Hace unas horas atrás.
-Vamos Edward, necesitas salir, has estado encerrado en estas cuatro paredes desde que llegamos de con mis padres- se quejo Tanya, saco un abanico de uno de los bolsillos discretos de su vestido rosa llamativo y se hecho aire, mientras observaba al hombre que la tenia loca y ardiendo de pasión.
El sexo realmente es bueno entre los dos ¿pero el amor?, negó la cabeza y se dejo caer en el sillóncito que Esme había mandado a instalar en el despacho de su hijastro.
Ninguno de los dos sentía amor, Tanya había perdido al amor de su vida cinco años atrás, a sus dieciocho años de edad, había experimentado con pasión y amor lo que era estar enamorada de alguien, pero él había muerto en campo de batalla, dejándola sola con sus padres y sus ilusiones rotas de un matrimonio, hogar e hijos.
Edward llego a su vida cuando ninguno de los dos esperaba nada, lo había conocido en una fiesta de gala, él la miro con sus ojos penetrantes y la invito a bailar, ella se ilusiono y acepto, después de bailar, hablaron toda la noche y desde entonces eran amantes, sabia que no podía ilusionarse con el vizconde, Edward había sido claro con sus sentimientos hacia ella, solo sexo, apoyo y diversión.
En ocasiones albergaba sentimientos profundos hacia él, pero su actitud y su frialdad hacía ella, ocasionaba que Tanya protegiera su roto corazón.
Observo la forma que su amante fruncia el ceño al leer los papeles y como suspiraba cada vez que no entendía algún párrafo, lo conocía, conocía sus rasgos, su personalidad, conocía sus gustos, pero… ¿Sus sentimientos?, conocía todo de él, excepto eso.
Edward nunca le menciono un amor apasionado a Tanya, como ella una vez le comento sobre Garett, era extraño, pero el vizconde Edward jamás se había enamorado.
-¿Iremos al parque?- comento Tanya mientras se levantaba del sillón y caminaba hacia el escritorio del vizconde.
Edward levanto la mirada hacia ella y suspiro.
-¿Si te llevo me dejaras en paz por unos días?
-Si- digo sin decir más Tanya.
-Entonces vayamos al parque-
Tanya sonrió, se acerco a él y le dio un beso en la mejilla.
Edward negó la cabeza, era fácil alegrarla y que su estado de humor cambiara de repente, se coloco su saco y … ¿Dónde estaba su gabardina?, frunció el ceño desconcertado, movió la silla y no la vio tirada, le preguntaría a la servidumbre cuando llegara del parque.
-Le diré a mi chofer James que nos lleve al parque- comento Tanya alegremente, fue la primera en salir del despacho y avisarle a su chofer que irían al parque.
Tras ella lo seguía un Edward cansado, estiro sus brazos y bostezaba cuando iba saliendo de su despacho, en ese instante bajaba las escaleras su madrastra quien lo miro con cara de pocos amigos, en estos días Esme no se encontraba de buenas.
-Iré por unos días a visitar a mi hermana- digo con voz cortada.
-Entendido- asintió con la cabeza Edward- Espero tengas un agradable viaje
-Gracias, en mi ausencia espero, puedas solucionar los problemas de tu difunto padre, Edward dependemos de ti- digo mientras miraba a su hijastro.
Se dirigieron a la puerta, quien fue abierta por la ama de llaves, cosa que le asombro a Edward -¿Dónde se encuentra Jasper?- le comento a su ama de llaves.
-Fue a llevar a la joven Alice a dar un paseo- respondió
Edward asintió, dejo pasar primero a su madrastra y le ayudo a subirse a una de los carruajes, le deseo buen viaje, observo como la carrosa se marchaba, cuando esta se perdió a lo lejos, el Vizconde se fue con su amante.
Habían llegado al parque y caminaban tranquilamente, cuando de lejos observo a una chica muy guapa, dejo de caminar, Tanya también lo había hecho.
-¿No luce como Isob?- comento ella, frunciendo el ceño.
-¿Isob?- susurro Edward.
Ambos observaron como la chica caía y salía una Alice corriendo en busca de ayuda, había reconocido a su hermana de lejos, pero ella no lo vio.
Sin pensarlo camino a grandes zancadas, casi corriendo hacia la chica, se paro frente a ella y se quedo sin aire al observarla.
Es preciosa- pensó Edward, entonces se dispuso a ayudarla.
En el presente
-Quedáte quieta- comento Edward mientras zafaba el vestido del botón de su chaleco, sonrió ante el éxito que había tenido, levanto la vista y se percato que se encontraba frente a ella, muy cerca, la corriente eléctrica era muy agradable, su olor de fresas atrayente, lo que hizo que Edward acercara mas su cara- Quiero besarte- murmuro con voz seca.
Sentía que ya habían estado así, recordó el lago con Isob y como ambos cayeron, se encontraban igual de cerca, era asombroso sentir aquello, ni con Tanya lo había experimentado, así que dejándose llevar por las emociones, cerro los ojos y acerco su cara a la de Bella.
Podían sentirse, podía sentir su aliento chocar contra sus caras, su calor corporal, podían sentir como sus corazones latián frenéticamente, y como ambos se quedaban sin aire, cuando los labios de Edward rozaron los de Bella, apenas se habían rozado sus labios, lo que hizo que Edward deseara más.
Sin pedir permiso se atrevió a entre abrir sus labios junto con los de ella, Bella ante el asombro también lo invito a que la besara, entre abrió sus labios y ambos comenzaron a besarse.
Edward se percato que los besos de Bella eran inexpertos lo que hizo que se pusiera duro por ella, profundizo más el beso, se besaban apasionadamente, con cuidado le dejo sobre la cama y se puso arriba de ella, sus manos la recorrieron, primero por el cuello, bajando hasta sus pechos, por instinto los apretó, lo que hizo que Bella gimiera y se pegara más a Edward.
Bella se sentía diferente, sentía mucho calor recorrer su cuerpo, quería mas, sin pensarlo y dejándose llevar acerco la cabeza de Edward más cerca de su cara para que siguieran besándose.
Era la primera vez que besaba a alguien y le encantaba la sensación que sentía.
Sus respiraciones eran entrecortadas, Edward se separo solo un poco de ella para que ambos pudieran respirar, en ningún momento separo su vista de la de ella, realmente se quedaba sin aire ante su belleza, su sonrojo era lo mas hermoso que había visto en su vida, levanto una de sus manos a su cara y la acaricio con delicadeza.
Bella lo observaba sin creerse que había besado al hombre mas guapo que había conocido en su corta vida, ambos se encontraban en una burbuja donde solo existían ellos dos.
Ninguno de los dos habían experimentado tal cosa, cosa que a ambos les gusto y al mismo tiempo fue de temor.
-Eres muy hermosa- susurro Edward, mientras acercaba una vez mas su boca a la de ella.
Sus labios se pegaron y comezarón una vez mas a besarse.
Edward comenzó a desatar el vestido de Bella, cuando logro su cometido acaricio sus pezones rosados, dejo de besarla y bajo su cabeza a uno de sus pezones para besarlos, la sensación era tan placentera para Bella que se dejo llevar, inexpertamente comenzó a desatar los botones del saco de Edward y cuando logro quitárselo, Edward le ayudo a quitarse la camisa blanca.
Los ojos de Bella se abrieron a la par, era la primera vez que veía a un hombre semi desnudo, y lo que vio hizo que sintiera una corriente de calor, movió sus inexpertas manos a su pecho y lo acaricio.
Edward se quedo sin aire, cerro los ojos ante el contacto de ella.
Al querer bajar el vestido de Bella ocasiono que ella se quejara del dolor, lo que hizo que Edward se levantara de la cama al instante, había perdido los estribos ante una dama, eso jamás se había permitido, apenas se habían conocido ¡es la hermana gemela de su abogado!; pensó mientras abría los ojos; Isob pedirá una batalla por el honor de su hermana.
Carraspeo su garganta y Bella se tapo su cara con sus manos, avergonzada ante lo que acaba de suceder.
-Lo siento…- murmuro con voz entrecortada Bella.
Edward la miro y no supo que decir, agarro su camisa y su chaleco y se marcho de la habitación, si llegara su hermana, la servidumbre, Bella seria tachada ante la sociedad.
El corazón de Bella se rompió en pedazos al verlo marchar, sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas, ¿ Que le había sucedido a ella para perder la razón de este modo? ¡Es su cliente!
Suspiro mientras se levantaba de la cama con cuidado, se acomodo su vestido y trato de calmarse, todo su cuerpo temblaba.
Se espanto al escuchar como abrían la puerta, levanto la mirada y observo a Alice entrar con una sonrisa – Perdona por tardar en llegar amiga, ayude a Bree a calentar y traer el agua para que te des un baño- comento su amiga.
Ella no sabia lo que había sucedido; pensó Bella y agradeció aquello.
-¿Por qué estas tan roja Bella?- comento una Alice preocupada-¿Tienes fiebre?
Se acerco a su amiga y le toco la frente.
Bella asintió mientras suspiraba.
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Edward había llegado a sus aposentos, cuando llego, solo se pasaba las manos sobre su cabello, había hecho una locura, era la primera vez que hacia algo así, siempre pedía permiso para tocar a las mujeres, pero con Bella, con ella solo se dejo llevar.
Se bajo sus pantalones, agarro su pene que se encontraba todo erecto y comenzó a darse placer, Bella lo había dejado duro y con ganas.
Era la primera vez que una mujer lo dejaba así.
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¿Les gusta?
Espero que si
Agradezco a mis lectoras fantasmales por leer.
Realmente regrese a terminar la historia
Atte. Ere
