XD ¡Estoy de vuelta! Aquí la continuación
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Se sentía frustrado e impotente, pero no podía hacer nada al respecto, no podía obligar a Retz a estar con el si ella no quería. Ya faltaban unas pocas calles para llegar al hogar de la rubia. Killua soltó un suspiró mientras cruzaban en una esquina pero algo capto su atención. Observo el muro y pudo ver un póster colgado en la pared. Sus ojos azules brillaron ante la brillante idea que había cruzado su cabeza.
-Retz. Mira-Dijo el albino deteniendo su andar. La titiritera se volvió hacia el con curiosidad, Killua le señalo con la cabeza hacia el muro y entonces la rubia leyó el cartel. El cual publicitaba el teleférico que poseía la ciudad -¿Qué te parece si vamos hay antes de ir a tu casa?-Propuso Killua con una sonrisa. Retz frunció los labios.
-Killua no sé si...-La titiritera fue interrumpida a mitad de su oración.
-¡Anda vayamos!-Insistió Killua intentando persuadirla -Será divertido, además le avisaré a Gon y si no llega no habrás perdido nada si lo disfrutaste ¿no?-Dijo sacando su teléfono para que viera la veracidad de sus palabras.
-Mmm...-Retz dudo un momento considerando las opciones, la verdad ya quería irse a casa y el comportamiento anormal de Killua no ayudaba, pero por otro lado el tenía razón, no perdía nada -Esta bien. Vayamos-Accedió. El albino sonrió satisfecho.
-Qué bien-Dijo Killua tomando una mano de Retz y jalo ligeramente de ella para conducirla tras él. Ella algo sorprendida por su acción se dejó guiar, sintiendo el tibio tacto de su mano.
Ambos llegaron a la parada del teleférico. Después de tomar su boleto, ambos se dirigieron a la cabina. En ese momento la gente se había amontonado entre las filas y no había mucho paso entre ellos. En un momento ambos fueron bruscamente separados, perdiéndose entre el remolino de gente que los separaba como si fuera un mar embravecido.
-¡Ve a la cabina! ¡Después te encuentro hay!-Grito Killua haciendo altavoz con sus manos.
-¡Esta bien!-Le respondió Retz los más alto que pudo antes de abrirse paso entre la multitud y por fin acceder hasta el teleférico, entro a la cabina y tomo haciento, para su sorpresa estos eran verdaderamente cómodos. Miro alrededor mientras esperaba pacientemente la llegada del albino.
había mucha gente que subía y bajaba de las cabinas del teleférico, al parecer era una atracción muy visitada. Luego de algunos minutos, pudo divisar a Killua a lo lejos, este demoró un poco en llegar pero cuando al fin pudo poner un pie dentro de la cabina soltó un gran suspiró de alivio.
-Te tardaste ¿Tuviste problemas?-Pregunto Retz mientras Killua tomaba haciento a su lado.
-No para nada-Negó con un sonrisa ladina. En ese momento la rubia se percato de un pequeño detalle, el Zoldyck ya no traía entre su extravagante ropa los extraños tirantes pomposos.
-¿Qué le sucedió a tus tirantes?-Cuestiono con curiosidad mientras pasaba ligeramente la mano sobre el pecho del albino. El rostro de Killua se tiño de un fuerte tono carmín ante el toque. Se alejo rápidamente de ella tropezándose en el proceso, pero recomponiéndose velozmente.
-¡Bueno...yo..! ¡Yo...eh...! ¡Mira el teleférico comienza a moverse!-Un nervioso y sonrojado Killua señalo como la cabina efectivamente comenzaba su recorrido por la montaña. Retz observo por la ventana con curiosidad olvidando la respuesta a su pregunta, la cual el Zoldyck no se molesto en recordar.
-Es un paisaje verdaderamente hermoso-Comento Retz mirando la hermosura de la montaña escarchada mientras ascendían cada vez más. Killua se asomo por su lado, con una expresión algo curiosa en su rostro.
-Si, supongo que si-Comento no muy seguro. La chica inmediatamente volteo a verlo.
-¿Qué sucede? ¿Acaso no te gusta?-Pregunto Retz ladeando ligeramente la cabeza. Killua negó.
-No. Es solo que mi familia posee y vive en la montaña Kukuroo, así que un paisaje como este no es algo nuevo para mi-Explico el Zoldyck.
-¿La montaña Kukuroo? Nunca había escuchado de ella-Comento Retz apoyando un dedo en su barbilla en posición pensativa.
-Es un volcán inactivo en la región Dentora de la República de Padokia que esta a 3.772 metros de altura-Explico Killua.
-Increíble-Dijo Retz con sorpresa para luego sacudir ligeramente la cabeza. Cerro los ojos y sonrió -A veces olvido lo rica que debe ser tu familia-Comento.
-Si, es la ventaje de que mi familia se consideré por el momento los asesinos más mortales del mundo y por ende somos los más demandados-Dijo Killua con mucha simpleza mientras se cruzaba de brazos.
-Debe ser genial ser tan rico y poder tener todo lo que quieras-Pensó en voz alta Retz. Killua se encogió de hombros.
-No tanto-Confeso el albino, para después apoyar los brazos sobre sus rodillas -En realidad creo que tiene más valor una vida común y corriente, así como la de Gon-Opino.
-La vida de Gon no es tan normal, después de todo ustedes se conocieron en el Examen de Cazador ¿No?-Dijo Retz. Killua asintió.
-Si, pero eso fue porque el quería conocer a su padre. La verdad es que omitiendo eso de el, Gon termina por ser un chico completamente normal. Después de todo vive en una típica residencia, va a la escuela e incluso hace los quehaceres cotidianos de cualquier persona común-Explico Killua.
-¿Y tu caso no es el mismo?-Pregunto Retz, Killua la miro -Osea...yo se ha lo que te dedicas y eso, pero quitándolo, ¿no eras un chico común?-Indago curiosa.
-Quisiera. Pero hay mucho en mi que es diferente a las demás personas-Dijo Killua. Retz frunció los labios, debatiéndose internamente si debía preguntar o no, pero al final la curiosidad fue más fuerte que la razón.
-¿Como que cosas?-Cuestiono Retz no muy segura de que pretendía descubrir con su propia pregunta. Killua se encogió de hombros y sonrió con algo de tristeza.
-Si te respondiera a cada pregunta que me hicieras, terminarías por tenerme miedo-Dijo mientras miraba el piso de la cabina -Y en verdad no quiero eso-Retz lo miro con algo de pena.
-Tu no eres el único que oculta un pasado oscuro...-Menciono la titiritera con la mirada baja. Killua la miro con algo de sorpresa pero antes de que pudiera preguntar a que se refería.
El teleférico se detuvo bruscamente, provocando que ambos salieran disparados de sus asientos y cayeran al piso estrepitosamente. Retz término de panza sobre las piernas del Zoldyck mientras que el había quedado sentado. Golpeándola cabeza contra la puerta, aboyándola.
-Auch...eso me dolo-Se quejo Retz sin moverse de su lugar aun. Killua tenía una expresión seria en su rostro mientras miraba por la ventana. La rubia con una expresión algo adolorida se levanto sujetándose levemente la cabeza quedando de cara al albino -Killua ¿todo esta bien?-Pregunto cuando noto la faz oscurecida del chico.
-El teleférico se derrumba-Dijo Killua seriamente. Los ojos de Retz se agrandaron con sorpresa.
-¡¿Que dices?! O.O-Grito asustada.
-La cabina se ha detenido-Observo el Zoldyck -Posiblemente el mecanismo se haya atorado con el cable. No pasará mucho tiempo antes de que se rompa y caiga-Explico. Retz dio un respingo y salto de sus piernas para asomarse por la ventana. Mostró una cara asustadiza cuando vio la caída de aproximadamente 3.000mts que había debajo.
-Dios mío...moriremos aquí-Pensó en voz alta Retz en forma deprimente. Killua negó con la cabeza y se levanto.
-No será así-Aseguro el albino -Pero tenemos que salir de aquí antes de que caiga-Aviso. Retz volteo a verlo interrogante.
-¿Y como saldremos de aquí? Si no lo sabes estamos a 3.000 pies de altura-Pregunto ella escéptica. Killua sonrió.
-Saldremos por la ventana y sujetaremos el cable, con suerte podremos ir de regreso desde hay-Dijo Killua como si fuera muy fácil.
-Eso no tiene sentido-Dijo Retz no muy segura de su plan pobremente elaborado, cuando derepente la cabina dio una violenta sacudida haciendo tambalear a ambos. En eso Killua golpeo la ventana rompiéndola en el acto.
-No hay tiempo-Dijo el ofreciéndole su mano. Retz lo miro con duda pero al final, ¿Qué otras opciones tenía? Acepto la mano que le ofrecía.
Una vez la tuvo bien agarrada, Killua salió por la ventana sujetándose del marco de la misma, ayudando a Retz a hacer lo mismo y así ambos subieron al techo de la cabina. Una fuerte brisa paso y Retz se apoyo del pecho de Killua. El paisaje que inicialmente le había resultado hermoso ahora le parecía aterrador al ser consciente del horrible final que tendrían si llegaban a caer.
La cabina se sacudió nuevamente, haciendo que ambos se tambalearán, Retz emitió un grito asustado al mismo tiempo que la franja que unía la cabina con el cable se agrieto muy visiblemente y al momento siguiente se desquebrajo. Actuando con sus rápidos reflejos Killua con una mano sujeto a Retz de la cintura y con la otro agarro el cable.
La cabina callo al vacío y Retz se aferro en un fuerte abrazo al cuerpo del Zoldyck enterrando su rostro en su pecho, Killua observo como el aparato caía durante varios segundos hasta que al final se escucho un fuerte sonido, indicador de que ya se había estrellado contra la montaña.
Rápidamente Killua evaluó sus opciones observando el panorama, el cable era impresionantemente largo, y aunque se creía muy capaz de aguantar lo suficiente para llegar a tierra moviéndose a través del cable, no confiaba que los brazos de Retz aguantarán tanto.
Suspiro con frustración, aun si lo hacia muy rápido era posible que Retz se soltará de el antes de que llegarán. Todo era su culpa, nunca debió insistir para ir allí, ahora la había puesto en peligro. Sintió el cuerpo de Retz temblar contra el, la miro con preocupación preguntándose que debía hacer. Cuando una loca idea cruzo su cabeza.
-Retz ya se como salir de esto-Dijo llamando su atención. La rubia subió la cabeza y lo miro con los ojos vidriosos.
-¿Como?-Pregunto con la voz temblorosa.
-Pero tienes que confiar en mi-Advirtió Killua. Retz se mordió el labio y asintió -Tienes que soltarte-Los ojos de la chica se abrieron con miedo y horror.
-¿Qué?-fue lo que salio de sus labios en un suave murmullo incrédulo.
No podía creer lo que Killua le pedía. Sabía que al inicio los dos no se llevaron nada bien, pero después de todo lo que habían pasado había creído que su relación había mejorado aunque sea un poco, lo suficiente como para que no la quisiese muerta.
Ella había pensado que comenzaban a llevarse bien, o al menos soportarse, no era tonta y bien se daba cuenta de lo celoso y territorial que era Killua con sus múltiples intentos de acaparar la atención de Gon los cuales eran frustrados por el. Pero nunca penso que se desharía de ella de una manera tan cruel.
-¿Quieres que muera?-Pregunto Retz mientras pequeñas lágrimas bajaban por sus mejillas. Killua abrió los ojos en shock.
-¡Claro que no! ¡No seas idiota!-Chillo el albino ofendido ante aquella idea. Luego sacudió la cabeza -Mira, esta es la única manera-Explico pacientemente.
-Pero...-Killua la interrumpió.
-No voy a dejar que nada te pase-Le aseguro el Zoldyck mirándole con sus sinceros y expresivos ojos azules -Lo prometo- Nunca los ojos de Killua le habían parecido tan bellos como en ese momento, no había rastro alguno de mal intención, solo una profunda preocupación y determinación. Respiro hondo y asintió.
-Esta bien. Confiaré en ti Killua-Dijo Retz con voz suave.
El Zoldyck sonrió levemente apartando lentamente su brazo de la cintura de la rubia hasta que esta se vio libre complemente de su agarre, quedando solo sujeta por sus propios brazos que lo rodeaban. Killua le sonrió tranquilizadoramente y asintió. Retz suspiro y en un movimiento que le pareció en cámara lenta desenredo sus brazos y se dejo caer.
Pese a que estaba cayendo en una caída libre, no grito sino que concentro su mirada en la figura de Killua que se iba haciendo cada vez más pequeña conforme ella caía, cerro los ojos y espero no haberse equivocado al confiar en el.
Por su parte Killua inmediatamente se vio se parado de Retz se sujeto rápidamente con ambos brazos y en esa posición acerco su rostro al cable y le dio un fuerte mordisco, provocando que una increíble carga eléctrica atravesará su cuerpo cargándolo.
Una vez fue suficiente se soltó y se dejo caer, colocando su cuerpo rígido mientras pegaba los brazos a sus costados para poder ir más rápidamente y no tardo mucho en divisar a Retz que casi llegaba al suelo.
Con semblante serio estiro sus brazos mientras se acercaba cada vez más a la chica, cuando estuvo a pocos metros de ella sus labios pronunciaron ''Long-Tou Xi-Hua'' Y luego en un rápido movimiento atrapo a Retz, envolviendo a la rubia entre sus brazos. Retz se aferro fuertemente a Killua esperando el golpe pero este nunca llego.
Tardo un tiempo en reunir el valor suficiente para abrir los ojos y ver que había pasado, pero cuando lo hizo notó que no solo ya no estaban cayendo sino que para su gran sorpresa estaban en la espalda de un inmenso dragón hecho de aura, que reposaba sobre el suelo de la montaña que había amortiguado la fatal caída de ambos.
-¿Te encuentras bien?-Escucho la preocupada voz de Killua preguntar.
Volteo a verlo encontrándose con su mirada preocupada, había perdido el gorrito que portaba al inicio del día durante la caída. Los ojos de Retz se llenaron de lágrimas lo cual solo confundió al Zoldyck para después recibir unos leves golpes en su pecho de parte de ella.
-¡Baka! ¡Pudiste decirme que planeabas hacer! ¡Me asustaste!-Se quejo Retz con las mejillas rojas por molestia y los ojos cristalinos por el susto que había pasado. Killua sonrió y se paso la mano por el cabello.
-Lo siento. Lo tendré en cuenta la próxima vez-Aseguro el albino. Retz inflo los cachetes en un puchero.
-Espero que no haya una próxima vez. Casi me dio un ataque-Dijo la rubia suspirando exageradamente mientras se sujetaba su acelerado corazón. Killua encontró graciosa la situación pese a haber pasado un buen susto el también, repentinamente el dragón desapareció y ambos cayeron a la tierra húmeda -¿Qué fue eso? ¿Porqué desapareció así de repente?-Pregunto Retz levantándose del suelo.
-Es la primera vez que uso esa técnica, ha agotado todas mis reservar de energía-Explico Killua mientras se veía las manos, consciente que debería recargarse con electricidad pronto. Retz suspiro dejando pasar el hecho de que siendo la primera vez que hacia eso bien podría no haberle resultado bien.
-Vayámonos. Quiero irme a casa-Dijo Retz decidiendo que ya habían sido demasiadas cosas por hoy.
-Bueno, podríamos tardarnos-Dijo Killua rascándose la cabeza.
-¿Qué? ¿Porqué dices eso?-Pregunto Retz confundida arqueando una ceja.
-Estamos en la montaña-Explico el albino y la rubia fue consciente de su entorno, efectivamente estaban en el espeso bosque de la montaña. Suspiró con desgana, seguro tendrían que caminar mucho para regresar a la civilización.
-Empecemos entonces, cuanto antes comencemos antes terminaremos-Dijo Retz intentando ser positiva comenzando a caminar solo para que una de sus sandalias se enganchara en las raíces de un árbol rompiéndose en el acto provocando que callera de cara al lodo, manchándose horriblemente el vestido.
-¡Retz!-Killua corrió hacia ella para ayudarla a levantarse.
-¡¿Este día no se puede poner más del asco?!-Grito Retz y repentinamente se escucho un fuerte trueno resonar por todo el lugar, seguido inmediatamente de espesas nubes grises que cubrieron el cielo dejando caer una precipitada lluvia sobre la montaña, mojando toda la vegetación. Retz bajo el rostro deprimida mientras era bañada por la lluvia, Killua observo el cielo oscurecido.
-Será mejor que encontremos un lugar donde refugiarnos antes que el clima empeore-Opino Killua. Retz se limpió el rostro cubierto de barro lo mejor que pudo y asintió. El albino sonrió ligeramente colocando una mano reconfortante en su hombro.
-Tienes las sandalias rotas ¿Qué te parece si te llevo yo?-Propuso Killua. Retz estaba muy cansada como para discutir así que simplemente asintió. De esa manera término siendo llevada en la cálida espalda del Zoldyck durante todo el camino hasta una cueva, que usaron como refugio improvisado.
Ambos estaban sentados en el suelo de roca enfrente de una fogata, Retz tenía las manos extendidas hacia el fuego buscando entrar en calor. Por su parte Killua miraba sin emoción alguna como se movía el fuego, este se había desecho de su camisa estampada, colocándola cerca de la fogata para que se secara.
Retz una mujer y no era ciega, reconocía a un chico atractivo cuando lo veía. Desde que conoció a Killua había sido muy consciente del buen físico que este portaba pero nunca le había dado mucha importancia especialmente por el mal inicio de su relación.
Porque ninguno se soportaba, pero pese a eso ahora no podía evitar tener la cara fuertemente colorada al percatarse de un pequeño detalle que no había percibido antes en Killua. No solo tenía un bello cabello ondulado blanco y hermosos ojos azules.
Sino que también tenía los músculos del cuerpo muy marcados, sobre todo en los pectorales y los abdominales. Cuando Killua fijo su mirada en ella, rápidamente bajo la vista avergonzada intentando ocultar su notorio sonrojo. Esperaba que el no se diera cuenta de su bochorno, y para su suerte fue así.
Ya que en lugar de comentar acerca de su sonrojado rostro se levanto y tomo la camisa que había puesto a secar, internamente agradeció que fuera a ponérsela nuevamente, aunque la privará de tan buena vista. Pero para su sorpresa este se acerco a ella y coloco la caliente y seca prenda en sus hombros cubriéndola con ella.
-¿Qu-Qué ha-haces?-Pregunto Retz apenada. Killua la miro serio.
-Tienes que entrar en calor. Tu temperatura corporal esta muy baja, podrías tener hipotermia-Explico el Zoldyck sentándose a su lado. Retz se abrigo con la camisa manteniendo su mirada lo más lejos que podía del físico de Killua.
-Cuando estábamos en la cabina-Comenzó Killua repentinamente -¿A que te referías con eso de ''Tu no eres el único que oculta un pasado oscuro''?-Pregunto.
Retz lo miro con sorpresa, al parecer los acontecimientos no lo habían hecho olvidar eso. Porque ella si lo había olvidado hasta ese momento. Retz volvió la mirada a la fogata mientras aferraba sus manos a la tela de la fea camisa.
-Yo nací en Meteor City...-Comenzó Retz mientras Killua la escuchaba atentamente -Mis padres trabajaron para un Clan de la mafia. La habilidad Alma Muñeca de mi padre hizo que fuera muy estimado por los líderes más poderosos de la mafia. Pero un día creo que algo salió mal...no sabría decirlo ya que yo era muy pequeña cuando ocurrió...-Retz tenía la vista puesta en el suelo y su voz carecía de emoción.
-Era una noche tranquila, solo estábamos mi madre y yo, Omokage se encontraba trabajando junto a mi padre. Recuerdo muy bien cuando el reloj marco las once y la puerta se derrumbo. Varios hombres entraron, yo me escondí debajo de la cama. Desde hay pude ver la manera tan cruel en la que asesinaron a mi madre y como si eso no hubiera sido suficiente también abusaron de ella-
-Cuando terminaron yo pensé que se irían pero descubrieron donde me escondía, me sacaron a la fuerza y no sé que cosa tendrían en mente para mi pero por suerte al segundo siguiente apareció Omokage y los asesino a todos. No tuvo que decirme nada, sus ropas manchadas me lo dijeron por el, nuestro padre también había sido asesinado. Lo abrace y lloré, lloré mucho-
-Después de eso el se hizo cargo de mi. Trabajo como fabricante de muñecas, y yo era su asistente. fue una vida normal y regularmente feliz durante un tiempo, pero todo cambio cuando Omokage se convirtió en el miembro # 4 de la Compañía Fantasma-
-Después de eso me entreno muy duramente para que fuera capaz de defenderme. Me hizo matar a muchas personas y otras cosas que preferiría olvidar. Me sentía atrapada en un hoyo oscuro hasta que conocí a Gon, el fue como el hermano que a mi me hubiera gustado tener, gracias a ustedes dos pude librarme de su control y rehacer mi vida-Contó.
Killua volteo a observar el fuego pensativo, Retz también parecía sumida en sus propios pensamientos. Pasaron varios minutos en un denso silencio hasta que el Zoldyck decidió romperlo.
-En mi caso yo tengo complicadas cuestiones familiares-Comento Killua sonriendo sarcásticamente, Retz lo observo con algo de sorpresa.
-Cada miembro de la familia Zoldyck comenzó su formación a partir de su fecha de nacimiento. Nos entrenaron para poseer habilidades tales como alta resistencia a los venenos, la capacidad de tolerar grandes cantidades de electricidad y una gran fortaleza física. También nos permiten el uso de armas así como las mejoras del cuerpo para fines de asesinato. Incluso a una edad temprana ya somos luchadores capaces y asesinos-Contó Killua sin emoción alguna reflejada en su rostro.
Retz apretó la camisa entre sus manos y dudo en preguntar, pero si quería hacerlo no tendría una mejor oportunidad que esa, después de todo en ese momento ambos se estaban sincerando. La titiritera suspiró profundamente antes de hablar.
-¿Como fue ese entrenamiento?-Pregunto en voz suave. Killua volteo a verla de forma tan intensa que casi la hizo sentir mal por haber preguntado.
-En nuestra casa hay una habitación especial dedicada a la tortura, en ese lugar desde que puedo recordar era confinado con cadenas a la pared, donde me azotaban y electrocutaban constantemente además de otras formas de tortura extremista para mejorar nuestras habilidades-
-Durante cada comida envenenaban los platillos que consumíamos, las primeras veces dolía el estomago, vomitabas, tenías mareos y una infinita fiebre, luego fueron dolor de cabeza y temblores después fue un simple malestar y luego simplemente nada, así fueron los primeros años hasta que mi sistema inmunológico se hizo inmune a todos los venenos a lo que nos exponían-Explico Killua. Retz se tapo la boca sorprendida y asqueada de hasta donde podía llegar el comportamiento humano.
-¿¡Qué clase de monstruo le hace eso a su propio hijo!?-Grito Retz indignada ante tal relato levantándose abruptamente, Killua la miro tranquilamente antes de desviar su mirada a la fogata.
-Así es como se hacen las cosas en mi familia-Dijo el albino con serenidad.
-¡No importa! ¡Es horrible! ¡No entiendo como un padre permitiría eso! ¡Yo jamás dejaría que mis hijos pasarán por ese tormento! ¡Eso es monstruoso!-Dijo Retz algo alterada.
-Yo soy un monstruo entonces, porque algún día planeo hacerle lo mismo a mis hijos-Hablo Killua y aunque acabará de confesar algo de esa calibre, no pareció afectarle, pues tenía una expresión monótona e invariable, y su tono de voz era relajado.
-Killua...¿como puedes decir eso?-Cuestiono Retz con sorpresa y decepción. Killua sonrió amargamente.
-Ser un Zoldyck equivale un gran peligro, aunque ellos no lo entiendan será para protegerlos, para que ellos mismos puedan cuidarse de los peligros-Dijo Killua -Aunque yo haría de su infancia lo más feliz y normal posible, les permitiría tener amigos, salir, ser niños normales, los aceptaría tan cual son, no le colocaría metas inalcanzables y les haría daño de forma injustificada. Yo...quisiera ser un buen padre...oh al menos mejor de lo que fueron los míos-Confeso.
Retz no sabía que decirle, ni si debía consolarlo. De todas formas, cuando lo conoció ella ya suponía que el albino parecía ser una persona que había crecido en un ambiente hostil e insano. No sabía mucho de él, ni su pasado, simplemente lo que Gon había compartido con ella y lo que el mismo acababa de confesarle.
Killua creció sin amigos, su familia era cruel. Con quién mayor trato tenía era con los mayordomos de su hogar y sin mencionar el dolor tanto físico y mental por el que se había visto obligado a pasar. Sintió una opresión en el pecho ante esa realidad, observo el rostro de perfil de Killua.
Y sin previo aviso, lo tomó del brazo, entrelazando sus manos allí, acercándose lo suficiente como para posar su cabeza en el masculino hombro del chico. Estaba cansada después de todo, y ahora que había mencionado aquello sentía cierta empatía por el.
Abrazaba su brazo rodeando uno de sus brazos. Killua se tensó por completo, Retz sintió su rigidez por el contacto en cada uno de sus músculos. El albino no estaba acostumbrado a el contacto tan directo con otros humanos y menos con la chica objeto de sus aprecios. Respiró y se fue relajando parcialmente, hasta que permitió a Retz acercarse un poco más.
-¿Te sientes sola Retz?-Pregunto repentinamente Killua. Ella tardó unos segundos en digerir la pregunta, asimilando lo que el acababa de decir, tenía sus fríos ojos azules fijos en ella, y esa mirada la ponía nerviosa.
-Yo… no sabría explicarme…-Contesto ella.
-Yo si lo hago-Confeso el Zoldyck -Aunque ahora tenga a Gon, aunque tenga familia. Me siento solo. Siempre ha sido así de todas formas-Dijo con resignación.
La rubia lo miró con algo de pena, él ya había centrado su atención en la fogata y estuvieron así por varios minutos, en silencio y sin saber que decir.
- Quizás si… se como es sentirse de esa forma-Suspiró ella, mientras cerraba los ojos, descansando sobre el chico -Pero ahora estoy contigo...eso hace menos dolorosa la soledad-Murmuro medio dormida y casi sin ser consciente de lo que decía. Killua sonrió algo conmocionado.
Al poco rato pareció quedarse dormida sobre el, porque su respiración se había vuelto más pausada de lo normal. Los ojos turquesas cerrados y el tranquilo subir y bajar de su pecho, le indicaron a Killua que efectivamente así era.
Volteaba de vez en cuando para asegurarse de que ella descansaba correctamente, y sin saber como, el asesino se quedó absorto y embelesado con aquella imagen, sin poder apartar la vista, hipnotizado. No se movió, temía despertarla, porque si lo hacia rompería aquella maravillosa armonía en la que se encontraba inmerso, asimilando y memorizando cada centímetro de su piel, grabando a fuego en su memoria cada sonido, aroma y sensación.
Después de unos minutos contemplándola, un leve sonrojo en su rostro, su corazón se aceleró a la par que los pensamientos sobre Retz volaban en su interior. "Se ve tan linda cuando duerme" ''Es tan delicada por fuera...'' Pensó mientras tomaba un mechón rubio de su cabello ''Pero tan fuerte por dentro'' Estos fueron uno de los tantos pensamientos que cruzaban por su mente.
Esta sensación siempre la sentía cuando Retz estaba con el, desde que la conoció había ganado un espacio en su oscuro corazón. Era raro que cualquier persona se le aproximará y no saliera corriendo después de haber pasado lo que había pasado ella con el. Y sin mencionar que tenía talento natural para ahuyentar a la gente con su carácter sádico y su personalidad cruel.
Pero Retz era diferente, ella no había huido de el después de saber quién era, ella lo encaro enfrentándose a el por su actitud, aun sabiendo que si el quisiera podría aplastarla como una simple ramita, pero no le importo y siguió discutiendo con el, mirándolo con ese fuego ardiendo en sus ojos turquesa.
Esa fuerza interna lo había cautivado, porque era capaz de chocar contra el sin intimidarse, eso junto a esa apariencia frágil, tan menuda y pequeña como si pudiera romperse con tan solo una suave brisa, lo hacían sentir que debía cuidarla.
El sentimiento que sentía era tal que en ese momento poco a poco fue acercando sus labios a los de la rubia. Plantando un suave y casto beso en sus suaves labios. Se aparto y la observo atentamente sintiendo como entre sueños se aferraba más a el, hay se prometió internamente que aunque no estuviera a su lado, el estaría con ella hasta el final y que cualquiera que le pusiera un dedo encima moriría.
El sol comenzaba a verse salir por el horizonte, iluminando la copa de los altos árboles y toda la vegetación del espeso bosque que se encontraba húmeda debido a la lluvia del día anterior. En una pequeña cueva los finos rayos de luz se filtraban en el interior golpeando en un delicado rostro. Retz apretó los ojos con molestia antes de finalmente abrirlos lentamente acostumbrándose a la luz.
Su mirada turquesa detallo las oscuras paredes rocosas, se sintió un poco desorientada, le tomo un momento recordar todo lo que había pasado. Soltó un gran suspiró ante los recuerdos, quiso levantarse pero algo se lo impidió. Extrañada dirigió su mirada hacia arriba topándose con nada más ni nada menos que con el rostro dormido de Killua.
Intento removerse en su lugar para soltarse del agarre pero los brazos del Zoldyck automáticamente la rodearon más, atrayéndola contra si. El rostro de Retz se tiño de carmín al ver su rostro contra el fornido pecho del albino, estaba muy sorprendida pero extrañamente no se sentía incomoda, el calor emitido por el cuerpo de Killua junto a su agarre la hicieron sentirse a salvo, como nunca en su vida.
Con sumo cuidado para evitar perturbar el sueño del Zoldyck la rubia separo su cabeza alejándose de su pecho, fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el rostro de Killua reflejaba suma tranquilidad. Retz miraba hipnotizada el semblante del albino, jamás lo había visto tan tranquilo. Nadie que lo viera ahora pesaría que él era un mortal y peligroso asesino.
Su ondulado cabello blanco, su clara piel junto a su tranquila respiración la hicieron pensar que se veía verdaderamente tierno cuando dormía, incluso tenía algún rastro de inocencia en su porte. Retz estaba totalmente embelesada.
El subconsciente asesino de Killua, curtido ya por años de experiencia, comenzó a sentirse alarmado. La proximidad de alguien y la mirada clavada en él fueron el pequeño detonante que hizo que el Zoldyck se removiera entre sueños, tal vez una persona normal no hubiera notado la mirada sobre el, pero Killua lo habían criado para no confiarse y jamás bajar la guardia.
El chico abrió abruptamente los ojos con una mirada feroz en ellos solo para descubrir frente a él los grandes ojos de Retz. Killua rápidamente cambio su mirada a una sorprendida, el rostro de ella se calentó al tener toda la atención del Zoldyck sobre ella.
-¿Qué haces?-Pregunto curiosamente Killua.
-N-Nada..-Respondió velozmente Retz apartándose rápidamente de él. Levantándose con la cara sonrojada. Killua la miro con curiosidad, ella desvío la mirada con nervios, observando el suelo se mordió levemente el labio antes de alzar la mirada encontrándose con el Zoldyck a escasos centímetros de ella.
Abrió los ojos con sorpresa observando como Killua tenía los ojos fijos en ella observándola detalladamente, sintió su corazón acelerarse al recordar que no tenía camisa, trago nerviosamente cuando el albino acerco más su rostro al de ella, hasta el punto que Retz sintió su aliento golpear contra el suyo.
-¿Me regresarías mi camisa?-Pregunto Killua.
-¿Ah?-Retz parpadeo varias veces procesándolo hasta que noto como efectivamente sobre sus hombros se encontraba la camisa estampada del albino -S-Si claro..-Dijo quitándose la prenda antes de dársela al Zoldyck.
-Gracias-Sonrió Killua para luego colocarse la fea camisa. Retz emitió un fuerte suspiro tratando de olvidar los nervios que antes había experimentado.
Comenzó a caminar dirigiendo sus pasos hacia afuera de la cueva observando el cielo despejado, se rodeo con sus brazos ante el frío matinal, abrazándose a si misma. Sintiendo su estomago rugir demandando comida, suspiró levemente observando el panorama boscoso.
Sin duda no abría nada que comer en kilómetros, se fijo en el suelo cubierto de lodo causado por la lluvia, eso hizo que observará su vestido cubierto de tierra seca, sus sandalias estaban sucias, había leves rasguños en sus brazos y su cabello estaba enredado y desprolijo, tenía la apariencia de una mendiga. Bufó la situación parecía irreal.
En ese momento Killua apareció saliendo de la cueva estirando sus brazos detrás de su cabeza, caminando hasta quedar al lado de ella, Retz lo miro mientras el Zoldyck inspeccionaba el lugar con su mirada azulina el bosque que los rodeaba.
-¿Te ubicas?-Pregunto Retz haciendo referencia al lugar donde se encontraban, porque ella no tenía ni idea de en que parte estaban.
-Creo que sí-Contestó Killua con simpleza -Deberíamos comenzar a caminar-Pensó en voz alta, Retz asintió.
-Tienes razón-Estuvo de acuerdo la rubia cuando repentinamente un chillido de sorpresa salió de sus labios al verse levantada por los brazos del Zoldyck, rodeando su cuello para mayor estabilidad -¡¿Qué crees que haces?!-Cuestiono en voz alta. Killua la miro con tranquilidad.
-Estas cansada, así será mejor para ti-Respondió el albino comenzando a caminar con Retz en brazos.
-No necesito de tus cuidados-Dijo Retz mientras se removía entre los brazos del chico tratando de soltarse de su agarre, Killua emitió una suave risa divertida.
-Pensé que te enfadarías y al parecer no me equivoque-Comento, a lo que la chica frunció el ceño inflando los cachetes en gesto infantil, antes de suspirar en forma derrotada dejando caer su cabeza contra el hombro del Zoldyck, Killua sonrió contento.
El albino estuvo caminando un largo tiempo, el sol ya podía verse en todo su esplendor en medio del cielo. Ambos se mantenían callados haciéndose una muda compañía, lo único que hacía que el silencio no fuera absoluto era el ruido de algunos pájaros.
Retz se sentía incomoda después de haber hablado cosas tan íntimas la noche anterior, por lo que prefirió quedarse callada, por su parte Killua no tenía ni idea de como comenzar una conversación, así que en vez de decir una tontería mejor se quedaba callado.
Hace rato que el silencio se había vuelto incomodo y tenso, muy tenso. Retz suspiró cuestionándose si Killua en cerio sabia a donde se dirigían, no podía creer que estuvieran tan lejos, internarse en el bosque sin duda era una de las experiencias que no deseaba repetir en su vida, tenía hambre y sed. No podía imaginar a Killua que había estado caminando todo este tiempo.
Su rostro denotaba visible aburrimiento, pero repentinamente este semblante cambio a uno de sorpresa y negación mientras un rubor cubría sus mejillas. Espero un momento para verificar que no estuviera equivocada, pero no, sin duda era eso. Tan mala suerte tenía para que justo le sucediera en ese momento. Retz se removió entre los brazos de Killua bajándose bruscamente ante la sorpresa del Zoldyck.
-Retz ¿Qué sucede?-Pregunto extrañado el albino.
-Yo bueno..yo...-Murmuro la rubia con el rostro ruborizado -¡Necesito ir al baño! ¡Ya vengo!-Exclamo Retz para luego darse la vuelta y salir corriendo. Killua parpadeo un par de veces algo sorprendido, luego se alzo de hombros y se dispuso a esperarla.
Retz camino entre la espesura de los árboles de aquel denso bosque, hasta llegar lo suficientemente lejos como para sentirse segura de que Killua no pudiera verla, suspiró cansada, de todos lo días en que pudo haber venido su menstruación ¿Porque tuvo que ser este? Un poco más y talvez hubiera manchado a Killua, se sonrojo de solo pensarlo, que vergüenza hubiera pasado.
Intento pensar alguna forma de solucionarlo, pero la única idea que se le ocurría era tomar algunas hojas para que sirvieran como toallas sanitarias, pero pronto cambió de opinión, eso seguramente sería muy incomodo sin mencionar que podrían causarle una alergia. Así que lo mejor sería romper un pedazo de su vestido y utilizarlo como toalla provisional.
En ese momento escucho un ruido el cual reconoció inmediatamente como una cascada, justo lo que necesitaba para limpiar un poco su cuerpo, el cual estaba cubierto de barro y ahora sangre. fue rápidamente hasta el lugar, no quería preocupar a Killua o de lo contrario saldría a buscarla, así que debía apresurarse en hacerlo.
La encontró tras la tupida vegetación, la cascada era hermosa y en cuanto la vio sintió la necesidad urgente de darse un baño. Pero apenas se acerco hasta la orilla dispuesta a limpiarse lo más que pudiera. Varias ramas rompiéndose a sus espaldas capto su atención, y cuando volteo su rostro se topó con un gigantesco oso negro acercándose a la cascada o más precisamente hacia ella.
-Oh Dios...¿este situación no puede ser peor?-Se pregunto mentalmente al observar al fiero animal, el cual emitió un intimidante rugido para después correr hacia ella. Retz no pudo evitar gritar para después salir corriendo esquivando por poco un mortal zarpazo del animal.
Corrió lo más rápido que pudo pasando a través de arbustos y ramas que cortaron levemente sus brazos, por un momento penso que talvez podría perder al oso, pero se topó con una gigantesca pared de tierra que bloqueo su paso.
El oso llego tras ella, y Retz no pudo evitar derramar algunas lágrimas asustadas, sus piernas temblaron y callo de rodillas al suelo. ¿Porqué tenía que pasar por todo eso? Se pregunto cuando el oso se lanzo contra ella.
-¡Killua!-Grito y casi como si lo hubiera invocado el Zoldyck apareció estampando su pie contra el hocino del oso a escasos metros de Retz.
Tirándolo hacia atrás con una fuerza descomunal, impresionada la titiritera vio como el cuerpo del animal rompía varios árboles hasta desaparecer entre los espesos arbustos. Sin duda la noticia de que el oso estuviera muerto no la hubiera sorprendido. Por una parte se sentía sumamente aliviada de tener al albino junto a ella, pero por otra parte lo complicada de la situación estaba poniendo a prueba sus nervios.
-Killua...-Murmuro Retz con los ojos humedecidos para después salir corriendo y abrazar al Zoldyck el cual se quedo rígido ante su repentino arrebato pero después la envolvió suavemente con sus brazos -Killua...ya estoy cansada de todo esto...no lo soporto más-Ahogo un sollozo contra el pecho del albino.
Killua suavizo su mirada, mirando con tristeza como su amada rubia lloraba incesantemente entre sus brazos, podía sentirla temblar ligeramente y aferrarse a el. No la culpaba después de todo había sido una cita verdaderamente horrible, no la culparía sino quisiera verlo después de que esta locura acabará.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió el olor a hierro golpear su nariz, el inconfundible olor de la sangre y la idea de que Retz estuviese herida lo preocupo de sobremanera. La observo por encima tratando de encontrar alguna herida visible pero no pudo encontrar nada. Así que la aparto suavemente de el.
-¿Estas sangrando?-Cuestiono el Zoldyck. Retz sorbió su nariz y luego lo observo extrañada ¿Sangraba? Bueno si estuviera sangrando le dolería ¿Verdad? Y luego sus ojos se abrieron cuando cayo en cuenta de la razón.
-Bu-bueno...yo...si...pero..no es..lo que...-Balbuceo la rubia con el rostro ruborizado pero el Zoldyck no la dejo continuar, pues tomo sus manos y las examino, las palmas de sus manos estaban algo sucias pero sin ninguna herida. La titiritera se quedo paralizada cuando Killua comenzó a examinarla.
Observo de igual forma sus codos y rodillas, pero el olor a sangre no provenía de ninguna herida que quedase a la vista, concluyo. Hasta toparse con un hilillo rojo que comenzaba a caer desde su muslo y caía por entre la cara interna de sus rodillas. Cuando busco el origen con la mirada no tuvo que ver debajo de su vestido para saber de que se trataba.
-Oh...ya veo...si hay sangre-Dijo el albino irguiéndose frente a ella. Sin embargo Retz se tapo el rostro avergonzada. Y Killua lo notó, no pudo evitar sonreír levemente ante su cómica vergüenza -Esto no tiene porque apenarte, porque hasta donde yo se es algo común entre las mujeres-Comento.
-Aun así es muy vergonzoso-Contradijo Retz destapándose el rostro -Y más que ocurra en esta situación...es algo privado-Murmuro lo ultimo.
-Yo no veo porque-Dijo Killua confundido -Sangrar es lo más normal del mundo-Concluyo.
-Pero este no es un sangrado normal-Dijo Retz con las mejillas sonrojadas -Además...estuve a punto de mancharte, si no me hubiera bajado de tus brazos-Comento desviando la mirada apenada. Killua río ante esto.
-Retz, soy un asesino...¿En cerio crees que un poco de sangre me molestaría?-Pregunto encontrándolo divertido, pero la rubia permanecía con la vista gacha, el Zoldyck sonrió y en un rápido movimiento la alzo en brazos, sorprendiéndola.
-¡¿Qué crees que haces?!-Chillo Retz con las mejillas ardiendo. Killua río.
-Te demuestro que no hay nada de lo que debes preocuparte-Explico el Zoldyck.
Retz quiso responderle pero antes de que las palabras pudieran salir de su boca sintió como tenía un bajón repentino, por lo que cerro los ojos apenada y se mordió el labio inferior. Killua ni se inmuto cuando sintió el cálido liquido deslizarse entre sus brazos, pero Retz parecía mortificada ante esto por lo que el Zoldyck se apresuro a tranquilizarla.
-¿Vez? No ocurre nada. Esta bien-Dijo Killua con voz suave.
-Esto no es algo que se considere muy normal ¿Sabes?-Dijo Retz esforzándose para verlo a los ojos, pese a la vergüenza que sentía. El chico río.
-No soy muy normal que digamos. A menos que estar acostumbrado a ver sangre y tripas a diario sea algo normal-Dijo Killua intentando que sonara a broma, pero le había salido muy oscuro para serlo, aun así para su alegría Retz río.
-Es verdad-Estuvo de acuerdo la titiritera -Creo...que de todas las personas con las que pude haber llegado a esta situación fue bueno que halla sido contigo-Dijo meditándolo en voz alta -Si. Me alegra estar contigo en esto Killua-Dijo la rubia sonriéndole mientras lo miraba directo a los ojos. El Zoldyck se sorprendió un momento antes de sonreír.
-A mi también me alegra. No desearía estar con ninguna otra persona-Confeso el albino -Bueno, debemos continuar-Dijo Killua reanudando el paso.
-Espera-Dijo Retz suavemente asiéndolo parar inmediatamente, mirándolo curioso -Llevamos un largo tiempo caminando. ¿Porqué no descansamos un poco? Quisiera darme una ducha-Dijo la rubia.
-Estamos en el bosque ¿Donde piensas encontrar un baño?-Cuestiono Killua arqueando una ceja. La titiritera sonrió.
-Hay una cascada muy cerca de aquí-Dijo Retz -Por favor, en cerio me urge quitarme el lodo de encima-Dijo la rubia.
-No, así nos tardaríamos más-Negó Killua para continuar su camino. Retz frunció el ceño.
-No soy la única que necesita un baño, tu también-Dijo la rubia -Tienes tierra y...y..-Decía mientras su rostro se coloreaba.
-Y sangre-Termino Killua sonriendo divertido. La rubia inflo los cachetes en un tierno puchero.
-Si, eso-Dijo Retz. El Zoldyck cerro los ojos.
-Esta bien. Supongo que unos minutos no harán daño-Dijo el albino comenzando a caminar hacía la cascada, que lograba oír a la percepción.
Killua suspiró satisfecho sumergido a un costado del lago de la cascada. Retz tenía razón, necesitaba un baño, habían pasado varias horas desde el accidente del teleférico y su cuerpo necesitaba un descanso.
En ese momento dirigió sus ojos azules hasta llegar a su objetivo, la silueta femenina que se movía debajo el agua, nadando con auténtico gusto. Sonrió cuando Retz emergió de espaldas. Podía observar su claro cabello rubio hasta la cadera a causa del agua.
No pudo evitar apreciar el cuerpo completamente proporcionado que aún cubierto por el vestido y cabellera húmeda, podía verse. Sus brazos eran delgados pero torneados, sus hombros en perfecta sincronía con su estrecha cintura y cadera de longitud perfecta.
Un sonrojo se instaló en el rostro de Killua quién jamás había visto a una mujer desnuda, y se avergonzaba de lejos que podía llegar su imaginación si continuaba viéndola. Pero a pesar de su vergüenza, se sentía incapaz de alejar su mirada.
Entonces Retz se giro hacía el y para su gusto le sonrió. Le alegraba poder darse una ducha en condiciones, para poder relajarse y alejar los acontecimientos que habían sucedido en las ultimas veinticuatro horas. Nadando se acerco hasta Killua quedando frente a el.
Con una sonrisa traviesa en su rostro, el Zoldyck la miro curioso y repentinamente Retz golpeo el gua en su dirección salpicándole agua eficazmente. Killua la miro sin expresión cruzándose de brazos como un niño berrinchudo. Ella lo miro y comenzó a reír nerviosamente.
En un rápido instante el albino se hizo cargo y tiro grandes cantidades de agua hacia la rubia utilizando sus diestras manos, Retz chillo divertida intentando esquivar los chorros de agua sin éxito, terminando más empapada de lo que ya estaba. Killua se hecho a reír una vez hubo cumplido su venganza, sujetando sus costados por la fuerza de la carcajada. La titiritera sonrió llevándose una mano a los labios.
-Nunca antes te había escuchado reír así-Comento Retz. A lo que el Zoldyck paro abruptamente su risa mientras un leve sonrojo adornaba sus mejillas. Desvío la mirada avergonzado llevando una mano detrás de su cabeza.
-Bueno...supongo que porqué nunca habíamos hecho algo así de divertidos juntos-Opino Killua tímidamente. Retz bajo la mirada.
-Si. Creó que tienes razón-Estuvo de acuerdo la rubia.
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