Entrenamiento
Ese primer miércoles de marzo Sev advirtió a Anthony en clase de Aritmancia del peligro que suponía que Dumbledore leyera a cualquiera de ellos, y le contó que ya había conseguido el libro de Oclumancia y que los Gryff se apuntaban al entrenamiento del sábado.
El viernes por la tarde, tras pasar la noche anterior con Lily, se encontró con Lauren en el estanque del Bosque, que ambos conocían, acudiendo cada uno por separado. De nuevo ella llegó equipada con la ropa que vestía cuando hicieron la excursión nocturna por el Bosque.
"Me gusta mucho más así que con falda, le pega más con su personalidad. Toda una guerrera."
Buscaron un lugar cercano, que estuviera lo suficientemente despejado de árboles para poder situarse a una buena distancia sin impedimentos, y lo protegieron. Como era la primera vez que ella entrenaba, Sev comenzó como lo hizo con Lily, desde el principio, la enseñó a desarmar. "Como ya esperaba, le ha costado mucho menos que a ella aprender. Nos va a ir muy bien."
A partir de entonces no faltaron un solo viernes. Y sí, Lauren aprendió muy rápido, resistía sin cansarse la hora y media que tenían de luz al principio, y a medida que alargaron las tardes, también prolongaron los períodos de entrenamiento, hasta que pudieron alargarlos para llegar al castillo justo antes de la cena.
Volvían juntos, de noche, aprovechando el trayecto para contarse las noticias sobre los serpientes hablando o proyectando, pronto lograron hacerlo también sin mirarse. Cuando llegaban a la linde, Sev esperaba desilusionado a que ella llegara al castillo, rememorando la estupenda tarde que habían pasado y comenzando desde ese mismo instante a extrañarla hasta el siguiente lunes que se verían de noche.
En el mes y medio que quedaba hasta Semana Santa, rebasaron con creces el temario de quinto año, y por supuesto, también le enseñó a lanzar maldiciones, para las que consiguió el talante necesario de inmediato.
El sábado se encontraron por fin los Gryff con La Guardia, en un ambiente de máxima tensión. Sev los presentó a todos, que se saludaron con firmes apretones. De camino, durante el tramo que podían conversar sin tener que estar atentos al suelo que pisaban, Jack se quedó con Remus en la retaguardia como Sev ya esperaba.
Él caminó junto a Deborah, pues era con quien le faltaba estrechar lazos, y pudo comprobar el profundo cambio experimentado por la chica desde la semana anterior. Se mostró cercana, en absoluto desconfiada, y también le pidió disculpas por no haber confiado en él.
Precediendo a todos, Cecile y Lily hacían lo propio con Anthony, su compañero de curso durante cinco años, con quien por ser de casa enemiga, nunca habían hablado. Eran los únicos que reían a ratos.
Cuando llegaron al tramo accidentado, se intercalaron chicos y chicas para salvarlo. Sev pensaba, "Somos siete, tres parejas, y Jack está solo. Nos falta Lauren."
Llegaron al claro. En cuanto entró Jack, que iba en la retaguardia, ordenó:
-Prince, protege.
"Ya está delegando en mí todo lo relativo a la seguridad." Mientras Prince rodeaba el claro, Jack les dijo a los otros:
-Vamos a secar un espacio amplio para sentarnos, lo primero que debemos hacer es una asamblea.
Lo hicieron con las manos, todos estaban impregnados de la magia del Bosque.
Se sentaron en círculo, Jack le pidió a Prince que lo hiciera a su derecha. "Lauren tenía razón, soy el segundo."
-Prince, ¿hasta qué punto es grave la situación con Dumbledore? – preguntó Jack.
-Mucho. Pienso que si descubre lo que sabemos antes de tiempo, podría Obliviarnos o hacernos algo incluso peor, porque quitándonos el recuerdo no solucionaría el problema, podríamos volver a descubrir el potencial por casualidad, como me pasó a mí la semana pasada.
-Entonces no podemos esperar un mes entero a conseguir un pensadero para aprender a ocluir. ¿Estáis todos de acuerdo?
Asentían. Sev dijo:
-Pero debes poner la seguridad por delante, Jack. Si sales como tenías pensado y te pillan, el propio Dumbledore puede citarte, leerte y descubrirlo todo.
-Ya lo había pensado, Prince, por eso no fui ayer mismo, pero Lupin acaba de darme la solución. Conoce un pasadizo que lleva desde los terrenos del castillo hasta Hogsmeade, y puedo quedar allí con alguien de mi familia que me lo traiga. De hecho, puedo hacerlo mañana mismo, ya lo tienen comprado.
"Claro… el pasadizo que va desde el Sauce Boxeador hasta la Casa de los Gritos. ¿Cómo no se me había ocurrido? Por no delatar a Remus, quizá. Qué suerte que haya venido, ha puesto en riesgo su propio secreto por contribuir a sacarnos del embrollo. Y debe haber pensado que a mí también se me habría pasado por la cabeza y no he dicho nada por cubrirlo." Sev y Remus se dedicaron una mirada de profunda comprensión y aprecio.
-¿Consideras seguro hacerlo de ese modo? – le preguntó Jack.
-Sí, pero de noche.
-Cierto, nosotros también hemos llegado a esa conclusión. Es una pena, porque mañana podríamos haber aprovechado la tarde para comenzar.
-¿Qué excusa le has dado a tu familia para necesitarlo? ¿Les has contado algo sobre la Magia Druida?
-Por supuesto que no. Mi tío, que es Auror, conoce la existencia de La Guardia. No ha necesitado ninguna explicación.
"Wow… tenemos un buen contacto fuera del colegio."
-De hecho, él mismo me había recomendado que aprendiéramos a leer y ocluir – continuó Jack.
-Genial… Entonces, si lo consigues mañana de noche, podemos aprovechar las tardes entre semana, en mi claro, para comenzar. Aunque haya poca luz podemos hacerlo igualmente con los Lumos y quedar por turnos, en grupos de tres o cuatro, porque tendremos poco tiempo hasta la cena.
-¿No sería demasiado para ti quedar a diario?
-Yo ya he estado estudiando el libro, puedo daros las nociones los primeros días y después ya podríais hacerlo por vosotros mismos. Pienso que sería conveniente guardar tanto el libro como el pensadero en el propio claro, protegidos. Lily tiene un libro de hechizos protectores que nos regaló Remus y debe haber alguno para esa función. Lily, ¿te encargas tú de buscarlo?
-Claro, Sev – respondió Lily - Esta misma tarde lo hago con Cecile.
-Que no os pille Potter.
-No, protegidas dentro del dosel, en el dormitorio.
-Eso es. Si existe, me haces la seña en la cena, Cecile, y yo lo busco en el que hay en la Biblioteca.
-De acuerdo, Sev – dijo Cecile.
-Buah, Prince, tenéis toda una infraestructura – dijo Jack.
-Es lo que tiene tener que esconderse. También puedo dejar allí el libro de Legeremancia. La verdad, es mejor que esté allí que tenerlo en casa.
-¿Y tú no lo necesitas para seguir aprendiendo?
-Buf… ya me lo sé de memoria, sólo he de practicar. Y en todo caso, si necesito consultarlo, puedo acudir al claro igualmente.
"Claro, él no necesita los libros en absoluto, ni el pensadero. Ya le enseña su aliado y también tienen un pensadero," pensó Lily.
-Perfecto entonces, así no te pones en riesgo a diario ni debemos vernos serpientes y leones a un tiempo, podemos quedar por separado. ¿Comenzamos el lunes, entonces?
-Sí, claro.
-¿Con quiénes consideras que es más urgente comenzar?
"Con La Guardia, el pequeño Ariel. Y los Gryff tienen a Lily para enseñarles."
-Con los Sly, incluyendo a Ariel.
-Sí, estamos de acuerdo contigo. Es el que corre más riesgo de ser citado por Dumbledore, aunque desde que hablaste con él se está comportando muy bien, lo hiciste genial, Prince. Nos ha hecho aprendernos el Manual.
Todos los Sly rieron, los Gryff no entendían nada, Sev les explicó:
-Le di un 'Manual de instrucciones del Joven Guerrero' para que no se ponga en peligro. Las aprendió de memoria a la primera – y a Jack – Entonces añade la octava instrucción, no acercarse a Dumbledore.
-Ya se la he dado.
-¿Y la ha comprendido?
-Ya no me cuestiona, la primera de la lista es 'Obedecer a Jack'. Muchas gracias, Prince.
-Es porque es tu hermanito.
Todos pensaron, "No, bobo, es el tuyo."
-¿Cuántos más deberíamos acudir?
-Pienso que si venís los cuatro seríamos demasiados. Quizá mejor sólo él y alguien más. ¿Es contigo con quien tiene más confianza?
-Sí.
-Ya… vaya pregunta estúpida. Bien, entonces, si te parece, cuando acabemos el entrenamiento de esta tarde, nos quedamos los dos en el claro y te doy las primeras nociones de Legeremancia, así ganamos tiempo para el lunes, porque prefiero que seas tú quien lo haga.
-Estupendo. ¿Consideras seguro que no acudamos hoy a almorzar?
-Sí. Lo extraño sería que volviéramos a hacerlo habiendo faltado la semana pasada, delataría que ha pasado algo raro. Pienso que Dumbledore se ha percatado de todos nuestros movimientos desde Navidad, por el momento se ha conformado con eso y no actuará hasta que nosotros demos el primer paso. Delataría que está al tanto.
-¿Y yo, Sev? – le preguntó Remus.
"Vaya… me ha llamado Sev, por fin."
-Si las chicas no faltan no tiene por qué relacionarte con nosotros. Lo significativo sería que lo hiciera Lily, pues es con quien sabe que tenía relación.
"Jo…" Lily puso cara de pena.
-Lo siento, cariño – continuó Sev - Cuando aprendáis el camino podréis venir por la tarde, que es más larga.
-Claro, Lily – ésta fue Cecile - Ten paciencia, lo importante es estar segura, se trata de algo muy serio.
-Vale, Sev – dijo Lily.
"Qué bien nos está viniendo Cecile para contenerla y ponerle las pilas," pensó Sev.
-¿Y el martes? – preguntó Jack.
-Depende de cómo nos haya ido el lunes con Ariel, quizá sea necesario repetir con él – respondió Sev - En ese caso ya podríais venir dos Sly y leeros también entre vosotros.
-¿Y los Gryffindor, Sev? – preguntó Lily.
"Buf… quiere estar conmigo, ya está viendo que hoy ni siquiera vamos a poder hablar, no comprende que ellos corren mucho menos riesgo que nosotros y que ella misma va a enseñarles a leer y ocluir. Debí explicárselo todo el jueves, pero no contaba con tener el pensadero tan pronto. Voy a tener que explicárselo delante de todos."
-Lily, los Gryffindor no os estáis poniendo en evidencia como nosotros. Y lo primero es enseñar a Ariel. Si nos pilla a uno de los mayores, pues mira, nos fastidiará la vida, pero es una decisión que estamos tomando conscientemente. Él es un niño todavía y hay que protegerlo a toda costa.
"Buah… qué idiota soy…" pensó Lily.
-Tienes razón, lo siento.
-Quedaré con vosotros el miércoles o el jueves, según cómo nos vaya, para que podáis practicar el viernes por la tarde o el fin de semana entre vosotros. La próxima semana nos toca el domingo, ¿no, Jack?
-Sí – respondió Jack.
-¿Y vamos a seguir sólo los mayores?
-Según cómo nos vaya esta tarde.
"Muy bien, evita hablar de los maleficios delante de Lily y Cecile. Seguro que ya ha hablado con Remus de ello también de camino."
-Vale. De cualquier modo, no creo que os llegue para aprender el camino para venir solas por la tarde con una vez. Así que el próximo domingo tenéis libre el claro toda la tarde para practicar entre vosotras con lo que yo os haya explicado. ¿Os parece bien?
-Por supuesto, Sev – respondió Cecile – Así lo haremos.
-Además, aunque obviamente, nunca lo he probado, creo tener talento para la Oclumancia, y Lily lo tiene para la Legeremancia, por lo que al transmitírnoslo en el abeto, ahora todos gozamos de ambos. Así que no creo que nos cueste demasiado aprender. Quizá en un mes turnándonos nos llegue.
"Buah, pobre Sev… va a volver a retrasarse en los estudios… Y yo exigiéndole quedar con él," pensó Lily.
-Vale. Entonces quedamos con Ariel y Jack lunes y martes, y el miércoles o jueves atenta a la seña en el almuerzo, Cecile. Vamos a intentar evitar comunicarnos por escrito en lo que se refiere a este tema. Ya hemos estado arriesgándonos con las cartas en las que nos contábamos lo bien que nos iba.
-Pues sí, Sev, hemos sido unos inconscientes – le respondió Cecile.
-Yo las he quemado todas, me ha dado mucha pena, pero no había más remedio. ¿Tú lo has hecho, Lily?
Lily puso cara de pena. "No lo ha hecho, y mira que se lo dije el jueves. Otra vez a echarle la racha delante de todos, no, por favor."
-Quizá exista algún hechizo protector también para eso en el libro que os regalé – dijo Remus.
-Bueno, entonces lo buscas esta tarde. Pero si no lo encuentras, a la chimenea con ello. Y que no te pille Potter.
"Remus está mirando a Lily, él sabe que existe tal hechizo. Estoy seguro de que lo empleó para el mapa, por eso conocía el libro y nos lo regaló porque nos pilló el Fidelius."
-¿Hay algo más de lo que debamos hablar los siete, Jack?
-No por el momento, a no ser que las chicas quieran decir algo más.
"Con Remus ya lo ha hablado todo de camino."
-Yo estoy conforme con todo – dijo Cecile.
-Yo también – dijo Lily.
"Buf… Por suerte Remus y Cecile están en el secreto, de lo contrario sería imposible de controlar, es una inconsciente. A ver si va aprendiendo con la influencia Sly, Deborah y Anthony no han despegado los labios."
-Bueno, entonces aprovechemos el tiempo que les queda para que entrenen un rato, una hora – dijo Jack - ¿Te parece, Prince?
-Sí, por supuesto – respondió Sev.
-¿Cómo lo hacemos?
"Lo que dijo Lauren, delega en mí el entrenamiento."
-Somos impares, así que habrá que hacer un grupo de tres. Voy a ponerme yo contra Cecile y Lily, así las pruebo, no sé qué nivel tienen. Y vosotros cuatro organizaos como queráis. Podéis comenzar probando a Remus, y luego combatid por parejas o dos contra dos, lo que os parezca más equilibrado.
-Genial.
Todos se levantaron y se quitaron las capas. Se organizaron como había dicho Sev.
"Bueno, Lily lleva también pantalones, como Cecile. Y ropa de abrigo cómoda debajo de la capa, seguro que se la ha dejado ella, porque siempre va de modelito. El único con uniforme soy yo, no me quito el jersey por el momento, a ver qué guerra me dan éstas."
-Cecile, ¿ya controlas no verbales? – preguntó Sev.
-No, Sev. He llegado a temario de quinto año.
-¿Y los contrahechizos?
-Sí, todos.
-Vale, entonces vamos a combatir un rato con verbales y sin desarmar. Yo sólo me defenderé, vosotras dad todo lo que tengáis.
Las dos frente a él. Lily pensaba haber mejorado mucho, hasta que comprobó que Sev, sólo con Protegos y moviéndose, no se dejó alcanzar ni una vez en diez minutos.
"Buf… qué verdes están… Me va a tocar quedar con ellas también mañana. Bueno, para que no se desanimen, en vez de dejarme alcanzar como lo hago siempre, se me ha ocurrido una idea que también me sirve a mí para practicar."
-Vale, chicas, vamos a cambiar. Ahora me pongo yo al centro y me atacáis cada una por un lado. Lily, puedes pasar a no verbales. Intentad no alcanzaros la una a la otra, mejor guardad cierto ángulo. Eso es, y también podéis moveros alrededor de mí.
Empleaba el Protego para defenderse de una y a la otra la esquivaba. Se dejaba alcanzar de cuando en cuando por Cecile, para no desanimarla. "Lily, que espabile."
-Vale, parad un momento. ¿Qué tiempo nos queda?
-Media hora – dijo Cecile.
-De acuerdo. Ahora yo también voy a atacaros, con lo que ya no usaré Protegos y lo tendréis más fácil para alcanzarme, pero a la vez deberéis defenderos. Con escudos, o mejor todavía, moviéndoos, para poder seguir atacando. Cecile, ¿te has fijado en cómo lo hacía yo?
-Sí, adivinando de dónde te viene el ataque.
-Eso es.
"Ésta va a aprender rápido, le pone ganas."
-Vamos a ello.
Lo hicieron. Sev atacaba indistintamente a ambas, alcanzando más a Cecile que a Lily, pues esta última utilizaba casi siempre el escudo para defenderse mientras que aquélla no lo usó ni una vez, pero en el tiempo que necesitaba para pronunciar el contrahechizo, la otra, a veces, lo alcanzaba.
"Bueno… esto va estando más equilibrado."
Pasó la media hora.
-Felicidades, Cecile, lo has hecho genial, no has usado el Protego ni una sola vez, así es como se aprende.
"A Lily ni mu, si quiere felicitaciones que espabile."
-Bueno, chicas, lo siento mucho, pero debemos marcharnos, voy a acompañaros yo hasta el camino. Despedíos de los demás.
Remus y los Sly estaban combatiendo dos contra dos, los dos de quinto contra los dos de sexto. "Remus tiene el nivel de Anthony." Interrumpieron la lucha para despedirse de las Gryff, que dieron besos a todos.
-¿Te has fijado bien en el camino de ida, Cecile?
-Sí, Sev.
-La próxima semana intentaréis guiar vosotras, a ver si entre las dos lo recordáis.
-Buena idea.
-Y muchas gracias por sacrificarte y volver con Lily al castillo, tú no tendrías por qué hacerlo.
"Buah… Sev tiene razón. Qué idiota soy," pensó Lily.
-No es necesario que me las des, para eso estamos los amigos – dijo Cecile - Gracias a ti por la clase.
-Gracias a ti por haberla aprovechado al máximo, a pesar de la caminata y del poco tiempo que hemos tenido. Eres muy buena alumna.
-Y tú muy buen maestro.
-Fijaos también en el camino de vuelta.
"Ahora Cecile no va a tener quien la ayude a moverse. Entonces tampoco voy a ofrecerme a ayudar a Lily, que se vaya acostumbrando a andar sola por el Bosque, las demás chicas lo hacen, así ganará agilidad."
Sev las precedió. Lily lo seguía de cerca, y Cecile, sin perderlos de vista, se mantuvo distanciada para que pudieran hablar un rato en privado.
-¿Qué tal lo he hecho, Sev? – le preguntó ella - A que he mejorado…
-Sí, Lily, pero no pones suficiente empeño en aprender. Te has acostumbrado a que te dé ventaja y si algún día debes combatir de verdad te van a crujir.
-Ya…
-¿Te has dado cuenta de cómo lo hace Cecile? Toma el camino difícil y no el fácil para aprovechar mejor el tiempo que tenemos. No ha usado ni un solo Protego para aprender a esquivar. A este paso, en dos semanas te supera.
-Ya…
-Y las dos estáis muy por debajo del nivel de La Guardia, y cuando me llegue la maldita carta nosotros no vamos a poder defenderte, vais a tener que hacerlo vosotros y sólo sois tres, porque con Dumbledore ya no podemos contar.
"Y Potter y Black, por suerte, pero no se lo digo ahora ni de broma, de lo contrario no va a espabilar."
-Vale, Sev, voy a tomármelo en serio.
-¿Me prometes que vas a hacerlo?
-Sí.
-¿Y que vas a poner por delante la seguridad de todos antes que tus ganas de vernos? Yo también tengo muchas, pero hoy te has comportado como una niña caprichosa cuando hemos hablado de cómo quedar esta semana. Sabes de sobra que sólo me necesitas para aprender a extraer los pensamientos con la varita, tú ya tienes las bases de la Legeremancia y la Oclumancia y podrías enseñárselas tú sola a Cecile y Remus. Si voy también con vosotros es porque debo cubrir las espaldas de mi aliado.
-Tienes razón, Sev. Me he avergonzado mucho.
-Pues no lo parece. ¿Voy a tener que hacerte un Manual también a ti, como a Ariel?
-No, Sev.
-Aprende de Cecile. Ella sí que es consciente, y eso que se metió en el lío por nosotros, sin elegirlo. No nos lo echa en cara y todavía se muestra agradecida.
-Tienes razón.
Lily estaba al borde de las lágrimas de vergüenza y arrepentimiento.
-Vale, si me prometes que vas a cambiar de actitud y no perder el tiempo, quedamos mañana también en el claro, si pueden Cecile y Remus o te dan coartada.
-¿En serio, Sev? ¿Tú puedes?
-No debería hacerlo. He tenido una semana muy tensa como te puedes imaginar, y la que viene va a ser todavía peor. Debería descansar y hacer los deberes, que no los he tocado.
"Ya… Ayer por la tarde no fue a la Biblioteca."
-Entonces no quedamos, descansa y estudia. Les diré a Remus y Cecile que practiquemos nosotros.
-Gracias Lily. Ya hablaré luego con Remus sobre cómo debe hacerlo, porque estoy seguro de que os puede a las dos y es así como deberíais entrenar, y no jugando.
-Ya…
"Buf… voy a cambiar de tema, si no, voy a ponerme a llorar y sólo le falta eso, encima," pensó Lily.
-Sev, ¿el sitio donde hemos estado es donde me llevaste a comer avellanas?
-Claro, ¿no te has dado cuenta?
-Sí, me sonaba, pero parecía más grande.
-Porque ahora las caducas todavía no tienen hojas.
-Claro…
-Estamos muy cerca del Pasaje de las Opciones, ¿lo recuerdas?
-Sí…
-Cuando podáis venir por la tarde nos escapamos y vamos juntos, ¿vale?
-Genial…
-Y nos damos ese beso que no nos dimos entonces.
-Ya… qué boba.
-No pasa nada, ahora ya pasó.
Sev dejó a las chicas en el camino principal y volvió sobre sus pasos. Cuando llegó de nuevo al claro encontró a los otros descansando. Jack lo recibió con un amistoso reproche.
-Antes aguantábamos del tirón hasta la una, pero hemos perdido fondo por no entrenar durante tanto rato en casi tres meses, culpa tuya, Prince. ¿Te parece si aprovechamos ya para almorzar o prefieres pelear otro rato antes?
"Buf… yo también comienzo a sentirme cansado, y por la tarde tenemos que hacer algo muy comprometido. Habría sido mejor dedicar la mañana a ello estando más frescos, pero bueno, así al menos ya hemos calentado."
-Si tenéis hambre, mejor almorzamos ya. No conviene que lleguemos agotados a jugarnos la vida.
-Tienes toda la razón.
Se sentó en el hueco del círculo, ahora de cinco. Anthony sacó la comida y esta vez al que primero ofreció fue a Remus.
"Pobre lobo… y el lunes se quejaba de las 'alianzas con los serpientes'."
-¿Qué tal, Remus? ¿Ha sido provechoso? – le preguntó Sev.
-Vaya que sí, Sev. Nunca había combatido a este nivel.
-Para aprender de verdad la lucha ha de ser igualada.
-¿Y cómo aprendiste tú, Prince? – le preguntó Deborah - ¿Contra los otros serpientes?
"Si respondo a eso, Remus se va a sentir fatal. Qué poco tacto."
-Aprendí solo, Deborah. Ya sabes, la necesidad.
"Espero que con eso entienda."
Continuaron hablando informalmente, más relajados que por la mañana, al menos ahora ya tenían planes en mente. Cuando acabaron, reposaron un poco la comida, y después Sev, todavía en el claro, les enseñó a lanzar las Imperdonables con pequeños insectos. "Me sabe muy mal hacerlo así, pero debo asegurarme de que serán capaces de hacerlo antes de acudir al lugar donde realmente vamos a probarlas."
También les enseñó el Reducto y otros maleficios que podían realizarse sobre rocas. Sólo se reservó el Sectumsempra, lo consideraba su sello personal, que por el momento sólo enseñó a Lily y Lauren. Cuando se aseguró de que todos eran capaces - Remus fue a quien más le costó, como ya imaginaba - se pusieron en camino de nuevo. Cuando los otros no podían oírlos, le dijo:
-Lobo, no te la juegues si no estás seguro de poder hacerlo. Esta tarde podemos morir cualquiera de nosotros.
-Si tú fuiste capaz de aprender solo 'por necesidad', como has dicho, yo también debo hacerlo. Cuando te llegue la carta deberemos defender a Lily.
-Gracias, lobo.
Llegaron a los alrededores del nido de las acromántulas, ya habían planeado previamente la estrategia a seguir. Debían aproximarse con sigilo y trepar a los árboles cercanos a él, a los que las arañas gigantes no podían encaramarse.
Entonces, Sev, que era quien estaba más próximo, lanzó la primera maldición, Imperius, hizo salir a la araña del nido y muchas otras la siguieron en dirección a donde estaban los demás, que iban eliminándolas a medida que pasaban por debajo de ellos, con Crucios, Avadas y otras.
Dejaron el Reducto para el final, para eliminar los restos, y devolvieron de nuevo al nido con Imperius a las que quedaron vivas. Todavía esperaron un rato a que se calmaran de nuevo después de la escabechina, que fue histórica.
Sev bajó de su árbol mientras los otros lo cubrían y los demás lo hicieron a su vez por turnos, siendo Remus y la chica los últimos. Se alejaron del lugar caminando hacia atrás, en formación y en guardia. Cuando estuvieron a una distancia segura, fuera ya de peligro, lo celebraron.
-Creo que no vamos a poder volver la próxima semana, las hemos diezmado – reía Sev.
-Mejor que no, de lo contrario la próxima generación no tendrá cómo entrenar – le respondía Jack.
-Hagrid se va a disgustar – éste era Remus.
-No, hombre – le respondía Sev – Hemos dejado viva a Aragog.
Reían a carcajada limpia, por fin descargados de la adrenalina del tenso día.
