Aquí comienza la tercera parte del relato. Las dos primeras son "El Año de la Revolución I. A la Tercera va la Vencida", que puede leerse independientemente como historia completa, y "El Año de la Revolución II. El Descubrimiento de la Amistad". Podréis encontrarlas en mi página.
Advertencias
Aunque Sev sabía que Lauren se moría de ganas de saber cómo le había ido, decidió no citarla esa misma noche y dejarlo a su elección. Ya se habían visto dos noches durante la semana a pesar de su decisión de hacerlo solo una, así que sólo le proyectó.
-"Tengo una propuesta para ti."
-"¿Puede esperar hasta el martes?"
Que era el día que habían acordado verse periódicamente.
-"Sí."
-"Entonces esperaremos. Por casa, todo en orden."
Y dejó de mirarlo. "Jo… Ha pasado todo el día vigilando que no nos pillaran y ni siquiera me ha dejado contarle las buenas noticias.
Cada vez me cuesta más mantenerme entero en el Comedor. Tan solo en medio de tanta gente, tan cerca y tan lejos a un tiempo de aquéllos a quienes quiero. Lily y los Gryffindor, Ariel y La Guardia, Lauren… Y rodeado por ambos lados y frente a mí por los que odio y quiero combatir a toda costa."
Lo que sí que hizo fue responder la carta de Lily de ese día, en la que, efectivamente, le contaba que había estado en Hogsmeade con Cecile y el lobo, y preparar un aviso para el libro de endemismos en el que decía:
¿Podemos quedar los cuatro en el claro una de estas tardes, de lunes a jueves, tras las clases? Sólo si es seguro. Dejadme llegar primero. Me hacéis la seña durante el almuerzo.
Lo metió en un sobre también protegido. Los tres tenían tantas ganas de verlo que Cecile le hizo la seña al día siguiente. Le proyectó a Lauren:
-"Salgo esta tarde."
-"Ve tranquilo, vigilo."
"Merlín… ¿qué haría sin ella? Y ella sí que está realmente sola, he de lograr que se una a La Guardia."
Así que ese lunes, tras las clases, Sev bajó a casa a dejar la mochila y a ponerse el jersey de Jack, "Qué ilusión…", la capa y las botas, y fue hasta el claro. Como sabía que los Gryffindor también deberían subir al séptimo a abrigarse, no se dio excesiva prisa.
Cuando llegó puso el hechizo calefactor y de nuevo secó un amplio espacio de suelo para que pudieran instalarse a charlar sentados. Los esperó diez minutos disfrutando del cambiante color del cielo del crepúsculo tumbado como el día anterior con Ariel. No los oyó llegar. "Lily les ha enseñado sigilo."
Entraron y poco les faltó para lanzarse los tres sobre él. Por suerte le dio tiempo a levantarse de un salto y darse un abrazo de cuatro con ellos. A Cecile no la veía desde el abeto, a Lily desde la fantástica noche que le cambió la vida, y al lobo, también desde esa noche que lo abrazó. Contuvieron la alegría hasta que protegió el claro y volvieron a abrazarse. No paraban de preguntarle:
-¿Qué tal va todo? ¿Cómo estás? Qué ganas teníamos de verte… Nos ha cambiado la vida desde el ritual…
"Estoy abrumado, nunca me acostumbraré. Les dejaré explayarse un poco primero, como a Ariel."
-Vale, vale… vayamos por partes – se sentaron en círculo – Lily me contó que estuvisteis los tres en Hogsmeade y lo pasasteis genial.
Hablaron un rato de lo que hicieron.
-¿Y tú, qué hiciste el sábado? – le preguntó el lobo.
-Aprovechar que no estaban los serpientes a la vista y esconderme en el quinto para prepararte más poción, adicto. Ésta es tu ración hasta Semana Santa – tendiéndole los dos frascos - Preparé todo lo que quedaba. No abuses, que ha de llegar para todos.
-Tienes razón, Snape, me llegará de sobra. Y aportaré dinero para comprar ingredientes o pediré que me los envíen si no vamos ninguno a casa.
-Genial. Y ayer, ¿estuvisteis entrenando aquí? Vine a buscaros la semana pasada y no estabais.
"Así voy entrando en el tema, porque Remus y Cecile no saben nada de La Guardia."
-Es que la semana pasada nevaba… - dijo Lily, apenada.
"Bonita excusa."
-¿Y para qué sirve controlar el clima?
-Pues sí - dijo Cecile – Debimos venir, pero ayer sí que estuvimos y no apareciste, y eso que hacía bueno. Y te echamos mucho de menos, porque te perdiste un gran acontecimiento.
"A ver, a ver… ¿qué pasó? Cecile y Remus se están echando una mirada cómplice."
-Cuenta, cuenta…
-Conseguí mi primer Patronus corpóreo.
Lily pensaba, "A Cecile también le encanta hacerse la misteriosa."
-Vaya… ¿y qué animal es?
-¿No lo adivinas?
Lily reía. "Dios… Sev y Cecile también serían perfectos el uno para el otro. Y eso que es la segunda vez que se ven."
-Sí… ¡Un lobo!
Todos estallaron en carcajadas.
-Son gemelos como los nuestros, Sev – dijo Lily.
-Buaaah… Enhorabuena, cómo me alegro, qué pena no haber estado, dadme ese abrazo que no pudimos darnos ayer.
Se dio un abrazo de tres con los dos.
-Además, en novilunio, propicio para un comienzo. Y veintinueve de febrero, un día único cada cuatro años.
"Es increíble que Sev ahora crea en esas cosas."
-Es cierto, Remus… – dijo Cecile - No vamos a poder celebrar nuestro aniversario…
Lily reía. "Cecile ya piensa que es para siempre, y Remus está todo cortado."
-Y vosotros… ¿cuándo? – preguntó Cecile.
"Cecile fingiendo que no lo sabe, para que se lo cuente Sev," pensó Lily.
"Me extraña mucho que Lily no les haya contado lo del eclipse, pero voy a seguirle el juego," pensó Sev.
-Bajo la Luna Roja, en la Torre de Astronomía.
-¡Ah…! ¡Lo sabía! Lily se escapó sin decir nada y tuve que cubrirla.
Sev se carcajeó. "Esta Cecile es divertida a tope."
-Gracias… Sin vosotros nunca lo habríamos logrado.
"Remus está recordando lo de dos semanas atrás."
-Bueno, yo no contribuí gran cosa – dijo Remus - La fastidié bien en Pociones.
-Ya te digo – dijo Sev - Metiste la pata de lobo.
Lily y Cecile se carcajearon. "Buah, Sev haciendo bromas, increíble. Al menos lo ha hecho reír también."
-Pero luego lo has compensado con creces – continuó Sev.
-Que sepas que si no hubiera sido por vosotros, nunca habría sido capaz de dar el paso con Cecile. Me habéis cambiado la vida, Snape.
-Remus, deja de llamarme Snape… – hastiado - Llámame Sev, como las chicas.
-Vale.
-No vine ayer, pero sí que estuve entrenando igualmente.
"Buah, se lo va a contar… ya está haciéndose el misterioso."
-¿Tú solo? – preguntó Remus.
Sev negó con la cabeza.
-¡Dinos! – exclamó Cecile.
Sonrió maléficamente.
-He encontrado aliados en casa.
-¡Bien! – estallaron Remus y Cecile.
Lily sólo sonreía ampliamente.
-Ya te vimos faltar al Comedor. ¿Puedes contarnos algo más?
-Sí. Os lo voy a contar todo.
Y comenzó a relatarles todo su proceso, desde su primer intento fallido con Anthony, pasando por la Navidad con Ariel, el posterior tanteo y tercer grado a que lo sometieron y su día con La Guardia, sin mencionarles todavía el escudo ni que los habían invitado. Y no se ahorró, por supuesto, la carta de Malfoy.
"Total, corren tanto riesgo como La Guardia de que los lean y van a tener que aprender a ocluir también." Como esperaba, los Gryffindor se quedaron un tanto desconcertados, por la mezcla de malas y buenas noticias. "Al menos ahora Lily no se sentirá tan sola con los secretos."
-Así que eso es lo que hay – concluyó con una sonrisa triste.
-Buah, Sev – dijo Cecile, visiblemente preocupada – Es mucho más grave de lo que pensábamos, y sólo sois cuatro mayores…
-Pues sí, pero sospecho que la carta no llegará hasta que pase el mal tiempo y me enteraré con antelación, llevo meses aprendiendo Legeremancia.
-¿Tú solo? – preguntó Remus.
-Solo y con Lily. Ya leo a los ojos.
"Por supuesto, lo de su otro aliado no puede contárselo a nadie," pensó Lily.
-Wow...
-Pero tranquilos, nunca lo haré con vosotros, tengo unas normas muy estrictas para eso, sólo a los enemigos salvo en casos de emergencia. No soy como el viejo.
-Claro, Sev – dijo Cecile - Confiamos en ti.
"Bueno, al tema."
-¿Habéis descubierto algo raro practicando Defensa?
-Si llamas raro a que hemos mejorado un montón en unas pocas clases de Remus, entonces sí – dijo Cecile.
"Bien, les pasé mi talento, pero no han descubierto el escudo."
-Pues veréis, ayer, cuando me probaron, se picaron y me rodearon entre los tres y…
Les habló del escudo.
-¡Buah! Pero eso es la bomba – dijo Remus.
Sev asentía.
-Probad a hacerlo.
Lo hicieron por turnos, a los tres les salió.
-Wow… así no hay como te pillen… - decía Remus.
-Claro. Es algo muy potente, pero por eso mismo, peligroso. Si alguien más lo conoce pueden venir por nosotros.
-Tienes toda la razón – dijo Cecile.
-¿Le habéis contado a alguien más lo que hicimos en el abeto o los resultados?
-No, Sev, a nadie – ésta fue Cecile.
"De ella lo creo seguro."
-¿Y tú, Remus?
-No, Snape.
-¿Ni siquiera a los otros tres?
-En absoluto. ¿Qué explicación podría darles sin que sospecharan? Ya viste que me escabullí de ellos el día de la ventisca. De hecho, voy a tener que disimular ciertos avances en las asignaturas, porque de lo contrario se van a extrañar, ya está comenzando a parecerles sospechoso que me salgan las pociones como a ti. Quizá incluso me toque cambiarme de sitio, por si piensan que estás ayudándome.
-Diles que aplicas la Aritmancia, que es lo que hacemos al fin y al cabo.
-Precisamente en esa asignatura es en la que menos debería destacar – lo miró con cierta súplica.
"El secreto de que el cuarteto no me haya pillado en todo lo que llevamos de año está precisamente en la Aritmancia. El lobo debe conocer algún hechizo o tiene algún artefacto con el que sabe dónde estoy y que sólo controla él porque es el único de los cuatro que tiene la asignatura."
-Bueno, entonces disimula lo que te haga falta. Cámbiate de sitio en Pociones si quieres, me va a dar pena, pero prefiero que saques el Extraordinario, porque lo necesitas para Medimagia, ¿no?
-Sí, y te estoy muy agradecido, nunca lo habría conseguido sin el ritual del abeto, ni tampoco el de Herbología.
-Vaya… entonces me alegro mucho por ti. Bueno, y con lo que acabamos de descubrir, ¿os dais cuenta todos del peligro que corremos si nos pillan?
-Claro, Sev.
-Claro, Snape.
-Sí, Sev.
-Vale, pues a contenerse y disimular y no arriesgarse a hacer algo extraordinario en un momento o lugar inoportunos. Lo que queráis probar lo hacéis aquí, protegidos.
-Por supuesto – dijo Remus.
-Y no sólo eso, vamos a tener que aprender todos a ocluir para el futuro.
-Claro, o incluso en las salidas a Hogsmeade hay riesgo. La prima de Black.
-Ésa.
-¿Quién es la prima de Black? – preguntó Cecile, alarmada.
-Bellatrix Lestrange, la mano derecha de Voldemort – respondió Remus - Y excelente Legeremante como él, que suele venir a hacer entrevistas a aspirantes a Mortífagos a Hogsmeade.
-Es decir, que el sábado nos la estuvimos jugando…
-Tampoco tanto, suelen ir a Cabeza de Puerco, y nosotros no nos acercamos por allí.
-Y me consta que no vino, estuve leyendo – dijo Sev.
-Buah, Snape, qué librada haberse dado cuenta a tiempo.
-Pues, sí. Ayer con los Slytherin tuvimos un día bastante tenso cuando lo descubrimos, porque también hay un chico de tercer año implicado.
-Claro… Ariel… - dijo Lily angustiada – También hiciste con él el ritual en Navidad… buah…
-Pues, sí, menudo embrollo. Me tocó hablar seriamente con él al final del día. Pero es un chico muy maduro y consciente del peligro que supone conocer la magia, en dos meses no se lo ha contado a nadie, ni siquiera a sus amigos a pesar de no conocer el escudo, y él solito dedujo que debía disimular sus avances. Es extraordinario.
-¿Estuvisteis juntos?
-Sí, ayer mismo a esta hora y aquí estábamos mirando las estrellas.
-Oh… Se alegró mucho de verte, ¿verdad?
-Sí, y yo a él. Bueno, en resumen, que estamos tres leones y cinco serpientes metidos en un buen lío, y lo mejor es que salgamos juntos de él.
-¿Y cómo se te ocurre? – preguntó Cecile.
-No se me ha ocurrido a mí, sino a ellos, aunque pienso que sería lo mejor. Os invitan a uniros a La Guardia.
-¿Les contaste que somos tus amigos? – preguntó Remus, alarmado.
-No me quedó otro remedio cuando descubrimos el escudo. ¿Te parece mal?
-Buf… alianzas con los serpientes…
-Eso mismo dijo Steed cuando le conté de vosotros, antes de decirles quiénes erais, y dos días después, tras hacer el ritual conmigo, fue él mismo quien me lo propuso. No veo qué problema puede haber, vais a tener que hacerlo a no ser que queráis esperar hasta Semana Santa para conseguir un pensadero para aprender a ocluir, y quizá para entonces yo no pueda enseñaros porque estaré en máximo riesgo por la maldita carta de Malfoy. De todos modos, él tampoco puede traerlo hasta que haga el examen de aparición este mes y vaya a Diagon en la próxima salida a Hogsmeade, tampoco ganamos tanto tiempo. Así que pensadlo con calma y decididlo, ellos están dispuestos a que comencemos el próximo sábado a entrenar. Como obviamente, no podemos faltar nosotros cuatro a la vez al Comedor por culpa de tu querido Potter, os proponen acudir sólo por la mañana, o por la mañana vosotras dos y tú todo el día, Remus.
-A mí me parece fantástico – dijo Cecile muy segura – Odio la segregación en casas. Lo que has dicho, estamos todos en el mismo barco. Por lo que nos has contado, me parecen gente seria y fiable y nos están tendiendo la mano sin conocernos de nada. Yo me apunto.
-Yo también quiero conocerlos, es una pena que no podamos pasar todo el día - dijo Lily apenada.
-Ya, cariño… Pero es muy arriesgado para ti.
"Quizá más adelante, cuando aprendan maleficios los otros y hayan aprendido el camino, puedan venir por la tarde, más larga. Ahora sólo falta que Remus diga 'Falto yo…' Voy a animarlo un poco."
-Steed me propuso ficharte en cuanto oyó la palabra Lupin. Sabe que eres bueno, te quiere para el grupo y a ti te gusta la Defensa, Remus, combatirías a tu nivel y avanzarías mucho. Prueba a venir por la mañana, si no estás a gusto, te marchas a almorzar con las chicas y en paz. Basta con que luego guardes el secreto de dónde entrenamos.
-La verdad es que me apetece mucho, pero tengo tantos prejuicios, Snape… Llevamos casi cinco años convencidos de que somos vuestros enemigos.
-Pues yo no he dejado un pelo de ser Slytherin y no me consideras tu enemigo, y estoy seguro de que Steed te va a encantar. Es un tío estupendo, y también te considera buen tipo a ti, sólo por la pinta. Me dijo que siempre le extrañó que me acosaras con los otros.
-Ah, ¿sí? – interesado.
-Sí. Y la verdadera guerra no es la de Slytherin contra Gryffindor, sino los buenos contra los malos, Remus. Está a la vuelta de la esquina, nos va a pillar en cuanto salgamos del colegio, y Voldemort va a intentar captarte también a ti.
-¿Qué dices? – alarmado.
-Lo que oyes. Lo hace con todos los buenos duelistas en cuanto se gradúan.
"Eso es información de su aliado," pensó Lily.
- Así que, o también disimulas eso o más te vale entrenar en serio con tus leoncitos, pero nada de cuatro contra uno – continuó Sev.
"¡Toma pulla!" pensó Lily.
-Piénsalo con calma, ahora ya tienes la información. Y no te vayas de la lengua con los otros tres por lo que acabo de contarte. Estoy seguro de que Black también lo sabe y no te ha dicho nada.
Remus se quedó pensando.
-Bueno, chicas, ¿vosotras seguís dispuestas a pesar de lo que acabáis de escuchar?
-Yo sí, por supuesto – dijo Cecile – Quiero aprender a defenderme aunque luego tenga que disimularlo, para mis TIMOs sólo necesito un Supera.
-Genial.
-Yo también, Sev – dijo Lily - Lo paso de muerte entrenando, aunque también necesite sólo Supera.
-Tú sobre todo la necesitas, Lily – dijo Sev, vehemente - Y no sólo para los estudios. Recuerda tu origen, Voldemort va a por ti, estés o no conmigo. ¿Te queda claro?
-Sí, Sev – respondió muy seria.
-Bueno, entonces quedamos el sábado después del desayuno en el camino por el que hemos entrado al Bosque. Vamos a hacerlo en tandas de diez minutos para que no nos vean juntos ni perder demasiado tiempo. La Guardia sale del castillo a las nueve y media. Luego voy yo a menos veinte, y vosotras a las diez menos diez. Os adentráis por el camino, bastante, y no os asustéis si aparecemos desilusionados detrás de vosotras, será para asegurarnos de que nadie os ha seguido.
-Genial – dijo Cecile.
-¿Está muy lejos? – preguntó Remus.
-Unos cuarenta y cinco minutos – respondió Sev.
-¿Y es enrevesado?
-Los últimos veinte.
-Entonces habrá que acompañarlas de vuelta hasta el camino.
"Está pensando en quedarse todo el día."
-Claro, de eso ya me encargo yo, y seguro que sólo será necesario hacerlo un par de veces. Tenemos la orientación del Bosque.
-Cierto.
-¿Te apuntas, entonces?
-Sí, Snape, por supuesto, y gracias por abrirme los ojos.
-Pues ya sabes, ver, oír y callar.
-Desde luego. Por cierto, ¿queréis quedar esta semana?
"Sí, por favor…" pensó Lily.
-¿Tú puedes? – le preguntó Sev a Remus.
"Bien…"
-Sí, cuando queráis.
"A ver… mañana imposible, Lauren. Hoy o el miércoles, dos días seguidos de poción. Ha de ser el jueves. Voy a cambiar con Lauren para los lunes, para tener más margen de maniobra," pensó Sev.
"Está calculando cuándo ha quedado con su aliado," pensó Lily.
-¿Qué tal el jueves, Lily?
-Yo puedo siempre, Sev.
"Qué suerte."
-Gracias, mi amor.
-El jueves entonces – dijo Remus.
-Atento a la seña, Sev – dijo Cecile.
-Siempre, Cecile. Gracias, amigos.
