Capitulo#5 : Deshielo.
"La historia Harry Potter y sus fantasticos personas le pertenecen a J.K Rowlling y su gran imaginación ".
Las respuestas a los Reviews al terminar el capitulo: Deshielo.
El viento soplaba erradico esa noche de tormenta en el famoso Bosque Prohibido al oeste del Castillo Hogwarts. La tempestad que descendía por todo Londres ese día de lluvia sacudía violentamente las ramas de los enormes árboles que habitaban en el boscaje, y el sonido ensordecedor de éstos al chocar entre sí, solo hacían de su búsqueda en el interior de éste más complicada todavía.
La sombra que estaba compuesta por una túnica gruesa, siguió deambulando la senda con la luz proveniente de la punta de la varita de acebo con pluma de fénix que sostenía en su mano derecha, apenas iluminando el sendero boscoso por el que debía pasar para llegar donde se supone que tenía que llegar.
Hermione le había mencionado la última vez que la vio, hace dos semanas atrás que; el traslador que lo llevaría a ella cuando la necesitara y echara de menos estaría cerca de una haya de tronco torcido, muy peculiar para quien lo apreciara, próxima a los terrenos donde solía vivir Grawp en su época de estudiantes en Hogwarts, pero por más que buscaba en los alrededores de dicho sitio, no encontraba ni hallaba rastro alguno del maldito tronco al que se refirió la castaña. Y además de encontrarse totalmente empapado por el aguacero que caía sin reparo alguna sobre su cabeza de mechones azabaches, del cual por cierto no podía cubrirse con magia por un extraño motivo del cual desconocía, su cuerpo empezaba a resentir ante el agotamiento de sus músculos al continuar merodeando sin descanso por más de media hora los alrededores del bosque oscuro.
Su amiga había sido sumamente cuidadosa a lo que su ubicación refiere, el haber escondido el traslador en aquel lugar tan peligroso y aterrador, solo demostraba su negativa a que personas no deseadas la encontraran. Tal vez tomando aquella decisión por aquel idiota, recordó al peliblanco malherido al creerlo responsable del precavido actuar de Hermione. Estaba seguro de que el heredero de la familia Malfoy era el responsable de la decisión de permanecer oculta de la castaña. Sonrió ante la nobleza que seguía poseyendo la ojea miel para cualquiera que lo necesitara, aunque esa persona no lo mereciera. Porque Draco Malfoy era quien menos merecía de la compasión de ella, no solo por sus continuos desprecios en Hogwarts sino, por todo lo que hizo su familia en colaboración con Lord Voldemort para acabar con los mugles y sangres sucias como los llamaban anteriormente los suyos.
Durante todo el tiempo que tuvo que permanecer en Londres después de recibir el Patronus de Kingsley Shacklebolt exigiendo su presencia en el ministerio de magia, no hubo un minuto en el que estuviera tranquilo, a pesar de que Hermione le había asegurado que estaría bien en lo que se ausentara en el Ministerio. Pero algo dentro de él, lo mantenía en constante intranquilidad, un presentimiento que no lo abandonaba desde su partida, dejando a su amiga con Draco Malfoy; mientras éste se sana de las heridas infringidas en su cuerpo por el ataque sufrido en profundidades del bosque prohibido.
En primera instancia considero una locura la sola idea de dejarla con el blondo, pero poco después recordó la fortaleza y habilidad de la que era dueña la extraordinaria bruja, y un intento de mortifago como lo era Malfoy, que además se encontraba malherido no podría hacer nada en contra de ella por mucho que lo quisiera. Pero un nudo en su garganta no le permitía estar completamente seguro de eso, por mucho que confiara en las habilidades mágicas de Hermione.
Algo en su interior le decía que nunca debió dejar que esos dos convivieran durante lo que las lesiones del slytherin mejoraran para que este continuara su camino, muy lejos de Hermione, como debería haber sido siempre.
La varita de ocho centímetros del azabache alumbro un camino sinuoso, muy parecido al que Ron y el recorrieron en su segundo año en Hogwarts buscando a la gigantesca acromántula. Deseaba que Ron estuviera ahí, pero Hermione le había hecho jurar por su vida que no le contaría a nadie y mucho menos al pelirrojo que; precisamente ellos estaban ayudando a Malfoy. Sabía demasiado bien del carácter del pelirrojo y no se tomaría bien el actuar de ambos con el mortifago, y tanto él como la castaña preferían ahorrarse una discusión con su amigo por alguien como Malfoy.
Perdido en sus cavilaciones no se fijó en la rama sobresaliente debajo de sus pies y tropezó al enredarse ésta en una de sus piernas, jalándolo con violencia al suelo de frías rocas. Solo fue consciente del dolor en su cien después de que su cabeza golpeara contra el concreto, provocando un zumbido aturdidor en sus oídos, dejándolo sin ese sentido por largos minutos. No muy lejos de él, el sonido de un vidrio resquebrajándose después de colisionar con las rocas que formaban el suelo del bosque lo hicieron consciente de que sus anteojos habían sufrido peor suerte que él.
Sus orbes verdes se abrieron muy lentamente ante la oscuridad que mostraba el cielo, el repiqueteo de las gotas al impactar en su rostro le recordó de la tormenta que seguía cayendo con fuerza en el lugar, parpadeo un par de veces tratando con eso de esclarecer su visión para poder salir del aturdimiento tras la caída, con lentitud palpo con sus manos el suelo buscando su varita, la cual hayo dos pasos más haya.
"Era una vergüenza siendo quien era, cualquiera lo diría al saber que el gran héroe Harry Potter había sido derrotado por una rama sobresaliente", rio ante ese pensamiento.
— Accio anteojos. — Exclamo apuntando a la nada, y de inmediato las gafas circulares se precipitaron a la palma que había extendido para atraparla en el aire.
Un ruido no muy lejos de donde se encontraba lo alerto de alguien acercándose, se movió inquieto ante un posible ataque de alguna de las criaturas que residían en el bosque de árboles gigantes.
— ¿Quién anda ahí? — Pregunto con dificultar al tratar de ponerse de pie o por lo menos sentarse, pero no podía seguir en la posición en la que estaba. Apuntando a nada en concreto, sus pozos verdes se abrieron atentos a cualquier movimiento en falso que delatara al intruso o intrusos, dudaba que fuera menos de dos, ya que en el bosque prohibido moraban un centenar de criaturas las cuales no eran muy amigables, entre ellas los centauros, criaturas mitad hombre que en lo personal no gozaban de su agrado, ya que a éstos no les satisfacía mucho que sus territorios sean invadidos por magos que no pertenecieran al bosque en general.
— ¿Harry...eres tú? — Pregunto una voz suave, que el azabache reconoció de inmediato.
— ¡¡Estoy aquí Hermione ¡— Grito para ser escuchado por la castaña.
Con manos temblorosas se colocó los anteojos tratando con eso poder ver donde se encontraba su amiga, pero los cristales circulares se encontraban rotos por lo que solo pudo divisar formas amorfas rodeándolo.
— Pero… ¿qué te ha pasado Harry? — Preocupada pregunto la castaña, arrodillándose a su lado.
— Que crees. — Dijo señalando su aspecto. Sonrió ante la clara angustia que delataron las fracciones delicadas de Hermione al mencionar eso. — Con un "No quiero ser encontrada por nadie" me hubiera bastado, en serio Hermione.
— Hay Harry…. — Y diciendo esto se abalanzo hacia Harry, que la sostuvo fuertemente en un abrazo enternecedor. Fueron incontables las ocasiones en el que Hermione y él se separaron por prolongados periodos de tiempo después de la guerra contra Voldemort, pero nunca la había echado de menos como en esas tres semanas en la que no supo nada de ella.
— Te he extrañado mucho. — Dijo la castaña separándose de él lentamente.
— También yo….
El recuerdo de aquel encuentro hace más de un años en ese mismo lugar, seguía tan presente en su memoria como si hubiera sido ayer. La claridad con la que rememoraba ese momento de debilidad que tuvo al ir a buscarla lo seguiría por mucho tiempo desde ese día, y con mucho más ahínco después de la desaparición de Hermione del mundo mágico, tras abandonar su sueño de remplazar en el cargo a Kingsley Shacklebolt, actual ministro de magia.
El estar parado ahí, frente a aquel árbol gigante de tronco torcido que una vez Hermione le mostro, precisamente en ese lugar que traía consigo tantos recuerdos nostálgicos, solo generaban sentimientos negativos dentro de él, aumentando el odio que tenía al regresar al sitio al que se juró no volver jamás.
Una vez se enteró de que Hermione lo había dejado atrás como con todo lo demás que creía era importante para ella, aborreció todo lo que le recordaba a la castaña. Y en especial aborreció ese lugar por todo lo que significaba y significaría en un futuro para él, claro, si lo que había visto por accidente hace un año atrás, en ese mismo sitio se hacía realidad. Tal vez era esa la razón del porque tenía tanto miedo a volver ahí. El solo hecho de que lo predicho por Trelawney pudiera de alguna manera hacerse realidad, le aterraba de sobremanera.
El futuro que vio no era nada alentador, mucho menos justo para aquellos que habían perdido seres queridos en la anterior guerra contra el Señor Tenebroso por la paz de los dos mundos.
Hubo un tiempo en el que prefirió engañarse pensando que el alma de Lord Voldemort, el cual residió dentro de él desde que intento matarlo en el Valle de Godric junto a sus padres, seguía viviendo en su interior, no había muerto en la batalla de Hogwarts como lo creía. Trato con eso, justificar la parte egoísta que había nacido dentro de él, aquella tan oscura como alguna vez sintió el Horrocrux de Tom Ryddle en su interior, esa parte dentro de él capaz de desear el cumplimiento de una profecía que traería para muchos muerte y sufrimiento.
Y es que; la idea de luchar contra lo que realmente deseaba se hacía cada vez más débil en su corazón. Se preguntaba constantemente si sería tan malo ser feliz a costa de la desgracia de los demás. Después de tanto sufrimiento, si la profecía se cumplía; finalmente seria feliz…. "Pero cuanto duraría esa felicidad", se preguntaba. ¿Puede la felicidad fruto de un acto cruel y sumamente egoísta durar para siempre?, la respuesta ya la sabia. Independientemente de lo que deseara, no podía poner sus ambiciones por encima de lo más importante. El bien siempre tiene que ganar sobre el mal, así tenía que ser. Si cometía el error de creer que merecía una vida normal como cualquier mago de su edad, no podría evitar el terrible final que tendría su vida y la de todo el mundo mágico y muggle.
Y ahora se encontraba ahí, en el sitio donde comenzarían todos sus tormentos y en el que descubrió que no era tan bueno como todos creían," como Hermione cree que eres", le recordó su subconsciente…
— Hermione. — El nombre de la castaña vino a su mente de inmediato al nombrarla. Cerro sus ojos verdes ante el recuerdo del estado lamentable en el que la había abandona. Solo esperaba que Neville fuera tan bueno como creía y confiaba.
— ¡¡Harry…¡¡ — Sus orbes se abrieron de par en par. Exaltado giro sobre sus talones quedando de espaldas al traslador de tronco torcido.
Los iris del pelinegro recorrieron todo el panorama, buscando a la dueña de la voz, pero se encontró totalmente solo, solamente acompañado de los enormes árboles que poblaban el bosque prohibido. Respiro profundamente antes de repetirse así mismo que lo que había escuchado, solo era producto de su imaginación, consecuencia del anhelo de su corazón… trago grueso, todavía con el susurro de aquella voz resonando en sus oídos.
Se quito los anteojos circulares llevando el pulgar y el índice a apretar sus cien, en un acto de frustración muy propia del pelinegro. Estaba agotado, mental y espiritualmente, y el sentimiento de estar cayendo en un pozo sin fondo lo estaba sobrepasando por completo.
"Ella no está aquí", se repitió, intentando convencerse de ello. Necesitaba hacerlo si quería cumplir con lo que vino hacer en un principio o el haber dejado a Hermione seria en vano. Debía cerrar su mente si no quería volver a sufrir lo de aquella vez en el Municipio de Islington, otra de las razones por la que no debía estar ahí en primer lugar. Pero ya tenia suficiente de eso, y en la situación actual en la que se encontraba era estúpido darle prioridad al miedo que tenia de regresar a ese lugar. Además, se había convencido de que lo mejor era perder el miedo que tenía si no quería acabar volviéndose completamente loco, si no era que ya lo estaba.
Desde que comenzaron las visiones que lo sumían en una interminable agonía, al principio confundiéndolas como no más que sueños sin sentido aliándolas a su anhelo por encontrar el paradero de su amiga. No solo lo atormentaban por las noches, sino que se hacían más constantes y reales con el transcurso del tiempo, siendo el más largo y real, el que sufrió frente a Ron en aquella reunión de la Orden del Fénix en el número 12 de Grimmauld Place hace tres meses.
En aquella ocasión no solo se había delatado en presencia de su amigo, sino que le había demostrado que sus sospechadas de que ocultaba algo no estaban mal encaminadas. Y cuando a Ronald Weasley se le metía algo en la cabeza, no había ser humano que lo hiciera cambiar de parecer, y sinceramente ya tenía bastante con sus reclamos por lo de Ginny y su supuesto alejamiento de todos a su alrededor.
Todo ese tiempo en el que se había mantenido oculto de ellos, reflexiono sobre las consecuencias que siempre recaían en los hombros de aquellas personas cercanos a él. Y llego a la conclusión de que nadie tenía por qué saber lo que pasaría si no ganaban esta guerra contra Neu. Esa era su maldición, la de él, nadie más tenía que cargar con ese peso y con esa oscuridad.
— ¡¡¡¡Harry…!
El grito agónico de aquella voz femenina tan conocida para el niño que vivió ahora modifica por el dolor, resonó por toda la instancia como una melodía siniestra a su alrededor que viajaba en ondas sacudiendo violentamente las hojas que colgaban de las ramas de los árboles y ahuyentando a las aves que residían en ellos y arrastrando con él, polvo y tierra del suelo, las cuales al elevarse formaban un torbellino como nube negra en su entorno.
— Cierra tu mente. — Se dijo a sí mismo, recordando las instrucciones que una vez le enseño Severus Snape para controlar la instrucción de Lord Voldemort en su cabeza, tratando de frenar lo que sabría vendría. Cerro sus orbes verdes cuando todo comenzó a girar a su alrededor. El remolino de imágenes dramáticas que empezaron a invadir su mente con violencia trajo con ellas un dolor agudo dentro del azabache que luchaba para no ceder ante el dolor que empezaba a experimentar todo su cuerpo. Subió sus brazos a cubrir sus oídos, en un vano intento de frenar con eso los alaridos insoportables que empezaban a aumentar de volumen, ya que los chillidos que en primera instancia eran llantos y lamentos débiles, ahora desgarrados por el dolor y sufrimiento no tenían otro propósito que llevarlo al mismo infierno, si no es que ya se encontraba en él.
No sabría decir el momento exacto en el que su cuerpo, así como su mente y voluntad finalmente se abandonaron al dolor, pero fue plenamente consciente de su rodilla chocando contra el piso al impactar con el duro suelo y caer estrepitosamente, arrancando el verde pasto que crecía en los terrenos. Sus extremidades temblaron de dolor, pero intento no ceder todavía a la oscuridad que ansiaba arrastrarlo al vacío.
Trelowney le había advertido una vez de lo que vería si no controlaba su mente y corazón, su anhelo y curiosidad lo llevarían a un camino del que nunca podría salir, un camino que no tenía que recorrer todavía. Saber lo que se avecinaba podría interferir con sus decisiones cuando llegara el momento de elegir… el camino correcto.
Intento ponerse de pie apoyando con firmeza una rodilla en el suelo, sosteniéndose y dándose equilibrio con los brazos, quedando en una posición de rendición, como si estuviera jurando lealtad a un ser invisible. Espero en esa posición por largos minutos hasta que el temblor de sus extremidades bajaron la intensidad un poco, lo suficiente para levantarse con lentitud. Cuando su mirada subió del suelo a la arboleda, la imagen de una Hermione corriendo hacia un Harry Potter sonriente, invadio sus globos oculares, remplazando a los grandes troncos de los árboles del bosque prohibido que deberían estar rodeándolo en ese momento, en vez del hermoso patio de rosas de deslumbrante belleza en el que corría Hermione Granger.
La emoción cálida que lo sobrecogió cuando la castaña finalmente llego a los brazos de su otro yo, el cual la sostuvo con fuerza cuando finalmente la tuvo en sus brazos, fue cuando comprendió que las emociones que estaba experimentando todo su ser, no le pertenecían. Lo que sentía no provenía de él, si no del Harry que abrazaba a una Hermione vestida de blanco.
Pero tan pronto como vino la escena de la pareja feliz, se desvaneció como humo negro, el cual fue convirtiendo todo su alrededor en un cuadro sombrío. Un jardín de rosas blancas pobló su entorno, mostrando la claridad de la noche.
Un llanto débil resonó por toda la instancia, mientras el cielo de nubes grises se fue alzando sobre su cabeza al igual que el panorama cambiaba a uno más sombrío y melancólico. Esta vez la fisonomía fornida de un Harry Potter mucho más adulto se proyecto como una ráfaga de viento.
El héroe del mundo mágico se vio reflejado en una versión de él, más madura y envejecida que se encontraba parado cerca de una cuna en la oscuridad que abrigaba la soledad de aquel cuarto, a esa hora de la madrugada. El mago de tez pálida sonreía tiernamente, mientras miraba embelesado a un pequeño bultito que se removida entre sus brazos, el cual el de mechones azabaches sostenía protectoramente como si temiera que se lo arrebataran en cualquier momento.
—¡Hey!! tranquilo pequeño, todo está bien. — Escucho su voz, salir con suavidad y ternura de la que no recordaba ser dueño. La imagen que estaba presenciando el de orbes verdes era completamente ajena a él.
—Eres un bebé muy listo.— Dijo el pelinegro de aquella realidad, al apreciar al pequeño ser que dejó de removerse y gemir en sus brazos, tal vez reconociendo su voz.
Los orbes del único hijo de los Potter apreciaron las fracciones demacradas de su propio rostro en aquel Harry. Era confuso e incomprensible puesto que nunca había visto esa expresión en él, ni siquiera después de la muerte de Sirius se había visto tan deplorable. El mago podía sentir en su cuerpo el sentimiento de abatimiento de su otro yo, pero aparte de ese sentimiento estaba también uno de felicidad de igual medida. Era como si su alma estuviera en constante lucha contra estos dos sentimientos tan contradictorios entre sí. El motivo no lo terminaba de entender, pero tenía cierta certeza de que aquel bebé que agarraba el pelinegro entre sus brazos como si fuera cristal, tenía algo que ver en toda esa confusión, como si el pequeño lo alentará a no dejarse caer al luto en el que estaba su alma. . mientras lo abrazaba cariñosamente acercándo su cuerpecito a su rostro.
Un sentimiento cálido se abrió paso en su interior al observar la pequeña manito que sobresalía de las mantas que cubrían al bebé del frío, intentando alcanzar el rostro del mago que lo agarraba con ternura.
—Eres hermoso… — Susurro con adoración el azabache, mientras atrapaba con delicadeza la diminuta manito entre su palma, para depositar un beso entre sus deditos que intentaban agarrarlo.
— Se que la necesitas… — Mencionó después de un rato de admirar al ser que reposaba en sus brazos. — Pero debes entender que no puedo exponerte a que te enfermes por darte el gusto de salir a verla cada vez que te despiertas en la noche…— continuó con suavidad mientras abrigaba con otra manta adicional al pequeño. — Todavía eres muy pequeño…— Susurro temeroso.
Lo que estaba presenciando era enternecedor de una forma aterradora. Le asustaba de sobremanera la adoración que demostraba aquel azabache por el bebé, como si pudiera dar su vida por él.
— Yo también la necesito… — Volvió a escuchar su voz. — pero si tengo que elegir... Sería a ti. — Confesó mientras se encaminaba hacia afuera del calor que le brindaba el interior de la casa. Harry lo siguió por el sendero interminable de rosas blancas que decoraban el jardín, al salir del hogar.
— Tu eres lo único que tengo de ella. La luz que alumbra toda esta oscuridad. — Un vacío doloroso recorrió su ser al reconocer la estatua angelical que emergió del suelo frente al mago que sostenía al bebé.
— El sufrimiento que experimentarás solo será el principio de todo lo que te espera por sufrir Harry Potter. — La vos ronca de Sybill Trelawney regreso una vez más a él al reconocer ese sentimiento de perdida dentro de él.
— El mundo que tanto te costó proteger, volverá a cubrirse de oscuridad… una vez más.
— Luchare contra toda esa oscuridad…— Susurro delirante, casi inconsciente, repitiendo en voz alta la frase que le había soltado con firmeza a la bruja desalineada.
— La oscuridad a la que te enfrentarás esta vez, será arrolladora, una que no puedes vencer. Y la decisión que tome el gran héroe del mundo mágico, una vez más será un factor importante que determinara el destino de todos, mas no la definirá. Pero después de tanto dolor y sufrimiento, tendrás el amor de quien tanto añoras… solo temo que no hagas lo correcto ante la pérdida.
—¡ Harry….!!!!.
— Hermione…
— Harry… — Sus orbes verdes se encontraron con los preocupados de Luna Lovegood. La rubia se encontraba arrodillada a su lado, observándolo con detenimiento mientras lo sostenía de un brazo, evitando que su cuerpo cayera al suelo de rocas.
—¿Qué pasa Harry? — Soltó Luna nuevamente al no hallar respuesta del azabache. La expresión casi aturdida y desorientada que mostraban los rasgos endurecidos de su amigo Harry sólo acrecentaban las sospechas de que algo muy malo le estaba sucediendo al pelinegro.
— Harry… que esta…
— ¿ Que crees que haces aquí Luna? — La voz fría y endurecida con la que Harry la corto, sonó irreconocible para la bruja.
— Te dije que te quedaras a ayudar a Neville. — Soltó con frialdad al reponerse rápidamente de su aturdimiento momentáneo. El brazo de Luna que sostenía al azabache fue apartado con brusquedad al mismo tiempo que éste se ponía de pie y se alejaba de su toque, como si el mismo lo quemara. — Vuelve… no lo voy a repetir.
— No te atrevas a ordenarme Harry Potter. — Exigió Luna con enfado. — El hecho de que sea tu amiga no quiere decir que esté dispuesta a perdonar todo lo que haces para lastimarnos.
Un silencio doloroso se instaló alrededor de Luna, aquel mago que la observaba sin ninguna expresión en su rostro, era un completo desconocido para ella. Lo que veía en los orbes verdes antes cálidos de Harry, no le estaba gustando para nada y estaba empezando a asustarla.
— Cambiaste Harry… — Murmuró abatida. — Y me aterra averiguar cuanto.
— Si, tienes razón. Lo hice. — Acepto con indiferencia. Si quería convencer a Luna y a todos los demás de que aquel Harry del pasado jamás volvería, ese era el momento. — Aquel Harry que tanto aclaman, no volverá jamás. El que ves ahora parado frente a ti, es el que soy ahora.
— No.. No te creo. — susurro al recordar el último evento.
Harry había desaparecido casi cuatro meses, después de que la Orden del Fénix declarará a Hermione como desaparecida, al no hallar rastro de ella en ninguna parte. Pero esa solo había sido una escusa del azabache, para alejarse y apartarse de todos después de su rompimiento con Ginny y posterior pelea con Ron. Desde ese entonces el cambio que mostró en él, fue radical, no sólo se mostraba indiferente a cualquiera que trataba de acercarse a él, sino que muchas veces rallaba en lo cruel. Después de ese suceso, para muchos inquietante en el comportamiento del azabache, nunca más volvió a ver esa calidez propia para con todos que irradiaba el antiguo Harry, hasta hoy en el Bosque Azul…cuando observó el cariño, casi ternura con la que sostenía a Hermione.
— Se que el Harry que lucho y derrotó a Lord Voldemort para salvar a personas inocentes, sigue ahí, en alguna parte.
— No estas equivocada… ese Harry sigue ahí, pero no con la misma convicción que antaño.— Señaló con determinación, una vez más su mente volvió a viajar a esos años de su niñez con Hermione y Ron a su lado, cuando no tenía ningún peso encima. — Todos cambian con el tiempo Luna, unos más antes que otros. Pero todos al final. — Y con eso último, se giro hacia su objetivo desde que apareció allí, el traslador que lo llevaría hacia donde se encontraba Neu.
—¿ Y Hermione…? — Preguntó Luna desde atrás, deteniendo los pasos del azabache.
— ¿Qué pasa con ella?. —Intentó sonar lo más indiferente posible, para no ponerse en evidencia.
— Sabes que ella va a.. — No se atrevió a terminar la frase por miedo a esa realidad, y por la tensión que adoptó el cuerpo de Harry ante sus palabras, algo parecido le sucedía a él también. — Neville dijo que era cuestión de tiempo que la maldición term…
— Pará cuando eso ocurra, yo abre acabado con Neu. — Cortó bruscamente.
— Entonces te has dado por vencido...— Un sentimiento de pérdida se hizo presente en el interior de Luna. Era triste y desepcionante, ¿Qué esperaba de todos modos? , el anuncio de una nueva guerra, era la antelación de personas que morirían, tanto desconocidos como amigos y gente que era cercana a ellos. Tal vez por esa razón Neville se rehusaba a volver a pelear con la Orden, ahora lo entendía. — Entonces iré contigo. — Soltó finalmente. Si no podía evitar la muerte de una amiga, evitaría la muerte de muchas personas inocentes al acabar con la oscuridad de Neu.
— Has lo quieras, de todas formas ya estás aquí. — Dijo Harry sin darle importancia, dirigiéndose al frente del tronco torcido.
—¿ Que es eso? . — Preguntó Luna al percatarse por primera vez, en ese tronco deformado que se alzaba delante de Harry.
— Un Translador. — Fue la respuesta de dos palabras del mago, apreciándola una vez más, antes de emprender su marcha hacia su destino.
— Un Translador…. — Repitió Luna insegura. —¿ Hacía dónde ?.
— Hacia Neu. — Soltó con desprecio, algo de lo que Luna fue plenamente consciente.
— A la cuenta de tres… — Grito para su amiga.
— Uno..
— Dos..
— Tres…!!! — Gritaron al mismo tiempo, al tocar el objeto que hacía de traslador, el cual se iluminó, dejándolos momentáneamente ciegos, antes de ser arrastrados por él.
...
— Una vez más, el gran Harry Potter nos honra con su presencia. — La figura oscura y temible de Neu, fue lo primero que Harry encontró al aparecer nuevamente, después de mucho tiempo en aquel lugar. — Dime a que debo el honor de tu precencia.
Los orbes contrastantes del azabache y el mago enmascarado se encontraron en medio de la oscuridad, trasmitiendo el desprecio mutuo entre ambos magos.
—¿ Donde estamos Harry ? . — Susurro su amiga con asombro. Los iris azul cielo se abrieron maravillados al encontrarse con una vista mística, aquel campo de rosas azules que los rodeaba por completo nunca lo había visto antes… era precioso.
— No pierdas de vista el verdadero objetivo Luna. — Regaño Harry ante el aturdimiento momentáneo de su compañera a su lado.
La bruja de ojos cielo, pudo apreciar la oscuridad y la tensión que adoptó el cuerpo del pelinegro al reconocer la alta fisonomía del mago enmascarado que se encontraba parado al frente de ellos.
Ante la quietud de Neu a su presencia, los dos aurores recorrieron silenciosamente el extenso espacio ocupado de rosas. Harry trago grueso al reconocer aquel maravilloso jardín, y la verdad detrás de éste.
— Finite. — Lanzó al campo poblado de rosas.
— No podía esperar menos del niño que vivo. — Soltó Neu con diversión, mientras el que hasta entonces era un hermoso jardín de flores azules, fue remplazando su hermosa imagen por un desierto de hojas y ramas secas.
— Un encantamiento ilusorio. — Susurro Luna al observar como la flor azul que había agarrado, se marchitaba y desvanecía en su palma.
La varita de pluma de fénix hasta ese entonces oculta entre la tela negra que formaba la túnica de Harry, apareció apuntando en dirección a Neu, el cual permaneció inmutable a la acción de éste, como si no le importara en lo más mínimo su accionar en su contra.
—¿ Dónde está Malfoy ? .
— Malfoy… — Soltó Luna incrédula. — ¿ Te refieres al Draco Malfoy que conocemos?. — Preguntó desconcertada. No estaba entendiendo nada, ¿ Qué estaba haciendo el único heredero de los Malfoy en ese lugar, y por que Harry se veía tan interesado en él ? . Y lo que más le interesaba, ¿ Qué interés tenía Neu en el slytherin?.
— Draco Malfoy se encuentra donde merece estar, donde un despreciable traidor a la sangre como él, se merece. — La oscuridad con la que Neu soltó aquellas palabras ocasionaron un leve temblor en el cuerpo de Luna, que se quedó paralizada ante aquella revelación.
— Quita esa expresión patética de tu rostro Potter, no te queda.— Escupió Neu, por primera vez cambiando su hasta entonces estado inmóvil. — Todavía no he acabado con él… si es lo que te tiene tan preocupado. — Aseguró burlesco, refiriéndose al slytherin. — Decidí que un sangre pura que es capaz de involucrarse con una sangre sucia, no puede morir tan fácilmente, necesita sufrir mucho más..— Declaró con odio y desprecio.
— Traidor a la sangre..— Se repitió Luna mentalmente.
Entonces Harry observo como un objeto de casi tres metros emergió de la tierra detrás de Neu, el cual estaba cubierto por un velo negro que impedía revelar de qué se trataba, aunque para Harry era claramente identificable a pesar del velo negro.
— Estoy seguro que sabes lo que es. — Aseguró Neu dirigiéndose al mago pelinegro. — Tengo curiosidad por saber lo que anhela el corazón del niño que vivió.
— Eso es bajo hasta para ti. —Susurro Harry, apartando su vista del objeto que quedó descubierto al caer el velo que lo cubría.
— El espejo de Osead. — Susurro Luna al reconocerlo.
—¿ Por qué apartar la mirada ?. — Cuestionó.— Tanto le temes a lo que pueda revelar.. lo que tu verdadero corazón esconde...
— Te equivocas. — Contradijo inmediatamente.— Se perfectamente lo que esconde mi corazón. — Confesó al regresar sus orbes al frente, aceptando lo que vería en el cristal.
Una vez más los iris verdes del azabache, se encontraron de frente con aquel espejo, que a diferencia de la primera vez que lo encontró, en su primer año en Hogwarts en la que le enseño las fisonomías delgadas de dos personas que representaban a los padres que nunca conoció, está vez el vidrio reflejaba en su cristal, su propio reflejo sonriente, el cual se encontraba abrazando cariñosamente a una hermosa bruja que sostenía a un pequeño niño azabache que sonreía en los brazos de su madre.
— No te juzgo al temerle. La magia que contiene el espejo de Osead es considerada aterradora para muchos magos y brujas. — Señalo ante el semblante enteramente perdido de Harry. — Este poderoso objeto. — Admiro al espejo de Osead. — ya a cobrado centenar de vidas, entre ellas.. la de su propio creador, un mago perteneciente a una de las primeras familias sangre pura… un Malfoy. — La mirada hasta ese entonces perdida del azabache, dirigió su total atención al enmascarado que permanecía parado a lado del alto espejo ante la mención de aquel apellido.
Un golpe sordo se hoyo, al aparecer el cuerpo tembloroso de Draco arrodillado en medio de la sala, como si Neu lo hubiera convocado al mencionar el apellido Malfoy.
— Ese es…
— Draco Malfoy. — Respondió el de mechones azabaches inmediatamente a la interrogante de la rubia, que seguía a sus espaldas, esperando la señal para atacar.
Harry observo el semblante más pálido de lo habitual en las finas fracciones de Draco Malfoy desde su espalda, y como el brazo derecho de éste permanecía apretando el costado del mismo lado a la altura de sus costillas, ocultando la mancha oscura de sangre que se extendía en la blusa celeste que portaba a cada minuto que pasaba. La palidez en la tez del peliblanco, solo reflejaba la cantidad de sangre que estaba perdiendo.
—¿ Qué fue lo que le... — No pudo completar Luna hirrorizada ante el deplorable estado del siempre deslumbrante aspecto de Draco Malfoy. Harry sabía exactamente a lo que el exmortifago había sido expuesto, Neu era un mago temido por muchos, no sólo por el poder extraordinario que poseía, si no por usar maldiciones terriblemente oscuras para torturar, entre ella la legeremancia.
— Tu ancestro….— Reveló a Draco, que continuaba con la mirada cabizbaja, desde su aparición en la sala, como si todavía se encontrará perdido.
— Los Malfoy siempre tan arrogantes y codiciosos, creían poseerlo todo, riqueza, prestigio y lealtad. Para ellos poseer esas tres cosas era tenerlo todo... — Mencionó a un Draco tembloroso. — pero para él glorioso Armand Malfoy, entonces único heredero de la familia, eso era erróneo. — Los rasgos finos de Neu, se contrajeron tras la máscara, en un gesto de desprecio ante lo que apreciaban sus orbes. Draco Malfoy, era la debilidad personificada, y para alguien con sangre pura como lo era el rubio, era despreciable. Con una lentitud desesperante, dirigió sus paso hacia donde se encontraba el peliblanco, inclino su cuerpo al lamentable mago de cabello rubio, quedando, a unos centímetros de su rostro, siendo seguido por las miradas atentas de Harry y Luna.
Los ojos llenos de odio detrás de la máscara que cubría el rostro joven de Neu, admiraron con deleite el semblante todavía ausente de Draco, disfrutando de aquel estado deplorable del mago. — En su vanidad…— Continuó con voz oscura. —descubrió que no lo tenía todo como creía. Entonces el espejo de Osead fue creado, con el único propósito de mostrarle lo que no poseía. — Cambio su senblante por uno de total odio. — Pero lo que descubrió lo devasto…El espejo cumpliendo su deber, reveló el amor que sentía por una muchacha que había visto, en una de sus cabalgadas por el pueblo… una muggle, y éste al no poder con la verdad develada.. se quito la vida. — Harry captó la tensión en el cuerpo de Draco ante la mención de aquella palabra y el de él mismo ante tal revelacion.
Draco enfrentó el odio con que Neu lo miró después de soltar las últimas palabras. — El hizo algo más digno que tu. — Declaró con altivez, penetrandolo con la mirada recargada en desprecio. — Prefirió morir antes de poseer sentimientos por una asquerosa muggle…
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Y hasta aquí el cap 5, espero y sea del agrado de todos los que siguen esta historia. Este capitulo es mucho más largo que los anteriores, ya que quise meter mas sucesos que anteriores capítulos. Bueno deseo con todo corazón que este capítulos sea de su entero agrado y que también responda algunas de sus dudas hacerca el fic.
Muchísimas gracias a tod@s que siguen este fic. Los adoro, besos y abrazos.
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Tere voy a comenzar contigo, me encanta leer tus comentarios, me llenan de alegría, tus Reviews me dan aliento para que continúe y termine lo mas pronto posible, así que este cap prácticamente te la dedique a ti. Gracias por comentar cada que puedas, espero que este cap te guste, besos y nos leemos pronto.
Guest, adoro tus comentarios, por favor sigue haciendolas.
Grazi-chan, espero que este cap te despeje las dudas, pero puedes comentar tu confusión y tal vez pueda explicarte sin adelantarme a lo que pasara más adelante en el fic.
pichonsito23, no te pude responder en los anteriores caps, pero siempre le doy un especial aprecio y analisis a lo que comentas, ya que siempre me das ideas para agregar a la historia. Hecho de menos tus conclusiones sobre el fic.
