"Para Azu, que, aunque tengamos flojera al menos por tu cumpleaños, traeremos esta historia por ti… Espero te enamore o te rompa el corazón."
Se escuchaba sonidos de ambulancia, el frío del suelo se calaba hasta sus huesos, consciente o no, se preguntaba ¿Por qué sucedió esto?, ¿Por qué tenia que pagarla así?, siempre fue buena persona, pero ahora, ahora ella era la que sufría, ¿Por qué seguir sufriendo? Espera… Había alguien que no podía dejar que algo le pasara ¿Qué eran esas voces? ¿Sera su esposo… perdón, futuro exesposo?, ¿Tan mal esta todo?
Se siguió preguntando, en el suelo con la vista borrosa, estaba despierta, pero antes de poder decir algo, se desmayó, solo pudo escuchar a lo lejos un grito de desesperación.
¡Está embarazada! –
¿Cómo le sucedió esto? El tuvo la culpa, todo en este asunto, fue su culpa, él la había citado para terminar aquella relación que empezó por una aventura, aquel embarazo fue el resultado de una estupidez, del calor del momento, por eso la dejaba ir, no sin antes dejarle en claro que, tanto a ella como a él, nunca le faltarían nada.
Pero claro, tenia que decirle entre palabras que la amaba, la ama y la amara, y ella lo entendió, le quedo tan claro que aun la sigue amando, que, al tratarlo de buscar, sufrió ese accidente, por lo distraída, por la desesperación de volverlo a ver, que le diera una última mirada; por su culpa, ella no vio que el semáforo había cambiado a verde, no vio el auto negro que ahora estaba encima de ella.
¡Llamen a emergencias!
Lo que más odiaba de estar en Londres Muggle, es que no podría usar su magia para poderla llevar al hospital, odiaba tener que depender de gente ordinaria para salvar a la persona que más amaba, bueno, a los dos seres que más quería en esta vida.
Para el, el tiempo se había detenido, todo lo veía mas lento, manchas borrosas, se había desarreglado su cabello rubio platinado mas de una vez, veía como en una camilla subían el cuerpo muy maltratado de Hermione, le costaba respirar, aquel chico sentía que el aire que entraban a sus pulmones eran vidrios, sentía miedo, desesperación, pero no podría hacer nada. Nada.
Nunca hubiera esperado que su viaje en un automóvil, a una alta velocidad seria en una ambulancia, por Hermione sabía que esos vehículos eran meramente necesarios, sin la posibilidad de aparecerse, la gente debía llegar al hospital y rápido, ya que su vida dependía de ello, y ahora, ella era y la de su bebé las que estaba en peligro.
Al llegar, solo escuchaba el diagnostico que el camillero les daba a los sanadores muggles, que al parecer eran considerados doctores, un hombre ya mayor, observo al joven Malfoy, y trato de ser un poco más amable.
Muchacho, trataremos de hacer todo lo posible, para salvar a su novia, debe calmarse – aquel hombre veía con cierta calidez al rubio, observo la mano del medico en su hombro, por lo que dio un leve movimiento de cabeza, dando a entender que confiaba en él.
Pero antes de que pudiera decir algo más, una fría mano le tomaba del pantalón, todos al observar vieron como una golpeada castaña trataba de quitarse la mascarilla de oxígeno, que una enfermera rápidamente le ayudo a hacerlo.
-Él bebe…-
Aquellos doctores y enfermeras que trataban de mover la camilla de Hermione se detuvieron a observar a la pobre chica.
-Por favor… Salven a mi bebe…-
El doctor que en ese momento aún seguía con Malfoy corrió a ver más de cerca a la castaña, tratando de escuchar más aquellos susurros de desesperación.
-Estoy… embarazada… Por favor, salven a mi bebe, aun si yo debo morir, por favor… Salven a mi bebe, Draco, protege a nuestro bebe… Prométemelo…-
-Lo prometo…-
Al decir esa última frase, Hermione soltó el pantalón de Draco, y se dejo llevar hasta un cuarto en el cual el chico ya no pudo acceder, antes de dejar ir al doctor que le mostro aquella empatía, hizo lo que ningún Malfoy había hecho, suplicar.
-Por favor… Salve a mi esposa y bebé… por favor-
El doctor le observo con cierta pena, sin poder responder a aquella suplica, porque muy en el fondo, sabía que no podría cumplir con esa promesa.
Habían pasado varias horas, en el transcurso habían salido tres doctores, entre ellos aquel canoso señor que lo había tratado de relajar, a la sala de espera donde el rubio tenia su rostro enterrado en sus manos, solo, aquellos doctores le habían dicho al chico que los intestinos de Hermione habían explotado con el accidente y deberían operar urgentemente, pero aquello llevaba un riesgo alto, podría perder al bebé, como la castaña estaba imposibilitada para opinar, la decisión estaba en el joven Malfoy.
Decidir entre dos vidas, la de la mujer que ama o el fruto de ese amor, así que hizo lo que creyó correcto, la salvaría, así que en contra de lo que había prometido, la salvo a ella.
No sabía cuanto tiempo había pasado, había llamado a la única familia que le quedaba a Granger, los Weasley; que cuando había llegado Ron lo había golpeado, hubiera seguido de no ser por su madre y Harry lo detuvieron a tiempo, no es que no se hubiera podido defender, es solo que, el sentía que se merecía todo aquello, porque si, fue su culpa.
Cuando habían terminado con la operación, los miedos de todos se habían hecho realidad, aquella joven había perdido el bebe, ella se recuperaría, pero no sabían cómo le dirían aquella noticia, ¿Cómo lo iba a tomar? Ni ellos lo estaban tomando bien, toda esa familia se había sumergido en un silencio sepulcral, aunque había sido un bebe no planeado, todos lo empezaban a querer, la señora Weasley ya le estaba haciendo ropa, Harry y Pansy habían comprado varios regalos a los nuevos padres, Ron con su hermana estaban viendo varias tiendas de bebes, porque si, aunque aún no nacía, ese bebe ya era querido.
La señorita Hermione despertara en cualquier momento, por si gustan hablar con ella…- Había dicho tímidamente una enfermera, veía el dolor en esa enorme familia, por lo que su corazón también se estaba rompiendo con solo verlos.
¿Quién se lo dirá? -
-Lo hare yo… Yo soy el único que puede hacerlo…-
Le había respondido a Harry, Malfoy, él debía confesar que había roto su promesa, por lo que la culpa y el dolor solo debía llevarlo él; al entrar a la habitación, encontró a Hermione viendo un punto fijo de la pared enfrente de ella, cuando lo escucho entrar, giro su cabeza para verlo entrar, sus ojos color avellana no se apartaban de él, no quería mirarla, no podía hacerlo.
-Draco… ¿Cómo está él bebe? -
Silencio. Al estar a un lado de ella, sin mirarla, escucho la voz de Hermione mas desesperada y con miedo, al ver que el no le daba una respuesta, volvió a preguntar.
-Draco… ¿Qué le paso al bebe?, ¿Esta bien? ¡Contéstame! -
-Perdóname… -
Le había dicho mientras se arrodillaba a un lado de la cama, aquella joven chica, dejo caer las lagrimas que estaba reteniendo, él le había prometido cuidar a su bebe, le prometió que vería el bienestar de él, antes que el de ella.
-No, que le paso al niño, Malfoy… Que…-
No sabía que decir, había usado toda su fuerza para acercarse a el y golpearle débilmente la espalda, mientras seguía dejando caer sus lágrimas.
- ¡Dijiste que lo ibas a proteger! ¡Me prometiste que lo ibas a salvar! ¡POR QUE NO LO SALVASTE A EL! –
Sentía que el aire no entraba lo suficiente, la maquina que media sus latidos era el ruido más fuerte que había en esa habitación, que para ambos, ya era demasiado pequeña, en ese momento entro la señora Weasley con Pansy, Ginny sentía terror para entrar, por lo que la pelinegra había decidido entrar, cuando lo hicieron vieron a Granger y Malfoy desechos, cuando los escucharon entrar, Hermione trato de levantarse e ir con la única figura materna que le quedaba; lamentablemente no pudo hacerlo.
La señora Weasley y Pansy habían corrido hacia la cama de la castaña para tratar de calmarla, aquellos sollozos se volvieron gritos de la castaña, estaba destrozada, lo único feliz que le quedaba en vida, se había ido, ahora no tenía nada.
- ¡DIGANME QUE NO ES VERDAD! PANSY POR FAVOR, DIME QUE MI PEQUEÑA ESTRELLA ESTA BIEN, DIME QUE ESTA BIEN POR FAVOR-
Por fin se había roto, mientras la señora Weasley la intentaba abrazar y sollozaba con ella en silencio, la castaña había liberado un brazo y jalaba a Pansy para recibir una respuesta, al ver que no había más que silencio, siguió llorando. Su alma se había ido, con ese pequeño.
…
Habían pasado más de diez años después de aquel incidente, Hermione había decidido dejar todo ese dolor atrás, por lo que después de ser dada de alta en aquel hospital, tomo la decisión de ir a Estados Unidos, tratar de vivir una vida normal lejos de la magia, decidió tomar clases en literatura, sin desearlo, se había convertido en una escritora reconocida, en ese lado del mundo, ayudaba a varias causas, entre ellas a jóvenes mujeres que habían perdido a sus hijos, ya sea que no nacieron o murieron por una enfermedad.
Se había separado de Malfoy, sabia por Harry que el chico se volvió un reconocido mago en pociones, y un buen inversionista, hace tres años atrás, sus padres habían muerto, nadie sabe que le paso al matrimonio Malfoy, pero según Ron en una de sus visitas, le comento que alguien de los últimos seguidores de Voldermort no le agrado que Harry los haya salvado de pisar Azkaban por lo que los asesinaron con la maldición imperdonable, esa información no había salido al público, por lo que aún no estaban seguros.
Hermione no es una persona que le guarde rencor a alguien, y mucho menos a los padres de alguien que amo, pero al no verse querida por ellos, mucho menos respetada, no sintió mucho dolor, solo pena por el chico Malfoy, ya que al final del día, eran sus padres.
Cada año, Hermione viajaba de regreso a Londres, para recordar a esa pequeña criatura que no pudo ser, cada año ella iba al cruce del parque en donde su bebe murió y como cada año, llevaba un pequeño ramo de flores blancas, para la demás gente representaba paz, para ella, representaban inocencia de alguien que no debía morir, pero el destino cruel, decidió que no fuera así.
Pero ese decimo aniversario fue diferente, ya que, en ese cruce, se encontró con una cabellera platinada la cual llevaba en sus brazos un pequeño oso de peluche, aunque ambos sufrieron una perdida terrible, ya que, en ese lugar, sus sueños, esperanzas de un futuro como familia habían muerto, aun se apreciaban, porque al final del día, fue un accidente.
-Granger…-
-Malfoy…-
No había resentimientos, no había hipocresía, solo eran dos almas rotas que cada año recordaban el dolor que siempre los uniría, porque ese lazo nunca podría romperse, pasaran mil años, esos recuerdos, esa vida soñada, siempre los unirían.
Si gente, este one shot esta inspirado en una escena del K-Drama Fated to love you, por lo que solo quise transmitir sin imágenes lo que sucedió, esto esta dedicado a mi querida amiga Azu, por su cumpleaños y por su permiso ahora lo publico, ámenlo, lloren, que las adoro a todas.
Agradecimientos especiales a Karen y mi Peaches, que lloraron en la prueba del fic, ah y a mis Toxics, las adoro muchoooooo.
Besos. Karili!
