Y ya saben que esto no puede faltar. Estos personajes no me pertenecen, son creación de Stephanie Meyer, y la hermosa historia es de la fantástica autora hikingurl, yo solo traduzco ;)
Gracias infinitas a mi compañera de armas y amiga, Erica Castelo por ayudarme con otra traducción más, con sus consejos y correcciones de ortografía :P
Capítulo 35: El viaje es el destino
Fecha: 26 de marzo del 2003
Lugar de inicio: Refugio Siler Bald
Destino: El viaje
Total de kilómetros: Para siempre
BPOV
Contrario a lo que Jacob le dijo a Edward, en realidad fue al siguiente día cuando llegué al hospital en Gainesville. Después que el helicóptero se fue, desmantelamos nuestra cortina de tiendas, enrollamos y almacenamos la cobertura de plástico, y empacamos todo nuestro equipo.
El equipo de búsqueda y rescate que respondió a la llamada de emergencia de Curly Dan conducían vehículos multipersonales para carga pesada. Cada uno era capaz de transportar a cuatro personas. Yo viajé con Jacob, con cada pareja acomodándose en las otras tres máquinas. Con todo nuestro equipo, apenas cupimos.
Habían improvisado una ruta desde Franklin utilizando caminos forestales, senderos, y prados abiertos. Los llevó al camino de atajo del SA justo debajo de la cima de Siler Bald donde encontraron y recogieron a Curly Dan y No Filter. Tomamos la misma ruta de regreso, y el avance fue lento. La intensa nevada ocultó todo tipo de obstáculos. Nadie quería otra herida, incluso si era menor.
Aunque Jacob le ofreció a todos quedarse sin costo alguno en Neels Gap hasta que la nieve se derritiera y las condiciones mejoraran, decidieron quedarse en Franklin. Era de esperarse un breve periodo para entrar en calor, y las tres parejas planeaban continuar su excursión. Intercambiamos números de teléfono y correos electrónicos, y luego—entre abrazos, unas cuantas lágrimas, y promesas de mantenernos en contacto—subí a la camioneta de Jake y dejé a las seis personas que se habían convertido en algo especial y muy querido para mí. Alguna vez extraños, ahora eran mis mejores amigos—todos reunidos por nuestro viaje en el Sendero de los Apalaches.
Estaba oscuro cuando finalmente llegamos a Neels Gap. Leah tenía comida caliente esperándonos. Comí, me duché y caí en la cama de su habitación de huéspedes. Aunque estaba preocupada por Edward, el agotamiento se apoderó de mí, y dormí profundamente hasta la mañana siguiente.
~*LSBM*~
Comíamos un desayuno rápido al siguiente día cuando me doy cuenta que Leah y Jacob me están mirando. "¿Qué?" Pregunto.
"Cortaste tu cabello," dice Leah. "No puedo creerlo. ¡Realmente cortaste tu cabello, y está rizado!"
Pasando la mano por mis rizos, le sonrío. "Sí, lo hice en Franklin. He traído un gorro puesto por tantos días, que en realidad, me había olvidado de eso."
"¿Qué dijo Edward?" Pregunta.
"En realidad, nunca lo vio. Todos estábamos muy abrigados."
Leah sigue inspeccionando mi rostro. "Me gusta," dice finalmente. "Te ves diferente. Parte de ello probablemente sea el cabello, pero creo que perdiste peso, sobre todo en tu rostro. Me pregunto si te gustaría usar algo de mi maquillaje, solo un poco en las mejillas y las pestañas," termina de decir con indecisión.
Le sonrío en respuesta a mi prima política. "Eso me gustaría. Gracias, Leah."
Leah no solo me ayuda con mi cabello y mi maquillaje, sino que insiste en prestarme varios atuendos para llevar conmigo a ver a Edward. "No puedes usar tu ropa de excursión en el hospital," me recuerda. Me abraza en despedida, me desea buena suerte, y agita su mano diciéndonos adiós cuando Jacob y yo nos marchamos.
~*LSBM*~
Los padres de Edward llegaron en algún momento durante la noche. Cuando preguntamos en el mostrador de recepción, nos enteramos que ha sido trasladado a una suite privada VIP. La enfermera nos acompaña a sus habitaciones después que ve nuestros nombres en la lista de admisión. Su madre y su padre me abrazan cuando entro a la habitación. "Te ha estado esperando con impaciencia," dice Esme, haciéndome pasar hacia la cama en la que yace Edward.
"Viniste." Me sonríe un poco, pero sus labios siguen demasiado hinchados para moverlos mucho. Me extiende una mano, y la tomo, acercándome a la cama. Los vendajes en su rostro han sido cambiados, y se ve más limpio, pero cuando coloco mi mano en su mejilla, puedo sentir el calor irradiando de él.
"Estás caliente. ¿Tienes fiebre?"
"Un poco," admite. "Alice y Emmett hicieron un excelente trabajo, bajo las circunstancias. Los doctores estaban impresionados, pero aun así las condiciones no eran las más higiénicas. Probablemente tengo una infección en alguna de las heridas. Los antibióticos deberían encargarse de eso pronto."
"¿Y tu pierna?"
"El ortopedista dijo que no podrían haber hecho un mejor trabajo reacomodándola." Edward baja su mano para golpear el yeso revistiendo su pierna. "Quiere ofrecerle a Alice un trabajo," termina tosiendo una vez. Seguido de otra. Esta suena más fuerte y áspera.
"¿Edward?"
Esme se pone a mi lado y le da a Edward un vaso con una pajilla. "Estamos vigilando de cerca sus pulmones," me dice. "Aún no hay indicios de neumonía."
Jake se va después de una breve conversación con Edward y otro abrazo para mí. Me recuerda que lo contacte si algo sucede.
Edward duerme la mayor parte del día. Despierta de vez en cuando, habla un poco, logra comer y beber pequeñas cantidades, pero se vuelve a dormir en seguida. En algún momento durante la noche, su fiebre aumenta. Despierto para encontrarlo rodeado por un doctor y dos enfermeras, que lo están bañando con agua tibia. Esme toma mi mano mientras observamos, apretándola de manera ocasional cuando se revelan los intensos moretones en su cuerpo. Todo su lado izquierdo está en negro y azul. Es mucho peor de lo que esperaba. Su enfermera privada insiste en que volvamos a dormir, prometiendo despertarnos si él empeora.
Cuando salgo de la suite para invitados la mañana siguiente después tomarme algo de tiempo para ducharme, peinar mi cabello, y aplicar un poco del maquillaje de Leah, encuentro a Edward sentado en la cama viéndose y sintiéndose mucho mejor. El vendaje cubriendo su ojo izquierdo ha sido retirado, y aunque sigue hinchado y muy amoratado, puede ver bien, me asegura.
Me mira con el ceño un poco fruncido al acercarme. Enseguida sus ojos se amplían al contemplar los cambios en mi apariencia. Por solo un momento, titubeo, y aparece la niñita asustada que necesita complacer a otros. Pero enseguida desaparece, y la mujer más segura que se encontró a sí misma en el sendero emerge una vez más.
"¡Dios mío! Te ves espectacular," me dice, su mirada deambulando por cada parte de mí. "Siempre me encantó tu cabello largo, siempre pensé que eras hermosa, pero ahora, estás simplemente… ¡Ahora, estás simplemente preciosa!"
Se me escapa una tonta risita complacida, mi nerd interior rueda los ojos al escuchar el sonido. No estoy acostumbrada a los cumplidos por mi apariencia. Escuchar a Edward hablar efusivamente sobre cómo me veo es gratificante y un poco incómodo. "Lo doné a Locks of Love," explico, pasando los dedos por mis rizos. "Y cuando se cortó todo el peso, se rizó. Se siente un poco extraño, pero me gusta," continúo.
Edward me sonríe mientras hablo, pero cuando termino, hay un silencio incómodo entre nosotros.
"Edward—"
"Bella—"
Los dos empezamos a hablar y nos detenemos al mismo tiempo. Cuando él espera, yo continúo. "¿Por qué estás aquí? ¿Por qué no estás en Italia con Jane?"
"Estoy aquí porque te amo, porque vale la pena seguirte. Estoy aquí porque fui un tonto egocéntrico que pensó que te estaba protegiendo, resguardándote de las cosas desagradables cotidianas de los negocios y la vida. Estoy aquí porque olvidé la mujer fuertemente capaz e increíble que eres.
"Bella," extiende su mano para tomar la mía, acercándome a él hasta que estoy junto a la cama mirando a sus ojos atormentados. "Eres la persona más importante en mi vida. Nada importa más que tú. ¿Los negocios, el dinero, el prestigio? Renunciaría a todo, haría lo que sea, por ti."
"Pero Jane—"
"Mentiras, todas eran mentiras. Un elaborado ardid de una persona horrible y manipuladora. Una que espero vaya a prisión por un largo tiempo."
Arrastrando una silla hacia su cama, me pongo cómoda. "Edward, empieza desde el principio, y cuéntame todo."
Y así hablamos. Algo que deberíamos haber estado haciendo desde el principio. Edward no omite nada, respondiendo pacientemente todas las preguntas que hago, y sin excusarse por sus errores y acciones equivocadas. Me explica el esquema Ponzi de Jane. Cómo pretendía ser su prometida para conferir respetabilidad a su estafa. Según parece, recibía a clientes en el condominio de vez en cuando. No dejó ni un detalle al azar. Incluso colgando ropa de hombre en la suite principal y guardando artículos de tocador para hombre en el baño. Las antiguas fotos de la familia y las trucadas en exhibición sobre el piano fueron el toque final.
Aclara las mentiras a su tío Demetri y cómo no había, y no hay un puesto esperándolo en Italia. Entonces, explica su interrogatorio por el FBI y su esperanza de que ella haya sido arrestada y que pasará tiempo en la cárcel.
"Entonces, ¿no tenías idea de quién estaba comprando el condominio?"
"No, todo se hizo a través de un agente inmobiliario. El dinero se transfirió a mi cuenta bancaria, y firmé los papeles. Dejé todo salvo mis pertenecías personales y la colección de arte."
"¿Y utilizaste el dinero para mantener el negocio en marcha?"
"No todo. Tuve un periodo lento con los inversionistas. Utilicé la mayoría para mantenernos a flote hasta que entrara más dinero. Luego recuperé el dinero."
"Edward" – Titubeo, inclinándome hacia él para darle énfasis—"Jane me dijo que eras el único propietario del negocio. Dijo que vaciaste tu fideicomiso para comprarle a los otros inversionistas y que el negocio es tuyo. Me advirtió que te arruinaría financieramente si protestaba o trataba de interferir con la venta a Volturi."
"Esa maldita perra," murmura para sí mismo antes de mirarme. "Lamento mi lenguaje," agrega, sonriendo con timidez.
Le respondo encogiéndome de hombros. "Está bien. Parece que yo misma he estado usando muy frecuentemente esa palabra y otras parecidas."
"Lo sé." Me sonríe en respuesta. "Leí algunas de ellas en tus entradas de refugio. Qué boquita tan sucia tiene, señorita Higginbotham."
Es mi turno de avergonzarme. "Uh… ¿Incluso la que escribí cuando estaba enojada?"
"Sí," responde. "Y tenías todo el derecho de estar enojada." Edward alcanza mi mano, provocando que arrastre la silla aún más cerca. "Lo siento, Bella. No creo que pueda decirlo lo suficiente o con bastante frecuencia, pero realmente lamento todo lo que ocurrió. Pasaré el resto de mi vida compensándote, si me lo permites."
"Puede que se arrepienta de esa declaración, señor Cullen."
"Nunca," me asegura con una sonrisa.
Apartando mi mano, me recargo en la silla. "Tengo más preguntas."
"Pregunta."
"Los papeles que se supone debía firmar. ¿Los olvidaste?"
"Sí y no. Me olvidé de ellos esa noche, pero solo porque estaba distraído por una hermosa mujer."
"Edward—" Lo interrumpo. "Deja de ser encantador. Esos papeles eran para protegernos a ambos de que se aprovecharan de nosotros. ¿Por qué no me dijiste que los firmara?"
"Porque no se necesitaban."
"¿Qué?"
"Bella, no me pertenece nada del negocio. Es tuyo. Nada de mi dinero está invertido en él. Soy uno de tus empleados pagados, igual que Eric y Tyler. Solo tú puedes vender cualquiera de nuestros productos. Los inversionistas son dueños del treinta y cinco por ciento, pero a ti te pertenece el resto."
"¿Cuándo ibas a decírmelo?"
"Cuando firmáramos el contrato con Volturi."
Me le quedo mirando, confundida por sus palabras, preguntándome por qué haría algo como eso. Creamos el negocio juntos—mis ideas, y su administración. Había trabajado tan duro como yo.
"¿Por qué?" Susurro finalmente.
Mirando al techo, Edward suspira profundamente antes de levantar su mano para frotar su rostro, solo para detenerse por los vendajes. Cuando finalmente se vuelve para mirarme, puedo ver indecisión y arrepentimiento en su rostro. "Esto va a sonar muy elitista y pretencioso, pero prometí decirte la verdad, de modo que aquí va. ¿Recuerdas que nos conocimos en tu fiesta de cumpleaños?"
"Sí."
"Buscaba una idea para utilizar en mi proyecto de graduación."
"Sí."
"Y tú me permitiste elaborar un modelo de negocio basado en tus teorías."
"Sí."
"Nos vimos en varias ocasiones y nos enviamos correspondencia cuando tenía preguntas, pero nada más. Los dos estábamos ocupados con la escuela de posgrado y nuestros exámenes. Te he dicho que me sentía intrigado. Sin embargo, eras mucho más joven, y muy… diferente." Me mira, con una expresión como de disculpa en su rostro, pero le hago un gesto para que continúe.
"Nunca creí que el negocio o nuestra amistad iría más allá que un proyecto de escuela o una relación casual. Entonces, hace cuatro años cuando se hizo evidente que esto pudiera ser algo más, el doctor Banner habló conmigo y me advirtió que tuviera cuidado con mis sentimientos y negocios contigo. Le preocupaba que no encajaras en mi estilo de vida y que la gente de mis círculos sociales pensaría que me estaba aprovechando de ti. No quería que salieras lastimada.
"Traté de seguir su consejo. Intenté mantenerte separada del resto de mi vida. Salí con mujeres de mi círculo social tal y como se esperaba. Hice los viajes, presentaciones y eventos, todo lo que mis padres exigieron de mí. Eso no funcionó muy bien, pero sí me aseguré que nadie pudiera decir que te estaba engañando. El negocio es todo tuyo. Trabajo para ti."
No sé cómo responder a su sincera confesión. Las palabras de Jane sobre si era adecuada para Edward se repiten en mi cabeza al devolver la mirada a su rostro preocupado.
"¿Bella? Di algo, por favor."
"Cuando fui a tu condominio y vi a Jane esa noche. Le afirmé que tú no me sacarías con engaños de la empresa. Le dije que tú no eras ese tipo de persona. Pero hubo dos cosas que ella dijo que me convencieron que estaba diciendo la verdad.
"La primera, fue que yo no encajaría en tu sociedad. Dijo que tú necesitabas y merecías una mujer que pudiera ayudar a tu carrera. Alguien que supiera cómo actuar, cómo vestir, qué tenedor usar. Una mujer que pudiera hablarle a la gente sin verse todo el tiempo como un ratón asustado. Tiene razón en eso, Edward. Nunca me sentiré cómoda en torno a muchos de los amigos de tu familia. Puedo aprender cómo vestir y qué tenedor usar. Nunca volveré a ser como un ratón asustado. Pero no encajaré, y nunca lo haré. Tienes que entender eso, si quieres algún tipo de futuro conmigo. Me dolería mucho si alguna vez me entero que te sentías avergonzado de mí. Me niego a cambiar lo que soy y de dónde vengo."
Edward está sacudiendo la cabeza para cuando termino. "No, no," alega. "Nada de eso es cierto. Nunca podrías avergonzarme. Lo juro, Bella, no me importa la posición social o alguien para promover mi carrera. Nada de eso es importante para mí."
"Nunca volveré a vivir en Nueva York," le advierto.
"Yo tampoco lo deseo," replica. "De hecho, pensé que tal vez hablaríamos sobre mudarnos a Georgia o tal vez a Carolina del Norte. La empresa puede funcionar donde sea, y me preguntaba si pudieras querer estar cerca de Jake y el resto de tu familia."
"Me gustaría eso," admito con una sonrisa pero en seguida me pongo seria, cuando recuerdo qué más tengo que preguntarle.
Debe ver la seriedad en mi rostro porque su sonrisa desaparece y un ceño fruncido por la preocupación toma su lugar. "Dijiste que había dos cosas," empieza a decir antes que lo detenga.
"Sí, y esto es difícil para mí decirlo. Quiero la verdad de ti, Edward, toda. No puedo confiar en ti hasta que me digas lo que tengo que saber."
Asiente, reconociendo lo honesta que estoy siendo.
"Dejaste una marca en mi cuello cuando hicimos el amor en la ducha esa última mañana. Jane la vio. Se puso extremadamente furiosa y dijo algunas cosas sobre tu destreza en la cama. Después mencionó que te gustaba marcar a tus conquistas, y que probablemente tenía un chupetón sobre mi corazón. ¿Cómo sabía ella eso, Edward? ¿Cómo sabría lo que te gusta en la cama?"
El rostro de Edward palidece aún más al escuchar mis palabras. "Oh, Dios," murmura para sí mismo al mismo tiempo que lleva las manos a su rostro solo para ser detenido una vez más por sus vendajes. "Esa perra. Esa maldita perra," maldice, mirando fijamente al techo.
"Edward," repito, levantándome de la silla. "Me dijiste que no hubo nadie más por mucho tiempo. No vas a mentirme."
"¡Espera!" Demanda cuando voy a irme. "No te mentí. No he tocado a nadie más en más de cuatro años. No pude, no después de saber que te amaba."
"Entonces, ¿cómo supo Jane esos detalles? ¿Tuviste una relación con ella?"
"No la llamaría precisamente una relación."
"Edward," le advierto.
"Tenía diecisiete años," dice finalmente. "Diecisiete años y estaba jodidamente cachondo. Había besado a unas cuantas chicas, incluso hubo algunas caricias en el asiento trasero. Pero no mucho más que eso—además de ver pornografía en nuestros dormitorios. Mis padres eran muy estrictos sobre salir en citas y comportamiento apropiado. Ir a una escuela de solo chicos significa que no hay muchas chicas cerca." Me echa un vistazo, titubeando hasta que le doy un gesto de cabeza para que continúe.
"Lo siento, Bella. Esto también es difícil para mí. Fue hace once años, y realmente he tratado de olvidar todo. En fin," empieza a decir. "Eran las vacaciones de primavera de mi último año. Nuestros padres nos llevaron a Kathryn y a mí a Europa en un viaje para esquiar. Jane y su familia también estuvieron allí. Había pasado algo de tiempo desde la última vez que los vimos. Ella tiene la edad de Kathryn, tres años mayor que yo, y nunca tenía mucho qué decirme. A mi madre no le agradaba—decía que era demasiado desenfrenada, pero yo siempre pensé que era hermosa.
"Las familias cenaron juntas una noche. Cuando nos íbamos, ella me pasó la llave de su habitación. Me escabullí a su habitación más tarde. Abrió la puerta completamente desnuda, y era muy obvio lo que quería. No le dije que no." Edward se detiene otra vez. Lo observo ordenar sus pensamientos, a sabiendas que esto es tan difícil para él como lo es para mí.
"Pasé todas las noches con ella. A ella, uh… le gusta rudo, muy rudo." Me echa un vistazo, estoy segura que temiendo que estaría asqueada, pero solo asiento, y continúa. "Me decía qué hacer, y bueno, hubo muchas mordidas y algunas… ¡Cristo, Bella! No puedo," grita, golpeando la cama con su puño.
Edward desvía el rostro de mí, respirando pesadamente. Cuando está más tranquilo, se vuelve nuevamente hacia mí.
"Estaba totalmente obsesionado, creí estar enamorado." Se ríe con pesar. "Le supliqué que me esperara. Le dije que la alcanzaría en la universidad. Podríamos conseguir un departamento y estar juntos. Ella solo se río. Dijo que era un buen polvo, pero que tenía que madurar mucho. La odié desde entonces y nunca intenté ocultarlo. Kathryn se enteró y la vetó. Me he preguntado si todo esto fue un plan elaborado solo para lastimarnos a mí y a mi familia. Sería algo que ella haría. ¡Maldición, la mujer está loca!
"Solo lamento que te vieras en medio de todo esto," agrega después de calmarse. "Creí que todo había quedado en el pasado. Jamás desearía que te sintieras herida por mis acciones pasadas."
Conmovida por su difícil confesión y su emotiva disculpa, me inclino hacia su cama, descansando mi cabeza delicadamente en su pecho. Me rodea con sus brazos, abrazándome a él mientras una mano sube y baja lentamente por mi espalda. "Sé que eso fue difícil de recordar, pero gracias por decírmelo," susurro antes de dejar un beso en su mejilla derecha.
Nos quedamos así por un largo rato, disfrutando del placer de volver a estar tan cerca.
"Bella."
"¿Mmm?"
"En la última carta que escribiste en el refugio de Plumorchard, dijiste que tenías un viaje qué hacer. Dijiste que te gustaría que lo hiciera contigo. También deseo eso. ¿Puedes…? ¿Me permitirías ser tu compañero en ese viaje?"
Levanto mi cabeza, sonriendo por el amor que veo en los ojos de Edward. "Podría ser un viaje muy largo," le advierto. "Podría durar cincuenta o sesenta años."
"Cincuenta, sesenta, cien, mil. La eternidad no sería suficiente tiempo contigo. Te amo, Bella. A ti y a esa hermosa mente tuya."
"También te amo, Edward. Pero tengo una última pregunta para ti."
La sonrisa de Edward desaparece, y sus ojos se abren por el pánico al escuchar mis palabras. "Dime." Sonrío. "¿Qué es eso de que las rocas no son tus amigas?"
El Final
Uy, creo que después de esa respuesta, Jake va a estar en problemas jajaja. Pues sí, llegamos al final de esta linda historia y al parecer, según he leído en sus reviews, todas han perdonado a Edward. ¡Fiu! *Se limpia el sudor de la frente con la mano* Janet logró que pudiéramos entender que todo había sido malentendidos y falta de comunicación, que pueden ser la muerte para una relación. Lo bueno es que ahora todo ha quedado claro. Él nunca trató de quitarle su empresa, de hecho ella es la única dueña y él solo figura como un empleado. Sabemos por qué Jane estaba en ese condominio cuando Bella lo fue a buscar, y que Edward no sabía que era Jane la que había comprado el condominio y se hacía pasar por su prometida para sus planes fraudulentos, y por último, sabemos por qué Jane sospechaba de esas marcas que Edward dejó en su cuerpo, Jane fue su "maestra" por así decirle. En fin, ahora ya todo está aclarado y al fin ellos pueden iniciar ese nuevo viaje ahora juntos, como una pareja *suspiro* Y lo que vivieron por separado en ese sendero, les ayudó a madurar para iniciar su relación de pareja con más honestidad, ¿no creen? Espero que hayan disfrutado de este último capítulo, pero falta el epílogo, veremos cómo les va en su vida juntos y qué pasó con esos grandes amigos que hicieron en el sendero. Así que, como siempre estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció el capítulo y poder leer ese epílogo. Parece que FF ya se dejó de pende**** y ya está funcionando, así que a leer y comentar ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Nayely, bealnum, Kriss21, Manligrez, natuchis2011b, Maris Portena, bbluelilas, Lady Grigori, Chpys, lunaweasleycullen14, nelsy, muse3841, Car Cullen Stewart Pattinson, Crister11, Rosiichita, Sully YM, Vianey Cullen, jupy, Sther Evans, tulgarita, rosycanul10, Ali-Lu Kuran Hale, paupau1, Nanny Swan, NarMaVeg, somas, Mapi13, Angel twilighter, rjnavajas, Adriu, julietmariel, Isis Janet, Adyel, anlucullen, freedom2604, Bitah, Liz Vidal, injoa, alejandra1987, marenny96, arrobale, Lizdayanna, Lectora de Fics, Mafer, Pameva, aliceforever85, EriCastelo, glow0718, Ella Rose McCarty, yenliz, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, Tecupi, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en epílogo.
