Vivir a lo muggle

Lily pasó la mañana en su casa, con su familia. No hizo caso alguno de los desplantes de Petunia, que ya no se atrevía a hacer delante de sus padres. Sev había tenido razón desde que de niños le decía que era una envidiosa, y pensar que por entonces ella le recriminaba que hablara así de su hermana. "Sev va a tener buenos suegros, pero cuñada… se van a llevar a matar de por vida."

Hubieran salido los cuatro de excursión, pero llovía, la primavera en Cokeworth también era gris. Así que se quedaron en la sala, charlando, y Petunia se encerró en su habitación. Lily les contó con más detalle todos sus progresos. Les habló también sobre Cecile y Remus, sin decirles, por supuesto, que era licántropo. "Menudo susto, si no…"

Sev también pasó la mañana con su madre, pero fue ella principalmente quien habló. Le contó muchas historias sobre los padres de sus 'amigos' que habían coincidido con ella en Hogwarts, desvelándole información valiosa. "Toda una espía también."

Le dio un sobre con dinero. "Nunca me había dado tanto." Le explicó que al evitar que su padre volviera había podido trabajar y ahorrar mucho más. No le había comprado nada porque prefería que lo eligiera él mismo, sólo productos de aseo muggle. "Bueno… a estas alturas se preocupa por mi aspecto." Él la abrazó, dándole las gracias mil veces.

Ambos, tras almorzar temprano, se quedaron un rato de sobremesa. Lily les pidió permiso a sus padres para visitar a Eileen.

-Sólo nos quedaremos a tomar el té. Después, si sigue lloviendo, venimos aquí a estudiar un rato.

Sus padres mantuvieron una breve conversación de miradas, que ella evitó curiosear. Al fin su madre dijo:

-Vamos a dejarla, deberán hablar de muchas cosas, y a mí anoche me pareció muy segura.

Su padre todavía tardó en responder:

-Está bien, pero lleva la varita y no te separes de Sev.

"Papá también lo considera el especialista en seguridad."

-Gracias, papás.

Lily cogió su paraguas y corrió hasta el parque. Sev estaba esperándola bajo un árbol, llevaba el pelo empapado. Mientras se acercaba a él, bromeó:

-¿Qué? ¿Dónde tienes ahora el Impervius? ¿Quién es el que se moja? ¿No has probado a hacerlo con las manos?

-No, Lily, ni se te ocurra. Podrían detectar también esa magia.

-Lo decía en broma…

Se abrazaron… libres… bajo la lluvia… sin esconderse…

Sev llevaba únicamente la ropa que ella le había comprado en Navidad. Lily dedujo que el abrigo muggle que solía llevar en invierno se le había quedado pequeño.

-Estás empapado… ¿Por qué no te has puesto la capa?

-Vaya pregunta estúpida, Lily, para no llamar la atención.

-Al menos podrías haberte puesto el jersey de Jack, que es más abrigado.

-Pero quería venir a verte con la ropa que me compraste tú.

"Vaya… qué mono…" Lily tuvo que contenerse de llorar.

-Te vas a resfriar, vamos a tu casa a secarte, mis padres me han dado permiso.

Fueron hasta La Hilandera bajo el paraguas. Ella lo enlazaba por la cintura y él a ella por los hombros, tiritando.

-Jo, Sev… Te vas a poner malo, y aquí no tenemos pociones de Poppy.

-No te preocupes, mi madre tiene medicinas muggles, y mañana cuando vayamos a Diagon la compramos.

-Sí, y también un abrigo para ti.

-Buf… eso ya será mucho, prefiero gastar en libros lo que me ha dado mi madre.

-Pero para libros ya tenemos lo de La Guardia y yo tengo dinero de sobra, ayer me lo dio mi padre para los dos. Dice que no les supongo gastos y me pertenece, y lo mío es tuyo también.

"Qué agradecido me siento, la verdad es que lo necesito. De lo contrario no voy a poder salir de casa estos días, va a seguir lloviendo por lo menos hasta el miércoles. Y pensando en la ropa de Lauren y La Guardia…"

-Puedo comprar uno muggle normal, saldrá más barato, y es más útil que la capa para practicar Duelo y andar por el Bosque.

-Vale, entonces iremos mañana por la mañana a una tienda del centro, así ya puedes ponértelo por la tarde.

Cuando llegaron a La Hilandera le dieron una sorpresa a Eileen, que no esperaba volver a ver a Sev hasta la noche, y menos todavía con Lily.

-¡Estás empapado! – exclamó su madre - ¿Cómo no se me ocurrió comprarte un paraguas?

"Seguramente porque te has acostumbrado al Impervius." Sev se carcajeaba por dentro.

-No pasa nada, mamá.

Eileen encendió la chimenea y corrió por una toalla. Sev se quitó el jersey mojado y se quedó en camisa, sentado frente al fuego. "Qué guapo… está para comérselo…"

Su madre le secó el pelo al máximo con la toalla y terminó de hacerlo con la varita. "Dos de las tres mujeres de mi vida cuidando de mí. Siento la humilde casa como un verdadero hogar, como nunca lo había hecho hasta ahora."

Después Eileen fue a preparar el té, para que entraran en calor. Lo tomaron con las tazas en la mano, frente a la chimenea. Hablaron entre los tres de los temas académicos y también los serios. Eileen le advirtió también a Lily de que debía acudir a Dumbledore e incluso dejar el castillo si las cosas se ponían feas. Ella pensó, "Todavía no le ha contado que no podemos confiar en Dumbledore."

-Yo seguiré educándoos en casa, os queda menos de un año para poder usar la varita, y cuando la situación mejore, volveréis a graduaros. Intentad terminar este año, para no perder los TIMOS, ya que os habéis esforzado tanto. Total, sólo quedan dos meses, sed precavidos hasta entonces.

"Ya te digo que vamos a serlo, Lily todavía no sabe que vamos a dejar de vernos, ni mi madre que en ese intervalo va a llegar la maldita carta."

Debían volver a casa de Lily. Obligaron a Sev a ponerse el jersey de Jack, las botas y la capa.

-Daremos un rodeo por el río, así también paseamos un poco, y no nos verá casi nadie – le dijo Lily.

De camino planearon la nueva estrategia para ir al día siguiente con la madre de Lily a Diagon, no era poco problema. La Guardia se había ofrecido a hacerlo por ellos, pero como Sev era el único cliente habitual de la librería de viejo y la conocía bien, y además era quien debía preparar las pociones de sueño para todos, era menos arriesgado que los ingredientes los llevara él hasta Hogwarts, y habían decidido hacerlo ellos.

¿Por qué era un problema ir juntos a Diagon? La respuesta es evidente, podrían encontrarse con alguien 'peligroso' que los viera juntos. Así que en un principio, cuando pensaban que podrían usar la Red Flu o incluso viajar en tren, habían decidido que en el callejón cada uno se movería por separado. Sev iría directamente a la librería de viejo y Lily se dedicaría al resto de compras, pasando también por Flourish & Bloots.

Allí no necesitaría buscar, pues los libros estaban catalogados, pero aun así acordaron, como habían hecho en la Biblioteca del colegio, que no se limitarían a mirar los títulos, sino también los índices. Podía aparecer información en cualquier libro con un título equívoco como el del 'Horóscopo celta'.

Así que Lily buscaría principalmente en las secciones de Historia de la Magia y Herbología de la librería moderna, y Sev indagaría en la de viejo los títulos que le parecieran sugerentes.

Pero al proponerles Violet llevarles en coche y no poder negarse, había surgido un nuevo problema. Sabían por El Profeta que los ataques de Voldemort a brujos hijos de muggles se habían recrudecido, y si coincidía que precisamente ese día aparecía alguna noticia en portada, Violet podría verlo en cualquier momento en el callejón mágico, comprar el periódico, leerlo y preocuparse tanto como para no dejar que Lily volviera a Hogwarts, donde, en ese aspecto, estaba más segura que en casa. Así que Sev le preguntó:

-¿Cómo hacéis cuando vas a Diagon sola con tus padres?

-Cuando fuimos en verano por los libros y el material me acompañaron a todas partes, y luego nos sentamos en la heladería a tomar algo.

-¿Y en Navidad?

-Ahí se quedaron ellos solos y yo fui de compras.

"Así que a Violet y Peter les gusta sentarse a contemplar el callejón. Era de esperar."

-¿Suelen fijarse en El Profeta? ¿Lo han comprado alguna vez?

-Sí, en verano se dieron cuenta de que las fotografías se movían, les llamó mucho la atención y lo compraron. Pero supongo que en Navidad no, porque me quedé yo todo el dinero mágico.

-Buf… Lily… qué librada. ¿No caíste en la cuenta de que pudieron enterarse de que Voldemort ataca a brujas como tú?

-Todavía era muy inconsciente, Sev. Yo también he tenido mi proceso.

-Bueno, no te apures, ya he pensado en algo. Hay que evitar que tu madre se quede sola, distraerla si vemos a alguien leyendo El Profeta, y olvida la heladería. Te la llevas a todas partes, incluido Gringotts, con la excusa de que llevas mucho dinero encima y de que puede ayudarte a buscar los libros. Estoy seguro de que aceptará, pues está muy interesada y le encantará participar. Así, si termináis pronto en Flourish & Bloots venís donde yo estoy a seguir buscando, pero en el otro extremo de la tienda. Matamos dos pájaros de un tiro, la distraemos y tenemos una persona más para ayudarnos.

-Eres un hacha para las estrategias, Sev.

-Bueno, no cantes victoria, aun así puede ver algo. Si llega a enterarse de todo deberemos explicárselo, que Hogwarts es más seguro que tu casa. Déjame que lo haga yo, ya ves cómo confían en mi criterio en lo relativo a tu protección, y de hecho estoy bastante más enterado que tú. Sabré hacerlo con tacto. ¡Rayos! Deberé hablarles bien de Dumbledore, buf…

Llegaron al río y visitaron por primera vez como novios, el lugar de su recuerdo más feliz, que hizo gemelos sus Patronus, y allí se lo contaron.

-Dentro de un año podremos hacerlos aquí mismo, a ver lo que hacen, puede que se bañen.

-No lo creo, Lily, los felinos evitan el agua.

Llegaron a casa de Lily. Sus padres, que estaban viendo la tele con Petunia, se levantaron a saludarlo.

-Bienvenido, Severus, estás en tu casa. Podéis quedaros con nosotros o subir a estudiar.

"Petunia, con los brazos cruzados y enfurruñada, no despega los ojos de la TV." Ambos se percataron de que la situación sería incómoda y la obligarían a recluirse. Fue Sev quien respondió, sabiendo que los padres comprenderían:

-Preferimos no molestaros – echando un vistazo a Petunia, que ambos percibieron – Ya seguiremos hablando en otra ocasión, nos queda una semana por delante.

"Para que también mi 'cuñada' lo escuche y se vaya acostumbrando a mi presencia aquí. Si no quiere tratar conmigo, más le vale buscarse la vida y salir ella de casa o recluirse. Al fin y al cabo, ella siempre goza de la compañía de sus padres y Lily no."

Los padres de Lily lo comprendieron a la perfección, y les pareció educado y astuto a un tiempo.

Subieron al cuarto de Lily. "Oh… yo nunca había estado aquí… Es como el de una princesa, con cortinas de gasa blanca en la ventana, una cama más amplia de lo normal, cubierta con una colcha también blanca, estampada con pequeñas flores de colores, y bajo la ventana, un amplio escritorio, suficiente para los dos."

-Mira qué sorpresa me dio mi padre anoche – le dijo ella - Me han cambiado el escritorio, para que podamos estudiar juntos.

"Qué detalle, realmente me quieren."

-Y no sólo eso, mira, mira – cerraba la puerta y le señalaba el pestillo, con sonrisa y mirada pícaras – Para que Petunia 'no nos moleste'.

Sev abrió ojos y boca como platos. "¡Buaaah! ¡Qué confiados! No podemos traicionarlos."

-Vale, Lily. Pero no lo pases mientras ellos estén en casa. De hecho, abre la puerta, ya la cerraremos si sube tu hermana, no creo que se atreva a hacerlo. Y tranquila por ese aspecto, no pienso enfrentarme a ella en absoluto, aguantaré el chaparrón que me eche. No puedo estar peleándome de por vida con mi cuñada.

-¡Sev! ¡Has dicho 'cuñada'!

-Ya…

"¡Rayos! Emparentado con Petunia."

Se sentaron al escritorio a estudiar, con los libros de Lily. Como no podían usar la varita, debieron dedicarse toda la semana a la teoría. Les habían puesto un montón de deberes, compendio de los tres últimos años, el temario que entraba para los TIMOS.

Esa tarde decidieron empezar con DCAO, pues Sev no había traído sus libros anotados pero lo sabía todo de memoria, aparte de que Lily apenas había dedicado tiempo a la teoría, sólo a la práctica.

Desde que pasaron tanto tiempo enviándose cartas en la página 394 de distintos libros, ambos habían cogido la costumbre de buscarla en cualquiera que abrieran, y se llevaron una gran sorpresa cuando descubrieron que tal página del libro de tercer año de Defensa era la primera del tema sobre… los licántropos.

-¡Remus! – gritaron a un tiempo, carcajeándose.

Comenzaron a leer y Sev dijo:

-A mí no me hace falta estudiar esto, ya lo vi en vivo.

Pero dejó que ella leyera el capítulo, comentaban y reían. Desde abajo sus padres los oían y se alegraron tanto de que a pesar de todas las dificultades, su hija y ese chico tan especial siguieran siendo tan felices juntos como lo eran de niños. Y pensaron que ojalá la vida no los separara nunca, pues eran tal para cual.

Después se pusieron con los deberes. Sev sabía todo de corrido, así que apenas necesitaron consultar los libros, pero Lily no copiaba lo que le explicaba, lo redactaba con sus propias palabras. Lograron terminarlos a tiempo antes de la cena.

-Bueno, el primer día y ya nos hemos quitado de encima una asignatura, no está nada mal.

Lily se levantó a cerrar la puerta.

-Dame besos, Sev, antes de irte. Hoy casi no lo hemos hecho.

-Vale, pero poco. Si nos pillan no van a confiar más en mí.

-No lo creo, yo pienso que se alegrarían mucho de saberlo.

-Ya… pero no les digas nada todavía, hasta que se arreglen las cosas.

-Vale.

Se abrazaron y besaron, por vez primera, en la habitación donde la Princesa descubrió que estaba enamorada del Príncipe, largos meses atrás.

Cuando bajaron, la madre de Lily salió de la cocina secándose las manos con un paño y le dijo a Sev:

-Quédate a cenar si quieres, hay para todos.

"Vaya… qué ganas tienen de estar conmigo. Pero Petunia se va a encerrar y no he avisado a mi madre."

-Muchas gracias, Violet, pero no he avisado a mi madre de que no iría, y ya debe estar preparando la cena también.

-Entonces quédate mañana a almorzar. Así no has de volver a casa después de estudiar y podremos ir a Diagon cuanto antes. He preparado roastbeef. ¿Te gusta?

"A eso no puedo negarme."

-Claro que sí, Violet, así lo haré. Te lo agradezco mucho.

-Hasta mañana entonces – le dio un beso en la mejilla.

Y Peter, que también se había levantado a despedirlo, le tendió la mano. El último beso, también en la mejilla, fue para Lily, que le dijo:

-Llévate el paraguas, ya lo traerás mañana.

-Vale, gracias, buenas noches, hasta mañana.

Petunia ni se inmutó, siguió pegada a la TV. Los tres se quedaron en la puerta viéndolo marchar. Y los padres de Lily pensaban, observándolo con la capa de brujo y el paraguas prestado, qué desamparados estaban los jóvenes magos cuando debían vivir a lo muggle.

. . . . . . . . .

Sev llamó a la puerta de casa de Lily a las nueve de esa mañana de lunes, puntual como un reloj. Ella corrió a abrirle y lo vio de nuevo vestido únicamente con la ropa del día anterior, aunque al menos, esta vez, bajo el paraguas.

-Pasa, pasa, que estás cogiendo frío.

Cerró la puerta y se echó en sus brazos.

-Lily, ¿y Petunia?

-¡Bah! Ella nunca madruga cuando está de vacaciones. Bésame.

Lo hizo, larga y profundamente. "Por primera vez en Cokeworth, por primera vez en el bendito lugar en que la casualidad, el destino, la diosa Fortuna, hizo coincidir nuestros caminos."

-¿Has desayunado?

-Sí.

-Pero no te iría mal tomar un té, ya está preparado.

Fueron a la cocina y Lily se lo sirvió.

-Mientras lo tomas, voy a buscarte un abrigo de mi padre, hay un trecho hasta el centro, no puedes ir así.

-Lily, no es necesario, no tengo frío.

-No protestes. No quiero que te pongas malo los pocos días que tenemos. ¿Qué tal has pasado la noche? ¿Has necesitado tomar medicinas?

-No.

-Bueno, mejor, pero no cantes victoria, puedes estar incubándolo todavía.

"La verdad es que sí que me siento destemplado, pero no quiero preocuparla." Se quedó solo en la cocina de Lily. "Está alicatada de modernos azulejos de vivos colores, es amplia, lo suficiente para comer tres personas a la mesa, y repleta de artefactos eléctricos que apenas me suenan. Una nevera, un horno bajo la cocina de gas, la tostadora de pan. El fregadero queda bajo la ventana enmarcada por cortinas a juego con los azulejos. Qué buena idea poder mirar fuera mientras lavas los platos." Lily no tardó en volver.

-He encontrado éste. Es algo antiguo, de antes de que engordara, creo que es el que mejor te sentará.

Se lo probó. "El tres cuartos negro de lana me queda como un guante. Aunque el padre de Lily es más alto, yo tengo los brazos largos."

-¡Buah! Qué guapo, Sev, es perfecto para ti. ¿Te gusta?

-Me encanta. Vaya ojo tienes con las tallas.

-Entonces le pediré que te lo dé, él no va volver a ponérselo nunca.

-Lily, me siento mal… creo que estoy abusando.

-Siempre con tus tonterías, Sev. Mejor que lo uses tú que se esté apolillando, y él va a estar encantado.

"Siempre mejor dar que recibir, y no se me ocurre ninguna manera de corresponder."

-En ese caso, ya no necesito comprarme otro.

-¿Cómo que no? Éste no es impermeable para andar por el Bosque y ahora estás continuamente allí. Yo también voy a comprarme uno, la capa es muy incómoda para practicar Duelo. Además, necesitas más ropa, no puedes andar toda la semana con la misma. Conozco una tienda de saldos, de restos de temporada, y ahora ya deben tener rebajada la ropa de invierno. Así ya te equipas para lo que queda de frío y para el próximo.

"Buf… Lily planeándome la vida."

-Venga, vámonos cuanto antes – continuó ella - Si nos damos prisa, todavía tendremos tiempo de probar el pestillo.

"¡Buah! ¡Qué peligro! Está claro que hoy no planea estudiar."

-Nos llega con un paraguas, ¿verdad? Cabemos los dos debajo. Así cuando compremos otro para ti no tenemos que llevar tres.

"Pero… ¿cuánto dinero piensa gastar Lily conmigo?"

-Lily, mi madre me ha dicho que ya me lo compra ella. Y para ya, que estás haciendo que me sienta fatal.

-Sev – lo encaró y lo miró muy seria, con el ceño fruncido – Lo mío es tuyo. Tú me estás dando cosas mucho más valiosas, el Refugio, la Magia Druida, tu talento, el Duelo, La Guardia y las Artes Mentales, todo eso no se puede comprar ni con todo el oro del mundo. Déjame aportar lo que puedo.

"Bien pensado, tiene razón, y no puedo despreciar lo que me ofrece, al fin y al cabo, la verdad es que me hace falta."

-Bueno, vamos entonces… Tú eres la señora de la casa.

Lily sonrió ampliamente. "Ya me imagino… ¡Ah…! Viviendo con él."

Caminaron a buen paso hasta el centro urbano. Lily conocía cada comercio y qué buscar en ellos. En la tienda de saldos encontraron un impermeable, con forro que se podía quitar, con numerosos bolsillos como el de Lauren, los inferiores lo suficientemente amplios para guardar la varita.

"Wow… es perfecto, sirve tanto para el invierno como para el verano, la pena es que no sea negro, verde oscuro, mejor todavía para camuflarse en el Bosque."

Lily encontró otro similar para ella, color café. Insistió en que él se comprara también otros dos pares de pantalones, jerseys y camisas.

-No me hace falta tanto para estar en el colegio, Lily.

-Pero así ya lo tienes para la próxima Navidad. Las rebajas de invierno no comienzan hasta el siete de enero, hay que aprovechar ahora.

"¡Buah! Es toda una experta, y pensándolo bien, mejor me equipo con ropa que me sirva también para entrenar. Las camisas son muy incómodas, mejor camisetas de manga larga debajo de jerseys finos, y nada de vaqueros, los prefiero más ligeros, éstos de loneta parecen mucho más cómodos." Cogió otra camisa, por Lily, que sabía le gustaba mucho quitársela, dos camisetas, un jersey de pico como el que ya tenía y dos pares de pantalones.

-¿Tú no te compras nada? – preguntó él.

-¡Bah! Yo ya tengo de todo para varios años.

"Buf… quizá ya se está quedando sin dinero con todo lo que he cogido yo, y ella también debería equiparse para entrenar."

-Lily, compra ropa cómoda para pelear, yo puedo dejar unos pantalones, la camisa y el jersey.

-Tienes razón, pero no hace falta que dejes nada, nos llega de sobra.

"Bueno, ya me escaparé en Diagon esta tarde y le compraré algún detalle."

Cuando lo pagaron todo, Sev se sorprendió gratamente de que la factura fuera mucho menor de lo que esperaba. "Realmente, Lily sabe bien lo que hace."

-Mudas ya no necesitas, ¿verdad? - le preguntó ella - ¿Y otro pijama?

-No, Lily, ya tengo de sobra. Y el pijama sólo lo uso cuando nos vemos.

"Y vamos a dejar de hacerlo." Siguieron caminando bajo el mismo paraguas. "Da gusto pasear abrazado a Lily bajo la lluvia, en nuestra ciudad. Me siento libre, y por primera vez en tantos años, no tengo ningunas ganas de regresar a Hogwarts."

-¿Se te ocurre algo más que necesites? – le preguntó ella.

"Sí, mi pelo grasiento, el champú del colegio es una porquería y he de lavarlo cada dos días para estar presentable."

-¿Dónde se compran los productos muggles de aseo?

-En la droguería, nos la hemos pasado.

Volvieron atrás.

-¿Me dejas entrar solo?

Lily ya adivinaba lo que quería comprar.

-Sí, claro, toma – le tendió un billete.

-No hace falta, para esto me llega.

-Vale, te espero.

Compró dos botes, más que suficiente para lo que quedaba de curso.

-La ropa de verano ya la compraremos en las rebajas de julio – dijo ella.

"Merlín, Lily ya lo tiene todo planeado."

-Vamos a pasar por el Ayuntamiento a saludar a mi madre – continuó Lily.

Violet trabajaba media jornada en la oficina de Registro. "Buf… con todas las compras y el abrigo de su padre."

-Así le enseñamos lo que hemos comprado.

"¡Todavía!"

-Lily, me vas a hacer pasar mucha vergüenza.

-Sev – de nuevo ceñuda y recriminatoria – Cada día eres más bobo. ¿No comprendes que es mejor que se den cuenta de que no malgastamos el dinero? Mi padre me lo dio para los dos – remarcando con autoridad las últimas palabras – Así que ve acostumbrándote, ya te lo dijo, eres de la familia.

"Tendré que resignarme." Violet se llevó una sorpresa y se puso muy contenta al verlos.

-Hola, mamá. Mira, hemos estado de compras.

-Me parece genial, cariño. ¿Habéis encontrado todo lo que necesitabais?

-Por el momento sí, si se nos ocurre algo más ya volveremos.

-¿Ése no es el abrigo de tu padre? Parece hecho a medida para ti, Sev, estás muy guapo.

A Sev ya le subían los colores.

-Gracias, Violet.

-Quédatelo, Peter no volverá a ponérselo nunca, no sé por qué lo hemos guardado tantos años.

-Se lo agradezco mucho, señora Evans.

-¿Otra vez con el usted?

-Perdona, Violet, es la costumbre.

-Bueno, mamá, nos vamos, que todavía tenemos que pasar por casa de Sev a dejar sus cosas y queremos estudiar un rato antes de almorzar.

-Vale, hija, pero tened cuidado, no os quedéis allí. Hoy llegaré más temprano, ya te habrás dado cuenta de que he cogido el coche para venir. Si lo recuerdas, mete el roastbeef en el horno a la una, así almorzamos en cuanto llegue y salimos enseguida.

-Sí mamá, prepararé también una ensalada.

-Genial. Venga, marchaos, que ya habéis perdido media mañana.

"Alucino, todo planeado sin consultarme nada. Claro, el mundo muggle es terreno de Lily, yo hago lo mismo con ella en el castillo."

Se dirigieron a La Hilandera. El centro urbano, la casa de Sev en los suburbios y la de Lily en un barrio residencial formaban un triángulo casi perfecto. Cuando llegaron, Sev abrió la puerta, Lily no hizo ademán de entrar.

-¿No pasas?

-No, date prisa, que ya no nos va a dar tiempo de casi nada.

-¿Y no sería mejor que nos quedáramos aquí? Mi madre no está.

-No. Petunia ya debe haberse levantado y se chivará si no volvemos a estudiar a casa.

-También se chivará si nos encerramos en tu cuarto.

-Pero mis padres ya cuentan con eso, les preocupa mucho menos que el hecho de que estemos aquí.

"Bueno, debo dejarme llevar." Subió a su dormitorio y dejó allí las bolsas. Sólo se entretuvo en cambiarse el abrigo del padre de Lily por el que había comprado. Cuando bajó, ella lo increpó:

-¿Por qué te has cambiado? Guarda ése para el Bosque. ¿No has visto que mi madre se ha puesto muy contenta cuando te lo ha visto?

"Buf… habilidades sociales, terreno de Lily también." Así que subió de nuevo a ponérselo.