—se jacto con una risa divertida.
Eso no parecía calmarlo.
—Solo me rompí el brazo una vez, bueno dos, pero fue un brazo diferente y otro parque de niña—señalo de forma divertida.
El rostro de Seth no demostraba que le pareciera divertido. Pero para ella lo era, al menos en este momento, no cuando sucedió claro.
—Pareces ser alguien que no le tiene miedo al peligro—comento en voz baja Seth en tono algo reprochador, pero ella se encogió de hombros.
Así era ella, tenía una mala suerte en esas cosas, solía atraer cosas peligrosas, única razón por la cual sus padres estaban emocionados con sus artes marciales.
—Mi madre siempre dice que suelo atraer la mala suerte, por eso estuvieron felices cuando aprendí artes marciales, para defenderme—comenta con una mano en alto divertida, Seth parece claramente preocupado—pero no es tan malo, la adrenalina en la vida es lo mejor, con el tiempo no todo lo que parece malo es malo—musito encogiéndose de hombros.
Seth desvió la mirada al paisaje, ella lo imito disfrutando del aire en su rostro.
—No todo lo malo es malo—comento Seth metido en sus pensamientos.
Ella sonrió.
—Entonces, mucho hablar sobre mí—comento atrayendo su atención—si vamos a ser amigos, deberías contarme algo sobre ti también—le señalo la realidad.
Pero este pareció volver a iluminarse.
Era fácil hacerlo feliz.
Solo háblale, pensó divertida.
Hablaron sobre la infancia, sobre motocicletas y carros (lo cual ella no entendió, pero le pareció interesante), el chico prefería el baseball y los video juegos no le eran indiferentes. Lamentablemente admitía no ser un hábil lector y ella le reprocho que no estaría en la casa de Ravenclaw, se rio de verlo tan perdido ante una mención de Harry Potter, pero cuando indico que no había visto las películas de Star wars o el señor de los anillos, comenzó a dudar de la amistad.
Claro que eso ultimo lo dijo en broma, pero al ver el rostro destrozado del chico se prometió no volver a bromear así.
—Deberíamos hacer una tarde de películas, las tengo todas en mi casa, no sé si te gusten, pero tienes que verlas una vez por cultura—le bromeo ella cuando comenzaron a regresar, tenía hambre y estaban pasando muchas horas.
No podría tentar tanto a su madre.
Seth pareció emocionado por su comentario.
Ella pareció confundida consigo misma por la idea de invitar a alguien, que apenas conocía a su casa. Estela sabía que no estaba actuando como normalmente lo hacía, pero si vieran el rostro del chico brillar ante una simple idea de películas (que este no conocía) era difícil desconfiar de alguien que te hace desprender tanta amabilidad.
—Estaría encantado—hablo este con sinceridad.
—Bueno tal vez podrías venir un día que tengas libre—le comento con una sonrisa al divisar su casa.
—Podría venir mañana—indico este emocionado.
¿Mañana?
Ella se tambaleo un poco, sin acostumbrarse a ver todos los días con amigos, pero el rostro del chico parecía emocionado. Supuso que tal vez sus comentarios (sin spoiler) de las películas le habían llamado la atención. Tendría que hablar con sus padres y probablemente no estarían mentalmente preparados, pero como ella sabía, decirle que no al rostro emocionado del chico.
Era imposible.
Debe ocupar amigos o sentirse solo.
Se encogió de hombros.
—Claro—hablo antes de despedirse agitando la mano, este pareció querer hacer algo más, pero se contuvo y se despidió agitando la mano, pero con una sonrisa.
Cuando entro a casa vio la mirada divertida de su madre, suspiro, tal vez invitar a Seth mañana no había sido una buena idea.
.
.
Ignoro las burlas de su madre lo mejor que pudo y la mirada de completa traición de su padre cuando informo que Seth vendría mañana a ver películas. No es el primer chico que invita a su casa en plan de amigos, pero suponen que tenga 17 años ahora, podría significar algo, lo cual no significa nada. No importa cuántas veces repite la palabra amigos, Liam parece jurar que es su novio. Se ríe el día siguiente cuando su padre se niega a ir a trabajar para supervisarlos, pero su madre logra hacerlo irse con una sonrisa malvada, ella se quedaría ese día, así que no pasaría nada de lo que su padre piensa que podría pasar.
Padres.
Quien los entiende.
—Te veía con ojos de enamorado—habla su madre emocionada cuando su padre se va.
Ella gimotea antes de arrojarse al sofá con su consola de video juegos, su hermano trepa a su lado para verla jugar, este le indica cuales pokemon debe elegir. Ella se ríe ante su idea de un tipo planta contra un tipo fuego, que es destruido un segundo después.
Es pasado al medio día que el timbre de la puerta suena, ignora el reproche de su madre por no vestirse bien, a lo que ella le hace señas aburrida con la mano.
Abre la puerta con una sonrisa divertida, que crece cuando ve la mirada emocionada del chico, tal vez solamente es alguien que se emocionada fácilmente. Es fácil estar al lado de Seth, parece sincero, es amable y gracioso, ignorando lo alto que es, si fuera más bajo no intimidaría a nadie. Lo hace pasar y vuelve a presentar a su madre, pero ahora incluye a su hermano.
—¿Eres su novio? —pregunta su hermano viéndolo con sospecha.
Ella gimotea rodando los ojos, cuando su madre se ríe, pero Seth parece claramente perdido como avergonzado.
—No somos novios, es mi amigo, como te lo vengo diciendo todo el día, ahora ve a jugar que no puedes ver estas películas—le reprocha y este la ve con un puchero en sus labios.
—Yo soy un niño grande—
—No me dejaste dormir sola cuando viste a Gollum—
—Soy un niño grande—
Ella bufa molesta antes de que este comience a llorar. Mira con disculpas a Seth que parece enternecido por su relación, de esa forma terminan los cuatro en la sala, ya que Liam no quería separarse de ella. Dejando que jugara con la consola de video juegos en sus piernas, aunque no entienda lo que hace, ella lo guía vagamente mientras explica a Seth de que trata el señor de los anillos.
Su madre es amable, no la avergüenza frente al chico, pero sabe que lo hará después, puede sentirlo en su futuro. Pregunta amablemente por su familia o lo que se dedica. Este dice tímidamente que pronto empezara en una universidad comunitaria, sobre querer ser doctor o aun no estar del todo seguro. Es amable al responder y su madre parece feliz por eso.
Ignora que el chico la ve cada menos de cinco segundos, pero Liam en sus brazos es difícil.
Su hermano era un celoso, admite que nunca trajo amigos, pero esperaba que se comportara.
Claramente cuando termina la primera película, Liam no parece dispuesto a ver otra, por lo que su madre se lo lleva para jugar fuera y este ve fijamente a Seth de forma seria. Lo cual no es mucho para un niño tan joven.
—Esa fue la comunidad del anillo y el amor de mi vida Aragón—explica ella cuando se estira adolorida por estar sentada tanto tiempo.
Ve una mueca de incomodidad en el rostro de Seth, pero lo atribuye también al cansancio de estar sentado tanto tiempo.
—¿Te gusta ese chico? —pregunta con algo de amargura en su voz, pero ella lo ignora colocando el siguiente disco.
Lo medita.
—Es guapo—dice asintiendo con un pulgar en alto, antes de reír—pero es solo un amor ficticio, Viggo Mortensen es un hombre algo viejo para mí, no creo que me vea incluso si voy a una convención de la comic-con—explica con falso pesar.
No es como si fuera su único amor ficticio, pero no quería entrar en la lista de chicos imposibles de los cuales estaba enamorada.
—Yo te vería—fue el rápido comentario de Seth.
Se congelo de sus pensamientos, antes de verlo con curiosidad sobre la clase de chiste que podría sacar de eso, pero lucia tan sincero que sus mejillas se sonrojaron involuntariamente. Comenzó a toser antes de cambiar de tema a uno más seguro para su corazón.
Para su deleite Seth parecía entender algunos conceptos básicos de la historia, ella aplaudió que prefiriera a Sam sobre Frodo.
—Son películas muy largas, excluyendo incluso Star wars, no creo que quieras venir todos los días, ya sabes tienes una vida—dice ella intentando burlarlo.
Este la mira con seriedad al responder.
—No me molestaría venir todos los días—habla con sinceridad y cariño en sus ojos, difícil de resistir para su corazón.
Agradece que su madre no esté ahí, sería muy vergonzoso.
Prefiere ver la siguiente película en silencio, aunque siente la mirada de este en ella en las partes que no son tan emocionantes. Ella se pone roja como un tomate, sin recordar lo largas que son las películas. Cuando ambas terminan ya ha oscurecido y su madre aparece para invitar al chico a cenar.
Este acepta encantado.
Ella no come tanto ese día, pero su madre parece impresionada por el apetito del chico. Luego de una charla entre su madre y el chico, de que Liam lo viera con desconfianza unos minutos, antes de olvidarse porque tenía desconfianza y comenzara a reír con este.
Suspira cuando este por fin tiene que irse.
Lo va a despedir a la puerta con amabilidad, diciéndole que cuando quiera venir solo llame y seguirían con las películas. Este parece ocupado esa semana, pero dice que pronto volverá para ver la última parte de la trilogía.
—Hasta entonces—admite ella con una sonrisa, que se congela cuando este coloca una mano sobre su mejilla.
Este la acaricia levemente, con una mirada cálida en sus ojos mucho más intensa, antes de que asienta y se marche con una vaga despedida.
Suspira cuando cierra la puerta, su corazón no es tan fuerte.
—Ese chico está enamorado de ti—canta su madre desde su espalda.
Ella gimotea antes de irse a dormir.
.
.
Seth pasa esporádicamente por su casa las siguientes semanas, cuando le pregunta curiosa a que se dedica, este solo ríe nervioso y explica que ayuda a Sam en la reserva, no le queda muy claro en qué, pero parece tan incómodo que no ahonda en su situación. Había pasado en días muy aleatorios a ver películas y hablar con ella, su madre solía invitarlo a cenar, ella solo agradecía que su padre no estuviera ahí, ya era suficientemente incomodo sin este.
Seth en realidad era bastante genial, para ser una persona que tenía solamente poco más de un mes de conocerlo, se daba a querer. Una persona muy alegre que siempre intenta verle el lado positivo de las cosas, que no parece importarle lo malditamente friki medio otaku que era, que a veces fuera una come libros o que no fuera tan femenina, este parecía siempre tener una sonrisa a su lado. Desde ver películas o ir a caminar por ahí, este parecía disfrutar cualquier actividad a su lado.
Su madre seguía pensando que estaba enamorado de ella.
Liam parecía quererlo.
Su padre quería matarlo.
Ella pensaba en él como un buen amigo, aunque…
—Si Nessie, Seth es un buen chico y un gran amigo, aunque a veces desaparece como por una semana sin decir nada, es algo sospechoso—comento con el teléfono en su oído, mientras navegaba buscando series en su laptop.
Tal vez podría ver una película.
—No te preocupes tanto, suele salir con Jake en la reserva, como guardabosques o algo similar—habla la otra chica de forma risueña del otro lado.
Ella lo medita unos segundos, antes de encogerse de hombros.
No le parecía una clase de mal chico.
—Entonces—comenzó Nessie con tono insinuante—¿Ya te gusta? —cuestiona divertida.
Le cuelga en la cara sabiendo que no se molestaría, después de todo habían estado hablando como por una hora, así que decide ver alguna serie vieja, mientras come golosinas en su cama. Baja más tarde para comer y recordarle a su madre que ira mañana a Port Ángeles para comprar algunas cosas de la librería y su madre pregunta que si quiere compañía. Ignora porque la imagen de Seth aparece en su mente, pero recuerda que en los últimos días había dicho algo sobre ir de campamento.
No entendía a los chicos.
—Estaré bien unas horas—dice divertida, a lo que su madre claramente se ve indecisa.
Nada malo le iba a pasar.
.
.
Por Ángeles no era tan malo, en realidad disfruto entrando en tiendas de segunda mano y encontrando incluso algunos juegos nuevos para sus consolas. Compro unos nuevos audífonos y paso por la librería comprando varios libros. Paso por un McDonald para tragar como un puerco, antes de sentirse satisfecho por sus compras ese día, agradeciendo que su madre le prestara su carro para salir. Faltaba poco para oscurecer, pero se encontró sentada en el puerto disfrutando un poco de la vista.
Era refrescante un día diferente.
Con una música algo movida comienza a tomar la ruta 101 para regresar a su casa, comienza a cantar de forma tonta y desafinada cuando entra a la ruta.
Varios minutos después una maldición sale de sus labios cuando el carro comienza a sonar mal. Agradece que su padre le enseñara algunas cosas de mecánica, pero era probable que tuviera que usar un remolque o algo. Se bajo del automóvil, antes de detenerse ante el olor de gasolina presente. Sin siquiera levantar la tapa del motor, se agacho notando desde abajo del coche que se estaba saliendo la gasolina por un pequeño agujero.
Que extraño.
Ella no recordaba oler a gasolina en todo el día, incluso hace media hora había estado rellenando la gasolina y no le dijeron nada.
Sospechoso.
Había varios vehículos en la carretera, bueno no tantos como quisiera y probablemente no bajarían ayudar a una desconocida.
De repente se sintió nerviosa sin ninguna razón.
Tomo su celular con algo de miedo, lista para llamar a sus padres.
—Hola chica, parece que ocupas ayuda—su voz había salido casi de la nada.
Salto levemente antes de voltear y ver a su interlocutor. Era un hombre cercano a los 30 años o incluso más joven. Con cabellera perfecta de color negra, cuerpo alto y ejercitado, pero sin exceso. Su rostro era perfecto, perfilado y con unos ojos rojos que parecían lentillas. La sonrisa en su rostro era condescendiente, pero por algún motivo no se sintió segura en ningún momento.
Se hizo hacia el automóvil de forma involuntaria viéndolo confundida.
—No necesito ayuda—musito con una sonrisa débil.
Estaban a mitad de la nada, habían dejado de pasar tantos vehículos y el lago Crescent estaba del otro lado. Era una parte casi sin civilización, al menos que vinieras a pescar.
Estaba muy lejos de casa.
Comenzó a sentirse inquieta.
Ella en general era una persona con mala suerte, pero tenía un buen instinto para las personas, la persona frente a ella no le daba tranquilidad, todo lo contrario. Muy al contrario de Nessie o Carlisle, incluso Seth, quienes parecían diferentes, pero buenas personas, este tipo.
No.
Mala persona.
—A veces todos ocupamos ayuda—dijo este con voz suave caminando hacia ella.
Se hizo para atrás ignorando el auto, casi cayendo sobre sus pies. En un momento donde un carro paso por la carretera, casi en un parpadeo, ese hombre ahora estaba a su lado con sus manos frías en sus mejillas.
Era hermoso.
Y aterrador.
Se congelo del miedo.
—Estaba teniendo problemas con esos perros guardianes, un poco de comida sin duda sería bienvenido—casi canto en su oído.
Eso era todo.
Su mano se movió rápidamente para impactarse contra el rostro del tipo, pero en lugar de la sensación de la piel que suele golpear en batallas, sintió que su puño se estampo contra un muro de cemento. Gimiendo se alejó sujetando su muñeca, que incluso parecía magullada casi a punto de sangrar en sus nudillos. Alzo la vista al hombre, que incluso parecía algo divertido, sin haberse movido un centímetro.
Sus ojos se llenaron de horror.
Los de él de diversión.
—Me gusta que luches, es más interesante de esa forma—indico este mostrando una fila de dientes blancos en su sonrisa, con colmillos relucientes.
Solo una palabra paso por su mente.
Mierda.
Dio media vuelta y comenzó a correr, no sabe si este se puso frente a ella solo por diversión en un segundo, pero antes de darse cuenta estaba corriendo por medio del bosque. Era estúpido correr en medio de un bosque cuando estaba oscureciendo, pero tampoco quería quedarse atrás con ese tipo.
No era normal.
No sabía que era.
Tal vez un asesino en serie.
Sus pasos comenzaron apresurarse y antes de darse cuenta, una estúpida rama la hizo caer de frente mientras rueda por una leve inclinación. Escupe la tierra y ramas que traga, pero siente su cuerpo con leves cortadas, antes que una sombra se abalance sobre ella.
Sus manos son puestas sobre su cabeza y ella mira aterrada al hombre que no parece haber corrido ni un metro.
¿Cómo llego tan rápido?
¿Qué era esa cosa?
—Hueles muy bien, incluso me encantaría pasar el rato contigo…pero las mujeres humanas se rompen tan fáciles—musito este pasando su mano por su mejilla.
Observo de reojo como su dedo parecía mancharse con su sangre, que chupa descaradamente en su boca, haciendo que sus pupilas se dilaten.
Intenta luchar para zafarse de su agarre, pero como si estuviera pegada al suelo, este no se inmuta por sus esfuerzos vagos de alejarse.
¿La iba a matar?
¿Quiere violarla?
¿Qué clase de psicópata es?
Su respiración se altera por los nervios, el miedo y la impotencia. Siente que tiene ganas de darle una patada en los huevos y al mismo tiempo quiere estar en su habitación llorando.
Se encoge cuando este baja su boca abierta en dirección a su cuello, pero se detiene antes de levantar la vista y sisear. No sabe cuándo las lágrimas salieron de su rostro, pero cierra los ojos y en un momento ya no ve nada sobre ella. Rápidamente se incorpora aun en el suelo, viendo con la boca abierta como tres enormes lobos, casi del tamaño de osos o incluso mayor, estaban en una lucha sacada de una película frente a ella.
Sus pies se congelarán y los siente como gelatina.
¿Estaría ella drogada?
No encuentra alguna explicación lógica para su situación.
El lobo café claro es quien termina arrancándole la cabeza al tipo, haciendo que ella gimotee incrédula ante la masacre frente a ella. A su lado hay un lobo café incluso más grande que el que cometió esa atrocidad, junto un lobo de pelaje casi albino que ha volteado a verle.
Punto para los lobos que evitaron que ese tipo le hiciera, lo que ese tipo hubiera querido hacer.
No punto para los lobos.
Iban a matarla ahora.
El lobo castaño claro voltea a verle, pero ella solo se levanta antes de comenzar a correr, alegrándose levemente que sus piernas vuelven a funcionar. Sus lágrimas no dejan de salir, no sabe si porque ese tipo casi la ¿viola? Parecía que quería comérsela, literalmente hablando. O porque ahora iba a morir por una manada de lobos.
Se equivoca en que sus pies están bien, ya que aún sigue nerviosa y no ha entrado más lejos en el bosque cuando vuelve a caer, por la debilidad de estos. Escucha pasos en su espalda y ella gira el rostro aterrada.
La iban a comer.
Literalmente.
Vaya forma de morir.
El lobo café claro rápidamente aparece detrás de ella, pero dejando un gran espacio entre ambos, lo cual no importa con el tamaño de este, podría matarla en dos saltos. Ignora que, al ver los ojos cafés del lobo, este no parece verla con la ira asesina de hace unos segundos, si no pensara que estaba loca, incluso diría que lucía cauteloso.
Tembló mientras se alejaba lo que podía, ya que sus pies no respondían.
No quiere morir.
No quiere.
El lobo comienza a caminar en su dirección y ella cierra los ojos de forma cobarde, nunca pensó estar en ese punto de su vida. Ella era fuerte, le gustaba luchar, no le tenía miedo a nada. Pero ahora descubría que estaba completamente aterrorizada.
Su corazón no deja de latir de forma acelerada y una parte de ella solo quiere que esto acabe. Abre los ojos tímidamente al ver que después de unos momentos nada sucede, jadea pues el lobo ahora está frente a ella, acostado sobre su estómago a menos de diez centímetros. Le ve fijamente con esos ojos cafés, que parecen decirle que no le hará nada.
Pero ella se siente mareada.
¿No la mataría?
Aún sigue llorando, pero su respiración aun errática parece calmarse un poco, pero su corazón aún está al límite. Traga saliva confundida, antes de levantar la mano tímidamente, sin entender porque aún sigue con vida, casi tiembla cuando la mano se pone sobre el hocico del lobo.
Ve los ojos del lobo, que no dejan de verla y por algún motivo sabe que no le hará daño.
O al menos eso le hace pensar su mente desesperadamente.
Ríe estúpidamente, antes que la inconciencia llegue y se desmaye. En el suelo poco antes de desaparecer en la conciencia casi jura escuchar su nombre llamarle.
.
.
Sus ojos se abren de golpe y se levanta de forma incrédula, es raro, gira en todas direcciones confundida sin saber que ha pasado. Unas manos la sujetan por los brazos, pero ella sigue confundida cuando los recuerdos comienzan a llegar en manada a su cabeza. Desde el tipo súper rápido y fuerte, enormes lobos, el castaño que la había mirado de cerca y que por algún motivo no la mato o devoro. Su nombre es lo que la hace regresar a la realidad, viendo como Nessie está a su lado llamándola preocupada.
Traga saliva, sintiéndose confundida.
Gira el rostro viendo que no están solos, Carlisle está ahí viéndola preocupado, junto otro chico que no puede ser mayor de 20 años de cabellera castaña y ojos dorados. Este parece verla intensamente, pero ignora cuando ve al siguiente residente del lugar. Seth parece verla preocupado realmente, pero se alegra de ver un rostro familiar.
Sus ojos giran a Nessie que luce claramente preocupada.
Están en un hospital.
No.
Está en una habitación.
¿Dónde está?
—Estas en mi casa Estela, Seth te encontró en el bosque y te trajo rápidamente—explico con una leve sonrisa, ella se sintió algo mareada aún.
El recuerdo de ese hombre que estaba sobre ella regreso con fuerza y sujeto su cabeza sin entender que pasaba, que clase de extraño sueño paso, que era lo que había sucedido. Alzo la vista sintiendo la extraña mirada de la persona desconocida sobre ella.
Lo vio fijamente sintiéndose algo atemorizada, tenía una piel clara como su atacante. Pero se gritó que no eran lo mismo en su mente, sus ojos no parecían querer matarla, no debería ser tan fuerte para tumbarla. Se abrazó a si misma con algo de miedo, pero puso una leve sonrisa cuando Nessie la vio preocupada.
—Vaya muchas gracias, realmente no estoy segura de que paso—musito débilmente con nervios, se odio porque su voz temblara.
Ella sabía que había pasado, pero todo había sido tan ridículo que incluso le daba vergüenza el decirlo en voz alta.
Volvió a ver al chico desconocido, que parecía verla con algo similar a la lastima, odio esa mirada. Prefirió voltear a ver a Seth que había tomado el otro lado de la cama con Nessie. Su rostro estaba claramente preocupado, pero incluso logro formar una leve sonrisa que la reconforto.
Nessie y Seth eran sus únicos amigos en este lugar, no había un lugar más seguro que con ellos.
Recordó la velocidad y la fuerza de ese tipo, su sonrisa dudo un poco, pero logro mantenerla.
—Hable con tus padres, estaban preocupados, pero el doctor Carlisle les dijo que estabas a salvo, en unas horas te llevaremos a casa—explico Seth con una sonrisa.
Eso la calmo un poco, pero el recuerdo del hombre la hizo dudar.
—Seth… ¿no encontraste a nadie más en el bosque? —pregunto con algo de temor.
Vio sus ojos abrirse levemente, antes de intercambiar miradas con el resto de los que estaban en la habitación, luego giro a verle.
—¿Había alguien más contigo? —pregunto este con seriedad, pero ella negó levemente.
No sabe si es el miedo o el terror aun dentro de ella, que hicieron que de forma inconsciente estampara su frente en el pecho del chico. Como si fuera algo natural para él, este la atrajo en un cómodo abrazo, curioso, ya que ella no era de dar abrazos. Dentro de los brazos de Seth, se sintió algo más segura y su interior dejo de gritar por algo que había pasado.
Suspiro.
—No, nadie—fue su suave respuesta, pero el chico comenzó acariciar su espalda.
Ella se dejo, aun sintiéndose asustada, pero al menos, reconfortada.
.
.
Nessie y Seth se quedaron con ella en la habitación, le presentaron al otro adolecente de nombre Edward que le sonrió amablemente, aparentemente era familia también de Nessie, pero estaba tan nerviosa que no noto nada extraño. Como un extraño juego de pasar la pelota, a veces Seth la abrazaba y en otras Nessie también la traía a ella, como si ambos sintieran que ocupaba ser reconfortada. Le hablaron de cualquier otra cosa para distraerla, si bien no funcionó bien, lograron hacerla sonreír cuando citaron algo de Harry Potter, que Seth entendió y ambas chicas aplaudieron porque estaba culturizado por ese lado.
Luego de que la hicieran comer algo, Seth dijo que la llevaría a casa, a lo que Nessie se ofreció a ir y Jake, quien había estado fuera de la habitación esperando hablando con otra mujer que le presentaron como Bella, sería su conductor. La mujer también era muy hermosa, Nessie la había abrazado con cariño antes de pedirle permiso para llevarle.
Todo fue como un extraño remolino de pensamientos.
—Llevaron tu auto a tu casa, al parecer algo le paso al tanque—exclamo Nessie con preocupación, pero ella lo ignoro para ver a la ventana.
Ese lobo.
No había querido comerla.
Pero se comió a su atacante.
—¿Quieres que nos quedemos? Carlisle ya le explico todo a tus padres, también hablo con mi abuelo Charlie, todo va estar bien—había dicho Nessie sujetando sus manos con una sonrisa dulce.
Ella sonrió torpemente, diciendo que era mejor ir sola.
Se despidió de todos con una mano en alto, Seth pareció querer quedarse, pero ella le dijo que todo estaría bien.
Cuando entro a su casa, su madre la abrazo con fuerza casi llorando, su padre también parecía alterado y Liam se sujetó de su pierna. No lloro, pero curiosamente esa noche en medio de la ducha, se sintió aterrorizada por algún motivo y las cobijas no fueron suficientes para dormir.
El aullido de un lobo cercano, fue lo único que le hizo sentir relajada.
Algo que antes le había quitado el sueño, ahora era relajante.
Durmió luego de escucharlos.
.
.
Paso los siguientes días de forma aburrida en su cuarto, intentando hablar con su madre como siempre, pero ella noto que algo malo había pasado. No tenía ganas de dormir y en sus sueños un tipo siempre quería matarle. Odiaba la debilidad que sentía, siempre pensando que sucedería a otros y no a ella, siempre fuerte, siempre protegiendo a otros. La escuela pronto empezaría la siguiente semana y ella aún no se sentía segura de salir de casa. Nessie solía llamarla a menudo, le era difícil mentirle, pero tampoco quería preocupar a nadie por esto.
Ya pasara.
Pensaba vagamente.
No es como si pudiera explicarle a alguien lo que paso, no es como si alguien fuera a creerle.
¿Ella cree lo que paso?
El sonido del aullido de un lobo, es lo que la hace saltar de su cama, es demasiado tarde y debería estar durmiendo. Se asoma rápidamente por la ventana, casi viendo entre los árboles, una masa viviente demasiado grande.
Estela aprieta la madera bajo sus manos, antes de tomar unas deportivas, una capucha y prácticamente abalanzándose cual tarzan por su ventana. Cualquiera podría considerarla loca, pero luego de vivir en lo que parece una neblina, ella quiere respuestas, incluso si se pone en peligro.
—Soy tan masoquista—musita antes de caer delicadamente sobre sus pies.
Parpadeo antes de ver a la ventana, una parte de ella se quedó indecisa sobre si era una buena idea, antes de mandarlo todo a la porra.
Comenzó casi corriendo llegando pronto hasta el borde del bosque, apretó los puños viendo a lo lejos una silueta y asintió para sí misma, antes de dar el primer paso al bosque. Se ríe mientras camina por el bosque, solo gracias a la iluminación de la luna, pensando que era una idiota.
Eso dirá su lapida.
Una respiración demasiado pesada desde su espalda, la detiene en su lugar.
Lentamente gira el rostro, poco a poco, hasta que es capaz de ver sobre un hombro un enorme lobo (demasiado grande) de colores café claro que le mira fijamente. Es el mismo lobo, grita su mente y su cuerpo gira completamente, se siente un poco más calmada.
No le había matado antes, no lo haría ahora.
¿Verdad?
Probablemente amanecería mañana en los periódicos como la chica que murió devorada por animales salvajes.
Mal final.
El lobo la ve con cautela y ella sonríe levemente, al menos aun no estaba muerta. Su pie se mueve temblorosamente frente a ella, pero el lobo no huye o tampoco la ataca. Sus pies caminan lentamente, hasta que se encuentra a pocos centímetros del lobo, sintiendo adrenalina por todo su cuerpo, no es que ayudara mucho, aunque fuera rápida jamás competiría contra un lobo de este tamaño.
—Tú me salvaste ese día, así que no estoy loca—dice con una leve sonrisa.
El lobo gira la cabeza de forma adorable y casi parece un perrito demasiado grande.
Un suspiro que no sabe que contiene, escapa de sus labios, esos no son ojos de un asesino. Con movimientos lentos, su mano se estira sobre su cuerpo y se coloca tentativamente sobre el hocico del animal, hasta que con un poco más de coraje, su mano baja.
No la muerde.
Parece acercarse más para que ella lo acaricie y ella suelta una risa nerviosa.
No la asesina.
No es malo.
No le hará nada.
—Eres un consentido—dice cuando este agita su cabeza enorme a ella, casi restregándose como un gato para que lo acaricie un poco más.
Y ella lo hace.
Durante los siguientes minutos acaricia la cabeza del lobo, antes de darle vueltas y que este no haga nada, sin duda este lobo debe ser un misterio para la ciencia. Cuando el lobo se acuesta en el suelo, ella casi se acuesta a su lado, rascando un poco el estómago como un perro gigante. Este le da un lengüetazo en la cara, que fue desagradable, pero le hace sonreír.
Le gusta el lobo.
—Ojalá pudieras ser mi mascota sin tantas preguntas en mi casa—admite cuando descarta cualquier posible ataque del lobo.
Este suelta un bostezo que le hace reír.
Un aullido a lo lejos, hace que la cabeza del lobo se alce y lance un aullido más leve, luego le vuelve a ver con algo parecido a pena. Aunque sería estúpido, ya que es un animal salvaje, pero desde luego ese animal salvaje no la mata. Le sonríe antes de acariciarle la cabeza, fue agradable, pero tiene que terminar.
—Nos vemos otro día señor lobo—dice antes de levantarse y sacudirse la ropa.
El lobo le empuja en dirección a su casa, antes de irse, ella mira el lugar donde se fue con una sonrisa tonta.
Es estúpido, pero con el lobo cerca de su casa, se siente tranquila.
Este la protegería, siente en su interior.
.
.
—Pareces de mejor humor—anuncia Seth quien ha salido a caminar con ella esa mañana.
Ella sonríe levemente avergonzada, Seth y Nessie se han preocupado por ella estos últimos días. Pero aunque el miedo en su interior había provocado que se aislara, por algún motivo ahora se siente mejor, no ha visto al señor lobo en unas noches, pero siente que reconoce los aullidos en las noches.
Entonces se siente a salvo.
—Me siento de mejor humor—admite encogiéndose de hombros.
Este la ve con curiosidad, casi intentando leer su interior, pero ella se niega viendo a otro lado. Han llegado a un supermercado y ella comienza a comprar algunas cosas que le han pedido sus padres, quienes parecen más tranquilos de verla salir con otra persona y no sola.
Tiene mala suerte.
Incluso en un pueblo pequeño.
Sus manos se detienen en unos panecillos, pensando levemente si al señor lobo le gustarían.
—¿Qué tienes ahí? —menciona Seth detrás de ella estirando la cabeza, pero ella lo empuja sin mucho esfuerzo.
Los pone en la cesta de compra, junto algunas bebidas de frutas, muchas golosinas y lo que su madre pide.
—Bueno hoy comenzamos con la saga de Harry Potter, son mejores los libros, pero pasos de bebé—dice ella con una sonrisa, recordando que Seth por fin acepto la tarde de películas de la saga de magos.
Este asiente antes de robarle una golosina, que ella ignora un poco antes de comenzar a caminar de regreso a casa, no puede evitar que sus ojos se desviaran al bosque con claras intenciones de buscar a su amigo peludo, se tie internamente de ese chiste privado.
—¿Te gustan los lobos Seth? —pregunta con curiosidad de la nada, haciendo que este escupa un poco de el jugo que compro.
Este la ve con curiosidad y ella mantiene su sonrisa.
—Supongo—
—A mí me gustan mucho—
Seth le lanza miradas confusas el resto del viaje.
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El tiempo pasa, piensa Estela con una leve sonrisa en la noche, sus padres no sospechan nada por el momento, pero si han notado que sus sonrisas han regresado a su forma de vida. Quien diría que solo ocupaba un lobo gigante para sentirse nuevamente segura, que solo ocuparía unos cuantos minutos en las noches para aliviar las pesadillas que la inundaban. Las clases eran aburridas, era la chica nueva que llega en su último año, por lo cual no tenía muchos amigos, pero no necesitaba muchos, Nessie y Seth en realidad eran todo lo que ocupaban, además del señor lobo.
Era curioso, a veces lo esperaba en la noche, pero no era hasta que escuchaba un aullido cercano, que ella se aventuraría fuera de su habitación para entrar al bosque. Muchas veces llevaba comida de humanos, que parece que el lobo disfruta, antes de dejarle acariciarle el rostro, antes de pasar algunos minutos ella parloteando.
No sería mucho tiempo, el lobo siempre era llamado por el resto de su manada, pero siempre le pasaría la lengua por la cara antes de irse.
Cuando llego a este pueblo, realmente no esperaba hacer esta clase de amigos.
No le había dicho a nadie, era su pequeño secreto, pequeño gran secreto tomando en cuenta el tamaño descomunal del lobo. No es que no pensara que alguien le creyera, temía que, si se enteraban de lobos gigantes en el bosque, podrían hacerles daño, lo cual era ridículo ya que no le habían intentado hacer daño a ella.
—Vamos a la playa—había dicho Nessie un día por teléfono y ella no pudo negarse.
Antes de darse cuenta la chica había llegado a su casa, prácticamente arrastrándola fuera de sus tareas, mientras sus padres le deseaban buena suerte. Su madre aliviada de verla a salvo con otras personas y teniendo amigos, su padre aliviado que no fuera Seth quien la arrastraba algún lado. Celos nivel padre.
Estela simplemente se dejó arrastrar por su amiga, quien no dejaba de parlotear sobre una nueva saga de libros, que ella presto atención. Cualquier historia con seres mitológicos, dragones y magia, era sin duda una historia que ella ocupaba leer.
Detuvo la mitad de sus pensamientos cuando Jacob entro en su visión, ya que eso significaba a Nessie chillando y corriendo donde este.
No se equivocó.
Su visión enfoco a Quill y Embry, comenzó a caminar donde ellos, saludándolos y alegrándose de ver más personas conocidas. Ladeo su rostro confundido ante las miradas divertidas de ambos a su persona, como si supieran algo que ella no.
Estaba algo acostumbrada a esa mirada en ella.
—¿Cómo estás? —pregunto Emily llegando pronto a su lado.
Ella le vio confundida, antes de recordar que la mayoría de personas conocían sobre su "accidente" y ella no había regresado a la playa desde entonces. Aunque ya habían pasado algunos meses desde ese encuentro con, lo que fuera que paso en ese momento.
Sonrió intentando restarle importancia.
—Bien, todo en orden—hablo con un pulgar en alto.
Fue cuando la noto, era una chica de corta cabellera, bastante bonita y de rasgos fuertes, que le veía al otro lado de la playa. No pudo evitar sentirse algo intimidada por la mirada de muerte que le lanzo, haciendo que tragar saliva a instintivamente se acercara más a Embry y Emily.
—Es solo Leah—hablo Embry restándole importancia.
No le vio la poca importancia al sentir su ira asesina, lo cual era nuevo, ya que no recordaba conocerle.
—¡ESTELA! —fue la voz fuerte de Seth, quien prácticamente corrió donde ella y le dio una gran sonrisa.
Ella la imito por una más leve, sin poder evitar ver la irritación de la chica llamada Leah, incrementar a lo lejos. Hizo una leve mueca, antes de regresar su atención a Seth, quien mencionaba divertido que había terminado los primeros tres libros de Harry Potter, a lo que ella le aplaudió emocionada.
—Sé que serias un buen Hufflepuff—se burló ella a lo que este hizo una mueca en su rostro.
Ambos fueron con el resto a comer, ella intentando nuevamente una estúpida pelea con Embry sobre comida, que volvió a perder.
Pero no se rendiría.
La tarde pronto comenzó a formarse en la noche, lo cual la hizo sentirse algo incomoda, pero sonrió amablemente a los demás intentando ocultar la pequeña ansiedad en su interior. Su vista generalmente se dirigía a el bosque, de forma constante, pero al no ver ni escuchar nada, solamente sentía la inquietud en su interior.
Comenzó a rascar vagamente su brazo de forma instintiva.
—¿Estas bien? —cuestiono Nessie unos minutos después.
Ella asintió, tratando con todas sus fuerzas mantener sus brazos sujetos a su costado.
Varios minutos después, Seth le tomo de la muñeca antes de llevarla a caminar, lo cual agradeció, no queriendo estar ante la mirada de los demás. Caminar en la playa tampoco era su idea de estar más tranquila, pero caminar la hacía pensar en otra cosa.
Aceptaría la distracción como fuera.
—Te ves algo pálida—comenta Seth caminando a su lado en la playa, ella se ríe sin sentirlo.
Su mirada se queda perdida en la playa, la noche reflejada en las aguas oscuras, es un paisaje bastante bonito, incluso si hace un frio de cojones.
—El frio—dice sin muchas ganas.
De reojo nota que no es la única que parece nerviosa, a su lado Seth parece inquieto y es hasta ese momento que nota lo alejado que están de todos. Como si fuera su propia burbuja privada, nadie sabría qué pasa en ese momento. Mira al chico con una ceja arriba, pero este se rasca la cabellera algo nervioso.
Entrecierra los ojos confusa.
—Sabes, existen estas leyendas, en la tribu—
—Si las sé, estuve en la fogata, leyendas sobre los espíritus, los hombre lobo, que no dijeron esa palabra, pero oye son como Remus Lupin—
Ella se tensa cuando este no se ríe, como usualmente se ríe por un chiste algo friki de su parte.
Mala señal.
Cuando este le ve directamente a los ojos, ella se siente algo confundida.
—Y si te dijera que no son solo leyendas—musita este en voz suave.
Ella parece confundida, viendo directamente a los ojos al chico, sintiendo que sus ojos parecen demasiado familiares por un momento. Está a punto de decirle que las leyendas son solo leyendas, pero el recuerdo de su ataque, de lo poco natural que fueron sus recuerdos, del hombre que la ataco y de los lobos que la defendieron.
Hace que no diga nada.
En su lugar se queda en silencio viendo al mar.
¿Son solo leyendas?
¿Las leyendas no existen?
Un extraño pensamiento viene a su mente, tan ridículo como todo lo sucedido en los últimos meses, pero que no la dejara tranquila hasta que lo diga en voz alta.
—¿Señor Lobo? —musita en voz baja, sin entender que la impulso a semejante estupidez.
Pero cuando Seth le sonríe vagamente, ella se pone pálida de verdad, antes de girar su rostro al suelo.
Vaya.
Mierda.
.
.
La historia que cuenta Seth, no podría compararse a las historias que ella lee o juega en video juegos, todas parecen igual de irreales, pero se da cuenta que esta no lo es. Porque, aunque no lo ve fijamente (se da la vuelta para darle privacidad) este se convierte en el lobo que la ha estado visitando, casi aliviado de poder decirle la verdad y ella se queda sin palabras. Escucha la historia, sobre los hombres fríos, sobre peleas que pasaron hace poco y explica que lo que le ataco a ella, no era un humano común y corriente.
No dice nada.
Solo se queda en silencio, mira al suelo en todo momento y cuando este termina de contar lo que debe contar.
Ella solo dice unas cuantas palabras.
—Eso que me contaste, sobre Jacob, sobre la imprimación por Nessie…eso fue lo que te paso conmigo—musita en voz baja como si no comprendiera del todo lo que pasa.
Este asiente confundido.
No dice nada más, ninguno de ellos, todo parece tan extraño.
Sin decir nada más se pone de pie y camina de regreso a la casa sin decir nada, anuncia vagamente que debe irse ganando una mirada preocupada de Nessie y Jacob, quienes se ofrecen a llevarle a su casa. Le preguntan varias veces que ha pasado, pero ella no responde con la mirada perdida entre sus pensamientos. Sin importarle que a su lado parece haber un hombre lobo y sabe o al menos siente, que Nessie también es algo diferente.
No humano.
Pero no siente miedo.
No se siente como cuando fue atacada.
Se despide vagamente de ellos, que le ven preocupados, pero ella solo sigue caminando hasta arrojarse sobre su cama. Esa noche escucha un aullido familiar, pero solamente cubre sus oídos con audífonos y sigue intentando, vanamente, dormir esa noche.
No lo hace.
.
.
Le toma dos semanas el reconocer que lo que está viviendo, no es un extraño sueño. Le responde mensajes tanto a Nessie como a Seth, pero ambos saben que no es sincera, con Seth le dice que está bien, cuando él quiere hablar ella menciona que está ocupada. Ve algunas películas de hombres lobo y vampiro, sin entender porque la realidad parece tan diferente, pero a la vez tan similar. Sus padres parecen preocupados que regrese a clases sin hablar o comentar nada de sus amigos, como anteriormente lo hizo.
Pero ella no sabe qué hacer.
Está acostumbrada a seguir la ola, pero esta ola era muy diferente a las que normalmente surfea.
La imprimación también es un tema que no sabe bien como tratar, aunque explicaría mucho el comportamiento de Seth desde que la conoció. No le gustaba la idea de alguien enamorado de ella, con esa intensidad, pero en realidad se había comportado bastante amable con ella en todo este tiempo.
Le gustaría que todo fuera normal, pero si todo fuera normal, este no la hubiera rescatado cuando ocupo ayuda. Además de admitir que solamente se sintió segura por saber que un lobo gigante la protegía de alguien que pensaba matarla y chupar su sangre.
Golpeo su cabeza contra el comedor de su casa, todo sería más fácil en un video juego que te da un grupo de opciones, solo elegiría una y seguiría lo que pasara adelante.
—Pareces preocupada—menciona su madre tomando de una taza de té con calma frente a ella.
Gimotea algo inaudible contra la mesa, pero luego de pensarlo alza la vista viendo a su madre detenidamente.
—Le gusto a Seth—
—No es algo nuevo—
—Sí, pero, le gusto, es muy intenso, creo que podría estar enamorado y no sé qué hacer con esas emociones que tiene—
No añade que es un hombre lobo, no sentía que fuera una información muy trascendental en este momento. Se sorprende a si misma de saber, que el hecho que sea un hombre lobo, no parece intimidarla tanto como saber que podría estar imprimado por ella, que la quiere como una mujer y que jamás vería a nadie más de esa forma.
Su madre luce pensativa, antes de sonreírle.
—No debes preocuparte tanto Estela, si no quieres devolver los sentimientos nadie te obliga a ello—le comenta ella con una suave sonrisa.
Ella ve en otra dirección.
Bueno sí.
Nadie la obliga, pero de alguna manera se siente responsable de decir algo.
—Aunque si somos sinceras, yo pensé que también te gustaba—dice su madre sorprendiéndola—no sueles pasar tanto tiempo con otros y ser tan amigable como con él—añade guiñándole un ojo.
Ella se queda meditando, antes de tomar una galleta y meterla a su boca.
¿Qué sentía ella?
Gruño por bajo, perfecto algo más en que pensar.
.
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Una noche escucho un aullido y se decidió a ir a ver qué pasaba, no tenía un plan muy sólido en su mente, que aun intentaba encontrarle forma a sus pensamientos. Camina de forma tranquila al claro donde solía visitar al señor lobo, pero se sorprendió de ver que el señor lobo estaba en forma de Seth, solo con unos pantalones de mezclilla, dejando ver su cuerpo bien formado. Giro el rostro avergonzada, eso claramente no ayudaba a calmar el resto de sus pensamientos. Este parece sorprendido de verle, pero aliviado al mismo tiempo.
Se siente mal por eso.
Su madre insistió en que no es necesario responder sentimientos, pero mirar el rostro aliviado de Seth, le ha dejado pensando.
Tomo asiento al lado de este viendo al suelo.
—Ha pasado tiempo, lo siento, ocupaba pensar—decide disculparse primero.
Este asiente como si la entendiera y ella se siente peor, es demasiado comprensivo y permisivo, no parece enojarse nunca con ella y es …frustrante. Juega distraídamente con las manos sobre su regazo, antes de sujetarse el cabello con fuerza queriendo decir algo, pero sin saber que decir.
Jamás había estado tan confundida.
No le habría importado perderse de estos momentos unos años más.
No le gustaba esta situación.
Pero no era una cobarde.
—Tienes todo el derecho, todos en la manada, saben lo complicado que es esto, nosotros mismos al inicio no entendíamos todo—explica este y ella asiente.
La imagen de Seth de adolecente, confundido y perdido, le hace sentirse incomoda por lo que debió pasar.
—Solo, no sentí que fuera correcto esconderlo más tiempo—añadió este luciendo realmente mal por eso.
Parecía arrepentido, aunque ella admite internamente, que es mejor que se lo dijera ahora y no al inicio, hubiera visto todo desde otro ángulo. Pero no estaba mal, era un buen amigo, de los mejores que había tenido en su vida, incluyendo a Nessie.
Ambos no tenían culpa de formar parte de este mundo sobrenatural.
Solo.
Ocurrió.
Como a ella, de alguna forma solamente fue guiada a este mundo, sin pedirlo.
—No es culpa de nadie, a veces, solo pasa—musita ella abrazando sus rodillas.
Solo pasa.
A su lado Seth no dice nada, al tiempo que ella mira dentro del bosque. No está segura de porque vino sin tener una respuesta clara en su mente, pero algo no terminaría bien si ella no decidía pronto, ella había decidido tomar una elección esa noche. No pospondría más lo que fuera a pasar, pero no estaba segura si se lanzaría o daría un paso atrás.
—Ya sabes todo, yo solo, quería darte la elección, lo mereces—susurro Seth y sintió la sinceridad de sus palabras.
Giro su rostro para ver, que este le había estado viendo con una mirada melancólica en su rostro, como si quisiera seguir en este momento o grabarlo. Él le estaba dando la oportunidad de irse en este momento, sin pedirle nada más a cambio, lo que le hizo a ella voltear el rostro con seriedad.
Los recuerdos con el chico, caminando, viendo películas, simplemente pasando el tiempo juntos, eran preciosos para ella.
No quería que no se repitieran.
Pero no estaba segura de que fuera amor, o que fuera algo similar a lo que el chico sentía por ella.
Pero era algo.
Era más de lo que ella sintió por alguien fuera de su familia antes.
Tomo aire, bueno, después de todo ella siempre era de las personas que se lanzaban para ver qué pasaba, de intentarlo y no arrepentirse.
Con gran fuerza de voluntad y sabiendo que entraba en una zona desconocida, tomo suavemente la mano del chico, casi meditando en lo extraño que se vería siento una pata de lobo, pero reconociendo que esa era la realidad. Con más fuerza de voluntad, alzo la vista notando la sorpresa y esperanza en los ojos del chico.
Se sintió abrumada por tantos sentimientos, pero no se retiró.
—No sé bien que elegir, no siento que corresponda del todo tus sentimientos…pero…me gusta estar a tu lado, tal vez no te moleste estar al mío mientras aprendo a regresarlos—hablo con algunos tartamudeos, las mejillas completamente rojas y sintiéndose demasiado mal por decir eso.
Ella no era romántica.
Odiaba el romance.
Pero la mirada iluminada del chico y su enrome sonrisa, supone, valen la pena.
Este toca su mejilla lentamente, como el primer día que se conocieron y acerca su rostro al suyo que ahora debe estar rojo como un tomate. Quiere decir algo, simplemente para aliviar el ambiente, ya que se siente incómoda, pero no dice nada cuando este une sus labios con los suyos.
Parece magia y no duda que puede ser así, pero los nervios desaparecen y la calidez inunda su interior, porque por un instante, todo parece estar donde debe estar.
Tan rápido como llego, este se aleja para verle con ojos cálidos y brillantes, mientras ella sigue roja como un tomate con el corazón corriendo dentro de su pecho, una carrera, que duda ganara.
—Te quiero Estela—susurra antes de volver a besarle, con una sonrisa que indica que ha ganado lo más preciado en el mundo.
Y por un momento, ella también se siente así.
Como si nada importara más que este momento y ella pudiera estar feliz con solo este recuerdo.
Entonces cuando él se separa, ella le sonríe de igual forma.
Venir a Forks, nunca fue tan buena idea como esa noche.
Fin
Espero les gustara.
Seth es como uno de mis personajes favoritos, es tan alegre y amable, que sería todo un príncipe encantador. No me imagino cuando este se enamore, sería tan hermoso y tierno.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
