Mamás
Continuaron conversando durante el viaje, de Hogwarts, de los estudios. Sev comentó que buscaría trabajo en verano y ellas se sorprendieron, él les explicó que se le acababa de ocurrir. Mientras atravesaban Cokeworth para dejarlo en casa, le dijo a Violet:
-Cuando solucionéis lo que ha pasado esta mañana me avisáis con lo que sea, ya he quedado con Lily que me envíe su lechuza mañana por la mañana.
-No va a ser necesario, Sev, puedes venir tranquilo, ya te lo he dicho a mediodía – le dijo Violet.
-Prefiero que lo hables primero con Peter y Petunia, no me sentiría cómodo siendo el causante de un conflicto.
-Te entiendo, y de nuevo te digo que lo siento mucho. Prohibimos a Lily ir a tu casa y tú no estás a gusto en la nuestra.
-No me refería a eso, me he explicado mal. Claro que estoy a gusto y dispuesto a aguantar los chaparrones, pero no quiero que eso os cause problemas familiares. Así que me quedaré más tranquilo si de nuevo me dais permiso para ir cuando lo hayáis aclarado.
-Cuenta con ello, hijo.
"Hijo… wow…"
Cuando dejaron a Sev en casa eran las siete menos cuarto, llegaban antes que su padre. Lily se cambió al asiento de delante.
-Mamá, hoy hago yo la cena y así puedes hablar con papá antes de que Petunia comience a contárselo a su manera.
-Claro, hija, ya contaba con ello, pero no es necesario que hagas la cena, ponte a estudiar o a responder a tu amiga. Nos va a llevar diez minutos hablarlo, llevamos haciéndolo desde Navidad.
-Ah, ¿sí?
-Pues claro, desde que nos pediste permiso para que Sev viniera a casa. ¿No te dijo tu padre que ya habíamos comprado el escritorio?
-Sí…
-Pues ya lo encargamos nada más nos lo contaste, por si venía, traerlo enseguida.
-Vaya…
-Y si lo que te preocupa son las acusaciones que os ha hecho Petunia, que sepas que también hemos hablado de eso muchas veces. Sev y tú sois tal para cual, transmitís armonía cuando estáis juntos. Seáis amigos o seáis lo que seáis, nos parece bien. Ya nos lo parecía antes, pero es que ahora, además, ha dado un cambio increíble, nos está demostrando por fin cómo es en realidad, y no sabes el mérito que tiene después de todo lo que ha sufrido. Así que tranquila en ese aspecto, no vamos a meternos en vuestra vida, lo que hagáis o dejéis de hacer es asunto vuestro. Los dos sois muy maduros y responsables y os queda menos de un año para ser mayores de edad. ¿Y qué sentido tendría controlaros aquí si convivís en el colegio? Esta mañana pudisteis quedaros tranquilos y solos en casa de Sev y no lo hicisteis, sabiendo lo que os esperaba en casa. Eso nos da mucha confianza, así que no te preocupes lo más mínimo. Voy a hablar con tu padre y después lo haremos con Petunia para ponerle los puntos sobre las íes, pero que sepas que la respuesta para Sev es ésta, que nuestra casa es suya también. Mándale a Puck en cuanto lleguemos para que se quede tranquilo, no esperes a mañana para avisarlo.
"Dios… cómo me gustaría contárselo todo a mi madre, pero no hace falta, está claro que ya lo sabe, y probablemente esta tarde no ha venido a Diagon con nosotros para que pudiéramos estar solos."
-Gracias, mamá.
-No me las des, gracias a vosotros por ser como sois, da gusto estar a vuestro lado.
. . . . . . . . .
Eileen se sorprendió al ver llegar a Sev tan temprano.
-Hijo, no contaba contigo todavía. ¿Por qué no te has quedado más rato con Lily? ¿Y ese abrigo?
-Era del padre de Lily, ya hacía años que no lo usaba y me lo han regalado.
-Vaya…
-Y ya hemos pasado todo el día juntos, también me apetece estar contigo.
-Pero a nosotros ya nos llega con vernos de noche, y no pudiendo estar con ella en el colegio deberíais aprovechar todo el tiempo que tengáis.
"Buf… mi madre ya sabe demasiadas cosas como para andar disimulando ante ella, y ahora que me he abierto ya no se corta en hablarme a las claras. Y además, ya se lo huele todo… Bueno, mejor, me está dando pie a que le hable del tema."
-Pues verás, sí que pensaba quedarme en su casa hasta la hora de la cena, más que nada por pasar un rato con su padre, pues sólo hablamos durante el trayecto desde King's Cross. Pero resulta que esta mañana, que por cierto, hemos estado de compras. ¿Has entrado en mi cuarto?
-No, cariño.
Sev la tomó de la mano y se sentaron en el sofá.
-Pues ya verás todo lo que me ha regalado, y no sólo eso, ya sabes que venimos de Diagon. Ni te imaginas la cantidad de dinero que le han dado para que lo gastemos juntos. Al principio he pasado bastante apuro, pero me están demostrando tanta confianza que entiendo que para ellos es un placer hacerlo y voy a aceptarlo mientras lo necesite.
Eileen se debatía entre el asombro y la vergüenza.
-No te apures, mamá, ellos pueden permitírselo, Lily apenas les da gastos la mayor parte del año, y si han decidido hacer así las cosas sería hacerles un desprecio no aceptarlo. No hemos comprado ningún capricho, sólo ropa y libros para seguir investigando. Y por corresponderle en cierta manera, le he hecho un regalo con el dinero que me diste.
Eileen parecía más aliviada.
-Pero entonces… ¿por qué no te has quedado en su casa para estar un rato con su padre?
Sev suspiró. "Aunque hace años que no le hablo de eso, de pequeño, cuando conocí a Lily, sí que lo hacía, y comprenderá con una sola palabra."
-Petunia.
Eileen abrió los ojos desmesuradamente.
-¿Después de tantos años?
-Pues sí. Ya sabes que llevaba mucho tiempo sin verla, y Lily tampoco me contaba nada, pero al parecer ha seguido hostigándola durante todo este tiempo siempre que está en casa. Sigue teniéndole unos celos terribles, y ahora que me ha visto aparecer también a mí, pues eso, que esta mañana, al volver de las compras, como sólo estábamos los tres en casa, nos ha montado un numerito.
Le explicó con detalle, exceptuando todavía que los había pillado en la cama, lo ocurrido en casa de Lily, también la conversación con su madre durante el almuerzo y lo que le había dicho al despedirse.
-Así que confían plenamente en ti y te están poniendo por delante de su hija.
-Eso parece, pero he preferido que lo hablen entre ellos antes de volver a meterme, no quiero forzar las cosas.
-Has hecho bien, Severus, pero, por lo que me cuentas, estoy segura de que van a solucionarlo. Sus padres deben tener el tema sobradamente hablado, de lo contrario su madre no se habría puesto de tu parte de esa manera.
"Claro… ¿cómo no he caído? Porque yo no soy padre."
-De todas formas, todavía les falta escuchar la versión de Petunia, que por cierto… es la real – terminó con una sonrisa.
La cara de Eileen mudó a inmensa alegría e ilusión, pero no asombro. "No recuerdo haber visto nunca esta expresión en mi madre." Él también le sonrió abiertamente.
-¡Lo sabía! Desde que vino a hablar conmigo en Navidad… Hijo, me has dado la mayor alegría de mi vida.
Se abrazaron, Eileen llorando de felicidad, que contagió a Sev.
. . . . . . . . .
Mientras tanto, Violet y Lily habían llegado a casa. Cuando entraron, Petunia estaba en la sala viendo la tele, seguramente esperando a su padre, sin contar con que ellas volverían antes.
-Hola, Petunia, ¿no tienes que estudiar? – el saludo de Violet no fue amable en absoluto.
Petunia estaba en primer curso en la universidad.
-Hola, mamá. Ya me he pasado toda la tarde, estaba descansando un rato – forzadamente amable.
Lily ni siquiera se molestó en saludar, colgó su abrigo y le dijo a su madre, en tono normal:
-Mamá, voy a subir a responder a Cecile y a estudiar un poco, que esta mañana casi no nos ha dado tiempo de hacer nada. Si necesitas ayuda con la cena me avisas.
Sev le dijo que improvisara y eso estaba haciendo, mencionando ante Petunia las dos situaciones tensas que se habían dado por la mañana y dejando vía libre a su madre para que actuara a su manera, pues ya le había dejado suficientemente claro que estaba de su parte.
Y además avisándola en clave de lo que iba a hacer en realidad, escribir a Sev cuanto antes como ella le había recomendado. Y algo más, dándole la opción de hablar con ella en la cocina una vez hubiera hablado con su padre.
-Claro, Lily, responde cuanto antes a tu amiga, si ya esperaba su lechuza para la noche, estará preocupada. Si te necesito, ya te llamaré.
"¡Mi madre también metiendo pullas en clave contra mi hermana! Y al mismo tiempo, animándome a enviar el mensaje a Sev. Y diciéndome que me comunicará el resultado de la charla. Voy a contárselo todo a Sev con pelos y señales, va a alucinar."
Así que subió directa a su cuarto. Cuando entró… le pareció distinto. Su escritorio nuevo, en el que habían estudiado juntos, y su cama, en la que se habían amado… un poquito. Ya tenían un nuevo lugar en común, y le dio pena que él no tuviera esos recuerdos también en el suyo de La Hilandera. Se habían intercambiado los papeles, como cuando aquellas primeras tardes de besos él se quedaba a disfrutar del recuerdo durmiendo en el Refugio y ella debía bajar a cenar con los demás al Comedor.
Se puso inmediatamente a la tarea. Encabezó:
Mi Príncipe Mestizo :
Mira lo que me ha dicho mi madre cuando volvíamos a casa…
Y a continuación la transcripción casi fidedigna de lo que habían hablado, incluyendo los mensajes en clave que acababan de lanzarse. Terminaba:
¿Has visto? Yo creo que mis padres son serpientes como tú. Ya saben todo desde Navidad, están encantados y ni siquiera va a hacer falta que se lo digamos a la cara si no nos apetece.
Así que ya sabes: te quiero mañana aquí a las nueve en punto. ¡Cuatro horas por delante de pestillo! No voy a saber esperar…
Tu Princesa
Metió la carta en el sobre con la dirección a la sala de La Hilandera. "¡Oh…! Escribir por fin una carta a Sev con su nombre, sin tener que fingir…"
. . . . . . . . .
Sev y Eileen, todavía abrazados en el sofá, escucharon a Puck llamar con el pico en la ventana. Él se levantó a abrirle, inquieto.
-Es la lechuza de Lily… buf… seguro que ha pasado algo malo.
-Severus, hijo, qué pesimista eres. Va a ser todo lo contrario. Ha hablado con su madre mientras volvían a casa y ella le ha dicho que te tranquilizara cuanto antes.
"Ojalá…" Abrió el sobre como destinatario y con las manos como no hacía con una carta de Lily desde hacía mucho. Se apoyó en la mesa a leerla de frente a su madre, quien se reclinó en el sofá con los brazos cruzados, observando con una sonrisa cómo iba cambiando el semblante ceñudo y preocupado de su hijo a expectación, asombro, leve sonrisa, sonrisa abierta, risa y con el último párrafo, una carcajada.
Eileen sonreía satisfecha.
-Has dado en el clavo, mamá.
-Ya te lo he dicho.
"Dudo, por el último párrafo, obviamente, si compartir la carta con mi madre. Pero total, ¿qué importa? Así podré no sólo preguntarle por el libro de Hogwarts, si no también hablar con ella de las Magias del Amor y de la Luna. Es la única mujer a la que puedo confiarle estos temas y puede enseñarme muchas cosas."
-Toma, léela – tendiéndole el pergamino.
-¿No te importa? ¿No es demasiado privada?
-Bueno, un poco, pero no pasa nada. Sólo no te asustes con el final.
Eileen tomó la carta tímidamente. Sev, al igual que ella había hecho, se quedó observando su reacción. Ella le iba comentando:
-¿Príncipe Mestizo? ¿Te llama así?
-Desde primer año, me lo inventó ella, cuando se enteró de todo el embrollo sobre los estatus de sangre. De pequeños siempre me decía que era el príncipe del castillo encantado, y yo pensaba que era mi princesa, pero no se lo decía.
Eileen suspiró y siguió leyendo.
-¿Has visto? Todos nos dimos cuenta a la vez. Sus padres seguramente porque la vieron triste y preocupada y tan implicada contigo, y yo por cómo me puso las cartas sobre la mesa. Me hizo sentir que ella era la adulta y yo una niña apocada. Siento mucho que me costara reaccionar y no pudieras venir en Navidad. No me atreví a enfrentarme a tu padre, pero puse la protección en cuanto volvió a marcharse.
"Ahora que lo pienso… Desde la Navidad del año anterior, cuando nos pegamos y casi la mata, Tobías siempre vuelve a casa cuando sabe que voy a estar yo, en verano y justo antes de vacaciones de Navidad, a pesar del susto que le di. Y el verano pasado, aunque seguía emborrachándose, no nos tocó un pelo y apenas se resistió cuando lo eché."
-No pasa nada, mamá. Ya te dije que estuve muy bien, con el castillo y el Bosque para mí solo, y pude avanzar mucho en las materias, sobre todo en Transformaciones, que era la que más falta me hacía y ya domino. Conocí a Ariel, que ha sido la clave para entrar en La Guardia, hice el ritual del haya en el solsticio y el del abeto en mi cumpleaños e inventé la poción. Así que, visto lo visto, fue una suerte que me quedara.
"Y no nos olvidemos del aviso de Malfoy."
Eileen le sonrió con ternura y continuó leyendo. Asentía y sonreía.
-Merlín, qué confianza tienen en vosotros, me parece mentira con lo poco que los has tratado.
-Ya, a mí también me sorprende. Debemos corresponderles, los dos. Ya viste que te invitaron a su casa, has de ir a visitarlos.
-Claro, hijo. Va a darme mucho apuro pero voy a hacerlo, por supuesto. Ahora somos familia.
Eileen siguió leyendo. "Por supuesto que le da apuro, después de lo que saben de ella, pero sé que van a tratarla muy bien y se le pasará enseguida. ¿Qué puedo hacer para que no lo pase mal en un principio? Ya sé… ella también necesita ropa. ¡Rayos! He debido cambiar más galeones por dinero muggle. Bueno, puedo ir a Diagon mañana después de almorzar por Red Flu, y le doy el dinero por la noche.
¿Qué más, para romper el hielo? Que les haga magia… ¡Mejor todavía! ¡Que les muestre Hogwarts en el pensadero! Wow… Vaya acierto haberlo comprado. Lily ha estado muy inspirada esta tarde, descubriendo las guías, comprando el pensadero sin saber que también servía para eso y leyendo completo el índice del libro de Defensa que yo estaba despreciando. Y encima la he regañado, espero que ya haya visto el regalo y le haya gustado."
Su madre leía asombrada. "Debe haber llegado a la conversación en clave entre Violet y Lily. Pues sí." Porque a continuación rio.
-Así que serpientes… la verdad es que lo parecen.
"Bueno, ahora viene lo peor, a ver cómo reacciona." Eileen estalló en una carcajada. Sev también, pero ruborizándose, cerrando los ojos y tapándose la cara. Eileen se dominó.
-Bueno… ahora ya la llamas princesa. Podrías habérmela leído tú, te he hecho avergonzarte.
-¡Bah! En peores me he visto. Y quería aprovechar para hablar contigo de ciertos temas.
-Ya…
-Pero mejor lo dejamos para después de cenar.
-Claro, se está haciendo tarde y debes estar hambriento. Voy a ponerme a cocinar y tú mientras tanto responde a Lily. Puck todavía está esperando.
-No. No cocines con magia, no tengo tanta hambre todavía. Lo hacemos juntos a lo muggle, hace mucho que no lo hago y no quiero perder práctica, me va muy bien para Pociones, y así te voy contando cosas. Le respondo en un minuto.
-Vale, Severus, mientras tanto voy a prepararlo todo.
Sev subió a su cuarto y sacó los bártulos para escribir de su baúl. Bajó y escribió una nota a Lily.
Allí estaré, en el Refugio de la Princesa, a las nueve en punto, si no hay noticias nuevas. Te amo.
La ató a Puck en la pata y la dejó marchar.
. . . . . . . . .
Mientras tanto, en casa de Lily…
Poco después de mandar su lechuza con la carta para Sev, llamaron a la puerta de su cuarto.
-Pasa, mamá.
Su madre cerró la puerta y se sentó en la cama.
-¿Ya has avisado a Sev?
-Sí, acabo de mandar a Puck y espero respuesta.
-Muy bien. Tu padre está hablando con Petunia. He preferido que lo haga solo porque yo me ablando. Está diciéndole lo que te he dicho antes en el coche. Ya hemos estado avisándola desde Navidad, pero al parecer con demasiado tacto. Ahora va a dejarle las cosas claras y va a decirle que como vuelva a pasarse un pelo contigo o con Sev, juntos o por separado, va a haber consecuencias, va a quedarse sin paga, sin caprichos y sin salir con sus amigas.
-Buf… mamá… así va a cogernos más tirria todavía.
-Ya hace años que renuncié a que mis hijas se lleven bien, y al menos así evitaremos que os moleste mientras estéis aquí. Así que te pido por favor que si lo vuelve a hacer me lo digas, como has hecho hoy.
-Vale, mamá.
-Y no le abras la puerta a no ser que sea algo urgente, que a ella se la respeta cuando se coge una rabieta y no quiere salir.
-De acuerdo.
-Bueno, voy a seguir con la cena.
-¿Quieres que te ayude?
-No hace falta, Lily, estudia un rato.
-Vale, entonces no hagas el almuerzo de mañana, ya lo haré yo.
-No, cariño, tú tienes que estudiar, que hoy no has podido hacer casi nada, y además echarle un vistazo a los libros que habéis comprado. Así nos vas contando.
-Si queréis, después de cenar vemos las guías de viaje.
-¡Genial! Así vamos haciendo planes. Si hay algún sitio cerca y hace buen tiempo podríamos hacer una excursión el fin de semana.
-Mañana o pasado Sev sabrá si hace bueno.
-Buf… olvido que ahora tenemos un meteorólogo fiable en la familia.
"¡En la familia!"
-Ya…
-Bueno, cariño, cuando esté la cena te aviso.
-Vale.
A Lily, la verdad, no le apetecía nada estudiar. No veía el momento de irse a dormir y que llegaran las nueve del día siguiente. Esa mañana la idiota de Petunia la había dejado a medias cuando estaba casi a punto. Y cayó en la cuenta de que ahora no sólo estaba celosa porque fuera bruja, sino también porque tuviera novio y que sus padres lo consintieran. Que ella supiera, su hermana, tres años mayor, nunca había estado con un chico.
Pero al final se forzó a concentrarse un rato en la teoría de Defensa, ya que el día anterior se había dado cuenta de que estaba muy verde y debía sacar un Extraordinario para cursar el EXTASIS. Aparte de que quería prepararse para la guerra, Sev ya había dejado claro que iba a hacer los dos y ella quería pasar el máximo de tiempo cerca de él, en sexto y séptimo año compartirían más clases, y ahora que podían hablarse con la mente cuando estaban cerca… pues eso, a estudiar.
Cuando había conseguido concentrarse un rato, llegó Puck con el mensaje de Sev. "¡Oh…! El Refugio de la Princesa…"
Se llevó una agradable sorpresa cuando bajó a cenar y se encontró con que Petunia había desaparecido, seguramente enfurruñada por la bronca que le había echado su padre. Lo saludó, no se habían visto desde ayer, y él se mostró cercano pero totalmente discreto, preguntándole cómo había pasado el día y qué habían comprado en Diagon, que ella le explicó con entusiasmo y él le respondió con interés.
Después de la cena, Lily fregó los platos en un periquete y se instalaron los tres en el sofá a estudiar las guías de viaje. Les mostró el Lago Negro de Hogwarts, descubriendo que en el mismo desembocaban arroyos mágicos que atravesaban el Bosque Prohibido, y también los manantiales de los mismos. "Como el que se cruza para ir hasta el abeto."
-¡Buah! Vamos a poder realizar más rituales allí mismo.
También aparecían fotografías mágicas de los seres que habitaban el Lago.
-¡Vaya…! Conozco al calamar gigante, pero no sabía que hubiera grindylows ni sirenas en el Lago.
Incluso hablaba de la Sala Común de Slytherin bajo el mismo, ilustrada con una fotografía mágica en la que se veían peces y al calamar gigante deslizándose por las profundidades a través de la cristalera de la estancia en penumbra.
-¡Mirad! ¡La casa de Sev! ¡Nunca la había visto!
-Pero deben tener muy poca luz y ninguna ventilación – dijo su madre, apenada.
-Ya… seguro que necesitan velas y antorchas incluso de día. Pero los dormitorios sí que tienen ventanas.
"Así que en Hogwarts condenan a los Sly a la oscuridad sólo por serlo. Ya no me extraña nada que de esa casa salgan la mayoría de los brujos oscuros." Y entendió una razón más por la que Sev se esforzó tanto en conseguir el Refugio, le daba tanta importancia a la iluminación y le gustaba tanto ventilarlo. Y también su afición por estar al aire libre.
Después les mostró el Bosque Prohibido, descubriendo que aparecía detalladamente la ubicación de otros árboles centenarios y numerosas fotografías de vegetales y criaturas mágicas.
-Ya sabía que hay unicornios, pero no centauros…
Sus padres estaban muy emocionados, hasta que llegaron a las acromántulas y se asustaron.
-Pero ya veis que pone que viven en un lugar muy recóndito y no salen de allí. Sev conoce el Bosque palmo a palmo y siempre que hemos ido no hemos encontrado nada peligroso.
-Cariño, tened mucho cuidado, por favor. No teníamos idea de que pudiera haber peligros.
"La verdad es que yo tampoco sabía nada de las acromántulas… Este Sev y sus misterios."
Después buscaron en la guía de costas los lugares que ella conocía. Cuando sus padres coincidían en su mes de vacaciones, que era una vez cada dos años, solían ir una semana o quince días a algún lugar en la costa, lejos de los sitios más turísticos. Aparecían dos playas que habían visitado.
-Qué bien sabíais elegir los sitios para las vacaciones, sin saber nada.
-Es una pena que no hayamos descubierto estas guías mucho antes – dijo su padre – Podríamos haber visitado muchos más lugares.
-De hecho, nos parecieron los sitios con más encanto en los que hemos estado – dijo su madre.
-Entonces, vosotros, en cierto modo, también sentisteis su magia.
-Vamos a buscar algún lugar cercano para ir el fin de semana con Sev – dijo su madre.
Tomaron cada uno una guía. Lily la de bosques. "Para que no vuelvan a ver las acromántulas." Su padre la de lugares sagrados, y su madre la de ríos y lagos. La de costas quedó sobre la mesa, pues era lo que ya conocían, y les interesaba experimentar sitios nuevos.
-Queda un poco lejos, pero si madrugamos, podemos ir a Avebury y de paso a Stonhenge, que está en el mismo condado – dijo su padre.
Lily descubrió el tejo de Ankerwycke, impresionante, quedaba mucho más cerca, pero ir hasta allí por ver sólo un árbol…
-Hay unos manantiales en Bath, transformados en termas romanas, ¿qué dices, Lily? – dijo su madre.
Ella pensaba que a Sev le gustaría más un paraje natural.
-No sé, vamos a seguir buscando.
-Belas Knap, en Gloucestersire, queda algo más cerca – propuso su padre.
"El bosque de Epping, en Essex, está mucho más próximo, pero Sev ya ha visto bosque hasta hartarse." Cambió la guía que estaba mirando por la de costas.
-¿Prefieres buscar en la costa, cariño? – le preguntó su madre - Claro, en Hogwarts ya tenéis bosque.
-Hay unas cuevas en el mismo Londres, Chislehurts, pero son muy turísticas, y ahí podemos ir cualquier día – dijo su padre.
-El lago de Grantchester, en Cambridge, nos queda muy cerca – dijo su madre.
"Pero Sev ya ha visto lago también… ¿habrá visto el mar? Seguro que nunca ha ido de vacaciones como nosotros, y cuando yo le contaba sobre la playa, nunca me decía nada… ¡Dios! Tiene dieciséis años y nunca ha visto el mar… y yo sin darme cuenta. Por eso me ha pedido que compre todas las guías." Casi le saltaron las lágrimas.
-No busquéis más en ésas – cerrando la suya – Vamos a una playa, aunque no sea mágica.
Los padres de Lily se miraron entre sí, cayeron en la cuenta y dejaron sus guías.
-Claro, cariño, pero vamos a seguir buscando, seguro que hay alguna cerca – dijo su padre quitándole la guía de las manos y hojeándola - ¿Qué prefieres, hija? ¿Dunas o acantilados?
"A Sev le encanta la vista desde el Refugio, pero también sería perfecto descubrir el horizonte tras una duna, vaya sorpresa."
-No sé, papá, lo que quede más cerca…
Su padre buscó en el índice.
-¡Bingo! Mira, Violet, vienen Camber Sands y Dover.
-¡Ah! Entonces las dos cosas… Ésa no la conoces, cariño, porque nosotros estuvimos antes de que nacieras tú. Es una playa de dunas altas y muy amplia, la única que hay así en Sussex, y queda bastante cerca de Dover, podemos ir por la mañana a un sitio y al otro por la tarde.
-¿Y no queda un poco lejos?
-Si estábamos pensando ir a Stonhenge o a Bath…
-Y hay buenas carreteras hasta allí – dijo su padre – Nos llevará menos de tres horas y nos turnaremos para conducir.
-Además, es muy ventosa, y seguro que no hay casi nadie en esta época – dijo su madre.
-Pero Sev no sabrá predecir el tiempo desde tan lejos, ¿y si hace mucho frío?
-Pues nos abrigamos bien y vamos con paraguas, cuando nos cansemos, volvemos – dijo su padre.
-¿Y no os importa volver a un sitio donde ya habéis estado?
-Claro que no, cariño, al contrario, nos traerá buenos recuerdos – dijo su madre.
-Y además, no veo el momento de salir de aquí – dijo su padre – Llevamos casi dos años sin ir a la playa.
"Qué maravilla de padres, convierten mis caprichos en intereses propios."
