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Advertencias del capitulo: (Lemon y lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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HERIDAS DEL ALMA

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CAPITULO 4

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" Sentimientos desembocados"


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–Sakura…

Su voz ronca, varonil, tan condenadamente profunda lograba producirle escalofríos involuntarios a su cuerpo.

Odiaba la manera en la que su corazón se aceleraba, así mismo como sus miembros tendían a temblar con solo sentirle susurrar a su oído. Odiaba absolutamente todo lo que él le provocaba.

Sintió como sus manos, tan grandes, tan perversas se apoyaban en su cadera desnuda. Su simple toque lograba hacerla estremecer, más cuando tendía a tomarla de esa manera tan ligeramente brusca, como si no pudiera medir su fuerza.

–Estas tensa — susurró él a su espalda. Sakura tragó saliva e intento por todos los medios relajarse. No hacerlo implicaría recibir algún castigo y aunque Sasuke jamás había llegado a golpearla, su manera tan perversa de hacerle pagar su rebeldía la dejaba débil y a su merced.

–Así es cariño… Relájate — la satisfacción fue fácilmente notable en el tono de su voz. Sakura sentía cierto dolor en el pecho, consecuencia de la manera tan brusca en la que su corazón golpeaba su caja torácica.

Las manos de Sasuke pronto empezaron a masajearle la espalda. Sus dedos acariciaron su columna. Tenía callos en las yemas, algo extraño en un profesor. Raspaban su piel y se sentía tan endemoniadamente bien que ella tenía que forzarse a sí misma para no reaccionar.

Sus dedos arrugaron la sabana oscura cuando sintió como pequeños besos se deslizaban por su espalda. La garganta se le secó y un nudo empezó a formarse en su vientre.

Un simple toque de Sasuke llevaba a ponerla increíblemente sensible y algunas veces no había forma alguna de evitarlo.

Dio un respingo cuando unos dedos largos y fríos se frotaron contra su monte. Escucho la ligera risa masculina y no pudo evitar enrojecer.

—Estas empapada — sus palabras sucias la hicieron estremecer —. Tan lista para mi pequeña — él no se detuvó al comprobarlo sino que empezó a mover sus dedos de enfrente hacia atrás, extendiendo su humedad por todos lados.

Sakura apretó los dientes cuando sus dedos se apoyaron en su perla y dejó caer la cabeza hacia enfrente cuando él empezó a masajear. Era un experto en dejarla temblando y sin aire.

—¿Estas lista Sakura? — el había empezado a hacer esa pregunta hacia un par de semanas, aunque nunca esperaba su respuesta para actuar. Era cruel en algunas ocasiones ¿Acaso le estaba dando la oportunidad de negarse? Sabía que no era así.

Sakura cerró los ojos cuando escucho como abría el cinturón de su pantalón. Luego de eso vino un momento de silencio. El impulso de voltear y ver que estaba haciendo era así insoportable pero aún así no lo hizo y se quedo esperando.

Un ligero gemido escapó de sus labios cuando sintió la punta de su grueso pene apoyado en su raja. Soltó el aire cuando en un movimiento fluido lo tuvo dentro.

No sabía si es que ella era muy estrecha o él era muy grande, pero a pesar de los meses que llevaban a aquella relación siempre le costaba acostumbrarse a su invasion. Sasuke tendía a esperar un momento antes de avanzar, pero inmediatamente después no había nada que lo detuviera.

Sus manos se apoyaron en sus caderas y luego él empezó esos movimientos que siempre la llevaban a ver las estrellas.

Sakura apretó las sabanas y se mordió el labio inferior con fuerza, se negó a hacer ningún ruido aunque su garganta escociera de placer. Pequeñas corrientes de electricidad recorrían sus miembros. A pesar de la situación, nada se sentía mejor que aquel acto perverso.

Un palmada resonó en su nalga derecha. La piel escoció y mando otra corriente intensa de placer hacia el lugar exacto que les unía.

—Te he dicho que no te reprimas — le regañó Sasuke con severidad. Su voz sonaba ligeramente agitada y su respiración irregular. Sakura frunció el ceño y se negó testarudamente a hacerle caso. Ante su rebeldía recibió otra cachetada, justo en el mismo lugar. Sus ojos se inundaron de lagrimas y su cuerpo tembló caliente y sudoroso.

–Dámelo — dijo él dejando caer la mano una vez más sobre sus redondas nalgas. Sakura arqueo la espalda e intento alejarse, pero sus manos la mantuvieron en su lugar mientras sus caderas no perdían el ritmo tan placentero que tenían.

–No seas necia — gruñó él molesto por su rebeldía. Sakura gimió despacio pero no cedió.

Frunciendo nuevamente el ceño, el moreno se detuvó. Se inclinó hacia ella mordiendo ligeramente su espalda. La sintió arquearse excitada. Por mucho que ella lo negara, su cuerpo reaccionaba a él. Era una pequeña cosita tan apasionada que solo a veces podía volverlo completamente loco.

–Te mereces un castigo — le dijo inclinándose aún más para morder su nuca. Ella apretó las sabanas, meneó apenas la cadera y ahogo un gemido. Sasuke pudo notarlo por la fuerza con la que apretaba los dientes.

Irguiendo y sin salir aún de ella, observó el punto de su unión. Sus labios rojos e hinchados aprensaban su pene, ella estaba tan excitada que goteaba contra su piel. Levantó la mano derecha y la dejo caer con fuerza sobre su nalga derecha. Ella respingo, tembló y contrajo exquisitamente su miembro. Sasuke sonrío y dejó caer cinco cachetadas más, alternado entre ambas mejillas de carne. Cuando la vio al rojo vivo empezó a moverse dentro de ella. La escucho gemir por lo bajo cuando su cadera se frotó contra su piel sensible por los golpes, pero aún así, no paró y siguió hasta que pudo sentir sus contracciones chupando su pene.

Entonces se detuvó y se volvió a inclinar hacia ella. Beso su tersa piel, su columna estilizada y acaricio su hermoso trasero. Sakura volvió a menear la cadera, en ese movimiento tan instintivo que le volvía loco.

–Esto te pasa por negarme lo que quiero — le dijo cuando la oyó sollozar.

Unos minutos después, reanudó sus movimientos igual de lento. Sus bolas estaban tensas y apuntó de explotar, pero no dudó en detenerse otra vez cuando volvió a sentir el inicio de sus contracciones.

Sakura se dejó caer en la cama, agotada y sudorosa. Su pequeño cuerpo temblaba y ella lloraba, pero Sasuke no estaba allí para complacerla solo a ella. Quería dar y recibir, pero cuando Sakura le negaba algo sacaba lo peor de él.

La tomó con cuidado de la cintura y la forzó a erguirse hasta que tuvo su pequeña espalda contra su pecho, entonces le tomó el rostro y la hizo voltearlo. Sus ojos estaban acuosos y llenos de lagrimas, su nariz estaba roja y sus labios mallugados de tanto morderlos. Era una pequeña tonta rebelde, pero así mismo lo tenía tan loco y necesitado de su cuerpo como ninguna otra.

Se inclinó y la beso de lleno penetrando su boca con gracia, sus lenguas lucharon, Sakura había aprendido con los días a seguirle el paso a sus besos exigentes, y su pasión lograba encender fuego vivo en su piel.

Cuando se separó mordiéndole el labio inferior, la miró y limpiándole las lagrimas, dio un último beso en los labios rojos.

—Te quiero entregada. Quiero tus gemidos. Quiero escucharte — le miró a los ojos con dureza —. Si me niegas eso seguiremos en este juego muchas horas — le aseguro antes de incitarla a volver a la misma posición.

Puso ambas manos en sus caderas redondas y nuevamente reanudó sus movimientos, esta vez Sakura dejó de luchar contra lo inevitable y gimió su nombre con goce. Su voz tan melodiosa perdida en el placer que él le daba, lograba enloquecerlo hasta el delirio.

Estocada tras estocada se perdió a si mismo dentro del húmedo cuerpo de ella. Sakura le recibió con gusto e incluso empujó las caderas a su encuentro. Sasuke sintió como el placer le recorría por completo y no se detuvó hasta que se vació totalmente en ella.

La escucho chillar y luego empezar a sollozar. Con una sonrisa, se inclinó y le beso la nuca.

–Eso te pasa por negarme lo que quería — le dijo mientras se dejaba salir de ella. Sakura se quedó en la misma posición unos segundos, permitiendo que su mirada apreciativa la recorriera.

Su pequeña figura incitaba sus pensamientos más oscuros. Quería comérsela completa, hacerla parte suya. Ella le pertenecía por completo.

–Por favor — le escucho susurrar con su voz ronca de llanto. Sonriendo, se acercó a ella y la incitó a sentarse.

La miró a los ojos mientras abría sus largas piernas. Al inicio hubo cierta resistencia, pero ella rápidamente cedió con lagrimas en los ojos y un puchero en los gruesos labios.

–¿Quieres llegar pequeña? — le preguntó solo por el placer de verla suplicar.

Ella se lamió los labios y asintió tímidamente. Aquello evidentemente se le dificultaba, pero su necesidad la sobrepasaba y se veía hermosa rogando por sus atenciones.

Se puso de rodillas en el piso y tomándola de las caderas la acercó al borde de la cama. Puso las piernas de ellas en sus hombros y hundió el rostro entre sus muslos.

Sus líquidos mezclados era la cosa más dulce que había probado jamás. Sakura chilló y dejó caer la cabeza hacia atrás acostándose en el colchón. Sasuke sonrío mientras su lengua lamia el paraíso. Ella temblaba, era tan receptiva a su toque que nuevamente se sintió endurecido de necesidad. Dejó que su lengua se burlara de su pequeña raja y luego subió hasta su botoncito atormentandolo con movimientos duros. Sakura gimió, arqueo las caderas con brusquedad y lloro de puro placer.

–Sasuke… por favor — le suplico temblando convulsivamente.

El no le dio tregua tomando su pequeño clitoris entre sus labios y chupando con fuerza, luego sintió sus jugos bañando su boca. Se tragó absolutamente todo, ella era dulce, un poco ácida y sumamente deliciosa. Gimiendo, se puso de pie y tomó las piernas de ella llevándolas a sus hombros. La dejo en el ángulo preciso para deslizarse en su calor. Sakura se contraía aún presa de un intenso orgasmo. Sasuke la tomó de las caderas y empezó a moverse dentro suyo con fuerza y sin tregua.

–Sasuke… ¡Oh Dios! — gemía ella demasiado perdida en el placer. El moreno sonrío y apoyando las manos en sus muslos aceleró el ritmo golpeando con fuerza contra su trasero.

Pronto Sakura empezó a convulsionar presa del mayor placer existente y no mucho después él le siguió, vaciando su semilla en su interior.

Con un gruñido, se dejó caer de rodillas, utilizando sus últimas fuerzas para que las piernas de ella quedarán bajo sus brazos. Sus manos apenas se apoyaron en la cama, temiendo aplastar con su peso el menudo cuerpo de ella. Con el rostro descansando en su estómago, se permitió aspirar el intoxicante aroma de su unión. Olía tan delicioso que nuevamente se sintió duro de necesidad.

–Sasuke — fue el quejido de ella.

–Una vez más — susurró tomándola de las caderas y empezando a moverse en su interior. Esta vez fue lento. La sostuvo con cuidado contra su cuerpo y le beso el rostro, el cuello y los bonitos pechos. Sakura sollozo de placer y se abrazó a él mientras el placer les alcanzaba.

Sasuke sonrío y dando un último beso, la tomó en brazos y la acostó en el centro de la cama. La puso de espaldas a él y la abrazo. Ella se complementaba bien en sus brazos, encajaba perfectamente contra su cuerpo. Era tan correcto. Había actuado bien.

Pasados unos minutos y cuando estuvo ligeramente adormilado, la sintió tensarse y moverse apenas como queriendo escapar de su toque. Frunciendo el ceño, apretó el brazo con el que le rodeaba la cintura y gruño en su oído.

–¿Adonde vas? — su voz inevitablemente sonó agresiva. No comprendía la resistencia de ella a veces. Era feliz en sus brazos cuando hacían el amor. Él la complacía y debía ser suficiente.

–Tengo que ir a casa.

–Aún es temprano — había calculado muy bien el tiempo, tenía experiencia en ello. Sabía que eran apenas las cuatro y media de la tarde.

–Mis padres van a llamar.

–A las siete en punto — la corto con brusquedad —. Faltan dos horas y media. Duerme un rato.

Hubo un segundo de silencio y pensando que había cedido, el moreno cerró los ojos considerando que también podía permitirse dormir.

–Tengo que irme — su voz dulce le saco la somnolencia de encima. Sasuke no pudo evitar molestarse.

–¿Que demonios es tan importante?

–Tengo tareas que hacer — la voz de ella sonó apenas, débil y sin convicción.

–Es sábado. Tienes la noche y mañana para hacerlas.

–Es bastante tarea — ella carraspeo recuperando cierta firmeza en la voz —. Mis notas han decaído, todos se empiezan a preguntar qué sucede.

–Eso no importa.

–No puedo seguir así.

–Pues aplícate más — gruñó frustrado por qué siguiera insistiendo en un tema que creía irrelevante.

–No me das mucho tiempo.

–Te vas a tu casa a las seis y media, tienes tiempo de sobra — la reprendió con dureza. Sabía de primera mano que luego de sus encuentros, ella no salía. Permanecía en casa toda la noche ¿Qué más tendría que hacer además de la tarea?

–No es fácil.

Molesto por su insistencia. Sasuke la soltó y se levantó de golpe. Empezaba a molestarse y necesitaba alejarse. No quería que ella viera la peor parte de su personalidad y eso era cuando estaba furioso.

–Vuelvo enseguida — aclaró con brusquedad antes de dirigirse al baño pisando fuerte.

Frente al lavabo observó su reflejo. Tenía ligeras ojeras bajo los ojos y el cabello un poco más largo de lo que acostumbraba. Se lavó el rostro y decidió entrar a darse una rápida ducha. Talvez eso lograba relajarle.

Cuando salió nuevamente, envolviéndose una toalla en la cintura, volvió a pararse frente al lavabo y se miró de nuevo al espejo.

–No lo arruines — se reprendió con molestia hacia si mismo.

Había tardado tanto en tenerla para si que ahora que estaba entre sus brazos no podía perderla por una estupidez. Debía ser más comprensivo. Sakura no entendía algunas cosas, pues había preferido omitir cierta información hasta que llegara el momento correcto, por mientras lo único que le quedaba era esperar y tratar de derribar las defensas que ella había erguido en su corazón.

Más calmado, salió del baño y se acercó a la cama. Ella estaba hecho un ovillo envuelta en sus sabanas, se veía tan bien allí, donde pertenecía. Sasuke se acercó a ella y sentándose a su lado le acarició el rostro. Ella respingo y abrió los labios rojos tentándole de sobremanera. Sin embargo logró reprimirse y la obligó a verle a los ojos.

–Te ayudaré con tu índice escolar — le aseguro con firmeza.

–¿Como?

–Seré tu tutor — los ojos de ella se ensancharon. No se veía nada feliz con su sugerencia lo cual le irritó de sobremanera.

–¿Tutor?

–¿Tienes algún problema? — no pudo evitar gruñir ante tal perspectiva.

–Pero… eres un profesor — ella mordió su labio inferior, Sasuke quiso inclinarse y tomarlo entre sus propios labios —. La gente puede sospechar.

–¿Sobre que? — no pudo evitar fruncir el ceño.

–Pues… sobre….

–Soy tutor de medio tiempo. Solo diremos que estás pasando por un mal momento y que te ayudaré en ello.

–Pero… no creo que… — se lamió los labios resecos —. Yo puedo, puedo mejorar — la idea de pasar más tiempo con él le producía escalofríos. Todo aquella situación parecía tan irreal a veces.

–No me quieres cerca de ti — Sasuke parecía leerla con demasiada facilidad

–No yo…

–¡Lo estoy intentando Sakura! — las palabras de él, fueron duras y bastante molestas — ¿Por qué demonios no puedes apreciarlo? — su brusquedad logró asustarla un poco.

–Lo siento — no pudo evitar encogerse en sí misma.

Él respiró profundamente y sin más la envolvió en sus brazos. Sakura dejó escapar un tembloroso suspiro. En sus brazos se sentía tan segura, pero tambien temerosa y muy asustada.

Llevaban en aquella retorcida relación poco más de nueve semanas. Desde el sexto día Sasuke había empezado a llevarla a su propio apartamento. Se veían todos los días con excepción del domingo, día en el que Sasuke simplemente desaparecía por completo, sin siquiera mandarle un mensaje.

Sakura no sabía muy bien lo que sentía con respecto a él. Había dejado de amenazarla y cuidaba de ella en todos los aspectos. Le preparaba comida, cuando estaba en su casa lavaba su uniforme e incluso en algunas ocasiones la ayudaba con la tarea.

Se comportaba tan diferente a como le había conocido en los primeros días. Era como si intentara mostrarle la mejor parte de él. A veces después de hacer el amor, solo la abrazaba y la besaba. Eso lograba acelerar irremediablemente su corazón, sin embargo, habían ocasiones en las que su personalidad volvía a ser tan oscura y perversa como la primera noche en la que él la había poseido y eso lograba asustarla como nada en el mundo.

Su fascinación por él había cambiado de cierta manera. Había empezado a sentirse dependiente de su presencia y de su toque y eso le atemorizaba demasiado ¿Estaría haciéndose tan retorcida como él? ¿Se había realmente enamorado de ese demonio con apariencia de angel?

Algunas veces lo odiaba por forzarla en aquella relación. Siempre había soñado con que su primera vez sería con amor y dulzura, y era muy consciente de que Sasuke la había obligado a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Él la había violado.

No obstante, habían progresado a pasos talvez demasiado grandes. Él la mimaba y le mandaba mensajes todas las noches. Al inicio Sakura se había resistido a responder, pero después de unos días, cuando él había desistido había extrañado sus buenas noches y había terminado cediendo para la siguiente ocasión. Por momentos sentía que Sasuke solo la quería manipular, pero desistía de esa idea rápidamente, pues ¿Cuál sería el propósito de ello?

Mirando sus ojos tan oscuros y atormentados se dio cuenta que talvez si estaba enamorada de él y eso la había convertido en alguien tan perverso como él. Estaba tan confundida.

–Esta bien — susurró él suavemente. Sakura levantó la mirada y le miró a los ojos.

–¿El que?

–Lo haremos a tu manera — el no sonreía, pero sus ojos se había vuelto suaves, lo cual la confundía. Sus bruscos cambios de humor eran difíciles de seguir algunas veces —. Intenta mejor tus notas.

–Si

–Pero si no funciona, terminare siendo tu tutor quieras o no ¿Esta claro? — había cierta amenaza en su voz, pero no logró causarle tanto miedo.

–Esta bien.

–Ahora a dormir — volvió a acostarse en la cama y la halo hacia él pegándose a su cuerpo.

Sakura no pudo evitar mirar hacia la nada mientras se sentía abrazada por el musculoso cuerpo de Sasuke. La respiración pausada de él le indicó que no había tardado en dormirse, pero ella no podía alcanzar el mismo grado de tranquilidad estando allí.

Sus ojos se humedecieron y apenas fue capaz de reprimir los sollozos. El tenía demasiada facilidad en leerla como una muñeca. No había nada que él no supiera y un solo sonido suyo le pondría en alerta. Temia su reacción más que nada.

Sus amigos habían empezado a acosarla acerca de su nueva actitud. Sakura intentaba ignorarles diciéndoles que era algo sin importancia. Pero ¿Cuánto tiempo faltaba para que se cansarán de sus excusas?

No podía actuar como lo hacía antes. Desde que Sasuke había aparecido en su vida algo había cambiado en ella. El inicio de su dañina relación solo lo había hecho empeorar.

Durante su tiempo en la escuela no podía estar totalmente tranquila pues siempre se sentía observada por él. Nunca había actuado diferente con ella a como lo hacía con cualquier otro estudiante. No la veía de más, ni tampoco se le acercaba o le hablaba más de lo estrictamente necesario, pero ella no podía evitar sentir que él sabía todo lo que hacía.

Por otro lado, desde que Sasuke le había reclamado su amistad con Naruto se había visto en la necesidad de alejarse de su buen amigo. Quería demasiado a Naruto y Sasuke no había dudado en amenazarla con hacerle daño. Había algo en él que inevitablemente le hacía pensar que no dudaría un segundo en actuar si la situación lo ameritaba.

Y algunas veces no lograba comprender cuál era aquella extraña obsesión que el parecía tener por ella. Después de todo, era tan solo una chica de preparatoria bastante común. Era bonita, pero no una gran belleza. Él en cambio era un hombre demasiado atractivo. Las mujeres se le lanzaban a montones. Todas las chicas del colegio estaban enamoradas de él y no dudaría de estar en su situación. ¿Qué podía hacerla tan especial a sus ojos?

No lo entendía.

Esa clase de pensamientos nunca abandonaban su cabeza. En ocasiones no podía dormir. Sasuke llenaba cada espacio en su mente y de pronto se sentía atrapada en cualquier lugar. Nada parecía seguro si no era en sus brazos, pero también estando allí sentía miedo.

Era horrible vivir con ese peso en el pecho.

—Duérmete — la voz adormilada de él le llegó a los oídos acariciando partes de ella que en ocasiones ya no sentía. Sakura asintió ligeramente y se forzó a cerrar los ojos. A pesar del caos en su mente no tardó en sumirse a un sueño inquietante.

[...]

Estaba solo. Hacía frío y tenía tanto miedo.

Su pecho pesaba. El corazón le dolía demasiado y sus labios temblaban haciendo que inevitablemente tiritiara.

Estaba tan oscuro en aquel lugar, aún no había amanecido. Los fantasmas parecían alzarse por todos lados. Parecían observarlo desde un rincón esperando que se acercara.

Miró sus pequeñas manos. Tan sucias, tan maltratadas. Tenía heridas pequeñas en los dedos y le dolían demasiado, pero habían otras cosas de las cuales preocuparse. Su espalda era una de ellas. Acostado en el piso sin nada tocándola, era fácil fingir que no le dolía, pero en cuanto se movía latigazos intensos de dolor recorrían su pequeño cuerpo.

Las lágrimas purgaban por salir de sus ojos. Sentía tanto dolor, tan miedo que solo quería llorar como un bebe. Pero ya era un niño grande y los niños grandes no lloraban. Cuando lo hacía el siguiente castigo era aún peor.

Los gritos habían parado de ser emitidos de la habitación del lado. El silencio predominaba desde hacía ratos en aquel lugar tan desolado. Su escondite era el lugar perfecto para nunca ser encontrado. Temia que aquel demonio volviera y el infierno regresará.

Las horas pasaron con lentitud. Cada minuto el miedo encogía su corazón. Sabía que iría por él y entonces nada lo detendría, y aunque intentaba ser valiente no podia. ¿Cómo fingir que no le asustaba lo que sucedía si sabía el dolor que conllevaría?

Cuando pequeños rayos de sol se colaron entre las cortinas gruesas y oscuras se sintió un poco más a salvo. Su pequeña cabeza empezó a urdir un nuevo plan. El demonio salía solo en la noche, así que cuando amanecia sabía que por al menos esas horas nada lo dañaria.

Salió de su pequeño escondite arrastrándose sobre su estómago. La espalda le dolía demasiado, pero necesitaba moverse, tenía que ir por él.

Llegó a la puerta y pego su pequeño oído buscando algún sonido. Todo era quietud y silencio. Estaba a salvo.

Abrió la puerta sin hacer ningún ruido. Se había vuelto un experto en ello. Camino por el largo y oscuro pasillo. El miedo volvía, pero estaba a salvo. El demonio dormía.

La última habitación era a la que más miedo le tenía. Allí el demonio reía y jugaba. Era el infierno en la tierra.

Su cuerpo temblaba y quería llorar, pero sabía que tenía que entrar y buscar a su hermano.

Abrió con cuidado, no hizo ruido. Las cortinas estaban corridas, pero el olor que llegó a su nariz le revolvió el estómago vacío.

Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad por lo que no fue difícil distinguir la pequeña figura que estaba tirada en el piso. Las lágrimas no se hicieron a esperar. Porque no podía llorar en la noche, pero en el día volvía a ser un niño pequeño y asustado.

Había tanta sangre, tanto dolor en aquel lugar.

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Se despertó agitado, con el cuerpo perlado de sudor y la respiración irregular. El corazón amenazaba con escapársele del pecho. Sus oídos zumbaban con fuerza. Las ganas de vomitar que sentía eran intensas provocándole un revoltijo desagradable en el estómago.

Las pesadillas eran frecuentes. Nunca lo abandonaban. Le había marcado toda su vida y con el tiempo no habían sido más sencillas de conllevar. Episodios de terror también habían sido frecuentes durante su adolescencia. Y Sasuke había descubierto solo una manera para poder cargar tanto dolor.

Se había hundido en la maldita oscuridad y había sido un alivio. Sentirse consumir por las garras del demonio había sido su placer. Tantas maldades en la tierra misma, que le habían acogido llenando su corazón de oscuridad, sin embargo al final se había encontrado con la realidad de que aquello no era vida.

Con su mente apenas lúcida, su cuerpo maltratado y su alma corrompida había descubierto solo una pequeña luz entre tanta oscuridad.

Volteó la mirada hacia la menuda figura a su lado, recordándola más pequeña y más aniñada.

El deseo se elevó en su cuerpo calentando su piel. Hacía calor y se sentía tan profundamente consumido por dentro que necesitaba tocar rápidamente un poco de luz antes de que la oscuridad se lo tragara.

Poniéndose sobre sus rodillas, se acercó a Sakura y la instó a ponerse boca a bajo. Si despierta era fácil de manejar, dormida era como un peso de pluma. Quito la sabana que tapaba su tentadora figura y luego recorrió con la mirada su curvilíneo cuerpo, se tensó instantáneamente de deseo.

Sus manos apretaron sus curvas con reverencia. Era tan hermosa, tan perfecta. Había temido mancharla con su oscuridad siendo ella tan pura, pero Sakura se había moldeado a él como que hubiera nacido para ello. Sabía que en un inicio la había asustado con sus demandas, ella era demasiado ingenua e inocente, tal como en el antaño, pero Sasuke no había podido reprimirse, demasiados años siendo su sombra le habían tenido al borde de la locura y una vez que había estado cerca de ella no había podido contenerse.

Tampoco había sido tan malo después de todo. Ella ya era suya, como siempre había sido.

Era su mujer y él jamás la dejaría. A ella, su única luz.

Sus dedos se dejaron resbalar en la cálida humedad de su centro. Amaba locamente cuán receptiva era a sus caricias. Sakura sabía a quién pertenecía. Escucho sus ligeros gemidos, excitados, había despertado y luego la observó menear apenas la cadera siguiendo los movimientos de sus dedos.

Mientras bombeaba en ella la sintió respirar con dificultad, su piel fue enrojeciendo y estremeciéndose en temblores de placer. Cuando saltó en la cama gimiendo su nombre supo que estaba lista. Saco bruscamente sus dedos de ella y se puso a horcadas sobre su cadera.

–Sasuke — susurró ella con voz atormentada.

–Te voy a tener — fue lo único que dijo mientras apoyaba las manos en las caderas de ella. Alineó su vara en la entrada de su cuerpo y de un solo movimiento se dejó entrar en ella. Sakura chilló y meneo la cadera, pero Sasuke le dio una cachetada acallandola.

–Quieta — le ordenó con los dientes apretados.

La chica apretó las sabanas y sin opción, se quedó en silencio, con la respiración entrecortada y el cuerpo tembloroso, acostada boca abajo en la cama, cual larga era.

El moreno respiró profundamente, intentando recuperar el control. Los músculos interiores de Sakura empezaron a oprimirlo, pero con otra cachetada le instó a dejar de menearse, no quería irse en ella sin empezar a moverse, pero necesitaba un momento para recuperar la mente.

Estar dentro del cuerpo más cálido y pequeño le producía un dolor agradable en el pecho. Hacer el amor con Sakura era lo más cerca que Sasuke se sentía del cielo. Nunca estar con una mujer se había sentido tan bien como con ella. Tan puro, tan limpio. Ella era luz, era el toque de un ángel.

–Sasuke… por favor — susurró la chica temblorosa. El no le hizo caso cerrando los ojos y disfrutando de la sensación de estar en su interior.

–¿Quieres que me mueva? — gruñó mirando la unión de sus cuerpos. Su interior le chupaba, habia empezado a contraerse entorno a su pene y como le volvía loco.

–Si… Sasuke — gimió meneando la cadera. Sintió como otra cachetada caía en su piel y no pudo evitar gemir adolorida de placer.

–¿Que te dije? — advirtió él.

–No moverme — repitió respirando agitadamente.

–Buena chica — Sasuke le separó las nalgas observándose a si mismo en su interior. Era una imagen tan erotica que por un momento temió derramarse, pero apretando los dientes se contuvo.

Cuando se supo suficientemente lúcido y fuerte, se empezó a mover, con bastante lentitud. Observando cómo su vara se perdía en el húmedo calor de Sakura.

–Sasuke — gimió ella arañando las sabanas.

–Despacio — susurró él saliendo y entrando con lentitud, quería saborear el momento, perderse en ella y olvidarse de toda su mierda.

Apenas un par de estocadas después y Sakura gritó temblando compulsivamente. Su espalda se arqueo y sus manos se apoyaron en la cama intentando buscar la manera de alejarse de tanto placer.

Sasuke sintió como su interior le oprimía con fuerza, era como estar dentro de un guante ajustado. Había tanto placer que tuvo que presionar la base de su pene evitando correrse, no era tiempo aún.

–Sasuke — gimió ella estremeciéndose una y otra vez.

–Todavía no — le dijo empezando a moverse.

Sakura suspiró y volvió a apretar las sabanas sintiendo como el placer volvía a construirse en su centro. Sasuke era un experto haciendo el amor y con pocas caricias ella podía tocar el mismo cielo en sus brazos. Él había logrado corromperla de la peor manera.

Y lo odiaba y amaba por eso.

[…]

El lunes por la mañana su despertador hizo función sacándola de un sueño profundo. Sakura, arropada de pies a cabeza en la cama, apagó el aparato y dormitó un poco antes de que la alarma sonara de nuevo diez minutos después.

Por un momento la idea de faltar a clases le pareció magnífica, pero la desechó rápidamente. No podía faltar jamás, Sasuke se lo había advertido.

Aunque había dejado de amenazarla con hacerle daño a Ino, Sakura no se fía del todo de él.

¿Cómo podía hacerlo si la habia obligado a llevar una relación sexual con él?

Con un suspiro, Sakura observo su celular dándose cuenta que había perdido quince minutos en sus cavilaciones.

Se levantó de la cama y se dirigió al baño. Luego de una rápida dicha y posteriormente vestirse, se encaminó hacia la cocina. Allí se sirvió un poco de cereal con leche y se sentó en el solitario comedor mientras por inercia se llevaba a la boca, cucharada tras cucharada.

Su atención estaba fija en el celular, donde un whatsapp de Sasuke se podía vislumbrar, le deseaba buenos días y esperaba verla en el colegio. A pesar de la sencillez de su saludo, Sakura solo podía ver sus palabras como una amenaza. Era como Sasuke se veía frente a sus ojos. Tan oscuro y peligroso. Cuando estaba cerca de él simplemente no podía esperar para estar en sus brazos, pero una vez en su casa, suficientemente lejos de su presencia, la realidad de su relación volvía a su cabeza.

Sakura sabía que aquello estaba mal. Tan malditamente mal.

Terminó su desayuno y poco después salió de la casa. Un auto le esperaba fuera. Era un taxi VIP que había contratado luego de su ataque. Ya no sentía la confianza para andar sola por las calles. Sasuke continuamente le recordaba el peligro que había fuera y aunque antes no temía, ahora no podía más que pensar en todo lo malo que había a su alrededor.

Llego rápidamente al colegio, el timbre tocaría en pocos minutos, sin embargo se tomó todo el tiempo del mundo para llegar a su salón. Aunque no era una chica precisamente popular, conocía a varios estudiantes que comúnmente la saludaban por la mañana, no obstante, en el último tiempo, su cambio de actitud era tan notorio que algunos ya ni se molestaban, otros la habían detenido preguntándole si todo estaba bien con ella y unos pocos le dirigía el saludo solo por costumbre o porque no les importaba su mutismo.

Sakura evitaba intercambiar muchas palabras con cualquiera, especialmente si era hombre. Sasuke se daba cuenta de todo lo que sucedía con ella y le había advertido que tomaría represalias con cualquiera que se pasara de listo. Naruto no era el único con el que la había amenazado.

Poco después entró al salón, casi todos sus compañeros estaban allí y el bullicio se escuchaba desde afuera, pero tan pronto como ingresó, el silencio se hizo y Sakura pudo jurar que todos voltearon a verla. Rápidamente se sintió intimidada, siempre había sido una chica muy segura de sí misma, pero desde que estaba con Sasuke sentía que todos sabían que era su puta y la señalaban, pensamiento motivado únicamente por la manera en que se veía a sí misma, pues no había nadie que conociera su relación. Sasuke había sido extremadamente cuidadoso luego de las únicas dos ocasiones en las que habían estado juntos en el colegio y casi parecía tener un pacto con el demonio pues todo le salía a la perfección.

Encogiéndose de hombros, Sakura se acercó a su asiento. Dejó el libro que llevaba abrazado en su mesón mientras se deslizaba en su silla. Naruto la observo todo el tiempo, su mirada le quemaba la piel, pero no hizo ningún ademán de acercársele o hablarle. Finalmente había entendido que no lo quería cerca y era un alivio, su insistencia los lastimaba a ambos y había tanto peligro a su alrededor. Sakura prefería saberlo lejos y salvo, que herido.

Ino era otro caso, pues aunque había intentado alejarla, ella siempre buscaba la manera de estar cerca, pero Sakura no era dispuesta a perderla, por lo que siempre recordaba las palabras de Sasuke para encontrar la manera de darle la espalda y alejarse

La actividad se retomó en el salón mientras Sakura abría un libro cualquiera y se forzaba en aparentar estar interesada en la lectura.

–Frentona — esa no podía ser otra que Ino. Su voz había perdido esa complicidad que antes tenía cuando hablaba con ella, se escuchaba insegura y dudativa sobre dirigirle la palabra. Eso la lastimaba por dentro.

–¿Que quieres? — se forzó a responder con grosería y brusquedad, notando de reojo como Ino se sobresaltaba, para posteriormente fruncir el ceño y poner las manos en su cadera.

–¿Que demonios te pasa? — el grito rompió las voces que se escuchaban. Todos se quedaron en silencio.

–No hagas esto Ino — pidió interiormente Sakura mientras bajaba la mirada.

–Exijo saber que te sucede, estoy harta de esperar a que te abras a mi… harta de esperar a que vuelvas a ser tu — sus palabras se le clavaron como puñales en el corazón, pero Sakura sabía que no podía ceder, menos en ese momento que estaba tan cerca de alejarla definitivamente. Sakura respiro profundamente sabiendo lo que debía hacer.

–¿Exiges? — volteó hacia ella mirándola con burla —. ¿Quien eres tu para exigirme cualquier cosa?

Todo mundo enmudeció e Ino simplemente se quedó en silencio, sorprendida porque aquella persona que estaba frente a ella fuera su mejor amiga de siempre.

–Tu mejor amiga — susurro perdiendo la confianza. Confianza que Sakura pareció ganar.

–Por favor, no seas ilusa — se rio con cinismo —. Yo no tengo amigos y tú no eres nadie — se levantó de su asiento plantando las manos en la mesa y fijando la mirada en ella.

–Sakura — la voz severa de Naruto se escuchó.

–Siempre has estado allí para recordarme cuán perfecta es tu vida mientras la mía es tan solitaria — Ino abrió la boca para replicar pero no le permitió interrumpirla —. Siempre la niña perfecta, con sus padres perfectos, su casa perfecta… con su vida perfecta — movió las manos en un gesto definitivo —. Cuando realmente eres alguien insegura, que necesito de mi para sobresalir, para esconder que sus padres tienen problemas, que su casa está hipotecada y que su vida se desmorona… que no es más que una zorra que se revuelca con cualquiera buscando migas del amor que tanto le falta… Eso eres Ino ¡Un caparazón vacío!— gritó respirando agitadamente.

Los ojos azules de Ino se inundaron prontamente de lágrimas. Su tez había palidecido y su cuerpo temblaba.

Sakura había logrado su objetivo y como deseaba echarse a llorar.

–¡Basta Sakura! — el grito de Naruto debió sobresaltarla pero se sentía tan fría por dentro que no fue así.

Ino boqueó, sollozo y luego levantó la mano izquierda, que chocó fuertemente con una de sus mejillas. Había abofeteado a Sakura y todos contuvieron la respiración.

El golpe había sido bastante fuerte, la mejilla le dolia y se había roto el interior de la misma con sus dientes, podía sentir el sabor metálico de su sangre. Sin embargo, no se permitió quejarse y le devolvió una mirada indiferente y una sonrisa cínica.

–Solo mantente alejada de mi zorra — le advirtió mientras se deslizaba con calma en su asiento.

Ino observó la mano con la que había abofeteado a Sakura y luego la miró a ella… a la que había sido su mejor amiga, sin comprender nada. Le dolía el corazón, tenía un fuerte nudo en la garganta y quería echarse a llorar de la peor manera. ¿Qué había sido aquello? ¿Por qué Sakura la lastimaba de esa forma?

Todos empezaron a cuchichear. Algunos viéndola con lastima, otros con burla. Sakura había vuelto a retomar la lectura como si nunca hubiera sido interrumpida en un inicio y fue más de lo que pudo soportar.

Dio media vuelta y sin más, corrió fuera del salón. Escuchó como algunos de sus amigos le llamaban, pero no se detuvó. Las lágrimas le nublaron la vista, pero las aparto de un manotazo mientras salía de la escuela.

–¿Que demonios te pasa Sakura? — el grito de Naruto detuvó los cuchicheos. Sakura se negó a tomarle importancia mientras le daba vuelta a la hoja. El rubio al saberse ignorado, se acercó a ella y le arrebató el libro.

Conociéndola, cualquiera hubiera esperado que se pusiera furiosa, que hubiera arremetido contra el rubio, insultandolo y golpeándole. No fue así, Sakura simplemente lo observó, con tanta indiferencia e intensidad, que Naruto por un momento, tuvo el impulso de dejar todo por la paz.

–¿Quieres continuar con el drama? — se burló ella haciendo un gesto hacia el resto del salón, donde todos sus compañeros estaban atentos a su conversación.

–Sakura, esta no eres tu — el se escuchaba tan triste, tan dolido. Sakura lloro por dentro.

–El problema es ese Naruto — soltó con sarcasmo y mofa —. Que nunca me conocieron — sentencio. Luego se puso de pie y le miró fijamente, pareciendo incluso más alta de lo que realmente era —. Ahora, solo devuélveme el libro y deja el asunto por la paz, solo mantente alejado de mi — aquel fue un ruego interior.

–Sakura… — los ojos azules de él, siempre tan vivos y alegres, se tornaron opacos y tristes —. Tu y yo… soy…

–Me vale mierda idiota — gruñó arrebatándole el libro.

–Sakura.

–¡Solo aléjate! — grito desesperada —. ¡Aléjate maldito fenómeno! — con rabia y sin medir sus acciones, le empujó del pecho, tan fuerte, que Naruto terminó cayendo de espaldas, golpeándose contra un mesón.

Los cuchicheos no tardaron en manifestarse a su alrededor. Su nombre fue reemplazado por palabras ofensivas. Sakura casi se quebró ahí mismo.

–Haruno — esa era la voz de Iruka, el profesor de química —. A la oficina del director.

[…]

La reprimenda que se ganó fue solo la punta del iceberg, Naruto se había golpeado la cabeza contra una silla y había necesitado once puntadas. Alguien también había ido contando su confrontamiento con Ino, lo que les llevó a irse a su historial estudiantil. Su récord tan intachable suscitó preguntas, como una alumna tan impecable y ejemplar había decaído tan considerablemente, tanto en su índice académico, como en sus relaciones interpersonales.

¿Habia sucedido algo en casa?

¿Tenia problemas familiares?

¿Habia necesidad de consultar con el psicólogo del instituto?

Lo último se llevó a cabo de cualquier manera. Una hora entera escuchando diversos consejos sobre cómo enfrentar los problemas familiares e incluso aquella etapa tan difícil como lo era la adolescencia. Nada que realmente ayudará.

Luego de volver a la oficina del director quien tras una breve conversación con el psicólogo, determinó que la mejor manera de manejar el asunto era llamar a sus padres.

Sakura ya no pudo permanecer impasible. Prefería cualquier castigo. Todo menos eso.

–Por favor — repitió por tercera vez intentando mantener a raya el miedo que le causaba pensar que sus padres volvieran. Les había visto solo una noche, seis meses atrás. Y un año antes de eso.

Ellos habían dejado de formar parte de su vida hacía ya tanto tiempo, sin embargo tenían el control total sobre ella.

¿Y si descubrían lo de Sasuke?

Solo de pensarlo temblaba por dentro. Tantas cosas podían salir mal.

Sasuke podía llevar a cabo su amenaza o sus padres podían meter preso a Sasuke… eso último no sería tan malo, sin embargo ¿Era realmente eso lo que quería? Sentía ganas de llorar de solo pensarlo… lo amaba ¡Maldicion!... de la manera más enferma, loca y retorcida.

Y a pesar de todo, no quería ningún daño para él.

¿Qué hacer?

Al final, el director no tuvo ninguna compasión por ella y los llamó. A Sakura le tocó nada más escuchar. Su madre respondió al instante, siempre tan al pendiente del teléfono.

El director explicó los últimos acontecimientos, alegando su actitud tan extraña. Se quedó en silencio por extensos laxos de tiempo, su madre debía estar sumamente consternada por su actitud y trataría de abogar por ella. Luego, el hombre terminó con un "la veo mañana" y Sakura supo que se avecinaban los problemas.

Lo siguiente qué pasó, no lo recordaba muy bien. La suspendieron por tres días, lamentándose por manchar un historial tan impecable. Sakura apenas asintió, de acuerdo, pues su mente estaba en otro sitio.

Cuando la despacharon, salió del colegio caminando automáticamente. Afuera empezaba a llover, las gotas ligeras de agua se deslizaron suavemente por su piel. Se ajustó la mochila y empezó a caminar, el punto de taxis quedaba a cinco cuadras, le daba mucho miedo ir sola, pero no tenía opción… entonces recibió un mensaje a su celular.

"Espérame"

Era Sasuke.

Sakura lo leyó sonriendo inconscientemente. Sabía dónde esperar, en una pequeña tienda de bisutería que quedaba a tres cuadras del colegio. Sasuke siempre le pedía que esperara por él ahí, siempre pasaba por ella.

No tardó en llegar. Para aquel entonces, estaba ya empapada, pues la lluvia había subido en intensidad. Tenía el uniforme empapado y el cabello pegado al cráneo, debía parecer una rata mojada, intentó arreglarse un poco, no quería que él la viera así.

Sasuke llegó unos pocos minutos después, parqueandose frente a ella, quien no dudó en abrir la puerta.

–Estoy empapada — le dijo sin decidirse todavía a ingresar. Él mantenía su auto impecable, tanto por fuera como por dentro, y no quería arruinarle el tapizado de los asientos.

–Sube ya — la voz de él, autoritaria y dura le mando un escalofrío por dentro. Sakura subió temblorosa. Cuando tomaba esas actitudes, ella le tenía mucho miedo y se sentía retornar a la relación dañina del primer día.

Él arrancó en unos segundos. El ambiente tan denso y silencioso logró asustarla. Sakura se abrazó a sí misma. Sasuke llevaba el aire acondicionado y ella literalmente temblaba de frío. No obstante, se negó a comentarlo, temerosa por su silencio y su ceño fruncido ¿Habria hecho algo mal? ¿Sabria lo que había sucedido en su salón?

Pronto llegaron a la casa de él. Sasuke se detuvó en el parqueo y no hizo ademán de bajar, de hecho pareció acomodarse en su asiento, por lo que Sakura asumió que quería decirle algo.

–¿Que sucedió? — su voz fue fría. Sakura se frotó los brazos.

–Tuve un altercado con Ino y Naruto — susurró temblorosa.

–¿Y?

–Termine en la oficina del director — soltó mirándolo de reojo. Lo observó cruzarse de brazos y apoyarse en el asiento.

–¿Y luego?

–Me suspendieron — musitó. Por un segundo sospeso la idea de no decirle sobre sus padres, pues no sabía cómo lo tomaría, ya que aquello modificaba todo su horario y los planes de él.

–¿Hay algo más? — pero Sasuke la conocía tan bien.

–Yo… — bajo la mirada asustada, temía más que nada su reacción.

Su vacilación pareció irritarlo de sobremanera, porque de repente, pegó un golpe brusco al volante activando el pitido del auto. Sakura se sobresaltó, sollozando. Subió los pies al asiento y se abrazó a sus rodillas hundiendo el rostro en estas.

–¿Que es lo que no me estás diciendo? — medio gruñó, medio grito.

Ella no podía responder, tenía un nudo en la garganta y las lágrimas ya habían hecho su aparición.

–Si no me respondes en este instante… — el extendió una mano, con la intención de tocarle el hombro e instarle a verle. Sakura se encogió del más puro miedo.

–Por favor — sollozo asustada.

Sasuke observó sorprendido su reacción. Ella realmente le tenía miedo. Aquella realización lo llenó de pesar. Su pecho se contrajo de dolor. No quería que ella le tuviera miedo, nunca ella. Él jamás le haría daño.

–Sakura — la llamó suavemente, acariciandole el cabello húmedo. Ella se resistió un rato, pero al final levantó el rostro.

–Yo… —tartamudeaba y sollozaba al mismo tiempo, quería contarle todo, porque no quería ningún daño para él, pero le daba tanto miedo su reacción.

–Shhh — suavemente, posó un dedo sobre sus labios temblorosos —. Ven aquí — la levantó en brazos y la puso sobre su regazo. Sakura suspiró abrazándolo con fuerza, hacia tanto frío y él estaba tan cálido.

–Sasuke — ronroneó, adentrando insegura, las manos dentro de su saco azul.

Él tampoco se quedó atrás acariciando sus muslos pálidos. Ella estaba helada y él sentía mucho calor. Su entrepierna se inflamó rápidamente al verla tan vulnerable. Era tan delicada y frágil, tan ingenua. Puso una mano en su barbilla y levantó su rostro, recibiéndolo con sus labios. Besó su cien, mejillas y luego sus labios ligeramente morados. Sakura gimió y se tomó de su camisa para acercarse más a él.

Sasuke devoro por completo su boca mientras le desabrochaba la camisa y posteriormente, le acariciaba los senos. Luego, sin poder reprimirse por más tiempo, la sentó a horcadas sobre sus muslos, se desabrochó el pantalón y la dejó caer sobre su ereccion. Ambos contuvieron la respiración.

–Te sientes tan jodidamente bien — expresó delirando de placer. Sakura se abrazó a su cuello mientras hundía el rostro en su cabello. Sasuke la agarró de la cadera y le enseñó la manera de complacerlo.

–Arriba y abaja… ¡si! así… perfecto — susurro mientras sus dedos se hundían en la carne de sus glúteos. Mordió un pezon cuando ella hizo un movimiento que casi le hizo derramarse y arremetió contra ella cuando Sakura empezó a seducirlo con besos lentos en el cuello.

–Sasuke — gemía ella suelta y gozosa. Eran pocas las veces que la podía ver sumida en el placer y se veía hermosa. Tomándola de la barbilla, la obligó a verle mientras inclinaba la cabeza hacia ella. Los ojos de ella, abnegados en lágrimas le devolvieron una mirada sufrida, tan entregada al placer.

–¡Ohh Dios! — susurro sobre sus labios, con su voz débil y sus uñas arañándole los hombros.

–Si, que bueno es — él siguió moviéndose, lento y seguro. Una seducción completa.

Y justo cuando ambos alcanzaron el orgasmo, el tiempo simplemente se detuvó.

–Te amo — había soltado ella.

El placer que sintió fue tan intenso, que Sasuke se perdió en la inconsciencia por unos segundos. Cuando volvió, Sakura estaba acurrucada contra su pecho. Parecía dormida y él no podía creer lo que había dicho.

¿De verdad un ángel se había enamorado de un demonio como él?

El cielo seguramente se quemaría

Sonriendo, Sasuke la acurruco suavemente contra su pecho y le beso al cien.

Porque un demonio también se había enamorado de un ángel.

Y el infierno se había congelado hacía mucho tiempo.

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FIN DEL CAPÍTULO


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Hola chicos, realmente no tengo mucho que decir después de tanto tiempo, así que, solo espero que hayan disfrutado del capítulo. La edición de esta historia fue bastante difícil pues luego de tantos años y ahora teniendo otro tipo de mentalidad me doy cuenta de las lagunas que dejé e. el fic, porque lo que tuve que modificarlo y aún así mantener su esencia.

Espero que les haya gustado y les recomiendo volver a leer toda la historia pues si tuve que cambiar algunas cosas.

Como este es unos de los fics más cortos que tengo, estoy trabajando ya en la continuación con el de Peligrosa Tentacion, si alguien sabe como recuperar un documento de word le agradecería me ayude. Espero estar actualizando dentro de poco.

Gracias a los que aún siguen la historia. Espero que estén bien de salud en estos tiempos.

Muchas gracias. Besos y abrazos. Sayonara.


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