Por una vez en mucho tiempo, Erza creyó que aquella batalla no podría ganarla. Era imposible que aún teniendo a sus compañeros a su lado, dudara unos instantes de la victoria que se merecían tener. Aquella dragona era extremadamente poderosa, y si no hacían nada al respecto, Elentir y el resto de mundos corrían un grave peligro.
-Creo que ya va siendo hora de dejar de jugar- Selene medio sonrió al presenciar el claro agotamiento que las magas mostraban sobre sus rostros, y sobre su cuerpo entero.
-Maldita...-la Titania se encontraba especialmente frustrada consigo misma. ¿Acaso era tanto pedir que aquello saliera bien?
Lucy se encontraba desmayada en el suelo. Su magia celestial había sido insuficiente contra el extremo poder mágico de la maga de cabello blanquecino, que seguía suspendida sobre el aire esperando el siguiente movimiento del gremio.
Natsu y Gray habían sido teletransportados a otra zona de Elentir junto a la Maga Blanca para poder contrarrestar el inminente ataque de la dragona contra la ciudadanía, dejándole a Erza y a Wendy el despiste de Selene.
Wendy respiró hondo recobrando el aire. Y llevó una de sus manos sobre su pecho, "Necesito tu ayuda...", suspiró para si misma rogandole al cielo que la suerte estuviera de su parte.
-En verdad me dáis mucha pena. No siento tener que mataros, de echo es algo que ansio fervientemente, pero saber que habéis luchado hasta el final os honra-la afilada voz de la diosa dragona hizo enfuerecer más a la maga pelirroja, que apretó con fuerza su mandíbula a la par que el mango de su espada.
Fue a dar un paso decidida a atacar de nuevo, y sintiendo cómo sus piernas le flaqueaban, Erza se vio obligada muy a su pesar a hincar la rodilla contra el suelo, "¡Levanta!", se gritó a si misma.
No podía ser. Ese no podía ser su final. "Q-qué harías tú...". Entonces la respuesta que estaba buscando floreció dentro de la joven maga.
La sonrisa se dibujó sobre su demacrado rostro, algo que no agradó a Selene.
-Sí...esto es lo que harías.
Entonces Erza se apoyó sobre su rodilla y sacando fuerzas de donde no las había, se tambaleó hasta ponerse en pie. Empuñó de nuevo su espada con decisión y se mantuvo firme sin pestañear.
-Erza-san...-Wendy sintió que el valor de la Titania se le contagiaba. Diantres, ¡era una maga de Fairy Tail!
-Wendy, si después de esto no salgo con vida, corre y vete.
Por un momento la joven Dragon Slayer quiso discutirle aquellas palabras, pero supo que podía ofrecerle algo mejor. Sonrió amablemente y se encaminó hacia una posición en la que Erza quedó ojiplática.
-Erza-san, esta vez voy a ser yo la que te salve.
-¡Qué risa me entra!¡Ahora una niñita me va a-
Selene calló. Y si hasta ahora había considerado aquel combate un juego de niñas, ahora sentía cómo la Muerte acechaba tras de ella acariciando con la afilada guadaña su tersa y hermosa piel.
-P-pero que...-afinó su mirada sobre la niña, logrando ver mucho más de lo que el ojo humano podía procesar-...qué escondes ahí, mocosa...
Wendy siguió sujetando su mano sobre su pecho. No tuvo más remedio que hacerlo si no quería que la inmensa ola de poder que se arremolinaba sobre ella la dominara. Cerró sus ojos y pudo ver con perfección la personificación del alma que se refugió en su interior el día que pareció que el mundo iba a terminar. Y lo en primera instancia era el mismísimo cielo el que reinaba en su interior, resultó der el escondite de la que en su día fue la Reina de los Dragones. Wendy sonrió.
"Prometo que voy a darte un cuerpo nuevo", se dijo a sí misma la joven niña de cabello azulado.
La identificada sonrió, y dejó que su poder mágico continuara fluyendo. Su cabello color escarlata seguía recogido en sus usuales trenzas, y sus pulmones se hincharon dejando entrar la esperanza de poder volver de nuevo a la vida. Al fin y al cabo solo tenía un propósito queriendo conseguir un recipiente donde vivir.
"Déjame ver a mi hija una vez más".
Eileen Belserion clavó su intensa mirada sobre la de Selene. Aquel juego de niñas iba a ser un duelo de titanas.
