Capitulo 4.

Deja de pensar en él. – susurro Bella, mientras se dejaba caer sobre su cama con un suspiro, cerró los ojos y sonrió al recordar lo que había sucedido hace dos días en el arroyo. Se encontraba enferma por la mojada, pero para ella había valido la pena, jamás había sentido sentimientos así, nunca había experimentado la verdadera felicidad junto a un hombre, ni siquiera esa felicidad era comparada cuando estaba con su padre estudiando leyes.

¿Qué eran estos sentimientos? ¿A caso se comenzaba a enamorar de él?

No podía suceder.

Jamás se lo permitiría, lo que había sucedido en el arroyo era pasado.

Lo quería besar, lo admitiría, pero sus impulsos habían sido por idiotez, por haberlo visto tan…tan…

-¿Tan qué Bella?- se dijo, sonrió aun mas al pensar en mil palabras para describirlo.

Se levanto de la cama y se dirigió hacia su espejo de cuerpo completo, se miro; traía un camisón blanco para dormir, lucía una mujer, él se podía fijar en ella, se sonrojo, pero al mirarse con el cabello corto recordó que eso no era importante, ella amaba las leyes, no a ese hombre, solo era una tonta ilusión que se desvanecería con el tiempo, además Edward tenía una mujer a su lado, aquella rubia de largas piernas y hermosa piel, aun la recordaba de la vez en la fiesta, ella lo acompañaba como su pareja ¿o era su acompañante?

-¿Y a ti que te importa Bella?- se dijo mientras se miraba en el espejo.- El es un cliente mas y como tal debes de tener cierta distancia- susurro. -Soy Isob, un hombre y nada más para los ojos de Edward, y así tiene que quedar.

Dicho esto, se dio la vuelta y fue a cenar con su madre.

En la mañana siguiente, Alice fue a visitar a su amiga, bajo de su carruaje negro enfrente de su casa. Una casa de dos pisos y no muy llamativa para la gente.

La madre de Bella fue abrirle la puerta, y al verla sonrió. Ella ya sabía que Alice y su hija eran amigas y que conocía su secreto, al principio temió por su hija, pero Bella había hecho recapacitar a su madre que Alice jamás le haría daño y nunca diría su secreto.

-Buenas días- saludo Alice con una inclinación de cabeza.

-Buenos días - saludo René.

-¿Se encuentra?

René sonrió y la dejo pasar-Siento no tener empleados para que te lleven a su recamara, pero no quisimos arriesgarnos y…

-Lo comprendo- dijo ella con una sonrisa.

-Se encuentra en cama- advirtió René.

Se detuvo en las escaleras-¿Sigue enferma?- dijo con angustia. Al entrar a su recamara, observo las paredes pintadas de rosa claro, una cama en medio de la habitación y en ella se encontraba su amiga tapada hasta la cabeza, sonrió y se acerco silenciosamente y luego hizo algo inapropiado para una dama, se lanzo en su cama sobre ella.

Bella gimió. –Mamá estoy enferma- se quejo.

-Eres una gruñona al igual que mi hermano, no les conviene enfermarse – susurro Alice con una sonrisa- Deberías de verlo Bella, se encuentra en su despacho negando que se encuentra enfermo, pero a cada rato le pide un té o pastillas a Jasper.

Bella se tenso al escuchar a su amiga hablar de su hermanastro, suspiro y se destapo la cara, Alice ya se había acostado en su lado frunciendo el ceño.

-¿Qué sucede?

-Fue por mi culpa que ustedes se hayan enfermado- susurro- Lo lamento.

-Alice te la estás jugando.

-Lo sé, pero Jasper fue tan romántico, cuando los vi en el arroyo me quede en shock y luego la maniobra que usaste para que Edward no nos viera me dejaste deslumbrada, ¡lo tumbaste al agua!- dijo sin creérselo.

-Me ponías en riesgo amiga, tuve que hacerlo.

-¿Qué puedo hacer para que me perdones?- dijo Alice haciendo un puchero.

-Desayunar conmigo- dijo Bella con una sonrisa, mientras se levantaba de su cama.

-¿Dónde compraste el camisón? Es hermoso.

Bella se sonrojo-Me lo compro mi madre.

-Luces hermosa Bella, si no estuvieras haciéndole de abogado, tuvieras a muchos hombres de tras de ti.

Bella enarco una ceja-¿Quienes?- dijo con burla.

-Mi hermano- dijo Alice con una enorme sonrisa.

-Ni se te ocurra, tu hermano me odia en estos momentos, además ¿Quién se fijaría en un pato como yo?

-Los patos a veces suelen convertirse en un bello cisne ¿recuerdas la historia del patito feo?

-Alice- le reprendió Bella.

-Admítelo ustedes harían una hermosa pareja.

-¿Te dijo quien haría una hermosa pareja?

-¿Quien?

-Tú y yo- dijo Bella con una enorme sonrisa- Necesito decirle a tu hermano que nos casaremos para que no piense que soy gay.

Alice comenzó a reírse-¿Gay?

-Si- dijo sonrojada- En el arroyo sucedió algo y no te lo pienso decir.

Enarco una ceja-Bueno, estamos comprometidos… Jasper vera que me perderá si no hace nada pronto.

Bella miro a su amiga y frunció el ceño-¿Cual es realmente su relación?

-Si te lo diría, jamás me lo creerías.

/

Jasper frunció el ceño al abrir la puerta principal. Su Alice se encontraba agarrada del brazo de Isob.

Celos.

Celos tenía, tuvo que controlarse para no dejarse ir contra él y golpearlo.

-Buenas tardes- le saludo el abogado.

Jasper se trago toda su ira y le saludo, observo que se encontraba enfermo al igual que el vizconde.

-¿Se encuentra mi hermano?- dijo Alice con una sonrisa.

-Está en su despacho.

La observo y se quedo sin aire al verla tan hermosa, sonreía y se encontraba radiante de felicidad.

-¿Puedo preguntar porque se encuentra tan feliz?- dijo precavido ante la mirada del abogado.

-Jasper- dijo sin aire ella- ¡Estoy comprometida!

El mayordomo se quedo en shock, bajo la mirada y observo un anillo en su dedo anular de la mano derecha de ella.

El anillo era simple, pero le quedaba a la perfección.

-¿No te alegras por mi?

Carraspeo su garganta-Felicidades- dijo mientras la miraba, ella también lo hizo y sintió que su corazón se rompía, no hacía nada, jamás espero que le dijera felicidades, suspiro y se giro hacia su amiga.

-¿Isob?

Bella observo al vizconde, había llegado en el momento que Alice había dicho al mayordomo que se encontraban comprometidos, él se encontraba serio mirándola.

-Buenas tardes vizconde- saludo cortes mente.

Alice abrió los ojos y miro a su hermano, no tenía pensado que él estuviera allí, iba a coquetearle al mayordomo, frunció el ceño.

-Hola hermano.

-¿Es cierto lo que acabo de escuchar?

Fingió una sonrisa, le tomo de la mano a Bella y camino hacia él-Me lo acaba de pedir esta mañana y he aceptado.

-¿Has pensado en que dirá tu madre?

-¿No me dirás nada?- le invadió con otra pregunta.

-Me alegro por ti, por fin aceptaste a un hombre como tu futuro marido.

Se sonrojo- Gracias.

-Felicidades Isob, seremos cuñados.

Al escuchar su voz aterciopelada su corazón comenzó a latir, le había extrañado en estos dos últimos días, suspiro y fingió una sonrisa-Gracias, estoy orgulloso de haber atrapado a Alice, me flecho desde el primer momento que la vi- le beso la mano y Alice se sonrojo.

-Isob, me harás sonrojar.

-Adoro ver su sonrojo mi futura señora.

Edward frunció el ceño ante aquella escena, observo como el mayordomo cerraba la puerta y se iba enojado ¿o eran celos?

-¡Tenemos que celebrarlo!

-¿Celebrarlo?

-Sí, con una cena, le diré a mi madre que estoy comprometida, Edward invita a Tanya, se alegrara mucho que la haya tomado en cuenta, además necesito decirle que tenemos que ir de compras, será mi dama de honor y…

-Alice es muy pronto para que estés organizando tu boda- le reprendió Edward.

-Las mujeres tienen que pensar en todo, necesito pensar el día en el que nos casaremos, la comisa, el lugar en el que será, quien nos casara y mi vestido.

Bella abrió los ojos horrorizada-Querida, aun no tenemos la fecha- dijo mientras la miraba a los ojos- Apenas te acabo de pedir que te cases conmigo y ya quieres que nos casemos.

-Amor, estoy tan desesperada para llevarte al altar- dijo con una sonrisa- No quiero pensar en alguien que te robe ¡que te quite de mi lado!

Edward se aclaro la garganta- Alice, primero tienes que decirle a tu madre.

-¡Mi madre!- exclamo- Me había olvidado de ella, iré horita mismo a decirle, Edward cuida de mi prometido.

Le dio un beso en la mejilla a Bella y se marcho bailando y tarareando una melodía de amor.

Bella la observo hasta que ella desapareció de su visión, realmente estaba loca su amiga, se había metido en el papel, suspiro y se giro para ver al vizconde, él le miraba con el ceño fruncido, le dedico una sonrisa y Edward tosió.

-Lo siento se ha enfermado por mi culpa, si le hace sentirse mejor; yo también me he enfermado.

- Isob, necesito de su ayuda para solucionar algunos asuntos, me meteré en problemas y necesito a un abogado.

-Cuente con mi apoyo.

-Lo hare y ahora, déjeme felicitarlo- extendió la mano y Bella dudo en chocársela, pero lo hizo, de nuevo aquella cálida corriente, Edward le abrazo y dio palmadas en su espalda.

Quiso estar así con él para siempre, pero como todo lo bueno tiene que finalizar y ese abrazo había finalizado.

-Prometo hacerla feliz.

-Ella ya lo es, cuídala.

-Lo hare- dijo, mientras se mordía el labio inferior.

Edward quiso decirle que dejara de hacerlo, pero se contuvo, iba a ser su nuevo cuñado, lo que había sucedido en el arroyo era su imaginación, se alegro al pensar que Isob no era gay, se sintió aliviado.

-Prepárese para aguantar a mi madrastra. La odiara, pero ella es un amor- dijo en broma, pero diciendo la verdad.

/

Se marcho a su despacho, dejando a Isob con su madrastra furiosa, sabía que ella quería que su hija se comprometiera con alguien rico, no con un abogado con sueldo mediocre.

Suspiro, mientras se recargaba sobre su silla, se sorbió la nariz y cerró los ojos.

Se sentía aliviado de saber que Isob no era un gay.

No tenia de que preocuparse de ahora en adelante, él pronto se casaría con su hermana… pero ¿Por qué no se sentía feliz por esa relación?

Abrió los ojos, y observo la carta que había abierto esta mañana, frunció el ceño y suspiro cuando la tomo de nuevo y la empezaba a leer.

Se el secreto vizconde Edward Cullén.

Su padre, usted y su familia quedaran tachados ante la sociedad.

Y créeme lo disfrutare.

Continuara…

Nota de la escritora: ¿Les ha gustado?

Bueno me dijeron que cuantos capítulos tiene la historia, aun no sé.

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS ¿merezco uno?

Ato. erew