Inquietud
Por fin se estableció una suerte de rutina, en calma tensa. Sev seguía en comunicación con La Guardia a través de Anthony, en clases de Aritmancia y cuando se veían a solas en el dormitorio, que era bastante a menudo, pues ambos se iban a la cama temprano siempre que podían.
Él fue el más beneficiado del ritual del abeto, pues adquirió el talento de Sev en todas las asignaturas, y como ya era un estudiante aplicado, su mejoría fue inmediata y muy notable, por lo que al fin pudo aspirar a sacar el TIMO de Defensa como deseaba.
Le estaba profundamente agradecido por ello, y Sev a él por haber abogado por él ante sus amigos, y también establecieron una relación de estrecha complicidad y camaradería. Sev seguía ayudándolo en todas las asignaturas que podía a escondidas, y efectivamente, se cambiaron a la primera fila en Aritmancia y Anthony comenzó a ayudar a su vez y a tantear a sus dos compañeras de año, tanto sobre unirse a La Guardia como lo que opinaban sobre Sev.
Lauren siguió leyéndolas, y a las dos semanas descubrió que estaban dispuestas a unirse con tal de defenderlo si las entrenaban a fondo en Duelo, así que Anthony se lo propuso por fin y se unieron a los entrenamientos. Se sorprendieron gratamente al descubrir a tres Gryffindor de su año también implicados.
Como Remus ya se estaba encargando de entrenar a fondo a Cecile y Lily, Sev se dedicó especialmente a ellas, que se lo tomaron con mucho interés y aprendieron rápido, aunque no se arriesgaron a comunicarles también la magia del abeto, pues no quisieron implicar por el momento a más gente en un secreto tan comprometido.
Se tomaron mucho cariño, pues las trataba muy bien, como había hecho con Lily en un principio, le estaban agradecidas por estar ayudándolas en las asignaturas a través de Anthony y él a ellas por arriesgarse de ese modo por él. Ya eran seis Sly mayores, cuatro de quinto.
Las tardes entre semana, de lunes a jueves, las dedicaban a las Artes Mentales. Sev se dedicó en primer lugar a instruir en Oclumancia y Legeremancia a Jack, que efectivamente, siguió acudiendo con Ariel para cubrirse ante los otros. El chico se conformaba con estar con sus dos hermanos mayores, el real y el adoptivo, y estaba encantado. A Jack le costó más aprender a ocluir que a leer. Pronto pudo leer al chico con mayor profundidad y comprobar que ocluía a la perfección. Lauren también lo hizo, para asegurarse de que el pequeño ya no corría peligro.
A partir de ese momento, los dos miembros de tercer año, Ariel y Shelley, la hermana de Jack, se reincorporaron a los entrenamientos de La Guardia, con gran alegría por parte de Ariel. Esa mañana Sev y él hicieron juntos todo el camino hasta el claro de los castaños tomados de la mano, y su pequeño amigo por fin pudo explayarse y contarle ilusionado muchas cosas.
Que lo admiraba desde que entró a Hogwarts y que siempre había querido ser su amigo pero los otros no le dejaban porque no confiaban en él, pero como siempre lo veía con Lily, sabía que no era malo, si andaba con ésos era porque los Gryffindor lo atacaban.
También le contó cómo se enteró de que se quedaba en el castillo en Navidad. Fue cuando sentado en su rincón de la Sala Común leyendo la carta de su madre, le contestó a Mulciber de malos modos que no sabía si cogería el Expreso. "Vaya… Así que ni siquiera estaba seguro de que yo me quedaría, se arriesgó a pasar solo la Navidad."
También que había pasado las mejores vacaciones de su vida pudiendo estar con él todas las mañanas. Sev se sentía abrumado por haber provocado ese torrente de sentimientos en alguien a quien nunca había tratado, y de nuevo se arrepintió de no haberle dedicado más tiempo.
"Nadie, exceptuando a Lily, me había demostrado nunca tanto cariño, y en ella se explica, porque fue mutuo desde un principio, pero este chico, que me demostró confianza ciega sin siquiera conocerme y a pesar de las advertencias de sus amigos… es un auténtico misterio para mí."
Ese primer día con los más jóvenes, se dedicó a ellos casi por completo. Pasó la mañana peleando con Ariel, que se moría de ganas de hacerlo sólo con él, y cuando llegaron las chicas Gryff por la tarde organizaron un grupo de cuatro, dos contra dos. Sev con la chica, Shelley, la hermana de Jack, que era la más floja de La Guardia y a la que tampoco le transmitieron por el momento el secreto de la magia, y Lily con Ariel.
Así estrecharon lazos los cuatro. Ariel y su amiga eran como Lily y Sev, los mejores amigos que ya se vislumbraba que serían novios, y las dos parejas se sintieron plenamente identificadas entre sí. A la vuelta al castillo siguieron haciéndolo, volvieron los cuatro en grupo. Lily pensaba, "mis cuñaditos…"
De ese modo ya eran once en La Guardia. "Ocho Sly, tres Gryff. Nueve mayores y dos peques. Dos de sexto, siete de quinto y dos de tercero. Se nos queda pequeño el claro."
Por su parte, Sev le comunicó a Jack lo que Lauren le había dicho, que la gente de su casa a la que había podido leer, le tenía miedo y a la vez lo admiraba, y como ésta le recomendó, lo animó a que estrechara lazos con los buenos guerreros de su año y que los tanteara para conocer si se unirían a La Guardia y si guardarían el secreto al enterarse de que él estaba implicado, pues tal hipótesis era imposible de leer sobre hechos no ocurridos.
Jack lo comprendió a la perfección, se puso a ello y en cuanto pudo leer sin varita, él mismo lo hizo con esa pareja con la que tenía más confianza, confirmando lo que le había contado Lauren a Sev, que estaban totalmente dispuestos a unirse a un grupo organizado aunque fuera pequeño, ya que podrían atraer más gente, de hecho ya estaban a la espera de que él se lo propusiera, pues también habían observado sus ausencias los fines de semana. De eso pudo deducir que guardarían el secreto. Ahora sólo le faltaba ganárselos con respecto a Sev.
No le comentó nada de sus avances hasta el fin de semana previo a Semana Santa, para pedirle permiso para contarles su historia durante las vacaciones, en las que había quedado con ellos en privado y fuera del colegio. También aprovechó para confesarle que habían estado a punto de proponérselo en enero a la vuelta de vacaciones y lo habían abortado porque él se metió por medio. "Vaya tela, cómo se han sacrificado por mí."
En todo ese tiempo, no volvieron a lanzarse indirectas sobre Lauren, ya todo había quedado claro entre ellos, y Jack se esforzó al máximo en aprender a ocluir. "Y estoy seguro de que sospecha que mis viernes 'reservados' son para ella." Para entonces Sev ya podía leer con bastante profundidad y él mismo pudo confirmar que lo hacía bien. Le propuso a Lauren que también lo comprobara pero no lo hizo. No concebía leer a Jack sin su permiso y confió en la capacidad de Sev.
Éste delegó en Jack la tarea de enseñar a los otros dos Sly, que dejaron de acudir a Hogsmeade a espiar. Ya tenía las bases, pero continuó quedando con él dos tardes por semana, a la vuelta del entrenamiento y alguna lectiva, para seguir avanzando. "También debe sospechar que estoy aprendiendo con alguien, con ella. Le di muchas pistas."
Con respecto a los Gryff, Sev quedó con ellos una tarde la primera semana, para enseñarles a extraer los pensamientos con la varita, y a partir de entonces delegó en Lily los entrenamientos, pues él ya estaba enseñándola cuando quedaban de noche y era creíble que lo hicieran así. Aprovechaban el claro pequeño siempre que los Sly no lo necesitaban, tanto tras las clases los días lectivos como los fines de semana, comunicándose con ellos también por señas en el Comedor o la Biblioteca.
Así avanzaron en Duelo y Artes Mentales, en estas últimas más lentamente que los Sly, pues tenían menos tiempo que ellos para practicar y debían dedicarse a ambas tareas. Y efectivamente, aunque pululaban por el Bosque a diario, Hagrid nunca los molestó, lo que confirmó las sospechas de Lauren de que Dumbledore estaba dejándolos hacer.
Al delegar en Jack y Lily la mayor parte de entrenamientos en Artes Mentales y en Remus en Duelo para las Gryff, Sev pronto pudo descargarse del sobreesfuerzo, y durmiendo y alimentándose bien, resistió sin perder el ritmo en los estudios.
Todos colaboraron como un gran equipo, Lily no volvió a exigirle quedar con él, se conformó con verlo a solas una noche por semana y las tardes en los entrenamientos de la Guardia, y se implicó en esforzarse al máximo en aprender Duelo y Oclumancia, pues sabía que el primero le iba a resultar muy necesario en cuanto se destapara La Guardia, y necesitaba la segunda para ocultar dos importantes secretos.
Sev nunca llegó a leerla en profundidad cuando estaban solos, ya que no tenían pensadero en el Refugio y no pudo comprobar si lo hacía bien. Tampoco le dijo nada todavía sobre que tendrían que dejar de verse después de Semana Santa, ni de que debía contar también con la protección de Potter y Black.
En marzo tampoco recibió carta de Malfoy, ya que había comenzado la primavera escocesa y llovía ininterrumpidamente "Uf…" Y a partir de esa fecha, como los Sly ya habían avanzado bastante en Legeremancia, especialmente Jack, todos coincidieron en descubrir que los alumnos de séptimo año que deseaban ser mortífagos recibieron invitaciones por parte de partidarios de Voldemort, incluido Malfoy, para verse en vacaciones de Semana Santa. Sev temió que también le escribiera y fue una etapa muy tensa, en la que diseñaron la estrategia que seguirían cuando recibiera la carta. Lo hicieron una mañana que no estaban las chicas Gryff presentes.
Si lo hacía en privado, la devolvería sin más, leyendo a los otros serpientes por si estaban enterados. Pero lo más probable era que le llegara en el desayuno, con el correo ordinario, como recibió la de Navidad. En cualquiera de ambos casos, debería sentarse solo en el Comedor, bien en la siguiente comida si le llegaba a escondidas o inmediatamente después de devolverla.
El resto de La Guardia estaría pendiente de ese movimiento y se levantarían todos para sentarse con él. Así se demostraría que no era él quien buscaba su apoyo, sino que ya gozaba del mismo. "Wow…"
A partir de ese momento, los Sly de La Guardia al completo se desplazarían juntos por el castillo a todas partes siempre que fuera posible. En las horas lectivas, los cuatro de quinto. Y por las noches, en el dormitorio de las mazmorras, donde serían dos contra cuatro, Anthony y Sev se turnarían para vigilar y dormir con ayuda de las pociones de sueño hasta que fuera seguro dejar de hacerlo. Lo sabrían leyendo a los otros, pues Sev ya podía hacerlo a cierta distancia y sin mirarlos a los ojos. "Vaya sacrificio va a hacer Anthony por mí, nunca podré pagárselo."
Por su parte, los Gryff no responderían, no delatándose, y a partir de entonces, Sev pidió a Remus que no se separaran de Lily en absoluto y a poder ser también fueran siempre acompañados del terceto. Le dijo que no se lo comunicara a Lily todavía, que esperara a hacerlo cuando ocurriera o que lo haría él mismo si no recibía noticias antes de Semana Santa.
Lily y Sev habían decidido pasar juntos esas vacaciones, bien en el castillo o en casa, y por lo tanto así se lo comunicó ella a sus padres, pues tenía la excusa de quedarse en el colegio a estudiar para los TIMOS.
La semana previa a las vacaciones ambos recibieron cartas… de sus padres. "Uf…" Los de Lily la animaban a que si decidían ir a Cokeworth, Sev podía quedarse en su casa sin problema. Y que, en cualquier caso, lo recogerían en la estación. Eileen escribió a su hijo comunicándole que había puesto protección anti-muggle en casa en cuanto se marchó su padre y que no había vuelto a dar señales de vida desde entonces.
Así que decidieron que irían a Cokeworth, cada uno a su casa, pues en vacaciones de Pascua muchos más alumnos se quedaban en el colegio, incluidos el cuarteto Gryff, así podrían verse todos los días. Cecile optó por quedarse con Remus. Lauren y La Guardia al completo se marchaban, al igual que los serpientes del año de Sev.
La tarde anterior a tomar el Expreso, Sev tuvo el último entrenamiento con Lauren. Se había estado reservando para ese último día de breve despedida, pues no volverían a verse hasta más de una semana después, enseñarla a conjurar el Patronus.
Los hicieron a un tiempo y le salió corpóreo a la primera. "Quizá ya lo había practicado sola." Y en ese momento pudo comprobar que efectivamente, el suyo era una leona, pues el de Lauren era una pantera, y también jugaron.
Cuando tomaron el Expreso, en el que todavía tuvieron que disimular, Lily se quedó con el resto de sus compañeras y tejonas que solían andar con ellas, absteniéndose de participar en las conversaciones picantes, aunque ahora tuviera mucho que contar.
Sev, por su parte, optó por un compartimento vacío al fondo del tren, como en el último viaje que hizo. Tenía su baúl con los de su año. "Pero seguro que esta vez me dejan tranquilo. En cualquier caso, si vienen me haré el dormido y en paz.
Me da cierto apuro que los padres de Lily me lleven a Cokeworth. A estas alturas me doy cuenta de que no he sido cortés con ellos durante todos estos años, y además ahora conocen mis problemas en casa y el colegio. Pero por eso mismo, debo verlos y hablar con ellos, de otra forma temerán que Lily acuda a mi casa como siempre lo ha hecho."
Habían planeado la estrategia para el traslado. "Nadie debe darse cuenta de que abandonamos juntos la estación." Lily bajó del Expreso con sus compañeras, cuando salió del andén nueve y tres cuartos, se encontró con sus padres y le preguntaron por Sev, ella les dijo que los Slytherin tenían los baúles al fondo del tren y que todavía tardaría un rato en salir.
Con la excusa de tomar algo caliente, pues no lo había hecho desde el desayuno, los condujo hasta una cafetería cercana a la estación diciéndoles que había quedado con él allí.
Sev, por su parte, acudió por su baúl cuando el tren ya estaba en el andén, encontrándose con los serpientes de su año que se preparaban para bajar. Hicieron ademán de esperarlo.
-No os entretengáis, todavía he de cambiarme – les dijo en tono seco y autoritario.
-Pues a buenas horas, Snape. ¿No has tenido tiempo antes? – lo increpó Avery.
"¿A estas alturas pidiéndome explicaciones y atreviéndose a hablarme así?" Lo miró con desprecio.
-¿Qué explicaciones tengo que darte a ti de lo que hago? – le respondió con marcado desdén.
-Bueno, entonces nosotros nos vamos – temeroso y respetuoso – Nos vemos a la vuelta.
"Ojalá que no, pero bueno… Y a éstos ya los tengo totalmente dominados, los otros ni siquiera han abierto la boca, ya me consideran su futuro comandante. Se van a cagar cuando me destape y no van a atreverse con Lily."
Se cambió en el compartimento, tomándose su tiempo para que el andén se vaciara. "No corre prisa bajar del tren, se mantiene detenido aquí hasta el viaje de vuelta."
Cuando al fin se apeó, lo recorrió en absoluta soledad por vez primera. "La frontera del mundo mágico." Lo hizo rápidamente. "No quiero hacer esperar en exceso a la familia de Lily." Salió de la estación, ya conocía la cafetería de antemano, de alguna otra vez que había estado allí con ellos, yendo o viniendo de King's Cross.
Había consultado con Lauren y La Guardia si era conveniente que hablaran a sus padres de la Magia Druida y todos le recomendaron que con los de Lily no había problema, pero que si le contaba algo a su madre le advirtiera del peligro que suponía encontrarse con Dumbledore. "Bah, si mi madre no ha vuelto por Hogwarts desde que se graduó. Se lo diré de todos modos, ellos sabrán por qué me lo dicen."
Por lo tanto, Lily estuvo entreteniendo a sus padres hablándoles animadamente de sus progresos en los estudios, también sobre la Magia Druida que habían descubierto. Sabía que a ellos les interesaba sobremanera todo lo referente a su don y estaban tan maravillados que el tiempo se les pasó en un vuelo.
Cuando Sev entró en la cafetería, los vio sentados a una mesa del fondo. Lily frente a él y sus padres de espaldas. Respiró profundamente y se dirigió hacia ellos. "Mis suegros…" pensó por primera vez. Ella lo vio entrar y le sonrió, para inmediatamente seguir hablando con sus padres. Cuando se encontraba a medio camino, los tres se levantaron y se volvieron hacia él, sonriendo, esperando a recibirlo. Se la devolvió mientras llegaba hasta ellos.
-Buenas tardes, señores Evans, discúlpenme por haberles hecho esperar.
La madre de Lily le respondió:
-No ha sido nada, Sev, no te preocupes, Lily ya nos lo ha explicado.
Lo besó en la mejilla, y el padre le tendió la mano.
-Nos alegramos de verte, ha pasado mucho tiempo.
-Yo también a ustedes.
-Cuánto has crecido, y tienes muy buen aspecto – le dijo la señora Evans.
-Gracias, señora Evans, es muy amable.
-Anda, siéntate y toma algo. Lily nos estaba contando sobre la nueva magia que estáis aprendiendo. Nos extraña que no os la enseñen en el colegio.
Eso les dio pie a entablar una interesante conversación en la que no se trataron todavía los temas espinosos. Habló animadamente por vez primera con los padres de Lily, creando por fin esa confianza que nunca les había brindado.
"Se muestran interesados y cercanos, y al darles la oportunidad de hacerlo, puedo descubrir que Lily ha heredado ese rasgo de sus padres." Ella lo dejó hablar a él, asombrándose una vez más del profundo cambio que había experimentado. No tardaron demasiado en dirigirse hasta el coche.
-Vámonos ya, puede que tu madre se preocupe si llegamos demasiado tarde – le dijo la señora Evans.
Montaron en el coche, los padres delante y ellos detrás. Se tomaron de la mano y se dedicaban sonrisas furtivas. Pronto la madre de Lily cambió el tema de conversación.
-¿Qué tal por lo demás en el colegio? Lily nos contó que sus propios compañeros te molestaban.
"Le agradezco profundamente que haya esperado a no estar cara a cara para hablar de eso."
-Llevan todo el curso sin hacerlo. Un amigo de Lily, que ahora también lo es mío, me está protegiendo de sus propios compañeros.
-Sí, eso nos explicó, y no sabes cuánto nos alivia saberlo. Pero si vuelven a hacerlo no dudes en decírnoslo y nos pondremos en contacto con el director.
"Buf… eso no."
-Encima de lo que has tenido que pasar en casa, sólo te faltaba que también en la escuela te maltrataran. Cuando Lily nos lo contó nos quedamos muy preocupados – el tono de la señora Evans era ansioso, fiel al sentimiento que expresaba - ¿Estarás seguro en La Hilandera? Ya sabes que puedes quedarte en nuestra casa cuando quieras, considérala tuya. Nos encargaremos de que Petunia no te moleste.
"Buf… está muy preocupada por mí." Intentó transmitirles seguridad.
-No saben cómo se lo agradezco. Y así lo haré si es necesario, pero no lo creo. Tengo muchas ganas de estar con mi madre, ella también conmigo y estoy seguro de que esta vez nos protegerá. Al fin y al cabo, sólo voy a estar una semana.
Ahora habló el padre, en tono comprensivo pero firme.
-De cualquier modo, preferiríamos que Lily acudiera a tu casa sólo lo mínimo, entiende que ya no nos sentimos seguros. Aunque nos consta que si no le ha pasado nada en todos estos años, es porque tú mismo lo has evitado.
"Este hombre sabe juzgar, y ya nos esperábamos algo así." El señor Evans continuaba:
-Por descontado, no vamos a prohibiros que os veáis, pero podéis hacerlo en nuestra casa. Tu madre trabaja por las mañanas, ¿no, Severus?
-Sí.
-Pues vienes a estudiar a casa, nosotros no estaremos. Os metéis en el cuarto de Lily y Petunia no os molestará.
"Es la segunda vez que hablan de que Petunia molesta. Hace años que no la veo y Lily nunca me cuenta nada de ella. ¿Sigue hostigándola como cuando eran pequeñas? Pero si ya debe tener diecinueve años." Interrogó a Lily con la mirada, que le alzó las cejas.
"Pues sí… lo que faltaba." El señor Evans continuaba:
-También puedes quedarte a almorzar o cenar siempre que quieras.
"Buf… lo de estudiar vale, pero a la mesa con Petunia, ni hablar. Situación tensa."
-Gracias, papá – dijo Lily - Eso haremos.
"Por suerte ha respondido por mí."
-Tampoco vamos a prohibirte que salgas de casa y vayas a ver a la madre de Sev alguna tarde – ahora se dirigía a su hija.
"Vaya… A mí me llama Severus, pero cuando habla con ella me llama Sev, como ella. Y no es tan estricto, le puede el corazón."
-Pero por favor, Severus, extrema las precauciones.
"Wow… Otro que delega en mí la seguridad, ya te digo que sabe juzgar." Se carcajeaba para sus adentros.
-Ya sé que no es necesario que te lo pida, siempre has cuidado muy bien de nuestra hija.
"Si supieran el lío en que la he metido." Respondió con absoluta confianza.
-Puede estar seguro, señor Evans, que no dejaré que le pase nada malo. Pienso hablar seriamente con mi madre, y si no me siento seguro, Lily no vendrá a mi casa. Pasearemos por el barrio o nos quedaremos en la suya si hace mal tiempo.
Lily le apretó fuerte la mano.
-No esperábamos menos de ti. Por cierto, ¿necesitáis ir a Diagon?
Sí que lo necesitaban, tenían que comprar ingredientes para las pociones de sueño y además querían buscar más libros sobre la Magia Druida. Para ambos gastos La Guardia había hecho una colecta y Lauren también había aportado dinero, pues en la Biblioteca de Hogwarts no habían encontrado nada, ni siquiera en la Sección Prohibida.
-Sí, papá, y quizá nos lleve tiempo, porque queremos seguir investigando sobre lo que os hemos contado.
-Entonces haremos lo siguiente, para que no tengáis que usar la Red Flu desde La Hilandera ni viajar en tren a Londres. El lunes iré a trabajar en autobús y le dejaré el coche a tu madre, así os puede llevar ella después de almorzar, y lo mismo si tenéis que volver algún otro día.
"¡Vaya tela! Estoy alucinando, esto es una familia. Pero menudo problemón, la madre de Lily en Diagon, con las noticias sobre Voldemort en El Profeta y nosotros teniendo que simular que vamos por separado. Buf…" Lily respondió de inmediato:
-Papá, me sabe muy mal que tengáis que hacer ese esfuerzo. Ya iremos en tren.
Habló la madre, muy amablemente y casi suplicante:
-No nos cuesta nada, cariño. No estáis en casa en todo el año, es lo poco que podemos hacer por vosotros, déjanos que os ayudemos.
"Está hablando en plural, me están tratando como a uno más. No podemos negarnos, ya se nos ocurrirá la manera." Respondió:
-Muchas gracias, señores Evans, nos hacen un gran favor.
Lily lo miró, temerosa. Ahora fue él quien alzó las cejas y le apretó la mano.
Habló el padre:
-No nos las des, Severus, para nosotros eres de la familia desde hace mucho.
"Wow… y ahora encima me lo está diciendo."
-El verano pasado nos preocupamos cuando vimos que ya no andabais juntos – continuaba el señor Evans - Pensamos que os habíais peleado y nos supo muy mal.
"Llevan sufriendo desde el verano por culpa del maldito Tobías. ¿A cuánta gente ha hecho desgraciada mi padre?"
-Y deja de tratarnos de usted y por nuestro apellido. Ya nos conocemos lo suficiente, no lo consideraremos una falta de respeto.
"Merlín, qué fácil está resultando todo. Cómo me arrepiento de no haber venido en Navidad, y más todavía de haber mantenido las distancias durante tantos años. Los padres de Lily habrían sido para mí un puerto seguro donde resguardarme si me hubiera abierto a ellos mucho antes."
Durante el resto del viaje continuaron preguntándole por sus estudios. Qué TIMOS estaba preparando y qué EXTASIS pensaba cursar, y se asombraron gratamente de que estuviera dispuesto a hacer dos a un tiempo.
"Vaya… eso no me lo había contado a mí," pensó Lily.
-Lily siempre nos cuenta que tienes mucho talento.
-No más que ella.
"Se me hace raro el nuevo tratamiento." Pero pronto se acostumbró. "Me hablaban tan animadamente y con tal confianza, se les nota dichosos de poder estar tratándome así por fin, deben llevar media vida deseando hacerlo, pero yo no les he dado la oportunidad."
Llegaron a La Hilandera y bajaron los cuatro. Peter ayudó a Sev con el baúl. Esperaron en la puerta a que les abriera Eileen, que al ver a su hijo, se echó en sus brazos.
-Severus, hijo mío, cuánto tiempo sin verte, cómo has crecido…
"Todo el mundo me dice cómo he crecido, vaya…" Abrazó a su madre con mucho amor y alivio.
-Te he echado mucho de menos, mamá.
-Yo también a ti, no sabes cuánto – se separó de él – Gracias, señores Evans, por haberle traído. Les invitaría a pasar a casa, pero no pueden, he puesto la protección.
-No pasa nada, señora Snape – respondió Violet – Nos alegra que sea así.
Eileen tomó las manos de ambos entre las suyas, deshaciéndose en disculpas. "Jo… pobre mamá. Qué vergüenza debe estar pasando." Después le dio un abrazo a Lily y le dijo sólo para ella.
-Gracias, cariño, por abrirme los ojos. Yo siempre pensé que Severus estaba bien en el colegio. ¿Qué tal van las cosas?
"Vaya tela…" pensó Lily. "Va a Hogwarts cada poco, y aunque diga que es la tía de Ariel, Slughorn se da cuenta de sobra de que es la madre de Sev, son idénticos. No le ha contado nada en todos estos años, sigue sin hacerlo y ella no se atreve a preguntarle por no ponerse en evidencia. Como para confiar en los profesores."
-Mucho mejor, Eileen, pero pregúntale a él. Ahora seguro que te lo cuenta.
Cuando se separaron, la madre de Lily le dijo a Eileen.
-Nos vamos, señora Snape. Está invitada cuando quiera a cenar en nuestra casa, no tiene más que avisarnos por medio de Severus, ya va siendo hora de que nos conozcamos mejor.
"Wow… aceptan a mi madre a pesar de todo. Son fantásticos."
-Gracias, señora Evans. Tiene toda la razón, acepto su invitación.
"Así se hace, mamá, echándole coraje." Sev observaba la escena con una sonrisa tierna y mirada ilusionada. "Nuestras familias unidas… esto sí que es un compromiso. Y eso que no saben que ahora somos novios."
Los padres de Lily dieron abrazos a Sev… los primeros, y le reiteraron que esperaban verlo por casa. El último fue entre ellos dos, a la vista de sus padres, también por primera vez. Quedaron para verse la siguiente tarde en el parque, como ya habían acordado. Al día siguiente era domingo y ambos querían aprovechar la mañana para estar con sus familias.
Lily volvió al coche con sus padres y en el breve trayecto hasta su casa le decían, asombrados:
-Vaya cambio ha dado Sev… Está desconocido, ¿verdad, Peter?
-Desde luego, no parece el mismo. ¿Será por la Magia Druida, Lily?
Ella sonreía para sus adentros.
-Es posible, no sólo nos transmitimos el talento, también los sentimientos, y está haciendo nuevos amigos.
-No tienes idea de cómo me alegro – decía su padre – Un chico con tan buen fondo y que no fuera capaz de mostrarlo más que a ti. Tienes mucha suerte de tenerlo como amigo.
-Ya lo sé, papá. Siempre lo he sabido.
Cuando llegaron a casa, su padre subió el baúl hasta su habitación, pidiéndole que subiera con él. Nada más entrar, observó un cambio, un escritorio nuevo, más amplio. Su padre cerró la puerta.
-Papá… no hacía falta.
-Shhh… no digas nada. Lo compramos antes de enterarnos de que Sev podía estar en su casa. Y de todas formas os va a hacer falta para estudiar juntos aquí. Y esto – le dijo señalándole el pestillo de la puerta – para que Petunia no os incordie.
Lily abrió los ojos como platos. "¡Buaaah! Me parece que lo último que vamos a hacer es estudiar…"
-Y toma también – le tendió un sobre, como el que le dejó en Navidades con dinero.
-No hace falta… todavía me queda de lo que me disteis.
-No protestes, Lilian – cambió a tono firme – Nos lo podemos permitir y sabemos que no lo vas a malgastar. Nos das muy pocos gastos, lo sabes. Vistes de uniforme todo el año y te alimentas en el colegio. Esto te corresponde por justicia y no queremos que os falte de nada. Así que lo que te sobre, lo guardas. Además, ¿no nos has dicho antes que queréis investigar esa antigua magia? No sabes cuánto te pueden costar los libros y no debéis desaprovechar la oportunidad.
-Gracias, papá.
Le dio un abrazo fuerte, fuerte.
-Anda, hija, vamos a cenar. A ver si hoy tu hermana no se pone muy pesada.
"A estas alturas de la vida, ya me resbala."
Mientras tanto, en La Hilandera, Eileen levitó el baúl de Sev hasta su cuarto. Cuando entró en la casa, pudo observar, "Todo está mucho más limpio y ordenado que de costumbre y huele deliciosamente a comida." Su madre le preguntaba, ilusionada por tenerlo allí, por los TIMOS, por Lily, por sus amigos.
"Ya sé que está al tanto de todo lo ocurrido hasta Navidad. Me está tanteando… Sly. No voy a contarle nada comprometido hasta que se cree cierta confianza, imitando la táctica de los padres de Lily. Esperaré a que cenemos y luego se lo explicaré todo, excepto lo de Lauren y la carta de Malfoy que espero. Eso sería demasiado para ella."
Así que por el momento, mientras cenaban, le habló solamente de la Magia Druida y de los muchos avances que había hecho en las asignaturas, no echándole en cara que hubiera debido quedarse en el castillo contra su voluntad en Navidad, pues al final había resultado ser un período muy fructífero y apacible.
Ella lo escuchaba y le hacía numerosas preguntas. "Claro, ella es bruja, sabe de lo que le hablo." Así que pudo contarle con mayor profundidad que a los padres de Lily las experiencias. La ayudó a lavar los platos tras la cena y después se sentaron ambos en el sofá, ligeramente vueltos el uno hacia el otro para mirarse. Ella le tomó la mano.
-Bueno, ahora parece que te va mejor… Pero Lily me contó en Navidad algunas cosas… ¿Por qué nunca me dijiste lo que te pasaba en el colegio, Severus?
-No quería preocuparte, mamá.
-Pero yo podría haber intervenido, haber hablado con Dumbledore.
"¡No! Debo disuadirla a toda costa." Y recordando lo ocurrido tras su casi asesinato en la Casa de los Gritos, que por supuesto, tampoco le contaría, le dijo:
-¿Dumbledore? ¿Apoyando a un Slytherin en contra de los Gryffindor? El viejo se entera de todo lo que ocurre en el colegio, y su política, al parecer, es de no intervención, así que me toca apañármelas solo. Ni se te ocurra meterlo por medio.
"Me va a tocar explicarle lo peligroso que es que conozca la existencia de la Magia Druida, me he adelantado hablándole de ello, pero bueno, tengo una semana por delante."
-Yo siempre creí que tenías amigos en casa, pero Lily me dijo que no es cierto, que más bien al contrario, te ponen en contra de ella y habéis tenido que esconderos.
Y Sev le resumió, a su modo, intentando no preocuparla en exceso pero siendo sincero, sus cuatro años y pico en Hogwarts. Su madre le iba preguntando por los nombres de sus 'amigos', que él nunca le había mencionado, y cada vez se ponía más nerviosa.
-Debiste haberme hablado mucho antes de esa gente, Severus. Yo no me separé de mi familia sólo por tu padre. No comulgaba con las ideas de la pureza de sangre y todos los apellidos que me mencionas son los más acérrimos seguidores de esa ideología, intolerantes y peligrosos.
"Ya te digo."
-Te habría advertido mucho antes de que no los frecuentaras. Yo misma debí interesarme más por tus compañías, pero te dejé a tu aire, pensando que estabas bien, siendo mestizo nunca pensé que te aceptarían entre ellos. Ya no me extraña que te hayan obligado a separarte de Lily, pero debiste hacerles frente y dejarlos a ellos.
"Ya he perdido la cuenta de las veces que me han repetido la misma cantinela, con toda la razón. Y se ha dado cuenta de sobra que llevaba camino de hacerme Mortífago."
-Eso es lo que estoy intentando hacer ahora.
Le narró, desde las Navidad con Ariel hasta sus entrenamientos con La Guardia todo lo que todavía no sabía. Su madre le preguntaba:
-¿Dices que ese chico se quedó en el castillo a propósito para conocerte? ¿Y que luego convenció a sus amigos de que eras de fiar? ¿Qué ya se fijó en ti desde que entró en Hogwarts?
Cuando terminó le dijo:
-Esos sí que son verdaderos amigos, Severus, no los dejes escapar. Sepárate de los otros cuanto antes, ahora tienes apoyo.
-Estamos esperando a que se nos una más gente, pero ya está todo en marcha. No tardaré en hacerlo.
-¿Eres consciente de que Lily, hagas lo que hagas, corre peligro?
-Por supuesto, mamá. Por el momento nos vemos muy poco y con mucha protección.
Le habló del Fidelius, las cartas protegidas, la ayuda de Cecile y Remus y también que ya dominaba las Artes Mentales. Su madre había mudado de la inquietud al asombro.
-Supe que eras excepcional desde que mostraste tu magia a edad tan temprana, pero no todo depende del talento, has debido trabajar mucho para lograr todo eso.
Su expresión volvió a grave preocupación. Lo abrazó y le dijo:
-Confío en que todo te saldrá bien. Hiciste malas elecciones, pero eres muy inteligente y has sabido rectificar a tiempo. Y si las cosas se ponen feas, confía en Dumbledore, hazme caso, no dejará pasar algo así. Ya no se trata de Gryffindor y Slytherin, sino de una verdadera guerra interna en el colegio, y eso no lo puede tolerar. Y si aun así no lo solucionas, vuélvete a casa aunque pierdas el año, tu padre no volverá a pisarla. Eso no tendría ninguna importancia frente a lo que verdaderamente te puede ocurrir.
"Lo sabe todo, no me lo dice más claro por no asustarme."
Tanto Lily como Sev se fueron a la cama temprano. Ella durmió como un tronco, pero él… "Que mi propia madre, a pesar de que no le he contado lo más grave del asunto y de los años que lleva apartada del mundo mágico, me haya recomendado que renuncie a Hogwarts por librarme de los maléficos… me inquieta más que todo lo descubierto hasta ahora."
