Capitulo # 6: Tempestad
Bueno saludos a todos los que todavía siguen este fic, y sin mas les traigo el cap 6 de la historia, espero y les guste.
Tempestad
Las nubes grises que sobrevolaban el cielo esa madrugada de invierno, se tornaban más oscuras conforme el día finalizaba. La propiedad de aspecto lúgubre que estaba rodeado por el extenso terreno de plantas marchitas, en el que se encontraban los cuatro magos se convertía en el perfecto ambiente macabro para lo que se avecinaba.
Harry junto a una Luna dubitativa, permanecían en el mismo lugar desde que Neu terminó la historia de Armand Malfoy y su trágico final. Ambos presenciando con desconcierto la absurda debilidad que estaba mostrando Draco Malfoy ante aquél mago de ostentosa vestimenta, todavía inclinado frente a él con suficiencia.
Harry Potter observaba con desconcierto el actuar sumiso y débil del sangre pura frente a aquél mago. Neu no solo representaba un enemigo innato frente a ellos, sino que también había mostrado lo que era capaz de hacer al lastimar a Hermione en presencia de ambos, y estaba completamente seguro de que había tortura al slytherin por el estado en el que se encontraba… ¿ Entonces no podía entender la actitud patética del rubio? …a no ser… Giro su mirada al mago enmascarado… y entonces lo supo." Malfoy ya sabía la razón del porqué estaban ahí, y el por qué no estaba con Hermione en estos momentos.
— Te parece familiar Malfoy. — Escucho nuevamente la voz siniestra de Neu, después de ese largo silencio en que todos habían permanecido en un tenue silencio. — Armand Malfoy prefirió morir… a tener sentimientos por una repugnante muggle sangre sucia. Por supuesto que te suena familiar.
Un sentimiento ya conocido por el rubio, recorrió su cuerpo tras escuchar esas palabras, en Draco se instaló esa sensación familiar de aquellos tiempos en el que todavía poseía ese sentimiento de odio hacia los nacidos muggle, y el que se juro dejar en el pasado desde que empezó a aceptar sus sentimientos por Hermione.
Aun podía recordar la aberración casi obsesiva al que llegaba el odio de su familia hacia los muggle y nacidos muggle, era excesivo. El innegable repudio hacia aquellos a los que consideraban inferiores, al grado de preferir morir antes de poseer sentimientos por un no mago. Y era esa la razón principal por el que tardó tanto en aceptar lo que había comenzado a nacer en su corazón, el cariño y admiración con la que empezó a ver a una hija de muggle… a una sangre sucia.
— Retira lo dicho Neu.— Sentenció Harry desde su espalda, interrumpiendo sus pensamientos. El rubio podía sentirlo respirar con dificultad, tratando de contener la ira que corría en su cuerpo. Desde su posición pudo distinguir el momento en el que, los ojos grises de Neu se oscurecieron al dirigir su mirada al mago pelinegro.
— Por un momento olvide tu patético enamoramiento por la…
— Cállate…— Cortó el pelinegro, arrastrando las palabras.
La mueca como sonrisa que se posó en el rostro de Neu, oculta detrás de la máscara plateada que escondía su identidad, revelaría lo divertido que le estaba resultando todo aquello. — Potter. — Dijo posando sus orbes en los verdes de Harry. — es acaso miedo lo que escucho. Temes que revele lo que tanto te esfuerzas por ocultar hasta de ti mismo.
El entrecejo de Luna se arrugó en confusión ante lo dicho por Neu. " Temes que revele lo que tanto te esfuerzas por ocultar" esas palabra ya fueron mencionadas varias veces por el mago, sus orbes azules giraron para observar esta vez a su amigo azabache.
Ante la muda respuesta de Harry, Neu pareció desistir de su intento por provocarlo y volvió su atención al ex mortifago.
— Dime Malfoy… lo relatado anteriormente no te inspiró de ningún modo…— Cuestionó. — no quieres honrar a tu antepasado, limpiando tu apellido con tu muerte. — Terminó Neu con detenimiento.
— Yo no soy… mi estúpido antecesor Neu o como demonios te llames… yo no aria algo tan….denigrante. — Soltó su respuesta entrecortado por el dolor en su abdomen. Llegar al extremo de hacer algo tan cobarde, elegir suicidio, solo para escapar de la realidad expuesta por un espejo mágico, era bajo y totalmente estúpido para alguien perteneciente a su familia, la tan orgullosa familia Malfoy.
— Denigrante dices… — Arrastro la voz gruesa y fría de Neu por sobre la instancia. — Es curioso que lo digas, siendo el reflejo innato de esa palabra…mírate. — Dijo recorriendo el aspecto del peliblanco. — eres una vergüenza para tu estirpe y casa a la que perteneces.— Escupió con desprecio, levantándose sobre él, para mirarlo desde arriba en un acto de superioridad. — Y aún así te atreves a juzgar a tus antecesores.
Los orbes verdes del auror de cabello negro, pudieron distinguir la oscuridad empleado en las fracciones de Neu a pesar de la máscara que cubría su rostro, la nube negra que cubría al mago de antifaz, cada vez que se refería a Malfoy, era evidente para él y para cualquiera que lo observará detenidamente. Era como si escondiera un sentimiento personal hacia el rubio, un resentimiento profundo en su contra.
— Crees que… a estas alturas me importa. — Expresó la voz débil y temblorosa del sangre pura, sus orbes grises fijos en el mago enmascarado que seguía mirándolo con desprecio. Estaba perdiendo mucha sangre, lo sabía, su cuerpo se estaba enfriando a cada minuto que pasaba, y a pesar de ser consciente de ello, solo podía desear reunirse con Hermione. Se encontró deseando morir, si eso hacía que viera a Hermione otra vez.
— Hace mucho tiempo que dejó de importarme. — Susurro ante aquellos pensamientos. — No lo ves, ya no hay nada que puedan o puedas hacer para cambiar lo que pienso y siento. Nada de lo que hagas conmigo o con el mundo cambiará que sintamos lo que sentimos por los…
— Ese es tu error. — Cortó Neu rápidamente, antes de que terminará lo que sabía diría. — El pensar que puedes dejar tu sangre y herencia atrás, como si pudieras deshacer el vínculo que te une a la familia de donde provienes. — Mencionó volviendo a su estado inmutable tras soltar esas palabras, ocultando con frialdad ese sentimiento de odio que por un instante dejó al descubierto. — Como mencioné en reiteradas ocasiones, tu endeble corazón pende de un hilo Draco Malfoy, uno frágil y demasiado delgado que puede romperse en cualquier momento. — Su atención se dirijo nuevamente al hombre de cabello negro y fracciones demacradas, que lo apuntaba con la varita. Detallo detenidamente el aspecto de aquel al que llamaban el héroe del mundo mágico, el joven que siendo sólo un adolescente derrotó al mago tenebroso.
— Te diré lo que tanto te rehúsas a aceptar. — Soltó, sin quitar la atención de Harry. — Jamás podrás escapar de tu sangre. — Reveló, bajando su mirada al mago arrodillado a sus pies. — y eso… lo recordarás mucho antes de lo que crees.— Sentenció observando con desinterés la mancha roja que seguía extendiéndose por la polera del rubio, haciendo evidente la cantidad de sangre perdida. Pronto la mirada oscura y desinteresada de Neu, cobró un brillo siniestro de satisfacción.
De pronto el silbido estruendoso y escalofriante de la risa de Neu, se escucho por sobre la instancia dejando solo quietud e incertidumbre en el habiente.
Más atrás junto a una Luna desconcertada, Harry observaba todo con contemplación. A pesar de que se había encontrado con Neu en dos ocasiones anteriores, el comportamiento desquiciado que estaba mostrando no lo había visto nunca en su personalidad. El actuar de aquel mago joven y misterioso que conoció en su intento por encontrar a Hermione hace un año, era frío y siempre calculador, pero ahora su actuar era de un completo demente, similar al de Bellatrix Lestrange, pero ciertamente mucho más aterrador que la que generaba la mortifaga a su alrededor. Si no fuera por su apariencia física claramente única y notable a simple vista, creería en la posibilidad de que fuera el hijo nunca antes visto del matrimonio entre los antiguos seguidores del señor tenebroso: Bellatrix y Rodolphus Lestrange.
Pero ante todo pronóstico, no le sorprendía en lo absoluto el comportamiento desquiciado del mago. Después de todo, Neu solo formaba parte de la gran lista de magos enloquecidos por el poder, uno más de los muchos que habían caído ante la magia oscura.
Después de que el cuerpo de Neu dejara de convulsionar a consecuencia de sus carcajadas, y quedará totalmente quieto después de un espacio de tiempo que al azabache le pareció eterno, el silencio en la instancia se hizo cada vez más pesado en el ambiente. Harry a pesar de lo desagradable que veía la escena, no pudo despegar la vista de aquel mago de aspecto lúgubre parado en medio de la instancia, como una estatua cincelada.
— Me preguntó si la sangre sucia se verá tan lamentable como te ves ahora. — Se escucho de repente como eco, retumbar en los oídos de Harry, Draco y Luna la vos escalofriante de Neu. — mucho peor de lo que tu en estos momentos, estoy seguro. — Siseo divertido clavando su mirada en un Draco pálido, deleitado de la abundante cantidad de sangre que estaba perdiendo el slytherin.
Los orbes de Draco y Harry se abrieron por completo al mismo tiempo, seguidos por un sentimiento doloroso en su interior..
— Su tiempo se ha terminado. Sabes de lo que hablo, ¿verdad Potter? .— Termino Neu, sin quitar sus orbes del rubio.
Esta vez Draco dirigió su atención al mago de cabello azabache a su espalda.
"Su tiempo se ha terminado" Harry no podría explicar lo que pasó después de que retumbara esa frase en su cerebro, porque su cuerpo al igual que su mente se quedaron totalmente en blanco. Un frío helado empezó a cubrir la frágil capa cálida que cubría su corazón, el sentimiento casi abrazador de anhelo constante que lo invadía, se convertía lentamente en un sentir aterrador, de odio, pena y en mayor medida de venganza.
— No. — El lamento proveniente de la voz dulce de Luna, lo sacó de ese hueco oscuro y frío al que casi se lanzó de lleno. Parpadeo un par de veces, tratando de despejar ese sentimiento de su cuerpo, no podía sucumbir ante la pérdida, se lo habían advertido, no podía dejarse caer ahora, todavía no, si lo hacía, si dejaba que el arrepintiendo de la decisión que tomó lo sobrellevara, Neu ganaría y eso no lo iba permitir. Agarro su varita con fuerza, preparando en la punta de su lengua la maldición imperdonable, con la vista fija en el mago enmascarado, listo para acabar con él de una vez por todas y evitar todo el caos que vendría si Neu seguía con vida. Pero antes de siquiera pronunciarlo, un fuego abrazador lleno la instancia, cerrando a Neu en un círculo sin salida, dejándolos afuera del círculo. .
Las llamas ardientes que aparecieron de la varita que sostenía Draco se reflejaban en los vidrios circulares de los anteojos del azabache. Los orbes verdes pudieron apreciar el momento en el que el fuego fue tomando poco a poco forma en bestias salvajes, las cuales empezaron a esparcirse y a devorar todo a su paso, agrandando de tamaño el círculos que rodeaba al sangre pura y a Neu.
Desvío su atención de las fisonomía ahora borrosas de Malfoy y Neu, al de su amiga Luna, la cual intentaba con dificultad desviar el fuego maldito que ya los había alcanzado.
— ¡Retrocede Luna! . — Grito Harry, lanzando hechizos mientras corría hacia la bruja.
—¡Cuidado! . — Alertó arrastrando a Luna del brazo, esquivando así por milisegundo las llamas incandescentes que se precipitan hacia una Luna paralizada.
— ¿ Que rayos crees que hac…— Se corto al encontrarse con el rostro lloroso de Luna.
— Te das cuenta.— Soltó Luna ante el silencio de Harry. — Perdimos a Hermione, otra vez dejamos que nos la arrebataran…
—¡ Basta¡. — Cortó Harry con frialdad. A su mente vino aquel momento en el que odio a sus amigos por haberse dado por vencidos con Hermione. Se decía constantemente que podía perdonarlo por aquella decisión que tomaron en aquel entonces, pero estaba equivocado." No podía perdonarlo ". Sus orbes verdes se dirigieron a los azules de Luna, un brillo de odio apareció en sus pupilas al rememorar el momento en el que tanto Ron como todos los demás, abandonaron la esperanza de encontrar a Hermione, después de haberla buscado por seis meses sin éxito alguno, dándose fácilmente por vencidos, aceptando y dando por hecho la muerte de su amiga.
Sonrió con ironía ante la mirada de incredulidad y confusión de Luna. — Realmente les resulta tan fácil, renunciar a un ser querido..— Hablo con rencor. — ¿ Tan fácilmente como hace un año? .
— No te atrevas Harry. — Advierto Luna. — Bien sabes que hicimos todo lo posible por encontrarla en aquel entonces.— Se defendió la aurora al saber exactamente de qué hablaba el azabache.
—¡ Pues no hicieron lo suficiente!! . — Grito, perdiendo el control ante la rabia que estaba sintiendo. La instancia se sumió en un silencio sepulcral. Los ojos verdes del azabache oscurecidos por el sentimiento de odio que lo embargaba se enfrentaron a los tristes de Luna.
— Harry..— Susurro la bruja al ver el odio que destila a la mirada del azabache. — .nosotros no…— Quiso decir que no pudieron hacer otra cosa más que dejar ir a Hermione, porque era la única manera de que no se derrumbaron ante el desconcierto de no saber que había pasado con su amiga. Pero no pudo al ver el rencor que había crecido en el peligro hacia ellos.
— Olvídalo. — Se adelantó Harry, sin darse cuenta del fuego en forma de serpiente que se precipitaba hacia él con violencia .
—¡Cuidado!. — Advirtió Luna.
Harry se lanzó hacia un costado, esquivando por milésima a la bestia, cayendo al suelo de tierra.
— Debemos salir de aquí lo más antes posible. — Dijo Luna ayudándolo a levantarse.
— No podemos irnos.. No sin antes matar a Neu.
— Es fuego maldito. — Exclamó la rubia, lanzando contra hechizos a diestra y siniestra en lo que las llamas ardientes se iban acercando a ellos.— A este paso no podremos seguir conteniéndolos. — Declaró hacia Harry, que también luchaba contra el fuego.
— Tenemos que llegar a Neu.. — Sentenció Harry.
Más allá, a unos metros de Harry y Luna, se encontraba Draco con la varita firmemente apuntada hacia Neu, el cual se encontraba rodeado por las llamas abrazadoras del fuego maldito.
La mirada grisácea de Neu, se oscureció unos tonos al hallar determinación en las orbes del sangre pura, quien seguía apuntándolo sin inmutarse ante el calor y la falta de aire que empezaba a reinar el ambiente.
Una de las comisuras de Neu se elevaron, formando una sonrisa, "lo había subestimado", lo aceptó. Después de todo Draco Malfoy llevaba la sangre de una de las familias legendarias de sangre pura reconocidas en la historia de la magia. No podía denigrar su sangre siendo un mago débil e incapaz. Y aquellas llamas del fuego maldito que había conjurado lo confirmaban.
En todo la historia de la magia, solo había escuchado de un mago que podía conjurar y controlar las llamas ardientes del fuego maldito: y ese mago, fue el fallecido Albus Dumbledore. Y lo que sus ojos estaban presenciando, era imposible. El slytherin no sólo había conjurados el fuego maldito con éxito, sino que lo estaba controlando de una manera nunca antes vista.
— Disfrutando del calor. — Se burló Draco.— Espero que si, porque ninguno de los dos saldrá con vida de aquí.
Neu sonrió al reconocer ese acto como uno suicida de parte del sangre pura. Su mirada brillo con una luz diabólica, si Draco Malfoy era tan ingenuo al pensar que podía matarlo con una maldición tan débil, estaba completamente equivocado.
— A esto no fue a lo que me refería cuando mencioné lo de limpiar tu sangre suicidándote. — Soltó, enfrentando su mirada. Sus fracciones antes sin expresión alguna se endurecieron, borrando por completo todo indicio de humanidad en el rostro de tez pálida de Neu, otorgándole un aura aterradora de crueldad. — Te digo un secreto….— Mencionó arrastrando las palabras. — nunca podrás matarme Draco Malfoy, esa será tu maldición por la eternidad. — Completó sin quitar su mirada penetrante de aquellos orbes grises tan similares a los suyos, aquellos orbes que tanto aborrecía.
Que se parezcan tanto, era ciertamente un castigo de merlín para recordarle constantemente el pecado que cometió al venir al mundo. Tal vez por esa razón se sentía familiarizado con el niño que vivió.
— Te lo advertí. — Declaró Draco. — Te dije que si lastimaba a Hermione de alguna manera, me convertiría en eso que mas temes.— Soltó apretando todavía más la varita entre sus dedos
— No seas tan vanidoso como para creer que tu existencia pueda importarme menos.— Soltó el encapuchado caminando hacia el rubio. — Te digo la verdad. — Murmuró lentamente. — para mí solo fuiste una simple herramienta a la que ya use y de la que me puedo desaser con facilidad.
— Entonces porque sigo con vida… — Arrastró con odio.
El cuerpo de Neu se tensó por un momento. Aquel mago sangre pura, único heredero de los Malfoy, el cual se desangraba cada vez más, apenas sosteniéndose a sí mismo, en verdad creía que podía con él. En su interior se burló de lo patético y débil de su ser.
— Como es que te convertiste en alguien tan patético y débil. — Dijo al seguir viendo al rubio.
Patético.. no estaba seguro de serlo, pero Neu tenía razón en que se había vuelto débil. Hermione se había convertido en todo eso que más anhelaba y deseaba en la vida, lo había transformado en alguien dependiente a ella, a su existencia. Tanto que se había permitido cambiar todo lo que creía en su vida desde que nació. Ahora era solo era un mago que seguía ciegamente a Hermione, en la justicia en la que ella creía. Tal vez en un principio si pensó en la idea de que el mundo sería un lugar mejor sin sangre sucias y muggles que lo contaminen. Pero ahora no recordaba cuando fue la última vez que creyó en eso en realidad, parecía tan lejano en su mente como si nunca hubiera estado ahí.
— Eres tan patético como todos los gryffindors que piensan en la ingenua y estúpida idea de que todo el mal algún día dejará de existir y sólo preservara el bien en el mundo. — Se burló Neu. — Que lo pienses es patético y estúpido a la vez, porque eso jamás sucederá, no si pestes como ellos siguen existiendo.
— Tienes razón… — Reconoció ante la atenta mirada de Neu.— No si sigues existiendo. — Terminó finalmente con un susurro. No podía seguir dudando, se dijo a sí mismo, y agarrando firmemente la varita entre sus dedos se preparo para acabar con todo eso de una vez por todas. Cerró sus orbes, imaginando la imagen de Hermione. " Volveré a verte de nuevo" Se prometió.
— ¡Draco.
Todo se quedó en un sepulcral silencio por unos minutos tras retumbar el grito por sobre la instancia. El rubio parpadeo un par de veces tratando de salir del aturdimiento momentáneo en el que se había sumido, su cuerpo tembló ante lo que le pareció un juego macabro de su mente, al reconocer a la dueña de aquella voz. Su cuerpo giro lentamente por instinto, palideciendo al encontrarse con aquella imagen hermosa y a la vez devastadora. Sintió como todo a su alrededor se detenía súbitamente en el instante en que sus ojos vislumbraron la figura delgada y femenina de Hermione .
— D… Draco…— Volvió a hacerse presente la voz de Hermione. Draco parpadeo tratando de distinguir con mayor claridad la imagen de la castaña entre el fuego que los separaba.
— Hermione. — Susurro Draco.
Neu presenció cómo todo el fuego maldito que había alcanzado más de diez metros de extensión, se extinguia en cuestión de segundos sin ningún contra hechizo.
— Draco.. — Esta vez la voz suave de Hermione salió con mucha más fuerza que la primera vez, haciendo de su presencia más real para el rubio, que seguía observando su imagen como si todavía no creyera que estuviera ahí, con él. Sus piernas se movieron por sí solos, dando pasos lentos sin dejar de mirarla.
— Sangre sucia…Hermione Granger. — Entonces paro en seco, volviendo de aquel momento de debilidad al hacerse nuevamente presente la existencia de Neu. — No creerás que la sangre sucia esta aquí realmente, ¿verdad? . — Giro sobre sus pasos encontrándose con la máscara plateada que cubría el rostro de Neu.
— No lo escuches Draco, soy yo... Estoy aquí contigo.
— ¡Quédate ahí Hermione, no vengas!! .— Grito, sosteniendo su varita con firmeza.
La risa desquiciada de Neu se volvió a ser presente, mucho más tenebrosa que antes. Su mirada afila y cruel se centro en el cuerpo tembloroso de Hermione.— Parece que mi maldición no fue suficiente para acabar contigo. — Siseo atravesándola con la mirada.— No importa, morirás de todos modos.— Terminó, desapareciendo en fracción de segundos.
— No te atrevas…. — Grito Draco, tratando de encontrar a Neu. — No te atrevas a hacerle nada, me escuchaste.
Entonces el campo de hojas secas se empezó a llenar de arbustos que crecían y crecían por el sendero, formando paredes gigantescas alrededor de todo el territorio como un laberinto gigante.
— Hermione.— Llamó al verla desaparecer tras una pared de hojas. Se desespero al escuchar la voz de Hermione llamándolo repetidas veces desde algún lugar. Hizo la aparición, apareciendo en otro lado del círculos de arbustos enormes en que había sido atrapado, un conjunto de ramas en forma de garras voló hacia él, intentando atraparlo. Una de ellas agarro su pierna derecha arrastrándolo hacia abajo, se golpeó duro contra el suelo y sintió un dolor agudo proveniente de su abdomen junto con un líquido caliente empapando su camisa. La rama enredada en su pierna comenzó a arrastrarlo por el suelo y a extenderse por todo su cuerpo.
— Diffindo.. — Grito rompiendo y dividiendo las ramas que lo rodeaban como cuerdas. Se incorporó con dificultad, cubriendo la herida de su abdomen con la palma, haciendo presión en la herida para frenar el sangrado.
—¡ Hermione!! . — Llamó otra vez, sin darse pirvencido, recorriendo los corredores del laberinto con dificultad, intentando no tropezar con las ramas marchitas en el suelo.
El camino antes visible se nubló ante sus ojos, parpadeo un par de veces tratando de esclarecer el panorama que se extendía al frente. Al llegar al final del corredor pudo divisar una fisonomía encapuchada, alzo su varita por impulso apuntando a la imagen borrosa que también lo apuntaba.
— Neville.. . — Escucho el débil susurro de una voz femenina detrás del mago frente a él.
Sus orbes grises se dirigieron hacia un cuerpo tembloroso oculto detrás del mago.— Hermione…— Susurro bajando su varita.
— ¿ Tu secreto más grande? .— La voz fuerte y clara de Neville se escucho entre las paredes que los rodeaban. El castaño miró fijamente al exmortifago, tratando de ver aquel carácter altanera y presumida que solía alardear por los corredores de Hogwarts.
Tan pronto como los orbes grises de Draco reconocieron a aquel mago, el sentimiento cálido que inundó su interior al descubrir a Hermione, se esfumó como si nunca hubiera estado ahí, dejando un aura fría y peligrosa en su entorno.
— Neville… que haces…
— Responde Malfoy. — Exigió el castaño, ignorando a Hermione a sus espaldas. Su mirada recorrió al pálido slytherin, llamando su atención la enorme mancha roja que decoraba casi todo su abdomen, acompañado por el imperceptible temblor que recorría sus extremidades.
Neville observó el semblante pálido del sangre pura con atención, y por lo que veía el heredero de los Malfoy no había cambiado mucho desde la última vez que lo vio, hace más de dos años, después de que finalizará la guerra contra Lord Voldemort. A pesar de lo herido y deplorable que se encontraba, el carácter frío y distante que siempre caracterizaba al orgulloso sangre pura en Hogwarts no había cambiado en absoluto, es más aseguraba que se había intensificado en el slytherin.
— Encantamiento detector… — Asumió el rubio, confirmándolo en la expresión sorprendida del castaño. — No somos enemigos Longbottom. — Respondió sin expresión alguna.
— Nosotros siempre seremos enemigos, Malfoy.
—¡Neville!! . — Regaño Hermione.
— Perdóname Hermione. — Dijo sin dejar de ver a Draco. — pero sabes mejor que nadie, que no puedes luchar con todo el odio que ha dejado gente como él.
— No puedes juzgar a todos por lo que hicieron algunos... — Susurro la castaña con debilidad. — Es injusto y cruel.
— ¿Injusto? — Repitió las palabras desconcertado, volviéndose a Hermione. — Fueron los Malfoy quienes encabezaron la guerra contra los muggle e hijos de muggle si lo has olvidado. — Declaró con furia.
Los ojos de Hermione se empañaron ante las crueles palabras de su amigo,
Neville noto inmediatamente las lágrimas asomarse en los cálidos orbes de Hermione, y el arrepentimiento por lo que dijo lo golpeó. — Hermione… yo… — Trato de arreglar lo que había hecho.
— Neville...— El murmullo casi inaudible de una voz femenina cortó el ambiente tenso en la que se habían sumergido.
"Luna", Neville recorrió detenidamente los altos muros de arbustos que se alzaban sobre ellos, intentando encontrarla por los estrechos corredores formados por éstos.
—¿ Qué pasa Neville, que buscas? .
— Tu… no escuchaste esa voz. — Pregunto el alto mago dirigiéndose a Hermione, que lo observaba con confusión.
— ¿Qué oíste Neville? . — Preguntó Hermione a su lado.
— No es….no importa. Olvídalo. — Dijo volviéndose a la bruja de grandes ojos miel. — Hay que salir de aquí. — Espetó, está vez observando al pálido rubio que seguía sin moverse de su posición.
— Parece que la herida es grave. — Draco se tenso, apretando su mano en la mancha roja que cubría su abdomen, intentando ocultarlo de los ojos curiosos de Hermione. — ¿Cuanta sangre has perdido hasta ahora Malfoy? .
— Draco… estas…
— No es nada. — Aseguró interrumpiendo lo que ya sabía vendría si dejaba que Hermione continuaría.
— A un lado Malfoy. — Advirtió Neville al ver la fisonomía amorfa y sin vida que se acercaba a espaldas del sangre pura. — ¡Expecto Patronum!. — Un vaho de luz plateada y sin forma surgió de la varita del castaño, iluminando todo el corredor.
— Hay que salir de aquí. — Soltó al ver varios dementores acercarse a ellos, y agarrando el antebrazo de Hermione empezó a correr en dirección contraria.
— ¡Draco! . — Grito Hermione al ver caer al rubio de rodilla.
— No hay tiempo Hermione.— Espetó Neville jalándola.
— No me iré sin Draco.
— ¡¡¡Hermione!!!. — Exclamó el rubio al ver desaparecer la imagen de Hermione tras un muro de hojas.
La varita de núcleo de fénix tembló entre sus dedos al levantarla y apuntar al muro que lo separaba de la castaña. — ¡¡¡Bombarda Maxima…..!!!!!!
Los orbes azul cielo de Neville se abrieron en asombro, al distinguir la figura delgada y temblorosa de una Luna Lovegood, cubierta de sangre frente a él.
— Luna… — Pronunció apenas audible, sin poder quitar sus ojos de aquella imagen horrible. Sus piernas se movieron por inercia, hacia la bruja de ojos vidriosos que lo veía con pesar y dolor. Su corazón se lleno de desesperación y trastabillo tratando de llegar a la bruja herida.
— Riddikulus. — Centello una voz femenina iluminando de luz plateada toda la instancia.
Corrió por varios corredores en busca de Neville, pero parecía como si se lo hubiera tragado la tierra. Además de que había dejado a Draco herido y del que tampoco sabía donde estaba.
— ¡¡¡¡Draco.. Neville…!!!!! — Siguió gritando, corriendo por el laberinto del que cada segundo que pasaba en él, se convencía que era interminable.
— Hermione. — Su cuerpo se paralizó al reconocer esa voz gruesa y segura tras ella, lentamente giro sobre sus pasos encontrándose con la fisonomía alta de Harry, parado alado de Ron.
— Chicos…
— Como pudiste. — Interrumpió la voz decepcionaba de Ron. — Draco Malfoy es un mortifago,!! un asesino!! . — Exclamó con desprecio.
— Como pudiste traicionarnos. — Le siguió el azabache mirándola con tristeza.
— Yo… yo no.. — Su voz se quebró.— Lo siento…— Murmuro. — lo siento mucho chicos…— Dijo y un destello de luz blanca se hizo presente, iluminando todo el lugar.
— Hijo... — Draco se paralizó al reconocer la voz autoritaria de Lucios Malfoy, trago grueso y se giro hacia las siluetas elegantes y distinguidas de sus dos padres, que lo miraban con decepción.
— Ustedes…
— Creímos que te cansarías de jugar a la casita con la sangre sucia y volverías con nosotros. — Escupió su padre, estudiándolo con desaprobación. — Pero parece que nos equivocamos. Has traicionado a tu familia, tu linaje, tu sangre. — Siseo apretando cada palabra entre sus dientes, como si pronunciarlo fuera imperdonable.
La comisura de su boca se elevó, en una casi sonrisa al rememorar aquella conversación con sus padres, antes de su huida del mundo mágico. — Ya tengo una familia. — Confesó sin verlos, repitiendo las mismas palabras que les había dicho aquel día en la mansión Malfoy. — Hermione es todo lo que quiero.
— Pronto la sangre sucia no será suficiente. — Reveló Lucius.
— Draco, hijo escucha a tu padre. Vuelve con nosotros antes de que sea demasiado tarde. — Intervino está vez Narcisa, con voz gentil. — Nunca lograrás ser feliz con esa chica.
— Mi decisión ya a sido tomada madre, mi elección siempre será ella, por sobre todo. — Declaró sin ningún atisbo de duda en sus cuerdas vocales al pronunciar cada palabra, y mirando por última vez a aquellas dos personas que le dieron la vida, camino alejándose del matrimonio Malfoy.
— No sólo te has condenando a ti, también arrastraras a la sangre sucia en tu camino. — Sus piernas temblaron y se detuvieron ante las palabras del patriarca de la familia Malfoy.
— Lucius. — Escucho a su madre reprenderlo.
— El noble linaje de los Malfoy nunca ha sido manchado por la inmunda sangre de un muggle. — Expresó sin quitar la mirada de la espalda de su hijo. — Hay una razón muy poderosa para que eso nunca haya sucedido antes.
— Es una pena. — Su voz salió como susurro temblorosos al volver aquél sentimiento ominoso en su interior. Haciendo a un lado aquel malestar, levantó su mirada y se obligó a caminar dándole la espalda a las fisonomías de sus padres.
Sus orbes se abrieron con sorpresa al encontrar, unos pasos más adelante a Hermione. Dejó de respirar por un momento, para después inhalar con alivio. Observó con detenimiento a la imagen de aquella Hermione y fue cuando pudo dejarse caer, su cuerpo cayó como peso muerto en el piso frío.
— ¡¡¡Draco!!!— Grito Hermione corriendo hacia el pálido peliblanco.
— No me importa si no eres real Hermione. — Susurro Draco al encontrarse con la mirada cálida de la castaña.
— Soy real Draco y estoy aquí, contigo. — Dijo suavemente, descubriendo la mancha rogiza que decora ya casi todo el dorso del rubio.
— Por favor… No pongas esa cara.. — Dijo el slytherin sonriendo, ante el semblante preocupado en las fracciones delicadas de la gryffindor y con extrema delicadeza llevó sus manos a acariciar su rostro.— No es nada, sólo es un pequeño recordatorio de Neu.
— Quédate quieto. — Pidió Hermione e intentó curarlo con su varita, pero su muñeca fue detenida por el rubio.
— No puedes curarme. — Dijo ante la confusión de Hermione.— No podemos permanecer en este lugar por más tiempo. — Cambio el tema tratando de incorporarse con dificultad. — Neu está buscando asustarnos y casi lo está consiguiendo.
—¿Hermione?...
— Riddikulus. — Centello una voz femenina, iluminando toda la instancia con luz plateada.
Los orbes azules de Neville se quedaron enceguecidos por un período largo de tiempo. Tan pronto como su vista volvió, la imagen de Luna herida y cubierta de sangre se transformó en una bestia de tres metros, con ocho patas como garras de extremidades, todos de un color diferente, con cabeza de dragón.
— Ese sería un animal fascinante en verdad. — Dijo Luna con voz cantaría. Neville la miró desconcertado sin saber todavía lo que pasaba. — Tranquilo Neville, solo era un…
— Boggart.— Se abrió paso la voz suave de Hermione atrás de la rubia, seguida por un Draco más pálido de lo habitual. — ¿Estas bien? . — Preguntó revisando a su amigo por alguna lesión.
— Yo… estoy bien. — Contestó en murmullos casi inaudibles el castaño. La imagen de Luna cubierta de sangre, todavía estaba muy vivido en su sistema. — ¿Por qué hay un Boggart en este lugar?
— Hay cientos de ellos repartidos por todo el territorio. — Reveló Luna con vos soñadora, acercándose a Neville y acarició con delicadeza su rostro ensombrecido, tratando con eso relajar al mago.
— Y ahora si no les importa. — Soltó Luna y agarrando su varita, apuntó a Draco, quien se irguió adoptando una pose orgullosa ante el ataque de la bruja.
— Luna que haces. — Interrogó Hermione, cubriéndolo en un acto de protección.
— Dime Malfoy…
— Ya lo hice Luna, esta limpio. — La corto rápidamente Neville, al ver la expresión de Hermione. No quería volver a herir los sentimientos de la castaña, como lo hizo hace unas horas atrás y mucho más después de casi haberla perdido mucho antes.
— Al menos por el momento… — añadió volviendo la desconfianza por el mago, observándolo de reojo.
— ¿ Por el momentos?.
— Así es, Hermione. Por el momento. — Dijo sin inmutarse ante la mirada helada que le dedico el sangre pura ante sus palabras. — No confío en ti. — Mencionó ahora dirigiéndose al rubio de ojos grises. — pero tengo plena confianza en el encantamiento protector de la Orden del Fénix.
— ¿Encantamiento protector? . — Murmuro Hermione confundida, nunca había escucha de uno antes, no al menos de los miembros de la Orden del Fénix. Ella se hubiera enterado si un encantamiento como ese hubiera existido.
— Es cierto. — Intervino Luna como quien se acaba de dar cuenta de algo. — Hermione no estaba con nosotros en ese entonces. — Harry fue quien lo creó. — Reveló con admiración. — Lo hizo para protegernos de la magia oscura mente tenebrosa que pose Neu. El ha crecido mucho como mago desde que te fuiste Hermione. — Añadió sin darse cuenta de los orbes grises que la penetraban con frialdad.
La expresión dura de Draco se ensombreció al apreciar los ojos miel de Hermione, al iluminarse con orgullo. Aquella expresión patética que siempre ponía ante los idiotas de Potter y Weasley.
— No son idiotas. — Dijo Hermione, abriendo sus ojos con sorpresa, al percatarse de lo que había hecho sin intensión.
— Hermione. — Reprendió Draco.
— No puedes culparme, no puedo evitarlo y lo sabes. – Sé excuso la castaña ante la mirada desconcertada de Neville, que observaba todo en silencio.
— Harry te ha echado mucho de menos. — Se escucho de repente la voz dulce de Luna, dejando un habiente nada agradable ante su confesión fuera de lugar.
— Más importante. — Interrumpido Neville, lo que creía demasiada información de parte de la rubia. Además de la expresión oscurecida en la que se trasformaron las fracciones de Malfoy nuevamente.— ¿Dónde esta Harry? — Tan pronto como la pregunta del castaño terminó, todos los pares de ojos se posaron en la pequeña bruja.
— Nosotros…. — Murmuró nerviosa ante tanta atención Luna. — nos separamos cuando escapábamos de los boggarts. — Terminó, encogiéndose en su lugar con incomodidad.
— Hay que buscarlo. — Intervino la voz preocupada de Hermione. — Tenemos que encontrar a Harry.
— Estoy de acuerdo. — Acepto Neville, mirando de reojo a su amiga de rizos castaños a su lado. — Pero tu no iras con nosotros Hermione.
— ¿Qué significa eso? .
— Por si no te has dado cuenta, tu cuerpo todavía está débil. — Dijo ante la mirada acusadora de su amiga. — Además prometiste que si te llevaba conmigo, yo decidiría cuando regresabas.
— Voy a ir a buscar a Harry, Neville. — Sentenció la voz firme de Hermione.
— Hermione…
— Ni lo intentes Longbottom. — Corto irritado Draco, quien había permanecido en silencio, desde que había comenzado la conversación. — Tratar de convencerla es inútil, pensé que la conocías mejor que yo. — Se burló. Camino unos cuantos pasos hasta estar a centímetros de Hermione, su mirada se centro únicamente en su rostro de tez y rasgos finos. — Lo siento Hermione — Soltó de repente.
Hermione parpadeo con confusión. No estaba entendiendo nada, pero la expresión de arrepentimiento y culpa en el rostro de Draco le instaló un sentimiento doloroso en el pecho. — Draco… que quieres.. — Pero antes de siquiera terminar la oración, fue lanzada y alejada del rubio por una fuerza desconocida que la envió volando por el aire.
— ¡¡¡Hermione!!!! . — Gritó Neville al ver a la castaña caer unos metros atrás y golpear su cabeza contra el suelo.
— Espera.. . — Lo detuvo Luna, agarrándolo del brazo e impidiendo que corra hacia donde su amiga castaña se hallaba inconsciente. — Ve por Malfoy.
— Malfoy no es importante ahora, tengo que ir por Hermione. — Intento zafarse del agarre de la bruja de mechones rubios.
— Ve por Malfoy, Neville. — Ordenó Luna.
— No voy a dejar a Hermione. — Sostuvo el castaño con enojo a lo estúpido que le parecía lo que Luna le estaba pidiendo. — Esta herida y aún así la traje aquí, nunca debí haberla traído conmigo.
— Neville escúchame. — Agarro el rostro tenso del mago de ojos azul cielo. — Malfoy también está herido, muy herido y no digas que no lo sabes, porque se que lo sabes, lo has notado. — Dijo con suavidad. — No podemos dejarlo a su suerte y tu eres el único que puede salvarlo. Yo cuidare de Hermione, te lo prometo, ella estará bien. — Aseguró sin dejar de mirarlo a los ojos.
Neville suspiro con resignación. Sostuvo su mirada por unos segundos y resignado asintió aceptando la petición de Luna. Se odio un poco más de lo que lo hacía por no poder negarse a los pedidos de la bruja, aunque eso fuera en contra de sus deseos.— Escucha. — Dijo finalmente. — Si Hermione esta herida de gravedad… sácala de este lugar inmediatamente. — Ordenó con dureza. Y dándole un último vistazo, desapareció corriendo al otro lado del laberinto, donde había sido lanzado Draco.
Tan pronto como Neville desapareció de su visión, Luna corrió hacia Hermione, arrodillados a su lado, comprobando la herida sangrante a un costado de la cabeza de la castaña. — Hermione. — Susurro despacio intentando despertarla. — Vamos Hermione, necesitamos salir de aquí. — Continuó a la nula respuesta de la castaña.
Un ruido se escucho muy cerca de donde se encontraban, Luna apretó su varita entre sus dedos, recorriendo todo el panorama por alguna amenaza. El sonido extraño se escucho más claramente a medida que se acercaba quien quiera que sea el dueño de aquel sonido, respiro profundamente, esperando su llegada, contando en su mente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… Terminó el último número en voz alta y levantando su varita lanzo. — ¡Expelliarmus! .
— Protego. — El cuerpo alto y fornido de un mago de cabellos azabache desvío su hechizo sin ningún esfuerzo alguno. Luna reconoció inmediatamente al dueño de aquella poderosa presencia. Harry siguió apuntándola después de que la rubia hubiera bajado su varita, observándola desde arriba con sus profundos ojos verdes detrás de los vidrios que formaban sus lentes. — Si hubiera sido Neu, ya estarías muerta.
— Harry. — La expresión endurecida con que la miró desde que la encontró, cambió radicalmente al reconocer el cuerpo que reposada a espaldas de la rubia.
— Esa… esa es..
— Hermione. — Terminó Luna, por él , entrecerrando sus orbes azules en desconcierto ante la actitud extraña del azabache.
— Eso es imposible..— Citó apuntando esta vez a Hermione. — Es una trampa de Neu, quiere probarme…
— No Harry, te equivocas. — Dijo cubriendo con su cuerpo a Hermione que continuaba inconsciente. — Vino con Neville, el la trajo después de curarla. Sabes mejor que nadie el carácter de Hermione… no pudo detenerla una vez despertó. — Añadió al ver que Harry no le estaba creyendo. — Puedes hacer la "pregunta" conmigo si no me crees.
Luna pudo presenciar como el rostro del niño que vivió se tornaba más oscuro y frío de lo que alguna vez presenció a lo largo que tenía de ser su amiga. La mirada verduzca del líder de la Orden del Fénix se oscureció hasta ennegrecer el color natural heredado de su madre. — Créeme Harry…..
— Te creo….
— Yo no estaría tan seguro Potter. — Interrumpió Neu desde atrás.
