Problemas
Sonó el despertador. Lily se desprendió de Sev para apagarlo pero volvió a abrazarlo. Él no abrió los ojos, sintiendo su cuerpo y su calor. "El mejor despertar de mi vida. ¿Cómo será cuando podamos dormir juntos toda la noche y despertar por nosotros mismos?"
Ella lo estrechaba más y le daba leves besos en el pecho. Él también, y le besaba la cabeza. Se habrían quedado así toda la mañana, pero Lily alzó el rostro para mirarlo, Sev abrió los ojos, seguían adorándose.
-Qué bonito, Sev… dormir contigo…
-Es verdad, mi amor. Tenías razón cuando me lo pediste.
"Ojalá pudiera decirle que a partir de ahora lo haremos."
-¿Quieres ir al baño a lavarte? Aquí no podemos hacerlo con magia.
-Espera un poquito más, estoy muy a gusto…
-Claro, yo también…
"Y quizá sea la última vez hasta el verano que podamos estar así, he de decírselo cuanto antes para que se vaya preparando." Se quedaron abrazados otro cuarto de hora, luchando por no volver a dormirse. Por fin Lily volvió a hablar:
-Buf… si no me muevo voy a dormirme de nuevo y se nos irá la mañana.
"Qué pena… pero tiene razón, tenemos que estudiar un poco."
-Vale, vamos a levantarnos.
Lily ya salía de la cama.
-Tienes que ir al baño de abajo, en el de arriba no hay bidé.
-¿Qué es eso?
"Vaya, no sabe lo que es un bidé. Claro, en su casa no hay y en el colegio tampoco."
-Es un aparato en el que te sientas para lavarte sin tener que ducharte. Ya lo verás al entrar, está junto al WC.
-Vaya… qué útil. Entonces ve tú primero, así vigilas si Petunia ya se ha levantado.
-No te preocupes, seguro que no, ya viste a qué hora estaba desayunando ayer.
Se estaban vistiendo, recogiendo las prendas desparramadas por la habitación. Lily terminó antes.
-Bueno, voy yo, que acabo más rápido. Tú tendrás que quitarte otra vez el pantalón. No te pongas las botas, si no, tardarás mucho y entonces igual sí que nos pilla.
Mientras Lily bajaba, Sev hizo la cama. Ella volvió enseguida y se sorprendió.
-¡Vaya, Sev! La has dejado perfecta, no dejas de sorprenderme, los chicos normalmente no hacen las cosas de casa.
-Ya… Pero yo siempre he ayudado a mi madre en todo, desde que ella tuvo que ponerse a trabajar.
"Lo que siempre me dice Cecile, una joya, un tesoro."
-Venga, tienes vía libre, todavía no se ha levantado, llévate las botas y te las pones allí. Bajamos y te digo dónde está, te he dejado una toalla limpia, es la azul, déjala donde está, luego ya la recojo yo. Después vienes a la cocina, voy a calentar el té para espabilarnos, si viene Petunia nos vamos a la sala a tomarlo.
"Así que esto es la convivencia, qué fácil está resultando. Ojalá no tuviéramos que volver nunca al maldito Hogwarts." Sev bajó a asearse. "Me gusta mucho el aparato recién descubierto, la verdad es que estos muggles se las apañan bastante bien sin magia, han desarrollado el ingenio."
Tomaron el té en la cocina, Lily le sirvió sólo media taza.
-Ya sé que siempre lo tomas sin azúcar porque no te gusta, pero también sin leche porque en la Hilandera no tenéis nevera para guardarla. Deberías probarlo, estás creciendo y la leche tiene calcio para los huesos. Aunque no te guste tanto, tienes que tomar, ya está caliente también. ¿Quieres?
"Merlín… cómo cuida de mí."
-Claro, cariño, sírvemela.
Lily rellenó las tazas de ambos con leche caliente. "Tiene un gusto raro, pero no está tan mal, me acostumbraré."
-¿Te gusta?
-No tanto como el té solo, pero tampoco me desagrada.
-Pues ya sabes, a partir de ahora la tomas siempre en el colegio. Si no, cualquier día de éstos vas a romperte un hueso entrenando. Y también puedes tomarla después de almorzar y de cenar, cuanta más mejor.
-Vale, cariño, te haré caso.
-¿Tienes hambre? Ya sé que no te gustan las pastas, pero puedo hacerte un sándwich.
"La verdad es que sí que tengo, pero si como demasiado luego no tendré hambre para el almuerzo."
-Vale, pero sólo medio.
Lily ya lo tenía preparado. Lo cortó por la mitad.
-Así yo me como la otra. En el colegio almorzamos más temprano, pero aquí hay que tomar algo si madrugas, y más con la energía que hemos gastado hoy, tenías razón en eso de que gasta mucha. Por suerte no nos vemos más a menudo, si no, estaríamos reventados.
-Bueno, si nos viéramos más, haríamos otras cosas, no siempre esto, de lo contrario nos cansaríamos pronto.
-¿Tú crees?
-Estuve hablando anoche con mi madre. Se lo conté.
-¿Sí…? ¿Y qué te dijo?
-Se puso muy contenta, ya lo sabía desde Navidad.
-Como los míos…
-Ya…
"Vamos a tener problemas a la hora de ir a tomar el Expreso, va a ser muy raro que no me despida de la familia de Lily en la estación, deberíamos hablar de eso también."
Oyeron bajar a Petunia por la escalera.
-Vamos a la sala – dijo Lily.
Cogieron las tazas y los sándwiches y salieron, se cruzaron con ella, ninguno de los tres se miró ni dijo una palabra. Fueron a la sala y se sentaron en el sofá.
-¿Le enseñaste el libro a tu madre? ¿Lo conocía?
-Sí, también lo estuvo estudiando en el colegio. Y me contó que las fuentes de la Magia Druida y la Roja estaban en la S.P. por entonces.
Lily abrió los ojos como platos y se le iluminó la cara.
-¡Buaaah! Entonces está allí…
-No sé, Lily, no cantes victoria, ya viste que el de Defensa acabó en la librería de viejo. Quizá lo destruyeron, es información muy comprometida.
-¿Le avisaste de que no debe ver a Dumbledore?
-Sí, y me costó lo mío convencerla, es muy confiada con respecto al viejo. Tuvimos una conversación bastante tensa, porque intenté sonsacarle quién más podría saber algo del libro, adivinó que pretendo leer a los profesores y acabé teniendo que contarle que pienso participar en la guerra, pero que voy a hacer lo posible por reunir poder e información para ser más valioso en la retaguardia y no tener que combatir.
-Vaya, Sev… la habrás preocupado mucho.
-Bueno, creo que lo comprendió, y luego nos relajamos un rato mirando el libro.
-¿Sí?
-Sí, pero por encima. El apéndice de la Magia de La Luna es más corto, lo leímos completo, y es muy interesante. Habla de cómo surgió la magia y de cómo se organizaban las tribus primitivas antes de la agricultura. Eran las mujeres quienes dirigían las tribus y las familias, no tiene desperdicio. He traído el libro, me gustaría que lo leyeras cuanto antes.
"Quizá así cambie de mentalidad y acepte a Lauren algún día."
-¿Y de la Magia Roja?
-Me explicó que no es una magia estricta, es como la de los druidas, admite alteraciones e improvisación, así que no es tan importante haberse saltado los pasos.
-Entonces, si lo has traído, podríamos mirarlo juntos ahora…
-Buf, Lily, tenemos que estudiar. Nos queda poco más de una hora, mejor esta tarde, cuando descansemos un rato. Te lo dejo para que lo veas después de almorzar, yo voy a tardar un poco más en venir.
-¿Por qué? ¿Tienes que hacer algún recado?
"Si le digo que quiero ir a Diagon a cambiar los galeones, va a ofrecerme dinero ella."
-Sí.
-¿Vas a ver a tu aliado?
"¿Qué está diciendo?" Sev puso cara de extrañeza.
-Como ayer fuiste a la tienda de regalos…
Sev pensó como un rayo, mientras sonreía enigmáticamente. "Buaaah… No ha visto el regalo que le compré, lo metí en la bolsa del libro de Magia Druida. Y piensa que mi 'aliado' es una 'aliada', allí casi todo lo que venden es para chicas, y probablemente sospeche quién es, por lo que dedujo de su reacción en la bronca de Pociones. Y yo sin leerla a fondo, por lo que no sé si ocluye bien, con razón compró el pensadero. Buf… por suerte se ha traicionado, porque lleva desde enero sin decirme nada. Otro grave problema que solucionar esta semana, pero esto debo hacerlo muy poco a poco y con mucho tacto, no sea que por los celos sea capaz de traicionarla."
-Ay, Lily… qué boba. Anda, vamos arriba. ¿A que no has mirado el libro de los druidas?
-No… quería que lo viéramos juntos…
Volvieron al dormitorio.
-¿Dónde lo tienes?
-Aquí.
"En la bolsa junto al escritorio."
-Anda… mira dentro.
-¡Ah…! Era para mí…
-Claro, boba. De lo contrario te lo habría dicho.
-Siempre con tus misterios.
"Mira quién habló."
-Sólo era una sorpresa.
Lily lo abría.
-¡Qué bonito! Negro como tú y dorado Gryff.
-Para que ya no te pongas el cordón verde.
"Buen momento para hablar del tema más candente, así voy quitándome preocupaciones de la cabeza."
-A partir de ahora deberemos extremar las precauciones más todavía. De hecho, creo que deberíamos hablar del tema, aunque no nos dé tiempo de estudiar.
-Ya…
-Cierra y pasa el pestillo.
Lily lo hizo.
-Vamos a sentarnos – Sev se dirigía al escritorio.
-En la cama, Sev. Si son malas noticias quiero abrazarte.
"Buf… qué problema. He debido ir avisándola con más tiempo."
-Bueno, tampoco es tan grave, pero vale.
-No hace falta que te quites las botas, pon aquí los pies – tendía un pañuelo sobre la colcha.
Se sentaron apoyados en los cojines, Sev le pasó el brazo sobre los hombros.
-A ver, dos temas. El primero, King's Cross. Vamos a tener que idear otra estrategia, lo que habíamos pensado decirles a tus padres de que yo iba a ir hasta allí Apareciéndome con mi madre no va a colar. Van a querer llevarme, o en todo caso, vernos en la estación para despedirnos. Vamos a tener que explicarles que no pueden vernos juntos.
-¡Buah, Sev! Van a preocuparse un montón.
-Ya… Por eso es mejor que lo hagamos cuanto antes, para darles tiempo a que se tranquilicen durante la semana. Hoy voy a quedarme hasta que cenéis, así podremos hablar los dos con tu padre.
-¿Y qué vamos a decirles?
-Tranquila, ya he pensado una historia creíble, pues es parte de la verdad. Ya les contaste lo de los Gryff, ¿no? De hecho, incluso me preguntaron por ello en el coche.
-Sí.
-¿Les explicaste por qué me acosaban?
-Eso no.
-Pues mal hecho. ¿Y que llevan haciéndolo desde primer año?
-Eso sí.
-¿Y les has hablado alguna vez de cómo te molesta Potter?
-Tampoco.
-Jo, Lily, qué poca confianza tienes en tus padres, con lo buenos que son. Habría estado bien que lo hicieras.
-Ya… pero nunca se meten en esos temas y no quería preocuparlos.
-Puedo entenderlo. Ahora nos va a tocar hacerlo un poco. Al menos ya somos mayores y no les dará tanto miedo.
-¿Vamos a decirles que te acosaban porque está celoso de ti?
-Por supuesto. La verdad pura y dura.
-¿Y que han dejado de hacerlo porque ya no nos ven juntos?
-Claro. Y porque Remus se arrepintió y me protege, como ya les contaste. Y también que ahora andas siempre con Cecile y Remus, para que sepan que no te has quedado sola.
-Sí, de ellos ya les hablé un montón el otro día.
-Les cuentas lo de tus amigos y no lo tuyo. Cuando se enteraron en Navidad de que me acosaban quisieron que le llevaras una carta a Dumbledore, y no pudiste hacerlo porque te habría leído y descubierto nuestros secretos. Pero el año pasado, cuando todavía no los teníamos, si te hubieras chivado de que Potter te molesta cuando pasó lo de la Casa de los Gritos, quizá el viejo habría atado cabos y se habría puesto de mi parte.
-Tienes razón, Sev. Pero por entonces yo todavía no me daba cuenta de que lo hacían por eso. Creía las acusaciones que te hacían de ser maléfico, porque yo no te veía así, para mí eras mi amigo sin más. Era muy poco perspicaz.
-Pues cariño, tuviste cuatro años para percatarte, ya me insultaron en el primer viaje en Expreso, y ahí yo no conocía todavía a ningún maléfico.
-Tienes razón, Sev. Me he pasado media vida ciega, con respecto a ti y a muchas cosas más. Pero tú también metes la pata, anoche estuvimos viendo las guías de viaje donde sale el Bosque Prohibido y se asustaron un montón cuando vieron las acromántulas, tuve que disimular. ¿Cómo no me avisaste de eso?
"¡Buah, tiene razón, las acromántulas!"
-Jo, Lily, qué fallo, no lo pensé. Nunca te hablé de ellas por no preocuparte.
-Pues lo mismo que yo con mis padres. Tenemos que ser más sinceros entre nosotros, Sev.
"Me la apunto para cuando hablemos de Lauren."
-Seguro que también van a preguntarte por ellas – continuó Lily - Diles que están muy lejos de donde andamos nosotros, que conoces muy bien el Bosque y nunca vas por allí.
-Vale, y si es necesario les diré que no volveremos más.
-Entre eso y lo de Potter a ver si no les da por sacarme del colegio.
-Ya… ni en casa se nos acaban los problemas, y por suerte no saben nada de la guerra. Bueno, no creo que lo hagan. Vamos a planear la estrategia. ¿Dónde suele sentarse tu padre?
-En el sofá, en un lado.
-Vale, yo me siento en el sillón para poder hablarle de frente. Si lo hiciera en un sillón, para que nosotros estemos juntos en el sofá, déjame que me ponga en el lado más próximo a él, y tú a mi lado. Comenzamos hablando de otras cosas, como el otro día, de la Magia Druida, por ejemplo. Deberemos mirar un poco el libro esta tarde, para tener algo que contarles. Entonces saldrá el tema del Bosque y las acromántulas, déjame hablar a mí de eso. ¿Te notaron que no sabías que existían?
-Creo que no.
-¿Qué les dijiste exactamente y qué te respondieron?
Lily se lo contó.
-Bueno, entonces no creo que por esa parte haya problema. Les diré que sé dónde están exactamente y que nunca me he acercado por allí, y les hablaré también de la Defensa, ya que tu madre me preguntó ayer. También hay animales muggles peligrosos y nadie deja de bañarse en las playas por los tiburones, creo que lo entenderán. Y si no, les prometemos que no volveremos al Bosque y ya está. Ahora lo de Potter. Como ya habremos entrado en temas polémicos, lo mejor es decírselo a continuación, así nos dará tiempo de explicárselo bien y de intentar tranquilizarlos. Déjame empezar a hablar a mí, luego te preguntarán a ti lo que te hace y por qué no se lo has contado mucho antes. Se lo dices, sé sincera, esas cosas también pasan entre los muggles. Si vuelven a proponer escribirle a Dumbledore, déjame que les responda yo. No creo que quieran sacarte del colegio por un baboso, les dices que Remus y Cecile también te protegen de él o que tú misma le paras los pies, como de hecho lo haces. Al fin y al cabo, según lo que les contamos, quien corre peligro soy yo, y de nuevo comprenderán que me guste la Defensa. Si aun así se ponen nerviosos con respecto a ti, diles que te has esforzado mucho y no quieres faltar a los exámenes. Y en el peor de los casos, si quisieran sacarte de Hogwarts, perderías los TIMOS pero te dejarían hacerlos el año próximo. Ya serás mayor de edad y no necesitarás el permiso de tus padres para ir al colegio, sólo perderías un año.
-Ya… pero entonces no nos veríamos en todo el año.
-No. Yo terminaría quinto año pero me saltaría el año próximo, me quedaría aquí contigo. Y así haríamos juntos los EXTASIS.
-¿En serio, Sev?
-Claro que sí, no tengo ningunas ganas de volver a Hogwarts. De hecho, si tú no vas, yo sólo iría por el siguiente tema que debemos hablar. Sería incluso una suerte que no estuvieras en el colegio los dos meses que faltan.
-La carta de Malfoy.
-Eso.
-Jo, Sev, cuántos problemas.
"Buf… y todavía no hemos comenzado a hablar de los más grave."
-Ya, cariño, y todo por mi culpa. Está claro que tu vida sería mucho más fácil sin mí.
Ella lo abrazó.
-No digas eso, todos nos equivocamos. Si te hubiera querido como tú a mí te habrías apartado antes de los serpientes. También ha sido culpa mía.
-Qué va, eso no es excusa, no te escuchaba cuando me avisabas, debería haberme llegado con eso. Si quieres hacemos otra cosa, dejo de venir y ya está. Les dices que ha vuelto Tobías y ya no tendremos que contarles nada.
-¡Buah! ¡No! Entonces sí que van a preocuparse un montón y ya no podremos vernos estos días.
Sev bufó.
-Me he implicado demasiado antes de solucionar las cosas, en menudo embrollo te he metido.
-Yo también decidí hacerlo, fui yo quien les contó lo que sufrías en casa y en el colegio. No me importa perder los TIMOS, ya los haré el año próximo. En cuanto cumpla los diecisiete volveré a Hogwarts y hablaré con Dumbledore.
-Te enfrentarás a tu familia.
-Deberán entenderlo.
-En ese caso, espero que lo comprendan hoy mismo. Bueno, siguiente tema. Si no vuelves a Hogwarts nos libramos, pero si lo haces, vamos a tener que dejar de vernos. Va a terminar el mal tiempo, y ahora, sí que sí, puede llegarme la carta en cualquier momento y sólo somos ocho Sly en La Guardia, sólo cuatro mayores buenos guerreros. Ya sabes que estamos leyendo aliados y hemos encontrado gente dispuesta a unirse, pero lo de siempre, desconfían de mí. Jack me dijo que iba a intentar encontrar una solución, tanteándolos para ver si sabrían guardar el secreto aunque no se unan. Tenemos a dos personas en vista, una pareja Sly de sexto con los que Jack tiene confianza, de hecho, estaban a punto de proponerles que se unieran justo cuando me metí por medio y renunciaron a hacerlo por mí, me lo contó el último día. Ya ves lo que están implicándose conmigo, me parece increíble. De ellos sí que sabe que le guardarían el secreto, pero falta que me acepten, claro, porque éstos son como ellos, dispuestos a luchar en la guerra, y me toman por un enemigo, a ver cómo les convence. Va a hablar con ellos estas vacaciones, le he dado mi dirección por si hay noticias. Porque dentro de menos de quince días hay nueva salida a Hogsmeade, puedo recibir la carta en cuanto volvamos al colegio, y si las cosas no salen vamos a ser sólo seis, porque como comprenderás, no vamos a implicar a los peques. Yo estaré relativamente protegido, Anthony y yo nos turnaremos para dormir con ayuda de las pociones de sueño, por eso te pedí que compraras tanta cantidad. Va a hacer un sacrificio increíble por mí, porque ya sabes que tienen efectos secundarios y vamos a tener que tomarlas a diario. Los cuatro de quinto año iremos juntos a todas partes, y en los ratos libres andaremos los seis o los ocho por el castillo, a la Biblioteca, en la Sala Común, donde sea necesario. Y por supuesto, seguiremos leyendo enemigos, porque va a haber revuelo seguro, no sólo en Sly, sino en todo el colegio. Va a destaparse que, en cierto modo, estamos organizados. Y ahí es donde entras tú, ya hemos tenido mucha suerte de que no nos hayan pillado, no podemos arriesgarnos a que lo hagan justo ahora. Con nosotros no se atreverán, pero quizá sí contigo, por eso te decía antes que sería una suerte si no volvieras al colegio lo que queda de curso, pero yo debo hacerlo para que me llegue la carta de una maldita vez. En resumen, que vamos a tener que dejar de vernos y cartearnos desde ya. Yo ya lo esperaba desde que comenzamos a leer aliados, perdona por no habértelo dicho antes, no quería hacerte sufrir tanto tiempo.
-Yo también lo esperaba, Sev. De hecho, me ha parecido tiempo regalado todos estos meses. Ya te dije cuando recibiste la carta en Navidad que estaba dispuesta a esperarte lo que hiciera falta. Y tampoco estoy tan desamparada, ahora sé defenderme, y también Cecile y Remus. No me separaré de ellos.
-Ése es otro tema que debemos hablar y que sé que no te va a hacer ninguna gracia, pero es absolutamente necesario para tu seguridad. En cuanto se destape La Guardia no debes contar solamente con Cecile y Remus, sólo sois tres y nadie sabe lo buenos que sois, podrían atacaros igualmente, así que también debes andar con Potter y Black. Remus ya lo sabe.
-¡No, Sev!
-Sí, Lily, a mí también me duele en el alma. No poder estar juntos ni protegerte yo mismo y que tenga que hacerlo mi peor enemigo, pero lo primero es tu seguridad. Prefiero mil veces que me pase algo a mí que a ti, debes comprenderlo. Por eso te lo he dicho hoy, para que tengas toda la semana para asimilarlo. Con suerte, la carta llegará en mayo, sólo será algo más de un mes.
-Buah… Potter va a hacerse ilusiones conmigo. Yo que creía que ya casi me lo había quitado de encima.
-Ya lo sé, Lily. Será una temporada corta y luego tendremos todo el verano por delante. También le he dado la dirección a mi aliado por si llega a enterarse de cuándo van a enviármela, con suerte lo sabremos antes de volver al colegio. Por favor, compréndelo e intenta hacerte a la idea.
-Vale, Sev. De aquí a entonces lo asumiré.
-Mira Lily, si no quieres esperarme, no lo hagas, pero aun así estás en peligro por haber sido amigos durante tantos años en cuanto yo adquiera protagonismo. Te amenazaban de verdad, de otro modo no habría intentado separarme de ti. Fue un error que cometí a los once años, cuando no me enteraba de nada y simplemente me junté con mis compañeros de año.
-Ya… vaya mala suerte tuviste. De los cinco, sólo Anthony salió bueno.
-Claro, y poco después, cuando se dio cuenta de que era buen mago, Malfoy se metió por medio y yo me sentía muy halagado de que un sangre- pura mayor me hiciera tanto caso. Sabes de sobra cómo ha sido mi vida en todo lo demás. Aparte de ti y mi madre, era el único apoyo que tenía. Mi madre estaba aquí y tú en la casa Gryff, enemiga, la mayor parte del tiempo lo pasaba con ellos. Por eso siempre te decía, son mi casa, son mi familia, yo no comprendía que no lo eran, nunca he tenido una familia de verdad – lloraba.
-Lo entiendo, Sev – ella también – Y no pienses que voy a olvidarme de ti. Eso nunca.
-Ya lo sé cariño, ni yo de ti. Lo que siento por ti es para siempre.
-Y haré lo que haga falta para que estés tranquilo por mí.
-Muchas gracias, mi amor.
-Vamos a coger aire estos días para resistir, ya hemos hablado de todos los problemas. Cuando solucionemos con mis padres lo de esta tarde, olvídate de todo.
"Sí, nos falta lo de Lauren… Acabo de nombrársela y ahora ya sabe que no voy a poder leerla a fondo en el Refugio y no me dice nada, sigue siendo una inconsciente. Pero estoy derrotado, no es el momento de sacar el tema."
-De acuerdo, cariño. Ya no sé si vale la pena que nos pongamos a estudiar para el poco tiempo que queda. ¿Miramos los libros?
"Que lea la Magia de la Luna."
-Ah… hay algo más urgente que hacer.
-¿Qué?
-Responder a Remus y Cecile. A estas horas ya no les llegará para la cena y mañana es la luna.
"Bueno, buena manera de aligerar la tensión."
-Tienes razón, no pasa nada, se la mandamos a la Sala Común. Así la leen en el sofá entre asalto y asalto – rio – Y de paso les hablamos de la Magia Roja, ya sabes, para que no se precipiten.
"Lo primero que voy a hacer al llegar a Hogwarts es conjurarles un Fidelius."
-Claro, se lo contamos, pero seguro que no lo están haciendo. Ella fue quien me aconsejó que era mejor ir despacio.
-Ah… vaya… Eso no me lo habías contado.
-Ya sabes, secretillos de chicas…
