Y ya saben que esto no puede faltar. Estos personajes no me pertenecen, son creación de Stephanie Meyer, y la hermosa historia es de la fantástica autora hikingurl, yo solo traduzco ;)

Gracias infinitas a mi compañera de armas y amiga, Erica Castelo por ayudarme con otra traducción más, con sus consejos y correcciones de ortografía :P


Capítulo 26: Viajero del tiempo

Fecha: 16 de marzo del 2003

Lugar de inicio: Montaña Springer, Georgia

Destino: Refugio montaña Hawk

Total de kilómetros de viaje: 12.2

EPOV

Bella me dijo una vez que las cumbres de las montañas eran lugares mágicos. Ella aseguraba que podías ver el futuro y el pasado en sus cimas, justo como un viajero del tiempo. Todo lo que tenías que hacer era decidir en qué dirección querías ir.

Estábamos en Georgia para la boda de su primo Jacob y nos quedamos para visitar algunos lugares que ella recordaba de su infancia. Un día, viajamos al parque estatal Amicalola Falls y, después de almorzar en el hotel, subimos por el sendero que conducía a varios miradores hacia las impresionantes cascadas. Fue estando sentados en una de las bancas en el sendero que ella señaló hacia la cima de la montaña y explicó que si continuábamos, con el tiempo llegaríamos a la cumbre y a la terminal del famoso sendero de los Apalaches. Entonces, lo llamó un lugar mágico.

Sonrió al ver mi gesto inquisitivo y empezó a explicar que, aunque era un hermoso día de primavera donde estábamos sentados, aún era invierno en la cumbre. Dentro de unos meses, a finales del verano, podríamos volver a ese mismo lugar y ver el otoño y luego invierno en la cima, aunque faltarían meses antes que el clima frío finalmente invadiera los valles a nuestro alrededor. "Ves." Se echó a reír. "El pasado y el futuro… igual que un mágico viaje en el tiempo."

Le tomé el pelo, la genio en matemáticas y dura amante de la ciencia creyendo en algo tan fantástico como la magia. Se rio en respuesta antes que finalmente confesara que fue la abuela Marie la que le explicó la magia de las cumbres de las montañas. Dijo que siempre quiso ver la cumbre de Springer, para estar en el invierno pero mirar la primavera. Nos planteamos conducir a la cima, tomando el rústico camino forestal que nos llevaría a menos de dos kilómetros del famoso sendero de excursión a larga distancia pero finalmente decidimos que se estaba haciendo demasiado tarde, y lo dejaríamos para otro día. En vez de eso, volvimos a la cabaña donde pasé otra mala noche en la recámara de su abuela, dando vueltas y vueltas, y pensando en la mujer que estaba durmiendo por el pasillo en la cama de su infancia. La mujer de la que intentaba desesperadamente mantener mi distancia, aun cuando cada día me enamorada más de ella.

Nunca creí que me enamoraría de alguien como Bella. Cuando el doctor Banner me persuadió a asistir a su fiesta de cumpleaños número dieciocho, solo fui por una razón egoísta—necesitaba una idea para un nuevo negocio. Para terminar mi maestría en administración de empresas en Harvard, tenía que presentar un plan de negocios para iniciar y dirigir una verdadera empresa. Los requisitos eran muy específicos, todo lo necesario—desde el producto a los inversionistas, desde fabricación a distribución, de lo legal a lo práctico—tenía que ser escrito, descrito e incluido. Sabía que podía hacer todo eso. Solo necesitaba una idea, una verdadera idea, no una mierda de escenario inventado como algunos de mis compañeros de clase habían elegido. Así que, fui a la fiesta, y conocí, no a la geeky y genio en las matemáticas, socialmente inepta y mal vestida que esperaba, sino a una joven muy encantadora y tímida que no tenía idea de lo especial que realmente era.

Parecía muy real, muy inocente y abierta, muy confiada y pura. No había frialdad en ella, ninguna fachada o falsa sofisticación o manipulación que muchas de las jóvenes en mis círculos sociales y educativos parecían haber adquirido a través de los años. Estaba interesado e intrigado, y luego me enamoré. Se convirtió en mi Bella—con una mente hermosa, un corazón hermoso, una persona hermosa. También era mi socia de negocios, y esa era la línea que no podía cruzar, y no lo haría.

Cuando nos convertimos en socios, Banner me buscó, advirtiéndome de no aprovecharme de Bella. Me contó un poco de su difícil pasado y crianza, recordándome cómo mi riqueza y mis conexiones sociales me hacían más poderoso que ella. Él no tenía de qué preocuparse. Nunca consideré perjudicarla de esa forma, pero también comprendía cómo se vería para el resto del mundo.

Era un hombre adinerado, y el dinero significaba poder en nuestro país y sociedad, pero también sabía que toda esa riqueza me había sido entregada—no había hecho nada para ganarla. Crecí con fondos fiduciarios, inversiones inmobiliarias y carteras de acciones. Con mis conexiones, habría sido sencillo controlar sus teorías y descubrimientos. Empezar una relación romántica lo habría hecho aún más fácil. Así que me mantuve alejado, tratando de ser un buen amigo incluso cuando deseaba ser mucho más.

~*LSBM*~

Bella y yo nunca volvimos a Springer, otras actividades saturaron nuestro tiempo hasta que tuvimos que regresar a Nueva York. En vez de hacer el viaje con ella, recorrí ese camino forestal con Jacob, que me dejó en el estacionamiento de tierra con un brusco "buena suerte" antes de darme una mochila cargada y señalarme el camino que tenía que seguir para llegar a la cumbre. Al menos, esta vez había usado palabras y no su puño.

Pensar en su violento recibimiento cuando entré a la tienda Neels Gap me tiene masajeando mi adolorida mandíbula y sacudiendo mi cabeza por los recuerdos. Me tomó casi una semana dejar finalmente Nueva York y seguir a Bella a Georgia. Cada vez que intentaba irme, algo demandaba mi atención e impedía que me fuera. Reuniones con Demetri, con Angela, con la policía, con el FBI, y finalmente, con el ejército de los Estados Unidos, me tenían tan ansioso y nervioso que apenas pude actuar de forma cortés.

Con los nervios de punta y perturbado, irrumpí en Mountain Crossings, demandando saber dónde estaba ella, solo para ser recibido por un furioso Jacob Black y un bestial gancho derecho que me las arreglé para esquivar en el último minuto. Aun así me alcanzó a dar con un golpe de refilón que hizo que cayera sobre mi trasero. Estoy seguro que el siguiente puñetazo probablemente habría quebrado mi mandíbula si Leah no lo hubiese detenido. La mirada indignada que me dio ella, me dolió casi tanto como el puño de Jacob.

"Hablen en la parte de atrás," demandó, empujándonos a ambos por delante y hacia el patio. Señalando a dos sillas, nos dijo que nos sentáramos. "Y tú," dijo, fulminándome con la mirada, "será mejor que empieces a dar explicaciones, y será mejor que sean buenas, o que Dios me perdone, yo misma te patearé el trasero."

"¿La han visto? ¿Bella ha estado aquí? ¿Está bien?"

"Qué te importa a ti, mentiroso, infiel y traicionero hijo de p-"

"Jacob," Leah le advirtió. "Eso no es de ayuda. Déjalo hablar."

Se sentó, con los brazos cruzados en su pecho, mirándome con un ceño fruncido que me desafiaba a decir algo incorrecto.

"Me importa. Mira," dije inclinándome hacia él, "No estoy seguro qué te dijo ella, o qué es lo que ella cree, pero puedo explicarlo todo."

"Entonces, explícamelo," escupió con los dientes apretados. "Explica cómo olvidaste hacer que firmara esos papeles protegiendo sus intereses en la compañía. Explica cómo aceptaste una posición con Volturi y básicamente le robaste la compañía a ella. Y luego," se puso de pie, dando un paso amenazador hacia mí—"puedes explicarme por qué dormiste con mi primita cuando has estado viviendo con tu perra prometida en tu departamento durante los últimos dos años. ¡Explica eso, Edward!"

Jacob me miraba enfadado, con las manos empuñadas, y la mandíbula apretada. Por un momento, creí saber lo que era el verdadero miedo. Luego, se volvió a sentar, aún frunciendo el ceño, todavía esperando que dijera algo que lo enfureciera más.

Sus acusaciones hacen que me dé cuenta lo terrible que toda esta situación debe parecerle a Bella. No estaba exactamente seguro de lo que Jane le había dicho. Sabía que era malo, pero no conocía el alcance de su falsedad.

"Oh, querido Dios," gemí, frotando las líneas de preocupación que estaba seguro estaban dibujadas permanentemente en mi frente. "Son mentiras, Jake. Todo es una mentira. No acepté un trabajo con Volturi, Jane no es mi prometida, no soy dueño del condominio y no lo he sido por dos años. Y te lo juro, juro que nunca engañaría o le robaría la compañía a Bella."

Mis palabras no parecieron satisfacer a Jake o a Leah. Ambos seguían fulminándome con la mirada, esperando que dijera algo más que los convenciera.

"Amo a Bella. No estaría aquí si no lo hiciera. Ella es más importante para mí que cualquier condominio, que cualquier trato de negocios, que cualquier persona en mi vida. Por favor," les supliqué, mirándolos a los dos, "por favor, díganme que la han visto. Díganme que está bien, que todavía tengo tiempo para resolver esto."

"Estuvo aquí," Leah me respondió. "Se fue temprano esta tarde."

"¿Sabes a dónde iba? ¿Puedes decirme cómo encontrarla?" Dije levantándome de un salto de mi silla, listo para ir a donde sea que estuviera.

"Siéntate, Edward," Jake me ordenó. "Todavía no vas a ir a ningún lado."

"¡Maldita sea, Jake! ¿Qué tengo que hacer para que me creas? Dime," le supliqué. "Haré lo que sea."

Por un largo rato, Jacob solo se me quedó mirando. Esa expresión pétrea suya no revelaba nada, ningún indicio de lo que estaba pensando. "¿Lo que sea?" Dijo finalmente.

"Lo que sea," respondí. "Solo dime cómo encontrarla. Tengo que resolver esto."

"Está bien," dijo y se levantó. "¿Has comido algo esta tarde?"

"¿Qué?"

"Dije… ¿has comido algo esta tarde?"

"No, pero—"

"Leah preparó estofado. Estoy seguro que queda algo que puedas comer. Eres bienvenido a dormir en la habitación de huéspedes, y continuaremos esto mañana. Tengo que volver al trabajo."

Me dio la espalda y caminó hacia la entrada trasera de su tienda. Comencé a seguirlo, pero Leah me detuvo.

"No lo hagas," me advirtió. "Ha estado contrariado por todo esto. Tú eres su amigo, y quiere creerte, pero Bella es familia, y la familia es importante para nosotros."

"Leah, dime, por favor. ¿Cómo está ella? ¿Dónde está?"

"Para ser sincera, Edward, se veía horrible. Está triste, confundida, deprimida. Se quedó con nosotros un par de días, y creo que le ayudó, pero nunca la he visto tan callada, tan retraída."

Sus palabras dolían. Fruncí el ceño, preguntándome cómo pude haber permitido que esto pasara, había sido un idiota despistado. A pesar de mi dinero, mi educación, y las conexiones de mi familia, a pesar de todos los privilegios con los que había crecido, toda la visión en los negocios que pensé que tenía, había sido utilizado, realmente utilizado por una perra manipuladora que creí había salido de mi vida para siempre.

"Bella está en excursión por el sendero de los Apalaches," continuó Leah. "Estar en el bosque es bueno para ella. Estoy segura que Jake pensará en algún cruce de camino que esté más cerca de su ubicación y te llevará allí mañana. Pero por ahora, vamos a darte algo de comer y una cama. Conociendo a Jake, te levantará antes del amanecer."

La seguí a la cocina, y luego pasé otra mala noche preocupándome por Bella.

~*LSBM*~

Jake sí me despertó al amanecer, pero no me llevó a un cruce de camino para encontrar a Bella. En vez de eso, me trajo aquí, a Springer. Se detuvo en el estacionamiento antes de decirme que saliera.

No era estúpido. Sabía lo que él estaba haciendo. Cuando le dije que haría lo que sea para encontrarla, me había tomado en serio. Esta era una prueba—una prueba a mi determinación, mi disposición a hacer lo que sea que tuviera que hacer para encontrarla. Un tipo de prueba experimental para volver a recuperar la confianza y la amistad de Jacob.

Sacó una vieja mochila desgastada y muy cargada de la camioneta. La puse sobre mi espalda, tambaleándome un poco por su peso inesperado. Alcancé a ver su sonrisa complacida antes de darme un libro pequeño.

"Esta es una guía del sendero. Debería decirte todo lo que necesitas saber sobre el sendero, dónde acampar, dónde encontrar agua, dónde están los refugios. Hoy es domingo. Tienes tres días para llegar a Neels Gap. Recogeré a Bella el martes en la mañana y la tendré allí cuando llegues. Si es que llegas," agregó con una exasperante sonrisa engreída. "Buena suerte."

Luego subió a su camioneta y se marchó, dejándome en medio del área de estacionamiento cubierto de su polvo. Seguí la señal hacia la cumbre, pensando en Bella, y preguntándome cómo soportar los siguientes tres días hasta que pudiera verla otra vez.

~*LSBM*~

Este lugar está concurrido. Grupos de personas se pasean por el área, posando para fotos, admirando el escenario. Algunos son mochileros cargados con equipo, emocionados por empezar su excursión. Otros son miembros de familia despidiéndose de esos excursionistas, y otros son turistas disfrutando de un hermoso día en la cima de una famosa montaña. Veo más que unos cuantos pasándose una maltratada libreta, hojeándola antes de sentarse para escribir algo con el lapicero adjunto.

Hay un mirador al borde de la montaña, y me acerco para pararme en la roca plana y mirar el escenario debajo de mí. Es justo como lo dijo Bella: "Invierno aquí, pero primavera debajo." Estoy soy solo sin ella en esta cima mágica, mirando sobre los ríos, los valles y el bosque. Miro al futuro cuando todo lo que quiero hacer es cambiar el pasado.

Si fuera un verdadero viajero del tiempo, volvería. Le contaría todo, compartiría todo, la convertiría en una verdadera compañera tanto en nuestra vida personal como profesional. Reconocería la persona fuerte y completamente capaz que es, una mujer que no necesitaba de mi inapropiada y equivocada protección. Cuando la encuentre de nuevo, solo habrá confianza y verdad, toda la verdad, entre nosotros.

Sacudiendo mi cabeza por mis melancólicos pensamientos, encuentro una roca para sentarme y beber de la botella de agua guardada en uno de los bolsillos laterales de la mochila. Perdido en mis reflexiones, no veo a la persona de pie frente a mí hasta que habla.

"Oye, ¿estás bien?" Pregunta.

Levanto la vista para encontrar a un joven mirándome. Está delgado y en forma, con la vestimenta estándar para excursión de pantalones convertibles y una camisa que absorbe la humedad. Hay una pequeña mochila desgastada en su espalda y tenis de senderismo en sus pies. Algo en él me recuerda a Jacob, quizás el tono de su piel, los pómulos altos, o su largo cabello negro. Me pregunto si comparte el mismo legado Cherokee con Jake y Bella.

"Oh, uh, sí, gracias," consigo murmurar.

En vez de alejarse, sigue examinándome, su mirada deambulando hacia mi mochila y mi ropa. De pronto, me tiende su mano. "Paul Lahote. Soy el ridgerunner de esta sección del SA."

"¿Ridgerunner?"

"Sí. Durante la temporada de senderismo, trabajo en esta sección del sendero, principalmente para mantenerlo limpio y hacer algo de mantenimiento. Recojo la basura que deja la gente y saco la mierda de los retretes cuando se llenan demasiado." Se echa a reír al ver mi mueca de disgusto. "Pero mi principal trabajo es ayudar a los excursionistas que se topan con problemas o se ven como si pudiera serles de utilidad algo de, uh, guía. Y, para serte sincero, no pareces un excursionista muy experimentado. Así que, dime—"

"Edward. Edward Cullen," respondo, poniéndome de pie y extendiendo mi mano.

El agarre de Paul es firme cuando estrecha mi mano. "Dime, Edward, ¿has hecho antes senderismo en largas distancias o durante la noche?"

"No, en realidad no. ¿Qué me delató?"

Sacude su cabeza, sonriendo al mismo tiempo que se ríe entre dientes por mi pregunta. "Bueno, casi todo, sobre todo esa ropa que llevas puesta. Tus jeans se ven bien, también costosos, pero la mezclilla es una mala elección para exteriores. Se lleva una eternidad para secarse si se moja, y esos zapatos no fueron hechos exactamente para hacer senderismo en terreno accidentado.

"Y luego está esa mochila. Es una bella mochila clásica, pero nadie… ¿Qué demonios?" Exclama cuando se agacha para levantarla, gruñendo por su peso. "¿Qué tienes aquí dentro? ¿Rocas?"

"En realidad, no lo sé," confieso con timidez. "No sabía que íbamos a venir aquí. Me dejaron, me dieron la mochila, y me dijeron que estuviera en Neels Gap el martes. No tengo idea qué tiene dentro."

"¿Esta es algún tipo de broma de iniciación o algo así?" Paul me fulmina con la mirada, su voz es lo bastante alta para que la gente a nuestro alrededor pueda escuchar. "Porque déjame decirte, Edward, la gente muere allá afuera, y no voy a ser responsable por tu trasero muerto solo porque un estúpido chico de ciudad decidió hacer de Daniel Boone durante el fin de semana."

"No, no, no es eso, de verdad. Yo solo… tengo que estar en Neels Gap el martes. Es importante, Paul. Ayúdame, por favor, solo dime qué tengo que hacer para llegar allí. Preferiblemente con vida," agrego sonriendo.

La mirada furiosa de Paul se suaviza un poco al escuchar mi súplica, pero todavía está enojado por lo que cree es algo peligroso y ridículo. Finalmente, asiente. "Está bien, pero primero tienes que decirme quién te dejó aquí."

"Un amigo mío," respondo. "Es dueño de Mountain Crossings en Neels Gap."

"¿Jacob Black?" Pregunta, claramente sin creerme. "¿Jake te dejó aquí con esa ropa, y con esa mochila?"

Cuando asiento, empieza a reírse, una risa a carcajadas que lo deja jadeando por aliento y sentado en una roca que está cerca. "Oh, Dios mío," finalmente dice con un jadeo. "De verdad debes haberlo cabreado."

"Sí, supongo que lo hice."

"Está bien, entonces, esto es lo que vamos a hacer. Tengo que ir al refugio en la montaña Hawk. Te veré allí, y pasaremos algo de tiempo revisando tu mochila. Puedo mostrarte cómo utilizar tu estufa, tu tienda, y el filtro de agua cuando llegues allí.

"Son casi trece kilómetros, lo que te dará treinta y cinco kilómetros para cubrir en los próximos dos días. Deberías poder llegar allí al anochecer. Tómatelo despacio y con calma y asegúrate de tomar algunos recesos para comer, beber y descansar. Firma el registro del sendero antes de irte. Utiliza tu verdadero nombre y la fecha para poder probar que estuviste aquí, solo en caso de que tu familia quiera demandar a Black algún día."

"Buena suerte, Edward," dice, estrechando mi mano otra vez. Creo que vas a necesitarla."

Se marcha, todavía riendo y murmurando algo sobre Jake y cómo no puede esperar a hablar con ese pendejo.

Nadie está utilizando el registro ahora, así que lo saco de su caja de metal protectora y empiezo a hojearlo para encontrar un espacio en blanco para escribir mi nombre. No estoy seguro cuánto tiempo ha pasado desde que Bella estuvo aquí, de cinco a siete días imagino. Le echo un vistazo rápido a las fechas, tratando de encontrar su nombre, y allí está. Hace cinco días estuvo aquí, agregó su nombre y la fecha con unas cuantas palabras debajo, todo con muy buena letra y muy precisa. Con mi dedo, trazo sus palabras.

Isabella Higginbotham

11 de marzo del 2003

Terminal: ¿un final o un comienzo?

Mi elección.

Mis ojos se posan en sus palabras. Son tan parecidas a ella—pocas pero llenas de significado, con solo un toque de fortaleza, determinación e inteligencia oculta bajo la superficie. "Oh, Bella," susurro para mí mismo. "Lo siento mucho, mi amor."

Agrego mi propia entrada junto a la de ella.

Edward Cullen

16 de Marzo del 2003

Terminal: ¿Una segunda oportunidad para hacerlo bien esta vez?

Por favor, no te des por vencida conmigo todavía, cariño.

Tu elección, siempre tu elección.

Ella nunca verá esto, eso lo sé, pero ayuda un poco responderle, decirle al mundo que no estoy listo para un final. Cerrando la libreta, estiro mi mano para devolverlo a su contenedor cuando una repentina ráfaga de viento le da a las páginas, dándoles vuelta. Por un breve momento, alcanzo a ver lo que parece ser más de la escritura de Bella. De prisa, busco en la parte de atrás del libro hasta que la encuentro. Me escribió una carta, toda una página de sus pensamientos y sentimientos.

Querido EC, inicia.

Las palabras están llenas de pena y dolor, su devastación claramente evidente. Frunzo el ceño ante la mención de la presentación de venta. Sabía que había estado nerviosa, pero creí que hizo un buen trabajo tratando de explicar un programa basado en teorías y cálculos matemáticos que incluso la persona más inteligente en esa habitación habría estado en apuros para entender. Recuerdo mirar furioso a Jane cuando había tratado muy visiblemente de ocultar su fingido bostezo por el aburrimiento detrás de su mano.

Pero es su mención de las mentiras y el amor que rompió su corazón lo que hace que me sienta como si alguien me hubiese dado un puñetazo en el estómago. No le mentí descaradamente, pero le oculté cosas. Mentí por omisión, y esas mentiras lastiman tanto como las intencionales.

Termino de leer la carta. Aunque no tiene un final feliz, tiene uno de algún modo optimista. Dice que está bien, y atesorará lo que una vez fuimos. Me da la esperanza que podemos empezar otra vez, que me dará una segunda oportunidad.

Es momento de iniciar este viaje. Entre más pronto llegue a Neels Gap, más rápido la veré nuevamente.

El peso de la mochila tira de mis hombros y espalda, pero no se parece al peso que cargo de la culpa. Ignoro el dolor, a sabiendas que su dolor fue mucho peor que el mío. Con propósito y determinación, doy mis primeros pasos hacia el norte en el sendero de los Apalaches.

Voy a arreglar esto, me digo a mí mismo. Voy a enderezar las cosas.

Vamos a estar bien.

.

.


16 de Marzo del 2003 – por la mañana

Bella acaba de despertar en el refugio Whitley Gap. La noche anterior, el 15 de marzo, cuando Edward llega a Neels Gap y se queda con Jacob y Leah, ella le escribió una nota a EC describiendo sus recuerdos de cuando la dejaban sola de pequeña. Despierta llorando, rodeada de un refugio mal utilizado, neblina, y un bosque húmedo.


La autora escribió en las notas lo que Bella estaba haciendo durante el período relatado por Edward. ¿Recuerdan cuando Bella escribió como su mamá la dejaba sola toda el día cuando era una bebé? Bueno, mientras ella escribía eso, Edward estaba con Jacob y Leah buscándola. Ahora él inicia su viaje y ya veremos cómo llegó a donde lo dejamos en el último capítulo. Como les dije, van a necesitar un poco de paciencia. Vi que algunas se alegraron al leer en el adelanto la reacción de Jacob, bueno, Edward es su amigo y quiere creerle, pero no se lo puso tan fácil, tiene que recuperar primero su confianza al demostrar que realmente haría lo que sea por Bella. Y ahora sabemos por qué Jacob le insistió tanto a Bella de que se fuera con él. En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo, ahora ya conocemos un poco la historia de Edward, por qué a pesar de que amaba a Bella temía dejarse llevar por esos sentimientos. Pero, todavía queda más por explicar para poder perdonar a Edward, ¿no es así? Veremos si lo logra. Una vez más les recuerdo que esto lo hacemos como un hobby y para divertirlas, para que puedan leer hermosas historias como esta en español y el único pago que recibimos son sus reviews, no les cuesta nada escribir un gracias o qué les pareció el capítulo y enviar, háganlo por favor ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Mangy dey, alejandra1987, Car Cullen Stewart Pattinson, Rosii, Sther Evans, EriCastelo, Nanny Swan, calvialexa, rosycanul10, ori-cullen-swan, Sully YM, bbluelilas, cris, Manligrez, jupy, LicetSalvatore, Adriu, tulgarita, Rosana, NarMaVeg, kaja0507, NTde LUPIN, GZarandon, Vianey Cullen, Lilia, Ali-Lu Kuran Hale, Moni, freedom2604, saraipineda44, Maris Portena, twilight-love1694, Say's, Mapi pili, torrespera172, AnnieOR, Isis Janet, arrobale, Pameva, Jade HSos, bealnum, Lizdayanna, Lady Grigori, aliceforever85, Merce, Mafer, Bitah, paupau1, Liz Vidal, glow0718, injoa, Tata XOXO, Kriss21, Lectora de Fics, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto.