Me gustas

Al llegar a la mansión sintió un vuelco su corazón, cuando llego lo primero que hizo fue ir a la habitación de invitados, al entrar no se encontró a Bella, no estaban sus pertenencias, no había nada de ella.

La habitación lucia como si nadie hubiera estado allí.

Se acostó en la cama, cerro los ojos y suspiro, intento recordar que solo le había dicho a Jasper que quemara las sabanas, en cambio la hizo marchar como a sus demás amantes.

Debía reconocer que Jasper hacia bien su trabajo, pero también no le había dicho que no dejara que se marchara la señorita Isabella.

Se levanto sin pensar en lo que hacia, mando a llamar a uno de sus choferes, Jacob salió listo, se dirigieron a la casa de Bella.

Mientras observaba el paisaje pensaba en lo que estaba haciendo, cuando llegaron y se bajo del carruaje, frunció el ceño, el lugar era un basurero, no podía creer que hay vivía su abogado y mucho menos Bella.

Dio dos pasos largos, llego a la puerta despintada y toco.

Le asombro aun mas ver como salía la difunta de Swan y no una criada.

Rene al mirar al vizconde, abrió los ojos e hizo una inclinación.

-Que grata sorpresa Vizconde.

-No recuerdo la casa del abogado así, ¿Qué ha pasado?

Rene se sonrojo- Cuando enfermo mi marido, no teníamos el suficiente dinero para arreglar la casa ¿recuerda el temblor que hubo hace cinco años?

Edward asintió – Lo recuerdo, varias casas se derrumbaron.

-Bueno, nuestra casa sufrió daños, no teníamos el privilegio de arreglarla, tiempo después falleció mi marido, mi hijo Isob esta empezando a restaurar la casa con lo que gana, pronto llegara a casa- comento Rene fingiendo una sonrisa.

-Me disculpo por llegar a decir que su casa esta… distinta, una vez acompañe a mi padre a ver a su esposo, era niño en ese entonces.

-Lo comprendo

Ambos quedaron en silencio, Edward carraspeo su garganta.

-Me preguntaba ¿Cuándo llegara su hijo a la ciudad? Y ¿cómo se encuentra su hija?

-Oh, bueno mi hijo pronto regresara, le he enviado cartas mencionando que la gente empieza a preguntar por él, y bueno, mi hija se encerró en su habitación, no ha salido de ella.

Edward asintió, se desespero al ver que Rene no lo invitaba a pasar, necesitaba ver a Bella.

Rene frunció el ceño -Perdona mi atrevimiento, pero, ¿Se le ofrece algo mas vizconde?

Se acababa el tiempo; pensó Edward, entonces le sonrió y asintió- Su hijo se llevo unos papeles míos, los necesito, no se si usted puede ver en su escritorio, son de suma importancia

La cara de Rene se volvió roja como tomate – Lamento escuchar eso, adelante, llamare a mi hija, ella conoce un poco sobre papeles, si le dice a ella que tipo de papel es, lo más seguro es que le ayude a encontrarlos.

-Me parece perfecto- dijo Edward, entro a la casa con una sonrisa en la cara, observo como la madre de su abogado subía por unas escaleras e iba a llamar a su hija.

Su corazón dio un brinco de felicidad, la vería de nuevo.

Bella bajo las escaleras con la cabeza mirando al suelo, su corazón le latía, no entendía que hacia en su casa el vizconde Edward, su madre le había comentado que necesitaba unos papeles.

¿Qué tipo de papeles?; pensó.

Cuando llego a la planta baja, levanto la mirada y lo observó, se quedo sin aire.

-Buena tarde Vizconde- susurro Bella.

-Buena tarde Señorita

-Mi madre me comento que necesita unos papeles

-Así es, son de hipotecas y recibos, me temo que su hermano se los llevo, los necesito, es de suma importancia.

El ceño de Bella se fruncía, seguía recordando los papeles que se había traído de la casa del vizconde, miro a su madre que los observaba en la segunda planta, sabia que los miraba.

-Si gusta acompañarme al estudio de mi hermano-

-Me gustaría

Se encaminaron al estudio que se encuentra debajo de las escaleras de madera, cuando Bella abrió la puerta camino a su escritorio, revolvió algunos papeles – No encuentro los papeles…- sus palabras fueron interrumpidas, cuando Edward la hizo girar y estrechar sus labios contra los de ella.

Bella se quedo en piedra, pero al percatarse de la invitación de Edward de seguirse besando, profundizo el beso.

-Hija ¿encontraron los papeles? - grito Rene

El beso fue interrumpido, dejando una sonrojada Bella y un sonriente Vizconde.

-Aun no madre- intento gritar Bella, pero se había quedado sin aire ante el beso que se habían dado.

-Preparare la cena – grito nuevamente Rene- Espero no se tarden en encontrar los papeles.

-Esta bien madre- susurro Bella, sus labios nuevamente fueron invadidos por los del vizconde, Edward movió los papeles del escritorio, con facilidad levanto a Bella y la sentó arriba de el.

-Te marchaste sin decir nada- dijo Edward entre beso y beso.

-Usted me trato como si fuera su amante- susurro Bella, estiro su brazo, alejo a Edward de ella, necesitaba pensar y él no le ayudaba.

Edward la miró, observo su mano sobre su pecho, la tomo entre las suyas- Tienes unas manos delicadas, el lunar que tienes en el dorso de su mano derecha es hermoso- dijo mientras besaba su lunar, lo toco y entonces supo que, si no era justo el momento, entonces nunca lo será, lamio el pequeño lunar.

-Vizconde- contestó Bella.

-Yo… lo siento. -Se alejo un poco de ella y la miro de pies a cabeza. A continuación, la tomo de la cabeza y la acerco salvajemente a él, la estaban besando, y era tan salvaje, tan posesivo, tan excitante.

Sus labios se movían firmes sobre los de ella y su boca era infinitamente dulce, tenia sabor a cigarro.

Sus manos bajaron a las caderas de ella, toquetearon toda su estreches, sus nalgas y sus senos, tan suaves y agiles, Edward volvió a alejarse de ella, una sensación de desamparo se apodero de Bella, pero entonces él con una mano hizo a un lado los papeles encima de la mesa, haciendo que cayeran al piso, no hicieron tanto ruido al caer por la alfombra. A continuación, la levanto y la acomodo sobre el escritorio.

-Tranquila, no querrás que nos escuchen, ¿cierto?

Bella negó tontamente con la cabeza, y él lo tomo como una invitación para seguir con su trabajo, le subió su vestido, sus ojos brillaron con deseo y desesperación, sus manos ágilmente bajaron a la entrada de su vagina.

-Edward- susurro Bella, se encontraba totalmente expuesta ante él.

Edward poso sus labios de nuevo sobre los de ella y silencio los susurros y gemidos que intentaban escapar de la boca de Bella.

-Eres una mujer tan caliente- sonrió, se alejo para bajarse los pantalones, se libero sus calzoncillos, su pene salió orgulloso, preparado para Bella.

Acerco nuevamente una de sus manos a la entrada de su vagina, se apodero de su clítoris, comenzó a friccionarlo, suave y lento, aunque para Bella no era suficiente, se dejo caer hacia aras en el escritorio y abrió sus piernas para él, eso fue una invitación para que su cabeza fuese hasta ahí, al centro de su placer.

Edward la hizo levantar un poco las caderas, y su lengua se apodero dentro de ella, era torturante, descabellado, lo tenia entre sus piernas, tomando todo de ella, levanto la mirada, sus ojos chispearon desde abajo, mientras su lengua recorría toda su vagina, Bella apretó los labios para no gemir, pero no podía soportarlo más, iba a gritar de puro placer.

Y cuando creyó no poder, Edward se levanto y la penetro con fuerza, sus labios amortiguaron su gemido, y los siguientes que continuaron a ese, salió, solo para volver a entrar con fuerza de nuevo, enterrándose en su interior.

Sus embestidas eran cada vez más rápidas y fuertes, sus manos se apoderaron de sus senos, dentro de Bella comenzaba a formar una energía electrizante, dispuesta a expulsarse por su cuerpo, estaba por tocar el cielo, y solo quería más, mas fuerte, mas profundo, mas desquiciante.

De pronto salió de ella, la levanto, la giro que se agarrara de los bordes de su escritorio, mientras subía una de sus piernas, dejándola de nuevo expuesta, y, entonces, lo sintió de nuevo dentro de ella, pero en esa nueva posición era sorprendente, la embistió mas hondo y mucho mas fuerte, sus manos tomaron sus caderas y la movieron a su ritmo, un par de embestidas mas y la electricidad recorrió de pies a cabeza.

Bella soltó un gemido que Edward callo rápidamente con su mano, sonrió de felicidad y satisfacción.

Edward beso su frente y le sonrió, se agacho por sus pantalones, comenzó a vestirse.

Bella se bajo del escritorio, se acomodo su vestido, no dijeron nada, no había palabras para describir lo sucedido.

-No se que me hace usted señorita- comento Edward – Estoy listo para una segunda ronda

Se acerco a Bella e inhalo su aroma a fresas, se sintió relajado.

-Hija, ya esta la cena- grito a lo lejos la madre de Bella.

Los ojos de Bella se abrieron en grande. -Me haces perder el control Vizconde

-Me encanta que pierdas el control, usted es fascinante.

Bella se sonrojo.

- ¿Hija? - dijo la voz de su madre mas cerca.

Bella se alejo del vizconde, tomo los papeles que se habían caído, los puso sobre el escritorio y agarro unos papeles en blanco, los metió dentro de un sobre y se los tendió al vizconde, en cuanto su madre se asomaba por la puerta.

La madre de Rene los observo – Esta lista la cena ¿Se quedará a cenar Vizconde?

-Me encantaría cenar nuevamente- dijo Edward mientras observaba a Bella.

Bella se sonrojo, mientras bajaba la mirada al piso.

-Es la primera vez que un vizconde come en nuestra mesa, nos sentimos alagadas ante su presencia- comento una alegre Rene.

Se dirigieron a la mesa, los platos fueron servidos por la misma Rene, Edward se encontraba frente a Bella, se retiro su zapato y por debajo de la mesa acaricio la pierna de Bella.

Ella se atraganto con la sopa, cosa que fue reprimido por su madre.

La cena termino entre sonrojos de Bella y miradas seductoras de Edward.

La madre de Bella no tenia ni idea de lo que había pasado bajo su mismo techo, ella había perdido la esperanza de que Bella se enamorara.

Bella acompaño al vizconde a la puerta de salida, su madre se había marchado a su habitación por jaqueca, antes de irse invito a comer otro día al vizconde, cosa que Edward acepto con gusto.

-Agradezco la cena- murmuró.

-Mamá se la paso agradable ante tu compañía, gracias por venir- comento Bella

Edward se detuvo, levanto la mirada, observo que no se encontrara la madre de Bella a los alrededores, al comprobarlo, levanto la cabeza de Bella y le beso la frente.

-Me gusta, la deseo como no tiene idea- le susurro.

Bella se sonrojo- Me gusta mucho vizconde

Edward sonrió ante aquellas palabras, acerco sus labios a los de ella y la beso con delicadeza.

-Realmente no se que me ha hecho señorita

Bella suspiro, observo al vizconde y le sonrió, realmente le gustaba y mucho.

-Me iré a recoger a mi madrastra, mañana me iré con Alice, cuando llegue… espero verla- dijo Edward con el corazón latiendo.

La miró y suspiro.

-Espero verlo nuevamente Vizconde.

Ambos se miraron y asintieron, Edward se marcho.

Bella se quedo observando como se iba, no se percato que entre las sombras dos cuadras arriba los observaban.

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- ¿Una fiesta? - dijo Tanya mientras se bajaba arriba de caius Vulturi.

Caius se levanto de la cama, se puso su ropa y observo a su amante.

-Las fiestas reúnen a la gente, es un lugar fácil para observar y escuchar

Tanya se levanto sin pudor, camino por su habitación desnuda, llego a su armario, busco su bata y se la coloco, se giro para ver a Caius, bajo la mirada y sonrió al observar como entre sus entrepiernas su pene se volvía grande y duro, se retiro su bata y camino hacia Caius, le bajo los pantalones y comenzó a chupar su pene.

Los jadeos salieron de la boca de él, pronto subió a Tanya arriba de la cama y la penetro, entraba y salía de ella.

-Me gusta el sexo que tenemos, me cambiaste por el vizconde y él te ha dejado por otra mujer- dijo, mientras la embestía duro y fuerte.

-No tengo dueño Caius- jadeo Tanya, aferro sus manos a la espalda de su amante, pronto el orgasmo le alcanzo.

Caius salió de ella cuando llego, se acostó a su lado.

-Eres mía Tanya- susurro

Tanya lo miro divertida, necesitaba que Caius le contara lo que conocía de Edward Cullen, aquella información podría salvarlo y el vizconde estaría con ella nuevamente.

Ronroneo la rubia, mientras abrazaba a Caius.

-Me agrada la idea de una fiesta

-Tanya no soy tonto, si estas conmigo lo estas, tu vizconde tiene nueva conquista ¿Sabias que duro tres horas en la casa de su abogado?

Tanya frunció el ceño – No lo sabia- susurro

-Bueno querida, querías información hay la tienes, al parecer como me comentaste Edward y la hermana de su abogado están coqueteando, ahora, cambiando de tema, necesito que te hagas amiga de Rosalie Hale, la mujer de Emmett McCarty C,ese cabrón abandono los negocios que teniamos, las ventas del alcohol y tabaco disminuyeron

Tanya recordo a Rosalie, la habia visto en varias fiestas que habia asistido con el vizconde, sin embargo Rosalie y ella nunca tuvieron tema de conversación.

-La conozco, sin embargo nunca fuimos intimas

Caius sonrio- Puedes mencionar de su familia, es la debilidad de ella ¿Sabias que tuvo un hermano gemelo?-se carcajeo Caius

Tanya se giro para mirarlo, observo como su cara se arrugaba ante su carjada, Caius no era un hombre joven, se encontraba en sus cuarenta y tantos años, le doblaba la edad, lo habia conocido en el jardin de una fiesta antes de haber estado con Edward Cullen, se pecarto de su presencia al observar una figura negra entre los arbustos, ella le golpeo con su zapatilla haciendolo salir de su escondite, solo se habian acostado por una temporada y ella desaparecio de la vida de él.

-¿Rosalie tiene un gemelo?

Caio asintió – Fue robado cuando era niño, sus padres dejaron de buscarlo cuando encontraron los huesos de un niño de su misma edad, pobre Erick, murio por perros salvajes- suspiro Caius.

Tanya enarco una ceja, Caio conocia demasiada información.

-¿Su hermano sigue vivo?

Caius asintió- Lo ultimo que supe fue que estuvo vendido ¿Te imaginas haber encontrado a su hermano? Los Hale ofrecian todo por su hijo, es una pena, la mansión Hale es realmente hermosa, no tenemos información de ese tal Jasper hale

Los ojos de Tanya se abrieron en grande al escuchar el nombre de Jasper, fruncio el ceño y nego la cabeza, no podia ser el Jasper que conoce, el mayodormo de la mansion Cullen, llevaba el cabello agarrado en una coleta, traia una enorme cicatriz en su ojo derecho, según las palabras de Edward la guerra como soldado le fue dificil.

Suspiro descartando ese hombre.

-Encontrar a Jasper Hale hará que Emmett trabaje nuevamente para mi, que los Hale me ofrezcan sus empresas de telas.

Caius se sentia tan bien el hablar con su amante, siempre fue facil, hacia tiempo que no se sentia en plenitud con alguna chica, confiaba en ella, y sabia que si llegara a defraudarlo, la mataria.

Se giro hacia Tanya, se puso arriba de ella, llevo sus manos al cuello de ella y lo aprento- Espero tener tu confianza y silencio querida Tanya

Tanya abrio los ojos y asintió – Me gustan las fiestas

Al escuchar aquellas palabras Caius se bajo, se coloco su ropa y asintió- A mi también, se conocen muchas cosas, te haré llegar la invitación, recuerda si se que estas por los alrededores de ese vizconde yo…

-No estaré, se que tienes hombres en todas partes.

Caius asintió- El legado que me dejara mi padre el dia que muera es realmente poderoso, puedes estar a mi lado si me eres fiel.

-A tu hermana Jane no le agrado

-De Jane yo me encargo, aparte esta tan divertida y entretenida, torturando a personas ¿Sabes que mi hermana ama hacer sufrir a la gente?- Caius suspiro negando la cabeza divertido.

Le dio un beso en el cachete a su amante – Te doy mi palabra que mi hermana no se divertira con vos, se que ella conoce cosas tuyas- la mira y sonrie.

Tanya asiente, observa como se marcha Caius de su habitación, suspira, Caius dice cosas pero no todas ¿ los vulturis realmente tienen el control de la gente?; piensa

-Ellos lo tienen- dice a la nada.

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Chan, chan, chan.

¿Qué les parecio? Las leo

Gracias por sus comentarios.

Atte. Erew