Los tenues rayos de sol se abrían paso tímidamente a través de las finas cortinas. Bonnibel se despertó antes de que sonara la alarma, algo que ya era habitual en ella debido a la rutina tan estricta que llevaba. Se levantó de buen humor y llena de energía, entusiasmada por el viaje que iban a hacer. Ya hacía dos días que tenía su equipaje hecho – nada demasiado grande, unas cuentas mudas de ropa casual, un bikini y algún conjunto para salir de noche – y, como era normal en ella, tenía controlado cualquier detalle para ese día.
Tras darse una rápida ducha y desayunar tranquilamente se despidió de Pep y se dirigió al lugar de encuentro que había acordado con sus amigos. Bonnie llegó la primera y al poco tiempo aparecieron sus amigos, que se bajaron del coche de Jake, el único de ellos que tenía licencia de conducir.
-¡Buenos días! – saludó Bonnie mostrando una sonrisa resplandeciente.
-Vaya, hay alguien de muy buen humor esta mañana – observó Lady mientras la abrazaba y dejaba que uno de sus brazos descansara sobre los hombros de la rubia.
-Y eso que parecía que no querías venir – le pinchó Jake.
-Bueno, poco de diversión no me va a matar…
Todos reaccionaron de forma exagerada a ojos de Bonnie ante su comentario y sus bromas se vieron interrumpidas por la llegada de Marceline.
-¿Qué tal, chicos? – la morena parecía algo dormida aún.
-Madrugar no es lo tuyo, ¿eh? – rió Lady.
En ese momento se percató de la cercanía que había entre Bonnie y Lady y frunció el ceño algo extrañada.
-¿Nos vamos ya?
-Tenemos que esperar a LSP y los demás – explicó Finn.
-¿Los demás?
-Sí, LSP, Brad, su novio, y Melissa. Ellos irán en otro coche.
-Por cierto, Marceline, Bonnie nos ha dicho que estás castigada, ¿está bien que vengas? – preguntó Jake.
-No hay problema – sonrió – Simon me cubre, no os vais a librar de mí tan fácilmente – rió.
Se giraron al escuchar el claxon de un coche que aparcó a unos metros de ellos. La expresión de Bonnibel cambió radicalmente.
-¿Qué hace Ricardio aquí? – susurró nerviosa.
-No sé, lo habrá invitado LSP.
-Vaya, Bonnie, mira por dónde ha venido también tu novio – se burló Marceline.
-¡¿Novio?! – preguntó Finn preocupado.
-¡No es mi novio! – se defendió mirando a Marceline.
-¿Ah, no? – dijo lanzándole un beso mientras le guiñaba un ojo.
Jake y Finn, bastante confusos, empezaron a preguntar en mitad del caos que se había formado en un segundo. Fue Lady la que puso un poco de orden.
-Tranquila, Bonnibel. Lo aclaraste todo con él, ¿no?
-Bueno… Digamos que más bien lo he evitado estas semanas y no he contestado sus mensajes y llamadas– dijo con tono preocupado mientras se mordía el labio.
Lady y los chicos la miraron sin saber qué decir mientras Marceline no podía contenerse la risa, que intentaba disimular lo más que podía para que los recién llegados no se percataran.
Del asiento de conductor se bajó un chico moreno que lucía un enorme tupé y una cara con expresión que deambulaba entre el aburrimiento a la indiferencia más absoluta. Una chica con el pelo del color del heno, que estaba muy concentrada en retocarse el maquillaje, salió de una de las puertas traseras del coche. Por el otro lado apareció Ricardio cuya sonrisa se amplió al ver a Bonnie y luego se duplicó al ver a Marceline. Llevaba escrito en la cara lo que estaba pensando. Los tres siguieron a LSP, que se acercó al grupo de jóvenes. Los saludó alegremente y le montó una fiesta a Marceline, alegre de verla allí. Entre ella y Ricardio la asediaron a preguntas.
-Vale, será mejor que nos vayamos ya si queremos aprovechar el día – dijo LSP – Marceline, vienes con nosotros en el coche, ¿verdad?
La morena echó una breve mirada a Bonnibel y tras ver su cara dijo sonriente:
-Sí, claro.
Esto provocó expresiones totalmente opuestas en Bonnibel y en Ricardio.
-¡Genial! Tenemos mucho de que hablar.
Seguidamente cada uno se montó en sus respectivos coches y comenzaron el viaje.
-Valeee… ¿Qué acaba de pasar? ¿No se suponía que ella venía con nosotros? – preguntó desconcertado Finn.
-Es verdad, además es lo más lógico ya que nos conoce a nosotros – añadió Lady.
Para Bonnie sin embargo tenía más sentido. Simplemente era la forma de actuar de Marceline. No era una actitud que pudiera comprender – de hecho, ya se empezaba a dar por vencida en intentar entenderla – y eso era algo que la irritaba más aún.
-Mirémoslo por el lado bueno: te has librado de Ricardio – continuó Lady.
-Casi me da pena Marceline por la que le va a caer encima – rió Jake – aunque es un poco extraña, ¿no creéis?
-Supongo que tienes razón – dijo finalmente Bonnie.
Durante el camino bromearon y hablaron sobre lo que creían que podía esperarles el fin de semana que pasarían fuera, pero las risas de Bonnibel solo disfrazaban su preocupación y su enfado. Se arrepentía tanto de haber accedido a salir ese día con Marceline. Si no hubiera pasado no se habrían encontrado con LSP y no estarían en esta situación. Después de que se molestó en evitar que Ricardio la persiguiera aquel día que se encontraron… Y esto era algo que Bonnie no sabía con certeza si el chico recordaría y de ser así, ¿qué pensaría él? ¿Pensaría que lo hizo por celos? Y lo más intrigante aún: ¿por qué Marceline se exponía a que no la dejara en paz en todo el fin de semana? "Bah, ahora es su problema, que haga lo que quiera" zanjó finalmente.
Tras un par de horas de viaje llegaron a su destino. La casa de campo de LSP era bastante grande, aunque no tenía las suficientes habitaciones para acogerlos a todos. Estaba rodeada por un amplio terreno de césped y tras ella había una piscina y una barbacoa. Tras un breve "tour" por la casa y después de soltar los equipajes se prepararon para meterse en la piscina. Bonnibel se sorprendió al ver la cantidad de botellas de alcohol que había traído LSP. Iba a ser un día largo, ella era la única que no bebía de todos los que estaban allí.
En el jardín Jake se encargó de preparar la comida en la barbacoa y se pasó gran parte de la tarde volteando filetes con una mano y manteniendo la otra mano ocupada con una cerveza. Melissa y Brad se pasaron las horas tomando el sol. No eran muy habladores, al menos no con Bonnie y los demás, y sin conocerlos mucho se podía notar que eran más bien personas simples y vacías. LSP y Ricardio no se despegaban de Marceline. Una se pasaba el rato haciendo bromas y comentarios dañinos hacia otras personas y el otro se encargaba de confeccionarle un precioso traje de babas a la morena. A pesar de esto, a Marceline se la veía más o menos cómoda y se dejaba agasajar. Por su parte Bonnibel estuvo con sus amigos y se notaba en la escena que había grupos bien diferenciados.
Ya de noche entraron en la casa ya que fuera refrescaba demasiado. Las paredes retumbaban por el volumen de la música y en el salón se agolpaban todos bailando y haciendo el tonto. Bonnie permanecía sentada en un sillón observando los bailes extravagantes de sus amigos. Rió al ver cómo Brad casi se cae al pisar un charco de bebida que había desparramada en el suelo. Estaba todo tan desordenado y desastroso que no pudo evitar pensar en todo lo que tendrían que limpiar al día siguiente. Al rato ya estaba un poco aburrida y agobiada por el ambiente y sacó su móvil para entretenerse un poco.
-¿Me concede este baile, princesa? – oyó decir al tiempo que una mano tendida se colocó entre su mirada y su móvil.
Vio a Marceline sonriéndole de forma traviesa. Su rostro, siempre inmaculado, tenía manchas coloradas en las mejillas posiblemente por el efecto del alcohol y de moverse tanto. Ahora, después de haberla ignorado durante todo el día, se dignaba a acercarse a ella y hablarle. Lo que era más increíble es que había escapado de sus dos nuevos mejores amigos.
-No, no me apetece.
-¡Vamos, Bonnie! – bufó – Es una fiesta, diviértete.
Dicho esto la cogió de la mano y tiró de ella hasta levantarla. Ni siquiera la empujó hacia donde estaban los demás, ya que Marceline creyó que si la forzaba más el resultado iba a ser el contrario a lo que quería. Así que allí mismo comenzó a bailar con Bonnie, que permanecía inmóvil.
-¡Venga, suéltate un poco!
La agarró de las manos y comenzó a mover los brazos de las dos al ritmo de la música. Poco a poco, Bonnibel sucumbió al ambiente y la música y se sorprendió bailando y disfrutándolo. Marceline ponía caras raras provocando así la risa de la rubia. Bonnie contempló detenidamente los movimientos de la morena que hacían que sus curvas se acentuaran. De repente su cuerpo le pareció más suave y cálido de lo normal, quizás por la forma de moverse que la hacía ver aún más atractiva. Marceline la cogió de la cintura y la atrajo hacia ella. Ahora Bonnie se encontraba pegada a ella inhalando su aroma tan dulce.
Una mano agarró del hombro a Marceline y tiró de ella bruscamente, separándola del cuerpo de la rubia.
-¿Qué haces aquí? Vamos donde los demás, es más divertido.
"Ah, la garrapata ataca de nuevo" pensó Bonnibel mientras contemplaba como la arrancaban de su lado.
El resto de la noche la pasaron comiendo y riendo por lo más mínimo. Todos estaban borrachos en mayor o menos medida, excepto Bonnie que sólo rellenaba su vaso con refresco. Hasta Finn había bebido. No era algo que a Bonnibel le pareciera bien, era muy joven, pero tampoco iba a pasarse el día cuidándolo y vigilándolo como si fuera su madre.
Finalmente llegó el momento de hacer los típicos juegos de fiesta y tras jugar a "yo nunca" y escuchar alguna que otra anécdota embarazosa, Ricardio propuso jugar a la botella. Se veía venir que había pasado todo el día esperando a poder jugar a esto. Fueron Lady y Finn quienes incluyeron a Bonnie en el juego, no sin haberle insistido mucho antes. Todos se sentaron en círculo en el suelo y colocaron una botella vacía en el suelo. Fue Finn el primero en hacerla girar, esperando tener la suerte necesaria para que señalara a Bonnibel. Su cara fue un poema cuando vio que se paró frente a LSP que no dudó en darle un sonoro beso en los labios al chico. Disimuladamente Finn se limpió los labios con el dorso de la mano aprovechando la atención que provocó el turno de Brad, quien tuvo que besar a Melissa. Se sucedieron varias rondas hasta que llegó la de Marceline. Hizo girar la botella. Poco a poco fue perdiendo fuerza y lentamente se paró, señalando a medias entre Bonnie y Ricardio. Marceline la miró lanzándole una sonrisa torcida y cuando se disponía a acercarse a ella LSP interrumpió el momento.
-La botella está señalando a Ricardio.
-No es verdad, apunta a Chicle – intervino Lady.
-Yo diría que está más al lado de Ricardio – dijo Jake, apoyado por Finn. Bonnibel frunció el ceño. Seguramente su amigo quería ver a Marceline soportar más las atenciones Ricardio. Se notaba que no le caía muy bien la morena.
Marceline volvió a mirar a Bonnibel, que permanecía conteniendo el aliento, como todos los demás que estaban expectantes. Marceline se encogió de hombros y se encaminó al chico moreno que no podía creerse la suerte que tenía.
Cuando los labios de la chica rozaron los de Ricardio este se aprovechó y la cogió de la cabeza, prolongando así el beso. Los vítores y las palmas de los demás se vieron interrumpidos por un estallido de cristales.
