Secretos

Ese jueves, Remus ya no pudo utilizar la capa de invisibilidad para acompañar a Lily al Refugio porque el cuarteto ya había terminado la exploración del castillo para confeccionar el nuevo Mapa, por eso ya no importaba qué día de la semana quedaran Lily y Snape, pues le bastaba con que los otros se durmieran y salir a escondidas.

Fue una etapa muy difícil para él, ya que sumada a la continua vigilancia que llevaba a cabo para que el terceto no pillara a Snape ni los serpientes a Lily, tuvo que disimular ante sus amigos sus avances en Aritmancia para abortar la confección, y él sí que no tenía a nadie con quien compartir sus secretos. Afortunadamente, al ser un tribunal externo el que calificaba los TIMOS, no contaba lo que hicieran durante el curso, así que pudo hacerlo.

Si le quedaba alguna duda acerca de su lealtad hacia Snape se despejó por completo aquel lunes que él lo avisó de que Voldemort iba a intentar captarlo a la salida de Hogwarts. No creía que Black lo supiera y no les hubiera dicho nada a los demás, pero como Lauren había deducido, no podía avisarlos a su vez sin ponerse en evidencia, y simplemente los animó a que practicaran Duelo como algo más que un modo de hostigar a su, ahora sí que sí, verdadero amigo.

Y animado además por la invitación de La Guardia e inspirado por el propio Snape, por Lily, que ya se veía capaz de sacar el Extraordinario en Defensa y también iba a prepararla para cursar el mismo EXTASIS que Sev al año siguiente, y por Cecile, que también iba a preparar dos, y sabiendo que lo conseguiría gracias al talento de Sev, de Lily y del Bosque, decidió preparar a su vez dos TIMOS, el que ya tenía pensado, Medimagia, y Defensa.

Al mismo tiempo que Snape se apartaba cada vez más de los serpientes, él lo hacía del terceto, que tampoco sospechó nada, pues se había echado novia y se alegraban por él, y como Lily andaba a menudo con ellos, tampoco imaginaron que ella seguía viendo a Snape.

Lo malo fue que Potter albergó todavía más esperanzas con Lily, pues ya se veía formando dobles parejas con ella y Remus y Cecile. Al menos dejó de acosarla de forma tan engreída, comenzando a darse cuenta de que ése no era el camino adecuado.

Cuando Sev se enteró ese jueves por Lily de que Remus ya no podía emplear la capa, pensó, "El lunes ya lo sabía, respondió con tres días de antelación que podría hoy, y no lo comentó para evitar que lo interrogara." Le preguntó a Lily:

-¿Te ha dicho por qué?

-Porque se han cansado de buscar La Sala de Menesteres.

"O sea, que el cuarteto ya no sale de noche a explorar el castillo. Relacionándolo con la Aritmancia y con la idea del artefacto mágico controlado con ella por el que Remus conoce dónde me hallo en cada instante, ya sé lo que es, un mapa del castillo donde aparece dónde estoy, y quizá también Lily. Lo confeccionaron entre todos y Remus lo ha hurtado, y ahora estaban explorando para hacerlo de nuevo. Tienen el croquis, pero necesitan a Remus para la parte aritmántica, por eso debe disimular.

Él tiene el antiguo mapa para protegernos a ambos y está evitando que confeccionen el nuevo. Y por supuesto, sabe de sobra dónde está exactamente el Fidelius, seguramente desaparecemos del mapa al entrar en él. Vaya, vaya tela… Debemos evitar presionarlo en absoluto, porque la verdad es que con el mapa en sus manos es como estamos más seguros ambos."

-¿Qué piensas, Sev? ¿No lo crees?

-Sí, sí que lo creo de ellos, no tienen paciencia. Si es necesario, ya que no patrullan el castillo de noche, puedo subir yo al séptimo piso a buscarte, así Remus sólo ha de avisarte cuando los otros se duerman.

-Me ha dicho que si sugerías eso te dijera que no es necesario, nosotros corremos menos riesgo que tú, bajamos sólo dos pisos y nos vestimos de pijama y bata para que si nos pillan, decir que me acompaña a la enfermería. Y que le parece la mejor opción, porque si tú llegas más tarde que yo a la puerta Gryffindor tendré que esperarte desilusionada.

"Wow… este lobo piensa en todo. Estoy seguro de que de cualquier modo se quedaría vigilando el mapa toda la noche para asegurarse de que nadie nos coge. Entonces lo dejamos así. Total, va a ser una noche a la semana y él disfruta de andar por ahí."

-Vale, dile que me parece bien. Es cierto, corremos menos riesgo ante todos si te pillan con él que conmigo.

Así que durante el mes de marzo y hasta Semana Santa se vieron solos más a menudo, cada semana o diez días, siempre entre semana, de este modo tanto los Gryff como los Sly se iban más temprano a la cama y solían encontrarse poco después de la medianoche, con cinco horas por delante.

Sólo una vez, Sev se encontró con Peeves, que se puso a gritar delatándolo, pero le dio tiempo a esconderse en un aula y desilusionarse. El poltergeist sabía que seguía allí y llamó la atención de Filch, que estuvo buscándolo sin encontrarlo. Esto lo retrasó más de una hora, pero sólo pasó esa vez, sin mayores consecuencias. Así que generalmente les daba tiempo a hacer muchas cosas.

Practicaban Duelo un rato, pues ahora Lily había mejorado mucho y la divertía, pero Sev insistió en que se lo tomara en serio, ya que de ello podía depender su vida en un futuro. Le enseñó a conciencia el Sectumsempra y su contrahechizo hasta que le salieron perfectos y también otros maleficios no Imperdonables, hasta que consiguió que alcanzara el talante necesario para lanzarlos.

Seguían avanzando en Transformaciones, convocando objetos útiles y bellos para el Refugio, con lo que pronto consiguieron hacerlo acogedor, un verdadero hogar, aunque tampoco se excedieron, necesitaban espacio libre para entrenar y a ninguno de ambos les gustaba que estuviera abarrotado.

Sev continuó aleccionándola en Artes Mentales. Como no tenían pensadero, le explicó las bases de la Oclumancia como lo había hecho Lauren con él, ante ella no necesitaba disimular, pero no quiso leerla en profundidad, ya que no podía ocultar sus secretos.

Pero la animó a que ella sí que lo intentara con él, pues ya ocluía a la perfección. Y tal como Lauren había vaticinado, se les dio genial proyectar sus pensamientos. Desde el primer día ya pudieron hacerlo desde cerca mirándose a los ojos, poco después lo consiguieron en la distancia de la Biblioteca, y como practicaban durante horas, pronto lo lograron también sin mirarse, así que estaban comunicados siempre que se encontraban cerca, en el Comedor, la Biblioteca, en Pociones o cuando se cruzaban por los corredores.

Pero, por supuesto, a lo que más tiempo dedicaban cuando se encontraban solos fue a seguir experimentando, probando nuevos juegos. Sev quiso aprender cómo lo hacía ella sola y Lily le enseñó. Le resultaba más fácil llegar boca abajo, por eso de la presión del propio peso de su cuerpo, pero en esa postura Sev no tenía buen ángulo, así que lo intentaron con ella tendida de espaldas, todavía por encima de la ropa.

Él la abarcaba con una mano a la vez que la estimulaba acariciándola y mordiéndole el cuello y los pechos y ella lo guiaba marcándole el ritmo. Les costó varios intentos conseguirlo. Ella siempre quería corresponderle, pero él no la dejó hacerlo hasta que lo logró con ella. Cuando no terminaban repetían lo aprendido aquella estupenda primera noche, frente a frente, comunicándose con sus pensamientos, como habían aprendido gracias a Lauren. Y sí, era fantástico.

Lo siguiente fue desnudarse por completo, sugerido por ella, pues quería sentir su piel directamente. A él le daba miedo, temía que acabaran como no quería todavía, pero ella lo tranquilizó diciéndole que tampoco quería.

Así que él accedió y se quitaron las prendas que hasta entonces habían conservado. Ambos se llevaron gratas sorpresas al descubrir esas partes de sus cuerpos que nunca habían visto ni en ellos mismos ni en nadie más. Sev se quedó extasiado cuando al retirar la prenda negra descubrió que ella era pelirroja integral.

-Eres la diosa del fuego… – le dijo.

Y se quedó contemplándola de tal manera que únicamente con su mirada la enardeció, y tras esperar que él se colmara con su imagen, lo tumbó de espaldas y le desprendió sensualmente la prenda también negra que ocultaba su serpiente de acero.

A él se le pasó el apuro enseguida, observando la mirada de asombro y deseo que ella le dedicaba. Lily ya lo conocía por el tacto, pero verlo… Las tejonas siempre insistían en la importancia del tamaño y también Cecile se lo había insinuado alguna vez. Ella no tenía con qué comparar, pero conociendo su propio cuerpo, le pareció mucho más que suficiente. Y lo deseó hasta tal punto que entendió la reticencia de él a quitarse la ropa.

Así que por no verse tentada a avanzar demasiado, le propuso que se lo hiciera con la mano, y él pudo descubrir entonces, al tacto directo, sus pliegues y el diminuto botón que ocultaban. "Buah… esto es mucho más complicado que lo mío."

La exploró con los dedos con cuidado, aprendiendo con la intensidad de sus gemidos cómo debía tocarla. Se empapó con su humedad al palpar la entrada de su secreta cueva. No quiso avanzar más por el momento, y volvió a lo ya acostumbrado con ropa, pero ahora que había desvelado el centro de su placer, puso más empeño en presionar ahí, con lo que la enloqueció.

Ella, desde que lo viera desnudo, no conseguía dejar de desearlo en su interior, y más todavía ahora que estaba tocándola como nunca antes. También lo había probado sola y él tenía los dedos muy largos, así que le pidió entre gemidos:

-"¿Puedes usar… las dos manos…? Sigue así… y con la otra… entra en mí…"

"Vale, no puedo negárselo, después de ver cómo me desea y todavía no voy a dárselo todo." Así que sin dejar de estimularla con la mano derecha como ya sabía que la haría terminar, comenzó a acariciar con la yema del corazón izquierdo, "el dedo del anillo", su secreta entrada, demorándose. "Empapado…"

Avanzó muy lentamente y pronto se encontró con un estrechamiento. "Buf… su virginidad, quizá le haga daño." Así que se detuvo, solamente acariciando en círculos la barrera. Pero ella le dijo:

-"Sigue… por favor…"

Con el máximo cuidado, atravesó el estrecho orificio, introduciendo su largo dedo en su cálido y húmedo interior. Ella lanzó un largo gemido. "Buah… me envuelve el dedo por completo, es tan estrecha. No voy a caber. Bueno, ya veremos cómo hacemos, ahora he de seguir."

Con el mismo cuidado sacó el dedo dejando la yema dentro y volvió a introducirlo, acompasando los movimientos de ambas manos. Ella gemía largamente con cada embestida, y él se relajó. "Al menos no le estoy haciendo daño, todo lo contrario." Y también se puso a cien.

Probó algo más, para hacerla disfrutar más tiempo. Redujo la presión y dobló el dedo en su interior, acariciándola por dentro. "Es flexible, se ensancha, entonces no será para tanto." Cuando tocó cierto punto con la yema, a medio camino de la entrada, ella gritó de viva voz:

-¡Ah! Eso, eso…

"Merlín… qué raras son las chicas." Y se dedicó a estimular esa zona, con lo que ella ya casi gritaba todo el tiempo. Poco después, ella puso la mano sobre la de él. "Quiere acabar." Volvió a presionar, mientras con el dedo la recorría entera, haciendo coincidir el toque sobre el punto clave con la mayor presión de la otra mano. A la tercera pasada comenzaron a un tiempo sus espasmos y sus gritos. No se detuvo hasta que terminaron. Se retiró y la abrazó. Cuando recuperó el aliento, le dijo:

-Dios, Sev… eres increíble… El mejor que he tenido hasta ahora.

"Sólo con las manos," pensó satisfecho.

-"Ahora te toca a ti…"

"Buf…"

-"Descansa un poco, no hay prisa."

-"No… déjame ya… Antes de que se te pase…"

"Bueno, mejor así, porque estoy casi a punto también." Ella ya lo tendía de espaldas, y comenzó a acariciarlo como solía hacer por encima de la ropa. "Así voy a tardar más, y me está haciendo un poco de daño."

-"Déjame enseñarte. Rodéala con la mano."

Ella lo hizo.

-"Un poco más arriba."

Le cubrió la mano con su derecha y le mostró cómo presionar y moverla. "Mejor mojado." Se llevó los dedos de la mano izquierda a la boca para humedecerlos, entre ellos el que había estado dentro de ella. "Menuda sorpresa… su sabor, es exquisito. Merlín… he de hacérselo con la boca también. Bueno, a lo que estamos."

Se mojó con los dedos y la hizo acelerar el ritmo. Ella se lo tomó con empeño y enseguida la dejó seguir sola, abandonándose. Cuando se sintió llegar, volvió a cubrirle la mano para que no se mojara y conducirla a movimientos más lentos e intensos. Gemía. Cuando acabó, se secó con magia con la mano. Ella se había recostado en su pecho y esperó a que se recuperara sin dejar de tocarlo suavemente. Le preguntó:

-"¿Lo he hecho bien? ¿Te ha gustado?"

-"Sí, cariño, mucho."

-"Pero creo que no tanto como a mí…" – apenada.

"¡Ay, pobre! ¿Qué le digo?"

-"Creo que es porque tú lo sientes más, porque te gusta por dentro y por fuera. Además, yo prefiero cuando acabamos juntos."

-"Entonces a la próxima lo hacemos como siempre pero sin ropa."

"Buf… qué peligro."

-"Prefiero que esperemos un poco más para eso, de lo contrario no resistiremos no llegar hasta el final. Se me ocurren más maneras."

-"Ah, ¿sí? ¿Cómo?"

-"Ya lo sabrás en su momento" – pícaro.

-"Mira que eres malo. Siempre haciéndote el misterioso."

-"Es parte de mi encanto."

Ella había seguido acariciándolo levemente mientras decrecía.

-"También esto me parece un misterio, parece tener vida propia. Se hace grande y dura cuando te gusta y enseguida pequeña cuando acabas. Es muy raro."

Él rio un tanto avergonzado.

-"Es para poder entrar en ti… cuando toque."

-"Ah… Por eso tú lo haces solo de esa manera."

"Vamos a cambiar de tema."

-"Claro, no tiene tanto misterio. A mí sí que me parece extraño lo tuyo, no lo imaginaba así para nada, es bastante complicado."

-"Sí, tienes razón. Pero sabes hacérmelo muy bien."

-"Porque tú me ayudas y experimento."

-"¿Quieres verlo? Yo me he mirado con un espejo."

-"Otro día. Hoy nos queda poco tiempo."

A ella también le dio por experimentar, y siguió acariciándolo más abajo. Él sintió un escalofrío de placer, que ella percibió.

-"¿Aquí también te gusta? ¿Quieres que te toque?"

-"Vale, pero con cuidado, es muy delicado, la parte del cuerpo que más duele."

Lily recordó la desagradable experiencia de Cecile.

-"Es verdad, ya tiene pinta."

Él se sentía volver a crecer.

-"Déjalo, Lily, que me está gustando demasiado y nos tenemos que ir."

-"Pues podrías habérmelo pedido antes para que te lo hiciera."

-"Ya… tienes razón. No se me ha ocurrido."

Dejó de acariciarlo y lo abrazó.

"Buf… menos mal."

Pasaron un rato en silencio. Ella preguntó, tímidamente:

-"Y eso que te has secado… ¿es lo que nos deja embarazadas?"

"Claro, ella nunca lo había visto hasta ahora."

-"Sí, cariño, por eso tampoco podemos hacerlo todavía."

-"Eso no es ningún problema. Pomfrey nos da a todas una poción anticonceptiva desde que nos hacemos mujeres. De lo contrario, el colegio se llenaría de bebés."

"¡Vaya! Eso sí que no lo sabía… habrá que aprender a prepararla."

-"Es la primera noticia que tengo. Vaya secretos os traéis las chicas."

-"Yo al menos te cuento los míos, no como tú."

"Cuánta razón… en muchos sentidos."