Capitulo # 3: Reflejo

La historia Harry Potter y sus fantasticos personajes le pertenecen a J.K. Rowlling y su gran imaginacion.

...

Una casa pequeña apenas visible a esa hora de la noche, se hallaba en medio de un bosque, de cuyos árboles gigantes pendían hermosas ramas azules. Un fascinante conjunto de árboles, invisible para aquellas personas que no poseían el don de la magia. Se decía que el qué osara entrar en él, era probado de la peor manera, y quién lo hiciera jamás encontraba la salida de regreso, muriendo en el intento.

Los magos y brujas que perdian la vida dentro del bosque, se convertían en parte de él, y la magia que albergaban dentro de sus almas, se quedaba impregnado en todo ser vivo que crecía en el lugar, otorgándole el brillo azul en sus ramas y flores, haciéndo de su imagen místico para algunos que supieran apreciar su belleza, aunque la gente mugle que recidia los terrenos fuera del bosque, contaban continuamente sobre ella, atemorizando a los viajeros que tenían la intencion de recorrer esos pasajes.

Habia varios rumores sobre este bosque azul, pero una de las mas creíbles entre todas, era la que aseguraba que aquellas almas cuyas vidas se habían perdido dentro de los terrenos del bosque, permanecían inmutables en las fronteras, vigilando y cuidando la seguridad de todo ser vivo que dentro de éste existía, impidiendo de esta manera que magos con malas intenciones entren a él.

El lugar se hacia fascinante para un mago como Neville Longbottom, que adoraba todo lo relacionado a la herbología.

El castaño se había instalado ahí hace tres años, después de investigar a fondo el lugar, cuya entrada no había sido nada fácil de conseguir, casi muriendo en el intento, pero apesar de eso pudo lograr ser aceptado por las almas guardianas que alvergaban la protección del bosque, lo que resultó terriblemente dificil de conseguir, costándole casi un año.

Ya cuatro años que habían transcurrido desde la caída del señor tenebroso. La batalla con el innombrable habia cambiado la madurez de todos, en lo que a él respecta en este tiempo que habia transcendido, su apariencia no habia cambiado mucho, sus rasgos se mostraban mucho más masculinos que cuando era joven, también había enflaquecido, no demasiado, pero se veía mucho mas alto por esa razón, en caracter, sus decisiones eran más serias y firmes, pero de todo lo mencionado anteriormente, no era tan diferente al chico de entonces.

El silbido de la caldera, alertó el agua ya hervida para preparar el té. Aburrido, se levanto del sillón en el que se encontraba reposando y camino con lentitud a la cocina. Apagó el fuego de la estufa y fue a los cajones de arriba para tomar una taza, dejándola apoyada encima de la mesita del centro, fue por el caldero de agua caliente. Su mirada se centro en el reloj que colgaba encima del refrigerador, Luna le había dicho que vendría antes de la media noche, después de reunirse con la Orden, y ya hace más de media hora que dicha reunión debió finalizar, y ni rastro de la rubia. Y eso ya lo estaba impacientando de sobremanera, haciendo su preocupasion a cada minuto que pasaba sin señal de ella, más grande. Debió haberle hecho caso y asistir a la reunión, así por lo menos sabría donde estaba.

Pero no pudo hacerlo, ya había decidido, y estaba completamente convencido de ello, no participaría en otra estúpida guerra, no lo aria, lo sentía por Luna y sus amigos, pero su decisión ya estaba tomada y ni el gran Harry Potter lo convencería de lo contrario.

Hacia dos semanas que Harry se había presentado para informarle del nuevo enemigo común que tenían, invitándole a formar parte nuevamente de la Orden del Fénix para luchar contra el mal que vendría con el nuevo mago tenebroso, en una guerra que pronto se desataría tanto en el mundo mágico como en el mugle, provocando nuevamente la muerte de mucha gente inocente. Y él lo había rechazado, su amigo vino a pedirle ayuda y él se la negó, o eso aseguró Luna una vez que terminó de contarle su negativa a volver a luchar en una guerra que para él no tenía sentido, acrecentando el sentimiento de culpa en él. Y es que la bruja no entendía lo que para él representaba el inicio de una nueva guerra, ya habían perdido a mucha gente preciada para ellos en la anterior que se había librado contra Lord Voldemort, siendo terriblemente difícil y doloroso superar dichas perdidas para unos mas que para otros. Y siendo sincero consigo mismo, ya no creía tener lo que era necesario para ayudar a Harry en situaciones como las que vendrían mas adelante, con el nuevo conflicto.

Ahora su máxima prioridad era su labor como profesor de Herbología en Hogwarts. La función de enseñar y ayudar a la nueva generación de jóvenes magos, era su maxima satisfaccion ahora.

No lo habia querido admitir, pero muy en el fondo, su corazón deseaba y anhelaba casarse y formar una familia, aunque en la actual situación, pensar en eso era estúpido, arriesgado y egoista de su parte.

Un toque en la puerta lo volvió al presente, "Luna"…corrió hacia la puerta de entrada, abandonando la taza de té en la meza sin importarle en lo absoluto. Una vez parado en el marco de la puerta, la abrió sin siquiera fijarse de quien se trataba, encontrándose de frente con el hermoso rostro de rasgos delicados de Luna Lovegood. La hermosa rubia vestía una túnica azul que cubría su cuerpo, abrigándolo del frío. Su cabello largo se encontraba recogido en una trenza que llegaba hasta su cintura.

—No sabes cómo odio hacer esto.— levantó su brazo hacia la bruja de grandes ojos azules, apuntándola con la varita.— ¿Tu más grande secreto?.— Cuestionó, mirándola directamente a los ojos, disculpándose por eso. Luna le sonrió con entendimiento. Hace un año que Harry había creado el hechizo para la Orden, con el fin de que nadie del equipo pudiera ser atacado por encantamientos como "imperio" anulando cualquier encantamiento o poción. El encantamiento protector creada por el azabache, era como tomar veritaserum, en el momento en el que se preguntaba con la oración "tu secreto más grande", este actuaba inmediatamente, obligándote a revelar tus verdaderas intenciones.

—Tú.— la simple respuesta de solo dos letras de Luna, hizo que dejará de señalarla con la varita. Escuchar esa confesión de la voz delicada y suave de Luna, lo desconcertó por un instante. Detalló la cara sonriente de la rubia, que lo observaba con la mirada iluminada, demostrándole el cariño que le profesaba.

Despacio se acercó a ella, quedando a unos cuantos centímetros de distancia, guardo su varita en el bolsillo de atrás de su pantalón, y con su mano rodeo la pequeña cintura de la rubia y ka atrajo hacia sí con delicadeza, sosteniéndola con fuerza. La joven de mechones rubios, al sentir los brazos cálidos del castaño rodeándola, se apretó lo más que pudo a su cuerpo, ocultando su rostro en el pecho fuerte de Neville.

Era un tonto, un verdadero tonto, lástima que el hechizo solo funcione para quien se lanza, así por lo menos hubiera podido responder algo, cualquier cosa era mejor que nada. Hace dos años que su relación ya no solo se limitaba a uno de amigos, no habían hablado seriamente de ese tema todavía, ambos sabían que sentían uno hacia el otro, pero con esa palabra la rubia prácticamente se le había confesado primero, y él ni siquiera había podido responderle adecuadamente. Con esto se daba cuenta de que tan tonto y niñato podía ser, que a pesar del tiempo transcurrido, su experiencia había cambiado, pero su carácter seguía siendo el de el niño temeroso en su primer año en Hogwarts, cuyo miedo más grande era el profesor Snape.

—Pensé que ya no vendrías.— soltó de repente con la intención de cambiar de tema, más después buscaría un momento ideal para hablar con ella de eso, ocasionándole cosquillas a la rubia.

—También yo…

—¿Qué quieres decir?. — pregunto extrañado por el tono que había empleado, Luna jamás actuaba de esa forma. Estaba preocupada, lo veía en su expresión corporal. La apartó despacio de su cuerpo y ahí se observaron en silencio. Ahora sí estaba preocupado, y que su novia permaneciera callada no ayudaba mucho al mal presentimiento que estaba comenzando a sentir.

—¿Luna qué está…? —Su pregunta quedo a medias al desviar su atención del rostro culpable de Luna al interior del bosque.—Permanece aquí, hablaremos después.—ordeno sin mover su atención del bosque. Había sentido claramente, como las almas que velaban la s barreras que había puesto, se reunían en un punto tratando de regenerar la parte dañada. Alguien irrumpió en el lugar, no había duda, y tenía que tratarse de una persona poderoso para poder quebrar el encantamiento protector que había puesto con la ayuda de las almas que habitaban el bosque.

—¿Qué pasa?.— cuestionó Luna confundida al ser apartada de la entrada por Neville.

—Quédate ahí.—volvió a ordenar, mientras se adentraba al conjunto de árboles gigantes, apuntando su varita a cualquier punto, preparado para atacar en cualquier momento, dejando a una desconcertada Luna en el marco de la puerta.

El castaño camino apresuradamente para llegar al lugar donde el encantamiento se había roto. Las ramas en el piso alertaban sus pasos al romperse y un silbido aterrador recorría todo el sendero por donde se dirigía, debía tener mucho cuidado con el bosque, pues una vez éste, sintiera la presencia de alguien, actuaba de manera violenta para acabar con la presencia desconocida. Un sonido de pasos a su espalda, lo alertó del peligro.

—Por Merlín Luna, te dije que te quedarás a dentro.— regaño al encontrarse con la rubia al voltear hacia atrás.

—No esperabas enserio que me quedara ahí, cuando te vas así de la nada, sin explicarme que está pasando.— reprochó la rubia.

—Las protecciones…— dijo y volvió su vista al interior del bosque. Otra vez esa sensación, la energía mágica del bosque estaba disminuyendo notoriamente.

—¿Qué con eso?.— Interrogó expectante.

—Se han roto, mejor dicho, alguien las rompió.— completó.

—Es imposible…— su oración fue interrumpida por el sonido de unas ramas rompiéndose muy cerca de ellos. Luna camino pasando de largo a Neville, siendo guiada por el ruido con el castaño siguiéndola de cerca.

—¿Qué olor es ese?.— preguntó Neville cuando pararon su andar.

—Sangre….— susurro Luna y empezó a correr acercándose más al lugar de donde provenía ese potente bálsamo a sangre.

—¡Espera Luna…!!!!.— llamo Neville tratando de seguir los pasos de la rubia por la arboleda. La vio pararse unos pasos delante de él, donde el aroma a sangre era más concentrado todavía. El castaño observo detenidamente el lugar, pero solo encontró árboles gigantes extendiéndose sobre ellos sin rastro alguno que pudiera responder el porque del potente aroma a sangre. Podría ser que el bosque trataba de engañarlos, confundiendo sus sentidos de orientación.

—Algo esta mal…— soltó Neville, el olor era tan potente que estaba mareándolo.

—Difindo.— pronunció Luna extendiendo su varita y apuntando al suelo. Pronto ante ellos empezaron a hacerse visibles dos sombras, que posteriormente reconocieron como dos cuerpos abrazados. Luna distinguió el semblante serio de su amigo Harry en uno de ellos, que se encontraba de rodillas en el piso, abrazando fuerte al segundo cuerpo desconocido. El rostro del azabache se encontraba sucio de manchas de sangre, como si hubiera acabado de pelear una batalla sangrienta.

Luna y Neville veían atónitos como su amigo, murmuraba hechizos, mientras agarraba tembloroso a una Hermione inconsciente, tratando con eso, cerrar algunas de las heridas que surcaban su cuerpo, a esas alturas cubierta de éstas.

—!!!!!Ayúdenme!!!!— Grito el azabache desesperado, al percatarse de los dos magos. Desde hace más de dos horas que Neu había desaparecido llevándose a Mallfoy con él, y desde ese entonces había intentado curar de todas las formas posibles las en ese entonces, pequeñas heridas en el cuerpo de Hermione, pero a cada minuto que pasaba, estás no solo no sanaban sino que aparecían nuevas y las que ya existían se hacían cada vez más grandes. No entendía que estaba sucediendo, pero de algo estaba seguro, si no hacia algo para curar las heridas de la castaña, moriría en sus brazos. No iba a permitirlo, Hermione no moriría en frente de él, primero muerto.

—Ha..Harry…— la voz dulce de Luna salió temblorosa por la terrible escena que estaba presenciando, su amiga estaba literalmente cubierta de sangre y el azabache no estaba en mejores condiciones, pálido y decaído con moretones en su rostro.

Salió de su estupor momentánea, arrodillándose rápidamente al lado de Harry para ayudarle con Hermione, pero fue arrastrada de vuelta por el brazo de Neville, quien la coloco atrás suyo separándola de ellos.

—¿Neville qué haces?.— exclamó al presenciar como el castaño apuntaba a Harry con su varita, ignorando el lamentable estado de éstos.

—¿tu secreto más grande?. — soltó mirándolo fijamente, sin importarle el estado deplorable de Hermione.

—Que demonios te pasa…no es momento, Hermione se desangra.— mencionó el azabache regresando su vista a la castaña, todavía inconsciente entre sus brazos.

—Contesta.— insistió Neville alzando el tono, sin bajar ni un ápice su varita.

—Neville por favor, necesitan ayuda, Hermione puede morir. — rogo Luna desde atrás, queriendo convencerlo del tiempo valioso que podrían estar perdiendo, mientras la vida de su amiga estaba en riesgo.

—Te juro que si muere…. — amenazó el azabache viéndolo con furia hacia arriba por la posición que todavía mantenían.—Hermione…— susurro finalmente, respondiendo la pregunta de el mago que seguía apuntándolo, desapareciendo su furia y volviendo su mirar a la persona que sostenía abrazada entre sus brazos, decidido a no despegarse de ella, cuidando de no ocasionarle más daño al agarrarla como lo hacía , sintiendo apenas el calor cálido que desprendía su cuerpo.

—Apártate Harry.— escucho la voz de Neville y se sorprendió de encontrarlo arrodillado a su lado. — ¡Rápido!!.— Exclamó.— a perdido mucha sangre ya.— completo ante el desconcierto en los ojos verdes del azabache.

Despacio se alejo de Hermione, dejando que su amigo castaño la atendiera, y fue ahí, cuando fue consciente de la sangre que mojaba su ropa y cubría sus manos. Había actuado de manera imprudente, se había dejado llevar por lo que sentía, no actuó racionalmente. Los primeros minutos que vio como Hermione sufría en silencio con cada corte que aparecía en su cuerpo, solo para no preocuparlo, lo desequilibrio por completo, verla en ese estado sin poder hacer nada, lo volvió loco. El desgraciado de Neu se había asegurado de que él presenciará cómo lentamente lastimaba gravemente a Hermione para evitar que lo siguiera. Había jugado muy bien sus cartas, atentar con la vida de la castaña había funcionado perfectamente para manipularlos, a él y a Mallfoy.

—No te muevas Harry, curare tus heridas. — la suave voz de su amiga rubia hizo que elevará su vista, que mantenía en sus manos ensangrentadas al rostro preocupado de Luna.

—No es necesario.— Desvío la mirada, alejando de ella, recién se hacía presente la discusión que tuvo con Luna unos meses atrás, cuando se encontraron. No había podido disculparse por alzarle la voz aquella vez y dudaba que pudieran algún día, había actuado de manera muy dura para con ella, teniendo en cuenta lo mucho que lo había apoyado.

—Cómo está.— cuestionó acercándose a Neville, dejando de lado su pasada discusión con Luna, después tendría tiempo para hablar con ella.

El castaño ignorándolo, busco con su varita algún contra hechizo que pudiera contra restar la magia oscura que habían usado en Hermione, al ver que la herida que trato de cerrar se hacía más grande todavía, cubriendo casi todo el estómago de la castaña, supo la respuesta. El cuerpo de la castaña se enfriaba rápidamente cada vez que aparecía una nueva herida en él, la estaban apuñalando cada vez que trataban de curarle o aliviarle el dolor. Haciendo de su sufrimiento cada vez más grande, era una maldición terriblemente oscura, en la que el mago ponía el tiempo exacto en el que su víctima moriría, no importará lo mucho que Hermione se desangrara, si no pasaba el límite de tiempo que había puesto éste, agonizaría hasta que ese límite de horas terminara. No podía contrarrestar ese tipo de magia oscura ahí, tenía que ir a sanmungo, pero dudaba que por las lesiones tan graves y el grado de sangre que había perdido, sobreviviera una hora mas, la maldición estaba en su tiempo final y temía que si no se apresuraba, la perdieran.

—No puedo curarla. – confesó finalmente, respondiéndole así al azabache que lo miro incrédulo.

—Como que no puedes. — reclamo Harry agarrándolo de la chaqueta y levantándolo a su altura para enfrentarlo cara a cara.

—El sujeto que le lanzó la maldición se aseguró de que las heridas que tiene no puedan ser sanadas sin que en el proceso… muera. — quiso que su amigo azabache comprendiera el peligro que corría la vida de Hermione si seguía intentando sanarla.— este tipo de maldición es puesta en un tiempo definido…por el mago que la hace, no importa que hagamos para curarla, solo intensificaremos el daño, y si en el proceso el tiempo puesto por él se termina, nadie podrá hacer nada para salvarle. Y por lo que nos muestra su estado, el tiempo que le dio, ya está llegando a su fin.— termino.

—Estas diciendo que esperemos sentados viendo como Hermione sufre hasta la…

—Nunca aria eso.— corto inmediatamente Neville antes de que Harry malinterpretara sus palabras— Podemos hacer algo.— sugirió.— pero temo que el tiempo no sea suficiente y la perdamos en el proceso, no se con exactitud con cuánto tiempo contamos todavía, pero por lo que veo, no es mucho.

—Cuanto.— Interrogó cortante Harry.— Cuanto .. crees que le queda.

—Tal vez media hora, no estoy seguro.— Neville prefirió decir lo he creía, el azabache tenía que estar enterado del delicado estado de Hermione.

Cerró los parpados, sonriendo irónico. Todo estaba mal, la situación le parecía estúpidamente irónica…" media hora" recordó, no era tonto, sabía lo que esa frase soltada por Neville significaba… Hermione moriría, y saberse el culpable solo aumentaba la desesperación que sentía en su pecho. Si solo no hubiera insistido en encontrarla, si no hubiera sido tal malditamente egoísta al desear verla de nuevo, sentirla a su lado sabiendo que estaría en peligro si lo hacia, ¿qué tan diferente era a Mallfoy?, tal vez peor que él, por lo menos éste había ofrecido su vida por la de la castaña antes de que ella muriera, en cambio él no había hecho nada, solo había empeorado su condición al haberse desesperado cuando no pudo curarla.

Hablando del exmortifago, como tomaría el actual estado de la castaña estando presente. Lo envidiaba, de muchas maneras, el imbécil de sangre pura tendría la suerte de no presenciar la muerte de Hermione Que tontos habían sido, ambos se habían dejado engañar por Neu, fue estúpido de su parte creer que Neu dejaría a Hermione con vida al conseguir lo que quería, no debió haber permitido que Neu se acercara a Hermione jamás, sabía de lo que era capaz y aún así no le importó ponerla en peligro con tal de verla otra vez.

No, el no era el único culpable, también lo era Mallfoy, si Neu no estuviera buscándolo, este nunca se hubiera acercado a Hermione, si ella hubiera permanecido a su lado, nunca hubiera dejado que su vida peligra. El único culpable era él, ojalá lo hubiera dejado morir ese día, así jamás se hubiera atrevido a acercarse a Hermione.

Se arrodilló a lado de la castaña que reposaba todavía en el suelo, observo su rostro pálido y detallo sus facciones delicadas, no había tenido tiempo de admirarla como quería, apenas y pudo reconocer lo hermosa que estaba cuando la vio hace dos horas, con ese vestido blanco que ahora estaba cubierto por el rojo carmesí de la sangre. Llevo sus manos a agarrar sus mejillas, las acarició cuidadosamente, recorriendo con sus orbes verdes, el rostro que se mostraba ante él, tratando de memorizar y grabar en su mente cada mínimo detalle de éste. Cerro sus ojos lentamente y apoyo su frente en el de la castaña.— De todas las cosas, ¿Por qué tenías que pedirme eso?.— susurro asegurándose de no ser escuchado por los otros dos.— Solo espérame aquí si, no te vayas a ningún lado, si lo haces yo cumpliré lo que me pediste. —Pidió, esperando con todas sus fuerzas que pudiera verla de nuevo al regresar, porque ahora se odiaría y la dejaría, porque no podría soportar si algo pasaba, no era tan fuerte, ya lo había mostrado antes.

—Neville has lo que tengas que hacer.— acepto levantándose lentamente, todavía sin quitar su mirada de ella.— Solo, no dejes que se vaya antes de que regrese. Has todo lo posible, pero por Merlín no dejes que…

—No puedo asegurar eso. — corto el castaño, que inmediatamente se agachó y levantó a Hermione, llevándosela con él, siendo seguido por los orbes verdes del azabache. Neville paró a sus pasos un metros más allá y mirándolo de medio lado, aseguró.— Lo único que puedo decirte con seguridad, es que are hasta lo imposible para salvarla.—Y con un asentimiento de parte del azabache corrió perdiéndose entre los enormes troncos de los árboles.

Esperó hasta ver perderse a su amigo con Hermione en brazos, y con esa última imagen en su cabeza se giro y saco su varita de su túnica, que al igual que la ropa de Hermione, también estaba manchada con sangre, en éste menos notorio, por su color negro. Cerró sus ojos y empezó a proyectar en su mente lo más detallado que podíera, ese risco al que solo había visto una vez en aquellas visiones que lo atormentaban continuamente. Estando a punto de pronunciar el hechizo que lo llevaría al lugar donde Neu, estaba seguro se había llevado a Mallfoy, cuando el grito de una voz detrás e él lo hizo abrir los ojos, siendo conciente otra vez del panorama sombrío del bosque.

—A donde crees que vas Harry Potter. — cuestionó la rubia, quien no había seguido a Neville, y permanecía a espaldas del azabache.— Estás herido, y no pienses que porque me ignores, dejaré que te vayas así sin mas.

—Luna vuelve con Neville, ayúdale con…

—No iré a ninguna part….

—Vuelve…— alzó la voz. Ya había perdido mucho tiempo al venir ahí, no podía seguir haciéndolo, debía encontrar al imbécil de Mallfoy antes de que Neu acabará con él. Por eso sin mirar a Luna, desapareció de ahí en un torbellino, dejándola atrás.

La bruja de piel pálida, se había quedado en silencio, viendo como Harry se marchaba sin siquiera voltear a verla. Sabía del cambio abrupto que había surgido en él, acerca de sus amigos y personas cercanas, pero qué se portará de esa manera con aquellos que solo se preocupaban por él, la molestaba enormemente. Era como si el Harry bondadoso que alguna vez fue su amigo, por quien había luchado una guerra sin importarle perder su vida en ella, se hubiera esfumado o trasformado en una versión de él completamente diferente, una más egoísta y cruel, al que no le importaba dañar a aquellos que fueron sus amigos en el pasado. Cómo lo había hecho con Ginny, hace dos años. En ese tiempo Harry ya había empezado a alejarse de todos, lo cual, habían sumido a su repentina ruptura con Ginny, después que ella les anunciará su compromiso en el cumpleaños de Ron. La manera en la que lo había hecho, en frente de todos, dejando en el lugar un ambiente tenso, más en Ron y su familia que en la de los demás presentes, había sido escalofriante, más por la forma en la que se había retirado del evento sin decir nada para aliviar el pesar de la familia Weasley, lanzándoles una mirada furiosa, dejando a un Ron siendo agarrado por Neville, quien lo sostenía con fuerza para evitar que se lanzará a golpear al azabache ahí en presencia de sus amigos. Desde ese día, Harry no volvió a aparecerse por ahí, ni siquiera para disculparse con Ginny y menos aún con Ron quien era su amigo más cercano. Con el pelirrojo, su distanciamiento había sido más notorio que con los demás, cómo si algo entre ellos se hubiera roto, distanciándolos, cómo si se hubiera creado una barrera invisible desde ese entonces, el alejamiento mucho más de parte del azabache, asumiendo muy fácil la ruptura de su amistad de largos años, desde su encuentro en el arden 9 y 3\4, lastimando todavía más a Ron y a los señores Weasley, que lo apreciaban y lo querían como a un hijo.

No sabía que había pasado para que su amigo se convirtiera en alguien frío, hasta rayar en lo cruel, al grado de no importarle lastimar a aquellos que antes significaron alguien importante en su vida. Era como si el Harry bondadoso y bueno, se hubiera desprendido de aquellos sentimientos que lo hacían vulnerable, porque de otra manera no podría explicarse como el héroe que peleó con el mago oscuro más poderoso de aquel entonces, solo por defender a los mugles, se transformara en alguien insensible, contrario a lo que era.

No, algo debió haber ocurrido, se negaba a quedarse de manos cruzados y aceptar a sí, sin más, la actitud insufrible que mostraba frente a todos los que lo apreciaban, cómo si a propósito tratara de alejarlos, no estaba segura, pero estaba decidida a descubrir lo que había hecho cambiar tan radicalmente a su amigo.

Ron le había contado algo que lo había intrigado demasiado, la anterior vez cuando se encontró con el azabache en aquella pasada reunión de la Orden, a la cual no había asistido por culpa de Neville. El pelirrojo le menciono acerca de una crisis que había sufrido, no había sido muy específico con eso, pero le menciono el extraño comportamiento que había tenido Harry mientras deliraba, le contó que balbuceó frases incomprensibles, relacionadas a la familia Mallfoy y a un recién nacido perteneciente a ésta, pero qué después de unos minutos, cuando había vuelto en si, le había prácticamente amenazado al querer usar el encantamiento obliviat en él, para que olvidara lo que había visto. Y después mirándolo culpable al darse cuenta de lo que estuvo a punto de intentar con el pelirrojo, se había escapado, dejando a Ron desconcertado. Había estado pensando en eso casi todo el tiempo, desde que Ron lo había mencionado, pero no había podido encontrar explicación coherente.

Harry estaba ocultando algo, eso le quedó claro y tal vez, por es e motivo, aceptaba la actitud tosca que estaba teniendo el de ojos verdes hacia ella. Y ante lo reciente sucedido, estaba aún más convencida de descubrir eso que él les ocultaba, pero no estaba segura del todo, si quería la verdad de tras de todo lo que venía haciendo, lastimando y alejando a la gente deliberadamente sin importarle las consecuencias.

Pero el azabache está totalmente equivocado si creía que ella, lo dejaría así, quedándose ahí como le había ordenado. No lo aria, se había propuesto sacarle eso que lo estaba haciendo actuar como todo un idiota, y eso aria…se lo juro.

...

El escenario que veía frente a él era nostálgico, no estaba seguro del por qué, pero en ese momento lo sentía así. Una casa de dos pisos se alzaba ante él, la fachada era muy antigua, con los vidrios de las ventanas rajados o rotos. Esta fachada lúgubre y deplorable se encontraba en la punta de un risco. El panorama que mostraba su alrededor era penoso, árboles con hojas marchitos, el lugar tenía un aura desolador para todo aquel que lo viera. Algo de toda esa imagen le recordaba a la casa de los gritos en Hogwarts.

—Camina. — la voz oscura del mago desconocido lo hizo volver su vista hacia él. El hombre se encontraba parado dos metros más delante de donde él se encontraba. Desde hace un tiempo, había permanecido en esa posición sin moverse un ápice, observando fijamente la fachada. Por la expresión tensa de su cuerpo mientras lo hacía, podría decirse que dicho lugar no le traía buenos recuerdos, o eso imaginaba, pues el sujeto parecía estar rememorando sucesos que por su expresión, no eran bonitos de recordar. Además, se le notaba el mismo ánimo o más, de querer estar ahí que él.

Se paró y sacudió sus prendas que se habían ensuciado con polvo y tierra al aterrizar ahí unos segundos después de desaparecer de Pequeño Hangleton, dejando a Hermione herida. Cerró los ojos, eso era lo que más le preocupaba, pero debía confiar en el supuesto cariño que decía tener Potter por ella, el la cuidaría, se ocuparía de sus heridas y la mantendría a salvo, tenía que confiar en eso. Se convenció.

—¿Dónde estamos?.

—Que te hace pensar que voy a contestar tus preguntas— Cuestionó el encapuchado sin quitar su mirada de la morada. Un viento sopló entre ambos, moviendo violentamente sus ropajes y desordenando el cabello del rubio.

—Pues, no se, tal vez el hecho de que llevas parado ahí como idiota, más de media hora. — comento sarcástico.— Te parece motivo suficiente.

—Crees que eres listo, pero lo único que haces, es poner la vida de tu mujercita en más peligro, retrasando mis planes. — revelo. Draco tenso su mandíbula y apretó sus manos en puños, conteniendo su furia ante la mención de la castaña.

—Has te un favor, y terminemos con esto lo más antes posible para que puedas regresar antes de que todo acabe.— soltó antes de entrar a la casa destrozada

"Antes de que todo acabe" que quería decir con eso. Eso no podía implicar que…no, no podía ser eso. El maldito intentaba confundirlo, estaba tratando de asustarlo para que hiciera algo de la que no tenía la menor idea. Hermione estaba con Potter, y él cuidaría de ella. Tenia que convencerse de ello. No podía dudar ahora, tenía que buscar una manera de salir de ahí, sin darle lo que buscaba, y para eso tenía que pretender estar en sus manos.

Siguió el camino hacia la entrada de la vieja casa, por donde el hombre había entrado. Observo lo de adentro con disgusto, el interior era todavía más horrible de observar que el exterior de la casa. A pesar del penoso estado de la fachada, de muebles rotos y paredes llenos de telarañas y moho en las paredes apenas pintadas de color blanco que hacía mucho más notorio la presencia de éste, traía en él, un sentimiento melancólico, no entendía por qué, nunca había estado en ese sitio antes, por lo menos no que el recordara. El lugar era tan humilde y sencillo, uno que nunca hubiera sido concurrido por los Mallfoy, mucho menos por su padre, Lucius Mallfoy.

Camino por el largo corredor, pasando por unas escaleras que daban a la planta de arriba. Llegó al final del largo pasillo donde una puerta que seguramente era la entrada trasera de la casa llamo su atención. Sus orbes grises se abrieron con asombro, al encontrarse con un jardín extraordinario destraba de esta, contrario a todo lo caótico del lugar, la imagen del jardín era hermosa. Esa parte de la casa era mágico, las flores blancas que decoraban la instancia, hacían de la vista fascinante, dándole un aire de paz y tranquilidad, transmitiéndole lo que sentía cuando estaba con Hermione.

El enmascarado se paró en el centro del jardín, haciendo volar los pétalos de las rosas con su manto que se arrastraba por el suelo, causando un torbellino de pétalos en su entorno. Lo oyó susurrar algo que no logro escuchar, cuando termino de murmurar a la nada, una lluvia de hojas blancas empezaron a descender por sobre sus cabezas, remplazando y cubriendo los pétalos que ya estaban ahí. Un conjunto de ellas viniendo de todas direcciones, comenzaron a tomar la forma de un enorme muro a su delante, los pétalos fueron dando paso a la imagen de un elegante espejo, que media más de tres metros.

No estaba seguro, pero creyó ya haberlo visto antes, no lo recordaba. Se acercó al espejo, y lo detalló cuidadosamente, el vidrio que debería reflejar su imagen, estaba empañado por polvo que tapaba todo el adorno. Posó su mano en el vidrio para limpiarlo un poco, pero cada vez que pasaba por un pedazo de éste, el polvo volvía a aparecer, cubriéndolo nuevamente en cuestión de segundos. Bufo fastidiado, retrocediendo.

A causa de la polvareda, su sombra apenas se reflejaba en el espejo, lo observo por unos segundos hasta que se percato de una nueva fisonomía oscura, mas pequeña por la posición, unos pasos mas lejos de donde estaba su sombra, que hacía de su reflejo, vio de reojo al sujeto que permanecía dos metros atrás suyo, "se trataban de las sombras de ambos", ya que cada una se hallaban en la misma posición en la que sus cuerpos se encontraban, por lo que asumió a las dos figuras como ellos reflejados. Dio unos pasos al costado, con la intención de alejarse, cuando la silueta borrosa que reflejaba su cuerpo, no se distorsionó cuando se movió, si no que seguía parado en la misma posición en la que él se encontraba segundos antes. Extrañado, cambio su postura, levantó su brazo izquierda moviéndola de un lado a otro, pero la sombra no repitió sus movimientos, si no que seguía en el mismo estado inmóvil de hace unos minutos, como si alguien lo estuviera evaluando de detrás del espejo. Camino lentamente rodeándolo, para percatarse que no hubiera nadie detrás de éste, volvió a su misma posición al frente del espejo. La imagen de mancha oscura empezó a moverse hasta pararse muy cerca del vidrio. Repitió sus pasos, posándose a unos sentimientos frente al vidrio, quedando cara a cara con la sombra. Una palma del otro lado golpeó el vidrio del otro lado a la altura de su rostro. Retrocedió tropezando con sus piernas, precipitándose en el suelo.

Levantó su cabeza rápidamente de vuelta al espejo, pero la palma y la sombra de lo que supuso su reflejo ya no estaban ahí.

—¿Qué fue eso?.— cuestionó, volteando a ver al mago de atrás, que permanecía en el mismo lugar en el que lo vio desde que entraron ahi.—Que demonios fue eso.— volvió a cuestionar alterado. La estúpida pasividad del sujeto lo estaba empezando a fastidiar de sobre manera.

—¿Qué viste?.— le respondió con otra pregunta. ¿ Qué?, Que, que fue lo que vi, se estaba burlando de él.

—¿Te estas burlando de mi?, Te parezco alguien de quien reírse.— alzó la voz.

—Pensé que eras más inteligente.— dijo con calma. Comenzó a caminar lentamente rodeándolo, cómo si lo evaluara.— ¿Por qué crees que estas aquí, Draco Mallfoy?. —sus pasos se detuvieron al llegar frente al espejo, y con un movimiento de su varita, quito el polvo que lo cubría. Draco por fin pudo detallar el enorme objeto sin aquella suciedad que empañaba su imagen.

—Hace un año atrás. — conto. —una profecía salió a la luz, causando pánico en el ministro de magia, tal fue su miedo que prohibió terminantemente la existencia de estas en el mundo mágico, ordenando la completa destrucción de ellas y exiliado a aquellos magos y brujas que poseían este talento, al mundo mugle. —Reveló oscureciendo su mirada.

Draco escuchaba sin comprender la razón del porque ese relato hacía necesaria su presencia ahí. Hace un año que Hermione y el se habían fugado juntos, por lo que desconocía de lo que hablada el hombre enmascarado. ¿Qué otras cosas habrían ocurrido? Durante su aislamiento del mundo mágico.

—Perdona mi falta de educación, pero no entiendo que rayos tiene que ver eso conmigo.— Cuestiono al no encontrar lógica coherente en el que eso lo relacionara como alguien esencial en ese lugar.

No sabía porque, pero desde que el sujeto cubierto por un antifaz, apareció ante Potter en Pequeño Hangleton hace dos horas lo intrigaba enormemente. Podían decirle que estaba loco, pero lo sentía familiar, a pesar de ese aura maligno que rodeaba su persona, había algo en él que le era…ciertamente conocido, y hasta tal vez le recordara algo parecido a lo que sentía cuando se encontraba cerca de Hermione…no, era una locura, cómo podría ser eso posible.

—La profecía que llevo a Kingsley Shacklebolt a tomar esa decisión tan radical.— continuo con su relato, ignorando su pregunta.— fue creada por la ex profesora de adivinación en Hogwarts. — "Sybill Trelawney" vino inmediatamente el nombre de aquella mujer, siempre desarreglada que les enseñaba esa asignatura durante su periodo en el colegio.—La cual mencionaba a un mago poderoso que traería con él, un nuevo comienzo para los magos y brujas que habitan este mundo.— pronunció la frase con orgullo, como si de quien le contaba se tratara de él.— El acabaría con el mal que habita entre nosotros. — Una carcajada proveniente del rubio, hizo que parara con lo que estaba.

—Perdón, pero tu historia me parece ridíc…

—Pero también nombra a un joven de sangre pura.— interrumpió mirándolo con algo que Draco asumió, era odio.— traicionando a su estirpe, ensucio su sangre al mezclarse y relacionarse con la inmundicia.— escupió con desprecio. —Este traidor que mancha a nuestra raza con su deslealtad, se opondrá a nuestra tan aclamada justicia.—El entrecejo del peli blanco se frunció en desconcierto, ¿De qué rayos estaba hablando?.— El mago poderoso que mencioné anteriormente soy yo y…— mirándolo con repugnancia, reveló.— Y el traidor a la sangre que amenaza nuestra paz absoluta, eres tú.— Sus orbes grises se abrieron en su totalidad, cortando su respiración por unos segundos.

—Apenas supe de esto….— siguió ignorando la clara sorpresa del exmortifago.— fui en busca de Trelowney y pude llegar a ella antes que el ministerio lo hiciera, fue sencillo saber dónde se encontraba, viviendo en la inmundicia junto con mugles, sentir su magia no fue difícil para mi. Una vez que la encontré, en una cabaña en las afueras de un pueblo de campesinos, le pedí amablemente que me la entregara… pero la maldita mujer se negó a hacerlo, y tuve que acabar con ella. Pero antes de morir, la profesora de adivinación fue muy astuta y puso un encantamiento en la profecía, encerrándola en este espejo de Osead.— dijo señalando el objeto atrás suyo.—Su intención era evitar que yo supiera lo que contenía. —Se río enérgicamente detrás de la máscara plateada.— Estúpida mujer. —Escupió con desprecio. Miro al rubio y ante su muda respuesta, continuo.— Intenté de todas las formas posibles romper el encantamiento que le puso, y en todo ese tiempo sin lograrlo, nunca logré ver nada en el vidrio, ni siquiera mi reflejo.— y Draco no necesito escuchar nada más para entender de qué hablaba.— Y con esto, comprobé lo que sospechaba. — dijo apuntándolo con la varita.— Irónico no, el joven de linaje puro, que supuestamente me detendría en la guerra, me ayudara a ganarla. Y te juro que mientras más tiempo pases, pretendiendo engañarme para hacer tiempo y planear como escapar para reunirte con tu impura, menos posibilidad tendrás de volver a ver a verla…

—Cállate.— lo callo furioso.—No te atreves a amenazarme con la vida de otra persona. Solo eres un cobarde que tiene que recurrir a algo tan bajo, para que haga lo que eres incapaz de hacer por tu cuenta. Y te juro que si a Hermione le pasa algo, me convertiré en eso que más temes.

—Pues entonces, acabemos con esto de una vez. — aconsejo.

Y por primera vez en lo que llevaba con el sujeto, estuvo de acuerdo en acabar con eso lo más antes posible, "perdóname Hermione", pidió en sus adentros, esperando con todo su ser que la castaña no lo juzgara después de lo que aria, porque ahora seria egoísta y aria lo que le estaba pidiendo. Traicionaría su decisión de no volver a ayudar a otro lunático como Voldemort con sus estúpidas guerras por hacerse con el mundo. Pero ya no podía con eso que estaba sintiendo. Hace varias horas que sentía una opresión en su pecho de que algo no estaba bien, como un presentimiento que le avisaba que Hermione no estaba bien y que probablemente lo necesitaba, y su última discusión antes de separarse le recordaba lo imbécil que había actuado. Es que no podía evitar los celos que le generaban, cuando la castaña defendía a capa y espada al atolondrado de Potter y su banda de perdedores número uno, hasta había puesto en riesgo su vida por salvarlo del enmascarado" también lo hizo contigo idiota" le recordó su mente.

No podía seguir ahí por más tiempo….además lo que vio reflejado en los orbes miel de Hermione antes de dejarla, lo mantenía intranquilo y lo desesperaba con cada maldito minuto que transcurría sin poder saber cómo se encontraba. Tenia que terminar con eso, se convencio "por lo que más quieras Potter, mantenla a salvo hasta que regrese….no dejes que nada malo le pase hasta entonces", pidió al azabache, esperando que sus súplicas fueran escuchadas por éste.

—Espérame Hermione, pronto estaré a tu lado…— dijo en voz baja. Posicionándose al frente del espejo de Ideas, como lo había llamado el mago.

Esperaba estar haciendo lo correcto…por que después de esto…no había vuelta atrás.

Continuara...

Bueno, antes que todo, quisiera agradecer a todos los que todavía siguen este fic y tambien a los que siempre comentan en los REVIW lo que piensas y opinan del capitulo que se actualiza.

Quisiera mandar mis mas cinseras disculpas por la larga espera y tardanza al actualizar el cap tres, pero como algunos ya sabran comencé con mi segundo fanfic hace poco, asi que tratare de organizarme mas adecuadamente para actualizar ambos lo mas pronto que se me haga posible.

Hablando del capítulo tres, espero y les haya gustado, puse un NevillexLuna, espero que la pareja les agrade tanto como a mi, por que tendran un papel fundamental en el desarrollo de la historia. Bueno espero que este cap les haya ayudado a despejar un poco las interrogantes que tenian y que a medida que vaya avanzando la trama, se les ira aclarando.

Una vez mas, muchas gracias por seguir esta historia.

En esta ocasion dejare la respuesta de los rewius para el capitulo cuatro.

Y esperando de todo corazón que este cap les haya gustado, me despido con besos y sin mas nos leemos muy pronto.

Sharon Ichi