!Sorpresa!
Milo y Camus tienen una relación de pareja de tres años de antigüedad y hacia apenas más de dos años que comenzaron a vivir juntos. Este seria el segundo cumpleaños que compartirían como pareja y era algo que estresaba un poco al francés. La razón era porque Milo siempre era demasiado detallista y romántico con él - y eso le encantaba-, el problema consistía en qué él no lo era. Odiaba los festejos y las sorpresas. Sino fuera porque Milo siempre lo organizaba, él ni siquiera se tomaría el tiempo para decorar la casa durante las celebraciones de año.
Por tal motivo, este año si quiso intentar hacer algo diferente para su griego, aun cuando esté no se lo pidió y, que, por el contrario, le rogó de favor no más fiestas sorpresas.
El motivo de esa petición fue porque la única vez en la que intento sorprenderlo durante su primer año de noviazgo, todo había salido fatal. Aun no se explicaba cómo fue que la policía termino involucrada y en donde casi fueron detenidos. Aunque si recordaba muy bien el susto que todos - incluyendo los invitados -se llevaron ese día.
Sin embargo, en su defensa, no fue su culpa que la camioneta que rento para viajar a las cabañas y en donde festejarían el cumpleaños de Milo tuviera reporte de robo. Lo demás era ya historia.
Fue por eso que el año siguiente luego de esa ocasión, el cumpleaños de Milo paso sin pena y sin gloria. Obviamente si hubo mucho amor y sexo esa noche, pero nada fuera de lo acostumbrado. Además de que, para su mala suerte, ese año también le toco viajar fuera del país.
Aun así, Milo fue tan comprensivo que ni siquiera le dio importancia al asunto.
¿Pero que hacer este año para celebrar a Milo? ¿Acaso otra fiesta sorpresa? En verdad que quería sorprenderlo, pero no estaba seguro si el resultado seria positivo.
Pero, de pronto, una idea llego a su mente y en sus labios se curvo una "perversa" risita.
Milo por su parte, sabia que se aproximaba su cumpleaños en un par de días y diferencia de otros años, quería que su festejo fuera algo tranquilo. Y es que antes de vivir con Camus le gustaba mucho festejarse a lo grande. Siempre pasaba el tiempo con sus amigos y festejaba hasta el amanecer. Ahora, no obstante, prefería de celebrar su cumpleaños haciendo algo en pareja. Algo romántico.
-¿Otra vez no festejarás tu cumpleaños? !Vamos Milo! El incidente de la camioneta robada solo paso una vez. ¡No te traumes! Supéralo-
Milo comenzaba a cansarle la broma de "la camioneta" y solo esperaba que algún día sus amigos lo olvidaran por completo. O que mínimo lo sustituyeran con otro momento bochornoso. Como por ejemplo, rogaba porque Ángelo hiciera algo estúpido en su siguiente cumpleaños.
-Basta Aioria. No es por eso. -
-A mi aún me parece divertido como fuimos todos a parar a la jefatura. Claro, en ese momento no fue divertido -Mu sonrió al recordar ese momento. Aioria también lo secundo y volvieron a reírse juntos.
-Pobre Camus, aun recuerdo su cara cuando vio a los oficiales amenazándolo con llevarnos a todos a la cárcel -Ángelo llego a la mesa junto a ellos y también se burló de la situación
-Si, claro...como olvidarlo...-Milo rodó los ojos y se retiró de la mesa.
Aunque admitia que al final, si fue una situación divertida. Pobre Camus, en verdad que se había esforzado mucho aquella vez, pero las sorpresas sencillamente no eran lo suyo.
-!No te vayas! ¿Qué harán para celebrar?-quizo saber el castaño.
-En realidad prefiero algo tranquilo con Camus. Ya sabes, solo una celebración romántica. -
-Sexo...Ok...que inovador -el italiano volvió a molestarlo con su carácteristica risilla burlona.
Milo ya no quiso contestarle y solo les dió la espalda para regresar a su oficina
-Amor. -Milo besó la nuca de su francés que seguía revisando unos papeles importantes desparramados por toda la mesa del comedor - ¿Te parece bien si este año salimos a cenar? Ya sabes... algo diferente-
-¿Qué? -Camus se quitó las gafas y lo miró a los ojos visiblemente cansado y disperso -¡oh si, tu cumpleaños! -se mordió el labio inferior y se sintió algo apenado -lo siento amor. No creas que lo he olvidado. Lo tengo en mis planes. Es solo que no creo que pueda ser este fin de semana. Ya sabes, tengo que prepararme para la junta del lunes. ¿Qué te parece si celebramos el martes?-
Milo no pudo ocultar un dejo de desilusión en sus turquesas. No porque no le pareciera buena idea, sino porque para esa fecha ya habrían pasado cuatro días desde su cumpleaños, pero estaba bien. Si Camus estaba a su lado, todo estaría bien.
-Si, te entiendo… No importa. Mientras pasemos una linda noche juntos, todo estará bien para mí -
-Excelente… por cierto ¿ya pagaste la multa de transito? ¡Milo! ¡No lo vayas a olvidar por favor! No quiero ensuciar más nuestro perfecto record-Milo rió por lo bajo y asintió divertido.
-Hmmm...Yo diría que ya no es tan perfecto amor. Pero, descuida, no lo olvidaré -
Camus rodó los ojos y negó con su cabeza. ¡Vaya que Milo nunca dejaría pasar ese inconveniente de su cumpleaños!
Llego entonces el día de su cumpleaños y Camus comenzó con el festejo desde muy temprano con un dulce beso y un delicioso desayuno francés que le preparo a su griego. No hubo sexo mañanero como Milo hubiese querido, pero le prometió que se lo repondría por la noche.
Emocionado por esa excitante promesa, Milo se sintió muy contento y emocionado para que llegara la , esa emoción se opacó cuando antes de salir del trabajo recibió un mensaje de su novio.
"Milo, lo siento, llegaré tarde. Tuvimos un contratiempo en el trabajo, no me esperes despierto. Prometo compensarte."
Nuevamente, Milo rodó los ojos y sintió algo de tristeza. Le parecía un poco triste pasar su cumpleaños solo, pero ¿Qué podían hacer?
Pero luego sonrió al leer la última parte del mensaje
"Por cierto, no olvides pagar tu multa"
¡Pero que exagerado! Solo fue una infracción por conducir un poco fuera de los límites permitidos de velocidad, pero bueno, pagaría la multa y así Camus por fin lo dejaría en paz.
Milo llegó a su departamento un poco más tarde lo habitual luego de que Mu y Aioria le ofrecieran unas cervezas para celebrarlo. Después de todo, Camus ya le había dado "permiso" de hacerlo.
Sin muchos ánimos, abrió su refrigerador y tomo una botella de agua. Se sentó entonces en su sofá y miro hacía la nada
-Feliz cumpleaños a mi…-suspiro pesado y miró la hora. Aun era temprano -bueno, al menos este año no habrá sorpresas locas. -
Luego de permanecer en silencio , se dispuso a darse una ducha caliente, la necesitaba para relajarse.
La ducha había sido relajante y salió de ella vistiendo solo una toalla a su cintura. Quiso entonces encender la luz de su habitación, pero esta no prendió.
"¿Que carajos?" …volvió a intentarlo, pero la oscuridad permanecía. -"! maldita sea! ¡solo eso me faltaba!" se quejó amargamente, pero sus quejas pararon abruptamente cuando una suave voz a su espalda lo sorprendió.
-Parece que alguien se ha portado muy mal…-
-¿C-Camus?!-
Rápidamente se giró para intentar vislumbrarlo entre la penumbra. El francés entonces dió dos pasos hacia atrás y fue ahí que Milo pudo visualizarlo. Delineó entonces toda la perfecta silueta de su novio, luego de que Camus diera unas palmadas al aire y de que las luces alumbraran la habitación. Había comprado un par lámparas para iluminar la recamara de un color tenue, dándole un toque muy romántico.
Pero, lo más sorprendente para Milo, era el mismo Camus. …
-¿POLICIA? Camus…!¿Eres un "policía"?! ¿Qué pretendes? -Milo abrió los ojos con asombro y su corazón latió con más fuerza.
Su sangre se acumuló en su entrepierna y sus mirada se agudizó al instante. Camus era más que perfecto, mejor que cualquier fantasía sexual que pudiese haberse imaginado.¿Por qué? ¡pues porque nunca creyó que Camus haría algo así!
Sonriéndole seductoramente y caminando hacia el griego con paso lento, le miró de arriba a bajo cuando acortó las distancias entre ambos.
-Milo, has sido un chico MUY malo. No solo has cometido una infracción de tránsito, sino que también le has faltado el respeto a una autoridad. Creo que…-seductoramente, se abrazo al griego y se paró de puntitas para hablarle al oído. Su voz estaba cargada de lujuria. Milo tuvo que tragar grueso al escucharlo -mereces ser castigado.-
El griego pronto salió de su ensoñación y con la excitación recorriendo su cuerpo, así como su entrepierna punzante, lo cargó en sus brazos para luego, de un sorpresivo movimiento, lanzarlo hacia la cama
-Castigame...Soy todo tuyo oficial...-
Esa noche hicieron el amor como nunca antes lo habían hecho. Tal vez porque Camus se mostraba más atrevido y deseoso que otras veces. Como fuera, había sido demasiado satisfactorio para los dos.
Y es que parecia que inconscientemente estaba cumpliendo la fantasía sexual de Milo. En definitiva, para el griego fue el mejor regalo de cumpleaños que Camus le hubiese podido regalar. Nunca se lo hubiese imaginado tan "juguetón". Ahora podría presumir de que tuvo una noche "diferente" y que gustozamente lo repetirían una y otra vez. Ya pensaría en el siguiente personaje.
-¿Te gusto mi sorpresa? Quería hacer algo diferente que solo tener sexo-Camus reposaba su cabeza sobre el amplio y firme pecho de su griego. Luego, traviesamente, le succionó uno de sus pezones, haciendo que Milo se mordiera los labios.
-¿Que si me gusto? Estuvo genial "oficial Dupont". Por favor, no regrese su uniforme- el francés no pudo ni reaccionar cuando Milo ya estaba otra vez encima de él y comenzaba a besarle su blanco cuello, mientras que se hacia espacio entre sus piernas -Me pregunto si habrá otro castigo para mi... -
Camus miró hacia el reloj de su tocador y se dio cuenta que faltaban unas cuantas horas para amanecer así que asintió convencido.
-Creo que tenemos unas horas más para disfrutar de su castigo…Sr. Savvidis -
Despertaron abrazados y muy cariñosos. Milo había perdido la cuenta de cuantas veces hicieron el amor, pero no importaba, ya quería hacerlo otra vez.
Además de que sin dudar, ese habia sido - hasta ahora- el mejor cumpleaños jamás. Sin necesidad de cenas lujosas, ni de salidas a bares y mucho menos de fiestas de ningún tipo, especialmene las "sorpresas" se comparaban con su noche de sexo. Con Camus era más que suficiente para satisfacerlo en todos los aspectos.
-Buenos días oficial-
-Buenos días amor…¿listo para tu siguiente sorpresa? -
-¿otra? Wow, debí haber hecho algo bueno para tener tantos regalos. Aunque…preferiría que no saliéramos de la cama -
-Eres un mal portado, no las mereces, pero aun así me encantas. -le sonrió con coquetería y pego su nariz a la del griego -Mi siguiente sorpresa es algo que te va a gustar. Solo espero disfrutes de mi desayuno -
-Te prefiero a ti para el desayuno -pintando una mueca seductora intento besarlo, pero la mano del francés lo detuvo
-Hey, tranquilo. ¡Milo necesito un respiro! ¡Me vas a matar! —rió divertido por los besos que Milo dejaba por toda su mano y en su brazo - Además, no quiero cambiar los planes. !Déjate consentir! ¿quieres? No siempre tengo estos momentos románticos -
-Eso es verdad. Tengo que aprovechar esta faceta del "Camus romántico". Anoche disfrute mucho del "Camus perveritdo",digo, "policia".-rió cuando esquivó una almohada que tenia como objetivo su rostro -Ya, solo bromeo. Pero, no niego que estoy emocionado por saber que más tienes para mi-
Camus salió de la cama no sin antes besarse y decirle que era un "nefasto"
Después comenzó a vestirse y alistarse para seguir con sus planes. Todo esto ante la atenta mirada de su griego
-Me sorprendes mucho Camus-
"No tienes ni idea" pensó para sí, pero no le dijo nada.
-¿Por ser detallista y romántico? - le giñó el ojo con coquetería y le sonrió con autosuficiencia - Solo contigo soy así, pero no te acostumbres que no siempre será de este modo-
-En realidad me refería a que me sorprendía verte caminando después de lo que te hice anoche, pero también me parece interesante tu romanticismo y todos tus detalles-
-Aghh cállate! -esta vez, la almohada si se estrelló en el rostro griego.
Milo permaneció en la cama. Vió la hora y notó que ya había pasado casi treinta minutos desde que Camus se había ido a la cocina a prepararle el dichoso desayuno... Exasperado, se puso de pie y se dispuso a buscarlo, pero antes de hacerlo miró el sombrero de oficial y las esposas. Entonces una idea traviesa atravesó su mente.
-Oh Camus… Caaaamus… ¿Dónde estás? ¿Por qué tardas tanto? - le llamo un poco exasperado, caminado entre los pasillos rumbo a la cocina, quería sorprenderlo y continuar con su festejo.
Iba completamente desnudo, solo vistiendo la gorra de oficial y las esposas en su mano izquierda.
-¿Es esta tu otra sorpresa? ¿esconderte de mí y matarme de aburrimiento? Bien, en ese caso, el oficial Savvidis te encontrará y te castigará-
Milo creyó que la fantasía continuaba y que ahora habría cambio de roles, por lo que con una sonrisa coqueta comenzó a "inspeccionar" todo su departamento.
-¡Milo!-
De pronto, Camus salió de uno de los cuartos asustando al griego por tan sorpresiva salida
-¡Camus! ¡Rayos me asustaste! -
-¡¿Q-qué haces aquí?! ¡Te dije que te quedaras en la habitación! - su rostro estaba pálido y sus ojos más abiertos de lo normal, pero no se comparo cuando fue consciente de que su novio estaba completamente desnudo. -oh por Zeus ¡MILO! -
-¿Qué? ¿Qué te pasa? -
-¡SORPRESA MILO!-
Milo se quedó congelado cuando escucho esos gritos a sus espaldas.
"¿QUÉ DEMONIOS!?"
Y es que de uno de los cuartos, salieron sorpresivamente todos sus amigos, gritando y celebrando. Traian un pastel y muchos globos y serpentinas y….
Unas muecas congeladas que se quedaron en sus rostros cuando vieron al griego completamente desnudo vistiendo de solo una gorra de oficial y unas esposas en sus manos.
-¿Queé demonios?!-
Milo sintió su cara arder y como reflejo se cubrió su hombría para correr como alma que lleva el diablo hasta su habitación y encerrarse.
No tardaron mucho para que las risas y burlas comenzarán a escucharse.
-¡Bonito trasero Milo!-le gritó burlón Ángelo quien pronto recibió un codazo de su novio Afrodita en las costillas.
Camus por su parte, también sintió la sangre en sus pies y quiso esconderse al igual que Milo. Se sentía muy mal por su novio. No era como lo había planeado en su cabeza.
Se suponía que tendría que ir primero por Milo y llevarlo con los ojos vendados hasta la sala, pero nunca creyó que esté se le adelantaría para "sorprenderlo"
¡aghh ¿Por qué Milo era tan desesperado y nunca obedecía las indicaciones!?...
Se hizo entonces una nota mental.
"No más sorpresas Camus"
El momento fue algo incomodo, aunque después todos comenzaron a relajarse y a reírse de lo ocurrido, todos menos Milo, que le costo un poco más de tiempo en tomar la situación con broma. Después de todo, fue a él al que le vieron el trasero.
-¿Así que una fiesta sorpresa? ¿por la mañana? Vaya Camus, solo a ti se te ocurren esas "sorpresas"-Milo -un poco mas relajado- sonrió de lado y abrazó a su novio con cariño. Obviamente, no estaba molesto con él. Lo amaba mucho como para que eso lo amargara.
-Lo siento amor, creo que no planeé bien las cosas. Quise sorprenderte con tus amigos, pero al final, fuiste tu el que nos sorprendiste a todos. -sus mejillas se encendieron y se mordió el labio inferior para ocultar una risita burlona. Ahora tenían otra experiencia que contar en el cumpleaños de Milo.
-Si, claro. Aun así, estuvo genial. Te agradezco mucho Camus. No importa que me vieran desnudo, no tengo nada de qué avergonzarme -lo dijo jocoso y con autosuficiencia en su rostro, Camus le sonrió de vuelta y se besaron nuevamente
Para su mala suerte, sus amigos olvidarian el incidente de la camioneta, sustituyéndolo con el recuerdo de su trasero.
"Gracias por tus cumpleaños Milo!" Ángelo gritó a la distancia y Milo rodó los ojos. Rogando a Zeus que el idiota italiano hiciera algo para olvidar sus"divertidos" cumpleaños.
-Solo una cosa más…-repentinamente había roto el beso para hablarle "seriamente" a su novio-No más fiestas sorpresas por favor. Creo que no es tu talento Camus-
Camus soltó tremenda carcajada y luego asintió
-Hecho.-
FIN
