Capitulo 3.

Bella se giro hacia su amiga, una vez que la puerta fue cerrada. Enarco una ceja y se cruzo de brazos.

-Si fueras hombre, me enamoraría de ti- dijo Alice con una sonrisa, saco su abanico y comenzó a echarse aire, ambas se miraron y rieron. -¿Quién comienza, tú o yo?

-¿Por qué todo ese lio de amor y cartas? pensé que te habías encaprichado de mi y…

-Fue para darle celos a él- le interrumpió Alice- La semana pasada me beso y luego me dejo sola en pleno pasillo, sé que me ama, pero no hace nada para demostrarlo, darle celos ha ayudado en algo.

-¿De qué forma?

-Él es el encargado de enviar las cartas a la oficina de correo.

-Pensé que te enamorarías de alguien con titulo, en el convento me lo decías una y otra vez, pero veo que cambio tu forma de pensar con Jasper.

-Le amo, mi querida amiga- suspiro Alice- Mi madre se opondrá en esa relación, lo sé, ella quiere que acepte a Garret un odioso y vanidoso marques, es por eso mi lio amoroso contigo.

-¿Tu hermano está de acuerdo?-Bella frunció el ceño-¿Por qué nunca me habías contado que tenias uno?

-En esa época me encontraba enojado con él, no quería hablar de mi hermanastro, es por eso que nunca te lo comente.

Si Bella lo hubiera sabido, podría haber estado preparada cuando lo vio por primera vez, en cambio al verlo por primera vez; le había hecho bajar sus defensas, algo que no se permitiría otra vez.

-Mientras sea feliz mi hermano no se opondrá a nada- dijo Alice. –Tú me ayudas y yo a ti, es un plan perfecto.

-¿Plan?

-Te ayudare a que seas un respetado abogado, nadie sabrá tu secreto, mientras todos crean que estás conmigo, en cambio si te quedas sola, pensaran que eres gay o te gusta que las chicas te rueguen.

-¿Qué pasara con Jasper?

-Le daré celos- sonrió Alice. – Coqueteare con él como siempre, le hare perder la cabeza.

Bella rio. –En el momento que se te declare, dejaremos esta farsa.

-Hecho- dijo una sonriente Alice.- Por cierto ¿Cómo le haces para tener voz de hombre?

-He practicado, Alice si me disculpáis, tengo que ir con tu hermano, no puedo dejar esperar mucho tiempo a un cliente- se paró de su asiento.

-El debe esperar no le quedara remedio, además pronto estaremos comprometidos.

-¿comprometidos? ¿No llevaremos muy lejos esta farsa?

-Bella eres mujer, las mujeres somos románticas, ahora que lo pienso ¿Qué sucederá cuando te enamores?

-No lo permitiré, amo mi profesión, he sacrificado todo por ello y enamorarme no sería buena opción.

-En el corazón nadie manda, recuérdalo- Alice se levanto del sillón y la tomo del brazo-Te llevare al despacho de mi hermano.

Se dirigieron en silencio, cuando llegaron unas puertas de roble, Alice dio dos golpes, se escucho el chirrido de la silla y pasos provenientes de la otra habitación, Bella trago en seco cuando apareció un despeinado Edward en la puerta, le pareció que lucía guapo.

-¿Han terminado de hablar?

-Sí, y tal como te lo prometí, te lo he traído, cuídalo- Alice la hizo girar y le dio un beso en la mejilla-Te extrañare.

Bella antonita observo cómo se marchaba su amiga por el pasillo.

Edward se aclaro la garganta y frunció el ceño, al observar como su nuevo abogado seguía mirando el pasillo por donde se había marchado su hermanastra, le había molestado que le hubiera besado. Él se giro sonrojado y Edward trago en seco, tenía algo esos ojos que lo hacían volverse loco.

-Lo siento, su hermana me ha dejado…

-Sin palabras- le interrumpió, le dio el paso para que entrara- tenemos que solucionar muchas cosas Isob, el día es muy corto.

Bella trago en seco-Tengo todo el tiempo.

-Me temo que no, mi hermana lo quiere para ella y eso será un problema.

Trabajaron toda la tarde con papeles, de vez en cuando Bella alzaba la vista para mirarlo de reojo, le parecía extraño pero a la vez maravilloso como el vizconde Edward se concentraba en sus asuntos, tenía una mirada que la dejaba sin habla, tan concentrado y profesional en lo que hacía.

Se avergonzó cuando él la descubrió mirándolo, el vizconde enarco una ceja y Bella bajo la mirada a los papeles.

-¿Siempre te sonrojas?- pregunto Edward mirándolo.

Bella abrió los ojos y pensó que se encontraba más sonrojada por aquel comentario-Yo….

-Si fueras mujer, serias un imán para los hombres- murmuro Edward.-Yo estaría detrás de ti por tu sonrojo.

Bella comenzó a toser, Edward se levanto de su asiento y le fue a dar golpes en la espalda, pero al hacerlo ambos sintieron aquella y cálida corriente eléctrica atravesar sus cuerpos.

-Respire Isob, solo daba mi punto de vista.

-Me tomo por sorpresa- dijo Bella tratando de calmarse.

Dejo de toser y Edward se marcho a la ventana que daba a un paisaje natural.

-Los papeles que veremos en seguida quiero que se mantenga en secreto entre nosotros- susurro, Bella se giro para verlo de espaldas ante ella.

-Le he dado mi silencio, no diré nada.

Edward se giro-Lo odiaras Isob.

Bella frunció el ceño- ¿Qué es lo que odiare señor?

-Mi padre, me dejo asuntos ilegales que no puedo dejarlos, tendré que vivir con ello toda la vida.

Se alarmo, pero trato de respirar al ver que la miraba fijamente.

-¿Qué tipo de papeles?-dijo precavida y con el corazón latiéndole fuertemente.

-¿Tienes miedo Isob?- pregunto Edward mientras enarcaba una ceja.

-Temo por su hermana- murmuro.

El corazón de Edward se oprimió al escucharlo, frunció el ceño desconcertado ante esa nueva emoción, temía por su hermana y el también lo hacía, eso quiso pensar antes de pensar en…

-Te lo diré, pero no ahora; lo noto nervioso.

Bella suspiro-Alice es especial para mí, no quiero hacerle daño.

Edward se fue a sentar a su asiento habitual, detrás del escritorio lleno de papeles-¿Las cosas van enserio con ella?

-Si- mintió Bella.

Edward asintió- Entonces, necesitamos conocernos ya que si seremos yernos…

-Mis intenciones con ella son buenas- le interrumpió, mientras se mordía el labio inferior.

/

Lo había conocido solo desde hacía tres semanas en la fiesta y ya le devastaba el sentido común. Sonreía y ella se quedaba sin aliento. Era una necia.

-Vamos a dar un paseo hasta el arroyo- propuso el, en una mañana calurosa.

Ella acepto y él la llevo afuera, donde pasearon por el césped. Se acercaron a la orilla del arroyo y se fijo en el agua que se movía suavemente.

-Mira, es tan clara que puedes ver las piedras del fondo- comento ella mientras se acercaba.- ¡Mira los peces van de un lado a otro!-exclamo emocionada.

Él asintió con la cabeza, aunque solo se fijo en la expresión de placer de él. Le recordó cuando Alice se emocionaba por un vestido nuevo, con los ojos maravillados y resplandecientes por la emoción.

-¿Nunca has visto los peces?- le pregunto.

-Solo en un plato y unos más grandes, por cierto- contesto Bella.

Él se rio y le miro a los ojos- ¿Dónde has estado, Isob, que no habías visto un pez?

Bella se dio la vuelta sin contestar y mirando otra vez el agua- He estado en un sitio.

-No quería ofenderte.

-No lo has hecho- dijo Bella con la voz entrecortada, recordó el convento y lo extraño, casi toda su vida había vivido en ese lugar.

-Puedes descalzarte y meterte en el agua si quieres- le propuso él.

-¿No sería impropio?-le pregunto en tono de sorpresa.

-Aunque lo fuese solo estamos nosotros dos.

-No lo sé…

-Te acompañare.

-¿Tu..?-pregunto ella sin poder imaginárselo, desde que él propuso que se conocieran, hace una semana y media atrás, ella jamás se había imaginado que el respetuoso Vizconde Edward Cullén, fuera tan diferente de lo que había escuchado de él, en chismes de las fiestas o entre la gente de la ciudad.

Él se sentó, se quito las botas, se remango los pantalones y dejo ver unos pies largos y unos tobillos con vello oscuro. Se levanto y se metió en el agua.

-Las piedras del fondo están lisas. No hay peligro.

Bella lo observo y se sentó, se quito los zapatos, se levanto los pantalones, con los pies descalzos, sintió el delicioso frescor de la hierba, se puso de pie y se acerco a la orilla. Se metió y quedo impresionada por lo fría que estaba el agua.

-¡Esta helada!

-¿No lo había dicho?- pregunto el vizconde con una sonrisa.

-Te aseguro que no.

Las piedras estaban lisas y algo resbaladizas. El agua estaba fría, pero era una sensación agradable en las pantorrillas, como lo era el sol en la cara… y la expresión del hombre que la miraba. Algo le hizo cosquillas en el tobillo y al mirar vio un grupo de peces diminutos.

-¡Ah…!

Bella saco un pie del agua y apoyo todo su peso en el otro.

-Eres muy escandaloso para ser hombre- dijo Edward con una sonrisa.

Le veía sonreír más a menudo y Bella sentía que su corazón se hinchaba de felicidad al recordar las palabras que le había dicho ayer su amiga.

El no sonreía por nada casi, hasta que llegaste desde hace una semana y media a esta casa mi querida Bella.

-Isob- le llamo Edward- Te he traído a este lugar por un motivo.

Bella ya se temía esa plática, por fin él le contaría. -¿Me contaras porque hay muchos números en los documentos o porque…?

-¿Has estado investigando?

Se sonrojo y negó la cabeza al instante- Usted me dio otros papeles de los cuales debía de hacerme cargo, pero todo es tan raro, mis cuentas no cuadran, las personas, todo.

-¿Sabes que hago donaciones?

-Sí y es algo maravilloso.

-No creo que sea algo maravilloso- susurro Edward mientras se encogía de hombros- Ese dinero no es mío, es de la gente.- Bella le miro confundida, el vizconde se aclaro la garganta- Mi padre hizo transacciones cuando el dinero era todo para él.

-¿Me quiere decir que…?

Bella visualizo a lo lejos del arroyo, a Alice y Jasper tomados de la mano, frunció el ceño sin comprender porque estaban tomados de la mano, si ayer ellos dos se odiaban a muerte, recordó a su amiga llorándole sobre su hombro y diciendo cosas terribles del mayordomo.

-Mi padre comenzó con el negocio de la trata esclavos - comenzó a decir Edward- Eso no le había funcionado y lo dejo, encontraras papeles que lo comprueban, los ingresos y las firmas de los abogados que estuvieron con él, pero luego; de las donaciones que la gente hacia a las casas de ayuda para niños él las tomaba y…- Edward observo que Isob se mordía el labio inferior y fruncía el ceño, no le prestaba atención, observaba algo, cuando iba a mirar en su dirección, Bella había dejado de verlos, observo sus intensiones y se abalanzo hacia él.

Él perdió el equilibrio, se tambaleo y la agarro por debajo de las rodillas mientras intentaba ponerse de pie. Casi lo había conseguido, pero se había sorprendido por lo delgado que eran sus rodillas y en ellas no había vello, se resbalo y los dos cayeron al agua. El arroyo no era profundo, pero estaba muy frio y la ropa de Bella se empapo inmediatamente dejándola helada. Edward también contuvo la respiración por la impresión, pero acabo riéndose.

Bella quiso levantarse, pero piso una piedra resbalosa y volvió a caerse de espaldas mojándose la cara, el pelo y buena parte de la camisa. Estaba atrapada entre la ropa mojada y Edward se rio con más fuerza, incapaz de ayudarlo o hacer algo él mismo. Tenía el pelo mojado y pegado a la frente y la camisa empapada permitía ver el contorno de su pecho musculoso. Sus dientes eran blancos y los ojos estaban entrecerrados por la risa.

Ella recordó cuando estaba vestido tan protectoriamente la noche que se conocieron y se pregunto qué pensaría toda esa gente si viera al vizconde en ese momento. Su risa era contagiosa.

Sintió algo de placer y empezó a reírse con todas sus ganas. Oyó el sonido, pero no pudo reconocerlo como propio. Pasó un minuto y seguía riéndose. Casi asustada por lo extraño de la situación se recompuso y se tapo la boca con una mano.

Edward dejo de reírse, se le esfumo las sonrisa y le miro la mano en la boca y la ropa mojada.

Ella bajo la mano a un costado y lo miro fijamente. Tenía la respiración entrecortada y los ojos más oscuros. Se miro fugazmente y agradeció que la camisa no fuera transparente como la de él. Sin pensar en las consecuencias, se inclino hacia delante y le tomo la cara entre las manos. Solo tuvo un segundo para captar su expresión de asombro antes de intentarlo besar, pero el vizconde se había apartado de ella rápidamente.

Bella agacho la mirada avergonzada, jamás había besado a un hombre y quería haberlo besado, no supo porque le había tomado su cara entre sus manos.

Se acordó de Alice y Jasper, se giro donde ellos estaban y suspiro al ver que se habían marchado sin ser descubiertos por el vizconde.

Edward frunció el ceño, giro a donde su abogado miraba y no vio a nadie, se aclaro la garganta y lo observo todo sonrojado.

-Yo…

-¿Tan siquiera me ha escuchado decirle parte de la verdad, antes de todo esto?

Bella recordaba partes, se sintió sumamente avergonzada, pero aliviada de que Edward no hubiese dicho nada ante el beso que ella le iba a dar.

-Parece que no, cuando quiera trabajar vaya a mi estudio, lo estaré esperando allí abogado Swan.

Y se marcho, dejándola con el corazón roto.

Continuara…

Nota de la escritora: Iba actualizar la semana pasada, pero mi hermano descompuso la laptop y ella estuvo en el hospital de las computadoras, por fin la dieron de alta hoy y he comenzando a escribir.

¿Les gusto?