Desgracia
Bella se encuentra sumisa entre los papeles que tiene en sus manos, los ordena, los clasifica, los corrige, frunce el ceño al leer una carta de aviso. Es un aviso de su actual despacho que se encuentra en el centro de la ciudad, necesita pagar la renta anual.
Suspira, se deja caer en su silla de madera, sabe que debe de trabajar con sus demás clientes, el trabajo del vizconde ha demorado mucho, se sonroja al pensar en él.
Había pasado una semana desde que Edward y ella se vieron, una semana eterna para Bella, jamás se había sentido de tal manera, había extrañado a sus padres cuando estuvo en el convento, pero con su vizconde las cosas eran distintas, sonrió al pensar en Edward como suyo.
Comenzó a tararear una canción alegre, mientras tarareaba mueve su cabeza de un lado a otro al son de la música.
Rene se asoma por la puerta del estudio, observa a su hija y le sonríe- La comida esta lista
Bella levanta la mirada- Gracias madre
Rene observa como el cabello de su hija comienza a crecer, se acerca y le toca el cabello, Bella se encoge de hombros, en la comodidad de su casa no se había puesto la peluca que su madre le había dado semanas atrás.
-Me lo cortare cuando Isob haga su aparición- murmuro, miro a los ojos a su madre, se sintió culpable, no había aparecido Isob porque esperaba la llegada de Edward, le gustaría verlo por ultima vez siendo ella.
-Hemos recibido otra carta anónima.
Bella asiente, habían mandado a investigar de donde provenía aquellas cartas anónimas, pero la persona fue encontrada muerta dos días después, debían andar con cuidado.
-Sabes lo que debes de hacer, es Bella o es Isob, debes elegir a uno de ellos dos, el otro debe de morir, mi amigo que esta en la imprenta puede publicar la aterradora noticia, tenemos un entierro y fin del asunto.
-Que fácil es decir todo aquello madre.
-No lo creas hija, lo difícil es tener una caja de madera completamente cerrada, las personas que asistan no podrán ver quien esta en ese ataúd.
A Bella se le erizo la piel.
-Madre fuimos invitadas a la fiesta de Caius Vulturi, es esta noche- Bella observa la reacción de su madre. -Me gustaría ir como ultima vez siendo yo
Rene asiente- Planchare nuestros mejores vestidos
Bella sonríe ilusionada, seria la primera fiesta de gala que asistiría siendo mujer.
Cuando el sol se oculto las dos mujeres Swan salen de su casa, el chofer que rentaron las esperaba, el corazón de Bella brinca de felicidad, esperaba ver a Edward en esa fiesta, esta misma tarde había recibido una carta de su mejor amiga informando que habían llegado de viaje.
Cuando llegaron a la mansión Vulturi Bella se asombro ante la gran plenitud de jardines que tenia, el lago artificial que se encuentra, hacia lucir la propiedad hermosa.
Bajaron del carruaje y comenzaron a caminar a la entrada de la mansión donde ya se encontraban personas esperando a entrar.
Cuando entran se acercan a un grupo de amigas que Rene pudo visualizar.
-Amiga, tu hija en esta temporada traerá la mirada de varios hombres en busca de mujer
Bella sonríe ante el comentario, la única mirada que ella quería era la de Edward.
-Lo sé, en esta temporada se han comprometido seis hermosas jovencitas- dice otra mujer- Mi hija es una de ellas- comenta orgullosa.
Rene asiente, Bella observa el enorme salón, realmente la decoración daba mucho que desear, las cortinas que se encuentran en las ventanas son de un negro mate, los candelabros que se encuentran en el techo son de un color plata y el piso, bueno, jamás había visto un piso de madera oscuro, el salón daba la impresión de ser algo misterioso y tenebroso.
Observa a lo lejos a Alice, quien se acerca con una sonrisa a ver a su amiga, a su lado se encuentra su madre Esme, y dos hermanas de ella.
Bella es presentada, observa que no ve a Edward por ningún lado.
- ¿Y el vizconde? – pregunta Bella, Esme la observa y enarca una ceja.
-Se encuentra indispuesto, enfermo cuando llego a la propiedad de mis tías- comenta Alice, se encoje de hombros- Al parecer le dio varicela ¿Sabes Bella? Me alegra mucho que diera el brote de varicela cuando estuvimos en el convento, mi madre ya le dio al igual que a mis tías, el pobre de mi hermano sufre de la comezón, fue encerrado por cuarentena en una de las habitaciones altas de la mansión, tememos que enferme a los empleados.
Bella se encogió de hombros y asintió – Espero se mejore de salud tu hermano.
-Eso esperamos Isabella- dice una Esme ruda. -Por cierto ¿Cuándo llega su hermano a la ciudad? He revisado los papeles que hicieron y van atrasados
-Pronto- fue lo único que pudo decir Bella
Observo como se acerca ante ellas un grupo de tres hombres y una mujer, se presentan como los anfitriones de la casa.
-Mucho gusto señoras, me da gusto que hayan podido venir, espero se la pasen de maravilla, mi nombre es Aro vulturi, el de mi lado es mi hijo Caius, mi hija Jane, mi sobrino Alec y mi hermano Marcus
Bella observa al señor Aro vulturi, se percata que es una persona mayor, trae el cabello largo y agarrado por una coleta, su pelo que pudo haber sido castaño es de color blanco, su hermano Marcus tiene una mirada triste, su cabello es canoso y realmente se ve ya adulto.
Caius observa divertido a las mujeres, su pelo rubio y su piel blanca le hacen ver joven, en cambio Alec, los observa sin interés.
Bella mira como Jane la observa, su pelo es tan rubio como el de su hermano -Hola- dice con una sonrisa y mirada penetrante. -Espere encontrarme a su hermano el día de hoy, necesito de sus servicios- le dice a Bella
-Él esta de viaje- comenta
Jane sonríe de oreja a oreja – Ojalá vuelva pronto- se gira hacia las mujeres y alaga sus vestidos, se despiden los Vulturis para seguir presentándose a sus invitados.
-Mantente alejada de Jane Bella- le susurra su amiga
Bella los mira, los cinco vulturis visten de negro, lo cual hace resaltar la palidez de su piel, observa como Tanya se acerca a Caius y le susurra algo en el oído, ambos se disculpan de su grupo y se marchan hacia una pareja.
-Ellos son los McCarty- dice Alice.
Bella asiente- La mujer es muy guapa
-Rosalie es un encanto de mujer, pocas veces hemos cruzado palabra, me asombra verla pálida y preocupada, normalmente es una mujer con una sonrisa en los labios.
-No he tenido el gusto de conocer a la mujer ni a su marido, ofrecí mis servicios, pero Emmett Mc Carty rechazo mi oferta- dijo mientras se encogía de hombros
Las amigas caminaron hacia la mesa de bebidas, se sirvieron ponche de frutas, cuando Alice abre los ojos en grande, mira a su alrededor y se acerca a Bella -Me ha llegado la regla- le susurra a su amiga
Bella abre los ojos- ¿Has traído trapos para ponerte? -
Alice niega- Tendré que retirarme de la fiesta, regresare en cuanto haya solucionado el problema- dice con una sonrisa, ¿gustas acompañarme amiga?
Bella asiente con una sonrisa- Solo deja avisarle a mi madre
-Perfecto, te espero en la salida, también le comentare a mi madre
Bella se dirigió con su madre, paso a lado de los Mc Carty
-No puedo creer que Tanya conozca la historia de mi hermano- dijo una temblorosa Rosalie
-Tranquila amor, algo trama Caius Vulturi
Rosalie miro a su marido con ojos llorosos- Mi hermano Jasper falleció y…
Dejo de escuchar lo que decía Rosalie, se quedo pensando en el nombre que menciono, cuando llego con su madre, le explico lo que sucedió, Rene la dejo marchar.
-Hija, pronto me iré, pide amablemente a tu amiga si te puede dejar en casa, el dolor de cabeza que he tenido estos días ha sido insoportable
- ¿Se encuentra bien madre? - pregunto Bella preocupada
Rene asintió – Solo es una migraña
-Entonces la veo en casa
-Si querida- dijo Rene mientras acariciaba un mechón de cabello de peluca falsa de Bella.
Bella se dirigió con su amiga Alice rumbo a la mansión Cullen, cuando llegaron Alice fue en busca de su doncella Bree.
Bella se quedo en el recibidor, observo que había luz debajo de la puerta del despacho de Edward, sonrió y se acerco a ella, abrió un poco y lo miro dormir a su vizconde.
El vizconde Edward Cullen se encontraba en pijama, con brazos cruzados en su escritorio, sobre ellos se encontraba recargada la cabeza de él, Bella observo su piel cubierta de manchas rojas, se acerco a paso silencioso, pues se encontraba dormido.
Lo dejaría dormir, tomo una hoja y una pluma la cual lleno de tinta y comenzó a escribir sobre el papel.
Te he extrañado de menos, no quise despertar.
Por cierto, luces muy guapo dormido, espero te mejores.
Atte. Isabella Swan
Cuando termino de escribir la dejo a frente a él, salió del despacho sin antes verlo por ultima vez, se espanto cuando fue descubierta por Alice, su amiga la observaba.
-Visualice luz debajo del despacho- dijo Bella al instante, sonó un poco nerviosa – tu hermano duerme plácidamente.
Alice asintió, observó entre las sombras al amor de su vida y suspiro.
-Bella, le comentare a Jacob que te lleve a casa, me quedaré
-Gracias Alice, espero te sientas mejor
-Solo es una regla, sabes que los primeros días a uno le duele la cadera, piernas… bueno todo. - dijo exclamando una divertida Alice.
-Es cierto- asintió Bella.
Escucharon que la puerta del despacho del vizconde era abierta, saliendo tras las puertas un adormilado y apurado Edward, Bella y él se miraron, la primera que agacho la mirada avergonzada fue Bella.
-Buena noche hermano- dijo una alegre Alice.
-Buenas noches damas, lucen encantadoras- dice un Edward observando de arriba abajo a Bella.
Bella levanto la mirada, lo observo y se sonrojo, quiso correr a abrazarlo, lo extraño mucho, toda la semana se la paso pensando en él.
- ¿Cómo se encuentra Vizconde?
-Me he sentido peor- murmuro, se acerco a las mujeres, necesitaba de la cercanía de Bella.
-Me pondré a cenar ¿Gustan acompañarme señoritas o irán de nuevo a la fiesta?
Alice suspira- Me temo que negaré la oferta, no me encuentro bien.
Bella miro a su amiga y se encogió de hombros-Ve a descansar Alice- se giro a ver a Edward- Yo acepto la cena, no me apetece irme a la fiesta, mi madre me comentó que se marcharía a casa pronto, muero de hambre
Edward le sonrió
Alice los observó, enarco una ceja pensativa, parecía que entre ellos sucedía algo, de pronto se sintió una intrusa en aquella burbuja que ellos habían creado, carraspeo la garganta.
-Me marcho, te veo mañana amiga- sea cerco a ella, le dio un beso en el cachete y antes de retirarse le susurro en su oído- Quiero saber que pasa entre ustedes-
Se separo de Bella, se dirigió a las escaleras y se marcho a su cuarto.
La pareja de amantes se giró a verse, Edward le ofreció su brazo, Bella temerosa lo acepto.
-Me apetece cenar en la biblioteca,
Bella asintió, cuando llegaron, se percató que la cena se encontraba lista, parpadeo confundida.
-Tengo oídos en la mansión
Se encogió de hombros- Eso lo explica
Edward se rio – De hecho, le había comentado a mi empleada que hoy me apetecía cenar en la biblioteca, me quede dormido, sospecho que se ha enfriado la leche.
Bella observo la mesita que se encontraba cerca de una gran ventana en la esquina, miro tres velas encendidas, las cuales se encontraban a la mitad era cierto lo que Edward le había dicho, cuando se acercaron se fijo que había una canasta de pan, galletas en un plato y leche.
-Que elegante cena vizconde- dijo con una sonrisa
-Me gusta cenar galletas con leche- dijo sonriente Edward.
Atrajo hacia él a Bella, le dio un beso en la frente e inhalo su olor.
El corazón de Bella comenzó a latir, se sonrojo, abrazo a Edward, recargando su cabeza en su pecho.
-Te extrañe- susurro.
Edward la abrazo con una sonrisa, le gustaba mucho lo que le hacia sentir Bella, aquel simple gesto y palabras, hizo que el corazón de Edward se detuviera por un instante para luego latir deprisa, sus emociones son nuevas para él, se sentía como un adolescente.
Intento recordar si en su adolescencia tuvo aquellas emociones, frunció el ceño y negó la cabeza, de hecho solo recordaba que había perdido la virginidad con una mujer mayor, ella le enseño los placeres, sentía que la amaba, pero al final de la temporada ella se marcho, Edward al verla marchar no sintió nada, desde ese día hasta la fecha había conocido a varias mujeres, no podía negar que se la pasaban bien en la cama, pero al final del día solo era sexo, no había palabras o muestras de afecto como lo hacia en este momento con Bella.
La abrazo con más fuerza, sonrió, se alegraba que con Bella fuese distinto.
-Yo también- le dijo en su oído.
Bella sonrió, se quedaron abrazados por unos minutos más, se separaron porque el estomago del vizconde gruño de hambre, Edward por primera vez en su vida se sonrojo ante una mujer.
-Lo lamento- susurro. -No he comido desde la mañana
Bella asintió con una sonrisa, se sentaron en los silloncitos, observó como Edward tomaba de su leche y llevaba las galletas a su boca.
- ¿Cómo te fue con tu madrastra y hermana?
Edward la miró mientras masticaba su galleta.
-No fue malo, pero he de admitir que todo el tiempo me la pase encerrado, el primer día que llegamos pasamos a desayunar a una taberna, sospecho que fue hay donde me contagie, me alegra que mi hermana se encuentre bien.
Bella asintió, tomo una galleta y se la llevo a la boca, cerro los ojos para disfrutar del sabor.
Edward la miró- Realmente eres muy hermosa, incluso cuando comes
Bella abrió los ojos y se sonrojo.
-Me alegra verte con ese vestido, y me alegra aun más que yo sea digno de estar en su presencia y no los hombres del baile.
-Quería que usted me viera – susurro Bella
-Me complace escucharlo, realmente me deleito ante su presencia. -dijo, llevo otra galleta a su boca, cuando termino de masticarla y de pasársela, volvió a hablar. - ¿Cuál es su color favorito Isabella?
-Depende del día- comento Bella, miro su vestido- Hoy es el color azul, para mi es pureza, elegancia, tranquilidad
-Yo no tenia definido un color hasta que te conocí, traías puesto un vestido azul el día del parque, me he dado cuenta que el azul es mi favorito y verte a tí con ese color lo confirma. ¿Soló tienes un hermano Bella?
-Si- mintió. - Mi madre no pudo tener más hijos, una vez escuche a mis padres que hablaban en silencio, mi madre lloraba, ella deseaba tener más, recuerdo que mi padre la consoló toda la noche.
-Entiendo.
- ¿Usted tiene más hermanos?
-Solo tengo a Alice, mi madre biológica falleció cuando yo nací, recuerdo que solo éramos mi padre y yo, hasta que conoció a mi madrastra, tenia diez años en ese entonces, dos años después llego Alice, Esme le encantan los niños, si por ella fuese hubiera tenido más, pero el doctor le prohibió tener más hijos, cuando tuvo a Alice estuvo a punto de perder la vida, fue complicado su parto. Esme es una mujer buena, aunque no lo aparenta, cada semana manda alimentos y dinero a los huérfanos de la iglesia
-Si usted no me lo dice, no lo creería- dijo Bella
-Es buena Bella, solo que con la gente aparenta ser una mujer dura, cuando enferme en casa de sus hermanas me llevo el alimento todos los días, en el viaje de regreso estuvo al pendiente de mí, es buena madre, sospecho que conoce la nueva conquista de Alice, solo que no comenta nada al respecto
- ¿Cree que sabe que entre usted y yo pasa algo?
Edward asintió- Mi madrastra es inteligente, no lo dudaría-
Alargo su mano, tomo una de Bella y la entrelazo con la suya. -Tranquila Bella, mi madrastra no es entrometida.
Bella se sonrojó, observó sus manos entrelazadas, permanecieron en silencio.
- ¿Qué es lo que somos vizconde?
Edward la miró –Aun sigo pensando en ello Bella, me gusta mucho estar con usted, me gusta el sexo que tenemos, nuestras platicas, verte comer, o simplemente estar a tu lado, realmente disfruto mucho lo que tenemos.
Bella le sonrió –Yo también lo hago.
Terminaron de cenar en silenció entre miradas coquetas.
-Creo que es hora de marcharme- se levanto de su lugar, se acerco temerosa a Edward, el vizconde la jalo, la sentó sobre sus rodillas y la abrazo.
Bella le abrazo, sonrió cuando sintió como Edward se rasco una costra.
- ¿Cómo te va con la comezón?
-Es el infierno.
Bella se carcajeo y Edward se delito con su risa, se acerco a Bella, le beso con delicadeza.
-Me gustaría cortejarte como debe de ser- susurro entre beso y beso.
-Me encantaría que lo hiciera- sonrió Bella entre sus labios.
Se separon cuando las velas se apagaron.
-Deberías marcharte- susurro con tristeza Edward, inhalo su aroma -No quiero que te marches.
Bella se levanto – Nos veremos después vizconde- dijo, le miro- recuerde que usted dijo que me cortejara
Edward le sonrió-Me encantaría.
Bella asintió, observó como se levantaba el vizconde del sillón, caminaron a la puerta de entrada.
-Prometo cortejarte como debe de ser- le dijo cuando llegaron al carruaje, le tomo la mano y la entrelazo con la suya, la levanto y le dio un beso en los nudillos.
-Hasta luego Vizconde
-Hasta luego Bella- susurro Edward.
Le ayudo a subirse al carruaje, le hubiese gustado acompañarla, pero la comezón que traía no le ayudaba mucho, observó como se marchaba, suspiro, se quedo en la entrada de la mansión hasta que el carruaje se perdió de vista.
Se recargo en el marco de las puerta, miró la noche estrellada y pensó en Bella, no había pasado menos de cinco minutos y realmente la extrañaba, le eran tan raro sus emociones, pero a la vez le gustaba mucho, no podía negarlo, le gustaba mucho Isabella Swan.
Cuando Bella llego a su casa, se bajo del carruaje, le agradeció al chofer y se metió a su casa, se quito la peluca cuando iba subiendo las escaleras hacia su cuarto, entro, la coloco sobre el espejo y comenzó a desvestirse quedando solo en prendas menores.
-Isabella- grito su madre
- ¡Isabella hija! - volvió a gritar.
Bella cuando estuvo a punto de ponerse su pijama, salió de su cuarto, su madre corría a su encuentro en pijama.
- ¡Fuego! – le grito, su madre traía con ella algunas cosas que agarro en cuanto vio el fuego.
- ¡Bella! - le volvió a gritar su madre, pero Bella se encontraba en shock, observó como el pasillo de su casa se comenzaba a llenar de fuego.
Cuando entro en si, sin pensarlo, Bella tomo a su madre de la mano, bajaron las escaleras, Rene se dirigía a la puerta cuando Bella se detuvo.
-Horita le alcanzo madre- dijo Bella, se dirigió a su despacho tomo papeles, carpetas y cosas de valor, todo lo puso dentro de su maletín, levanto la mirada en busca de alguna prenda, no podía volver a su dormitorio, la parte de arriba se encontraba en llamas, cuando observo que en la esquina de su despacho se encontraba la ropa que usaba al fingir ser Isob
Se vistió tan rápido como pudo, el techo se estaba cayendo por el fuego, Bella tomo su maletín y salió tosiendo a la calle donde se encontraba su madre tirada en el piso, observando como su casa era devorada por el fuego.
No había gente, todos se encontraban en la fiesta de los vulturis, por eso mismo nadie presencio aquella escena.
Bella pudo observar como su madre se encontraba en shock, se acerco y le tomo de la mano haciéndola levantar.
-Estaremos bien- susurro.
Rene miro a su hija, se percato que se encontraba vestido de hombre.
-Bella- susurro con lagrimas en los ojos.
-Madre estaremos bien- volvió a decir Bella
Comenzaron a caminar al centro de la ciudad, por esta noche se quedarían en su despacho, mañana Bella mandaría a su madre con sus pariente.
Cuando llegaron al local, Bella le dejo el sillón a su madre, ella se tendió su gabardina sobre el piso, se recostó.
- ¿Qué haremos hija? - dijo Rene entre sollozos
- Trabajare duro, volveré a construir nuestro hogar- Bella suspiro- Madre mañana te marchas con nuestros parientes.
- ¿Y tu?
-Me quedare en esta oficina, comenzaré a trabajar más.
-Lamento mucho que tenga que suceder las cosas de este modo.
Bella se quedo callada, las lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
-Isabella dejara de existir madre- susurro.
No podía darse el lujo de ser mujer, todas sus cosas se quemaron, lo único que había sobrevivido a aquel incendio fue su identidad.
Cerro los ojos, antes que el sueño le venciera pensó en su vizconde y en aquellas promesas que nunca volverán a cumplirse.
Al día siguiente la noticia fue dada en el periódico local, en la parte delantera comentaba que la fiesta de los vulturis fue todo un éxito, mientras la parte trasera relataba lo sucedido de la casa del difunto Swan.
Bella y su madre se encontraban desayunando, cuando la puerta del despacho fue abierta por un alarmado y enfermizo Edward Cullen
El corazón de Bella se detuvo al mirarlo.
- ¿Isabella? - dijo Edward preocupado.
Rene miro a su hija, Bella le miro y asintió.
-Falleció en el incendio de anoche.
Al escuchar aquellas palabras, el corazón de Edward dejó de latir.
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Lo sé, soy mala, pero pronto entenderán muchas cosas.
Gracias por leer
Atte. Erew
