Capítulo # 4 : Quimera

"La historia Harry Potter y sus fantasticos personas le pertenecen a J.K Rowlling y su gran imaginación ".

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Quimera

El cielo de nubes grises que se alzaba sobre ellos esa tarde - noche, era mucho mas melancólica y deprimente que ocasiones anteriores, la sombra que mostraba el ambiente predecía un día oscuro para todo el mundo mágico que se encontraba de luto, acompañando en silencio el dolor de los héroes que pelaron en la guerra contra Lord Voldemort en el pasado.

Paseó su mirada desinteresada por el lugar, la fachada oscura que rodeaba los cimientos de su hogar esa tarde, le eran sofocántemente deprimentes como nunca antes lo había sentido, la soledad y el silencio perturbador de los rincones de la casa le recordaban que nuevamente se encontraba solo.

La casa siempre le había parecido pequeña comparada a la manción Mallfoy que pertenecía a su familia, y en la que vivio toda su infancia y juventud, pero ahora solo podia pensar en lo bacía y enorme de ésta.

"A ella le encantaba", le recordó su subconciente. Siendo la única razón por la que habia aceptado vivir ahi.

A pesar de que en un principio se nego rotundanente a comprar el terreno, ya que lo encontraba simple y demasiado mugle para un mago sangre pura como él, conforme transcurria el tiempo no fue difícil hacerse a la idea de que ése sería su nuevo hogar.

Sonrió al traer a su mente la pelea que tuvo una vez con Hermione, cuando ésta sin consultarle, habia elegido la casa importándole poco si él estaba de acuerdo o no, por lo que molesto, dijo cosas que no queria, como siempre que tenían ese tipo de desacuerdos, terminando terriblemente mal cuando en un acto impulsivo le había dicho a la castaña que le gustaban cosas simple y sin gracia por haber sido criada por mugles.

La mirada grisácea se oscureció apagando esa luz de felicidad que apareció en sus ojos grises al traer esa memoria a su mente. Inconsciente apretó en su pecho un portarretratos que sostenía con fuerza entre sus brazos, desde que comenzó a beber en el silencio de su sala, hace dos dias.

Su mirada se perdió en la nada por segunda vez esa noche, la oscuridad que lo rodeaba entre esas cuatro paredes al mantener la luz apagada de la sala de su hogar, no era tan abrumadora como la del exterior.

Allá afuera todo era un caos, lo que tanto había temido Potter había ocurrido sin que el "gran héroe" pudiera hacer nada para evitarlo.

Los dos mundos tanto mágico como mugle habían sucumbido ante el miedo y la oscuridad que Neu trajo con él, mientras más miedo causara éste entre los magos, amenazando con la muerte a todo aquél que osara defender a los mugles y a los sangre sucia de su justicia, sus seguidores aumentaban en número y el desprecio a los mugles y a los sangre sucia volvía con más fuerza entre la comunidad de magos sangre pura que cuando alguna vez Lord Voldemort pudo infundir en el pasado.

El mundo estaba hecho un caos tras la muerte de uno de los pilares que sostenían a Harry Potter, siendo una tragica realidad para la Orden del Fénix que continuaban luchando contra toda la oscuridad del nuevo mago tenebroso que amenazaba con cubrir todo a su paso. Pero aunque todo el mundo mágico o mugle se estuviera yendo al infierno en ese mismo momento, a él podría importarle poco. Ahora mismo solo quería desaparecer, morir para dejar de sentir, de recordar y anhelar algo que ya no volvería por más que lo deseara con toda su alma. Y cada maldito segundo que pasaba con una lentitud desesperante, se lo recordaba constantemente intensificando su malestar hasta al punto de volverlo insoportable de aguantar.

Intentaba convencerse de que el tiempo lo ayudaría, que la pena que estaba recorriéndolo se iría con el transcurso de los días, pero con cada segundo, minuto y hora que pasaba se daba cuenta de la realidad.

La vida era injusta, era consciente de eso. Pero no pensaba que se ensañaría de una forma tan cruel con él. Tal vez si hubiera hecho lo que se esperaba desde un principio de él, lo que su familia esperaba que hiciera, tal vez hubiera sido diferente, menos doloroso.

Se preguntaba si hacer lo correcto tenía como consecuencia ser desdichado, porque si de eso se trataba intentar proteger a quien apreciaba, no quería serlo.

Que patético se sentía descubrir su debilidad. Fue ingenuo, lo reconocía, pensó que entregarle sus esperanzas a la persona que amaba era lo correcto y en el momento se sintió así. Y ahora se daba cuenta de lo equivocado que estaba, nada de lo "bueno" que supuestamente había hecho hasta ahora fue lo correcto, actuó solo pensando en él, sin importarle en absoluto si ella sufría en el proceso.

Trago lentamente pues la garganta le ardía por la falta de alimento al solo pasar por su garganta wiski de fuego los ultimos días. La cabeza le martillaba y la fiebre que presentaba no estaba ayudándole mucho en su malestar. Y lo prefería así, el dolor que sufría su cuerpo nunca se compararía en lo más mínimo al de su alma, de toda la desolación que sentía en su interior.

El crujir de los vidrios rotos haciéndose añicos en la alfombra lo alertaron de que tenia compañía, no quería ver a nadie así que ignoro la presencia.

– ¡¡¡Draco!!!!!!

Abrió los ojos de golpe, recorrió con sus orbes grises el jardín de pétalos blancas que lo rodeaba, su pecho subía y bajaba al compás de su respiración agitada al encontrarse desorientado.

El reflejo de su rostro pálido se hizo presente ante él al encontrarse de frente con el espejo de Ósead, "había regresado", comprendió, cerro los ojos y respiro profundamente tratando de tranquilizar su pulso acelerado. Su cuerpo todavía temblaba levemente por el dolor provocado al ser arrastrado a la ilusión minutos atras.

Llevo su mano a frotar su entrecejo fruncido, todavía con los ojos cerrados. Su cuerpo todavía temblaba levemente ante lo real que fue y se sintió todo.

– Es inútil.– solto finalmente, su voz salió ronca por el esfuerzo que estaba haciendo al hablar después de lo experimentado.

– No tengo idea de lo que se supone que tengo que ver.– dijo suspirando agotado. Giro sobre sus talones quedando de frente al enmascarado ante la muda respuesta de éste.

– Vuelve a intentarlo...

– No lo entiendes. – interrumpió exasperado, enfrentando la mirada oscura del mago. – No puedo hacerlo, el espejo esta encantado para aquellos que quieran forzarlo a revelar lo que oculta. Intenta debilitarme mostrándo mi miedo más grande y por más que intentemos hacerlo, mas se reusara a mostrarnos lo que queremos. Y me niego terminantemente a volver a experimentar ese sentimiento escalofriante de hace un momento...

– Pero que patético miembro de la familia Malfoy. – escupió Neu, cortando su argumento. –Eres como un niño asustado incapaz de hacer algo por ti mismo sin la ayuda de tu patética sangre sucia. –siseo con desprecio caminando hacia él.

– No la metas en esto.– reclamó apretando en puños sus manos. Lo vio arrastrarse hacia él como una serpiente silenciosa y acechante.

–Estúpido sentimental enamorado de una simple mugle.

–Cierra la boca...– Respiro profundamente intentando calmar la ira que lo estaba recorriendo. El imbécil intentaba exasperarlo, pero no le daría el gusto, él era más inteligente.

–¿Qué tan bajo puede caer un mago descendiente de sangre pura?.– soltó la pregunta ya a unos centímetros de su rostro.

Draco lo vio imperceptible, sin inmutarse ante su cercanía y mucho menos a la crueldad con la que pronunciaba cada palabra, determinado en no caer en su juego.

– Mallfoy, Mallfoy, Mallfoy...vuelve a donde perteneces antes de que sea demasiado tarde.– aconsejó, y empujandolo con su hombro lo paso de largo con direccion al espejo de Ósead, se paró frente a éste y aprecio por primera vez su imagen reflejado en el cristal. Detalló a través de la máscara que cubría su rostro, como el vidrio proyectaba su fisonomía alta y delgada tan parecida a aquel mago que despreciaba con todo su ser.

– Al final tu destino siempre irá contrario al de ella, ¿por qué sacrificar tanto en algo que es imposible?.– susurro la pregunta más para si mismo que para el rubio que lo miraba expectante.

– ¿Lo sabes verdad?. – cuestiono observándolo de reojo.– Te engañas a ti mismo fingiendo ser una persona que no eres y nunca llegarás a ser. Vives en constante duda estando a su lado, mientras te convences de ser lo suficientemente bueno para la gran heroína de guerra que todo el mundo mágico admira y aclama.

– No es cierto.– contradijo ante lo que aseveraba el enmascarado.

– ¿ A no ?.– cuestiono.– Quien aceptaría que un asesino, exmortifago seguidor de Lord Voldemort se enamorara de verdad de una hija de mugle, sangre sucia, de quienes ademas se a burlado, despreciado y humillado toda su vida.– exclamó con deleite al ver el semblante pálido que aparecía en el rostro del mago sangre pura, tal vez aceptando la verdad de sus palabras.

– No puedes evitarlo Mallfoy, para el mundo mágico de ahora, eres y siempre serás un despreciable mago sangre pura, mortifago que merecía morir junto con toda su estirpe en azkaban. – La mirada gris oscureció en odio. Era verdad, todo lo que había dicho el enmascarado era cierto, a pesar de no haber actuado directamente en la guerra, tanto su familia como todas las demás sangre pura eran repudiados y odiados por toda la comunidad mágica, exceptuando a aquellos que como los Weasley apoyaron a la causa de Harry Potter. ¿Quién en su sano jucio aceptaría que alguien tan buena y noble; como lo era Hermione Granger aceptara estar con alguien como él?.

– Pero yo puedo cambiar eso.– la voz siniestra de su enemigo interrumpió sus pensamientos.

– Después de que haga de este mundo, uno justo, nadie volverá a ver con malos ojos a aquellos que ayudaron a exterminar al paracito mugle, ni mucho menos magos y brujas de nuestro nivel volverán a mirar con otros ojos a aquellos inferiores, más que para hacerlo con desprecio.– añadió desquiciado.

– Eres un digno heredero de los Malfoy, descendiente de una familia de magos sangre pura de hace siglos atrás, la sangre de tus ancestros corre por tus venas, ¿por qué ensuciarlo mezclándote con una sangre sucia?.

– ¿Y por qué no hacerlo?.

–Porque son...

– Inferiores, malvados, la oscuridad de este mundo. – completó irónico.– Disculpa, pero suenas patéticamente repetitivo. Acaso no lo ves, esta lucha contra los mugles, sangre sucia, escorias o como quieras llamarlos ya a sucedido antes, guerra tras guerra de muertes de magos y brujas inocentes...y dejame decirte que lunaticos como tú, nunca salen bien parados, ya deberias saberlo.

– Por favor, no me compares con magos tan inferiores y deprimentes. – alegó ante la comparación que había hecho el rubio, sin despegar su mirada del cristal.

Varios minutos fueron transcurriendo, instalandose un incómodo silencio entre los dos magos, sin que ninguno tuviera la intención de romperla.

Draco detalló la extraña forma en la que el enmascarado apreciaba su imagen en el cristal del espejo, como si odiara lo que veía reflejado.

– Un día Draco Mallfoy.– retomó repentinamente, ante la atenta mirada del rubio detrás de él.– Ese amor que aseguras profesar por la hija de mugles, te ara infeliz y desdichado.– dijo perdido en sus memorias.– y poco a poco esa desdicha se ira transformando en odio y rencor hacia todo, llenándote de soledad y vacío. Entonces te darás cuenta que nada de lo que hiciste valió la pena, que sacrificaste mucho para no obtener nada.– soltó serio volteando hacia el, despegando su vista del espejo de Ósead.

– ¿Eso fue lo qué te paso?.– cuestionó Draco burlesco.– Despreocúpate, no me pasará a mi..

– Quien dijo que me importa...

– Eres un hipócrita. – cortó ganándose su atención.– matas y asesinas en nombre de tu justicia, no solo a sangre sucias y mugles, también a magos que se oponen a tu lucha, mientras intentas convencerlos de que los odien y desprecien tanto como lo haces tú, cuando en realidad fuiste un aficionado como Potter en el pasado.

El mago recordó lo que le había contado anteriormente, cuando lo vio desesperarse por la condición en la que había dejado a la sangre sucia.

– Amo a una hija de mugles.– confeso de repente el ojie gris.– Pero no pretendo defender a ningún sangre sucia ni mugle, no quiero ser un maldito héroe como Potter y su grupo de idiotas. Así que te equivocas, pierdes el tiempo conmigo, el supuesto mago del que habla tu profecia no soy yo.

– Mallfoy no soy estúpido para venir a buscarte sin estar seguro de eso.– soltó rodando los ojos en fastidio.

– La profecia no solo habla de un joven mago de sangre pura que anteriormente fue compañero y enemigo del Gran Héroe del mundo mágico, ¿sabes a quien me refiero verdad?.– Cuestiono enfrentando su mirada, "Potter", dedujo Draco.– tambien menciona algo sobre uno de los "pilares" del niño que vivio ¿a quién crees que hace referencia?.– insinuo provocandolo, "Hermione" el nombre de la castaña invadió su mente como un recordatorio de lo que anteriormente experimento en el espejo de Osead, tensando su cuerpo por completo.

– Dices que no estas dispuesto a salvar a nadie y mucho menos convertirte en héroe, pero si tu mujercita sangre sucia se involucra, ¿me pregunto si seguirás pensando igual?.– soltó lo que era evidente para el mago.

Los orbes grises del rubio se abrieron en su totalidad al comprender de lo que hablaba. Hermione a pesar de haber aceptado marcharse con él aquella vez, doliéndole de sobremanera abandonar a sus amigos para quedarse a su lado, no era como el rubio.

La conocía demaciado para no saber su reaccion ante el sufrimiento y la injusticia, Hernione había demostrado a lo largo de su vida ser una persona noble y odiosamente valiente, y esta no seria la ecepsion, ¿por qué lo seria?. "Por él", quiso que fuera la respuesta.

– Dime algo.– retomo el enmascarado ante su semblante ausente.– cuando todo comience y la guerra se desate en el mundo entero, te has preguntado de lado de quien peleara la hija de mugles.

– Algo pasa en Londres mágico y me preocupa que Harry y los demás estén preocupados por mi– la suave, pero afligida voz de Hermione retumbo en su cabeza, atormentando su conciencia al recordar lo que le había dicho antes de la llegada del niño que vivio.

El mago observó con deleite las dudas que embargaban las fracciones palidas joven mago, y aumentado el sentimiento añadió. – Enserio crees que la gran "heroina Hermione Granger" se quedara a tu lado, miestras obserba con las manos cruzadas como sus amigos mueren uno por uno...

– ¿Por qué lo haces?. – cortó con brusquedad. – quieres soltarlo ya.

– Soltar que.– la fastidiada voz del enmascarado al ser interrumpido no fue desapercibida para el rubio.

–¿Del por que tu odio hacia mi?. – cuestiono ahora seguro, al identificar esa burla como más que un intento por lastimarlo. Porque el enmascarado podía negar tener algo contra él, pero lo que demostraba con sus acciones lo contradecían. El odio que empleaba al dirigirse al él lo dejaba en evidencia.

– ¿Es solo a mi o a un miembro en concreto de mi familia?.– cuestionó a su silencio.

– Tal parece que la arrogancia y altaneria Mallfoy es lo unico que has conservado de tu prole. La orgullosa y distinguida familia Mallfoy que creé que el mundo gira en torno a ellos.

– Pues pareces saber mucho sobre mi familia para no creerlo.– contrataco ante lo que le parecía evidente.

– Lástima, es el único sentimiento que pueden generar en mi, tú y toda tu familia.– soltó ahora con desprecio.

– Debería creer eso..

– Crees enserio que me importa lo que alguien como tú crea. A pesar de que por tus venas corre sangre pura, para mi solo eres un despreciable traidor a la sangre, igual o peor que un asqueroso mugle.– un pesar desconocido se instalo en Draco, tras ser soltadas esas palabras.

–Tu aversion a ellos me parece ridicula y sin sentido.

– Y tu cariño y dependencia a la sangre sucia lo es para mi.– termino, tensando el cuerpo del pálido chico.

– Sabes algo.– continuo después de un largo silencio entre ellos.– Nunca entenderé lo que hiciste por la hija de mugles.– dijo ante la condición en las facciones de Draco.

– La vida insignificante de una sangre sucia jamas podría igualarsele a la de un mago sangre pura.– El corazón de Draco empezó a latir desenfrenado, intuyendo lo peor.

– N..no entiendo a que te refieres... – su voz debil y temblorosa acentuaba el mal presentimiento que tenia ante esas palabras provenientes del nuevo mago tenebroso.

– Te doy mi vida... por la suya– A la mente del peli blanco vino el momento en el que ofreció su vida por la de Hermione.

Una punzada en su pecho casi lo hace doblar de dolor, respira, se dijo mentalmente mientras intentaba ignorar el malestar, para concentrarse unicamente en el terrible presentimiento que recorría todo su cuerpo, el cual no lo habia abandonado desde que fue separado de la castaña.

Maldita sea, se reprochó, sabia que algo andaba mal y aún así prefirió ignorarlo creyendo ingenuamente que todo estaría bien, que ella estaría a salvo con Potter a su lado. Porque aunque no lo aceptara, el azabache nunca dejaría que le pasara nada malo o eso había creído hasta ahora.

Sus orbes grises se dirigieron al mago enmascarado que permanecia inmutable en una pose tan maldita mente familiar para el rubio que lo desquiciaba, porque fue por ese sentimiento familiar que generaba en él, lo que lo hizo confiar en su palabra.

– Tu estúpido esfuerzo por salvarle, nunca tuvo posibilidad de ser.– El rostro de Hermione apareció nuevamente en su mente, la expresión de dolor en sus facciones delicadas y el estado en que la había dejado regresarón a su mente con mas fuerza.

– ¿N..no lo hiciste?

–Así que ya lo dedujiste.– La voz del mago resonó en sus oídos como una burla siniestra atormentando su mente.

– ¡Maldito!!!!– grito y furioso se precipitó hacia el mago tratando de golpearlo, pero su cuerpo fue arrastrado a los pies de éste por un poder abrasador.

– No te atrevas a actuer como ellos frente a mi, como un despreciable mugle .– escupió ante lo que le pareció un comportamiento de ellos.– Creo que tanto tiempo conviviendo con uno, se te apegado algunos de sus comportamiento. – dijo, disfrutando de sobremanera del deplorable estado del rubio tirado con la cabeza baja a sus píes.

Un dolor agudo se adueño del centro de su cabeza, cerro los ojos tratando de dicipar escenas de él y Hermione comviviendo que invadían su mente de una forma arroyadora, trató con todas sus fuerzas cerrar su mente a Neu, pero su poder era demoledor.

– Acepta eso como un regalo de la mayuscula piedad que poseo, y como agradecimiento por tu ayuda.– exclamo apuntándolo con la varita. El destello de una luz brillante lo dejo segado por unos segundos, y despues todo se apago para Draco.

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Bueno aquí termina el cuarto capítulo de la historia, espero y haya sido de su agrado.

Quiero disculparme por la tardanza en la actualizacion, pero tengo escusas muy buenas que me justifican.

En realidad ya tenía el cap hace dos meses atras, pero sufrí un percanse y practicamente perdí todo lo avanzado y tuve que empezar de nuevo, desde el principio, por lo que se me hizo más dificil recordar lo que estaba escrito.

Bueno con mis mejores deseos me despido con éste cuarto capítulo que espero responda algunas de sus interrogantes sobre la trama. Les aseguro que trabajaré más duro para el siguiente cap y trataré de actualizarlo en el menor tiempo posible, aunque ya tengo gran parte del quinto cap avanzado, quiero llenarla con más escenas y así mostrarles un poco a donde se encamina todo.

En esta ocasión tampoco responderé comentarios, pero aprecio mucho que las hagan y sobre todo agradesco que esten pendientes de la historia... bueno sin mas me despido y espero leernos pronto.

Sharon Ichi.