Conexión
Sabanas de seda
Una vela prendida cerca de la ventana.
Y en medio de la habitación, se encuentran ellos, besos delicados, besos suaves, pronto aquellos besos comienzan a subir de tono, se separan por un breve momento y Edward le quita la toalla, Bella se encuentra desnuda, preparada para él.
Edward la observa, se acerca como un león a su presa, la devora con la mirada, grabando en su mente el brillo de su piel, contrastándose con el color oscuro de las sabanas de seda, apenas iluminado por la suave luz de la vela, que añade misterio a su encuentro.
Los ojos de Edward siguen a Bella, ella trata de cubrirse, pero Edward se lo impide, su lengua asoma entre sus labios, mojándolos sensualmente, provocándola con el sutil gesto.
La desea, lo desea.
Se levanta el vizconde y se retira su ropa sin dejar de mirar a Bella, cuando esta listo, el colchón se hunde en el punto donde toma asiento, mientras su mirada dorada acaricia todo su cuerpo.
Bella se estremece incluso sin que la haya tocado, tal es su efecto sobre ella, finalmente, después de un momento que parece eterno, la mano de él se acerca a su piel, su dedo dibuja una línea en su tobillo y sube lentamente por su pierna, provocándole una oleada de escalofríos que se concentra en su sexo de Bella.
Hoy el vizconde esta ansioso, quizá porque es la primera vez que se acuesta con alguien virgen, quizá sea realmente que la desea
Su pene esta erecto, Bella lo mira y traga en seco.
Siente como sus manos de él le queman sus piernas, subiendo y bajando rítmicamente, guiados por el instinto bestial que consume por dentro a vizconde.
Ella no era una cualquiera, sabia que no estaba bien que lo hicieran, pero en ese instante, la decencia tomo sus maletas y dejo encargada la lujuria, y la maldita se encargo de hacerla perder la razón.
Bella soltó un leve gemido cuando él subió las manos, y sus labios se fundieron de nuevo, dejando que Edward clavara su lengua en ella, jugando con su boca, como si deseara perderse en su garganta.
Bella subió los brazos como reflejo a la cabeza de Edward y lo acerco mas a ella.
Poco a poco sus beso se vuelven feroces, las manos de Edward se van por todo el cuerpo de Bella, hasta que se detiene cerca de su entrada virginal, la toca con dos dedos y le da masajes a su clítoris.
Bella gime.
-Estas tan húmeda- dice Edward entre besos
Bella respira cada vez mas cortado, en su sexo siente como se comienza a calentar, siente palpitaciones y gran deseo que Edward siga.
Edward deja de besarla, baja la cara hasta la entrada de ella y comienza a lamerla con delicadeza, Bella abre los ojos, toma una almohada entre sus manos y la aprieta, jamás había sentido este tipo de emociones.
Se queda sin aire, poco a poco comienza a sentir una oleada de placer, esta apunto de llegar al clímax, en efecto llega tan rápido que ni siquiera se dio tiempo de saber que estaba pasando.
Desconcertada y sin aire mira a Edward, quien la observa divertido.
-Es normal lo que sientes, sospecho que soy el primer hombre que te ha hecho llegar al clímax- dice.
Bella se sonroja -Me gusto
-Me alegra escucharlo, realmente sabes muy rico- dice -Ahora sabrás lo que es sentir que te penetren
Se coloco arriba de Bella, con su mano derecha lleva su miembro a la entrada de ella, antes de penetrarla la mira a los ojos.
-Te dolerá un poco, o tal vez no te duela, tu vagina se encuentra muy húmeda
Bella traga en seco y asiente, su respiración comienza a hacer cada vez mas rápida.
- ¿Lista?
-Si…- susurra.
Y sin decir mas, la penetra de un golpe, Bella esta preparada, percibe la necesidad de Edward, y la excitación de ella, se dejan llevar por lo que sienten.
Edward se mueve rápido, demasiado rápido, pero el cuerpo de Bella lo sigue, sus gemidos son intensos.
Sus caderas de mueven entrando y saliendo de Bella, en cada embestida hacia que se retorcieran del placer, sus gemidos comenzaron a llevar la habitación, los de Edward aumentaban cada que tocaba esa parte profunda que le hacia temblar como loco de placer, y embestía cada vez mas rápido, mas duro, mas sucio, tomo una de sus piernas de Bella y la coloco en su hombro, dejándose apoyo de un lado, esto hizo que la penetración se sintiera más, Bella sentía como se desplomada, y en ese instante sintió por segunda vez su segundo orgasmo; lo sintió vibrar desde su pelvis hasta recorrer su columna, Edward también alcanzo su orgasmo demasiado pronto, demasiado rápido, demasiado fuerte.
El placer los envuelve, sus gritos resuenan al unísono, se queda en su interior, derrotado por un momento, pero triunfante a la vez.
¿Cómo será intentarlo nuevamente?, piensa Edward entre jadeos.
Sudor, piel, deseo, pacer era lo que reinaba en la habitación.
Edward se sale de su interior, se acuesta a su lado, ambos se siguen recuperando después del acto carnal que tuvieron.
Se gira, observa a Bella sonrojada, sudada y aunque suene loco, la encuentra más hermosa después del sexo.
-¿Te lasmite?
Bella se medio gira, lo observa, se sonroja y niega la cabeza.
-Fue… fue muy bueno Isabella- dice Edward, la atrae hacia él y la abraza, lleva su cabeza al cuello de ella, la huele, cierra los ojos y se relaja.
Bella se queda sin saber que hacer, de pronto rodea sus brazos con el cuerpo de el vizconde y lo abraza, al poco rato escucha como el vizconde se queda dormido plácidamente sobre ella.
Si le preguntaran a Bella que terminaría teniendo relaciones con un vizconde dios griego, ella se atragantaría y al instante diría que nunca, era algo extraño las sensaciones que tenia en este momento.
Sus manos timidas bajaban y subían por la espalda de él, disfruta del momento es tan bueno que teme quedarse dormida.
Le besa la cabeza del vizconde, siente que tienen gran conexión, se asombra y sin darse cuenta se queda dormida entre sus abrazos del vizconde.
Edward al poco rato se despierta con la necesidad de ir al baño, se da cuenta que sigue en la cama de invitados con la señorita Isabella, frunce el ceño, normalmente cuando tienen relaciones con Tanya o con cualquier otra mujer nunca se quedaba con ella, pero con Bella…levanta la mirada y la ve dormir plácidamente, con Bella es distinto.
Su corazón brinca de emoción al verla, se queda sin aire, su pene se pone nuevamente erecto para una segunda ronda, la desea tanto que una sola vez no basta.
Necesita controlarse, Bella necesita descansa, con cuidado se levanta de la cama, al levantarse observa manchas de sangre en las sabanas, se pone duro al pensar que fue el la primera vez de Bella, deseaba ser el primero de muchas veces más.
Toma su ropa, se viste y sale de la habitación, observa que se encuentra haciendo guardia su fiel mayodormo.
-Jasper, ninguna palabra a nadie- dice el amo de la casa
Jasper lo observa y asiente.
-Cuando se levante la señorita, manda a quemar las sabanas, y me avisas
-Si señor- dijo fuerte y claro Jasper.
Edward asintió y se marcho a su dormitorio, Jasper se quedo en su lugar, como un guardían, mientras observaba como se marchaba su amo, le era fiel hasta los huesos, Edward lo había encontrado en una taberna de mala muerte y aunque se llevaban muy poco de edad, el vizconde le había dicho que se fuera con él aquella noche de diciembre, si le servía nada le faltaría, y dicho y hecho, jamás le hizo falta nada a Jasper, le debía la vida a Edward, gracias a él, los soldados no lo habían matado.
Pensó en Alice y en su hermosa sonrisa, había fallado en nunca defraudar a Edward, se había enamorado de su hermana, suspiro mientras salía de su escondite, fue a llamar a una de las criadas de la casa, la de su mayor confianza le dio indicaciones de lo que debía de hacer en la habitación de huéspedes.
María asentía sin decir nada.
-¿Qué hago si llega la señorita Alice?
-Ella no se encuentra en casa, la mande a recoger a la madre de la señorita Isabella, tardaran en llegar, una de las ruedas del carruaje fallara.
-Entiendo, lo haré rápido y en silencio- dijo Maria.
Miro a Jasper y se marcho.
Jasper observo como se iba, cuando llego a la mansión María había sido su mano derecha, habían tenido buen sexo, pensaba que estaba enamorado de ella, entonces un día conoció a Alice, la vio entrar por las puertas con una hermosa sonrisa.
Alice se acerco a él y le había dicho –Llevo mucho tiempo esperandoló
Jasper, un poco sorprendido se disculpo cordiarmente. Alice le ofreció su mano en una silenciosa petición, el se la dio y cayo rendido ante ella.
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GRACIAS POR ESTAR Y POR LEER.
Perdon la demora.
Atte. Ere
