Los días pasaban, Edward no dejaba de preocuparse por la carta anónima que había llegado hace días, de la preocupación que tenia pronto comenzó a reflejarse en su peso, en pocos días había bajado casi cinco kilos, su madrastra Esme quien lo observaba de lejos lo había notado y temía por su dinero, sabia que algo estaba mal, no era tonta, ella conocía los secretos de su difunto esposo, por eso mismo aunque no aceptaba la unión de Isob con su hija Alice, pero mantenía a ese debilucho y torpe abogado cerca, si por ella fuese, ese abogado ya hubiese desaparecido de la faz de la tierra.

Mientras tomaba una taza de té observaba a un Edward ojeroso y delgado pasar sus manos por su cabello en cada momento que pudiese, también podía mirar la espalda del abogado, este seguía igual de flaco como siempre, en ocasiones imaginaba que era una mujer, pues sus facciones eran muy delicadas, tenia gran parecido a su hermana Isabella.

Había conocido a Isabella en una ocasión que fue a visitar a su hija al convento, solo fue una vez y le pareció una mujer flacucha y sin modales, pues Bella jamás se acerco a presentarse ante lady Esme.

Se agarro una galleta integral que se encontraba en la mesita redonda, la sumergio en su te y se la llevo a la boca, sabia que su presencia en el despacho de su hijastro no era bienvenida, pero ella se aferraba a quedarse hay sentada en la mini sala que ella misma había confeccionado.

Siguio mirando a los hombres y suspiro, estaban haciendo mal las cuentas, lo sabia porque los podía escuchar, le dio otro sorbo a su taza de te antes de levantarse.

Edward levanto la cabeza y miro a su madrastra, era muy ruidosa cuando trataba de acomodarse el vestido que traía, no podía entender la nueva moda francesa, ¡Los vestidos eran horribles!

Esme carraspeo su garganta para que el abogaducho levantara la cabeza.

-Ustedes están haciendo mal las cuentas- comento mientras se retiraba de la habitación.

Bella perpleja miro sus anotaciones y se percato del pequeño error que habían tenido, se asombro de lo astuta que era la madre de Alice.

-Su madrastra tiene razón, hemos hecho mal unas cuentas- comento con su voz ronca

Edward asintió la cabeza, conocía a su madrastra y sabia que es una mujer muy inteligente, suspiro y se recargo en su silla, se llevo las manos a la nariz y de nuevo volvió a suspirar.

Bella lo miro y se encongio de hombros, extrañaba escucharlo reir, suspiro y también se recargo en su silla, al paso que iban pronto los impuestos de este año llegarían.

-Deberias comer más – comento mientras observaba a Edward

Edward lo observo y, trago en seco.

-Tan pronto como solucionemos los impuestos y pagos, debemos acabar con lo que hizo mi padre, no puedo poner en peligro a mi familia, usted tiene familia Isob, usted es el hombre de su familia y sabe lo que es todo esto.

Bella se encogio una vez mas de hombros y asintió, al verlo quería acercarse y darle un abrazo y decirle que todo estaría bien.

Recordó que había preparado galletas la noche anterior, se agacho y abrió su maletín y saco las galletas, estas se encontraban bien envueltas en una tela cuadrada, Edward al ver como desenvolvía la tela vio unas galletas de chispas de chocolate.

-Te las he traído- susurro Bella mientras dejaba las galletas sobre el escritorio.

-¿Las preparo su sirvienta?- contesto Edward, mientras agarraba una galleta y se la llavaba a la boca, mastico y abrió los ojos ante el impacto del chocolate con la mantequilla, eran unas galletas muy buenas; pensó mientras asentía con la cabeza.

Bella recordó que ayer se encontraba cantando a todo pulmón con una pala de madera como micrófono, mientras meneaba las caderas y movía la cabeza, se sonrojo al recordar que solo había horneado esas galletas para que él las comiera, temía por su salud, en estos días había bajado mucho de peso, intentaba ayudarle en sus asuntos, pero jamás terminaban, era un papelero sin fin.

Suspiro mientras cerraba los ojos, Edward le daba tranquilidad, era el segundo hombre que le ocasionaba eso, el primero fue su padre, recordó aquellas tardes cuando ella y su padre se encontraban leyendo libros de derecho.

Edward observo a Isob, parecía tan relajado, al verlo le transmitió los mismos sentimientos, el estrés se había esfumado, se le hacia muy curioso como se sentía a su alrededor, estos días Isob había demostrado ser muy útil, se había percatado varias cosas de él, entre ellas se encontraba su sonrojo y la forma de masticar el lápiz cuando las cuentas no salían bien o se desesperaba, como intentaba calmarlo cuando tenia mucho trabajo.

No había sido días fáciles, ni mucho menos días tranquilos, desde su compromiso con su hermana, la casa ha estado alborotada y llena de gritos de emoción por Alice.

Empezaba a creer el porque su hermana se había fijado en Isob.

Isabella no contesto su pregunta, se sentó recta y abrió los ojos, se sonrojo al percatarse como Edward la miraba, ningún hombre la había mirado así, de repente su corazón comenzó a latirle con fuerzas y se sentía sofocada.

-¿Puedo abrir la ventana?- murmuró, se levanto de su lugar sin que Edward le hubiera dicho nada y abrió la ventana.

-Claro…- dudo Edward- ¿Se encuentra bien?

-Si, solo estoy cansado- murmuro mientras se estiraba.

-Si es así, se puede marchar, hemos tenido suficiente trabajo, aparte…

Dejo de hablar cuando fue interrumpido por un pequeño duende, que entraba al despacho, mientras tarareaba una melodía.

-Alice- digo Bella

Edward frunció el ceño al sentir como su aire se iba ante las simples palabras que había dicho Isob.

-Hermano, te amo, pero me llevare a mi prometido, han estado todo el día encerrados en este espantoso despacho- digo mientras fruncía el ceño y caminaba hacia su mejor amiga, la tomo por el brazo y le sonrió.

Bella le sonrió, y agradeció que Alice hubiese llegado, realmente se sentía muy cansada y estar en presencia de Edward no ayudaba mucho, seguía sin comprender estos nuevos sentimientos que sentía al estar a su alrededor.

-Me retiro Lord Edward, mañana seguimos- digo Bella con vos ronca.

Alice se rio ante el tono de su amiga, Bella se dio cuenta y se sonrojo.

-Mañana me iré de viaje- digo Edward, ni siquiera sabia porque lo había dicho, pero en estos días estar cerca de Isob no ayudaba, necesitaba alejarse y tomar un suspiro, debió haber sido todo el trabajo estresante que hemos tenido; pensó, necesito un descanso.

El corazón de Bella dejo de latir por un micro segundo al escuchar que se iría.

Tonta Bella, él tiene asuntos importantes; pensó mientras se reprendía por haberse sentido así; a la mera saldrá con su novia piernas largas

Alice observo como su amiga fruncía el ceño y se sintió incomoda, a veces no entendía las reacciones de Bella.

-No sabia que te irías hermano- murmuro Alice – ¿Te iras con Tanya?

-Iremos a visitar a los padres de Tanya- comentó Edward, sentía que debía explicar el porque se iba de la ciudad unos días- Sus padres han enfermado y Tanya me pidió ayuda-

-Eres buena persona- digo Alice, se giro con su amiga – Vamos, la cena esta lista

-No creo quedarme a cenar querida, necesito llegar a casa- digo Bella.

-Esta bien, te acompaño a la salida

Alice y Bella comenzaron a andar a la puerta, Bella se detuvo y se giro hacia Edward.

-Que tenga buen viaje, en su ausencia terminare los pendientes-

-No hay problema Isob, tenemos mucho tiempo para terminarlos- digo Edward, fruncio el ceño y se metió otra galleta a la boca

-Tengo que terminar Lord, tengo más gente que necesita de mi ayuda

Edward asintió, mientras su frente se fruncía aún más.

-¿Y esas galletas hermano?- digo Alice mientras observaba a su hermano comer galletas con la frente fruncida-¿Son malas o por qué frunces el ceño al comerlas?

Edward se atrajanto ante sus palabras, mientras Bella se mordía el labio al verlo tocer, sus galletas debieron ser malas porque era cierto, desde que comezó a comérselas siempre tenia el ceño fruncido, se encogió de hombros, a ella le habían gustado.

-Me las trajo Isob y la verdad son muy ricas- digo mientras dejaba de tocer, carraspeo su garganta y se levanto de su escritorio- Felicitaciones a su empleada Isob- digo Edward mientras comenzaba a caminar hacia la puerta, sin querer su hombro choco contra el brazo de Isob y ambos sintieron aquella corriente eléctrica.

Edward se sobresalto; otra vez ha pasado, pensó mientras miraba a Isob, frunció el ceño

-Le dejare los papeles que espero que termine sobre el escritorio, mañana cuando llegue podrá terminar, gracias por su ayuda Isob- digo mientras asentía la cabeza y se marchaba.

Bella se entristeció, no se había despedido, se encogió una vez mas de hombros, esto era nuevo para ella.

Alice se giro y miro a su amiga- ¿Galletas?- digo mientras enarcaba una ceja -¿ Qué es lo que sucede aquí?

-No pasa nada, solo prepare unas galletas, ayer en la noche estaba aburrida, y le traje a tu hermano, ha bajado mucho de peso- digo Bella- Bueno, Alice me iré a casa, me siento cansada, disculpa a tu madre de mi parte.

Alice acompaño a su amiga a la puerta, sabia que algo le sucedía, parecía distinta su amiga, observo como Jasper salía de un cuarto y tomaba el abrigo de Isob y su sombrero, se lo entregaba y se retiraba con una inclinación, Alice suspiro, en ningún momento la había visto, hoy se había arreglado bonita para él.

-Pobre Jasper, tiene el corazón roto por ti- murmuro Bella.

-No se ha acercado a mi, no me ha dicho nada de mi compromiso- digo Alice con lagrimas en los ojos.

Bella se acerco a ella y le tendió un pañuelo, no tenia palabras que decirle a su amiga.

Se despidieron y Bella se fue a casa.

Cuando llego a su casa, lo primero que hizo Bella fue desvestirse, se retiro la venda y sintió placer, al sentirse libre, se puso su pijama favorita.

Se rcostó en su cama, mientras lagrimas rodaban sobre sus mejillas, de repente se encontraba triste, no entendía porque se sentía así.

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A la mañana siguiente entro al despacho de Edward, tenia permiso de entrar si él no se encontraba, se fue a sentar en su silla y agarro la gabardina que se encontraba en su silla, se la llevo a su nariz e inhalo su olor, olía a humo de cigarros y a su fragancia.

Se quedo así por unos segundos y volvió a su trabajo, no podía permitirse sentirse así, amaba su profesión.

Pasaron los días y la semana había terminado, en todo este tiempo Bella llegaba al despacho de Edward olía su gabardina y comenzaba a trabajar hasta tarde y luego se retiraba.

Pero el ultimo día de la semana, antes de retirarse había llamado a Alice al despacho de su hermano, Alice observaba el desastre que había hecho su amiga.

-¿Qué has hecho?- digo, mientras intentaba recoger los pedazos de la taza que se encontraba en el piso.

-Deja hay querida- digo Bella, al ver como entraba Jasper

Alice al percatarse de él se sobresalto, lo miro y luego miro a Bella.

-Me tengo que retirar, te pido una disculpa, Alice se encontraba tomando el te y dejo caer la taza mientras daba brincos por todo el despacho-

Jaspér asintió, era tan común que su Alice estuviera por toda la mansión bailando.

Alice frunció el ceño al mirar a su amiga y negó la cabeza divertida- Le ayudare a Jasper, deberías retirarte, tu hermana vendrá pronto- ni siquiera sabia porque había dicho esas palabras.

Bella abrió los ojos y se sobresalto.

-¿Mi hermana?

-Si, querido deberías macharte, este fin de semana estarás ocupado, entiendo si no puedes venir, necesitas descansar y pasarte estos días con tu madre y hermana.

Jaspér observaba las miradas entre Isob y su querida Alice, no entendía porque ese brillo de maldad de Alice.

-Cierto, gracias por recordarme- digo Bella mientras agarraba sus cosas y la gabardina de Edward, no creería que su amiga se diera cuenta ni mucho menos el mayordomo, se despido de ellos y se marcho a su casa.

-¿Se ha llevado la gabardina de tu hermano?- digo Jaspér

Alice asintió con la cabeza- creo que se ha confundido, él también tiene una igual…

De repente se dio cuenta que se encontraba a solas con Jasper, ambos estaban en silencio recogiendo el desastre que había ocasionado Bella, sin darse cuenta se había cortado el dedo con un pedazo de taza.

Se quejo y se chupo el dedo lastimado.

Jaspér la tomo de la mano- No haga eso, se contaminara, vamos a desinfectar, mandaré a que terminen de recoger los vidrios rotos.

Alice miro su mano de Jasper sobre la de ella y las lagrimas comenzaban a resbalarse sobre sus mejillas.

-Jasper…- susurro

Sin siquiera dejarla terminar Jasper se acerco a Alice y la beso.

Era un beso apasionado, se podía sentir la necesidad que se tenían el uno del otro, se levantaron del piso como pudierón y se marcharon a la habitación de Jasper por el pasadillo secreto de la servidumbre.

Llegaron a la recamara de él y el beso se volvió mas intenso, Jasper se separo de Alice al sentir como sus manos comenzaban a bajar su brageta.

-No podemos, te casaras- digo

-Te deseo, y no soy ninguna santa- digo mientras sacaba su pene de entre sus pantalones.

Jasper recordó como habían hecho el amor hace dos veranos, Alice había tomado varias copas y él también se había dejado llevar en esa noche estrellada.

-Te deseo – digo

Los ojos de Alice brillaron y estrecho su boca contra la de él, en estos momentos, era muy feliz, Jasper la volvía radiante y loca de amor.

-Te alejaste- murmuro mientras comenzaba a subirse su vestido.

-Te comprometiste- digo Jasper mientras sentía como Alice llevaba su miembro a la entrada de su vagina.

-Callate y hazme el amor- digo Alice mientras se hundía en él.

Ambos cerraron los ojos ante aquella hermosa y ardiente sensación, y se dejaron llevar.

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Estos días habían sido pesados para Edward, los padres de Tanya se encontraban engripados, él se había encargado de traer al médico, a los días comenzó a ver como mejoraban, Tanya había sido gentil con sus padres.

Al verla como ama de casa, no dejo de pensar en Isob, fruncio el ceño, y en la ultima noche que se encontraban en la casa de los padres de Tanya, había entrado a su recamara.

Tanya lo esperaba desnuda sobre la cama acomo todas las noches, al verlo entrar sonrío, se soltó su cabello y observo como Edward cerraba la puerta tras si, se desvestía y se acercaba a ella.

-¿Sigues tomando el te de clavos?- comento Edward

Tanya asintió- todos los días lo tomo y no he quedado embaraza-

Edward se relajo y la penetro.

No había sido dulce con ella, solo era sexo lo que tenían, solo eran compañeros de sexo y de apoyo .

La siguió penetrando una y otra vez, mientras Tanya hacia ruidos de placer.

La giro sobre espaldas, le movió su cabello a un lado y observo su espalda y sus glúteos, le gustaba tener sexo con ella, era buena y no pedía nada a cambio, por ello la había acompañado a casa de sus padres, sabia que iba tener noches de sexo y era lo que Edward necesitaba.

No se porque se imagino a Isob de mujer, fruncio el ceño ante aquel pensamiento que de repente desecho de su mente, y sin ser delicado penetro a Tanya una vez más, cada vez con urgencia, una y otra vez, hasta que llego al climax.

Se recostó a lado de su amante y Tanya lo abrazo satisfecha.

-Eres muy bueno- susurro mientras cerraba los ojos.

Tanya estaba loca por Edward, esperaba que él algún día sintiera lo mismo por ella.

Al poco tiempo Tanya se quedo dormida y Edward se levanto de su lado, se vistió y se marcho a su habitación.

Mañana, llegaría su mansión; pensó, mientras se recostaba sobre la cama.

Esperaba llegar su despacho y ver como iban los papeles y las cuentas, estar pensando en ello hizo que se quedara dormido.

A la mañana siguiente Tanya se despedía de sus padres y le agradecía a Edward por todo lo que había hecho por ellos.

Los padres de Tanya estaban orgullosos de su hija, esperaba que cuando volvieran a verla ella traerá un anillo sobre su dedo, el lord Edward era un excelente partido para su hija.

El carruaje se marcho y después de horas de un viaje incomodo llegarón a la mansión.

Al entrar a su despacho esperaba encontrar a su abogado, pero este se encontraba solo, frunció el ceño, mientras se sentaba sobre su silla y observaba todo el trabajo que había hecho Isob en estos días de ausencia.

Alice entro corriendo a su despacho en cuanto se entero que su hermano había llegado, lo miro y lo abrazo con alegría- Me alegra que llegaras, te he extraño-

Edward sonrió al escucharla- Yo también enana

-Hermano le he dicho a Isob que no viniera en estos días, necesitaba salir de tu cueva, llegaba desde muy temprano y se marchaba hasta altas horas de la noche- exclamo su hermana

Edward enarco una ceja sorprendido ante la dedicación del abogado.

-Gracias por hacer eso, yo también me tomare unos días, ayudarle a los padres de Tanya me ha agotado, le enviare un mensaje a Isob para mencionarle que he llegado y el Miercoles lo espero – digo Edward mientras asentia la cabeza

-Dejalo descansar hermano, ha de estar con su hermana – digo Alice con una sonrisa en los labios.

-¿Su hermana?- murmuro Edward y luego recordó que eran buenas amigas Alice y Isabella

Su hermana Alice siempre hablaba de ella.

-Si- digo Alice contenta

-Espero la invites un día de estos a cenar y que venga Isob para agradecer por el trabajo que ha realizado-

Alice abrió los ojos ante el tremendo desastre que había hecho, pero sabia que

Bella debía ser vista ante sociedad, Rene la madre de Isabella le había dejado esa tarea, la gente comenzaba a murmurar, Bella debía aparecer unos días e Isob debía de desaparecer por unas semanas.

Le habían advertido a Rene que la estaban investigando a ella y a su familia, y Rene haría lo posible para cuidar de su familia.

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¿Hola queridas lectoras fantasmales?

Regrese, regrese a terminar la historia, quiero saber como termina en mi mente.

Espero les guste.